Reseñas críticas sobre el Anarcosindicalismo

Viernes 26 de noviembre de 2004, por frank

Frank Mintz Reseñas críticas sobre el Anarcosindicalismo

Primera edición : Valladolid, Confederación Regional de la CGT de Castilla y León, 1996,
65 pp.

Segunda edición en internet para la CNT-AIT (Vignoles), 1998 [Paginación adaptada y co-
rrección de algunas erratas evidentes]

Para saber qué leer

sobre la historia del

anarcosindicalismo

español (1868-1996)

(Antología de reseñas críticas)

INDICE

p.3 Presentación

p.9 Periodo 1868-1910

p.9 Lorenzo A. El Proletariado militante
p.11 Martí C. Orígenes del anarquismo en Barcelona
p.12 Nettlau M. Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en España
p.14 Nettlau M. La Première Internationale en Espagne
p.15 Díaz del Moral Historia de las agitaciones campesinas andaluzas
p.17 Kaplan T. Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía
p.18 Álvarez Junco La ideología política del anarquismo español
p.19 Cuadrat X. Socialismo y anarquismo en Cataluña

p.21 Periodo 1910-1936

p.21 Buenacasa M.El movimiento obrero español
p.22 Peirats J. La CNT en la revolución española
p.22 Peirats J. Los anarquistas en la crisis política española
p.23 Lorenzo C. Los anarquistas españoles y el poder
p.23 González-Revilla La CNT a través de sus congresos
p.23 Brenan G. El laberinto español
p.24 Kelsey G. Sindicalismo y Estado en Aragón

p.25 Periodo 1936-1939

p.25 Thomas H. La guerra civil española
p.26 Bolloten B. La revolución española
p.26 Brademas J. Anarcosindicalismo y revolución en España
p.27 Fraser R. Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros
p.28 Richards V. Enseñanzas de la revolución española

p.29 La autogestión revolucionaria

p.29 Panigua X. La sociedad libertaria : agrarismo e industrialización
p.30 Leval G. Colectividades libertarias en España
p.31 Mintz F. La autogestión en la España revolucionaria
p.32 Garrido González Colectividades agrarias en Andalucía
p.33 Simoni E. y R. Cretas : la collectivisation d’un village aragonais
p.33 Gutiérrez Molina Colectividades libertarias de Castilla
p.34 Colectividades campesinas 1936-1939
p.34 García F. Colectivizaciones campesinas y obreras
p.34 Bosh A. Ugetistas y libertarios [...] en el País Valenciano)
p.35 Casanova J. Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa
p.35 Bernecker W. Colectividades y revolución social

p.35 La militarización y la CNT-FAI

p.35 Pleno de columnas confederales y anarquistas
p.36 Paz A. Durruti
p.37 Mera C. Guerra, exilio y cárcel de un anarcosindicalista
p.38 Paz A. Crónica de la Columna de Ferro

p.38 Mayo de 1937

p.38 Orwell G. Homenaje a Cataluña
p.38 Cruells M. Els fets de maig
p.39 Mintz-Peciña Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de mayo

p.39 Testimonios

p.39 Santillán D. Por qué perdimos la guerra
p.39 García Oliver J. El eco de los pasos
p.41 Rosado A. Tierra y libertad : memorias de un campesino

p.42 Periodo 1939-1996

p.42 Berruezo Contribución a la historia de la CNT
p.43 Damiano C. La resistencia libertaria
p.43 Álvarez R. Historia negra de crisis libertaria
p.44 Téllez A. La guerrilla urbana, Facerías
p.45 Téllez A. La guerrilla urbana, Sabaté
p.45 Alberola-Gransac L’anarchisme espagnol
p.46 La oposición libertaria al régimen de Franco 1936-1975

Presentación (Los libros reseñados vienen subrayados)

Nada más antipático que una bibliografía. pero también nada más útil para poder conocer globalmente un tema aunque depende de la capacidad de quién la hace. Ya adelanto que mi enfoque es parecido al de Peirats y Richards, o sea crítico y orientado hacia el respeto de los militantes de base y la creación del comunismo libertario. En las reseñas de los libros elegidos (los más serios), trato de fijar las directrices y la utilidad de cada obra.

El periodo pre-CNT : gigantismo y dispersión 1868-1910

Dos primeras interpretaciones del movimiento obrero aparecen: [se iba] hacia un cooperativismo liberal, absolutamente respetuoso con el orden económico vigente [... o] hacia un socialismo de tipo reformista, con pretensiones de intervención legal en el campo de la economía (Casimiro Martí: Orígenes del anarquismo en Barcelona p.113) opuesta a La disposición de los obreros españoles hacia los ideales de libertad . . . junto con las características del desenvolvimiento histórico del país (Max Nettlau: Miguel Bakunin : La Internacional y la Alianza en España .p.5). Una descripción de los eventos a media distancia de ambos historiadores está en Clara E. Lida Anarquismo y Revolución en la España del XIX. (1)

C. Martí es un jesuita y M. Nettlau era militante - historiador anarquista. Ambos tienden a arrimar el ascua a su sardina. Así los seguidores de Casimiro Martí caen a veces en los extremos del movimiento anarquista español visto como una futura entidad nacional políticocorporativista : Seguí que de no ser asesinado habría pactado tal vez con la patronal y evitado la continuación del pistolerismo; Pestaña o la parte sensata de la CNT y los flirteos CNT-CNS (2). Los turiferarios de Nettlau y él mismo, otras veces, no vacilan en evocar el anarquismo ibérico como una flor anarquista pura y racialmente española (3), con las secuelas casi místicas que de ahí derivan : la prensa del exilio cenetista en Francia de los 60 no pocas veces salpicaba los artículos de un Viva la inmortal CNT que no deja de recordar las fórmulas de cualquier religión y -desde luego- las de los marxistas leninistas soviéticos Слава КПСС (Gloria al PC de la URSS) o búlgaros Вечна дружба (Eterna amistad -sobrentendido con la URSS-).

La visión marxista puede ser resumida por Joaquín Maurín en su libro de 1935 Revolución y contrarrevolución en España y el epílogo de 1965 (4). Primero afirma : La evolución natural del anarquismo es desaparecer, extinguirse. Ya no queda anarquismo más que en España y en algún país atrasado de América. Las causas de que sea así son bastante complejas y no es éste el momento ni el lugar para señalarlas. Sin embargo, en nuestro anarquismo se ha dado el caso de su pronunciado descenso para resurgir luego con ímpetu. (p.102) El anarquismo, moviendo masas de importancia, durante los años 1931-1933 ha sido, paralelamente al socialismo oportunista, una fuerza no revolucionaria. Y en época revolucionaria cuando no se es revolucionario, se trabaja contra la revolución. Mientras que, por su lado, los socialistas apoyaban a la pequeña burguesia, los anarquistas, por el otro, inconscientemente, servían a la gran burguesía contrarrevolucionaria. Su lucha contra los socialistas, no teniendo una conclusión revolucionaria, era reaccionaria. Los anarquistas españoles, si en 1873, al decir de Engels corroborado por Lenin, enseñaron cómo no hay que hacer la revolución, en 1931-1933, volvieron nuevamente a demostrarlo. Su actuación fue asimismo un ejemplo inimitable. (p.107)

Para la falsedad de la primera cita, véase mi crítica (5). Para la segunda, el mismo Maurín se explica :

En los cuarenta y un años que median entre la escisión socialista-anarquista en el congreso de La Haya y la revolución rusa, el movimiento anarquista fue batiéndose en retirada ante el avance socialista en todas partes, menos en España (y Portugal), en donde el anarquismo, en el siglo XIX, y el anarcosindicalismo, en los comienzos del siglo actual, fue siempre más numeroso y fuerte que el movimiento socialista. Las razones para que el proceso fuese en España distinto que en los otros países son varias :
Primera. Los anarquistas españoles comprendieron el problema campesino mucho antes que los socialistas, y arraigaron, desde los primeros tiempos, en Andalucía, que es el crisol de la cuestión agraria española.
Segunda. Los anarquistas establecieron su base principal en Barcelona, que era el centro industrial del país, mientras que los socialistas lo asentaron en Madrid, capital burocrática de la nación, en donde el proletariado propiamente dicho apenas existía.
Tercera. Los anarquistas eran propagandistas formidables e incansables. Publicaban periódicos, revistas y folletos en abundancia. A comienzos de siglo, el semanario Tierra y Libertad, que se editaba en Madrid, se transformó en diario, siendo sin duda el primer diario anarquista que se publicó en el mundo. La editorial Sampere-Prometeo, de Valencia, dirigida por Blasco Ibáñez, publicaba a precios populares toda la literatura anarquista de la época. Los socialistas no concedieron nunca una importancia especial a la propaganda impresa; se contentaban con publicar tres o cuatro semanarios en todo el país.
Cuarta. Los anarquistas, aunque el número de intelectuales que formaron parte de sus organizaciones fue muy reducido, hicieron una inteligente política de atracción de ellos, invitándolos a colaborar en sus revistas y periódicos. La llamada generación del 98, que inició una nueva fase en la vida intelectual de España a comienzos de siglo, era intuitivamente anarquista. Los socialistas, en cambio, hasta la segunda década del siglo, desconfiaron de los intelectuales, rechazándolos.
Quinta. Los anarquistas eran más combativos que los socialistas. Las insurrecciones campesinas en Andalucía, en el último cuarto del siglo pasado, aunque elementales y equivocadas las más de las veces, encendian la llama de una ansiada liberación, cuyo rescoldo, después del fracaso, no se extinguia nunca. Al calor de ese rescoldo se agrupaban los humildes campesinos y escuchaban la lectura de los folletos de Malatesta y La Conquista del Pan de Kropotkin.
Sexta. Los anarquistas comprendieron la importancia que tiene la educación de la juventud para formar los luchadores de mañana, y crearon las escuelas racionalistas, cuyo principal propulsor, Francisco Ferrer, al ser fusilado, en 1909, dio al santoral anarquista un mártir con aureola internacional.
Séptima. Los anarquistas practicaron el terrorismo como arma política, y si en algunos casos los resultados fueron negativos, en otros fueron positivos, siendo siempre terribles.
Octava. Los anarquistas, perseguidos sin parar, adquirieron la práctica de actuar a la sombra, en la clandestinidad, mientras que los socialistas procuraban no infringir las leyes establecidas.
Novena. La dualidad Madrid-Barcelona, Castilla-Cataluña, favorecía a los anarquistas, cuya oposición a Madrid coincidía con la de la clase media catalana.
Décima. El anarquismo, un poco místico, quijotesco, aventurero, individualista, estaba mucho más cerca de las características psicológicas del pueblo español, que no el socialismo: frío, esquemático, formulista, disciplinado, reglamentario.
Undécima. La primera guerra mundial determinó un rápido desarrollo industrial en Cataluña, con el consiguiente crecimiento del movimiento obrero, encuadrado y dirigido por el anarcosindicalismo .
Duodécima. Los anarcosindicalistas comprendieron antes que los socialistas la conveniencia de transformar las sociedades de oficio en sindicatos de industria. La aparición del Sindicato Unico (sindicato de industria) fue revolucionaria y dio a los anarcosindicalistas un tal impulso que alrededor de la Confederación Nacional del Trabajo gravitó la mayoría de la clase trabajadora española.
Décima tercera. Y, último pero no lo último, los anarquistas dieron pruebas de una imaginación de la que carecían los socialistas. (p.242-244)

Se puede completar con la visión soviética de 1960, que suelen ignorar los comunistas y marxistas fuera de la URSS, o sea : Испансий пролетариат в националъной-революционнойвойне 1936-1937 (El proletariado español en la guerra nacionalrrevolucionaria 1936-1937) (6) de Maidanik : Otro motivo más importante del robustecimiento y del crecimiento de la influencia anarquista en España fue su mismo carácter organizativo: las agitaciones anarquistas fueron fundamentalmente flexibles, relacionadas con las formas nacionales tradicionales de organización y de lucha, adaptadas al nivel de conciencia de los revolucionarios, y hasta de las masas no maduras. (...) De este modo, en España, el anarquismo no se limitó a la propaganda de las utopías sociales y de los actos terroristas. Propagó las acciones de masas y obtuvo algunos éxitos prácticos. Después de un desarrollo de medio siglo, esta misma tradición del movimiento anarquista se convirtió en una fuerza material seria, factor del robustecimiento posterior de su influencia. (7)

Por fin, Díaz del Moral, Historia de las agitaciones campesinas andaluzas-Córdoba (antecedentes para una reforma agraria) brinda una interpretación positiva similar desde el punto de vista del testigo presencial de centro izquierda o masón ilustrado. Los obreros concientes, como llama a los militantes anarquistas y anarcosindicalistas, son propagandistas constantes en todos los aspectos importantes de la vida diaria, con una capacidad sólida de arrastre, vinculada a una táctica social agresiva e inmediata totalmente adecuada a las circunstancias, a la diferencia de los socialistas y ugetistas.

Ultima interpretación, curiosamente compartida por casi todos los historiadores burgueses españoles y extranjeros : la del anarquismo como respuesta al atraso cultural, o sea una mentalidad religiosa milenarista medievalizante en medio del siglo XX etc. Tema Kaplan en Orígenes del anarquismo en Andalucía ha demostrado la falta de realidad de esta hipótesis estudiando precisamente una zona que debiera de ser la cuna de tal milenarismo.

Y justamente lanzar cualquier idea sobre el anarcosindicalismo español (a base de marxismo -Pierre Vilar, Jacques Maurice y un largo ectétera-, seuda objetividad histórica -Vicens Vives, lvarez Junco y compañía-) es una cosa, y realizar un estudio serio que la demuestre del todo es otra , mucho más ardua. Y se debe constatar humilde y sencillamente que las mejores y más completas descripciones -muy críticas, por añidura- proceden de los mismos anarcosindicalistas y anarquistas.

Así que una visión global puede obtenerse con : Max Nettlau: La première Internationale en Espagne, y Anselmo Lorenzo El proletariado militante. Los dos libros brindan un material excelente subrayando los problemas de la organización sindical, del terrorismo y del personalismo deletéreo. Es preciso completar la vision con aportaciones serias de historiadores profesionales : La ideología política del anarquismo español (1868-1910) de lvarez Junco; Socialismo y Anarquismo en Cataluña. Los orígenes de la CNT (1899-1911) de Xavier Cuadrat, que dan una visión casi exhaustiva de temas que no han variado mucho hasta 1936. Sigue muy útil la obra de la compañera Renée Lamberet, en parte actualizada por Moreno Herrero : Movimientos Obreros y Socialistas (cronología y bibliografía) 1700-1939 ( 8).

Por razones de menor importancia y aportación histórica y teórica, se han dejado de lado autores como M. Bookchin, Gómez Casas, A. Guillén, Balkanski, etc., en el campo libertario, y Termes, Lladanosa, Hobsbawm, G. H. Meaker, R. W. Kern, G. Brey, J. Maurice, etc., ni se han incluido forzosamente todas las obras de los autores citados, como Nettlau, etc.

De la vertebración constante al horizonte fluctuante, 1910-1936

El seguimiento evolutivo de la CNT se capta a través de tres peldaños cronológicos : M. Buenacasa: El movimiento obrero español (1886-1926) historia,y crítica , los tres tomos de Peirats La CNT en la revolución española, con su síntesis Los anarquistas en la crisis política española ,y César M. Lorenzo: Los anarquistas españoles y el poder (1868-1969) . El estudio de La CNT a través de sus congresos de González Urién y Revilla González es también fundamental. Las consideraciones sobre el anarquismo del hispanista inglés Gerald Brenan, muy influidas por Díaz del Moral incluso en el título general, son interesantes : El laberinto español (antecedentes sociales y políticos de la guerra civil)

Y aquí surge una dificultad grande porque la CNT fue desarrollándose con la asimilación de varias influencias carismáticas que hay que conocer para intuir los matices y hasta los odios entre las tendencias. Es preciso enumerar las principales figuras que eran líderes incontestables en la teoría y en la práctica : Salvador Seguí, con un sentido acaso más sindicalista que anarcosindicalista (9), Angel Pestaña, tan sindicalista que terminó por crear un partido sindicalista -libertario en sus fines- (10), Peiró, ya sindicalista ya anarcosindicalista (11), Pierre Besnard, francés pero inspirador de la visión anarcosindicalista postrevolucionaria (12), Abad de Santillán, ya espontaneísta en Argentina ya constructivista en España (13), Orobón Fernández, en pro de las alianzas con las fuerzas progresistas (14), Horacio Prieto, partidario de un partido libertario tras la muerte de Pestaña (15), Quintanillas, aliancista asturiano (16), Federico Urales y Federica Montseny, críticos de la CNT si no la podían encauzar (17), los faístas : Durruti, la acción revolucionaria (18), García Oliver, acción y partido revolucionario (19), Isaac Puente, construcción revolucionaria (20).

La historia de la FAI, se puede consultar y conocer perfectamente a través de Peirats y César Lorenzo, completando con Antonio Elorza (21) y terminando con el libro inspirado en los tres autores precedentes y algunos testimonios, de Gómez Casas : Historia de la FAI. (22)

Existen monografías regionales excelentes que permiten a menudo ahondar mejor para conocer la práctica cenetista : Anarcosindicalismo y Estado en Aragón 1930-1938 de Graham Kelsey, Historia del anarquismo leonés (varios autores) (23), El anarquismo en Alicante 1868-1945 (varios autores) (24), La idea revolucionaria (el anarquismo organizado en Andalucía y Cádiz durante los años treinta) de Gutiérrez Molina (25), Félix Carrasquer (26), José Peirats (27), etc.

Para el congreso de Zaragoza, hito imprescindible para abarcar la capacidad del movimiento libertario antes del magno enfrentamiento de la guerra civil, si Peirats y C. Lorenzo, son las principales fuentes, con el folleto de la emigración (28), no se deben olvidar dos ponencias que se suelen olvidar : la sobre la preparación militar en caso de golpe de Estado derechista (en César Lorenzo) y la sobre la masonería (29).

La base económica está muy breve e inteligentemente descrita por Fernanda Romeu en Las clases trabajadora en España 1898-1930 (30) . Y se pueden añadir Malefakis Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX (31) y Preston The coming of the civil war : reform, reaction and revolution in the second republic (32) y Abella La vida cotidiana durante la guerra civil la España republicana (33).

La CNT al pie del cañón, 1936-1939

Lorenzo y Peirats relatan los sucesos con la interpretacion procolaboración (con el gobierno y el ejército de la república) uno y anti-colaboración el otro. Entre los historiadores que aportan datos complementarios hay que consultar a Broué-Temine: La revolución y la guerra de España (34) para el POUM. Por supuesto no se puede descartar a Hugh Thomas La guerra civil española. Noam Chomsky sigue imprescindible como enfoque global libertario frente a los historiadores oficiales (35). Mención aparte merecen El reñidero español de Borkenau (36) y Anarcosindicalismo y revolución en España 1930-1937 de Brademas. La mejor versión sobre la entrada de la CNT en el Gobierno así como de la formación y disolución de la Columna de Hierro el papel del PC y de la URSS, etc., la tenemos en la obra de Bolloten (recientemente reeditada y muy ampliada) La Revolución Española en la editorial Grijalbo. Testimonios imprescindibles aparecen en Fraser : Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros.

La mejor discusion sobre los problemas globales de la CNT en la guerra es la de Vernon Richards : Enseñanzas de la Revolución Española paradójicamente el libro fue prohibido por la CNT emigrada cuando Proyección de Buenos Aires trató de editarlo cuando lo cierto es que ofrece un guión o temario para discutir .

Se puede completar con estudios por sectores: femenino -M. Nash- (37) pedagógico -Safón y Pere Solá- (38). Para la autogestión revolucionaria, se reseñan las principales obras de Leval, Mintz, Bernecker, etc. Igual tratamiento para la militarización y la CNT-FAI con el pleno de Columnas Confederales, la Columna de Hierro y libros de o sobre Cipriano Mera, Durruti. Para los Hechos de Mayo de 1937, se incluyen los principales estudios.

Los testimonios y memorias, que alcanzan una decena (J. Manent, O. Pachón, P. Flores, etc.) dan ejemplos claros de la CNT en positivo y en negativo. En positivo, Mera, A. de Santillán con Por qué perdimos la guerra . En negativo, García Oliver : El eco de los pasos . Entre los dos, A.Rosado Tierra y Libertad, memorias de un campesino anarcosindicalista andaluz .

Reconstrucciones y destrucciones de la CNT, 1939-1996

La descripción de la penosa evolución de la vida confedal exiliada -y sus relaciones con el Interior- aparece en Lorenzo, y en publicaciones del- Exilio como Contribución a la historia de la CNT de España en el exilio de José Berruezo . La lucha antifranquista está muy bien evocada por Cipriano Damiano La resistencia libertaria y Abel Paz CNT 1939-1951 quién sufre la derrota no está derrotado (39) De hecho las evocaciones más dramáticas son las de Antonio Téllez en Sabaté y Facerías. Alberola-Gransac El anarquismo español, acción revolucionaria internacional 1961-1975, Ramón Alvarez Historia negra de una crisis libertaria, con documentos e interpretaciones fundamentales, y La oposición libertaria al régimen de Franco 1936-1975 permiten llegar a la comprensión del periodo actual.

La finalidad del folleto no es remachar tal y tal Verdad, sino subrayar lo interesante de cada obra para los lectores. No siempre tenemos todo el tiempo necesario para dedicarnos a indagar en bibliotecas públicas o de compañeros qué libro da una visión completa. Tampoco solemos disponer del dinero que suponen los libros indispensables para conocer la historia anarcosindicalista. Pero si en algo algunos han conseguido orientarse tras la lectura de las páginas a continuación, válida fue la tarea de los que intervinieron en este folleto.
(Bicicleta N°33, 1980, [Frank Mintz] adaptado en 1995)

I) Madrid, Siglo XXI, 1972, 334 pp.
2) Ver : la obra reseñada de Ramón Álvarez y un dossier de Carlos Ramos en la revista Polémica N°- y de Frank Mintz en CPCA N°27, 1984.
3) anarquismo temperamental de los españoles Peirats (La CNT en la revolución española, tomo I, introducción)
4) París, Ruedo Ibérico, 1966, 289 pp.
5) Reseñado aquí : La Piqueta, Madrid 1977, p.14-18; la visión marxista de Nin, Maurin, Arquer y Miratvilles sobre el mismo tema con una brillante refutación de Peiró aparece en Albert Balcells El arraigo del anarquismo en Cataluña (textos de 1926-1932) Barcelona, Redondo, 1973, 177 pp.
6) Mocква, издателъство Академии Наук СССР ( Moscú, Academia de Ciencias) 1960.
7) traducido en Mintz, o.c. p.18 El original ruso es el siguiente : Еще одной важнейшей причиной консолидация и роста влияния анархистов в Испании был сам характер деятелъности их организаций : гибкие, связаные с националъной традицией форми организации и борбы их, уровню сознания революционных, но идейно незрелых масс. (p.34) Таким образом, в Испании анархизм не ограницился пропагандой социалных утопий или террорисстическими актами. Он имел за собой и массовые действия, и известные практические достиженя. (p.35)
8) París, Editions sociales,1953,205 pp.; Madrid, ediciones Júcar, 1985
9) Artículos madrileños de Salvador Seguí Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1976,199 pp. Manuel Cruells Salvador Seguí, el noi del sucre Barcelona, Ariel, 1974, 235 pp.
10) Pestaña Biografía de Angel Ma de Lera, G. del Toro Editor.
11) Anthropos N°114, Pensamiento de Juan Peiró (Trayectoria de la Confederación Nacional del Trabajo, Ideas sobre sindicalismo y anarquismo) México, CNT,1959,198 pp. Peiró José Juan Peiró, teórico y militante del anarcosindicalismo español Barcelona, Foil, 1976, 143 pp.
12) Los sindicatos obreros y la revolución social Madrid, 1931
13) Anthropos N°138, Anthropos Suplementos N°36
14) Ver a Peirats y a César Lorenzo.
15) (ed. del autor) Ivry, 1966, 181 pp.
16) Álvarez Ramón Eleuterio Quintanillas (vida y obra del maestro) Contribución a la historia del sindicalismo revolucionario en Asturias México, Editores mexicanos unidos, 1973, 453 pp.
17) Álvarez Ramón, libro reseñado, y Anthropos N°78, Anthropos Suplementos N°5
18) Ver la reseña del libro de Abel Paz.
19) Ver su libro reseñado.
20) Ver El comunismo libertario, varias ed.; evocación del autor Miquel Peciña.
21) Revista de Trabajo N°39-40, Tiempos de Historia N°33. Para la polémica Gómez Casas-Elorza, ver Triunfo 11-6-1977.
22) Madrid, Zero, 1977,304 pp.
23) León, Fundación Anselmo Lorenzo, 1993, 237 pp.
24) Alicante, Instituto de Estudios "Juan Gil-Albert", 1986,169 pp.
25) Madrid, Madre Tierra, 1993, 235 pp.
26) Anthropos N° 90.
27) Anthropos N° 102 y Anthropos Suplementos N° 18.
28) El congreso confederal de Zaragoza Toulouse, ed. CNT, 1955, 204 pp.
29) Dossier de Mintz en CPCA N°26, 1984 . Dos citas para orientar : Efectivamente, el Congreso de la CNT celebrado en mayo de 1936 en Zaragoza, tomó el acuerdo de que los masones no podían ostentar cargos en la CNT. (carta de Ramón Álvarez a Mintz,12-8-1983); En el congreso de Zaragoza se plantea el caso de la masonería y lo que se hizo fue una simple recomendación de que los masones no ostentaran cargos de responsabilidad. (carta de Manuel Fabra a Mintz, 15-8-1983)
30) Madrid, Taurus, 1970, 221 pp.
31) Barcelona, Ariel, 1970, 523 pp.
32) Londres, Methuen 264 pp.
33) Barcelona, Planeta, 1975, 478 pp.
34) Con un sesgo claramente poco simpático para lo libertario, ¡ marxismo leninismo obliga !
35) American power and the new mandarins 1969, en castellano en El movimiento libertario español París, Ruedo ibérico, 1974
36) París, Ruedo Ibérico,1971, 240 pp.
37) Mujeres Libres Barcelona, Tusquets.
38) Safón Ramón La educación en la España revolucionaria Madrid, La Piqueta; Pere Solá Las escuelas racionalistas en cataluña (1909-1939) Barcelona, Tusquets,1976, 222 pp.
39) Barcelona, Hacer, 1982,407 pp.

