María Esther Biscayard de Tello, nuestro homenaje

Sábado 4 de abril de 2015, por Biblioteca Popular José Ingenieros

María Esther Biscayard de Tello, nuestro homenaje

La Mamá, La Abuela, La Compañera, La Militante que siempre resistió, a la que se le podía contar de todo y sobre todo pedirle su opinión basada en su largo camino de lucha revolucionaria, falleció el pasado 1 de Abril.

María Esther nació en La Plata y allí pasó la mayor parte de su vida.

Trabajó en la educación pública; fue maestra de los sectores más desfavorecidos del pueblo, tanto en el sector de la ciudad como en el campo. No fue por casualidad su forma de vida, desde muy joven abrazó la causa de los anarquistas. Desde los 15 años se fue acercando a las ideas, participó del grupo anarquista Voluntad junto con Pablo Tello quién fue después su compañero y padre de sus tres hijos desaparecidos. Hacia la década del 50 se vinculaba con el escritor Rodolfo González Pacheco en cuya casa de vacaciones conoció a Emilio Uriondo un anarquista expropiador que había formado parte del grupo de Ascaso y Roscigna, también por aquella época se vinculó con los anarcosindicalistas Humberto Correale y Carlos Kristof y el combatiente de la Revolución Española Manuel Palanca.

Muchas Dictaduras se sucedieron en Argentina y María Esther se organizó para resistirlas, fue así como en los 60 su hijo mayor Pablo Daniel junto a Tino y el Tano comienzan a organizar el grupo que más tarde se llamó Resistencia Libertaria. En palabras de ella: “Poco a poco nos fuimos incorporando otros. Sus dos hermanos, yo misma, Perinola, Cristina, la Turca, Yogurt, Hernán y Elsa que eran del grupo de los años 50 y otros, muchos de los cuales no conocí directamente. [Noto aquí que el 50 % éramos mujeres] Casi todos habían terminado la Universidad o la habían abandonado y se habían sumado al trabajo asalariado y se habían incorporado a las luchas sindicales. La organización se estructuró en un principio en dos frentes: barrial y sindical y se amplió con la integración de otros muchos militantes de Bs.As. y Córdoba sobre todo que la enriquecieron en todo sentido. La particular composición de nuestro grupo, con una proporción tan equilibrada de mujeres y donde las tareas no se diferenciaban por sexo daba poco lugar a reivindicaciones de tipo feminista. Las actitudes machistas parecían fuera de contexto o totalmente insostenibles. Recuerdo a nuestra querida "Perinola" y a Elsa Martínez enfrentando a la policía que reprimía en las calles de La Plata una manifestación, con el mismo ardor y eficiencia con que lo hacían sus compañeros masculinos. Las dos murieron trágicamente y su recuerdo nos llenan siempre de emoción como también el de Yogurt que era soldado cuando desapareció y Cristina que había pasado a otro grupo. Dentro de la organización interna del grupo de La Plata, la autogestión era una práctica esencial e indiscutida. Funcionaba como estilo de vida y como solución a lo mucho que emprendíamos dados nuestros recursos más que mínimos. Estaba la carpintería en la que trabajaban mis tres hijos y otros compañeros cuyo número variaba y durante un tiempo, un taller de expresión infantil inspirado en las experiencias de educación libertaria históricas que incorporamos críticamente. Iniciábamos a los niños en la expresión plástica, corporal y musical. Creo que todos compartíamos una muy fuerte sensación de plenitud, de vivirnos a fondo, de amarnos y de amar la lucha y todo lo que ella encarnaba de más auténtico.”

Entre el 75 y el 76 comienza una fuerte persecución contra Resistencia Libertaria por lo que sus miembros deciden levantar campamento y reacomodarse en distintos lugares, algunos van a Buenos Aires, otros a Córdoba otros se quedan en La Plata. María Esther a comienzos del 76 viaja a Europa, pero saca un pasaje de avión con la idea de volver para poder reubicarse junto a su hijo Marcelo en Córdoba. Este reencuentro no será posible ya que a los dos meses Marcelo desaparece. Exiliada en Francia contribuye a fundar grupos de solidaridad con los desaparecidos y prisioneros políticos en la Argentina y en la Comisión de Boicot a la copa del mundo del 78 entre otros. En el año 1978 desaparecen sus otros dos hijos Pablo Daniel y Rafael junto con Hernán y Elsa Ramírez y otros compañeros de Resistencia Libertaria.

En 1984 vuelve a Argentina y comienza a militar en Madres de Plaza de Mayo de La Plata, en ese mismo año comienzan los juicios contra los genocidas, y se produce el indulto del Gobierno, María Esther vuelve a iniciar los juicios contra los genocidas pero esta vez en Francia. Nunca bajó los brazos y ese es su mayor legado, caminó por todos lados siempre llevando sus principios en alto, sostuvo sus ideales en las buenas y en las malas, como mayoría y como minoría, con apoyo y sin él, nunca se cansó de luchar. Supo estar siempre vinculada a los sectores populares en lucha, supo prestarles el oído a jóvenes y no tan jóvenes y soltar algunas palabras que sirvieron para seguir construyendo.

Siempre predispuesta al debate supo brindarnos una hermosa charla en el año 2007 en nuestra biblioteca en donde habló sobre la experiencia del anarquismo en los 70 y como buena militante supo ver las inquietudes de algunos jóvenes y sin prisa pero sin pausa organizó una mateada en su casa para continuar con el debate con la perspectiva de seguir organizando la lucha.

Tristes nos deja su partida, pero su lucha ha dejado una marca que ningún tipo de autoridad podrá jamás borrar.

¡Maria Esther Tello siempre tuyos y de la Anarquía!

Comisión Administradora de la Biblioteca Popular José Ingenieros
[04.04.2015]