Cuatro palabras innecesarias

Jueves 21 de julio de 2011, por Peiró Joan

Si desde diciembre de 2010 hasta mediado de 2011 tenemos una serie de cuestionamientos vitales e insoslayables del anarcosindicalismo, no está de más echar una mirada a cómo Juan Peiró veía la paleta de ideas sociales libertarias en 1931.

Observo que hace 80 años, entre los apasionados de la comida supuestamente sana y de fórmulas hueras (Isaac Puente no había publicado aún su folleto sobre el Comunismo Libertario), Peiró se agarraba de Besnard como presentador de la panacea (como hizo luego Abad de Santillán, curado de su fe en la improvisación).

Me parece también extraña la apreciación de Proudhon encima de Bakunin y Kropotkin, en la medida en que tanto escribió y con tantos recovecos y sin visión clara del totalitarismo centralista [ya muy visible en Prusia y en Rusia] que de poco podía servir.

Cierto que frente a la crisis capitalista que estalló en 1929, la claridad de Besnard (una pena que no hubiera incorporado la sensibilidad ecológica y geográfica de Reclús) era una luz delumbradora.

Frank 21.07.11

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