OJO : las reseñas, ya publicadas o inéditas, están reactualizadas.

Periodo 1868-1910

Lorenzo Anselmo El proletariado militante Madrid, Alianza, 1974, 490 pp. [Prólogo y notas de lvarez Junco; la mejor edición disponible]

Escrito en 1900 y publicado al año siguiente para el tomo primero, y 1910 para el segundo y desgraciadamente editado sólo en 1923, este libro de uno de los protagonistas más importantes de los orígenes del anarquismo, aclara este periodo mejor de lo que hicieron la mayoría de los historiadores.

Doy largas citas del pensamiento de Lorenzo porque me parece el máz capaz y el más apto para enjuiciar los acontecimientos. Se notará su severidad, pero al mismo tiempo su maravillosa franqueza, su inmensa preocupación por la verdad, la probidad que le autoriza a criticar y construir a la par. El único reproche que se le puede dirigir es ser demasiado severo, pero Lorenzo escribía tras su salida de la cárcel, entre las huelgas de 1902 y las de 1909 en Barcelona. Era viejo y sentía que su juventud fue malograda por errores organizacionales y no lo podía perdonar.

Se observa que el mismo Lorenzo saca conclusiones sobre los orígenes del anarquismo en España y sus dificultades organizacionales. Se tiene que agregar que incluso hoy día se van repitiendo errores parecidos.

La escision entre bakuninistas y marxistas. Lorenzo fue el único internacionalista que se negó a tomar partido. Asqueado, dimitió en 1872, saliendo para Francia y volvió en 1874. Tomó contacto con sus amigos, pero en 1881 quedó expulsado de la Federación Regional Española, víctima de la animadversión de sus ex compañeros. Se llegó a tratar de que le despidieran de su trabajo (tipógrafo), sin contar otros episodios, como el del antiguo compañero escupiendo al cruzarse con él por la calle. Pese a todo, Lorenzo mantiene siempre un tono ecuánime y objetivo.

Los que siguieron a Bakounine, distaban mucho por lo general de elevarse a su concepto de la libertad. Bien pude observarlo en las reuniones de las secciones de la Alianza Socialista en Madrid, Valencia y Barcelona, donde los aliancistas practicaban ia propaganda por la imposición hábil más que por la persuasión y la convicción ilustrada.

Ante unos y otros, los trabajadores, con su ignorancia sistemática y con su consiguiente falta de voluntad y energía, permanecían nuestros en constante atonía o se apasionaban por el sugestionador que tenían más a mano, y pocos eran los que podian contarse en el número de aquellos trabajadores mismos de quienes el programa de principios sustentado por La Internacional, hacía depender la emancipación del proletariado. (p.290-291)

Durante el corto período de dos meses que permanecí en Valencia como individuo del Consejo federal sufrí mucho. Mis compañeros me miraban con desconfianza; mi correspondencia particular con los compañeros de Madrid que conmigo habían formado el Consejo federal de Madrid les inquietaba, y llegaron a abrir alguna carta mía antes de entregármela pretextando que la habían abierto por equivocación.

El asunto del Consejo general había llegado a obsesionar a mis compañeros: constantemente se hablaba de ello, y sospechando que yo era en el Consejo una especie de espía al servicio de Lafargue, me proponían problemas y me preparaban el tema de manera que me viera obligado a hacer declaraciones que me comprometieran .

Lo notable del caso era que en la guerra emprendida contra el Consejo general no se seguían las reglas de la más severa lógica, porque si autoritario era aquel Consejo, excesivamente reglamentario era el Consejo español, lo que venía a ser un autoritario de distinta forma. (p.193)

No éramos mandatarios de una organización obrera que procediera verdadera y rigurosamente de abajo arriba, sino de unos teóricos de entendimiento superior que imponían sus teorías desde la cúspide de su superioridad, de origen privilegiado, y que era seguida por acatamiento a una moda radical. Marx y sus sectarios, Bakounine y los suyos, los de La Emancipación, por una parte, y los de la Alianza y el Consejo federal por otra, no reconocían, por más que lo proclamaran constantemente, que la emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos, sino que obraban como si los trabajadores, como menores incapacitados, hubieran de ser emancipados involuntariamente, sin sentir previo deseo. (p.311)

Sobre la organización de la Federación Regional Española :

Si la ingenua franqueza hubiera sido posible; si mis compañeros hubieran dicho lo que pensaban de mí y yo lo que pensaba de ellos, hubiera sido tanto como declarar que la Asociación Internacional de los Trabajadores no existía aún, y que aquella agrupación obrera tan esplendorosa y potente al parecer, en aquellos momentos, que alentaba las esperanzas de los desheredados y suscitaba el miedo de los privilegiados, carecía de existencia, era una ficción sin base positiva. Los compañeros de quienes me separaba, jóvenes entusiastas, tenían fe en las teorías que aceptaban; también yo tenía esa fe, pero necesitaba que de la misma participaran los trabajadores que entraban a formar parte de la organización y que se extendiera al proletariado en general. No me bastaba un credo; necesitaba un programa en cuya realización concordara la totalidad del conocimiento. de la energía y de la voluntad de cada uno de los individuos que integraban la totalidad del pueblo trabajador. (p.311-312)

La Federación Regional Española de la Asociación Internacional de los Trabajadores constituía un organismo asombroso en teoría; pero en la práctica dio escasos resultados. Obra en su mayor parte de estudiantes jóvenes burgueses relacionados con los trabajadores asociados de Barcelona y miembros activos de la Alianza de la Democracia Socialista, forjaron una organización que era como un mecanismo perfecto al que no llegaba la mentalidad ni las costumbres de los trabajadores españoles en general.

Aquella organización tenía pretensiones de científica, pero en realidad era artificial, sólo practicable y útil a condición de llenar cumplidamente cada una de sus condiciones de existencia; pero como esas condiciones no podían cumplirlas el gran número de obreros que habían de trabajar en sus comisiones técnicas y revolucionarias, de administración, de correspondencia de estadística, de propaganda en las federaciones, uniones de oficios y uniones de oficios símiles, locales, comarcales y regionales: como además se sometían las huelgas al cálculo y al expediente de aprobación de entidades de orden superior, resultando excluido todo movimiento rápido y espontáneo cuya necesidad se ofrece frecuentemente, y como además era necesario acumular los céntimos de las cuotas hasta constituir capitales que permitieran luchar contra los capitalistas, llegó a faltar siempre alguna pieza al engranaje del mecanismo y jamás pudo funcionar con la regularidad que concibieron sus autores, (....) (p.296)

Al leer dichas críticas parece que la principal tarea era la organización de huelgas. Pero como se quería, para reunir las máximas condiciones de éxito, organizar movimientos a escala nacional con cajas de resistencia bastante llenas, se llegó a montar un sistema selectivo de las huelgas.Lorenzo explica que una solicitud de huelga dentro de la federación pasaba por cinco trámites que empleaban por lo menos seis u ocho semanas para la traslación, estudio y elaboración de los informes, en el supuesto de una actividad constante y en unas oficinas donde todos los funcionarios estuvieran en su puesto y cumplieran matemáticamente con su obligación [y] habrían de agregarse unos días más para el correo. (p.300) Y suponía pues un organismo con un total de 7.286 trabajadores aptos para desempeñar con inteligencia y actividad los trabajos que requería aquel modo de practicar la resistencia al capital. (p.301) Y en aquel entonces, dejando aparte la tasa elevada de analfabetismo entre los trabajadores (entre el 60% mínimo -como en 1936- y un 85%) la semana laboral era de seis días con unos 10-12 horas de trabajo al día.

Las conclusiones de Anselmo Lorenzo -publicadas en 1923- merecen citarse para comentarlas brevemente.

Resulta verdaderamente pueril la idea de dirigirse resuelta y di- rectamente a la Revolución Social, como cosa sencilla y fácilmente asequible, contando con medios tan escasos que ni alcanzaban para las atenciones de la vida ordinaria.

Hemos visto por una circular de la Comisión Federal antes inserta, que para enviar representación al Congreso internacional, sólo se había recaudado la mitad, y una organización que cotizaba céntimos en tan corta cantidad y tan cuesta arriba, hablaba de dominar en las ciudades, de romper el lazo nacional, de proclamar y practicar la propiedad colectiva, de propagar la rebeldía en todas las naciones.

Ignorancia proletaria, consecuencia de la tradicional creencia en el milagro, desconocimiento absoluto de la evolución histórica; he ahí las causas de tal puerilidad, las cuales, obrando con la inevitable fatalidad de tales causas, habían de producir indefectiblemente, tales efectos. Inútil es, pues, lamentar el tiempo perdido y los fracasos y los desengaños naturalmente sufridos. Lo único que puede hacerse es aprovechar la experiencia y proceder con mayor discernimiento. (p.367)

Entusiasta por el ideal ante la elocuente a la par que sencilla y sugestiva demostración de Fanelli, parecíame que todos los trabajadores habían de sentir y comprender con igual rapidez e intensidad y cuando no, adoptando la máxima el fin justifica los medios, que todo el mundo profesa en mayor o menor escala, aunque hipócritamente se niegue por rehuir concomitancias con el antipático jesuitismo, por bueno tenía empujar dando a la ficción la apariencia de la realidad. Y empujé, junto con mis compañeros de la Alianza, hasta constituir una federación de federaciones que asustó a gobernantes ricos y aspirantes a serlo, y que en realidad era un castillo de naipes sin la menor solidez, que había de derrumbarse, como se derrumbó, ante el menor choque autoritario, no quedando de todo ello más realidad que los individuos convencidos y aun los fanáticos mientras les durase la cuerda y no viniera el esceptismo a desvanecer las ilusiones.

¿Qué sabía yo entonces de la influencia regresiva del atavismo ni de la lentitud progresiva de la evolución? ¿Quién pudiera culparme, ni a otros compañeros trabajadores aliancistas de que creyéramos sobreponernos al atavismo y a la evolución con actos de ilusorio radicalismo, cuando en el absurdo nos acompañaban y hasta se nos anticipaban hombres de privilegio que estudian en la Universidad y poseían títulos y grados académicos?

Hoy considero que las afirmaciones que haga o que hagan en nombre de una entidad grande o pequeña, llámese sociedad, asociación, liga, partido, masa, multitud, sólo tienen valor positivo según se aproximen a radicar en todos y en cada uno de los individuos que componen la corporación de que se trate. Un programa, un manifiesto, una manifestación, las conclusiones de un mitin, una votación, una sonada, aunque por su importancia material tenga carácter de revolución, nada significan si su interpretación corre exclusivamente a cargo de sus inspiradores y directores habiéndola de acatar el mismo pueblo a quien se pretende beneficiar.

¡Cuánto más beneficioso hubiera sido que, en vez de arrancar acuerdos y soluciones por sorpresa, se hubiera propuesto la Alianza una obra de educación y de instrucción, encaminada a obtener acuerdos y soluciones como sumas de voluntades conscientes! (p.418-419)

Suelen escribir y decir los historiadores del socialismo en España que aquí no hubo creadores sino repetidores de las doctrinas de fuera, con la excepción de Ricardo Mella. Anselmo Lorenzo demuestra lo contrario no sólo por ser capaz de analizar y presentar enseñanzas, sino porque nos brinda una conducta cotidiana de cara al militantismo, muchos decenios antes del derrumbe de los totalitarismos. No sólo los filósofos tipo Heidegger, Sartre o Camus hubieran podido inspirarse en aquellos párrafos, antes tuvieran que haberse empapado de ellos cuantos faístas y treintistas, y otros ministros anarcosindicalistas brotaron en los años 30 , sin hablar de los que sabotearon la CNT a fines de los 70.
(Noir & Rouge N°27, 1964)

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Martí Casimiro Orígenes del anarquismo en Barcelona Barcelona, Teide, 1959, 146 pp.

Este libro, con prefacio del gran historiador Vicens Vives, con el visto bueno de Roma y del episcopado de Barcelona, es un testimonio más de la evolución de la España franquista.

Dicho libro escrito por un jesuita, no sólo es objetivo sino que es fundamental para comprender la historia del anarquismo en España. Es objetivo porque dedica dos capítulos de cinco a la filosofía y la teoría de la revolución de Bakunin; y porque el autor consultó los archivos de Amsterdam y Milán, teniendo en cuenta libros pasados o recientes, como de Nettlau o Lamberet.

La cuestión principal está en comprender cómo las ideas anarquistas, que brotan en 1868 en España, sólo se plasman aparentemente en 1910 con la formación de la CNT : ¿ qué pasó mientras tanto?

Martí estudia los orígenes del anarquismo en Barcelona de 1864 a 1870. El movimiento obrero, muy débil en toda España, estaba principalmente concentrado en Cataluña y Euzcadi. Hacia 1862 se formaron los primeros sindicatos Barcelona, y en 1864 tuvo lugar el primer congreso sindical en Barcelona. En 1868, unos generales más tolerantes tomaron el poder, de ahí que los liberales y los republicanos estuvieron menos vigilados.

El movimiento obrero español de aquel entonces no tenía ideología alguna, tendía hacia un reformismo a base de asociaciones, de cooperativas, de unión del Capital y del Trabajo. Los conceptos socialistas estaban casi desconocidos. El movimiento obrero solía defender las ideas republicanas en política, y pretendía arreglar los problemas laborales por las cooperativas (en asociación con los patronos).

Bakunin, miembro de la Internacional, intuyó que la situación estaba madura en España y mandó a un amigo suyo, Fanelli, parlamentario italiano que tenía el derecho a la gratuidad del desplazamiento en ferrocarriles -la falta de medios económicos ya existía-, con el encargo de propagar las ideas bakuninistas (principalmente la revolución mediante una sociedad secreta la Alianza). Fanelli sólo explicó a los españoles una mezcla de dos conceptos : el de la Alianza y el de la Internacional. De ahí que los núcleos de Madrid y Barcelona siguieron la acción anterior, que consistía sobre todo en preocuparse de política, de la lucha entre monárquicos y partidarios de la república.

En septiembre de 1869, Santiñón y Farga Pellicer de Barcelona fueron al congreso de Basilea donde encontraron a Bakunin y entendieron en aquel entonces las ideas suyas. En cuanto regresaron, las propagaron : el cooperativismo no puede resolverlo todo; el cooperativismo es bueno en tanto que permite la solidaridad, malo porque obliga a aliarse a la burguesía. Hace falta enfocar el problema de otro modo : no hay mejoras sociales fundamentales posibles, se tiene que construir el régimen social del porvenir mediante el colectivismo revolucionario.

Los miembros de la Alianza española militaban ardientemente en Barcelona, luego en Reus y Tarragona. Se preparó un congreso obrero que tuvo lugar en Barcelona en 1870. Los aliancistas presentaron su programa : organización de los sindicatos según el esquema de secciones de oficio, federación de oficio, unión de federaciones de oficios en la Federación Regional Española,y al final unión internacional. También se preveían cajas de resistencia, organización de cooperativas en un sentido revolucionario. En política se predicaba la abstención.

Ratificó el congreso la entrada del movimiento obrero español en la Internacional. Pero el nivel de comprensión de los delegados era muy débil a causa de la falta de explicaciones. La abstención política fue adoptada por los organismos sindicales, quedando libres los militantes de votar o no. Los sindicatos abarcaban escasamente un 10% de los obreros barceloneses. Una epidemia de fiebre amarilla redujo la afiliación a la Internacional de 10.000 en julio de 1870 a 2.000 en septiembre.

Los eventos de la Comuna de París asustaron al Gobierno español, se iniciaron represiones contra la Internacional. En el movimiento obrero toda la acción y los esloganes estaban en manos de los aliancistas, que habían sido elegidos en el Consejo federal del sindicato. En 1871, en el congreso de Valencia, fueron nombrados nuevos miembros, que los aliancistas integraron en la Alianza sin precisarles nada de las diferencias entre la Internacional y la Alianza.

No podía seguir así la situación, y con la llegada fortuita del yerno de Carlos Marx, Paul Lafargue, hispanohablante, exiliado de la Comuna, explotó el polvorín. En julio de 1872, se publicó un manifiesto contra la Alianza, que la denunciaba como sociedad secreta, asicomo sus miembros.

Se escindía en dos ramas el movimiento obrero : la que se convertiría en socialista, con Pablo Iglesias, y la que iba a ser anarquista con Anselmo Lorenzo. Fracasó la Alianza porque era un producto importado afirma Martí (p.114), porque se imponía articialmente desde arriba, por que los aliancistas no supieron refrenar su participación en las luchas inmediatas de la clase obrera en detrimento del ideal revolucionario, y sobre todo porque no hubo una obra de educación cumplida para lograr acuerdos y soluciones con la suma de las voluntades conscientes (Anselmo Lorenzo).
(Noir & Rouge N°27, 1964)

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Nettlau Max Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en España (1863-1873) Madrid, La Piqueta, 1977, 156 pp.

El concepto básico de Nettlau consiste en considerar que el anarquismo se originó casi espontáneamente en España. La consecuencia de ello es que el mal proviene de los marxistas; quienes eran sin embargo sólo un puñado. El éxito, como los altibajos de la Alianza, tienden a explicarse a base de afirmaciones perentorias.

La parte histórica es -por supuesto- excelente. En septiembre de 1868 estalló en España una insurrección de origen burgués republicano, la reina fue destronada. Al mismo tiempo, en el congreso de Berna, Bakunin y sus amigos habían fundado la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, que existía desde 1864, realmente, pero que inició su actividad en la Internacional a partir de 1868 : es una sociedad secreta formada en el seno mismo de la Internacional, para darle una organización revolucionaria, para transformarla, a ella y a todas las masas populares que se encuentran fuera de ella, en una potencia suficientemente organizada para aniquilar la reacción político-clérico-burguesa, para destruir todas las instituciones económicas, jurídicas, religiosas y políticas de los Estados (carta de Bakunin de 1872, p.114).

Bakunin, al vislumbrar posibilidades revolucionarias en España, pidió a pesar de no tener fondos a varios amigos que fueran allí, y Giuseppe Fanelli cumplió en parte este cometido. La preocupación de Bakunin por la falta de financiación era profunda : Sufría viendo los obstáculos accidentales que paralizaban sus esperanzas y sus planes y la idea de apoderarse de fondos públicos, aprovechando una conmoción general, le ocupó seriamente (p.22).

El propio Fanelli tuvo que pedir prestado en España a un amigo de Bakunin, lo que apunta el ruso : le he preguntado simplemente cuánto y por cuánto tiempo le quedaba dinero y me envía una cuenta ridícula de sus gastos cotidianos, como si hubiese podido nunca dudar de su puritanismo ante sí mismo. Eso me ha herido profundamente, entristecido; En fin, qué hacer, hay que tomar a los amigos como son (p.28).

En Madrid, Fanelli tomó contacto con un círculo obrero en el que se conocían algunas obras de Proudhon y Fourrier. Allí estaban Morago (grabador), Lorenzo (tipógrafo), Mora (zapatero), en total 24 personas : Habló en francés y en italiano, se comprendía su mímica expresiva y siguió su discurso. Hubo tres o cuatro de tales sesiones de propaganda y discusiones privadas en paseos y en el café; (p.38) Y empezó con el éxitio inicial que conocemos la andadura del sindicalismo revolucionario. Señaló atinadamente Nettlau : Reproduzco estos detalles para mostrar qué pequeños obstáculos y contratiempos obstruían esos esfuerzos que la leyenda se figura hechos de un golpe, por un impulso impetuosos (p.23).

Fanelli había cumplido su cometido, pero mezclando la AIT -el sindicalismo- con la Alianza -grupo ideológico clandestino-, lo que se reveló a la luz pública con la denuncia de los partidarios de Marx. El criterio de Bakunin en una carta de 1872 -que Nettlau no comenta realmente- es el siguiente : Al ayudarnos a echar los primeros cimientos tanto de la A(AIT) como de la Y (Alianza) en 1869 (en España), Christophe (Fanelli) ha cometido una falta de organización de la cual sentís ahora los efectos. Ha confundido la Internacional con la Alianza y por eso ha invitado a los amigos de 3521 (Madrid) a fundar la Internacional con el programa de la Alianza. Al principio eso ha podido parecer un gran triunfo; pero, en realidad, se convierte en una causa de confusión y de desorganización, tanto para una como para otra (p.30). Nettlau se dejó en el tintero lo esencial : Bakunin se percató seguramente rápido del error, pero puesto que el movimiento iba cuesta arriba, él como era práctico y táctico pensó seguramente peor es meneallo; hasta que los acontecimientos le obligaron a restablecer la separación entre ambos organismos.

¿Y qué era la tan cacareada Alianza? ¿Un texto como el Catecismo revolucionario de Nechayev, implacable, jesuítico, asqueroso? Ahi van largos fragmentos, e indico de paso que los conocedores serios de Bakunin -Pirumova, Lhening, Nettlau- rechazan la autoría del Catecismo a Bakunin, al contrario de los marxistas leninistas, ellos quienes lo aplicaron siempre para llegar al poder y conservarlo y habrían debido enzalzar a Bakunin o a Nechayev por justificar la ausencia de escrúpulos.

Programa (completo)

1. La Alianza quiere, ante todo, Ia abolición definitiva y completa de las clases y la igualdad económica y social de los individuos de ambos sexos. Para llegar a este objeto, pide la abolición de la propiedad individual y del derecho de heredar, a fin de que en el porvenir sea el goce proporcionado a la producción de cada uno, y que conforme con las decisiones tomadas por los últimos congresos de Bruselas y Basilea, la tierra y los instrumentos de trabajo, como cualquier otro capital, llegando a ser propiedad colectiva de la Sociedad entera, no puedan ser utilizados más que por los trabajadores, es decir, por las asociaciones agrícolas e industriales.

2. Quiere para todos los niños de ambos sexos, desde que nazcan, la igualdad en los medios de desarrollo, es decir, de alimentación, de ilustración y de educación en todos los grados de la ciencia y de la industria y de las artes, convencida de que esto dará por resultado que la igualdad solamente económica y social en su principio, Ilegará a ser también intelectual, haciendo desaparecer todas las desigualdades ficticias, productos históricos de una organización tan falsa como inícua.

3. Enemiga de todo despotismo, no reconoce ninguna forma de Estado, y rechaza toda acción revolucionaria que no tenga por objeto inmediato y directo el triunfo de la causa de los trabajadores contra el capital; pues quiere que todos los Estados políticos y autoritarios actualmente existentes se reduzcan a simples funciones administrativas de los servicios públicos en sus países respectivos, estableciéndose la unión universal de las libres asociaciones tanto agrícolas como industriales.

4. No pudiendo la cuestión social encontrar su solución definitiva y real sino en la base de la solidaridad internacional de los trabajadores de todos los países, la Alianza rehusa toda marcha que se funde sobre el llamado patriotismo y sobre la rivalidad de las naciones.

5. La Alianza se declara atea; quiere la abolición de los cultos; la sustitución de la ciencia a la fe y de la justicia humana a la justicia divina.

Estatutos (fragmentos)

1. La Alianza de la Democracia Socialista estará constituida por miembros de la Asociación Internacional de los Trabajadores, y tendrá por objeto la propaganda y desarrollo de los principios de su programa y el estudio y práctica de todos los medios propios para alcanzar la emancipación directa e inmediata de la clase obrera.

2. A fin de conseguir los mayores resultados posibles y de no comprometer la marcha de la organización social, Ia Alianza será eminentemente secreta.

3. Para la admisión de nuevos socios se procederá, a propuesta de algún miembro antiguo, al nombramiento de una comisión encargada de examinar detenidamente el carácter y circunstancias del aspirante, quien podrá ser admitido por votos de mayoría de socios, después de haber oído éstos el dictamen de la comisión examinadora.

4. No puede ser admitido miembro alguno sin antes haber aceptado sincera y completamente los principios del programa, y prometido hacer a su alrededor, según la medida de sus fuerzas, la propaganda más activa de ellos, tanto por el ejemplo, como por la palabra.

5. La Alianza influirá cuanto pueda en el seno de la Federación obrera local para que no tome una marcha reaccionaria o antirrevolucionaria.

10. Cada miembro de la Asociación en los momentos difíciles de su vida tendrá derecho a la protección fraternal de todos y de cada uno de los asociados.

12. En todos los puntos reglamentarios no previstos en los presentes estatutos se observarán las prácticas propias de cada asociación democrática.

13. Todo modificación a los presentes estatutos deberá ser aprobada a lo menos por dos terceras partes de sus miembros (p.62-64).

Ni el programa ni los estatutos me parecen escandaloso. Pero el sesgo, la orientación del libro de Nettlau resultan peligrosos como se ve con las dos citas a continuación, la primera de Bakunin y luego del propio autor : los que han descubierto el secreto de la A., secreto que hemos prometido todos guardar por nuestro honor, son muy culpables. Traicionar la A. es traicionar la revolución (hacia 1872, p.113); Fanelli cometió, pues, ese error, que los camaradas de España repararon, por lo demás y que no les ha causado ningún mal, en el fondo; (p.31).

Nettlau consideraba natural que hubiera una dirección ideológica secreta del sindicalismo, imcomprensible e inalcanzable para la base, para los trabajadores. El negarse de parte de Nettlau a denunciar la práctica carbonaria, masónica, únicamente aplicable en el contexto de la AIT de Marx y Bakunin impregnados de la ilusión del derrumbre inminente del capitalismo, resulta una falta grave. Nettlau tenía conocimiento de la discusión entre sindicalista y anarquistas en el congreso de Amsterdam de 1907, amén de la experiencia del sindicalismo revolucionario, sin contar el sindicalismo de tipo anarquista con su componente argentina y española. Como el libro se publicó en 1923, sin reflexión ni conclusión crítica de Nettlau, era una llamada a repetir la Alianza, lo que captó rápido el editor, Abad de Santillán. La idea de la FAI late en estas páginas, aun si el libro parece muy centrado en el pasado.
(Noir & Rouge N°27, 1964)

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Nettlau Max La Première Internationale en Espagne (1868-1888) Dordrecht (Holanda), Reidel, 1969, 683 pp.

Se trata de un texto inédito de Nettlau, establecido, traducido y anotado, con un apéndice de cuadros y mapas, de la compañera Renée Lamberet. Un problema de paso es el precio elevado del libro que se puede comprender por el privilegio en la práctica que tiene un centro social holandés del depósito y de la administración de muchos archivos de anarquistas. Mientras no seamos capaces de archivar y editar nosotros mismos, el fenómeno se repetirá.

