Yo también quiero gozar

Jueves 3 de octubre de 2013

Yo también quiero gozar

ANRED MIERCOLES 2 de octubre de 2013 » Géneros

[Lo interesante de las reflexiones siguientes es la ausencia espectacular de nuestras tradiciones seculares de periodo de prueba sexual (que dicho sea de paso tendían a privilegiar el cómo te vales de tu erotismo antes de tu cara bonita y/o tu cuerpo ajeno o próximo a las modas). Usos que eran corrientes tanto en Europa como en la cordillera andina.

Dos ejemplos:

Cuando estaba en mis diez años (o sea en 1951) un amigo de mi madre me explicaba que la única manera de formar una pareja era ir juntos de camping una semana para intentar aguantarse. Lo practiqué con acierto al principio, pero entre suegras un tiempo y el cómo seguir la militancia en otro periodo, todo fracasó.
[...] el servinacuy, considerado por algunos como matrimonio de prueba, muy utilizado especialmente en la región de Puno y que consiste en la unión por un lapso determinado para saber, por experiencia directa, si podrá haber compatibilidad de caracteres en la relación matrimonial [...] Castillo Ríos Carlos Los niños del Perú (Clases sociales, ideología y política), Lima, 1975, p. 160.]

La sexualidad es un tema que atraviesa a toda la sociedad, tanto a hombres como a mujeres. El acto de goce y deseo no discrimina. La sexualidad humana está presente en el sujeto desde que nace y se modifica en todas las etapas de su vida. Se trata de un proceso que involucra elementos biológicos, sociales y culturales, y que incorpora en el hombre y la mujer un conjunto de pautas, conductas, conocimientos, creencias, valores y actitudes que permiten la práctica de dicha sexualidad.
El acto sexual, contiene los niveles más gustativos a los que un ser humano puede llegar, por ello el momento íntimo de cualquier tipo de pareja, tiene que ser un acto libre de prejuicios y estereotipos. Pero parece ser, que en ese mismo momento, muchas mujeres, especialmente, se sienten sin capacidad de seducir, ¿por qué? Porque pesa, y mucho, “la figura” que enseña e imprime el sistema, sin dejarle a la mujer ser libre, capaz de gustar y con las mismas ganas que todas de tener sexo. Muchas mujeres no tienen ese cuerpo “ideal”, ni bustos grandes, ni panzas chatas, ni colas sin celulitis. ¿Y qué? ¿Acaso por eso no pueden gozar de igual modo que las lindas modelos? ¿Acaso el libido es sólo para los “lindos”?

Esta lógica del mercado que dice qué debes usar, cómo debes verte para el resto, qué ropa es “adecuada” para disimular las “imperfecciones”, qué debes consumir, se mete no sólo en tu vida social, sino también en tu vida privada, en tu cama. Es por ello que la sexualidad no sólo compete a lo biológico sino fundamentalmente a lo socio cultural.

El cuerpo de las mujeres desde los medios masivos de comunicación

El rol que juegan los medios masivos de comunicación en la construcción de un estereotipo de mujer “sexy” es fundamental a la hora de hablar de la sexualidad femenina. Esa construcción que hacen los medios de mujer como objeto de deseo se observa en revistas, propagandas y programas de televisión que constantemente emiten mensajes para que la mujer le de placer al hombre, sea una especia de geisha, que se cuide, se vea perfecta las 24 horas del día y sea “sexy” sólo y exclusivamente para su pareja.

Vale mencionar que siempre su pareja es un hombre, no caben aquí los innumerables tipos de vínculos sexuales que se desarrollan en la sociedad. Tal como lo expresa la antropóloga Maquieira, los medios transmiten la mirada patriarcal y opresora de género de manera naturalizada donde se producen y reproducen los fenómenos de discriminación y exclusión.Las representaciones sociales que se desarrollan a partir de éstos reproducen la ideología existente, dominante.

“Cómo ser sensual: las claves” titula una de las publicaciones de la revista Cosmopolitan, uno de los medios gráficos que más representa ésta idea de que la mujer debe ser sexy para el hombre: “Incluso cuando la cita esté a punto de concluir, tienes la oportunidad de mostrar tu sensualidad gatuna. Sabemos que a los hombres les excita la persecución y si te colocas en una situación en que forzosamente ha de seguir tu rastro, iniciará la caza de modo instintivo” es uno de los tanto “consejos” que brinda la publicación. Ésta y muchas otras revistas que se atribuyen ser “para mujeres” están constantemente pensando en cómo atraer, dar placer y conquistar a una pareja masculina, mostrando a una mujer que vive por y para “su hombre”.

Y ni hablar de las publicidades de perfumes, maquillajes, productos de belleza, entre otros, donde se busca estar más “sexy”, la mujer no usa éstos productos para ella misma sino para “verse mejor” para un otro masculino. En ningún caso se muestra una mujer independiente con decisiones propias, transformadora y sobre todo con deseos propios. Sino más bien, según los medios, la mujer debe gustar, debe cumplir los deseos del hombre, debe esforzarse para mantener una figura física acorde a los ideales de la belleza establecidos socio-culturalmente.

Vale tener en cuenta que estos estereotipos se construyen desde que se comienza a convivir en sociedad. En los años de socialización primaria y secundaria de las niñas, estas construyen un modo de ser. Este imaginario social, influye directamente sobre la psiquis de las niñas y sobre su forma de relacionarse con su entorno social, deben ser lindas y exitosas para que los chicos gusten de ellas. Desde pequeñas las muñecas tienen una imagen “perfecta”, es decir perfecta para el mercado que genera una imagen específica que vende millones de pesos, barbies esbeltas, rubias, con una cintura diminuta, una cola parada y unos bustos del tamaño adecuado. Es verdad que de vez en cuando te meten una barbies “de color” ya que ellos no discriminan.
Esto luego se traslada a la adolescencia y a la adultez donde buscan ser siempre “bellas” para poder seducir, para poder relacionarse con el hombre y para poder gozar. Están pensando en el momento que les sacan el sostén, que sus pechos no son sexis, ya que no tiene el tamaño “ideal”, que las caderas se ven anchas frente a la propaganda de cremas, perfumes, y para colmo hay celulitis ya que no pasamos tiempo en el gym y con muchos electrodos.

Entonces, ¿qué es sentirse linda o “sexy”? Estar conforme con una misma y no con los parámetros que impone la sociedad, no hay una concepción univoca de lo que es “bello”, la belleza se aprecia de múltiples formas, y nada ni nadie debería funcionar como juez único. La sociedad reproduce ciertos elementos de representaciones sociales de género que genera violencia hacia los cuerpos de las mujeres, hacia su forma de actuar, pensar y sentir. Debemos ser críticos frente a las imágenes que representan a la mujer, imágenes del patriarcado, del sexismo y del capitalismo, porque el goce no es exclusivo de unas/os u otras/os. Todas podemos gozar.

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