’Anarquismo en la sociedad actual’: GLAD

Martes 2 de agosto de 2011, por Portal libertario OACA

X Aniversario. Entrevista ’Anarquismo en la sociedad actual’: GLAD

Hoy tenemos la fortuna de contar con las repuestas a nuestra entrevista virtual planteada con motivo de nuestro Décimo Aniversario del Grupo Libertario Acción Directa (GLAD).

El GLAD es un grupo de afinidad libertario surgido a finales de 2009 en Madrid por iniciativa de compas de diversas nacionalidades. La finalidad del GLAD es difundir las ideas libertarias y trabajar para construir un movimiento anarquista potente y organizado, que sea una herramienta eficaz de lucha para la transformación social, en el sentido de avanzar hacia el comunismo libertario mediante la solidaridad, el apoyo mutuo y el ansia infinita de libertad (22.07.11).

La naturaleza colectiva y abierta del proyecto es evidente, y por ello es un objetivo de este grupo el contribuir a crear espacios y proponer iniciativas de colaboración entre las diferentes organizaciones libertarias existentes, en todos los ámbitos en que el grupo pueda desarrollar su actividad, sin privilegiar ninguna en concreto, respetando siempre y en todo momento la autonomía y características peculiares de cada una.

Podéis incontrar más información sobre el GLAD en su blog: http://grupolibertarioacciondirecta.wordpress.com

OACA: ¿Cómo consideráis que desde el anarquismo (y particularmente desde el GLAD) se pueden ofrecer respuestas a los problemas de la sociedad actual,

GLAD: Para nosotras el anarquismo no es una idea más o una solución posible entre otras, sino que es la única propuesta que encierra una posibilidad real de transformación social profunda y duradera. En cierto sentido las ideas anarquistas se han amoldado a los procesos de transformación social de tal forma que casi son descripciones de cómo estos se producen, más que moldes en los que encorsetarlos. Es decir, el cambio social, que es una constante universal en todos los grupos humanos se da siguiendo unos parámetros que se repiten de una situación a otra. Estos son los que el anarquismo filtra para tomar y apropiarse de aquellos que suponen un verdadero germen de transformación. Por eso es posible encontrar comunidades y grupos humanos que se organizan según parámetros anarquistas sin que en ninguna ocasión hayan tenido contacto con la forma explícita de las ideas. Creemos que los movimientos que se han dado en las dos últimas décadas son un buen reflejo de este hecho. Desde la antiglobalización, hasta el reciente Movimiento de Mayo en el estado español, el modelo asambleario y más o menos horizontal se ha impuesto como paradigma de forma organizativa, llevándose por delante el discurso partidista y jerárquico, algo que sólo puede ser beneficioso.

Por otro lado, el anarquismo siempre ha entendido que un cambio social, y no sólo político o económico, es también cultural, y en este sentido personal. Para que la transformación sea duradera debe asentarse en la organización de nuevas estructuras psíquicas y mentales en aquellas personas que son parte y resultado del proceso de transformación. Por ejemplo, construir el hábito de la libertad y la solidaridad en sustitución del miedo y el aislamiento egoísta. No debe sorprendernos que los libertarios de todas las épocas hayan puesto tanto énfasis en la educación, no como adoctrinamiento, sino como fomento de hábitos que permitan a la persona conquistar y gestionar su libertad. Esta insistencia en la unión de la transformación personal como parte y requisito de la social ha sido patrimonio único del anarquismo hasta la llegada del feminismo y otros movimientos sociales similares en la década de los setenta del pasado siglo. En resumen, tanto por su fino análisis de los procesos de cambio, su descripción de los requisitos de una transformación social profunda como por su insistencia en el vínculo existente entre la revolución personal y la social, el anarquismo ofrece una visión de conjunto y un instrumento teórico inigualable para construir un movimiento radicalmente transformador de la realidad social y cultural existente.