Nettlau en esta obra inédita partía de la hipótesis que sus dos obras precedentes Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en España y Documentos inéditos sobre la Internacional y la Alianza en España -1923 y 1930- eran ya conocidos. Por lo tanto Nettlau describe detalladamente y con matices las corrientes políticas de izquierda de la época, de los cabetistas a Pi i Margall, para pasar luego a la descripción cronológica de los congresos y de las evoluciones contradictorias de la Internacional en España.

Plantea el autor la cuestión de la Alianza y su desaparición por las maquinaciones de José Mesa y Paul Lafargue. Pero resulta inverosímil que dos personas bastaran para destruir un organismo clandestino y la solidaridad entre los miembros. Debía de haber conflictos latentes. La procedencia de los militantes conocidos de la Internacional -tanto los adversarios como los partidarios de la Alianza- de medios relativamente acomodados e ilustrados puede explicar cierta tendencia a las manipulaciones organizacionales (procedimiento harto frecuente en Marx y Bakunin, en aquel siglo, para acelerar las evoluciones sicológicas de las masas). No éramos mandatarios de una organización obrera que procediera verdadera y rigurosamente de abajo arriba, sino de unos teóricos de entendimiento superior que imponían sus teorías desde la cúspide de su superioridad, de origen privilegiado, y que era seguida por acatamiento a una moda radical (Anselmo Lorenzo o. c. p.311).

Si Nettlau queda evasivo sobre este punto, aporta luces sobre los efectos en el conjunto de la Internacional de las actitudes y posturas de España, como el impacto de un artículo de 1869 de Lorenzo (p.68 y ss.). Se nota como ya en un congreso de diciembre de 1872 se preveía establecer escuelas puramente internacionales (=con ideas de la AIT) en el mayor número posible de aglomeraciones (p. 188-189).

Si a las divisiones se opusieron las reconstrucciones, se observan dos derroteros paralelos : la acción directa, incluso la rebelión, y las huelgas y las cooperativas obreras. Las dos tácticas vinieron a escindir el movimiento trabajador : la mayoría estaba integrada por los obreros del textil catalán, factor no revolucionario en su gran masa, y los campesinos andaluces, elementos dispuestos a la lucha agraria violenta, pero demasiado localizado y demasiado alejado para pesar bastante fuerte sobre la balanza revolucionaria del conjunto del país (p.397). La organización sindical oficial estaba controlada por los obreros del norte y frenaba cualquier violencia. La mano negra andaluza (organización secreta de autodefensa) se formó. Y la represión se abatió con decenas de campesinos ahorcados y centenas de presos (1883). La organización sindical oficial no se movió para mantener intacto el aparato para el futuro de las luchas. La Federación regional estaba colocada en una posición cruel por estos acontecimientos sin alcance realmente revolucionario, ya que ni España ni Europa fueron agitadas por eso hechos originados en condiciones sociales muy localistas (...) Si los movimientos anarquistas de otros países de aquel entonces, tarde o temprano, se limitaron casi todos a vegetar en las tinieblas a raíz de unos actos violentos, heroicos sin duda alguna, pero del todo insuficientes en su efecto, ¿acaso había que seguir el ejemplo o soslayar el peligro? los miembros de la Comisión federal creyeron en la segunda de estas dos eventualidades. Intentaron mantener la organización a la luz pública, mientras era posible. No faltaron las críticas. Cometieron errores, faltas de apreciación, exageraciones en cuanto a la ejecución de los conceptos propios, no lo contesto, pero respeto las intenciones (p.412).

Es una actitud típica de burocratización en el sentido de Max Weber : el organismo se mantiene por mantenerse, a pesar de las supuestas finalidades. El manuscrito parece ser de los años 20, pero Nettlau intuyó el problema cuando escribía en 1931 a Federica Montseny : Además están los comités y todo el aparato de organización abierta : no se puede esperar de ellos ni heroísmo ni sacrificio, ni una inteligencia suprema, sólo que hagan su tarea administrativa, que es la de continuar y no la de [tomar] iniciativas arriesgándolo todo. Estando expuestos, ellos serían las víctimas, y ese heroísmo de funcionarios no existe y no puede exigirse, y sería triste si fuera necesario esperar antes de actuar. (reproducido en Mintz o. c. p.256) Lo interesante es que dicha observación, globalmente válida para el siglo pasado, resultó ser falsa para la CNT de los años 30 : fue el arrojo de los cuadros sindicales cenetistas y a veces ugetistas ( en Asturias) lo que caldeó el ardor reivindicativo y revolucionario del conjunto de los trabajadores. Las oposiciones que surgieron durante la guerra civil estribaban en la cuestión latente de si la organización sindical -CNT- tenía que mantenerse o no, puesto que ya se estaba en un periodo de construcción revolucionaria con organismos propios -colectivos autogestionados-. Aplicar o no el comunismo libertario, responder a la contrarrevolución como en Vilanesa, en mayo 37 en Barcelona constituyeron eventos que ilustraron la dicotomía del movimiento libertario.

En conclusión este libro es copioso, y permite al lector adentrarse en el movimiento sindical del siglo pasado.
(Noir & Rouge, N°45, 1969)

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Díaz del Moral Juan Historia de las agitaciones campesinas andaluzas-Córdoba (Antecedentes para una reforma agraria) Libro listo para la edición en 1923 y editado en 1928; reed. en Alianza a partir de 1967, texto que se utiliza)

El título completo y las dos fechas de redacción y edición explican gran parte de la orientación del libro. El autor, notario de Bujalance (uno de los focos anarquista de la provincia de Córdoba) y con propensión a la ilustración como Jovellanos, quiere brindar un estudio serio a los reformadores de fondo de la sociedad española, como Giner de los Ríos en memoria de quien dedica el libro. Imagina para el futuro un día en que el mundo del trabajo muscular, purgado de su exclusivismo, de su estrecha visión (...) escalará definitivamente los planos superiores de la vida, conviviendo con otros sectores del trabajo, no menos respetables, en una sociedad más justa y de mayor bienestar,de la que , por fortuna para la especie humana, no desaparecerán las desigualdades, sino que el talento y la virtud sustituirán a otras actividades menos legítimas en la función creadora de las jerarquías sociales. (Prólogo, p.20)

Por tanto, dos niveles de lectura se destacan. Por un lado, la aportación de datos imprescindibles para la comprensión de los años 20 en Andalucía, pero de hecho en gran parte válidos para la Península. Por otro, una visión penetrante de la esencia del anarquismo español, pensé que era en mí un deber estricto aportar a la cultura nacional los conocimientos del movimiento obrero que mis lecturas y la observación directa de los hechos me habían suministrado (Prólogo p.19). Pese a la condición social y las ideas políticas del autor, su análisis resulta tan denso que lo podemos aceptar en gran parte y tan interesante que ha sido copiado y popularizado bajo la pluma del historiador inglés Gerald Brenan.

Para contrastar el movimiento libertario, Díaz del Moral evoca en menos de una página la tendencia paralela : El partido socialista, fundado secretamente el 1878, fue siempre en aumento merced a la acción tenaz de sus directores; pero su marcha se resintió de una lentitud extraordinaria y jamás, durante el siglo, logró despertar el entusiasmo ni arrastrar a las muchedumbres. Todo en él contrariaba la contextura espiritual de las masas de los asalariados. Su centralismo, su disciplina severa, su evolucionismo templado, enemigo de estridencias y algaradas, su fe en la acción política electoral, su tipo de iglesia cerrada con director vitalicio y rígidas doctrinas, casi esotéricas, cuya pureza mantenía celosamente su inflexible pontífice; su tácita enemistad contra los intelectuales rechazados más de una vez por el hosco ambiente del partido; el exiguo desarrollo de la industria nacional; lo escaso de la propaganda, ni muy extensa ni muy fervorosa, todo contribuía al débil crecimiento de esta fuerza obrera. (p.121) Y el autor recalca su afirmación en una nota : Con notorio desacierto se ha inculpado al anarquismo por sus tremendos errores de táctica. Aparte del terrorismo y la acción individual, que constituyen su baldón, ¿hubiera sido eficaz en Andalucía otra cualquiera? ¿Qué otra escuela social hubiera logrado movilizar en tan breve tiempo, las grandes masas de asalariados, en esta raza imaginativa e inculta, cuya apatía no cede sino a resortes de entusiasmo? Las voces socialistas, secas y frías, a mil leguas del corazón de los trabajadores, hubieran tardado un siglo en despertar a los dormidos. El republicanismo había gastado rápidamente sus mitos. Sólo una doctrina de tipo religioso y utópico, con sus numerosos y fervientes apóstoles, con su ardiente y copiosísima predicación, con su impulsivo sectarismo, con su entusiasmo delirante, con sus enseñanzas ingenuas, primitivas, simplísimas, tan cerca, por eso, de la sensibilidad y del entendimiento de las masas andaluzas, tan conformes con su contextura psíquica y con sus latentes anhelos, tenía virtud bastante para operar el milagro. (p.447-448) Y Díaz del Moral alude a una fase, según él, superior para el movimiento obrero. Es necesaria aquí una observación : que hubo ingenuidad, por ejemplo, entre los anarcosindicalistas sobre la posibilidad de vencer por la fuerza el capitalismo español, es evidente. Pero no veo personalmente (ya con más de 50 años de edad) qué otro sistema socioecómico puede brindar soluciones para suprimir la explotación social y las tendencias deletéreas jerárquicas de los grupos de individuos con poderes decisorios.

Díaz del Moral pone de manifiesto una serie de rasgos que es ineludible citar.

Para el anarquismo, el problema social es un problema de conocimiento: en épocas de lucha, y en los sectores medios al menos , se piensa, como Sócrates, que es imposible conocer el bien y no practicarlo, que el mal proviene del error; sólo ignorando las doctrinas ácratas se puede adoptar una posición indiferente o contraria a ellas. De aquí su fervor propagandista y su confianza absoluta en la eficacia de la palabra. Ni los socialistas, ni los republicanos, ni ningún partido de los que aspiran a la conquista del alma popular puede compararse en este aspecto a los anarquistas. A principios del siglo se editaron en español casi todas las obras de los más reputados inspiradores de la escuela; abundantes folletos traducidos u originales de militantes indígenas difundieron profusamente las enseñanzas libertarias; la prensa ácrata llegó a los más apartados rincones de España ; numerosos agitadores, animados de ardiente sectarismo, recorrían ciudades, villas y aldeas predicando la buena nueva (p.170-171) Por otra parte, su enseñanza y sus propagandas están matizadas de ordinario por temas moralizadores. El respeto a la mujer y la igualdad de los sexos en el hogar y en la sociedad, el amor a la naturaleza y a la cultura, la lucha contra el alcoholismo, el tabaco y el juego de azar son motivos constantes de sus artículos periodísticos y de las peroratas de sus mítines. Finalmente, el ácrata ibero acoge con fervor y alía estrechamente a su credo todas las corrientes sociales marcadas por el sello de la novedad. (p.182)

Y también, a próposito de una huelga de jornaleros andaluces en 1919 : el anhelo vehemente de aprender invadió a las masas como en 1903. Se leía incesantemente : de noche en los caseríos, de día en la besana; durante los descansos (cigarros) se observaba siempre el mismo espectáculo un obrero leyendo y los demás escuchando con gran atención. Un periódico era el regalo más agradecido que podía hacerse a un obrero que estuviera de varada. Con la comida llevaban los jornaleros en las alforjas algún folleto o algún periódico. En cualquiera de los pueblos sindicalistas se recibían muchas centenas de ejemplares de la Prensa de sus ideas, que compraban hasta algunos que no sabían leer. (p.285-286)

Personalmente, creo que esta insistencia en la propaganda y en la lectura crítica de la misma permitió la formación de capas, de generaciones (cada diez años aproximadamente) de militantes audaces, empapados de páginas de Malatesta, Kropotkin y Bakunin, al tanto de la represión capitalista de la Comuna de París y de la represión marxista leninista del anarquismo soviético, capaces de construir y realizar sus ideas, como lo hicieron con el comunismo libertario. Para esta suerte de militantes no creo que Díaz del Moral tenía razón en su observación sobre la confianza absoluta en la eficacia de la palabra. En cambio, para otros militantes el efecto verbal era lo esencial y Pestaña, Peiró, García Oliver y Durruti, por ejemplo, comprobaron cómo un discurso audaz podía engañar oyentes ingenuos y cayeron -no pocas veces- en maniobras de bastidores para presionar la masa confederal. Quizá hubiera sido más atinado confiar en la meditación sobre la palabra y las tácticas, y no caer en estúpidas discrepancias sobre faísmo y treintismo...pero faltaba una asimilación del mensaje de Anselmo Lorenzo.

Otro alarde del autor es reconocer : Pero la proyección más intensa y más interesante del anarquismo peninsular es hacia el continente americano; no existe, probablemente, sector ninguno de la sociedad española que sostenga relaciones más extensas y más cordiales con los hombres del Nuevo Continente; el movimiento obrero es, con toda probabilidad, uno de los lazos espirituales más consistentes entre Iberia y sus naciones filiales. Es una impropiedad hablar del anarquismo español : España constituye sólo una provincia del amplio movmiento libertario de Iberoamérica (p.179-180). Forzoso es admitir que no queda casi nada de lo evocado, por la mengua drástica de ambos movimientos de cada lado del Atlántico. Pero la corriente internacionalista existió, hasta el extremo de que la FAI se llamó así para incluir a Portugal.

Finalmente,así evoca el autor al militante anarcosindicalista : El obrero consciente suele ser hombre de entendimiento despejado y de palabra fácil. Tiene abundante lecturas de la literatura anarquista, Prensa y folleto principalmente; le son familiares los nombres de sus correligionarios más distinguidos, especialmente los españoles y americanos; no es raro el que ha leído algún resumen de ciencias naturales, de historia o geografía de los publicados por la Escuela Moderna; leen también periódicos burgueses de matiz liberal y novelas y dramas románticos. De la doctrina socialista y de sus defensores sólo conocen el nombre de Marx, para execrarlo. Los demás elementos de la cultura general les son completamente extraños; escriben como los campesinos a cuya clase pertenecen el 98 por 100 de ellos. Algunos intentan abandonar el dialecto y pronunciar en castellano, tal como se escriben las palabras. Tan modesto bagaje les autoriza, en cierto modo, a creerse muy superiores a las masas, cuya inconsciencia e incultura, objeto de sus desdenes, engendran el desaliento, tan frecuente en los que han sufrido etapas de decadencia. También se reputan superiores en instrucción a sus patronos; y no puede negarse que, respecto a buena parte de ellos, tal opinión es exacta. En los obreros conscientes existe al menos un sincero interés por la cultura, como palanca de la revolución, y un noble afán de aprender; y con la corriente anti-intelectualista coexiste otra de admiración al trabajo intelectual y de respeto para quienes a él se dedican. El obrero consciente, como los discípulos madrileños de Fanelli, se cree en posesión de la verdad absoluta, evidente e irrefutable, que está siempre dispuesto a discutir contra todos, sea cualquiera la categoría cultural del contrincante. (p.222)

La posesión de la verdad absoluta alude a fanáticos -como lo fueron gran parte de los comunistas europeos de los años 30 a 50, tragándose los muchísimos sapos de la propaganda soviética elaborada por Lenin y Stalin-. Los anarquistas y anarcosindicalistas no se dejaron engañar por las propias sirenas libertarias : Peiró, en 1929 en Sindicalismo y anarquismo subrayaba : admitamos también que la Confederación Nacional del Trabajo se erige en centro de relaciones económico-industriales y en regulador de las condiciones de convivencia social, y en este caso será una democracia económico-industrial-agrícola, nos encontraremos otra vez ante el Estado sin atenuantes de ninguna clase (...).

Isaac Puente presentaba el comunismo libertario como una organizacón económica que probar y corregir sobre la marcha. La misma creencia en el control de la base, y una estructura de comités de abajo arriba implica las críticas y una flexibilidad social. Díaz del Moral, por su condición y su ideario social, no pudo calar íntimamente en el anarquismo, pero intuyó mucho.

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Temma Kaplan Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía (capitalismo agrario y lucha de clases en la provincia de Cádiz) Barcelona, Grijalbo, l977, 313 pp.

La tesis de Temma Kaplan nos depara una visión del pasado con una riqueza de documentación y de intuiciones. Tras una descripción económica y sociológica de la provincia, pasa a la evolución económico-política.

Una primera respuesta de Kaplan es para demostrar la capacidad del anar- quismo para adaptarse a la particularidad de la provincia sometida a la influencia obrerista de 1os republicanos, a la represión fuerte contra la Mano Negra y al azote del hambre. La clave era la siguiente : Sin las secciones de mujeres, las bibliotecas, las cooperativas de consumo y de producción y las escuelas laicas, el anarquismo hubiera podido ser destruido poco después de aparecer, aunque satisficiera las necesidades ideológicas, sociales y económicas de ciertos grupos obreros. E1 movimiento sobrevivió porque quedó incrustado en la cultura popular (p.79).

Una segunda respuesta da al traste muy lindamente con el milenarismo anarquista cque parece haber sido ideado por Barnaldo de Quirós y no por Brenan). La teoría milenarista es demasiado mecanista para explicar la compleja trama de la actividad anarquista andaluza. El razonamiento milenarista sostiene que la religión popular constituye el trasfondo,que el hambre sirve de detonante y que el anarquismo es el producto resultante. Pero la teoría milenarista no puede explicar por qué el movimiento anarguista creció de tal manera en Andalucía, y no en otras zonas de España que eran, en todo caso, más piadosas aún y tan pobres como ella (p.234). Y Kaplan destaca los esfuerzos de 1os anarquistas para adaptar sus tácticas -cierta colaboración con 1os republicanos, -la insurrección, -la huelga en lugar de explosiones individuales de rabia.

Kaplan ofrece una descripción seguida y rica, sin recalcar episodios archi- conocidos como la vida de Salvochea y la insurrección de Jerez, en que aparecen las dificultades y los logros del desarrollo del sindicalismo, pese a la represión. En cambio no aparece bastante la oposición entre catalanes y andaluces en el 2° congreso de la FRE en 1882 en Sevilla sobre la violencia que correspondía a la miseria en Andalucía y cierto bienestar en Cataluña. Por otro lado, se comprende perfectamente cómo el colectivismo fue rechazado por varios andaluces en favor del comunismo, la propiedad individual para el grupo de pobres, de los desheredados. Las evocaciones del sindicalismo de las mujeres que al principio no comprendían 1os ataques anticlericales, siendo la iglesia el cotarro de las mujeres, lo mismo que el café el de 1os hombres, asicomo la comuna de Sanlúcar de Barrameda (33 días en 1873), son notables.

Indirectamente el libro da al traste con dos interpretaciones de las escuelas marxistas y burguesa. La relación anarquismo-pequeña burguesía liberal (siempre tensa e hipócrita, como se ve en Cataluña), pero mucho mas cordial entre marxismo y burguesía como lo demuestra la historia del PSOE, por ejemplo (análisis contrario en Jacques Maurice L’ anarchisme espagnol p.97). En cuanto al milenarismo, Alvarez Junco trató de derrengar el libro y a la autora en la revista Estudios de historia Social (1979,N°10-11, 22 pp. a gran formato). El problema es que su argumentación erudita falla en el caso de las citas de Nettlau, y su lógica no va más allá de : el estudio de los hechos falla, el esquema hace agua, el tema sigue abierto. El problema está en definir el milenarismo. Para mí, identificar una ideología con un grupo que tiene la solución de los problemas actuales y futuros de la humanidad es milenarismo. Y aduzco ejemplos: Hitler y sus acólitos que anunciaban un régimen para 2.000 años, Lenin y Stalin que predecían el derrumbe del capitalismo y la superioridad económica de la URSS, las clases dirigentes actuales que pretenden que el capitalismo es el sistema más adaptado Otras tantas mentalidades decimonónicas de gañanes andaluces, sólo que compartidas por universitarios y hasta científicos.

El milenarismo permite silenciar las peculiaridades del desarrollo, histórico que en Andalucia se explican por la cohesión social del pueblo en el sentido de plebe por oposición a 1os ricos (...) en este sentido,el pueblo es una fuerza potencialmente revolucionaria (Pitt-Rivers, antropólogo, citado p.l9,122,159).

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El trabajo de lvarez Junco La ideología política del anarquismo español, 1868-1910 (*) tiene muchas cualidades, como son una lectura fácil, aunque larga; muchas citas que permiten evitar las síntesis abstractas, la localización de las fuentes y un acopio de datos que pueden estimular futuros estudios. Es también importante recalcar que el autor, si bien no aparece como libertario y declara no serlo, sabe desligarse de la influencia marxista leninista que tanto ennegrece el anarquismo en los medios universitarios.

El plan seguido por lvarez Junco le hace descartar por completo la evolución del movimiento obrero para estudiar varios temas -aunque dentro de ellos hace las puntualizaciones pertinentes- según un esquema que estriba en la filosofía, la crítica social, la visión de la sociedad futura, la organización y las tácticas.

No me convence esta progresión ni tampoco la igualización que se hace al abordar cada capítulo, resultando que al anarcosindicalismo se le dedican 33 páginas, 30 al capítulo sobre Malthus, Darwin, Nietzsche y Stirner y 33 al de la organización económica de la sociedad futura, etc. Claro está que un estudio a fondo del anarcosindicalismo desbordaría las otras corrientes, pero observamos que es la que menos se beneficia del enfoque de lvarez Junco, si nos situamos en una postura organizacional. Ahora bien, la obra destaca aspectos hasta ahora oscuros a causa de la luz proyectada principalmente sobre el sindicalismo y la pedagogía de Ferrer.

La parte filosófica empieza por la noción de libertad fundada en el ateísmo y en el individuo, y gracias a la presentación del autor nos damos cuenta de que cada valor es ambivalente: el ateísmo y el anticlericalismo dan pie a un culto de la ciencia y al progreso; la afirmación del valor humano provoca el individualismo. 0 mejor dicho, cada exaltación es fuente de sectarismo. Aquí se nota cierta confusión en el autor por cuanto tras habernos avisado que el individualismo anarquista no es antisocial (p. 21), da ejemplos de anarquistas -literarios- totalmente antisociales (p. 159), y dice de paso que Stirner fue representante del individualismo antisocial (p. 146), lo que, si se lee totalmente su obra no parece correcto. De hecho, el problema es profundo y es inseparable del espontaneísmo y de la organización.

Por otra parte, el autor subraya cómo los anarquistas de afirmaciones a rajatabla sobre la inevitabilidad de la revolución y el carácter revolucionario del pueblo (p. 379) pasaban a la necesidad absoluta de la organización -incluso centralizada (p. 386)- de una élite (p. 381), y cuando las masas no seguían dicha organización eran tachadas de imbéciles (p. 382, cita de 1910). Eso me recuerda que en 1948, G. Leval a la pregunta de porqué el anarquismo habia regresado evocaba dos hipótesis : la imbecilidad humana y nuestra falta de método (L’Attività sindacale nella trasformazione sociale Milán, p. 17). Reconozcamos que al lado de estas desviaciones hay dos visiones perfectas : No podemos emanciparnos sin la masa; o con ella nos salvamos o con ella perecemos (Urales), y de haber un grupo de revolucionarios selectos, saldría una nueva casta sacerdotal (A. Lorenzo, p. 383) . Otro mérito del libro es que evidencia defectos comunes al anarquismo y al marxismo, como el alma humana que Proudhon admite y Carlos Marx también (p. 35); la proximidad de la Revolución (p. 111), y las vacilaciones sobre las formas de organización (p. 441).

Ahora bien, lvarez Junco adolece de mala información o de prejuicios al no profundizar sus comparaciones. El marxísmo también utilizó los atentados, como en abril de 1925, en Bulgaria. La fe, la religiosidad del progreso y de la ciencia son la base del marxismo: basta ver gran parte de las lucubraciones de Engels en el Anti-Dühring y Sobre el origen de la familia, sin ser necesario traer a colación los millares de encarcelados y asesinados con el lisenkismo. Por esto me parecen fuera de lugar cierta frases (p. 75, 99) y ligero el decir que un folleto antianarquista de Engels no responde a la exactitud histórica que se va orientando, en general, en sentido opuesto al desafortunado informe que tituló Los bakuninistas en acción (p. 484). En realidad, las conclusiones ideológicas de Engels son falsas o mentirosas. Y así resulta desmoronado uno de los pilares de la propaganda marxista contra el anarquismo .

Continuando brevemente con los temas estudiados por el autor, por ejemplo, el trabajo sacralizado (p. 125), sería interesante saber qué efectos tuvo el folleto de Lafargue sobre El derecho a la pereza. La moral de los militantes va del puritanismo a la busca de los placeres, tanto ayer como hoy, como fundamento de la sociedad futura, lo que no deja de anunciar no pocos conflictos (p 133). Referente a la libertad de la mujer, es ésta reivindicada (p 281) a un nivel proletario acaso más que hoy; en cambio la homosexualidad queda relegada a la vergüenza de la sodomía (p. 292, 307) y la virilidad supone una calidad (p. 299).

Bakunin no rechazó nunca el análisis del capital -común además, a varios autores anteriores como Proudhon, Saint-Simon- y ello contrasta con la información de lvarez Junco (p. 174) que tiende, a continuación, a resumir la teoría social del anarquismo como una mezcla de liberalismo y de socialismo (p. 180, 231, 235). Esto se repite en cierto módo en la conclusión (p. 583) al no encontrar un nexo entre los pensadores anarquistas. Sorprende que se olvide el autor nada menos que del rechazo del Estado, de la jerarquía y de la autoridad, queriendo así mostrar en el anarquismo una falta de conexión. Lo mismo podría hacerse de cada ideología al descartar lo principal. Dicho sea de pasada, la articulación de la obra habría ganado en lógica al basarse en estos valores.

Ultimos dos puntos fundamentales para mí son la definición del obrero y los primeros sindicatos. Ya la Primera Internacional conoció la postura de los proudhonianos -salvo equivocación mía- que rechazaban la participación de los no obreros (o sea, Marx y Bakunin, por ejemplo). En España se dio también el caso (p. 433), Io que es esencial pensando en la evolución posterior del socialismo y la teoría de Machaewski de que la pequeña burguesía iba a apoderarse de las ideas revolucionarias de los obreros para explotarlos (1906). El desarrollo del sindica- lismo y su rechazo de las huelgas incontroladas (p. 462) para no poner en peligro el nuevo aparato sindical es también típico de la visión de que el sindicalismo es reformista por esencia. Así lo escribía Malatesta en 1907 en Sindicalismo y anarquismo (véase también Syndicalisme, capitalisme même combat, París,Spartacus, 1974).

