LA REVISTA LIBERTARIA “PRESENCIA” digitalizada

Jueves 3 de enero de 2013

El material de esta revista (1965-1967 y un n° con un equipo totalmente en 1974, con una entrevista a Agustín García Calvo) ofrece imprescindibles artículos de José Peirats, una entrevista de Cipriano Mera y una apertura muy amplia sobre la realidad.

Frank, 03.01.13.

LA REVISTA LIBERTARIA “PRESENCIA” digitalizada

http://www.cedall.org/Documentacio/Castella/cedall203140000.htm

Cuestionario Cedall. Octavio Alberola Sobre LA REVISTA LIBERTARIA “PRESENCIA”

Lo que puedo decir en respuesta a las preguntas:

1 - ¿Cómo se gestó el proyecto de editar la revista “PRESENCIA” y cuál fue su estatus en el seno de la FIJL ("órgano de expresión" o independencia de la FIJL)? ¿Cómo se constituyó su comité de redacción? ¿“PRESENCIA” era la continuación histórica de otras revistas anteriores de la FIJL como “NUEVA SENDA” o “ACCION LIBERTAIRE” o por el contrario era un nuevo proyecto editorial con características y fines diferentes?

La decisión de editar la revista Presencia fue tomada tras varias reuniones en las que coincidimos compañeros de la FIJL y de la CNT, así como otros compañeros y compañeras que no militaban en estas organizaciones pero que eran afines a ellas. La mayoría residía en París (yo también, pero clandestinamente). Todos y todas estábamos de acuerdo en que, tras el fiasco del Congreso de Montpelier y la nueva división producida en el MLE por el oficialismo confederal, con la expulsión de varias FF LL de la CNT, era necesario asegurar la presencia de las ideas anarcosindicalistas en España a través de una revista en la que pudieran expresarse todas las sensibilidades libertarias y abierta a otras sensibilidades del sindicalismo que comenzaban a surgir en España. La FIJL apoyaba esta iniciativa; pero el grupo editor se compuso y actuó de manera absolutamente autónoma. En este sentido era un proyecto editorial totalmente diferente a lo que habían sido Nueva Senda y Action libertaire. [...]

David Antona MI COLABORACIÓN EN LA REVISTA LIBERTARIA “PRESENCIA

Corrían los años 60...

Evocar el papel que jugó esta revista en aquellos años, nos llevará - al menos en lo que a mí se refiere - a evocar, más que el contenido de los artículos que escribí o la línea editorial y programática que fue adoptando “Presencia” hasta su desaparición, una serie de vivencias personales relacionadas con ella.

Esta evocación pondrá de relieve la importancia de aquella iniciativa, que agrupó a unos jóvenes inconformes deseosos de romper moldes, de buscar nuevas formas de acción y de pensamiento, en ruptura con un exilio que en aquel momento vivía ensimismado, de espaldas a los cambios que se estaban produciendo en nuestro país.

Como se gestó “Presencia

¿Cuáles fueron las causas que nos empujaron a tomar esta iniciativa? ¿Cómo cada uno de nosotros, unidos estrechamente mientras la revista nos sirvió de aglutinante, respondimos al deseo de plasmar nuestras inquietudes en acciones capaces de influir en los acontecimientos que se desarrollaban en España? Una rápida vuelta hacia atrás nos permitirá recordar como concebimos, inicialmente, la revista : como un polo de reflexión destinado a unir las opiniones más o menos “heterodoxas” que se empezaban a manifestar dentro del movimiento libertario.

La revista, trimestral, se publicó en Francia en noviembre de 1965 hasta enero de 1968. Desde el primer momento “Presencia” hizo sentir una voz distinta, abierta a otras ideologías, en particular al marxismo, y se mostró abierta a los cambios que se estaban produciendo en la península. En ella se plasmaron, en aquel momento, muchas de nuestras inquietudes personales y también nuestras divergencias con el movimiento al que pertenecíamos, tanto en el terreno doctrinal como en el orgánico y, sobre todo, en el de la acción. Pienso, a modo de ejemplo, en lo que supuso para muchos de nosotros, ciertamente asimilado de forma parcial y desordenada, el descubrimiento del marxismo.

Salvador Gurucharri 1-¿Cómo se gestó el proyecto [ ...] diferentes?