Al hilo de esto, en GLAD entendemos que el movimiento anarquista en su conjunto debe fomentar las experiencias auto-organizativas de capas lo más amplias posibles de la sociedad, basándose siempre en los parámetros básicos del anarquismo: la autogestión, la horizontalidad, la solidaridad y la acción directa. Como hemos dicho antes, el cambio social y personal deben ir unidos, y en realidad no se puede entender el uno sin el otro. No sólo deben ser simultáneos, sino que son co-necesarios. La sociedad no cambiará nunca de manera permanente si las personas que la reproducen cotidianamente no se transforman en sí y a sí mismas, y a la vez esta transformación personal sólo se puede lograr en el mismo desarrollo del proceso de cambio de la sociedad y la cultura en su conjunto. Por eso es fundamental que cualquier proceso reivindicativo o movilización utilice la acción directa, entendida como la gestión directa y consciente, de todos los asuntos relevantes que atañen a la vida de las personas que participan en una determinada sociedad (por eso la acción directa da nombre a nuestro grupo).

Desde este análisis, como GLAD, tan sólo podemos pretender poner en marcha, junto con los demás grupos libertarios y anarquistas, estas dinámicas. Es decir, iniciar espacios de autogestión que disparen procesos de transformación basados en la acción directa en la línea anteriormente comentada. Lo que desde luego no es poco. Por eso entendemos que nuestro papel como colectivo es, por un lado, fomentar el trabajo conjunto y organizado de todos los grupos libertarios más allá de cualquier sigla, por otro difundir las ideas anarquistas así entendidas en el conjunto de la sociedad, y finalmente, en la medida de nuestras posibilidades, incidir en la realidad social cotidiana generando dinámicas de acción directa autogestionada y abriendo espacios de transformación personal y cultural. ¡Lo que desde luego incluye transformarnos continuamente a nosotras mismas!

OACA: ¿Cuál es vuestra opinión sobre el movimiento de protesta surgido a raíz del conocido como “15-M”? ¿Véis alguna similitud con las revueltas en el norte de África?

GLAD: Como os podéis imaginar, con todo lo dicho anteriormente, nos parece que el Movimiento de Mayo encierra grandes posibilidades. Para empezar, como decía un compañero de otro grupo, el mero hecho de que se hayan juntado tantos miles de personas a sabiendas de que las concentraciones eran ilegales supone un gran paso adelante. En general la incorporación de miles de personas a dinámicas asamblearias es algo que hay que valorar muy positivamente.

Pero esto también encierra riesgos evidentes. Si todo esto se queda en agua de borrajas, es recuperado por los partidos políticos tradicionales, o acaba resultando en un hastío generalizado con asambleas interminables y sin finalidad alguna, se puede producir un efecto revulsivo que acabe en la vuelta a una pasividad pesimista. Esperamos que el proceso no vaya en esa dirección.

Respondiendo a la segunda interrogante que planteáis, hay similitudes estratégicas evidentes entre el caso de las ocupaciones de plazas en Egipto y el Movimiento de Mayo, aunque en general en los demás países las protestas ha ido por derroteros distintos. No obstante, el transfondo es muy diferente, como se ha comentado hasta la saciedad. Probablemente debamos al ejemplo de los manifestante norteafricanos el que en el estado español no se haya jugado una baza represiva más fuerte, a la vista de los centenares de muertos que se han producido en esos países y que, en principio, serían inaceptables en un estado como el español. Aunque aquí hay que agradecer también el apoyo de las miles de personas que con la fuerza de los números hicieron imposible esta vía represiva.

OACA: ¿Cuál creéis que será el papel que tendrá el movimiento libertario en los próximos años?

GLAD: Creemos que el movimiento puede salir reforzado de esta coyuntura si sabe jugar bien sus cartas, y no se pierde en posturas formalistas. Para empezar la actuación de la muchas compañeras que han participado en muchos aspectos del Movimiento de Mayo ha sido irreprochable. Se han lanzado a trabajar en comisiones y asambleas y se ha hecho un esfuerzo titánico para que las ideas libertarias estuviesen siempre presentes en las plazas y los grupos de debate. Hubiéramos querido que nuestros medios y recursos fuesen mayores, pero en la medida de nuestras capacidades como movimiento creemos que se ha estado a la altura de las circunstancias. Es así de destacar que no se ha caído en la crítica fácil y la descalificación que a menudo son sólo excusas para continuar con rutinas mentales o para la falta de actividad.

Por otro lado, pensamos que esta participación ha puesto en evidencia algunas carencias del movimiento, como la falta de unas herramientas de coordinación o canales de comunicación más eficaces, pero en general la mayoría las ha sabido reconocer y se ha trabajado para limitar sus efectos. Es de esperar que a raíz de la propia dinámica de los acontecimientos estas soluciones temporales se hagan permanentes y más amplias.

