Liberto Callejas L’anarquista incommovible

Lunes 27 de mayo de 2013, por frank

Liberto Callejas L’anarquista incommovible

Josep Portella Coll (1) ha cumplido una labor digna, restituyendo, reconstruyendo con un material polifacético la biografia de Juan Perelló Sintes, nacido en Mahón y que se bautizó Liberto Callejas [acaso por “libre en la calle”], como militante anarcosindicalista, obrero y periodista eficaz, basta leer su “Informe” de diciembre de 1932 sobre cómo mejorar el diario de la CNT Solidaridad Obrera para convencerse de su entrega confederal.

Una pista que el biografiado y el biógrafo abordan indirectamente es el ser mahonés, el isleño, primero zapatero, republicano, luego anarquista, pasó a ser contagiado por la burguesía y el clero, escribió Liberto Callejas. Una manera de decir que la lucha de clases y el bombardeo propagandístico aplastan una supuesta idiosincrasia, por muy arraigada que esté en la ilusión de los nacionalistas y los sectarios en general.

El carpintero y periodista Liberto Callejas tuvo una constancia en su vida: ser fiel al lema de la Internacional “La emancipación de los trabajadores será obra de los mismos trabajadores”. Por eso escribió Después de veinte años de la terminación de la llamada guerra civil -que no fue guerra civil sino guerra ideológica, guerra de la libertad contra la esclavitud, guerra del liberalismo contra el obscurantismo- se nos ataca a los hombres de la CNT y del anarquismo de no haber sabido llevar a cabo el problema de la reconstrucción social. [...]

Nuestros detractores querían ignorar, porque así les convenía, el gran sentido reconstructivo del obrero enrolado en las filas de la CNT. No sabían o no querían saber, la enorme batalla que estaba ganando el trabajador organizado en el frente de batalla y en la retaguardia.

No era solamente Cataluña la que reconstruía. En los pueblos de Aragón, del Levante, del Centro, de Asturias y de Euskadi, los obreros y los campesinos hacían efectiva labor revolucionaria. Una tendencia común les ponía a la obra. Organizaban el trabajo sin patronos, directamente, en pequeña o gran escala, parcial o íntegramente en una industria, en una zona agrícola. Organizaban la escuela nueva. Organizaban el control obrero. Organizaban la sanidad. Construían, en fin.

Hablarles en aquellos momentos a uno de los hijos del pueblo que combatían en el frente de ganar la guerra para hacer después la revolución, de volver a la tibieza del régimen liberal burgués, de quedar en lo mismo que se estaba, era no sólo un contrasentido, sino una ridiculez (Solidaridad Obrera, México DF, 20.07.1956).

No sólo el análisis es exacto, sino que recuerda la idea de otro militante [...] un signo infalible por el cual los obreros pueden reconocer un falso socialista, un socialista burgués. Si en lugar de hablar de revolución o si se quiere de transformación social, él les dice que la transformación política debe preceder la transformación económica; si niega que ellas deben hacerse las dos a la vez o incluso que la revolución política no debe ser otra cosa que la puesta en acción inmediata y directa de la plena y entera liquidación social, que el obrero le dé la espalda pues o es un tonto, o un hipócrita explotador. (L’Egalité. N° 31, 21 de agosto 1869.) en Bakunin Crítica y acción, 2006, pp. 95-96).

Muchas más observaciones aparecen en el libro, en especial sobre el exilio en México, y el papel de las ideas en aquel país: Un pueblo que tiene banderas y cruces, pero que carece de pan y cultura. Es asís, pues, que la anarquía tiene que bajar de las nubes a la realidad (intervención en un congreso de la Federación Anarquista de México, 1946, p. 76). Desgraciadamente ni lo entendieron mayoría de los anarquistas del país ni tampoco los cenetistas emigrados, como se desprende de este juicio de Liberto en 1961 Se han salvado pocos, muy pocos, y se han perdido muchísimos. Considero que no es la tierra americana, la culpable. Ni la época. Son los hombres los que fallan. No han sido nunca verdaderos anarquistas, sino simuladores.

Supongo que Liberto entendía “anarquista” como capaz de plasmar y proseguir una labor entre trabajadores y/u oprimidos, y por cierto tanto en México como en Venezuela, los cenetistas fueron ausentistas.

Un libro con muchos datos y citas que nos devuelve lo esencial de la vida un compañero

1)Portella Coll Josep Liberto Callejas L’anarquista incommovible, Ciutadella de Menorca, 2012, 136 pp.