En conclusión, la obra de Alvarez Junco sugiere mucho y presenta un material importantísimo, aún en gran parte actual tanto en lo positivo como en lo negativo. Es una síntesis muy clara de una kilométrica serie de lecturas.
(* Madrid, Siglo XXI, 1976, 660 pp;, 12/21 cm.) (Frente Libertario N°70, 1977)

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Xavier Cuadrat Socialismo y anarquismo en Cataluña. los orígenes de la C.N.T (1899-1911) Madrid, Ed. Revista de Trabajo,1976, 682 pp.

La casi prohibición de 1os estudios directos sobre la guerra civil ha hecho que la investigación en España se haya fijado sobre los orígenes del movimiento obrero, o que permite abordar el presente libro con ideas más precisas .

La obra de Cuadrat -pese a lo que diga su presentador -Casimir Martí- es siempre interesante, aunque se nota que muchos puntos serán sin duda profundizado en el porvenir por el autor. Nunca se limita Cuadrat a una descripción localista del tema : muchas veces aborda la teoría del movimiento a base de citas largas y juiciosas, así es para el anarcosindicalismo y las relaciones entre 1os socialistas y el sindicalismo.

El primer punto histórico que nos presenta Cuadrat es la huelga general de 1902. En un clima de miseria profunda, ante una patronal omnipotente, 1os obreros metalúrgicos de Barcelona se habían lanzado a la huelga por la jornada de 9 horas a fines de diciembre de l90l, eran unos 12.000. Continuaba la huelga sin apoyo, y el domingo 16 de febrero de 1902 los responsables obreros anarquistas decidieron lanzar un movimiento de huelga general de solidaridad en Barcelona. Unos ochenta mil trabajadores participaron en la huelga (cifras de los socialistas). La huelga fue pacífica y el mismo gobernador declaró que no se registró ni un solo delito común, pero la represión del mismo consistió en mandar el ejército que mató e hirió un centenar de personas y encarceló a unas 500. A los tres días, los trabajadores tuvieron que volver a las empresas.

Es aleccionadora la actitud del partido socialista que Pablo Iglesias ilustraba así en plena huelga de Barcelona, el 20 de febrero de 1902 : E1 partido socialista condena la huelga genelral, por ahora.(...) No es que seamos legalistas porque admitamos vivir en la legalidad como doctrina nuestra, sino porque ahora no conviene a 1os obreros salir de la legalidad. Sólo podrian salir de ella cuando estuvieran en condiciones del triunfo completo (p.83). Además, los anarquistas son auxiliares de la burguesía (El Socialista 21-2-1902, p.2; p.85).

Esta actitud del socialismo español no estaba compartida por los otros partidos europeos nos indica Cuadrat citando a Briand y críticas de un socialista inglés al PSOE por su irresponsabilidad. También hay una cita de Rosa Luxemburgo, pero de 1906 y de un folleto muy anti-anarquista, lo que resta valor a la postura socialista.

La consecuencia de esta huelga general pacífica fue un triste marasmo para el anarquismo catalán (palabras de Anselmo Lorenzo, p.105) Sin embargo la lucha obrera continuaba pero sin ligazón : Reus se lanzó a la huelga sin conseguir el apoyo de Barcelona, y fue lo contrario algunos meses más tarde, en 1903. La miseria horrible hacía que la huelga era una reacción de defensa casi instintiva.

El PSOE se lanzó igualmente a la huelga general a su manera. Por el abaratamiento de las subsistencias. Más exactamente para evitar que los tomaran los trabajadores por contrarrevolucionarios, lanzaron un día de paro el 20 de julio de 1905, paro que no afectaba los obreros de las panaderías y servicios públicos. Parece ser que el efecto fue nulo.

Hay que observar que 1905 correspondía a una crisis que afectó la UGT, cuyo crecimiento desde su fundación en 1888 había sido ininterrumpido : de 4.600 a 56.905 en 1905, pero de octubre de 1905 a l910 pasó de 46.485 a 40.984. En cuanto al PSOE, resulta que sus cifras son totalmente fantasiosas hasta 1915, y habrían sido de 10.500 en 1905, de unos 6.000 en 1905, y unos 10.000 en l909. Otra observación es que en Cataluña, la UGT. disminuye de 1903 a 1907 (Barcelona 3 .141 y l.096) para casi desaparecer de 1907 a 1912. Para el PSOE, el autor no da cifras, excepto entre 1912 y 1915 en que en Cataluña van también bajando.

Esa disminución se puede explicar por una actitud diferente de los socialistas y anarquistas catalanes, quizá -hipótesis mía- influenciados por el desarrollo de la CGT francesa en que socialistas y anarquistas coincidían sobre la huelga general. Cuadrat propone un cuadro de evolución de tendencias para agosto de 1907 que transcribimos, por su interés : (p.318)

En efecto, el núcleo de la futura CNT nació en julio de 1907 de un grupo anarco-socialista : Solidaridad Obrera no seguiá ninguna tendencia política de partido, aunque respetamos la de todos 1os asociados (p.185). De Barcelona, Solidaridad Obrera (= S.O.) se extendió a Cataluña a principios de 1908 y a partir de aquel entonces tuvo que defenderse contra cuatro peligros (que han existido hasta hoy día).

E1 primero fue el de 1os atentados. Hubo una ola fuerte en Barcelona en 1908 que resultó ser de un confidente de la policía, pero el gobierno Maura quiso aprovecharlo para prohibir las organizaciones obreras.

También hubo discrepancias entre sindicalistas puros y anarquistas, a pro- pósito de Seguí (p.217), y Anselmo Lorenzo declaraba: La marcha de esta federación -S.O.- es la característica mezcla de tanteo, vacilación y energía, según 1os casos, de toda agrupación que procura orientarse hacia un ideal salvador (p.354).

Otro problema fue e1 del lerrouxismo, o reformismo de apariencia ultrarre- volucionario que se estaba implantado en ciertos sindicatos (sociedades) y quería mangonear S.O.

Por fin, el partido socialista, al ver sus secciones de Cataluña y de la UGT. pasarse a la CNT, lanzó campañas contra S.0. E1 Bureau Socialiste International redactó en enero de l910 una circular que proponía : Ayudando a los socialistas de Cataluña contribuiréis a extinguir uno de 1os mayores y más antiguos focos de la anarquía en Europa (p.427). A pesar de esto, los socialistas de base quedaban en S.O.(p.445). Y en el congreso del 30,31-de octubre-l° de noviembre de l910 la Confederación General del Trabajo o Confederación Nacional del Trabajo estaba creada; luego quedó sólo CNT, sin que sea muy claro el número de afiliados (p.469). Al año siguiente, había 26.571 afiliados. Pero continuaba el problema de las relaciones con los socialistas: el director del periódico Joaquín Bueso socialista, decía : no somos anarquistas, no lo es la Confederación Nacional del Trabajo y si algun día hubiera de hacerse propaganda ácrata desde las columnas de Solidaridad Obrera dejaríamos su dirección (junio l911,p.472).

Bueso era un sindicalista estricto : 1os sindicatos no solamente trabajan por recabar mejoras inmediatas para sus asociados, sino que son una necesidad para las dos ramas del socialismo, la de Marx y la de Bakunin, puesto que la generalidad de sus componentes se han engendrado en las asociaciones obreras (p.515). Además de 1os ecos posteriores que se podrían encontrar en Peiró y Pestaña, esta postura explica la participación de 1os socialistas de base en una obra práctica sindical, fuera de las manipulaciones políticas.

Ahora bien, la reacción mayoritaria de los socialistas quedó expresada por el asturiano Botana -pero más tarde Asturias fue la cuna de la alianza CNT-UGT-BOC y PS de modo paulatino y natural- Colaborando en la acción directa, en el sindicalismo anarquista, dejaríamos,en suma, de ser socialistas. (El Socialista 1-5-1911, p.508)

Por tanto, la creación de la CNT resulta mucho más compleja e interesante que lo que habían descrito Buenacasa,y luego Santillán, Peirats, etc. E1 libro de Cuadrat es una aportación muy valiosa y es de esperar que el libro sea leído y meditado pese a su volumen y su precio.
(Frente Libertario, 1976)

PERIODO 1910-1936

Buenacasa Manuel El movimiento obrero español (Historia y crítica) 1886-1926, París, Familia y Amigos del Autor, 1966, 220 pp. [se incluye en el mismo volumen Figuras ejemplares que conocí p.221-320]

Nettlau alentó al compañero Buenacasa a que se dedicara a la tarea de historiador, en el mismo sentido de autocrítica que siempre utilizó, y que Buenacasa hizo suyo desde la primera página : Indudable también, el mencionado organismo [CNT], en los años que transcurren desde 1919 hasta hoy, ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones.(...) ¿ Por qué no hablar de lo bueno para que sirva de estímulo y de lo malo para anatemizarlo? (p.25)

Una visión interesante de Buenacasa es brindar una evocación regional tras la exposición general, con contribuciones de militantes de cada zona, y destacar la diferencia enorme que existe entre la mentalidad del paria castellano, siempre esclavo voluntario, y la del siervo andaluz, siempre libre hasta cuando está en la cárcel (p.117-118).

El otro rasgo es la mezcla de citas de documentos sindicales oficiales (sin nota alguna), con una cronología entre breve y detallada, y juicios personales directos. La ventaja es aclarar muchos hechos, a pesar de lo tajante.

Así la actitud propuesta por Salvador Seguí de no oponerse activamente al cierre patronal en Cataluña en 1919 merece la siguiente observación : Se les aconsejó [a los trabajadores] la resistencia pasiva y hoy lo lamentan. A las diez semanas de lockout la organización obrera quedaba deshecha y desmoralizada (p.74).

En cambio, la táctica del sindicato único casi no está presentada, porque visiblemente Buenacasa estaba más impresionado por las secuelas del pistolerismo en Cataluña : Al asesinato en la vía pública sigue una persecución autoritaria sañuda y constante; lo mejor de lo mejor de nuestros cuadros está amenazado del dilema : morir, matar, huir o caer en prisión. Los violentos se defienden y matan; los estoicos mueren y también los bravos, a quienes se asesina a traición; los cobardes o prudentes huyen o se esconden; los despreocupados más activos dan con sus huesos en la cárcel. Y por si fuera poco un nuevo elemento entra en liza. Me refiero a los bolcheviques. Desconocidos aún por las autoridades, emboscados mucho tiempo, aprovechan la ocasión que motiva los desastres apuntados para asaltar los cargos principales de la Confederación en Cataluña (p.94).

De ahí, la iniciativa de Seguí y unos más de pedir en nombre de la CNT a UGT la firma de un pacto común en 1920. Buenacasa anota : El mismo organismo a quien la Confederación Nacional del Trabajo declaraba amarillo y traidor ocho meses antes, es ahora requerido por ésta para que la ayude en su humana tarea de combatir el crimen (p.96).

Buenacasa destaca una visión de Seguí, Peiró y Pestaña en 1922 sobre la CNT y la política que rechaza franca y expresamente la actuación parlamentaria y colaboracionista con los partidos políticos por una parte, y que, como organismo, es integral y absolutamente político puesto que su misión es conquistar sus derechos de revisión y fiscalización de todos los valores evolutivos de la vida nacional (p.109). Y añade : Yo no vi mala intención en los dictaminadores del tema, la mala intención la demostraron los periodistas burgueses al tergiversar en provechos de sus amos y particulares intereses de partido una cuestión que no decidía lo que ellos insinuaban (p.109).

Buenacasa subraya que con el golpe de 1923 de Primo de Rivera cesa la actividad organizadora de la Confederación (p.113), eufemismo que oculta la incapacidad y la debilidad de la CNT para reaccionar, tras los embates del pistolerismo y del entrismo comunista. Por eso es una lástima que el autor haya utilizado el símil del ave fénix que renace de sus cenizas para cualificar la reaparición de la CNT un año antes (p.106).

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Peirats José La CNT en la revolución española varias ediciones, tres tomos redactados entre 1951 y 1953, editados primero por la CNT de Toulouse.

Cuatro calidades fundamentales tiene la obra. Es un libro encargado por la CNT el exilio, que no lo rechazó, pese al tono crítico del autor y a la reproducción de documentos que dan pie a discusiones. Luego, el autor es el típico militante confederal albañil, intelectual, viajero con múltiples oficios (cocinero, fotógrafo ambulante, etc.). Tercero, la obra es una mina de documentos difíciles de localizar e internos (pese al defecto heredado de Buenacasa de no localizar y fechar exactamente las fuentes). Y, finalmente, por sus críticas, la obra es más personal que organizacional.

El enfoque de Peirats queda claro al comparar la versión posterior de la resistencia a la militarada fascista en Madrid y Barcelona de la Historia del partido comunista de España (París o Varsovia, 1960, p.125-126) con la de Peirats.

[PC]La labor que durante años había realizado el Partido entre 1os militares contribuyó en gran medida a la realización, en aquellos momentos, de las citadas acciones en defensa de la República. (...) Al igual que en Madrid, la clase obrera y fuerzas populares de Barcelona se lanzaron heroicamente contre los militares y fascistas (...) los cuatro partidos obreros unos días después constituyeron el Partido Socialista Unificado de Cataluña.

[Peirats] Los de la CNT, a la cabeza,despreciando la muerte, con algunos guardias de asalto y jóvenes socialistas, entran en tromba,arrasándolo todo.(...)Los grupos anarquistas, mezclados con guardias de asalto y algunos números de la guardia civil, completaban el cerco de 1os facciosos de la Plaza de Cataluña. (...) El proletariado confederal de la Barceloneta, unido a contingentes de la fuerza pública, defraudó completamente las esperanzas de las columnas de refresco, compuestas de regimientos de Caballería y artillería (Peirats,I ,p. 146,144).

El estilo del PC se vuelca en el triunfalismo y la prioridad se da a los obreros sobrentendiendo que simpatizaban con el Partido, y silenciando otras siglas que las del propio ombligo. El historiador anarquista Peirats va al pan pan y no le duele señalar los otros artifices de la victoria, incluso si son fuerzas del orden, verdugos la víspera de los proletarios (lo que prácticamente desaparece en la versión comunista).

Peirats abarca todo el periodo de la guerra y los acontecimientos más famosos : la autogestión, mayo de 1937 en Barcelona, la evolución militar, las críticas que surgieron en el seno de la CNT, el fin lamentable de la contienda.

Aquella obra es una fuente para todo lo que concierne el anarquismo español y 1os problemas que se plantearon durante la guerra civil. Permite comprender porqué la lucha revolucionaria persistió en la España franquista y porque 1os conflictos obreros en la estructura socio-económica actual podrían desembocar en cambios importantes.
(Cienfuegos Press, N°1, 1976)

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Peirats José Los anarquistas en la crisis política española Buenos Aires, Alfa, 1964, 415 pp. y varias reediciones

La obra precedente fue afortunadamente resumida por el propio autor a petición de Giovanna Berneri para la revista italiana Volontà, que luego editó la obra en 1962. Para la edición en castellano, Peirats revisó los primeros capítulos.

No sólo es un fiel resumen de los tres tomos de La CNT en la revolución española, hay aportaciones. Principalmente la colaboración gubernamental es evocada más claramente, con una refutación audaz de cualquier tentativa de golpismo de parte confederal, y una crítica aguda de Fábregas. Y también una a modo de confesión :

En una revolución hay que distinguir dos cosas: la obra constructiva en lo moral y en lo económico, la consecuencia en la integridad incorruptible; y el destino propio de la revolución como fenómenó anecdótico. No siempre se puede dominar convenientemente el destino de una revolución política que tiene según parece sus leyes propias de Levante y Poniente, de aurora, cenit y ocaso. Pero podemos hacer que permanezcan vivos los vestigios edificantes entre las cenizas de la revolución malograda. Este saldo de vestigios permanentes es tal vez la única revolución real y positiva.

¡ Pobre de la revolución que para salvar su finalidad suprema se devora a sí mismal ! ¡ Pobre de la revolución que aguarda al triunfo final para realizarse !

A pesar de todos los inconvenientes y torpezas, la revolución española tuvo el acierto de realizarse a sí misma. La obra revolucionaria de las colectivizaciones será su huella indeleble en el espacio y el tiempo.

Lo demás pasará a la posteridad como un mal sueño. Pasarán también al olvido los que sintiendo la nostalgia de unas anchas casacas ministeriales y unos uniformes militares menos fugaces, sueñan todavía, al cabo de veinte y más años en un partido político libertario imposible, porque el Movimiento Libertario español tiene raíces históricas, psicológicas y populares profundas cuyo desarraigo es su muerte (p.216-217).

De hecho, es una lástima que entre los artículos críticos posteriores no se hayan incluidos algunos en el libro, porque la clarividencia de Peirats se expresaba cada vez más libremente. Anthropos Suplementos recogió ¿Renunció el movimiento libertario español, en 1936-1939, a llevar a cabo la revolución? Pero faltan muchos de Bicicleta y La práctica federalista como verdadera afirmación de principios (París, CNT local de París, 1964, 34 pp.), poco antes de su expulsión de la CNT de Toulouse. Allí dos datos definen la emigración confederal 80.000 cenetistas pasamos al exilio. Hacia 1945 había unos 40.000 cotizantes; De 7.000 en 1961 a 5.542 actualmente (p.11) [En la emigración] hemos sido capaces de hacer de nuestros hijos jóvenes educados y respetuosos, profesores y hasta ingenieros, pero no militantes. Y un movimiento sin reservas, sin sucesores, que no se reproduce, está condenado a corto o largo plazo a la decadencia y a la muerte (p.13).
(Cienfuegos Press, N°3, 1977)

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Lorenzo César Los anarquistas españoles y el poder (1868-1969) París, Ruedo Ibérico,

Siempre es difícil comentar el libro de un amigo, y además cuando en parte se le incitó a abordar el tema elegido. En el caso de César, se rebajó su obra, criticándole -como Peirats y V. Richards- por ser el hijo de Horacio M. Prieto, y utilizar los archivos y conceptos de su padre. Pero no es exacto porque en aquel entonces, César era militante de la FIJL, lo que se nota, y su padre no tenía actividad alguna en este sentido.

La verdad es que el libro de César Lorenzo es un hito en la reflexión y la síntesis histórica, porque refleja y aporta datos excepcionales de un sector fundamental en los años 30, por haber sido Horacio Prieto secretario nacional de la CNT y con una fuerte dosis de sensatez y de crítica, y por haber hablado mucho en confianza los amigos del padre al hijo historiador. Se nota sobre todo en la evocación de la creación de la FAI y durante el proceso de la guerra civil ( como la anécdota del congreso de Zaragoza de la crítica de Cipriano Mera -que alcanzó luego un grado equivalente a general-) a Ascaso y García Oliver sobre la creación de milicias confederales : ¿de qué color queréis el fajín de general?).

Las últimas páginas del libro sobre la originalidad de la experiencia socialista libertaria de 1936-1939 frente a la autogestión yugoslava, el guevarismo o la revolución maoísta, son muy atinadas, asicomo la necesidad ineludible de discutir la participación gubernamental, para no cosechar amargos frutos en el porvenir.

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González Urién-Revilla González La CNT a través de sus congresos México, Luis González Obregón,1981, 320 pp.

Se trata de una obra imprescindible porque analiza y da las ponencias sobre un mismo tema de todos los congresos, como Unidad sindical, Organización, Normativa y organización de los congresos, Estrategia y fines del sindicalismo, etc., lo que ya es fundamental. Además, los autores aportan datos, históricos para facilitar la comprensión como sobre el papel discutilble a veces del comité nacional (p.33), las federaciones de industria (p.73-75). Es interesante el análisis -demasiado breve- de los datos de afiliación. Como botón de muestra, la cita siguiente : Una regional que acusa un crecimiento en este periodo es la andaluza, que en 1936 tiene unos efectivos un 40% superiores a los de 1919, recuperando incluso la baja sufrida en términos absolutos en 1931. Su significación en el conjunto nacional de afiliados pasa de ser del 15,5% en 1919 al 29% en 1936 (p.277).

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Gerald Brenan El Laberinto español París, Ruedo Ibérico, 1962, 301 pp.

Al leer este libro, no se debe olvidar nunca que se publicó en 1943. Pero al mismo tiempo sabemos que Brenan editó The face of Spain en 1949 y que, por tanto, si hubiera querido tener en cuenta parte de 1os numerosos libros que se publicaron desde aquel entonces, lo podia hacer fácilmente. La no rectificación equivale aquí, sobre todo, en lo que respecta a1 anarquismo español a no querer discutir enfoques ajenos e informaciones nuevas.

Al reseñar este 1ibro en 1944, Marie Louise Berneri escribía : Ha tratado la cuestión no sólo como un estudioso sino también como un artista y un sicólogo. Y aunque ella apreciaba la obra, no dejó de destacar tres fallos de Brenan sobre su juicio de 1os anarquista. El primero que el autor seguía en sus trece, pese a visiones distintas y hechos contradictorios. El otro aspecto que M.L. Berneri subrayaba muy justamente : Brenan insistió demasiado en el aspecto agrario del anarquismo. Se debió ciertamente al hecho de que vivió en Andalucía, una región completamente agrícola. Finalmente, ella destaca la ausencia casi total del sentido de la autogestión, elemento que impresionó incluso a muchos testigos ingleses de la época.

Digamos para este último punto que francamente Brenan reduce tozudamente la autogestión al tradicionalismo español, cuando no alude a comunidades agrícolas medievales citando a ... San Agustín (en latín) para concluir (¡!) que el origen de todas las cosas de España está en la misma España. Si así fuera, los fascistas españoles -defensores de las tradiciones de los Reyes Católicos de la España una e indivisible- deberían ser los más ardientes defensores de ... la autogestión.

A propósito de la falange, Brenan no vacila en afirmar que los pistoleros falangistas eran a veces cenetistas lo que era normal porque tenían los mismos enemigos y la misma fe en la violencia (p.234 cap. Frente Popular). Como se constata, a veces Brenan navega entre las interpretaciohes ingenuas religiosas o seudo democráticas o leninistas de la violencia; tres ideologías que nunca vacilaron y vacilan para fomentar atentados.

Sin embargo, prescindiendo de las alusiones medievalo-literarios (algo como salpicar una historia social de Gran Bretaña con tópicos sobre el plum-puding, Sherlock Holmes, el te ...) la obra de Brenan queda importante para conocer los preliminarios de la guerra civil. El punto más fuerte del libro es el estudio paralelo de la geografía con la implantación social del socialismo y del anarquismo, que no es totalmente exacto, pero válido como corriente general.

En el fondo, Brenan maneja casi únicamente grandes interpretaciones a base de un conocimiento personal fundado a su estancia de unos quince años en Andalucía, antes de la guerra, y nunca a base de un enfoque matizado. Así silencia los acontecimientos históricos que contradicen sus hipótesis: la autogestión durante la guerra que desbarata el medievalismo anarquista. El misno esquema reductor hacia el pasado y falsificatorio está en la Gran Enciclopedla Soviética -edición rusa-en 1926 sobre Kropotkin : las pequeñas comunas son imposibles en la industria pesada que utiliza millares de personas. Y sin las máquinas de la industria pesada, la humanidad retornaria a una situación semi bárbara.

Tampoco es exacto que la religión tuviera un papel popular antes de la guerra civil. Para este punto, se pueden ver las citas que doy en mi libro del sociólogo católico Aznar sobre la desbandada de los seminaristas entre 1930 y 1936.

Pese a sus numerosos fallos, el libro es interesante y documentado.
(Cienfuegos Press, N°2, 1977 )

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Kelsey Graham Sindicalismo y Estado en Aragón 1930-1938 ¿ Orden Público o Paz Pública ? Madrid, Gobierno de Aragón- Institución Fernando el Católico Exma Diputación de Zaragoza-Fundación Salvador Seguí, 1994, 555 pp.

En esta época de vacas flacas hay que apreciar la traducción al castellano del estudio de Kelsey ya editado en inglés en 1991 en Holanda con un título diferente y más político Anarchosyndicalism, Libertarian Communism and the State ( The CNT in Zaragoza and Aragon, 1930-1937). Los ediciones son similares, con un centenar más de ilustraciones en la última, y la misma dedicatoria a la memoria de los miles de anarcosindicalistas de Zaragoza y Aragón que nunca dejaron de luchar por la defensa de los derechos de sus compañeros [de trabajo] y por la creación de una sociedad auténticamente libre, humanitaria y demócratica donde no existiera la explotación del hombre por el hombre.

El Aragón anarcosindicalista fue el objeto de varias obras ya durante la guerra civil (Alardo Prats y Agustín Souchy) y en la emigración (José Borras, comarcales de Monzón y Utrillas, con las aportaciones en libros sobre temas más amplios de Leval, Peirats y Bolloten), y en la España posfranquista (Juan Zafón, Félix Carrasquer), siendo la obra más ambiciosa e instructiva la de Julián Casanova. Kelsey aborda un enfoque descuidado que es el periodo 1930-36 que permite el arraigamiento del anarcosindicalismo en Aragón, cuando en casi todas las otras regiones estaba dividido por el treintismo.

Kelsey describe dicho periodo con un conocimiento profundo de los eventos y de los individuos. Así destacan cuatro características del anarcosindicalismo aragonés. Primero una clara oposición a los representantes del poder republicano (tanto de la derecha como de la izquierda), incluso a la UGT, hasta que ésta cambiara su postura dado el desarrollo de la CNT y la represión local. La imposición del cumplimiento de las reivindicaciones sindicales tras duros enfrentamientos, como en 1932 con la huelga de la construcción que terminó con el logro de la semana de 44 horas que se propagó a otras ramas, y como en 1934 con la huelga general en Zaragoza de la CNT y de la UGT -inicialmente prevista para 2 días- que duró 35 en total, para terminar por la victoria sindical, tras un apoyo nacional y el envío de hijos de huelguistas a familias de Barcelona, Madrid y otras ciudades de Aragón para aliviar su suerte y la de los padres. Luego un vigoroso rechazo de las discrepancias intestinas sobre el faismo-treintismo, acompañado de una baja ligera de la afiliación -en comparación con las otras regiones- debida a la represión de las intentonas de comunismo libertario de 1933. El Comunismo libertario era la exigencia de los anarcosindicalistas durante este periodo, con su faceta de profunda comprensión social, como lo demuestra un folleto redactado en 1934 de Macario Royo ( Cómo implantamos el comunismo libertario en Mas de las Matas -Bajo Aragón-)

Es una pena que Kelsey no haya profundizado más el periodo revolucionario. Su aportación más original consiste en la utilización de las elecciones municipales para determinar la implantación de las fuerzas políticas, ocupando los ediles de la CNT más de la mitad de los puestos, y mucho más en las zonas de comunismo libertario que arrasaron las fuerzas militares del comunista Líster y que en parte se reconstituyeron después.