Esto será necesario sobre todo para afrontar los retos que se le van a presentar en un futuro inmediato (de hecho, los que ya tiene planteados). En este sentido va a ser necesario que se consiga mantener la participación en el Movimiento de Mayo, y más aún, evitar que sea recuperado por paridos políticos tradicionales, lo que sólo se puede lograr fomentando los aspectos antiautoritarios y libertarios que lo animan desde el principio. También se va a necesitar una buena dosis de unidad, solidaridad y coordinación para intentar evitar, en la medida de lo posible, la trampa represiva que antes o después va a tender el estado, y que muy probablemente se va a dirigir contra los libertarios.

No sólo será necesario escapar de esta situación indeseable, sino que además se debe hacer de manera que no impida o dificulte la participación en los movimientos que se produzcan en el futuro inmediato (sean continuación del de Mayo o no), a la vez que se continúa con la línea expresada antes de fomentar la acción directa y la autogestión horizontal. Va a ser necesaria toda la solidez de una militancia bien preparada, consciente y muy seria para salir airosas de estos retos.
OACA: De forma un poco más personal, ¿por qué seguisteis el camino del anarquismo?
GLAD: Respondiendo como colectivo, GLAD es un grupo verdaderamente internacional, las integrantes “ibéricos” del colectivo están en franca minoría. Cada una de nosotras se ha acercado al anarquismo participando en las luchas de sus correspondientes países, aunque alguna lo ha hecho más bien a raíz de su llegada al estado español. Lo cual quiere decir que hay una pluralidad de experiencias y aprendizajes, al igual que enfoques y posturas, dentro del común denominador de las ideas anarquistas. De hecho, el grupo surgió como un intento de compartir estas experiencias tan diversas, en un proceso de aprendizaje colectivo.

Pero, aunque el grupo se inició más como un foro de debate pronto se vio la necesidad de pasar a la “acción directa” y empezar a organizar iniciativas más prácticas. Creemos que el punto de inflexión se dio con el terremoto de Chile del año pasado, cuando organizamos una campaña internacional de apoyo a varios proyectos autogestionados que habían resultado dañados en el seísmo. ¡La necesidad de la solidaridad y la acción directa eran tan evidentes que no hizo falta discusión alguna!

OACA: ¿Qué le diríais a los jóvenes y no tan jóvenes que por uno u otro motivo se acercan por primera vez a los planteamientos libertarios?

GLAD: ¡Les daríamos la enhorabuena y la bienvenida! Pero sobre todo les recomendaríamos que no se quedasen en los aspectos formales del anarquismo, sino que se sumergiesen en los ámbitos más sustantivos, más profundos. Esto no quiere decir sólo que superen la visión mediática y manipulada del anarquismo (se supone que si se acercan a las ideas ya lo han hecho), sino que vayan más allá de la misma actualidad de la militancia anarquista, de ese activismo que es necesario pero que a menudo parece consumir todas las potencialidades del movimiento por la urgencia de la necesidad. Que se esfuercen por aprehender y asumir el proyecto transformador y en dotarse de las herramientas para ponerlo en práctica, y transformarse a sí mismas en personas libres, conscientes y siempre más humanas y alegres. Contrariamente a lo que a menudo se piensa el proyecto anarquista es exigente y no siempre es sencillo, hay que formarse, escuchar y aprender, reflexionar mucho, evitar caer en posturas fáciles, simplistas o repetitivas, ser militantes dedicadas y constantes, etc. y a la vez permanecer siempre abiertas a las demás, quienes, querámoslo o no, han de ser nuestras compañeras en el camino transformador de la libertad.

OACA: Para terminar, podéis añadir lo que consideres oportuno

GLAD: Nada, perdonad si nos hemos enrollado mucho. Es el problema de andar haciendo preguntas a un grupo de debate anarquista ;-). Gracias a vosotros por considerarnos en estas entrevistas, y felicitaciones por vuestro aniversario.

OACA: Os agradecemos sinceramente el interés y el tiempo invertido y esperamos que podáis continuar con vuestro interesante proyecto durante muchos años. Salud!