CRÓNICAS DESDE TÚNEZ (1) y (2)

Jueves 7 de abril de 2011, por CGT-e

CRÓNICAS DESDE TÚNEZ (1)

La calle lo tiene claro: En Túnez la revolución acaba de empezar

La avenida Habid Burguiba es un hervidero. Corros de debate por todos los lados. Desde las escaleras del Teatro Nacional, el megáfono pasa de mano en mano. Se habla, se grita, se expresa con libertad que la revolución debe continuar. Ben Alí no se ha ido: queda su policía política, hoy camuflada, pero que sigue funcionando, queda su telaraña de corrupción, queda su gente del RCD, disfrazada hoy en distintos partidos y dispuestas a regresar al poder, del que nunca se han ido, en el momento oportuno.

Los llamamientos a la “Kasba 3” se repiten, se extienden, se discuten en la calle. Es la respuesta al discurso del nuevo primer ministro Sebsi, que habla con la arrogancia del poder y con una legitimidad que no le dado el pueblo. Y la calle le responde. Afirma que está presente y viva y que no se va a doblegar fácilmente a una “normalidad” que no suponga cambios reales en la sociedad tunecina.

Desde los rincones de la marginación y la exclusión, desde Sidi Bouzid, Rdayef, Thala, Kasserine...y extendiéndose por todo el país, el pueblo tunecino en la calle fue haciendo la revolución de la dignidad. Ningún despacho, ningún poder oculto, ningún partido, nadie había diseñado el programa. Es el pueblo tunecino quien se ha puesto a escribir su propia historia, no con jazmines, sino con la dignidad y la sangre de sus jóvenes, de sus mártires.

La Kasba 1, la caravana de la revolución, millares de personas, venidas de las zonas más marginadas de Túnez, desde todo el país, ocuparon desde el domingo 23 de enero hasta el 28, en que fueron brutalmente desalojados, la Plaza del Gobierno en la Kasba. No estaban dispuestos a permitir un gobierno donde la mayoría de sus componentes eran miembros del partido de Ben Alí, empezando por su primer ministro Ghanouchi.

Y con la Kasba 2, cayó Ghanouchi. Ya han derribado dos gobiernos tras la caída del dictador. El pueblo tunecino, de nuevo, había dado un paso adelante, pasando por encima como un rodillo del apoyo de la Unión Europea y de Estados Unidos al gobierno de Ghanouchi. Los principales jefes policiales de la época Ben Alí son destituidos, los presos políticos han sido liberados, el RCD ha sido disuelto, pero, no, la calle quiere más. La contrarrevolución sigue ahí.

1 de abril. Los llamamientos a la Kasba 3, han concentrado a varios miles de personas. Es imposible llegar a la plaza. Policías y militares controlan los accesos. El ejército está también presente en las calles. Tanques, camiones. En la calle de acceso a la plaza, varios cordones de policía echan su aliento sobre las primeras filas de los concentrados. Discursos improvisados entre la gente. Meher, un joven que anima los debates, nos habla de la revolución, de que los asesinos siguen sin castigo y los corruptos libres. Quieren cambios reales, destruir todo el aparato del partido-estado, es decir, otra Túnez. No confía en los partidos, ni en el sindicato. Saben que la fuerza la tienen ellos y ellas en las calles.

De repente, comienza a moverse la multitud. Algunos retroceden, los más avanzan hacia la policía. Parece que ésta ha comenzado a cargar, comienzan los empujones, los golpes, las piedras que vuelan, adoquines que se arrancan y el aire se llena de gases lacrimógenos que provocan la dispersión hacia las calles de la medina.

Pero los gases nos persiguen entre las calles. Una compañera de CGT, asmática, cae desvanecida. Pero ahí está el pueblo. De las casas salen mujeres, hombres, niños, para atender a la herida. Leche, limón, mantas, todo. Una joven trae ventoline para la compañera. Besos de respeto en la frente. Cariño y solidaridad del pueblo. Otro compañero de Solidaires se ha quedado sólo y también ha sido alcanzado por los gases. La misma respuesta. Rápidamente acogido en una casa para atenderle y evitar la detención. Unos veinte detenidos nos dicen.