Concretamente, la CNT, ostentaba un 51,5% de los ediles frente al 27,1% para la UGT y el resto para los partidos políticos. Entre estos, Izquierda Republicana tenía el 9%, el Frente Popular-sin más especificacón- un 6,5°%, el PSOE 2,4°%, Unión Republicana 2%, y el partido comunista con el 0,75%. El PC se repartía así: 0,8°% en Huesca, 0,4% n Teruel, y 2°% en Zaragoza-concretamente en Caspe únicamente con un 5,55%. Poco peso para justificar la intervencion militar comunista presuntamente liberadora.

El libro de Kelsey es una aportación imprescindible para la comprensión de la banda histórica 1930-38 en Aragón.

PERIODO 1936-1939

Thomas Hugh la guerra civil española Madrid, 1977 [ Se sigue aquí la edición inglesa de 1976]

A la pregunta de si merece la pena leer este libro, hay que responder desgraciadamente que sí. Pero no porque sería un plagio de Bolloten y Brenan, como lo escribió Vernon Richards para la primera edición, en 1961. Thomas ha sabido ampliar su texto, corregir ciertas lagunas, El resultado es indudablemente un nuevo libro (Introducción), guardando siempre un enfoque serio, entre los historiadores burgueses. Incluso con buenas intenciones : Pienso ahora que las ideas anarquistas de regeneración de la sociedad eran más originales, puesto que se llevaron a cabo en una sociedad compleja, de lo que yo consideraba en 1960. Espero también que el lector encontrará que el aspecto socioeconómico de la guerra se contempla mejor (...) (o.c.).

¿ Responden estos buenos deseos a logros? El autor, como yo, sigue con la labor individual, y me parece ya imposible a nivel de tal síntesis, si bien deslumbran, maravillan el cúmulo de datos presentados. Pero al grano. El autor aplica un mismo criterio a ambos bandos para la violencia, la intervención extranjera, la organización económica, pero no ahonda hasta comparar la nueva jerarquía, la nueva demagogia : el chovinismo franquista para conseguir carne de cañón de un lado, Largo Caballero o Negrín del otro; de hecho, los dirigentes españoles hacían el caldo gordo a Mussolini e Hitler y Stalin para probar nuevas tácticas y materiales (Guernica para la aviación alemana, los tanques para nuevos modelos soviéticos). Eso no aparece como si Thomas quisiera mantener al lector a un nivel estrecho : pobres españoles, no pasaría eso en un contexto más culto y más democrático.

Thomas admite de hecho una visión de acción directa de la base : de haber el Gobierno distribuido las armas y ordenado a los gobernadores civiles de hacer así, utilizando de ese modo a la clase obrera para defender la república desde el primer momento, se habría podido aplastar la sublevación. Y agrega : Donde la autonomía no existió, poco o nada pudo hacerse y entonces el enemigo -y sólo entonces- ganó una ventaja provisional.

Pero el tratamiento del anarcosindicalismo y del anarquismo va diluido por el concepto de dedicar más páginas a las violencias que a la autogestión, o sea anteponiendo criterios de buenos modales a la explotación económica capitalista. Pero incluso así, Thomas se deja en el tintero que la profanación de muchas sepulturas religiosas en Barcelona por nuestros compañeros se explica porque demostraban que en muchos conventos y seminarios había habido ejecuciones y entierros clandestinos, con cadáveres de monjas embarazadas y de niños. También la quema de iglesias o la ejecución de religiosos obedeció sea a un reacciones espontáneas -como en el siglo XIX- sea a agresiones de algunas curas, que la gente generalizó al clero. Ya escribió el poeta catalán Joan Maragall en 1909 que la quema de las iglesias era una sana reacciones contra desviaciones del catolicismo, ¿acaso no fue válido igualmente en 1936?

Thomas empieza su apreciación de la autogestión afirmando una verdad a medias : La teoría anarquista no había contemplado una situación en que conseguiría poder en algunas factorías, sin destruir el Estado o sus opositores políticos. Es lo que declaraban Montseny en septiembre de 1936 y M.R. Vázquez en abril de 1937. Pero un abuelo barbudo llamado Bakunin había evocado un caso similar en 1870 en Carta a un francés, para no hablar del Programa de 1920 de Malatesta. Thomas en su descripción documentada tiende a valerse de la palabra obreros (o sea todos) cuando aprueba y anarquistas (una minoría) cuando desaprueba. El mismo procedimiento peyorativo se nota entre los marxistas que tratan del anarquismo (Engels, Pannekoek, Félix Morrow). El uso de una cita de Líster sobre los colectivos agrícolas da al traste con el conjunto económico. Los cuadros de salarios no indican si son provinciales o para la zona republicana, el envío de ayudas al frente de parte de los colectivos se da por perdidos, se silencia el CLUEA de CNT-UGT (la mayor realización autogestionaria), una cita muy crítica del notable cenetista Horacio Prieto (sin mencionar que se oponía a la autogestión) termina el capítulo. Total que el lector no deja de tener la impresión que los anarquistas no habían previsto gran cosa. Y si hubo tentativas interesantes terminarían en aguas de borrajas.

La visión de la militarización se inspira pobremente en Bolloten y para mayo de 1937 hay un argumento interesante : los comunistas habrían podido tomar más precauciones y más hombres del frente, si hubieran planeado un golpe en Barcelona. Pero las tácticas soviéticas -en 36-39 o Togliatti o los rusos mandaban- siempre se basaban en provocaciones para lanzar ofensivas después (asesinato de Kírov, colectivización en la URSS, etc.). La bibliografía delata importantes olvidos de aportaciones de autores importantes (Fernanda Romeu, Manuel Cruells sobre Mallorca, Siemenov y Vetrov para testimonios soviéticos) y libertario ( V. Richards, Téllez). Dolgoff, Gomez Casas, Souchy están citados, pero no incluidos entre los anarquistas.

El fin del libro con una cita de Azaña (para mí un payaso en política) sobre Paz, Piedad y Perdón demuestra esa delicuescencia de la reivindicación de la lucha de clase y del rechazo de la explotación social en aras de una presunta ética masónica , que es sólo acatamiento a una jerarquía implacable y aparentamente pulida (corrupción, xenofobia, violencia policial, etc.).
(Cienfuegos Press, N°3, 1977)

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Bolloten Burnett La revolución española (sus orígenes, la izquierda y la lucha por el poder durante la guerra civil 1936-1939) Barcelona, Grijalbo, 1980, 739 pp.

Cada reedición del libro de Bolloten fue un enriquecimiento de informacio- nes desde la primera de 1961, y una tortura para los editores que recibían rectificaciones y nuevas páginas hasta los últimos instantes. Dio Bolloten un método de erudición y de síntesis al apoyar cada afirmación en un cúmulo de referencias. Además su comprensión del movimiento libertario fue grande y es el primero en dedicar una rica información a la autogestión.

El reproche que le hice al autor a partir de la traducción al francés en 1977 fue el dejar el inicio de la guerra civil en provecho de una introducción global demasiado confusa. Así empezaba la edición mejicana de 1962 : El gran camuflaje. Aunque el estallido de la guerra civil española en julio de 1936, fue seguido por una amplia revolución social en la zona antifranquista - más profunda en algunos aspectos que la revolución bolchevique en sus primeras etapas-, millones de personas de criterio [= politizada] que vivían fuera de España fueron mantenidas en la más completa ignorancia, no sólo en su profundidad y alcance, sino incluso de su existencia, gracias a una política de duplicidad y disimulo, de la que no existe paralelo en la historia (p.17).

Los capítulos dedicados a la autogestión siguen tan densos e interesantes, si bien descarto la visión global sobre el agro, con la larga cita de Kaminski sobre el papel director de los comités en los colectivos, y la nota final de una multiplicidad de dictaduras locales contra todo tipo de ex propietarios (p.139), precisamente porque allí Bolloten no aduce ejemplos, y por creer yo que el manejo de múltiples casos no permite concluir en ese sentido.

El tratamiento de mayo de 37, la caída de Largo Caballero, la injerancia soviética (a partir de material en ruso) mejoran la presentación anterior y desbaratan las patochadas sobre el papel de la URSS en España en 1936-1939 de los historiadores comunistas (Tamames, Vilar,Maiski, Maidanik, Pritsker, García, los ex voluntarios, etc.). No se puede olvidar la excelente evocación de la Columna de Hierro y el conmovedor testimonio de un ex delincuente (tantas veces editado por otros fusilando la edición de Bolloten)

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Brademas John Anarcosindicalismo y revolución en España 1930-1937 Barcelona, Ariel, 1973, 295 pp.

Este libro de consulta obligada en los años 60 por su riqueza informativa y curiosamente abandonado por el propio autor que se convirtió en un político de su país -EE.UU.-, tiene, naturalmente, la política como motor. Desde el principio se apunta que Ironía de la historia, dos de los flamantes ministros ácratas habían invertido buena parte de sus energías, durante los años que precedieron a la segunda república, en afear a sus otros dos compañeros de gobierno anarquistas su colaboracionismo político (p.13 ) y el litigio colaboracionista fue no pocas veces mera fachada de otro más importante, a saber, el de a quién correspondía el control de la CNT (p.14).

Brademas da textos que escaparon a Peirats como Esta República española, sobre todo la catalana, es más cosa nuestra, por ahora. Hemos convivido con sus hombres en las cárceles unos y en el destierro otros (...) -Felipe Urales en 1931- (p.28); No voy a negar, que los sindicalistas revolucionarios, con nuestra labor subversiva desde Solidaridad Obrera y desde la tribuna, contribuimos indirectamente al triunfo electoral del 12 de abril (...) -Peiró, pero en 1935, separado de la CNT- (p.57).

Hay una buena información sobre la formación de la FAI y su papel. Pero el periodo tras 1934 es muy somero. La visión global de Brademas sobre el anarquismo aparece incidentalmente -p.28- para criticar la fragmentación y la descentralización organizacional del anarquismo en caso de lucha clandestina, pero es justamente lo contrario : como para las guerrillas que sacan su fuerza de su ausencia de cabeza : enemigo invisible que, al ser perseguido, desaparecía entre el pueblo para volver a surgir inmediatamente con renovada energía. Homenaje indirecto a la CNT de Carlos Marx (1854, en La revolución española Moscú, 1960 ¿?, p.41) que un autoritario no puede asimilar.

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Fraser Ronald Recuérdalo tu y recuérdaselo a otros. Historia oral de la Guerra Civil española Barcelona, Ed. Critica, 1979.

No hay hasta el momento ningún libro que cubra lo esencial de la guerra civil española. Y si, hasta ahora, tal condición la cumplían por partes los de Thomas, Bolloten, Broué-Témine, Peirats, Líster, y un largo etcétera, es preciso ahora colocar a Frazer , con su monumental y paciente caminar para entrevistar, grabar, picar y seleccionar opiniones de los dos bandos, según un guión a la par cronológico e ideológico.

Fraser ha sabido recalcar la cuestión candente o básica de cada periodo: ejecuciones, organización de la defensa, colectivizaciones, oposiciones de tendencias en un sector; aportando de su cosecha y mezclando citas y notas para llegar a un conjunto que ni es el estudio frío, distante ni el simple monólogo de recuerdos más o menos confusos, sino una olla hirviendo, repleta de verdades que te salpican (porque no hay ídolos inmaculados tras esta lectura).

Creo, por esto, que hay que recapacitar y sacar provecho de las múltiples informaciones, y así trato de aportar una conclusión, ya que Fraser muy lógicamente, deja a los lectores formarse su propio juicio. Ahora bien, por muy libertaria que sea la postura, tiene el defecto de que algunos sólo vean los defectos ajenos y no los suyos.

Fraser muestra cómo la violencia fue aplicada como sistema político de escarmiento y despersonalización por el miedo en la zona franquista (matanzas desproporcionadas con el número de víctimas de derechas, liquidaciones al por mayor : quema de libros, retroactividad de las responsabilidad, etc.), y pese a algunas reacciones, la derecha española repetía, a escala nacional, la masacre contra la Comuna de París. Dicho esto, forzoso es comprobar cómo entre los anarcosindicalistas -a pesar de que en textos como los de Bakunin y Kropotkin se previene en contra de las venganzas ciegas- no hubo una preparación ética. Aunque en los textos presentando el comunismo libertario y las intentonas de 1932 y 1933 no hubo asesinatos ni llamamientos a tales actos, ya el 24 de julio de 1936 un titular de la Soli decía Ojo por ojo y diente por diente. Se puede aducir con mucha razón la reacción instintiva ante los anuncios de lo que pasaba en la otra zona y la influencia de la táctica de liquidación de sospechosos del P.C., con el mismo resultado que lo que cita Solienitsin en el Gulag : Cuando había sacas, había que poner a cualquiera para llegar a las cifras decididas, y así tenemos el caso de Córdoba (se quita uno de los fusilables para poner a un transeúnte), con su parecido en Madrid. Sería darse buena conciencia y olvidar los angustiosos escritos de Peiró en 1936 de Perill a la reraguarda : A Catalunya I a Espanya s’havia caigut en aquesta beslalitat. Les vides humanes han estat imolades de la mateixa manera que, a la selva, son imolades Ies vides dels animals impotents (...) afirmo amb plena responsabilitat que tots els sectors antlfeixistes, començant per Estat Català i acabant pel POUM, passant per Esquerra Republicana i pel PSUC, han donat un contlngent de lladres i assassins igual, almenys al que han donat la CNT i la FAI (p. XVI y XX).

Ya a propósito de Emile Henry (que tiró en 1892 una bomba en un café de burgueses), tenemos la repetición del planteamiento: Henry se justificaba diciendo que si la burguesía detenía a los anarquistas en bloque cuando había un atentado, entonces la pegamos en bloque. (Los anarquistas) no respetan ni mujeres ni hijos burgueses, porque las mujeres y los hijos de los a quienes quieren tampoco son respetados .... Y Malatesta contestaba que comprendía que durante la lucha ciertas naturalezas generosas, pero faltas de preparación moral, muy difícil de adquirir actualmente, llegasen a olvidar el fin a alcanzar y tomaran la violencia como un fin en sí, cayendo en actos salvajes.

Y no se tome lo dicho como superado, puesto que en Italia, a propósito principalmente de las Brigadas Rojas, frente a la postura malatestiana de Rivista Anarchica, el compañero A.M. Bonanno publicó en 1979 el folleto Del terrorismo di alcuni imbecili e di altre cose en que escribió : El terrorismo es sólo el del Estado, de los fascistas y de los patronos, La rebelión de los explotados nunca es terrorismo. Es un gusto ver cómo los Stalin rojinegros en ciernes -afortunadamente- persisten, pese a la teoría y la experiencia

El otro plano que me interesa subrayar, es el del relato histórico en Barcelona, el 20 de julio de 1936 las masas no aparecieron hasta la tarde cuando la victoria fue segura (1). O sea, el papel de las minorías, de la vanguardia, fue esencial, y para los anarcosindicalistas que dejaron a la mayoría organizar un nuevo tipo de sociedad. El que, justamente, parte de esta minoría CNT-FAI, tuviera a continuación una conducta antirrevolucionaria es otro problema (en el sentido de que para unos muestra que la solución estaba en un control más fuerte de la base, y para otros que dicha solución está en la generalización del acto revolucionario y no en el golpe).

Un detalle de cajón es la constatación de la facilidad del paso de las líneas del frente (el caso del novio asturiano) que me recuerda el testimonio de intercambio de pitillos en el frente de Madrid en 1937 en Los Topos (2). Esto demuestra lo absurdo de la crítica (calumniosa y falsa) de los partidos de fútbol en Aragón entre franquistas y anarquistas, cuando casos de contactos espontáneos ocurrían en todas partes, incluso en zonas dirigidas por comunistas.

Importantes son los testimonios sobre los vascos (desconfianza anti- rrepublicana, y entrega de presos de derecha a los franquistas; la muerte de Unamuno; la visión militarista social tipo Portugal y Perú de Queipo; la ausencia de preparación de guerrillas en Asturias; el testimonio sobre los niños españoles en la URSS y la crítica de militantes comunistas al P.C.

Desde el punto de vista libertario, el libro aporta igualmente mucho. Una primera constatación es que Miguel González Inestal era un permanente pagado a pleno tiempo en la Federación Regional del Norte de Pescadores; y si añadimos que Antonio Rosado señaló en sus memorias (Tierra y Libertad, Grijalbo, 1979) que lo era también en Andalucía, podemos concluir que la CNT de 1936 no tenía sólo al secretario del comité nacional como permanente retribuido (Horacio M. Prieto), sino que debia haber uno -¿por lo menos?- en cada regional importante, o sea Aragón, Cataluña, Centro, Levante, Asturias (y llegamos a un total hipotético de 8). Pero si los pescadores tenían un permanente, ¿acaso no lo tenían los metalúrgicos, o los ferroviarios, etc.? De todos modos y sin llegar a la jerarquía social - demócrata y marxista-, distamos mucho de la afirmación de que la CNT sólo tenía un permanente en 1936.

El segundo planteamiento es el del poder. Eduardo de Guzmán declara que Los libertarios en Barcelona cometieron un grave error al no tomar el poder al principio, descuidando el que el aparato estatal tenía un peso considerable, incluso desarmado.. Y agrega el propio Fraser : La oportunidad perdida en Cataluña fue cogida por los libertarlos en Aragón.

Es de notar que la misma postura aparece últimamente (Abraham Guillén en Bici, N°.25), si bien durante la guerra nunca se fue más allá de un consejo de defensa o junta revolucionaria (Amigos de Durruti). Y en efecto ya durante la revolución rusa se tuvo la desafortunada experiencia de la dificultad de la coordinación entre fuerzas adversas contra un enemigo común. Tomar el poder es un disparate si los organismos de base no tienen fuerzas. Y de hecho era a veces la situación general de los libertarios en la España republicana, como se infiere de la descripción de la autogestión.

Para la autogestión, Fraser presenta testimonios inéditos y valiosos para Madrid, Cataluña y Aragón principalmente, que merecerían un estudio aparte. Sólo destacaré lo del puritanismo que hasta ahora se ha reservado a los colectivos anarquistas (Brenan, los historiadores soviéticos...) que fue general, puesto que para Asturias se indica que los bares fueron cerrados y beber era una traición moral a la revolución (lo dice un poumista). Pero para volver a la cuestión del poder, lo que sí era cierto es que los responsables de la autogestión eran nombrados y no elegidos por la base según la tradición de la CNT. Y esta afirmación de Zafón para Aragón se puede generalizar al sector republicano.

Esta impotencia se refleja en la tremenda y profunda influencia de mayo de 1937 y la desmoralización que cundió (colectivos de Badalona) y en Aragón con la intervenci6n de Líster y la inutilidad de resistir puesto que la CNT-FAI había abandonado a los compañeros en mayo (testimonio inédito de Eugenio Sopena de Barbastro). Si los colectivos hubieran tenido una autonomía y una fuerza real, no habrían arriado tan fácilmente la bandera de la emancipación.
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Esta serie de dejaciones hizo que el localismo fuera tan fuerte (Fraser a propósito de Asturias) y tan extendida la corrupción y el soborno (como en el testimonio de Capdevila). Quizá tenga bastante razón el falangista David Jato: A los seis meses del principlo de la guerra la mayoría de los mejores militantes de la zona roja habían muerto (...) Los que quedaban en la retaguardia no eran, ideológicamente hablando, los mismos. Pero yo interpreto esto no en el sentido de que muerto el jefe, se deshace el ejército o de que faltaba un Lenin español (como Abrahan Guillén en Historia de la revolución española, Buenos Aires, ed. Coyacan,1961, p.33), sino de que faltó una segunda ola militante que se habría formado sobre la marcha, pero faltaron las condiciones de organización anarquista de abajo arriba, pese a la autogestión que quedó bajo el control de los jerarcas de las organizaciones y partidos.

1) Retraduzco del inglés Blood of Spain (The experience of civil war) Londres, Pinguin, 1979; de pasada anoto que el título original es «Sangre de España La experiencia de le guerra civil 1936-1939», que me gusta más que el castellano,
2) p.p. 28-29. Torbado - Leguineche 1977. Barcelona.
(Bicicleta N°27 , 1980)

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Richards Vernon Enseñanzas de la revolución española Madrid, Campo Abierto, 1977, 214 pp.

Como lo he señalado en la introducción este libro estuvo vetado por la CNT en exilio, que siempre tuvo dinero para reeditar libros y folletos casi siempre de proganda general y sin relación directa con las necesidades españolas, como de Mella, Faure y Kropotkin (casi nada de Bakunin, ¿por su extremismo?). La primera edición en castellano se hizo entre amigos en París en 1971. Si no fue bien acogida por los exiliados, incluso Peirats, la edición se agotó mandando y regalando más que vendiendo los ejemplares en España.

Los mismos títulos de los capítulos explican ciertas reacciones cenetistas agridulces y el interés de muchos lectores : Dictadura anarquista o colaboración y democracia, La corrupción del poder, El significado de las jornadas de mayo, El culto de la organización y de las personalidades, La responsabilidad de las bases.

El autor así respondió a ciertas críticas :

Se nos ha insinuado también que el presente estudio aporta materiales a los enemigos políticos del anarquismo. Fuera del hecho que nuestra causa no puede recibir daño de un intento de establecer la verdad, la base de nuestras críticas no está en una supuesta ineficacia de las ideas anarquistas en el experimento español, sino en que los anarquistas y sindicalistas españoles se abstuvieron de poner a prueba sus teorías y, en cambio, adoptaron las tácticas del enemigo. Luego, no se nos alcanza cómo pueden esgrimir este argumento, sin que rebote contra ellos mismos, quienes tanto confiaron en e] enemigo, vale decir, el Gobierno y los partidos políticos. Este libro nunca se habría escrito si no se hubieran publicado en Toulouse los volúmenes de La C.N.T. en la Revolución Española. Esta obra contiene centenares de documentos referentes al papel de la C.N.T. en la lucha española, y queremos reconocer nuestra deuda tanto a su autor, José Peirats, como a la fracción mayoritaria de la C.N.T. en el destierro, que la editó. Entre muchas otras fuentes consultadas, debo mencionar especialmente la obra franca y estimulante de D.A. de Santillán Por qué perdimos la guerra y El laberinto español de Gerald Brenan. Para el lector no familiarizado con el panorama político y social de España y, en particular, con el papel importante del anarquismo y del sindicalismo revolucionario, el libro de Brenan, erudito y de lectura cautivante, es el más recomendable (p.10-11).

La violencia como medio trae violencia como sistema, el culto de las personalidades como medio es cuna de dictadores -grandes y chicos- y de masa serviles; el Gobierno -aun con la colaboración de socialistas y anarquistas-produce más Gobierno. ¿Podemos entonces garantizar que la libertad como medio será generadora de más libertad, quizás de la sociedad libre? A quienes arguyen que tal planteamiento nos condena a la esterilidad o a la torre de marfil, les diremos que su realismo y su circunstancialismo conducen inevitablemente al desastre. Creemos que es algo más real, más positivo y más revolucionario resistir a la guerra que participar en ella; que es más civilizado y más revolucionario defender el derecho a la vida de un fascista que fusilarlo; que es más realista charlar con el pueblo en el arroyo de la calle que dirigirse a él desde los bancos gubernamentales que a la larga se logran resultados más satisfactorios al influir en los espiritus por medio de la discusión que al moldearlos coactivamente (p.188).

La autogestión revolucionaria

Xavier PANIAGUA La sociedad libertaria : agrarismo e industrialización en el anarquismo español 1930-1939 Barcelona,Grijalbo-Crítica,1982, 310 pp.

Pese a la valoración más bien positiva de Martínez Alier en Bicicleta n°47 sobre la obra de Paniagua, me parece que el libro dista mucho de corresponder al título.

Claro, no se puede menos que agradecer a Paniagua por su labor de exposición de 1os portavoces del comunismo libertario,tanto ibéricos como extranjeros. E1 capítulo dedicado a Besnard y Cornelissen muestra el análisis claro de Paniagua cuando no tiene prejuicios. Ahora bien,para 1os demás -excepto la valoración de Santillán como pensador superficial y fluctuante- la descripción carece de profundidad. La causa principal es que Paniagua no parece vivir en los años 80 : ecología,descentralización, crítica a la industrialización y al urbanisno gigantescos, etc., son otros tantos temas ya evocados y denunciados y criticados a base de propuestas concretas por todos 1os autores que presenta Paniagua.

El motivo de tal ceguera está en la introducción, digna de un historiador soviético. E1 anarquismo seria indefinible,una nebulosa. Con la guerra civil española,y la participación gubernamental de los anarcosindicalistas el viejo anarquismo,partidario de un espontaneísmo en las relaciones sociales y de la negación de cualquier principio que suponga una disciplina y una mínima jerarquización,morirá ...(p.21),afirmación no demostrada que reafirma la conclusión : El anarquismo tradicional, el comunalista, el de la acción directa, el antiindustrialista, el insurreccional, desaparece definitivamente (p.277).

Pero se podrá objetar que cada uno es libre de su interpretación sobre la CNT-FAI y la guerra civil. La mala fe o el análisis superficial quedan evidentes cuando Paniagua se enfrasca en demostrar que Proudhon tenía conocimientos bastante limitados (p.22) en economía como evidenció Marx; ; que Bakunin y Kropotkin se dirigen más hacia una descripción de la realidad que a un análisis de la misma (...) la crítica del capitalismo no está hecha desde el análisis económico (p.24). Lo superficial consiste en rebajar a Proudhon ignorando que Marx empezó por ensalzarle (Ideología alemana, Santa Familia) para hundirle luego en el Manifiesto y Miseria de la Filosofía, por no poder Marx manipular a Proudhon. Y para Bakunin y Kropotkin el análisis y el conocimiento del capitalismo que tenían resulta una evidencia, como la crítica demoledora y aún actual que presentaron.