A pesar de la importancia de la revista Presencia raros son los estudios que la citan, ni siquiera Ángel Herrerin la menciona en su libro. El caldo de cultivo que culminó en la revista Presencia se fue fraguando en el curso de 1964 y 1965 y totalmente independiente de la estructura que conformaba la “Comisión de Relaciones” [a veces llamada “emergente” y de composición “amplia” que estaba ubicada en Paris y que repetiría funciones varias veces: Agustín Sánchez, Luis Andrés Edo, Salvador Gurucharri, Floreal Ocaña Sánchez, Antonio Ros, Octavio Alberola, Germinal Barba, Tomas Ibáñez, Enrique Ferrer, Alejandro Fernández]. No obstante en el grupo inicial de discusión sí había algunos miembros de esa Comisión “amplia”.

Este grupo inicial arranca en una tertulia que se reunía en París los domingos por la tarde en el piso de José Morato y Montse Turtós en el Boulevard de la Vilette. [David Antona (que, aunque de familia libertaria y relacionado con José Morato, no creo fuese entonces estrictamente de las Juventudes, aunque fue posiblemente quien más impulso aperturista aportaba), Agustín Sánchez, Antonio Ros, Salvador Gurucharri, José Morato, Montse Turtós, Alicia Mur] y donde se abordaban sin dogmatismos los nuevos escenarios político sociales que se dibujaban en España. En enero 1965 Ros y Gurucharri se ausentan de Paris para fijar residencia en Bélgica (Delegación Exterior) y en el curso de 1965 se integran nuevos contertulios [Luis Pasamar, Edgar Rodríguez, (compañero argentino que residía y militaba en Francia; en 1952 había sido encargado por la CNT de organizar en Barcelona la imprenta clandestina de Solidaridad Obrera. Después de funcionar durante varios meses fue detenido y procesado junto con otros 18 militantes libertarios en enero de 1960. Hacía poco que había llegado de España tras cumplir cárcel y aportaba conocimientos frescos sobre la situación del Interior), Tomas Ibáñez, Octavio Alberola, e importantes apoyos de coordinación y económicos de los compañeros de Toulouse y Perpignan (Luis Sos, Marcelino Boticario, Aurelio Fernández, Ángel Fernández, Jordi Gonzalbo, Paco Soler, etc.] y se fue concretando con más precisión el proyecto de una revista que abordase los temas y las situaciones que se estaban dando en la sociedad española, procurando abrirse a los puntos de vista de diferentes corrientes libertarias y a las colaboraciones de compañeros que no pertenecían necesariamente a la familia libertaria.

Fue así como la revista Presencia iría tomando forma a lo largo de 1965 para, con fecha de noviembre-diciembre de ese mismo año, salir a la calle el primer número. [...]

Tomás Ibáñez 1-¿Cómo se gestó el proyecto [ ...] diferentes

Mi memoria acerca de la revista está hecha de una mezcla de recuerdos muy vivos junto con reminiscencias extraordinariamente confusas y desdibujadas. La viveza de ciertos recuerdos se debe probablemente al hecho de que la vida de la revista coincide exactamente con los dos años y escasos meses durante los cuales mi activismo político se volcó casi exclusivamente en la FIJL. La confusión de ciertas reminiscencias responde sin duda al hecho de que mi papel en la revista fue totalmente secundario.

Buena muestra de ello es que no escribí ni un solo artículo en Presencia cuando hasta el momento de su aparición había estado escribiendo un artículo para cada uno de los números de Action Libertaire, el periódico de la FIJL que fue sustituido por Presencia y que duró de noviembre de 1963 hasta julio de 1965. No fue por mi parte una súbita crisis de a-grafismo, la razón era obvia, la mitad de Action libertaire estaba en francés y por eso podía escribir asiduamente para sus páginas, sin embargo, Presencia se redactaba totalmente en castellano.

Con esta diferencia idiomática tocamos ya a una primera característica definitoria de Presencia, su voluntad de centrarse sobre la realidad española, de conectar plenamente con lo que se cocía en España, y de estar tan presente como fuese posible en “el interior”. No solo la lengua de la revista, sino su contenido y hasta su mismo formato respondían claramente a esa voluntad, un formato diminuto (media cuartilla) y un grosor reducido (no más de 25 folios) que permitía introducir, transportar y disimular fácilmente la revista, hasta en el bolsillo de un abrigo.