Ya en la avenida Habid Burguiba, la gente va llegando y se vuelve a concentrar frente al Teatro Nacional. Se discute, se debate. Una joven estudiante nos habla, sintiéndose protagonista de lo que está pasando. Repudia la continua ingerencia de occidente sobre su país, nuestro sentimiento de superioridad, nos habla de un Túnez tolerante, capaz de convivir, de construir una democracia diferente y más real que la nuestra. La vemos convicción, seguridad en sí misma. Es la imagen de un pueblo que se está organizando, que tiene esperanza y capacidad de construir y avanzar.

Los diplomados en paro se han puesto en pie y organizado. En sólo dos meses, ya agrupan a 45.000 parados/as, con estructuras construidas desde abajo. Los comités de salvaguardia de la revolución están en todos los sitios, con funcionamientos más cerrados (coordinación de organizaciones) o más abiertos (asamblearios), gestionan en la práctica muchos ayuntamientos. Se prepara importantes movilizaciones contra el actual gobierno si no siguen desmantelando el antiguo aparato de poder y no mete en la cárcel a los responsables de los asesinatos cometidos durante el proceso de la revolución.

Los debates de los consejos que están elaborando los cambios constitucionales y la preparación de las elecciones, en principio convocadas para el 25 de julio, las luchas y alianzas partidistas se suceden. La situación es difícil. Muchos son los intereses que quieren frenar el proceso o utilizarlo.

Pero la calle lo tiene claro. La revolución en Túnez acaba de empezar

Mouatamid y M.H. Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de CGT

CRÓNICAS DESDE TÚNEZ (2)

En el corazón de Túnez, Thala: la comisaría ocupada

Thala, provincia de Kasserine, a 300 kms. de la capital. Ciudad pobre, marginada, cuyo único recurso es la agricultura de secano, dependiente de las lluvias: trigo, chumberas..., sin industria.

A nuestra llegada, nos sorprende un museo al aire libre de muros llenos de pintadas. Exigiendo libertad y dignidad, contra Ben Alí y sus esbirros, homenajes a los 6 muertos en la revolución, voluntad de ser fieles a su memoria. Expresión libre del pueblo en las paredes de esta pequeña y abandonada ciudad del interior de Túnez.

Los jóvenes nos rodean al vernos hacer fotos de las pintadas. Nos cuentan la historia de su lucha. Ya el 24 de diciembre hicieron la primera marcha de solidaridad con Sidi Bouzid, donde se pidió, por primera vez en todo Túnez, la caída de Ben Alí. El 3 de enero, los estudiantes de los dos institutos, cada uno en un extremo de la ciudad, decidieron salir a la calle. Los directores de los institutos llamaron a los padres para que impidieran que el alumnado saliera a la calle. Resultado inverso: los padres se unieron a sus hijos y todo el pueblo salió a la calle en una manifestación pacífica.

El odiado coronel Youssef Abdelaziz ordenó disparar sobre los manifestantes. Marouan Jemli, de 19 años, fue el primer mártir en Thala. La lucha por no perder su cadáver, por miedo a que la policía lo hiciera desaparecer para ocultar su crimen, causó un segundo muerto, también con 19 años. Finalmente, los jóvenes consiguieron llevar el cadáver de Marouan a la casa de su abuela tras 10 horas de marcha por senderos de montaña.

El entierro de Marouan fue aprovechado por el criminal coronel Youssef para disparar sobre quienes llevaban el féretro Un compañero de 32 años que tenía su boda preparada para marzo y un minusválido cayeron muertos junto al féretro bajo las balas de la policía, éste último con 5 balas en el cuerpo. Las madres habían intentado llevar ellas el féretro (en la cultura musulmana, son los hombres quienes acompañan a los muertos al cementerio), pero los jóvenes habían decidido llevarlo ellos.