Una tendencia al antimarxismo virulante de varios anarquistas puede, sin embargo, explicar el desenfoque de Paniagua : Recordemos cómo Cafiero trató de incorporar la economía marxista a las tesis anarcocomunista (p.l85). Ni Cafiero ni Bakunin nunca condenaron el análisis económico de Marx, por existir ya en Proudhon, si bien nunca tampoco le siguieron en sus sueños centralistas y autoritarios. Además Peiró escribió lo mismo en un folleto muy conocido de 1929 Ideas sobre sindicalismo y anarquismo en la parte final Misión universal de los anarquistas.

No deja de ser inquietante que tales lagunas puedan aparecer en una obra aparentemente seria. El marxismo pretende aunar el análisis con la ciencia, si Paniagua aprecia esta ideología, podría por lo menos respetar el rigor universitario

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Gaston Leval Colectividades libertarias en España Madrid, 1978 [ antes se publicó en italiano en 1952 con partes aún inéditas con el título Né franco né Stalin (le collettività anarchiche spagnole nella lotta contro Franco e la reazione staliana), luego en francés con matices nuevos en 1971 Espagne libertaire 36-39]

Los lectores disponen con esta edición de tres fuentes para percatarse de la envergadura de la autogestión española : Enseñanzas de la revolución española de Vernon Richards, y La CNT en la revolución española de Peirats. Dejamos aparte 1os estudios de Bolloten y Thomas, limitados, aunque interesantes.

La obra de Leval reúne dos aspectos generalmente difíciles de relacionar : el estudio y el testimonio, pero, y en parte gracias a ello, lectura queda siempre interesante. E1 autor tuvo el privilegio de recorrer muchos colectivos de la España revolucionaria Nos da una visión serena, no exenta de algunos toques críticos.

Leval insiste con razón sobre el papel extraordinario de los militantes en el terreno durante su vida prepararon o participaron en el impulso popular global de la autogestión : La revolución social que tuvo lugar en aquella época no se originó en la decisión de los organismos directores de la CNT o de esloganes lanzados por militantes y agitadores públicamente en vista. (...) Ocurrió espontánea y naturalmente, no (evitemos la demagogia) porque el pueblo en general se hubiera convertido de súbito en hacedores de milagros (...) sino porque, y vale la pena repetirlo, entre la gente había una minoría activa, fuerte, guiada por un ideal que seguían desde hacía años la lucha iniciada en tiempos de Bakunin (cap. La situación revolucionaria) Ojo : retraduzco libremente de la edición inglesa.

Leval piensa que en Aragón donde las milicias libertarias eran numeros, éstas tuvieron un papel mínimo, cuando no negativo ya que vivían en parte a expensas de las colectividades. Todo el esfuerzo provino de los militantes que tomaron iniciativas con una capacidad táctica a menudo del todo extraordinaria (o.c.). No pocos capítulos de1 libro son estudios muy preciosos como La socialización de la medicina, Los acuerdos, Elda, Rubí, Lérida, etc. Los aspectos agrícolas, industriales y las empresas de servicio aparecen y se observa cómo cada estructura tenía sus particularidades y su evolución, dentro del esquema autogestionario.

Varios aspectos merecen un estudio aparte, como las dificultades de las relaciones entre el individuo y el trabajo en una nueva sociedad : Por supuesto algunos habrían preferido quedarse en la cama, pero les era imposible trampear (Binéfar). No había lugar en las reglas para solicitud de libertad personal o para la autonomía del individuo (Andorra). Los obreros de la construcción trabajaban con entusiasmo. Habían empezado por aplicar la jornada de ocho horas, pero los campesinos advirtieron que ellos hacían una de doce horas (Esplús).

Además hay juicios del autor que chocan : la sicología, la generosa naturaleza rusa (Para Bakunin, pero Lenin también era ruso ...), predicando el evangelio libertario, la buena nueva ( Los hombres y las luchas),pero son pocos y no llegan a deformar el mensaje de Leval.

Más curiosa es la postura de Leval convencido muy temprano de que los anti-fascistas acabarían perdiendo la guerra (Materiales por una revolución), se dedicó a recoger para el porvenir los resultados de este experimento único.Y Leval confiesa que de cara a los colectivistas : tuve que esforzarme para darles confianza con palabras esperanzadoras (Fraga). No me gusta esta hipocresía de Leval, una especie de visión de turista contemplando los esfuerzos de vivir de condenados a muerte. ¿Qué había que hacer ? Evitar la demagogia.

Justamente, aquí aparecen dos Leval. El que tiene un excelente capítulo La colaboración política con la frase : El paseo por las vías del poder resultó enteramente negativo. El otro Leval que durante la guerra civil predicaba lo contrario. Al llegar de Buenos Aires a España, publicó en Solidaridad Obrera, La disciplina, condición de victoria (27-11-36 p.8), en febrero de 1937 participó en una conferencia con M.R. Vázquez (gran partidario de 1a participación gu- bernamental) y en Francia en noviembre de 1937 en Le Libertaire abogaba por la renuncia al programa anarquista durante la duración de la guerra. También, Leval publicó artículos de tipo práctico como Pequeño propietario y pequeño comercio, Nuestro programa de reconstrucción, Fundemos cooperativas, etc.(Solidaridad Obrera : 12-12-36 p.4, 27-12-36, 10-2-37 p.6).

Importante era esta toma de posición en favor de la CNT gubernamental porque antes de 1a guerra escribió libros sobre la reconstrucción social, con el espíritu de La conquista del Pan de Kropotkin, adaptados a la época. Los colectivistas, muchos de ellos, le conocían por sus escritos y si Leval hubiera defendido en aquel entonces la postura que tiene en su libro, por cierto, la oposición a las desviaciones habría sido mayor.

Es imprescindible agregar unos fragmentos de Principios y enseñanzas de la revolución española (de la edición italiana) :

1° El principio jurídico de las colectividades era completamente nuevo. No eran ni el sindicato ni el municipio, en el sentido tradicional de las palabras, ni tampoco el municipio de la edad Media. (...)
3° La solidaridad aplicada al extremo era la norma general de las colectividades agrarias. No sólo se había establecido el derecho de todos a la vida, sino que en las federaciones comarcales se cumplía siempre más el principio del apoyo mutuo, con el superavit común, de que gozaban los pueblos menos favorecidos por la naturaleza. En Castilla se estableció para esta finalidad la Caja de Compensación. En el campo industrial parece haberse iniciado en Hospitalet, en los ferrocarricales catalanes, y más tarde se aplicó en Alcoy. Se habría generalizado más si los pactos con los otros partidos no hubieran impedido de socializar abiertamente desde los primeros días.
4° Una conquista de enorme importancia se había logrado : el derecho de la mujer a la vida, sea cual fueran las funciones sociales. En casi la mitad de las colectividades agrarias, el salario que se le atribuía era inferior al del hombre, en la otra mitad era equivalente; diferencias que se explican teniendo en cuenta que pocas veces la mujer joven vivía sola.
16° las colecttividades no fueron la obra exclusiva del movimiento libertario. Algunas aplicaron principios jurídicos netamente anarquistas, eran a menudo creaciones espontáneas de personas alejadas de este movimiento (libertarias sin saberlo). La mayor parte de las colectividades de Castilla y Extremadura fueron obras de campesinos católicos y socialistas, inspirados o no por la propaganda de militantes anarquistas aislados. A pesar de la oposición oficial de su organización, muchos miembros de la UGT entraron en las colectividades o las organizaron; y también los republicanos sinceramente deseosos de realizar la libertad y la justicia.

Para la visión de Leval de la industria autogestionada, ver fragmentos de su folleto en italiano en mi libro.
(Cienfuegos Press, N°1, 1976)

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Mintz Frank La autogestión en la España revolucionaria Madrid, La Piqueta, 1977, 436 pp.

Si me hubieran enteramente satisfecho las informaciones sobre las realizaciones económicas de los libros de Leval y Peirats, no habría emprendido ningún estudio. Pero para mí el defecto de estos trabajos es que parten de afirmaciones más que de demostraciones : sobran los testimonios y faltan los resultados comprobables. En cierto modo podrían ser idílicos relatos sobre los koljoses o las comunas chinas. Emprendí mi trabajo con el firme deseo iconoclasta de destruir la demagogia y atenerme a la realidad. Así, mi libro estriba en preguntas prácticas : ¿por qué tuvo lugar la autogestión en España? ¿Cómo se desarrolló, espontáneamente o por la fuerza? ¿Tuvo resultados concretos ? ¿Presenta rasgos originales, si se compara con otras tentativas de gestión colectiva ? Tuve la suerte de dar con datos concretos para Castilla; y recalqué las aportaciones y mejoras económicas, a nivel de la zona republicana.

Lo esencial son mis estimaciones globales :
Andalucía: La cifra de colectividades agrícolas mínima es 120 y la máxima de 300, tomando un promedio de 210 con 300 personas en cada uno, tendriamos 63.000 personas.
Aragón: Las cifras de 450 colectividades con 300 000 habitantes es aceptable. Además, la UGT tenia cierta fuerza, como por ejemplo 31 colectividades en Huesca
Cantábrico: Los datos citados, aunque sean mínimos, se pueden reseñar: un centenar de colectivos agrícolas con 13 000 personas.
Cataluña: El dato mínimo de colectividades agrícolas es 297 y el máximo 400; Si tomamos 350 con 200 personas de promedio, tenemos 70 000. Para la autogesión industrial, dada la ley, el conjunto de los obreros estaba concernido, pero el paro era importante. Tomando 80 % de los 700000 obreros que había en la provincia, tenemos 560 000 personas, o sea, con sus familiares, un mínimo de 1 020 000.
Centro: 24O colectivos agrícolas CNT con 23 000 familias, o sea un mínimo de 67.992 personas, redondeando, a lo que habrá que agregar los colectivos UGT, de por lo menos otro tanto, o sea 176 000 en la agricultura. Muchas colectividades industriales existían en las capitales y los pueblos y un mínimo de 30 000 per sonas afectadas nos parece lógico.
Extremadura: La cifra de 30 colectivos con 220 personas, o sea 6 000, debe ser un máximo para la CNT y la UGT.
Levante: Nuestra estimación es de 503 colectivos como mínimo en la agricultura, afectando a 130 000 personas. En la industria la cifra mínima e hipotética de 30 000, como en el caso del Centro, es razonable.
Total: 758 000 colectivistas en la agricultura y 1 080 000 en la industria. Tenemos, por tanto 1 838 000, cifra mínima como explicamos al principio. Esta estimación corrige la que publicamos en 1970 (2 440 000 y 3 200 000), y corresponde a las de V. Richards (I 500 000), pero se oponen radicalmente a las de G. Leval, tres millones, y últimamente « seis, siete, ocho millones’’».

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Luis Garrido González Colectividades agrarias en Andalucía : Jaén (1931-1939) Madrid, Siglo XXI,1979, p.175 pp.

Se trata, a mi parecer,de la segunda monografía regional,con la sobre Castilla de José Luis Gutiérrez Molina, y ya sería una aportación importante. Pero es al mismo tiempo la aparición de un estudio serio y erudito sobre la obra de la UGT. Con mucha razón el autor se queja del prejuicio ideológico que existe en contra de la UGT en los primeros autores que señalaron las colectividades, así como en contra de la labor llevada a cabo en Andalucía. Este fenómeno indudable pesa aún : la UGT no ha hecho ningún esfuerzo para recoger la obra autogestionaria de sus militantes en 1936-39, ni la CNT dio información seria sobre la autogestión en Andalucía.

Por tanto el libro de Garrido González es fundamental. Y más por ser una presentación casi exhaustiva de la colectivización agraria que da una serie de datos, documentos, cuadros y mapas que demuestran la amplitud alcanzada, si bien es cierto que quedan más documentación por localizar (p.35).

De un total de 104 colectividades, había 38 de la UGT (36,53%), 19 de la CNT (18,26%) y 18 CNT-UGT (17,30%), o sea un 75 para la UGT y la CNT que representaban un 72,11%, y según los mapas aproximadamente un 70%. de 1os términos municipales y de la superficie de la provincia.

Para Garrido González, la colectivización se enmarca en la guerra civil y lo que esta guerra suponía : una lucha de clases muy aguda llevada hasta sus últimas consecuencias. Las colectividades no fueron otra cosa que el resultado lógico de las profundas contradicciones sociales y económicas en que se debatía el campo andaluz. (p.101) Este juicio lógico y tampoco corriente entre los estudiosos -que en su mayor parte consideran 1a autogestión durante la guerra civil como una aberración mental, un crimen de leso marxismo leninismo- hace que 1a política comunista esté presentada de modo crítico.

A este propósito, como en otras provincias, encontramos colectividades del P.C. y según un comunista a principios de 1938 había en Jaén un total de 1.380 colectividades agrarias (p.86), lo que muestra que el concepto es vago, porque en este caso parece englobar las unidades de trabajo colectivo. Garrido González trata de matizar y nos presenta la visión del P.C., en favor de cooperativas que trabajen a destajo, porque 1os salarios familiares de tipo UGT-CNT matan el estímulo (p.77). La distinción colectividad-cooperativa no es fácil de hacer, por ejemplo, en Levante. Para Jaén, el autor encontró 14 colectividades del P.C. y 6 mixtas, con otras formaciones. En general el P.C. calificaba de ensayo primitivo la obra cenetista y ugetista, y de cooperativa-colectividad una explotación colectiva que el Partido dirigía según sus intereses.

La crítica del P.C. no fue inútil precisamente por denunciar y atacar a las colectividades, nos da noticia de la existencia de muchas de ellas, que de otra forma nunca hubiéramos conocido. (p.37, y 63, 105, el mismo homenaje).

Es de esperar que aparezean más Garrido González y más Gutiérrez Molina para restituirnos la obra de la CNT, de la UGT y de 1os trabajadores de 1936-1939.

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Simoni Encarnita y Renato Cretas : la collectivisation d’un village aragonais pendant la guerre civile espagnole (1936-1937) Tesina de licenciatura de Historia Contemporánea, Facultad de Letras de Ginebra, 1977, 315 pp. ( multicopiado)

Este estudio es el primero que abarca todos los aspectos de una colectividad desde la organización interna hasta la evolución de la mortalidad y de la natalidad. Escrito por una persona que vivió su adolescencia en el pueblo y otra que dedicó muchos meses, con la primera, a este trabajo. Dicho estudio colectivo desborda el simple marco de la descripción político-económico de la autogestión para evocar y describir el estado del pueblo antes de la guerra : la sociedad, las tradiciones, lo cotidiano ( de las supersiticiones a la alimentación). Se trata, por lo tanto, de un ensayo muy importante e interesante de historia completa de Cretas -Teruel- antes y durante la guerra civil.

Como para casi todas las colectividades los autores no disponían al principio de documentación concreta, pero entre los testimonios, las entrevistas, investigaciones en los archivos militares de Salamanca, han podido reconstituir precisamente los momentos más importantes de la vida de la colectividad de Cretas .

Si por cierto hubo defectos, no deja de aparecer 1a voluntad de creación que culminó en aquel momento tan limitado : mejoras urbanas, colocación de teléfono, más y mejores cultivos desde el punto de vista técnico y, lo más importante, desde el punto de vista de las relaciones humanas, la instauración de la igualdad jurídica y económica para todos, pese a los problemas. Y el logro fundamental del estudio es mostrar la complejidad de los matices : mezcla y también tensiones latentes entre cenetistas de antes, de aquel entonces y oportunistas; tirantez entre colectivistas y no colectivistas, y asimismo entre colectivistas de origen fascista y los demás; todo ello sin aplicar nunca medidas discriminatorias (tan características de los fascismos de derecha y de izquierda como hace poco en Chile, Cuba, etc.) sino distribución igualitaria, mayor y mejor vigilancia médica, más posibilidades escolares... Venciendo el oscurantismo clerical que prohibía tocar un antiguo cementerio, se pudo cubrir un estanque que además de estorbar la circulación, era un foco de infección.

Si con la destrucción militar del Consejo de Aragón por las tropas de Líster, la colectividad tiene que disolverse, quedando en ella unas 20 familias, no desaparece. Dos figuras excepcionales estuvieron en la colectividad y merecerían, sin duda alguna, una biografía el presidente del colectivo -escrupuloso, portándose siempre con entereza- y Bautista organizador de guerrilla, responsable de la evacuación de los niños en 1938 de Aragón a Cataluña.

Damos algunos fragmentos de las conclusiones de los Simoni : En Cretas el poder fue ofrecido a los colectivistas hasta los límites en que podía permitir soluciones operativas. Y, sobre todo, tenemos la impresión de que, sea en nuestro municipio como a nivel del Comité comarcal, se supo evitar un gran peligro : la burocratización y la univocidad de las soluciones que dar a los problemas planteados por cada colectivo, respetando el derecho de cada uno. El trabajo manual e intelectual alternaron en la actividad de los dirigentes, incluso si hubo en Cretas, una peligrosa permanencia respecto del periodo de la preguerra : la acumulación de poder entre las manos del secretario; no obstante, ello no puso en peligro la democracia interna de la colectividad . (...)Respecto a la producción, sólo podemos hacer una sencilla constatación : con menos del 20% de la mano de obra precedente (a la que habría que añadir los ancianos que estaban exentos del trabajo del campo) , todas las tierras del municipio fueron labradas como antes. (...) Desde el punto de vista alimenticio y sanitario, si consideramos el nivel de consumo precedente y la situación de la guerra, la colectividad, gracias también al capital incial requisado, se portó muy bien, y para la mayoría de los miembros hubo una sensible mejora en la alimentación. E1 hambre vino después : con la llegada de los guardias de Asalto,pero sobre todo, justo con el fin de la guerra.
(Anarchives N° 1, 1979)

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Gutiérrez Molina José Luis Colectividades libertarias de Castilla Madrid, Campo Abierto 1977, 113 pp.

Excelente ejemplo de un estudio que reúne la erudición con la presentación sencilla y accesible a todos. Gutiérrez Molina empieza por una presentación global de la evolución de la guerra civil y del movimiento anarcosindicalista. Compartimos totalmente el enfoque a lo Vernon Richards del autor. Un gazapo, sin lugar a dudas, sitúa en los años veinte (treinta de hecho) la colectivización forzada por el grupo de Stalin. En las conclusiones, destacan a la vez la fuerza de las afirmaciones y la prudencia en la visión de las cifras.

Los cuadros de colectividades de Gutiérrez Molina completan los nuestros y las notas son importantes. Así mismo los testimonios de archivos y otros inéditos dan a la lectura un aspecto completo.

Es de desear que se multipliquen parecidas monografías para Aragón, Cataluna y Levante (y Andalucía-Extremadura).
(Centre de recherches Internationales sur l’Anarchisme, Bulletin N°35, 1978)

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Las colectividades campesinas 1936-1939 Barcelona, Tusquets 1977, 339 pp.

Nos alegramos de la multiplicación del interés por la autogestión durante la guerra de España. Pero el libro que tenemos a la vista, parece que se habría podido elegir con mas cuidado. El primer reproche es la manía que hay de limitar la autogestión a la agricultura (lo que subentiende que el anarquismo es el regreso al campo, algo como los comunas jipis ).

Luego, no se señalan las obras más importante desde el punto de vista económico o de la solidaridad o del funcionamiento anarquista. Visiblemente, se ha procedido rápido, por publicar, utilizando el material más fácil de localizar ¡qué diferencia con la muy buena labor de Sam Dolgoff, anarchist Collectives ! Así se insiste mucho sobre Aragón, pero no hay prácticamente nada sobre la exportación de agrios unificada CNT-UGT-CLUEA- de Levante que fue la obra más eficaz y rentable de la autogestión agrícola.

Además el enfoque orientado sobre testimonios escogidos en parte al azar borra la constante relación que existió entre la autogestión en el campo y en las industrias : el apoyo mutuo (tal como Kropotkin lo pintaba). En este sentido, se habría debido ( aun quedando en el marco agrícola) citar la empresa de abonos Cros colectivizada (y los chanchullos de la Generalidad).

Sin embardo, algo es algo, y los textos finales de los compiladores, de Leval y de Chomsky son fundamentales y compensan los defectos señalados.
(Misma fuente)

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García Félix Colectivizaciones campesinas y obreras en la revolución española Madrid, Zero 1977, 266 pp.

Este libro, más que un estudio en sí de la autogestión, es una exposición relativamente breve (136 pág.) del anarcosindicalismo español durante la guerra civil, insistiendo, claro está, en las realizaciones colectivas.

Aunque el manuscrito se haya terminado de escribir en 1976 (p. 76 se anuncia la publicación del libro de Leval en español, que salió a principios de 1977), hay informaciones claras y precisas. Una antología de 115 páginas compone la mitad del libro. La falta de índice para dicha antología es contestable. En efecto de 32 documentos citados, 17 corresponden a la obra de Peirats (y son los más largos); sólo 19 tratan la autogestión (13 son de Peirats, 1 de Brademas ya editado en España en 1973, 2 de la Soli, 2 de nuestra edición de 1970 y uno del Diario oficial de la Generalidad).

Como la obra de Peirats se vende en España y se publican nuevos documentos, habría sido más interesante para los lectores ofrecerles una información original, que la prensa de la guerra (en las hemerotecas ) brinda con creces.

Es importante este libro, porque pese a las reservas que hace sobre el anarquismo y su ausencia de previsión de una etapa de transición (p. 147) concluye sobre la importancia y la validez del experimento de realizar una sociedad nueva, una sociedad oomunista, devolviendo al movimiento obrero de su tiempo, y al nuestro actual la confianza en que lucha por algo distinto.
(Misma fuente)

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Bosh Aurora Ugetistas y libertarios (guerra civil y revolución en el País Valenciano 1936-1939) Valencia, Instituto Alfonso el Magnánimo, 1983, 399 pp.

Libro fundamental sobre una región clave para la autogestión.

Destaca primero la débil y minoritaria implantación de la CNT entre los campesinos de Levante -al contrario de Aragón, añado-. En una primera parte, describe la evolución simultánea de la econnomía y de la política en Levante, y en una segunda las colectividades agrícolas. la descripción es abundante y exacta, asicomo la de las oposiciones con el PC. Subraya las dificultades de gestión contable de los colectivos. Por mi arte, habría deseado que se insistiera más en los hechos de Vilanesa (p.134) y en el CLUEA.

Da los cómputos siguientes de colectividades, para abril de 1938, Alicante, 53 de CNT, 50 de UGT, I CNT-UGT, Castellón 80 de CNT, 1 de UGT, 3 CNT-UGT, Valencia, 131 de CNT, 18 de UGT, 16 CNT-UGT (p.240). Para el número de colectivistas de 115 colectividades (no teniendo datos para 238), llega a 14.289 familias y 57.289 colectivistas (p.352). El problema es que Aurora Bosh adopta un concepto actual de Levante que ni la CNT( ni la UGT al parecer) tenían en 1936-1939, dado que se incluía a Murcia. El libro, detallado y claro, aporta muchísimo.

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Casanova Julián Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938 Madrid, Siglo XXI, 1985, 368 pp.

Casanova tiene el mérito de ubicar la autogestión fente a sus enemigos : Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas -Mola, 25-5-1936- (p.103). Paradójicamente Casanova no aprovecha el documento para destacar su filiación con la Inquisición y el espíritu castrense. Tampoco subraya el rechazo de hecho de la ley de talión en los colectivos autogestionados aragoneses - y de toda la España republicana- que no separaron a los presuntos enemigos de clase y sus familiares, como lo predicaba la práctica comunista y soviética, porque la ética en la que se inspiraban los colectivistas eran textos de Kropotkin de La conquista del pan, El apoyo mutuo, etc.

El estudio es fundamental y aclara las relaciones de los colectivos con el Consejo de Aragón, aportando una riqueza de datos sobre la UGT y la represión impuesta por el P.C. Para la autogestión en sí, no se encuentran muchos datos, porque el autor se interesa más en la globalidad de los acontecimientos, con un enfoque pesuntamente imparcial, que no comparto, y que no me parece eficaz, de momento.
(Chroniques libertaires N°1, 1986)

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Bernecker W.L. Colectividades y revolución social (el anarquismo en la guerra civil española, 1936-1939) Barcelona, Crítica, 1982, 524 pp.

De indudable seriedad y riqueza documental, el libro viene a ser un estudio paralelo al de Mintz, con un enfoque similar, pero más afín al comunismo de consejos. La diferencia me parece estar en una insistencia en el papel político del anarquismo, como lo indica el subtítulo del libro, y en la casi total negación de la propia teoría por los notables de na CNT-FAI. Para el estudio de la autogestión, no he notado una aportación importante, sino múltiples comparaciones con datos económicos oficiales.

Lo militar y la CNT-FAI

Pleno de columnas confederales y anarquistas [5/8 de febrero de 1937] Valencia, CNT-FAI, 63pp.

En mi libro vienen doce páginas y media de fragmentos de este primer contacto de todas las milicias confederales, sin el aval del comité nacional -M.R. Vázquez- que participó en parte en el pleno con el consabido doble lenguaje de que había que aguantar la situación y confiar en el CN. El pleno fue una demostración de amargas verdades, como las que siguen. O vencemos nosotros CNT-FAI, o los que al parecer hacen la guerra conjuntamente con nosotros, los antifascistas. Si gana uno cualquiera de los otros, entonces han de venir a pegarnos a nosotros. Tenemos que hacernos fuertes en los frentes y no abandonarlos nunca (El delegado de la Columna Ortiz). Expone Mera incidentes ocurridos en Hospital Clínico y las consecuencias que sacaron los compañeros al aceptar una disciplina fuerte que bajo un sentido de disciplina de organización, no fuese la cuartelaria. Dice que la disciplina debe de empezar por los comités y que no se puede aceptar que sólo se imponga al miliciano, y en cambio hagan los comités lo que les parezca sin consultar con los compañeros interesados. (...) ahora habla personalmente el compañero Mera y pregunta al comité [nacional] si de una forma confederal se pensó consultar a los compañerops del frente como se debía, no sólo ante este grave problema de la militarización, sino cuando entraron en el Gobierno ministros suyos y ante otros problemas. (...) Al mando no se le discute, pero cuando no lo hace bien, tampoco debe discutirse : debe pegársele dos tiros. La guerra es una contraposición del hombre sentimentalista. (Mera)

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Abel Paz Durruti Barcelona, Bruguera, 1978, 603 pp.( ya publicado en francés : Durruti, le peuple en armes París, Tête de Feuille,1972, 551 pp.)

