Miopia presidencial sobre el pasado, y no hablemos del presente

Miércoles 28 de julio de 2010

Miopia presidencial sobre el pasado, y no hablemos del presente

Pedagógica y expansiva, la presidenta Cristina Kirchner quiso recordar por qué el día de la industria nacional se conmemora cada 2 de septiembre. “¿A ver quién lo sabe?”, preguntó el lunes a los asistentes del acto en la Casa Rosada donde estaba anunciando créditos a las Pymes. Continuó: “el 2 de septiembre de 1587 se hizo la primera exportación de estas tierras, que ni siquiera eran Virreinato del Río de La Plata (...). El que exportó no fue un industrial, no fue un empresario, fue un Obispo: el Obispo Victoria”, explicó orgullosa del dato de la historia que dijo haber aprendido el sábado en su visita a Santiago del Estero. “En 1587 exportábamos valor agregado con nuestras materias primas”, detalló en referencia al cargamento que salió aquel día rumbo a Brasil.

Lo que la Presidenta no dijo -probablemente porque su fuente omitió- es que el día de la Industria es recordado entre los historiadores como una efeméride oscura e insólita.

Felipe Pigna, el best seller del relato histórico, lo explicó así: “Debe haber pocos países en el mundo (...) que para homenajear a su Industria Nacional, elijan un hecho delictivo, concretamente, un episodio de contrabando”.

Esta versión de los hechos fue escrita por Pigna en su libro Mitos de la Argentina. Ni el obispo ni aquella primera exportación son motivo de orgullo para la historia argentina.

¿Qué sucedió ese 2 de septiembre? La carabela San Antonio “llevaba en bodegas un cargamento de tejidos y bolsas de harina producidos en la próspera Santiago del Estero. Dentro de las inocentes bolsas de harina, según denunció el gobernador del Tucumán Ramírez de Velasco, viajaban camuflados kilos de barras de plata provenientes del Potosí, cuya exportación estaba prohibida”, escribió Pigna. “Es decir que la “primera exportación argentina” encubre un acto de contrabando”.

La anécdota de la Presidenta tiene otra omisión: el Obispo era poseedor de 20 mil indios esclavos y tiene entre otro de sus hitos haber sido el primer importador de esclavos a Buenos Aires . Cuenta Pigna que “la nave del ‘Día de la Industria’ emprendió su regreso con 120 pasajeros involuntarios (esclavos destinados a las minas de Potosí)”. Sin embargo, no llegaron a Puerto porque el pirata inglés Thomas Cavendish los abordó y se robó el barco con toda la mercadería y la mitad de los esclavos”.

Digno símbolo de la piratería actual de las multinacionales y políticos corruptos de los gobiernos provinciales y nacionales.

(28.07.10).