Las ventanas están abiertas y pueden ser aprovechadas (algunas palabras desde Argentina para los indignad@s del mundo)

Viernes 28 de octubre de 2011, por Saccal Guido

Las ventanas están abiertas y pueden ser aprovechadas (algunas palabras desde Argentina para los indignad@s del mundo)

Por Guido Saccal - Juventud Rebelde 20 de Diciembre

(http://www.lamella.com.ar/index.php/articulos-de-coyuntura/216-las-ventanas-estan-abiertas-y-pueden-ser-aprovechadas-algunas-palabras-desde-argentina-para-los-indignads-del-mundo)

[Comuninado por Relaciones Internacionales del frente Popular Darío Santillán]

“Es pura vitamina de esperanza porque es una prueba de que todo puede cambiar, de que no estamos condenados a vivir en la dictadura universal más peligrosa, la de los amos de las finanzas".
Eduardo Galeano

Hace unos pocos días el sociólogo Ricardo Antunes definió el momento convulsionado que se vive en el “mundo desarrollado” de modo muy sencillo pero tremendamente esperanzador para quienes ansiamos cambios profundos en nuestras sociedades. Decía el brasilero en una entrevista concedida a la Universidad de Campinas (San Pablo): “Las ventanas están abiertas y pueden ser aprovechadas”.

Lo que sigue no es más que una arenga militante desde este rincón del mundo a los jóvenes que hoy se levantan en Estados Unidos, Italia, España, Portugal, el mundo árabe, Asia y tantos otros países para que, comprendiendo la magnitud de la oportunidad que se presenta, recorran hasta las últimas consecuencias el camino que decidieron emprender. Es sólo un aporte desde alguna parte de la militancia popular argentina, aporte proveniente de un contexto y una historia particulares que esperamos pueda tener utilidad alguna para otros procesos. Al mismo tiempo, es parte de las reflexiones que nos damos por estos lares también.

A quienes nos consideramos parte de la generación que parió el 2001 en la Argentina e hijos del ciclo de revueltas contra el neoliberalismo en toda América Latina (Venezuela, Ecuador, Bolivia), la movilización de la juventud, los ninguneados, los “sin futuro” de los llamados países centrales nos trae lembranzas de aquellos días.

A 10 años del 19 y 20 de diciembre en nuestro país, sigue siendo un deber y una necesidad extraer lecciones de aquél proceso y presentarlas, no como verdades, sino al menos como interrogantes, a quienes hoy se levantan.

Al mismo tiempo esta reflexión lejos está de ser una “lección arrogante”, pues parte de la consideración de que diez años después de aquellas jornadas, la recomposición del bloque de poder y la relegitimación de la dominación en la Argentina alcanza niveles sorprendentemente altos (lo que no quiere decir que leemos todo aquel proceso como una completa derrota). Desde nuestro punto de vista, otros procesos en América Latina tienen mucho que enseñarnos al respecto.

Este deber es, también, un horizonte, puesto que nos pone delante de las narices algunas de las complejas tareas que los movimientos populares tenemos por delante, al menos en la Argentina.

Algunas de esas reflexiones, simplificadas:

-Hay que aprovechar las oportunidades. Las “ventanas de la historia” no se abren todos los días y es un deber aprovechar la rendija que se vislumbra. Como completa Antunes su frase, “las ventanas están abiertas y pueden ser aprovechadas tanto por movimientos sociales anticapitalistas como por movimientos contrarrevolucionarios nazifascistas”. Permanecer en estado de shock o parálisis sólo puede ser utilizado en nuestra contra.

- El odio es a los políticos profesionales, no a la política. El movimiento de los indignados, “Occupy Wall Street” y sus variantes son profundamente políticos. Necesitamos reivindicar el valor de esa palabra. Eso permite no cometer auto-engaños y entender que se juega en el terreno de las contradicciones permanentes.

- No se puede destruir el sistema de un día para el otro. Aun teniendo perfectamente claro el horizonte, la meta final, lo que deseamos construir, es necesario comprender que ninguna lucha comienza y termina en un par de meses o incluso años. Hay que ir cristalizando cambios concretos que nos pongan en nuevos “pisos de discusión”. Esto no significa “gradualismo”, sino materializar las conquistas y victorias frente al enemigo, que a la vez nos permitirán ir por más.

-Hay que presentar una alternativa política, incluso siendo imperfecta. Acá se juega uno de los factores fundamentales. Cuando la mayoría de la población adquiere conciencia de la necesidad de un cambio, lucha por él y está dispuesta a acompañarlo, es necesario presentar una alternativa, una salida “hacia adelante”, que esté en concordancia con la tradición del pueblo, pero fundamentalmente con el “sentido común” existente, con el que tenemos que dialogar, siempre. Entonces, si la mayor parte de la población quiere cambiar el gobierno, hay que presentar una alternativa real. Si el sentido común construido es el de los cambios por la vía de la democracia representativa, terreno favorable al enemigo, pero que (se demuestra) puede ocasionalmente jugarnos a favor, hay que lanzarse a ese terreno también (¿cuál fue la opción transformadora que presentó el campo popular argentino en 2003?). La “creación heroica” (no la copia burda de otros procesos históricos) es fundamental para encontrar esa salida hacia adelante.

-No hay liderazgos iluminados, pero los liderazgos son necesarios. La espontaneidad y horizontalidad con que estos movimientos nacen, factor crucial e irrenunciable que posibilita semejante potencia creadora, no deben impedir la búsqueda de crecientes niveles de organización, efectividad y la presentación de esa alternativa política. El movimiento es el que debe asegurar la radicalidad y representatividad del liderazgo que emerge.

-No podemos pretender una movilización eterna. Las ventanas se abren pero en algún momento se cierran, al menos transitoriamente. Quienes nos encontramos “a la cabeza” de los procesos de movilización, sea por experiencia o convencimiento, debemos ser conscientes de que el impulso creador, el protagonismo de las masas y el “poder popular” requieren “institucionalización”: es necesario buscar salidas que cristalicen los cambios, encontrando nuevas lógicas de funcionamiento para nuestros movimientos y para la transformación de las estructuras vigentes.

Palabras finales

En todo caso lo que nosotros podemos aportar son algunos aprendizajes surgidos de nuestra experiencia y sus limitaciones, pero por sobre todas las cosas, el fervor de la esperanza intacta. Volviendo a lo que motivó estas palabras, hay una sola cosa que no podemos dejar de hacer: organizarnos para aprovechar la oportunidad. Las ventanas de la historia están abiertas y son los pueblos quienes las atraviesan o se quedan en el patíbulo. El desenlace es incierto, pero lo que es seguro es que no hay banquero, policía, gobierno ni organismo multilateral capaz de frenar a los indignados cuando estos se lanzan sin miramientos a conquistar sus derechos.

En los días de hoy, vale la pena volver una vez más al máximo símbolo de la rebeldía mundial y decir junto al Che: “el presente es de lucha, el futuro es nuestro”.