Esta biografía del anarquista españo1 más conocido relata al mismo tiempo el clima revolucionario de España y la evolución del movimiento anarquista de 1917 a 1936.

Militando en un clima prerrevolucionario, Durruti y varios compañeros más que realizaron tantas hazañas como é1 y llegaron también a ser muy famosos como García Oliver, futuro ministro de Justicia ¡!, Jover responsable de una división, Ascaso muerto luchando contra el golpe militar en 1936 en Barcelona, etc., crearon un grupo clandestino que se dedicó a fomentar, ayudar e impulsar la combatividad de los trabajadores haciendo alijo de armas, asesinando verdugos del proletariado (pistoleros, el cardenal de Zaragoza Soldevila), atracos para financiar las huelgas, las ediciones libertarias en los bancos de España (Francia y Bélgica), de América Latina (de Buenos Aires a México). Una vida de ajetreo digna de una película : Durruti indultado por un tribunal porque los testigos no le reconocen (después de ciertas presiones). Expulsado de Francia a Bélgica por la policía francesa que le hace pasar clandestinamente la frontera, preparación del contraataque al futuro golpe militar en Barcelona y discusión en pie de igualidad con las autoridades republicanas ... Abel Paz nos restituye la savia, los detalles y el conjunto de la epopeya colectiva de Durruti y sus compañeros.

Pero la más importante del libro demuestra que Durruti no cedió a la de-formación fácil de tomarse por la Plana Mayor de la revolución, el representante de la conciencia revolucionaria como lo hacían los comunistas del P.C. que eran unos pocos y poco podían hacer, o parte de los del futuro POUM, a la sazón el BOC (Bloque Obrero y Campesino), con Nin y Maurin que no hacían mucho más que los del PC.

Durruti escribió poco pero 1o suficiente para no dejar dudas acerca de su pensamiento. En 1931, al proclamarse la república, afirmaba en un mitin público : En calidad de anarquista, nosotros declaramos que nuestras actividades no han estado ni estarán subordinadas a la línea política de ningún Gobierno, de ningún partido político ni del Estado. Los anarquistas y los sindicalistas de la CNT , unidos a todos los revolucionarios, hemos de darnos por misión obligar, bajo la presión de la calle, a que los hombres que forman el Gobierno provisional cumplan lo que han prometido (Solidaridad Obrera, 21-4-1931, citado p.171). Y también en 1932 decía públicamente : La teoría de los jefes de la FAI y de los ladrones anarquistas, la desvanece vuestra presencia en este mitin. Los verdaderos ladrones no se levantan a las seis de la mañana, ni sus mujeres tienen que arrastrarse por los suelos, sacando la mierda de los ricos para sacar adelante su casa, como hacen nuestras compañeras cuando la burguesía nos deporta, nos encarcela, o nos obliga a ocultarnos (Tierra y Libertad 23-9-1932, p.238).

Después de la intentona de implantación del comunismo libertario de enero de 1933 escribía : Mienten aquellos que dicen que nosotros pensábamos con un golpe de audacia apoderarnos del poder e imponer nuestra dictadura. Nuestra conciencia revolucionaria repudia ese fin. Nosotros queremos una revolución para el pueblo y por el pueblo, porque fuera de sea perspectiva no hay liberación proletaria posible (...). En nuestra acción no hay blanquismo ni trotskismo, sino una clara idea de que la marcha es larga y hay que hacerla moviéndose, andando (...) (La Voz Confederal, p.248). Preciso es puntualizar que la preparación del movimiento era bastante caótica, y que obedecía a la gimnasia revolucionaria inspirada en Malatesta y Makno, pero sin alianzas con otras fuerzas, error que repetirán el PSOE y la UGT en Asturias y limitándose a dicha provincia en un chalaneo disparatado, en 1934.

Y Durruti cumplirá, plasmará magníficamente sus aspiraciones durante la guerra haciendo la guerra y la revolución con su columna en Aragón. Las primeras semanas de la guerra y las vacilaciones de los propios anarquistas ante la necesidad de lanzar campañas en Marruecos y Portugal para socavar las bases de Franco asicomo incautarse del oro del banco de España para comprar armas y maquinaria para producirlas están muy bien descritas.

El único reproche será que el autor dedica un falso afán por encuestar sobre la muerte de Durruti. Ya sabían unos cuantos -y ahora ciertos testimonios en España lo confirman- que Durruti murió en su coche matado accidentalmente por el arma de un compañero suyo (Manzana) que además se quiso suicidar en el acto. Fue García Oliver quien inventó la versión de que una bala franquista le había matado para estimular la moral de 1os combatientes (bluf autoritario típico ). Ahora bien como la herida de Durruti es a quemarropa, los franquistas y los comunistas -hasta Broué, el historiador troskista- no tienen dificultad para afirmar que fue un ajuste de cuentas ¡!

El libro de Abel Paz ha tenido dos aventuras interesantes. La primera es que el proyecto ya conocido de Paz inspiró al escritor anarquizante alemán Hans Magnus Enzensberger un libro muy bello El breve verano de la anarquía : la vida y la muerte de Buenaventura Durruti que es un conjunto muy inteligentemente ordenado de testimonios sobre Durruti, con opiniones como la conclusión : una comparación entre anarquitas de hoy y viejos anarquistas españoles emigrados : No están hartos, no son neuróticos, no necesitan drogas. No se quejan. No lamentan nada. Sus derrotas no 1es han enseñado el mal. Saben que cometieron faltas, pero no borran nada. Aquellos hombres viejos y revolucionarios son más fuertes que todo lo que les sucedió (aunque exagerado no deja de ser válido para no pocos militantes).

La segunda es que el libro de Paz fue resumido, con las citas de Durruti enteramente traducidas (del francés ¡!), sin autorización del autor y publicado por otro en España ¡! (Julio C. Acerete Durruti Barcelona, Bruguera, 1975, 255 p.) Y fue un éxito de ventas, destacando un problema del libro de Abel Paz : algunas variantes de la edición francesa que desaparecen en castellano, como esta cita de Durruti, hacia 1923 : En mi opinión, los cargos importan pocos. Lo importante para mí es la base, a fin de poder obligar a las de arriba, desde ella, a que respeten sus compromisos, impidiéndoles así, en la medida de lo posible, que se burocraticen (p.36, de Acerete; p. 35 en francés).
(Cienfuegos Press, N°2, 197 )

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MERA Cipriano Guerra, exilio y cárcel de un anarcosindicalista París, Ruedo Ibérico, 1976, 300 pp.

La vida de Mera se confundió muchos años con la evolución de la F.A.I. y de la CNT y se le encuentra a1 pie del cañón desde los años 25 hasta su muerte en 1975. Mi mayor victoria es la paleta, decía para explicar que de albañil antes de la guerra, si bien consiguió alcanzar un grado equivalente al de general y el mando sobre tres divisiones- volvió a ser albañil en la emigración. Esta dedicación al movimiento anarquista y su profunda modestia hacen que sus memorias sean muy secas, casi esquemáticas, porque Mera era más hombre de acción que de pluma.

Las memorias van de 1936 a 1947. Y varios problemas son subrayados. La preocupación de Mera es la organización de un ejército para 1os anarquistas, a causa de dos grandes razones : a) el miedo, el instinto de conservación que superan las buenas resoluciones y la autodesciplina militante; b) la falta de eficacia militar y la pérdida de buenos militantes. Así resumido, parece muy confuso, pero Mera es muy sensato. Observaba que los militares, soldados y oficiales, también podían ceder al pánico, pero el ejército ofrecía tácticas, una preparación que las milicias no tenían. Y también, Mera reconocía que había militantes anarquistas con más experiencia que otros, y que en la guerra de milicias, en acciones mal preparadas, murieron casi en vano, comparado a sus dotes de organizadores (p.39).

Una desviación de este punto de vista que no está en el libro es la cuestión de los moros. Franco utilizaba los marroquíes, moros, como fuerza de choque y dado que eran colonizados, no tenía que escatimar sus vidas. Ahora bien, no recuerdo si García Oliver o Peiró, un ministro anarquista por tanto, declaró que la CNT-FAI había tenido bastantes bajas y había que acudir a los moros del campo republicano, o sea los no-politizados, los que no eran voluntarios en las milicias. Justo es reconocer que Mera protestó contra esta manera de ver y esta mentalidad antianarquista (véase Pleno de columnas confederales).

Otra tendencia que aparece en el texto, es la necesidad de la disciplina colectiva, de las concesiones por la causa y la victoria. Lo muy interesante es que Mera lo interpreta a su manera y en nombre de lo que él considera como fundamental. Por eso critica : -la colaboración gubernamental de la CNT y la huida de Madrid del gobierno y del Comité Nacional de la CNT; -la sustición de Durruti, cuando murió; -la necesidad de que 1os oficiales republicanos sean más disciplinados; -la necesidad de acabar militarmente con el partido comunista.

Desgraciadamente, este último punto no está muy desarrollado. Mera y García Pradas, con varios socialistas, organizaron en 1939 una liquidación de la fuerza del partido comunista y entablaron negociaciones con Franco, para tratar de obtener la posibilidad de que salieran del país 1os millares de republicanos más comprometidos. Fue un fracaso, por la intransigencia de Franco .

Y Mera nos cuenta su cautiverio, primero como prisionero de las fuerzas francesas en Africa del Norte, luego en España, porque fue entregado por Francia a Franco. Primero condenado a muerte, luego amnistiado y 1iberado. E1 mismo día que Joaquín Maurín según un libro publicado en España por Manuel Sánchez. Mera nos describe la reorganización de la CNT clandestina y contactos con generales franquistas monárquicos para preparar una especie de golpe, caso de un apoyo de las fuerzas anglo-francesas que acababan de ganar la guerra mundial. Se puede añadir que muchos anarquistas españoles sirvieron esta vez de moros, como un amigo andaluz, cenetista de Baza, que fue condecorado por De Gaulle en Montecassino en 1943,diciéndole : Hoy París, mañana Madrid)

Este testimonio abre muchas perspectivas que las que describe, pero hasta en las últimas semanas que tenía de vida, Mera entregaba parte de su muy magro retiro para Frente Libertario, periódico del exilio de los cenetistas expulsados por el grupo Esgleas-Montseny (con Peirats). Y para él, su vida contaba menos que la fuerza colectiva del anarquismo español.
(Cienfuegos Press, N°2, 197 )

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Paz Abel Crónica de la Columna de Ferro Barcelona, hacer, 1984, 312 pp.

En el libro escrito en catalán, el autor reproduce textos en castellano, de la época más de la mitad del volumen, y sacados de otras publicaciones. Es una consulta cómoda y útil. Además el autor plantea el problema global de la militarización. Es una lástima que no haya utilizado mejor las reseñas del Pleno regional de sindicatos de Fragua Social en noviembre de 1936, en el que los delegados de la Columna. se expresa clara y largamente

Mayo de 1937

Orwell George Homenaje a Cataluña varias ediciones [ Cataluña 1937 (testimonios sobre la Revolución Española Montevideo, Proyección, 1964]

El texto de Orwell ofrece varios planos de lecturas : -la descripción global de la revolución (la cita a continuación demuestra su visión aguda); -la visión crítica desde y sobre el POUM; -el testimonio sobre mayo de 37 en Barcelona; -la censura sobre los medios de comunicación, directa e indirecta, del partido comunista y de los republicanos.

Además de todo esto, había también un cambio sorprendente en el clima social, algo que resultaba difícil imaginar a menos que uno lo haya experimentado. Cuando llegué a barcelona por primera vez, me pareció una ciudad donde las distinciones de clases y las grandes diferencias económicas casi no existían. Por cierto, tal era el aspecto que ofrecía. Las ropas elegantes constituían una anormalidad, nadie se sentía disminuido, los mozos, las mujeres que hacían la limpieza y los lustrabotas, no aceptaban propinas, miraban a los demás cara a cara y los llamaban camaradas. Yo no había captado que se trataba en lo esencial de una mezcla de esperanza y camouflage. Los trabajadores creían en la revolución que había comenzado sin llegar a consolidarse, y los burgueses, atemorizados, se disfrazaban temporariamente de obreros. En los primeros meses de la revolución seguramente miles de personas decidieron ponerse el overol (=mono) proletario y gritar lemas revolucionarios para salvar el pellejo.

Ahora las cosas estaban volviendo a los viejos cauces. Los mejores restaurantes y hoteles estaban llenos de gente rica que devoraba comida cara, mientras, para la clase trabajadora, los precios de los alimentos habían subido muchísimo sin un aumento compensatorio en los salarios. Además de este encarecimiento, con frecuencia escaseaban algunos productos, afectando, desde luego, como siempre, al pobre más que al rico. Los restaurantes y los hoteles no parecían tener ninguna dificultad en conseguirlos, pero en los barrios obreros se hacían colas de varias cuadras de largo para adquirir pan, aceite de oliva y otros artículos indispensables. La primera vez que estuve en Barcelona me llamó la atención la ausencia de mendigos; ahora abundaban. En la puerta de las rotiserías (=bares) al final de la Rambla, pandillas de chicos descalzos aguardaban para rodear a los que salían y pedir a gritos un poco de comida. Las formas revolucionarias del lenguaje comenzaban a caer en desuso. Los desconocidos ya no se dirigían a uno diciendo tú y camarada; habitualmente empleaban señor y usted . Buenos dias comenzaba a reemplazar a salud . Los mozos volvieron a usar sus camisas almidonadas y los vendedores de tienda recurrían una vez más a sus adulaciones.

Es evidente que, tras la guerra civil, Orwell adquiere su visión del mundo para su obra literaria. No menos obvio es que su testimonio es una gran aportación para la comprensión de la guerra civil.

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Cruells Manuel Els fets de maig Barcelona 1937 Barcelona, Juventud, 1970,144 pp.

El autor, ex catalanista con fuertes simpatías libertarias cuando escribió el libro (y cenetista con el posfranquismo), expone con total objetividad los hechos. Para mí, los dos eventos más importantes son la política cenetista antes de mayo, y la localización de los enfrentamientos, y Cruells los expone sin lugar a dudas.

(...) ante la intransigencia del PSUC, secundada por el partido de Esquerra Republicana de catalunya, los anarquistas cedieron y aceptaron no sólo la eliminación del POUM del poder, sino, incluso, una intervención directa de un comunista en la Comisaría General de Orden Público, que hasta aquel momento era, de hecho, a pesar de la intervención de Esquerra Republicana de Catalunya, un feudo de los anarquistas (p.32). La dejación de la CNT-FAI, la interpreto, como una prueba de buena voluntad para conseguir armas de la URSS. Y era comprensible, de no haber habido la liquidación del anarquismo y anarcosindicalismo en la URSS; taparse los ojos, era cretinismo, y así manipularon a sus anchas los soviéticos.

Es digno de mención que en las poblaciones como Gerona y en particular Lérida, donde dominaban totalmente los anarquistas o los hombres del POUM, no hubo ningún incident, y en cambio se registraron en Tarragona y las comarcas cercanas, y en algunas comarcas barcelonesas, donde dominaban los comunistas o los hombres de la Esquerra. Aquel hecho podría ser un argumento en favor de la tesis anarquista de la provocación descarada de parte de eleme,ntos de la III Internacional unidos con hombres de Esquerra Republicana de Catalunya, o al revés. La verdad es que todas las circunstancias de aquellos días parecen darles la razón (p.95).

Cruells destaca las secuelas negativas de Mayo para todos, excepto las comunistas, intervención del Gobierno central y dominación del PC, incluso sobre los catalanistas, tan ingenuos como los anarcosindicalistas.

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Mintz-Peciña Los Amigos de Durrruti, los trotsquistas y los sucesos de Mayo Madrid, campo Abierto, 1978, 107 pp.

Dado el rechazo evidente que se nota en Peirats y en Lorenzo sobre los Amigos de Durruti, nos propusimos aclarar este punto y el de los pocos trotskistas que hubo en España. Además viene una selección de textos de los Amigos de Durruti y a propósito de los mismos.

Testimonios

Santillán Diego Abad Por qué perdimos la guerra Madrid, Del Toro, 1975,358 pp.

Es el primer libro de reflexión de un cenetista y la primera edición es de 1939. Es apasionante y a la par exasperante, como lo subraya el prólogo de 1975 del mismo Santillán : no estamos seguros de haber obrado bien al desoír durante semanas las exhortaciones de Calvo Sotelo para una reunión con nosotros, no sabemos, aunque presumimos, con qué propósitos; y todavía seguimos pensando que hicimos mal en mayo de 1937 en haber paralizado el fuego en Barcelona en lugar de dejar que la intervención de nuestros amigos del frente de Aragón hubiese puesto fin a una guerra que teníamos perdida, porque así le convenía a Stalin (...) (p.18).

Lo peor es que Santillán no alude en el libro a Calvo Sotelo sino al mismo José Antonio, con la notita de 1939 de que ¡Cuánto hubiera cambiado el destino de España si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible, según los deseos de Primo de Rivera! (p.35). De hecho, ya en Santillán asoma el enfoque histórico del destino social de España en antagonismo a las manipulaciones soviéticas durante 1936-1939. Las disquisiones sobre los eventos político-militares ocupan la mayoría de las páginas, desplazando con creces las pocas dedicadas a las realizaciones autogestionarias de la CNT y de los trabajadores de España.

En cuanto a mayo de 37, Santillán escribe que expuso su oposición a la táctica de la CNT a los notables cenetistas (vocabulario de Peirats) después del fin de los combates, si bien él era uno de ellos. Pero la entrega total de la burocracia de la CNT al gobierno Negrín y a las consignas comunistas hizo que la rebelión que habría debido estallar cuando era hora de obtener algún resultado, se produjese en el Centro y en Levante cuando la guerra estaba totalmente liquidada (p.177). Así queda claro lo que adujo en su prólogo de 1975 : un pacto, una alianza del movimiento libertario con Franco era preferible a seguir siendo manipulados por los comunistas. Puesto que la hipótesis aparece a las claras, es obligado discutirla. Creerse en aquella época que el plan castrense sistemático de masacre de la flor y nata de la izquierda iba a perdonar a los anarcosindicalistas era una ingenuidad aberrante; o suponía autocastrarse para amoldarse al franquismo. Fue lo que hicieron en 1939-41 renegados como Fornells, Melís, sin que cambiase nada a nivel social, excepto que se convirtieron en perfectos ayudantes del verticalismo.

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García Oliver Juan El eco de los pasos Barcelona, Ruedo Ibérico, 1978, 694 pp.

Millares de anarcosindicalistas participaron en el historial de la CNT hasta el exilio, pero, ¿quiénes pueden escribir sus memorias con la seguridad de verlas publicadas? Sólo los más conocidos. No forzosamente los mejores. Y así tenemos un puñado de obras, que se vapulean a veces, dando una visión insuficiente del anarcosindicalismo. Y mientras tanto, podemos decir, al igual que para la cultura africana: en cada abuelo, en cada militante que muere, sin haber legado sus memorias, hay una parte de la historia que se destruye ...

García Oliver escribió solo, fingiendo desconocer las obras de historiadores y compañeros suyos, el resultado es que los ajustes de cuentas personalistas desequilibran el escrito. El autor aparece convencido de sus dotes para el análisis político -y debio ser el caso muchas veces-, pero a primera vista su libro cae en el diálogo huero del profe que suelta el rollo (y boquiabiertos le escuchan Durruti, Ascaso, los soviéticos preparando la defensa de Madrid, etc.), y se - autodefine vidente (p.189, 565), dando rapapolvo a los alumnos díscolos (la militancia).

A segunda lectura, García Oliver es una mentalidad típica de líder anarcosindicalista o anarco a secas. Empieza por difundir la práctica cenetista y no parece falso que Pestaña y Peiró pidieron que se organizase un grupo de compañeros para liquidar a Martínez Anido y otros perseguidores de la CNT. Y así nació Nosotros, con Durruti, Ascaso, Jover, y otros compañeros. Ahora bien, si Pestaña y Peiró dejaron esta táctica en 1923, Nosotros la continuó. y García Oliver hasta 1933. Y es notable que todos coincidieran en el chalaneo político durante la guerra, despreciando el consultar a la base.

Pero detallando será más claro. La justificación de García Oliver (=G.O.) fue la plataforma de 1926-27 de algunos compañeros anarquistas rusos que querían adoptar el autoritarismo bolchevique. Archinov y su grupo trataron de dejar constancia de su paso por la revolución rusa, elaborando una plataforma que pretende en sustancia que los anarquistas, o dejan la pretensión de ser revolucionarios, o deben organizarse de manera que la dirección revolucionaria sea ejercida desde un principio y proseguida hasta la total eliminación de todas las causas de injusticia social (p. 84).

Así G.O. declara en 1931, que hay que lanzarse a la revolución sin esperar, y que los treintistas la remiten a fechas completamente absurdas de dos o más años (nota del editor p.126). Pero en diciembre de 1933 se opone a la tentativa de Durruti y Ascaso y la regional aragonesa, cuando estaba de acuerdo para la de enero. Y todo ello sin estar en la FAI que aparecía como responsable y cuyos militantes luchaban (p.132-133). Aqui están claras a la vez la manipulación (en nombre de las ideas como siempre), aunque G.O. se muestra quisquilloso en materias de diplomacia orgánica (p.155,373) y la oposición artificial con el treintismo,que no era -opinión personal- más que una lucha de tendencias, sin apelar nunca a la base.

En el congreso de Mayo de 1936, G.O. afirmaba que fue el artífice de la reunificación pero que su proyecto de ejército no fue adoptado a causa de la labor de desmadre, de follones de Federica Montseny y Cía, Santillán y Cía., Miró y Cía. De paso se puede observar, según los textos que publicó Elorza en Revista del Trabajo, n° 32. que los proyectos para el Congreso de Zaragoza de los sindicatos de Santillán y G.O. no se diferencian mucho, en particular para la cuestión militar (en la p. 233 se lee lo contrario).

Tras los dias de lucha de Julio en Barcelona (debiéndose la victoria según G .O. a la organización dada por él) tuvo lugar un pleno de locales y comarcales el 23 de Julio de 1936(p.171 y 184 y ss.). G.O,y la comarcal del Bajo Llobregat propusieron ir a por todo pero hubo unanimidad en contra, y muy honradamente G.O. se plantea el por qué, pareciendo sugerir dos explicaciones: a) la ignorancia del anarquismo; b) la actividad de los grupos disolventes (el adjetivo es mío porque así me llamaban en París) de la Federica y otros. De hecho el problema básico es, aquí también, que la base no fue consultada, los delegados tomaron una decisión sin referir con nadie, se impuso lo que ya era práctica en algunos momentos, como la lucha entre faistas y treintistas : los notables decretaban y querian disciplina de arriba abajo.

Y G.O. tiene luego un análisis muy importante : No había que olvidar que la mecánica de nuestra organización no se asemeja a la de un partido político, como el comunista por ejemplo, que es monolítico, sino que la composición heterogénea de nuestra organización determina que siempre se ande entre dudas y vacilaciones. Por ello fue siempre dirigida, en realidad, por un grupo más o menos numeroso. La constitución de los Treinta perseguia esta finalidad. Con el grupo Nosotros también lo hemos intentado (p.190).

O sea que la base no pintaba gran cosa. Mejor dicho, cada local aplicaba a su manera lo que le querian endilgar los notables de turno. Y gracias a esta agilidad local se hizo el comunismo libertario, que nadie exaltó desde la cumbre CNT-FAI en los días de julio de 1936.

Para G.O. no era así. Era su presencia en el Comité de Milicias la que lanzó las colectivizaciones (¡ !) (p. 206, 281). Además, al salir de Barcelona para Madrid en noviembre de 1936, declara: Fuera yo de aquí saltarán todas las amarras, y a no tardar Cataluña entera llegará al caos (p. 292). Como en Por qué perdimos la guerra de Santillán, el Durruti de Abel Paz, etc., cada uno tiene un plan anar- quista para tomar el oro y adquirir armas que falla por culpa de los otros cenetistas. G.O. también tiene su golpe ya el 23 o 24 de Julio de 1936, siendo el freno Durruti (El gran incapaz según G.O.), y si el oro se fue a Moscú la culpa fue de Cipriano Mera (p. 320).

Pero donde G.O. es claro, es en el problema militar. Si bien cita la guerrilla para criticar mejor a Durruti (p.147), su tema era el de un ejército popular superior, formado por masas obreras, guardias civiles y guardias de asalto, que tendrían oficiales instruidos en una escuela militar de nuevo tipo (nota del editor p. 223). La guerrilla fue el gran descubrimiento de G.0. a fines de 1937 (p. 483 y ss.), Cuando Maroto ya la hacia desde fines del 36, y le habían encarcelado los peces, sin que el ministro de Justicia hiciera gran cosa. De paso se puede ver que la entrada de G.0. en el ministerio aparece como una petición de la Federica, p. 292, 293 (si tan esquinados estaban, ¿qué hacian siempre juntos?) y nos dice sinceramente que le gustó porque se puede ser anarquista y ministro (p. 299), con un traje, no como en Barcelona (p. 317). La ingenuidad de G.O. es apabullante, hasta como para declarar sus prejuicios antiandaluces (p. 403), su odio a los militantes inválidos (Balius, p. 420, 443), y de los gitanos (Vázquez, p. 469, 524).

Nunca ministro anarquista fue más tajante en sus memorias : Con Galarza hice esfuerzos de apagafuegos, con excelentes resultados (p. 415, se refiere al golpe anticolectivista de Vilanesa). Lo que importaba era apagar aquella hoguera (p. 424, refiriéndose a los hechos de Mayo, 1937). El colmo fue quizá la creación de un Comité Ejecutivo : con todas las facultades para hacer y deshacer, con la misión de contener el pánico y el caos, aunque se resintieran los principios del anarquismo (p. 502) en Abril de 1938, con ... los Montseny - Santillán - Miro.

Menos claro es G.O. sobre la muerte de José Antonio (p. 342), dada como con la conformidad de todos los ministros, pero se dice que fue decisión expresa de G.O., y, si así fue no veo por qué ocultarlo. Para la muerte de Durruti, por fin dice claramente las cosas, pero queda culpable de haber dado la versión cretina de la muerte ante el enemigo, cuando la herida era a quemarropa. Y se dice también que fue G.O. el inventor del bulo. Otra cosa que se guarda en el tintero fue su actuación anti comunismo libertario, como en el caso de la Madera de Barcelona que explica Marcos Alcón -uno de los pocos que na aparecen como tontos en el libro-, citado por V. Richards en Enseñanzas (p. 164 ed. Campo Abierto).

