Un homenaje crepuscular al anarcosindicalismo ibérico y catalán

Miércoles 4 de enero de 2012, por frank


Un homenaje crepuscular al anarcosindicalismo ibérico y catalán

Termes Josep, Historia del anarquismo en España (1870-1980), (traducido del catalán, Barcelona, 2011, 719 pp. 35 euros.

Es simbólico que uno de los mandarinos del descerebramiento de la juventud con la Historia universitaria española y catalana haya dedicado el fin de su vida, cercenada por la enfermedad, a su relación de amor y repulsión al movimiento anarquista.

[...] el anarquismo, tanto el español en general como el catalán en particular, no sólo fue una apología doctrinaria sino también (y sobre todo) una lucha por la mejora de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, así como por la dignificación del trabajo y un enaltecimiento simbólico del papel de los trabajadores en la sociedad moderna. Así pues, el anarquismo, y más aún el anarcosindicalismo desempeñaron un papel esencial (más que cualquier otra doctrina obrera anterior a la Guerra Civil) en el juego consistente en poner el mundo del trabajo en el centro de la vida política, y en dotar a los trabajadores de un instrumento de defensa y presión (p. 33).

Este reconocimiento es inseparable de la infancia del autor de familia y de un barrio obrero en Barcelona, capital del anarquismo en buena parte del siglo XIX y primer tercio del XX (p. 13).

La consecuencia es el varapalo del historiador a varios colegas suyos nacionales e internacionales (marxistas, estilo Eric Hobsbawm o Pierre Vilar [...] No es mucho más afortunado Gerald Brenan). Lástima que se olvidara de tantos otros de hoy por hoy como Enric Ucelay-Da Cal (citado p. 719 con un texto inepto y cloacal de introducción a las memorias de Josep Peirats, tan bien criticado por Freddy Gómez [La segunda muerte de José Peirats ;http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=1021 ]).

Si se agrega a esta observación sobre la “indiferencia”, el apéndice sobre libros de anarquistas del exilio y del posfranquismo y, un ejemplo entre otros muchos, “La colectivización agraria”, “La colectivización industrial”, se cae en un estilo apático de compilación de citas y títulos de libros, en que prevalecen las anteojeras de Josep Termes que ni se percata de contradicciones. La mayor es que si había tantos anarquistas furibundos que imponían la colectivización agrícola a punto de pistola en los Países Catalanes, ¿cómo es que en Cataluña no fueron muchas, y fueron variadas? (p. 543).

¿Cuáles son los prejuicios del autor?

La incapacidad de asimilar su propia historia, primero, que comprobó la lucha por la mejora de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera con el movimiento anarcosindicalista. Dicho de otro modo, actuar y juzgar como los intelectuales (excepto algunos como André Gide y Albert Camus) para los años de la URSS o de la China de Mao: a partir de la supuesta propiedad de los medios de producción por el proletariado, y no con la mirada atenta a la vida de los trabajadores del supuesto socialismo real en el día a día.

Segundo, aprobar a ciegas la democracia republicana de 1936 1939 lo que, otra vez, choca con la realidad que un historiador debe comprobar (el colapso republicano del 17-19 de julio de 1936 ante el golpe militar archiprevisible, la incapacidad de la Republica de retomar una política propia que no sea la de seguir la de la URSS a través de la carne de cañón del PC y del PSUC).

Tercero, la interiorización del descerebramiento crítico impuesto a los demás. Por ejemplo, poner en el mismo plano las insurrecciones de 1932-1934 de cenetistas y socialistas (el extremismo infantil de los socialistas seguidores de Largo Caballero, p. 38). Otro ejemplo, las habituales banalidades y simplezas superficiales de Noam Chomsky (p. 709), ¡ojala el autor hubiera tenido un mínimo de “seny” (sensatez, en el idioma de Josep Termes) para pregonar la mitad de las simplezas de Chomsky!

¿Vale la pena leer esta obra? Tiene la cualidad de sus defectos: muchas citas, muchísima información variada sobre toda la historia del movimiento anarquista (dividida por episodios). Y se nota a veces una propensión a cuidar el evento o a la persona, como Salvador Seguí, Federica Montseny, Buenaventura Durruti, el bajón de CNT en la Transición, etc. Hay múltiples juicios crispantes y contradictorios, pero indirectamente fuerzan al lector a pensar, a recapacitar por sí mismo.

Frank Mintz, 04.01.12.