Gómez Alfredo "Anarquismo y anarcosindicalismo en América Latina Colombia, Brasil, Argentina, México"

Viernes 10 de septiembre de 2010, por frank

Gómez Alfredo "Anarquismo y anarcosindicalismo en América Latina Colombia, Brasil, Argentina, México" Barcelona, Ruedo Ibérico, 1980, 236 pp.

El amigo Alfredo [en los 1980] no ha hecho únicamente una obra de historiador sino que presenta un material indispensable para el planteamiento siempre actual de la vigencia o no del anarcosindicalismo, a través de la experiencia latino americana. Y el enfoque es declaradamente libertario, en el sentido de no respetar ningún tabú, por eso el prólogo nos habla de "un gran silencio [...] un silencio abrumador [...] un silencio deliberado" sobre el anarquismo latino americano.

El libro es, por tanto, a la par reivindicación del pasado silenciado (como las proezas de la huelga de las Bananeras de 1928 en Colombia) y análisis de "las condiciones en que se verificó en cada país e1 viraje histórico del anarcosindicalismo al sindicalismo paraestatal" (p.7). Y para satisfacción de los eruditos a la violeta de los tiempos actuales, Gómez les anuncia "cuestionamos toda interpretación determinista de la historia. En este sentido, nuestro trabajo se afirma como anticientífico." (p. 8).

El caso colombiano contempla la eficacia de la acción directa y del sabotaje a partir de 1918 y como lo subraya Alfredo dada la poca presencia en aquel entonces de los anarcosindicalistas, se trata más bien de sindicalismo revolucionario. En la época de la implantación del partido comunista que nos describe el autor sin olvidar declaraciones que parecen sacadas de la España actual "el socialismo lucha porque el gobierno forme cuerpos de policía técnicamente preparados, bien remunerados" (socialistas en 1919, p. 30). Hay también un deseo de un congreso obrero que reclama que el servicio militar aplicable sólo a los pobres "sea extensivo a los ricos" (p. 52).

El anarcosindicalismo se organiza a partir de 1925 sobre una base federal con un centro en que los delegados "sin ningún poder decisorio, son los encargados de transmitir a la Federación (Obrera del Litoral Atlántico) los problemas, iniciativas y acuerdos discutidos y aprobados en el sindicato que los ha delegado, y de recoger las proposiciones y acuerdos de los demás sindicatos para llevarlos a sus respectivas organizaciones." (p. 59).

La propaganda no se limitaba al anarcosindicalismo sino que incluía un grupo teatral, tenía una propaganda antimilitarista fuerte y también feminista "hago un llamado a la mujer pues ha llegado la hora de impedir de que el hombre nos lleve como instrumento ciego al antojo de su voluntad e inspiremos en él tan poca confianza."(1925, Ana Mª García, p. 67).

E1 impacto de esta propaganda lo tenemos en las huelgas de 1926-1927 en que los trabajadores del transporte se lanzan a la huelga, recibiendo el apoyo en huelgas de solidaridad de otros ramos, inclusive, obreros norteamericanos de una multinacional, pero el ejército y la policía intervienen y rompen la huelga. El gobierno legaliza los "arrestos y allanamientos sobre simple presunción de culpabilidad" (p. 82).

En 1928 en la zona de Santa Marta y Aracataca, unos 25.000 trabajadores dependen de la multinacional United Fruit Company para cultivar el plátano en una explotación típicamente siglo XIX (monopolio del comercio moneda de la compañía, asistencia médica casi nula, etc.). Los anarcosindicalistas llegan con propaganda a partir de 1925. "La violencia cotidiana anuncia un gran estallido de violencia. Los anarquistas lo prevén y tratan de preparar las mejores condiciones posibles..." (p. 95). En 1928 todos los trabajadores van a la huelga, pero no hay solidaridad de los otros trabajadores en el país. El ejército interviene disparando durante una manifestación de familias de huelguistas y mata entre 1.000 y 1.500 personas, y prosigue así su labor. Los huelguistas utilizan escasas armas. La represión triunfa.

Este fracaso marca el fin del anarcosindicalismo y la instauración de un sindicalismo puramente reivindicativo, con representantes no trabajadores, por ejemplo un abogado. Un tren de leyes legaliza esta única forma, sindical.

El proceso brasileño es muy paralelo al colombiano. En Argentina ya en 1902 se prevé la expulsión de los extranjeros políticamente peligrosos (1907 en Brasil) porque a diferencia de Colombia los elementos europeos son más numerosos. Si bien el proceso final argentino es idéntico y corresponde a los1930, tenemos una evolución anarcosindicalista de tipo bolchevique o cenetista español actual [escrito en 1980], o sea que en su V congreso, la FORA se declara muy anarquista. Ésta se opone a otra más sindicalista. El ambiente y la represión patronal y estatal son muy brutales de 1900 a 1930 "durante estas tres décadas los anarcosindicalistas dejan alrededor de 5.000 muertos y acumulan más de medio millón de años de cárcel..." (p. 155). Por añadidura, de 1905 a 1930, el movimiento anarcosindicalismo se escindió por lo menos en dos partes, y a veces discusiones a disparos, con un balance bastante fuerte de bajas.

Las páginas sobre México son muy breves y merecían un estudio más amplio. El último capítulo se titula "Reflexiones sobre el decline del anarcosindicalismo" destacando el papel del Estado protector con el mito de la nación, y el concepto de rebelión y varios problemas del anarquismo, opiniones importantes pero que se adaptan más a la evolución propia de Alfredo que a las experiencias descritas, lo que no quita el valor. Así Alfredo identifica el miedo de los individuos con el instinto de conservación, que tiende a transformar una organización -por anarquista que fuere- en "una nueva fuente de autoritarismo" (p. 226). "La práctica de poder de los anarquistas debe ser al mismo tiempo una práctica de anti poder. [...] El no desarrollo de la dinámica poder/anti poder favoreció, en todo el mundo latino, el decline del anarcosindicalismo: millares de militantes se retiraban, decepcionados, impotentes y a veces asqueados frente a la existencia de una lógica de poder burocrática. Otros, como en las purgas de 1924 en la FORA, eran sencillamente expulsados." (pp. 228- 229).

La conclusión propiamente latinoamericana es que después de la primera guerra mundial, el capitalismo local atrajo más los capitales extranjeros y para ello necesitaba un sindicalismo instrumentalizado. Por otra parte las masacres aplicadas por los gobiernos y el miedo que provocaron redujeron en gran parte el anarcosindicalismo. Además, el proyecto libertario no fue robustecido por una dinámica de poder/anti poder, y la visión racionalista anarquista no cuaja con la mentalidad tradicional indígena y no supo o no quiso adaptarse a los pueblos originarios.

Frank Mintz