A Garcia Oliver hay que felicitarle por su franqueza tardía que nos restituye la personalidad de un notable de la CNT-FAI, capaz de lanzar consignas en pro de gobiernos con el P.C. en 1944. Hay que leer este libro para saber comprender.
(Bicicleta N°13, 1978)

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Antonio Rosado Tierra y Libertad : Memorias de un campesino anarcosindicallista andaluz Barcelona, Grijalbo, 1979, 261 pp.

E1 libro es excepcional por ser parte de las memorias (reducidas por razones de espacio y dejar el libro accesible económicamente, bajo la responsabilidad del prologuista y amigo del autor Antonio Miguel Bernal) de uno de 1os que estimularon la colectivización de 1936 a 1939 en la Andalucía republicana y parte de Extremadura. La narración es cronológica y cubre el periodo de 1912 a 1955, insistiendo en 1930-1940.

Por las responsabilidades que ostentó durante años a pesar de su salud muy frágil, entre campesinos a veces dispuestos a seguir al cacique aunque eran sindicados (p.43) y ciertos personalismos militantes, dio muestra Rosado de un temple particular. Con gran franqueza nos explica Rosado parte de sus opiniones : Jamás creí en la eficacia de la acción improvisada (p.60) y dados tal evidencia y su claro rechazo de las intentonas de comunismo libertario antes de 1936, se lee y se deduce el treintismo agresivo que permite comprender alusiones crueles y calumniadoras (p.64,65,89) como ésta para Casas Viejas sin noción alguna de cultura general un determinado número [de braceros] se lanzan al asalto del cuartel de la guardia civil, que como es de suponer no serían recibidos con aplausos y vivas al comunismo libertario, que el anciano Seisdedos les había prodigado (p.86).

Fue sin duda el mismo concepto de preparación y de eficaz orientación y dirección, llevada a cabo por hombres experimentados y conscientes de su responsabilidad (p.60) lo que le hizo aceptar en 1931 el cargo de empleado administrativo de la CNT, con el fin de organizar 1os sindicatos a partir de su pueblo de Morón de la Frontera en la serranía que está en Cadiz, Sevilla y Málaga. También hace de apaciguador de polémicas (entre Vallina y el CR), si bien su odio a Carlos Zimerman es increíble (p.63, 140, 209, 256)

Notable en un clima de hambre e insurrecciones es la táctica de acuerdos directos con la patronal para la contratación estable de jornaleros para la aceituna en Morón de la Frontera en 1932, que parece haber afectado a 15.000 personas (p.84).

El principio de la guerra cogió a Antonio en el sanatorio del compañero médico Vallina en Cantillana, y tenemos una descripción sobria y eficaz de su llegada a la parte republicana. Allí, los compañeros andaluces del CR le encargaron de coordinar la economía rural, o sea Málaga, muchos pueblos de Granada, unos veinte de Córdoba, toda la provincia de Almería y la rica provincia de Jaén (p.138),y luego atenderá Extremadura,también. Dado que el libro es una biografía, no da descripciones muy precisas del proceso colectivista (ni de otros). Y otra vez topamos con el treintismo intelectual ( si lo siguió o no es otro problema) de Rosado : evocando el trabajo por él organizado de estadísticas u organización de los intercambios entre colectivos suelta : Pero 1os resultados que se conseguían realmente no correspondían al agotador esfuerzo que realizábamos. Aquel ensayo de colectivismo de inspiración marxista representaba una novedad en 1os medios rurales de nuestra península. No se debía a un proceso de madurez y capacitación de los hombres del agro, y sí de algo improvisado por las exigencias de la guerra, con las dificultades inherentes a un conflicto de tal magnitud. Cuando se tenía coordinada la parte administrativa de una de aquellas colectividades, solíamos recibir comunicación de que el delegado administrativo se incorporaba al ejército, por estar comprendido en edad militar, o porque, fracasado y aburrido había decidido marcharse voluntario al frente (p.l51). Los problemas se sucedían de forma atropellada y de continuo. Los factores económicos de las colectividades a nuestro cargo eran de una complejidad enorme, y mayor el trabajo que nos proporcionaba, sin contar con las ingratitudes que teníamos que soportar, por la incomprensión de unos, los personalismos de otros y el materialismo de los más. (p,l83)

Esto es el Rosado Negro, pero existe también el Rosado Rojo que se ufana de las 600 colectividades andaluzas (p.189), muestra la preparación de la campaña del aceite y el intercambio directo y la consecución de un préstamo del Estado, selecciona, ordena la documentación sobre la autogestión para mandarla a un compañero andaluz residente en un país de la América del Sur (p.204) y eso a fines de 1938, sin que aquéllo le impidiera alentar a 1os campesinos a proseguir sus esfuerzos, él que veia la guerra perdida. Cierto respeto a la patronal aparece cuando en 1os últimos días de la guerra transmite la consigna de continuar el trabajo en 1os colectivos, en particular en Los Propios (Ubeda), hasta que se presentase el antiguo propietario para darle el inventario hecho por duplicado de todas las existencias, acompañado del inventario de lo que había al tomarse posesión de la finca (p.217). Parece que el propietario estuvo muy contento y rogó a 1os compañeros se quedasen hasta que él organizara al personal que había de sustituirlos (!.!p.220).

En la cárcel, como era de suponerse,Rosado salva a algunos gracias a extrañas amistades (p.24) e influencias (p.241,242). E1 final del libro cuenta cómo por 1os años 40, ¿?, fue contactado por la falange y se negó a ir, si bien deja hacer a un compañero cuyo trabajo 1e resultaba muy penoso y poco remunerador (p.257) que así fue funcionario falangista. Pero como no era trigo limpio pusieron a otro falangista,y Rosado concluye : En la comedia de la colaboración, los que no somos trigo limpio sólo nos estaría reservado desempeñar el papel de payasos (p.258) Lo que me induce a pensar que de haber medrado el ex cenetista en la falange, Rosado habría entrado.

El final de la redacción del libro en 1968, 1os cortes de la editorial, la muerte de Rosado(1889-1976) no dan pie a concluir ni a calumniar (que el pobre de Zimerman cobra sin que se sepa porqué) pero Rosado se parece bastante a García Oliver en el modo de lucirse el ombligo estirnerista y portarse como un autoritario para quien la autogestión durante la guerra civil se limitó a 1os esfuerzos propios ante la apatía colectiva ... como si algunos sloganes no respondieran a necesidades profundas sentidas por todas.

E1 libro, pese a sus silencios (falta de datos sobre 1os colectivos y de análisis de la evolución de la CNT-FAI), es una aportación que hay que conocer.

PERIODO 1939-1996

Berruezo josé Contribución a la Historia de la CNT de España en el Exilio México, Editores Mexicanos Reunidos, 1967, 303 p.

Escrito en 1963 (p.44), el texto evoca de 1939 a 1945 la reorganización dificultosa y paulatina de los cenetistas en Francia y su lucha paralela contra las fuerzas fascistas francesas y alemanas, sobre todo a partir de la concentración de cenetistas en las obras de una presa en el Macizo Central francés.

A partir de 1941 empieza el envío de circulares clandestinas para relanzar la CNT, a la par que en 1942 (dadas las dificultades de la dispersión, el control policial, la pobreza debida a la guerra) Se acuerda utilizar las relaciones del compañero en plan personal, haciéndolas extensas a todos los compañeros necesitados de ella sin distinción de partido u organización (p.36). Es encomiable la propuesta tras los enfrentamientos entre republicanos durante la guerra civil. En 1943, la ponencia de un pleno preveía aprovechar el final de la guerra mundial para lanzar la revolución en España con la aplicación integral, si es posible de nuestro programa de realizaciones inmediatas. También se enfocaba la participación en un plebiscito nacional (p.79). Por lo tanto, tanto los colaboracionistas como los colectivistas estaban unidos. En cuanto a la lucha contra el fascismo, hubo entrevistas con responsables de los maquis franceses para aunar los esfuerzos cuando hubiera el desembarco aliado (p.111). Se reanudaron las relaciones con la UGT a partir de la liberación de Francia, tras junio de 1944.

Vinieron las dificultades en 1943-44 con otro grupo reorganizador de la CNT que, sin tener las relaciones ni la fuerza del anterior, empezó a calumniarlo. Y, como si fuera poco, reaparece a partir de 1944, el Consejo General del Movimiento Libertario -Germinal Esgleas- que pretendía hablar en nombre de todos y tomar acuerdos, sin consultar a mucha gente ...Así termina el libro dando mucha documentación oficial de la época. Una visión global está en César Lorenzo.

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Damiano Cipriano La resistencia libertaria Barcelona, Editorial Bruguera, 1978

A primera vista la obra parece escrita muy deprisa, con abundancia de citas de Juanel Molina, pero no es caso. Damiano sabe trazar el final de la guerra civil y los dolores físicos del encarcelamiento y los años de hambre que no mellaron la combatividad de muchos libertarios. Asi resaltan mejor y dentro de la realidad de la época los primeros intentos de falsificación de documentos para salvar a numerosos compañeros, labor que, en parte, fue realizada por un grupo que volvió de Francia: Todos dejarán la vida en la empresa, bien ante el piquete, bien en las cárceles, a consecuencia del tremendo abandono en el que se verán sumidos (p. 59).

Hechos como éste nos dan idea del valor doble de la emigración cenetista: la dedicación ilimitada de algunos, y la labor burocrática de otros, a veces mezcladas, porque Raúl Carballeira, la ejecución del confidente ex-cenetista Melis, etc., fueron realizados desde y con ayuda de Toulouse, con la idea de demostrar la propia fuerza al otro exilio cenetista colaboracionista y de cara al Interior. Y hay que reconocer que los exiliados corrientes y molientes cotizaron años y años sin saber donde ni cómo se gastaba el dinero; pero Sabaté, por ejemplo, estuvo en un momento completamente de acuerdo con Toulouse, mientras que los últimos, y largos años, sólo tuvo la ayuda práctica y financiera de algunos grupos exiliados. El párrafo es mío, porque Damiano no se mete en este berenjenal .

Para el autor hay una sucesión de ímprobos esfuerzos que van chocando con las infiltraciones policiacas dentro de la CNT (en España, aunque en la exiliada también había). Un ejemplo desafortunado porque se trata de una caída, pero revelador de la fuerza, es el siguiente: entre diciembre de 1946 y marzo de 1947 fueron detenidos más de 500 militantes en Andalucía, otros tantos en Cataluña, más de 200 en el Centro, más de 100 en Aragón, y una cantidad parecida en el Norte, unos 200 en Galicia . . . en total, alrededor de mil (p.151). Y en 1946, en Euzkadi, comenzó la primera huelga general provincial con participación de CNT-UGT-STV. Lo que le reprocho a Damiano es no haber destacado el papel de las infiltraciones (p.87,97,159 y sig.188). Si desde 1943 hay dudas sobre Eliseo Melis ¿por qué no decidirse hasta 1947 y esperar una iniciativa del exilio?. La confianza mutua es importante, pero la traición resulta inexplicable en ciertos casos.

El caso es que por la multiplicación de factores archidistintos-Yalta y la división del mundo entre los bloques, la escisión en la CNT, la evidencia de la no intervención de los aliados para derrocar a Franco, la eficacia de la represión y la labor casi oficiosa de la CNT para recaudar fondos entre los trabajadores y hasta entre los empresarios (véase la vida del ex-alcalde de Sabadell, Marcet Coll: Mi ciudad y yo Barcelona 1963, p.211), se vio cercenada la labor cenetista. Rehuyendo el riesgo masivo, la militancia más activa se ve obligada a estructurarse a base de grupos de selección, pero esta medida de emergencia les aisla de la gran masa popular . .(p.172, de un texto-informe de 1966).

Y en 1951 empieza la segunda sacudida laboral de importancia, la huelga de transporte en Barcelona. Es de notar la interpretación modesta del secretario regional de la CNT, Figueras : Hoy todavía se especula sobre la paternidad de aquellos hechos. pero nadie se puede adjudicar la promoción de unos acontecimientos que fueron logrados por la gran mayoría popular (p.183). Si bien, la CNT llevó !a voz cantante. (Otra interpretación, no muy diferente, en César M. Lorenzo: Los anarquistas españoles y el poder).

También hay que destacar cierto cansancio que yo interpreto como la consciencia de la imposibilidad de vencer, y la seguridad de ser detenidos : Enrique Sanz se presenta ese mismo día, pese a todas las advertencias (...) Pablo Borjas -de construcción-, ha sido advertido y permanece en su domicilio (p. 192, 193).

El último capítulo es un folleto (166 páginas) sobre el periodo 1961-70, con especial atención al pacto bluf CNT-CNS, y reproducción de sentencias que reca- yeron sobre el autor. No me parece justo en una obra que abarca toda la lucha clandestina, insistir tanto en algunos puntos, porque desequilibran el conjunto. Además se constata la ausencia de cualquier mención seria a la labor de la FIJL (1962-65, especialmente).

Lo importante del libro de Damiano es que da elementos numerosos y crono lógicamente ordenados, sobre la más larga de las resistencias.
(Bicicleta N°33,1980)

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Álvarez Ramón Historia negra de una crisis libertaria México, Editores Mexicanos Reunidos, 1982, 469 pp.

Obra escrita con la desesperada angustia del cirujano ante la encrucijada de la muerte denuncia casi exclusivamente una dinastía que vivió del anarquismo, sin servirlo nunca de manera desinteresada (p.9). Es preciso posicionarse : mi opinión sobre Federico Urales y Federica Montseny es que, efectivamente, dieron al movimiento libertario español un sesgo marcadísimo por sus personalidades e interpretaciones, no siempre abiertas al sindicalismo; y si se quiere una crítica demoledora de Federica se puede leer el informe de la AIT de 1934, las partes interesantes están en mi libro (p.258-259). Dicho esto, es una perogrullada reconocer que del anarquismo se malvivió -y sigue siéndolo- en los contados casos en que se logró ser liberado. Y de haber transigido y renegado Federico Urales y Federica Montseny, habrían, sí, cobrado mucho.

El segundo reproche que hago es ponerse en el mismo plano que los ex comunistas que amontonan con razón pruebas criminales contra su dirección y la URSS. El estilo es demasiado vitriólico para la justa causa que defiende.

La calidad del libro es reunir textos y síntesis sobre puntos precisos desde los años 30 hasta 1981. De gran interés es el periodo 1944-1949, si bien el ojo crítico apunta siempre en la misma dirección, sin ver el reduccionismo autoritario (procedimiento polémico que siempre tiende a eliminar la crítica y el neutralismo), como la posición y el titular ¡Con España o contra España! En cambio, la evocación de Sabaté es más crítica. Muy claro es el capítulo sobre el cincopuntismo. Peirats aparece de modo importante (p.253, p.299).

La parte dedicada el movimiento libertario posfranquista empieza en la página 325, o sea en total 140, lo que es demasiado poco, si bien cubre el periodo 1976-1981 Aquí también, el testimonio aporta muchos documentos. Para la conclusión, hubiera sido preferible continuar la cita de Peiró sobre Anselmo Lorenzo, con un pensamiento suyo.

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Antonio TELLEZ: La guerrilla urbana, FACERIAS París, Ruedo Ibérico 1974, 350 pp.

Esta obra de Antonio Téllez es en realidad la primera, lo que explica que su libro sobre Sabaté (publicado anteriormente por Belibaste, y editado en Italia, Inglaterra y Alemania, etc.) se ciña a un relato relativamente breve, pese a la intensidad y la importancia del momento tanto para España como para el anarquismo ibérico e internacional.

Ahora los lectores y los antiguos participantes podrán saciar su curiosidad, porque Téllez no vacila en aportar múltiples documentos e interpretaciones sobre los diferentes comités libertarios clandestinos el Movimiento Libertario de Resistencia, los distintos grupos clandestinos como Los Maños, la actividad de los confidentes, el movimiento anarquista francés y su ayuda a la lucha antifranquista, Facerías en Italia y su intervención en el movimiento anarquista italiano.

La labor de Téllez molesta los partidarios de la historia pulida, depurada, casi del tipo bolchevique, porque la ropa sucia... ¡ qué opinarán los jóvenes en España ! De hecho, nada es ni fue sencillo. Y si ya durante la guerra hubo desviaciones y oposiciones, lo más normal y automático fue que continuaran con el exilio y la clandestinidad, y todo esto ha dejado un lastre tan fuerte e imborrable que hay que desvelar la cortina de silencio. El que Téllez tenga siempre razón es otra cosa, pero por lo menos no silencia un pasado inmediato y aporta documentos para apuntalar su versión. Ojalá los contradictores hicieran lo mismo.

A partir de esta evocación, se comprenden mucho mejor los problemas del exilio, lo mismo que la biografia de Di Giovanni por Osvaldo Bayer -tan intensa como la de Sabaté- revela otra cara del movimiento argentino, lo que daría pie -dicho de pasada- a un interesante estudio de la burocratización de ciertos grupos anarquistas (hacia un reconocimiento legal) en oposición violenta y hasta armada con grupos anarquistas revolucionarios, reflejo del zarandeado problema de la lucha armada y clandestina y de las reinvindicaciones dentro del sistema.

Pero aparte de la discusiones, bizantinas si no se fundan en ejemplos prácticos, cuántos hechos, rasgos admirables y humanos: entregar dinero a una viejecita dentro de un banco que se está atracando (p.168), sentirse seguido por la policía que va a disparar y apartar a una joven que esta cerca y morir herido tragando cianuro para no hablar (p.l99).

Tanto violencia y tanto tesón para continuar en la clandestinidad, pese a la oposición de los compañeros de idea, explica la desesperación y la falta de precauciones que rodearon los últimos momentos de Facerías y Sabaté. Pero ¿quiénes Ies mataron en el alma, y mancillaron sus vidas?

Tocamos el fondo, como dice el poeta, pero la descripción de tantas responsabilidades es trágica, y solo será provechosa si interiorizamos las lecciones que podamos sacar de aquellos acontecimientos, tan destructivos para el movimiento anarquista como los ataques del partido comunista durante la guerra civil.
(Centre international de Recherches sur l’Anarchisme, Bulletin N°32, 1976)

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Téllez Antonio La guerrilla urbana en España : Sabaté Varias ediciones

Un rasgo sorprende, como en las mejores biografías, el autor no encomia : no se deja lugar alguno al maniqueísmo de los buenos y de los malos. Sabaté (ortografía catalana) asoma con su arrojo, su valentía militante. Soy el Quico, aquel sésamo simbólico del antifranquista respetuoso de los oprimidos, pese a estar acosado como una fiera. Aquella valentía convertida en ceguera frente al aumento de la vigilancia policial y a la apatía de los compañeros. Un destino marcado por los capítulos : Complicaciones, Desesperanza, La muerte, y explicable por la incomprensión global de la CNT en exilio y la de España.
(CPCA N°30, 1985)

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O. Alberola -A.Gransac L’anarchisme espagnol (Action révolutionnaire internationale) París, Bourgois, l976, 264 pp.

Este libro ha tenido dos ediciones el mismo año en castellano y en francés (ésta última corrige algunos detalles y por eso la seguimos). Y merece la pena que se publique esta obra en un momento en que, tras la muerte del caudillo, el afán de cierta liberalización de un sector de la burguesía española quiere borrar de un golpe la dictadura.

De hecho desde hace más de unos quince años, sin duda a partir del momento en que el régimen eligió en 1962 no encarcelar y atropellar militarmente los huelguistas, el franquismo se dio una cara honesta, con el pretexto de que no había presos políticos sino algunos delincuentes.

La gran calidad del libro es demostrar no sólo que 1a lucha antifranquista de los anarquistas no cesó desde el fin de 1a guerra civil, sino que cada vez más cada lucha en cada sitio en el mundo adopta enfrentamientos violentos : Tendemos a considerar que la voluntad de la mayoría es la de todos; contamos con que las minorías se quedarán esperando tranquilamente su hora, con la esperanza de convertirse algún día en mayoría. No siempre resulta así. Algunos individuos contemplan nuestra democracia, por perfecta que sea, como un simulacro perfecto si se quiere, corrompida, hasta el extremo de quitar cualquier esperanza, por el marco socioeconómico ... (p.197)
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La opresión estatal es tan fuerte que cualquier puesta en cuestión de la jerarquía, del autoritarismo, del modo de vida entraña una represión profunda : los jipis,los jóvenes marginales, los intelectuales del samizdat, los forofos tipo « juligans », los homosexuales son los chivos expiatorios sea en el Oeste, sea en el Este y en China, cuando había el marxismo leninismo puro y duro.

Al mismo tiempo, Alberola y Gransac dan una descripción breve pero honda de la burocratización de un sector del anarquismo español, mientras que parte de los militantes estaban en plena lucha. ¿Quién hoy da una importancia a los comunicados de la CNT contra Sabater? ¿.Quién recuerda otra declaración de la CNT condenando un rapto anarquista : Si realmente algunos miembros de la CNT son los autores del secuestro, lo han hecho sin el asentimiento del secretariado Intercontinental, y consideramos en cuanto a nosotros que se trata de una operación puramente negativa (p.l20).

No obstante en la práctica el anarquismo demostraba su eficacia. Si en 1960 con la muerte de Sabater, el franquismo (y el partido comunista) podían esperar la desaparición de un enemigo peligroso, a partir de l961 hubo tentativas de organizar respuestas anarquistas violentas, dentro y luego fuera. de la CNT. Además la fecha de l962 con la no-represión violenta de las huelgas indicaban claramente que el régimen iba hacia una democratización y una sociedad de consumo, en que el partido comunista tendría (directa o indirectamente) su papel de freno y mordaza de las acciones de las masas, y por tanto frente a la jerarquía de la explotación, la única alternativa sería la.jerarquía de la izquierda tradicional.

Los únicos que defendieron el porvenir del anarquismo fueron 1os anarquistas agrupados generalmente en la FIJL.(Federación Ibérica Juventudes Libertarias). E1 mismo año 1962 la FIJL empezó una serie de atentados contra edi- ficios simbólicos del régimen y agencias turísticas españolas con el doble fin de impulsar la lucha de masas ya presente con las huelgas y de reducir el número de turistas que aportaban al régimen sumas muy importantes para la balanza comer- cial.

Hubo mucho miedo en la cumbre del régimen y arreciaron las detenciones y las penas contra los anarquistas : condena a muerte contra Conill Valls en 1962, agarrotamiento de Granados y Delgado en 1963, de 15 a 30 años de cárcel para atentados contra edificios ( como con Christie y Carballo). Pero el aspecto más espectacular fue 1a serie de raptos ideológicos cuyo primer ejemplo fue cuando la condena a muerte de Conill Valls : Nuestro objetivo es atraer la atención de la opinión mundial sobre 1a triste situación de los tres jóvenes libertarios condenados en Barcelona (...) Devolvemos al señor Elías a su familia como lo habíamos prometido, para demostrar que nuestros métodos son diferentes de los empleados por el franquismo (p.64). Luego habría el secuestro de Ussía, consejero eclesiástico de la embajada española en la Santa Sede en Roma reivindicado por el Grupo 1° de Mayo (oriundo de la FIJL), con las declaraciones de la CNT ya citadas. Y tras diez días de detención, el Grupo 1° de Mayo liberaba al sacerdote en medio de la expectativa mundial esperando que el actual Gobierno español - que con tanto énfasis se proclama cristiano- demuestre muy rápidamente, por su parte, su conciencia y su voluntad de concordia, concediendo la libertad a los demócratas españoles que no la tienen hoy en día (p.121).

Ahora bien, ¿qué necesidad había de demostrar la falta de libertad o de democracia en España? Si algo estaba claro en política era que el franquismo, incluso para sus mismos aliados, era un escarnio de la legalidad. Y en España, entre los trabajadores, si la huelga era más fácil, no faltaban las torturas contra los cabecillas, o sea que nadie tenía ninguna ilusión. Y el error de la FIJL y del Grupo 1° de .Mayo fue sin duda de no adaptarse a la combatividad del momento, como las acciones de los ácratas y luego del MIL organizando atracos para financiar futuras acciones.

Esta ausencia de reflexiones hace que el libro termina por ser una descripción de actos y atentados en España y en el mundo, sin que haya una discusión entre la similitud y la diferencia entre los palestinos, el grupo de Baader, el GARI, etc. También me parece que se separan artificialmente -quizá sea también un problema de estilo- la violencia organizada de los militantes de la violencia espontánea de los trabajadores, lo mismo en España que en el mundo.

Es de desear que los autores hagan otro libro de estudio y reflexión sobre la violencia actual y las diferentes tácticas, que será el complemento indispensable del primero.
(Cienfuegos Press, N°1, 1976 )

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La Oposición Libertaria al Régimen de Franco 1936-1975 Madrid, Fundación Salvador Seguí, 1993, 918 pp.

Se trata de un libro que debería convertirse en una obra de consulta clásica sobre la historia del movimiento libertario español al lado de estudios y testimonios como los de Peirats, Leval, Abad de Santillán principalmente. Presenta simultáneamente una paleta de enfoques que van del distanciamiento y la erudición a la pasión ciega y a la esperanza constante. Entre los estudios más aleccionadores, es preciso citar los de Harmut Heine, Fornes Marín,Torres Ryan, Julio Guijarro y José Luis Gutiérrez.

Entre las múltiples aportaciones, las que considero importantes abarcan la militancia y su pasividad (p.27), la pasividad de los cuadros sindicales ( p.40 ), pero el rasgo constante es el virus de las discrepancias, un azote duramente sentido (p.86,103, 313, 314, 360, 667, 738,741), tanto durante el antifranquismo com en la fase de reconstrucción del anarcosindicalismo, en parte abortada por dicho virus.

A ello, es preciso agregar la represión del periodo franquista (p.67, 489, 498, 569).

Quizá hubiera sido necesario recalcar estos tres aspectos - pasividad, discrepancias y represión - totalmente paradójicos : ¿ cómo podían ser pasivos militantes que rozaban la cárcel o incluso el paredón por luchar por la libertad ? ¿ Cómo podía brotar la discrepancia cuando el instinto de supervivencia dictaba la unión contra el enemigo ? ¿En qué modo pudo la represión condicionar el militantismo induciendo conductas exageradamente sectarias ?

Este libro no se limita a la mera evocación de un pasado en parte ya mítico, porque plantea al lector varias interrogaciones, siendo entre otras cómo pudieron construir tanto la CNT y la UGT y llegar a ser lo que son en la actualidad.