Una segunda característica definitoria fue la voluntad de romper el encierro sobre sí mismo que padecía el exilio libertario español, su inmovilismo ideológico, su anclaje en el pasado y su anquilosado dogmatismo, aspectos todos ellos capaces de desanimar cualquier veleidad de aproximación a los planteamientos libertarios por parte de las nuevas generaciones inquietas que surgían en España. La declaración de intenciones que figuraba en el primer número de la revista lo dejaba bien claro: “Revista que aspira también a ser el portavoz de las nuevas generaciones inquietas que, ante el triste espectáculo del exilio, buscan satisfacción en corrientes políticas sin raíces en nuestro suelo.

Para ello, había que atreverse a explorar, sin cortapisas, nuevos caminos y esto apuntaba a una tercera característica de la revista, su voluntad de no dejarse paralizar por ningún tabú y de no rehuir la polémica y la confrontación de ideas. La declaración de intenciones antes citada precisaba: “No tememos la polémica basada en ideas y conceptos. Establecidas las premisas que la verdad es relativa y de la no aceptación de dogmas absolutos, creemos que la disparidad de criterios siempre es saludable”. En esta misma línea una carta del 15 de septiembre de 1965 que anunciaba a la militancia libertaria del exilio la intención de crear una revista y que venía firmada por Luis Pasamar, Germinal García, Luis Edo, Agustín Sánchez, Alicia Mur, José Morato, Germinal Barba y Nardo Imbernón, todos ellos miembros de la Federación Local parisina de la FIJL, precisaba: “...hemos pensado constituir un grupo de trabajo capaz de editar una revista que, desligada de todo compromiso orgánico o funcional, sea la expresión del pensamiento libertario en sus múltiples expresiones, aportando un enfoque dinámico -exento de tabús ideológicos- a los problemas españoles.”

La anunciada voluntad de lanzar una revista “...desligada de todo compromiso orgánico...” marcaba una cuarta característica de la revista, su autonomía e independencia respecto de las organizaciones del MLE, incluida la FIJL. Sin embargo, para cumplir sus compromisos de periodicidad bimestral y de amplia difusión (especialmente en el Interior), la revista necesitaba el respaldo económico y la infraestructura militante de una organización. La FIJL no dudo en respaldar totalmente la revista, considerándola como propia pero respectando al mismo tiempo su plena autonomía, así, en su pleno clandestino celebrado en Paris en enero de 1966, la FIJL precisaba, como consta en las actas del pleno: “La mesa propone: que la revista salga a cargo del grupo editor. Ese guarda autonomía. La Comisión de Relaciones según puede convenir esa publicación puede utilizarla como propaganda, hacia el interior. El congreso acepta.”.

En el pleno del año siguiente (julio 1967) la Comisión de Relaciones precisaba:” Hemos sacado la revista Presencia, órgano bastante libre, sin mandato preciso cuyo objetivo es abrir puertas en medios exteriores al nuestro. Por medio de Presencia hemos entrado en contacto con grupos confederales desperdigados en España.”. La intima vinculación entre Presencia y la FIJL queda pues claramente de manifiesto, y de hecho la revista ponía sus páginas a disposición de la FIJL como se puede ver en el nº 4 de Mayo-Junio 1966 con referencia al secuestro de Monseñor Ussía en Roma y a las declaraciones de Luis Edo en Madrid, o en el nº 6 de Noviembre-Diciembre 1967 con la Conferencia de Nueva York tras las detenciones del grupo de la FIJL en Madrid y el manifiesto-declaración contra las bases de EEUU en España, o, finalmente, en el nº 9 de Octubre-Noviembre 1967 con un llamamiento firmado por el “Grupo 1º de Mayo”.

En definitiva, como lo he explicado, Presencia no era ni órgano de expresión de la FIJL, ni era totalmente independiente de esta, me parece que “autonomía” e “interrelación” serían unos términos más adecuados para calificar un proyecto editorial que presentaba, como también lo he expuesto, unas características y unos fines diferentes de anteriores publicaciones de la FIJL y cuyo comité de redacción, que siempre tuvo contornos difusos y abiertos, se constituyó por cooptación a partir del núcleo inicial.

Exceptuando la cuestión de la gestación de la revista, proceso del que no tengo otro recuerdo que el de haber recibido quizás algún eco en la época, y el de haber asistido posiblemente y casualmente a alguna de las reuniones preparatorias acompañando a quien fuera gran amigo mío Agustín Sánchez que formaba parte del grupo impulsor, creo haber respondido al resto de los temas planteados en la pregunta.