Entre el 3 y el 6 de enero, Thala, ciudad de 15.000 habitantes, estuvo totalmente cercada por 1.800 policías. Imposible salir o entrar. Cortaron el suministro de agua, pan y azúcar. Los gritos se escuchaban en todos los rincones de Thala: “Sí, a pan y agua; pero NO, a Ben Alí, ”. 150 detenidos, siendo torturados y vejados muchos jóvenes, hombres y mujeres, menores de edad. Pero utilizando facebook y otras redes sociales, los jóvenes consiguieron difundir los videos de la represión y dar a conocer el asesinato por la policía de 5 de sus jóvenes y el asedio policial de la ciudad..

El día 8 de enero, destituyen al coronel Youssef y es sustituido por otro jefe de policía. Pero el movimiento se ha generalizado en todo Túnez y ya la revuelta llega a la capital. El día 12 de enero, de nuevo otra persona es asesinada por la policía frente a su casa. El nuevo jefe de policía, otro asesino más

La consigna de los primeros días para la policía era clara: aplastar la rebelión en Sidi Bouzid y Kasserine (provincia a la que pertenece Thala) para evitar que se extendiera al resto de Túnez. Los 1.800 policías que durante días les rodearon, tenían claras orden de matar, de machacar como fuera la resistencia.

Thala, un pueblo sin policía y sin ayuntamiento, gestionado por la gente.

Pero Thala, ciudad con una tradición revolucionaria, resistió y venció. Hoy, no hay policía en el pueblo. Los jóvenes se encargan de la seguridad haciendo turnos. Solamente, la presencia militar nos recuerda que existe el estado.

El comité de salvaguardia de la revolución gestiona la ciudad y mantiene como primera reivindicación “justicia para nuestros muertos”. Han presentado una lista con las personas implicadas en los asesinatos, con nombres y apellidos y durante 17 días del mes de marzo han mantenido concentraciones para exigir el encarcelamiento y juicio para los asesinos. El ministerio de justicia del gobierno provisional les ha pedido un plazo de 15 días para responderles. Si en la primera semana de abril no hay respuesta, volverán a la lucha.

No reconocen al presidente Fouad Mebazaa ni al primer ministro Béji Caid Sebsi . Piden la disolución de los tres consejos creados: el de las reformas políticas y constitucionales; el de investigación de la represión sufrida desde el 17 de diciembre y el consejo contra la corrupción. No confían en ellos, porque fueron creados por Ghanouchi y están llenos de personas del RCD de Ben Alí. ¿Cómo van a investigarse a sí mismos?

La comisaría convertida en centro social

Tras la muerte de Marouan, la rabia se apoderó de sus amigos. Uno de ellos, llenando su moto de gasolina, la prendió fuego y la estrelló contra la comisaría de policía, provocando un incendio que obligó a la policía a abandonar la ciudad.

El 17 de febrero, Nenmri Bassem, ingeniero mecánico en paro desde 2004, ha ocupado la comisaría y se mantiene en ella, pidiendo su derecho al trabajo. Esta acción se enmarca dentro de cientos de acciones que se están desarrollando en todo Túnez por parte de la Unión de Diplomad@s en paro.

Nemri no está sólo. Muchos jóvenes del pueblo comparten con él sus horas en la comisaría, hoy convertida en un lugar donde se oye música, se juega a las cartas y se habla de revolución.

Nos despedimos de Thala. El padre de Marouan nos señala el lugar donde mataron a su hijo: “Nunca olvidaré este lugar”. Dice la pintada que hizo.

El pueblo tunecino tampoco lo olvidará.

M.H.

Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT

(para ver las fotos

http://www.cgtandalucia.org/CRONICAS-DESDE-TUNEZ-1-La-calle-lo

http://www.cgtandalucia.org/CRONICAS-DESDE-TUNEZ-2-En-el).