Bulgaria, 45 años de marxismo leninismo real y 30 años de capitalismo real: ¿qué enseñanzas?

Sábado 9 de noviembre de 2019, por frank

Bulgaria, 45 años de marxismo leninismo real y 30 años de capitalismo real: ¿qué enseñanzas?

Preparación del 9 de noviembre de 1989

Desde más o menos julio de 1989, los empleados de banco de Brunswick, a unos 70 kilómetros de la frontera con Alemania del Este, estaban avisados de que iban a tener que trabajar un domingo. En la URSS Mijaíl Gorbachov, primer secretario del partido comunista o sea equivalente también de primer ministro y presidente de la República en un país capitalista, había lanzado la reconstrucción (perestroika) y la transparencia (glasnost) de la sociedad. Gorbachov fue a China en mayo de 1989 y presentó sus ideas, quizá habló de pluralismo político, pero es seguro que fue comprendido por parte de los estudiantes de la plaza de Tiananmén (antes de la masacre de junio). Incluso en un país marxista leninista tan cerrado y cerril como Laos, el mensaje de la necesidad del pluralismo fue oído en 1989 (3 ministros fueron detenidos luego y condenados por complot contra el Estado).
Es evidente, para mí, que Gorbachov decidió salvar la economía de la URSS, y evitar el derrumbe del partido comunista, abandonando a Cuba, Vietnam y algunos países de África. Hizo lo posible para acelerar la salido del Ejército Rojo de Afganistán (se logró a principios de 1989). Satisfacía así a parte de la alta burguesía comunista y alentaba el chovinismo para desviar el descontento de los trabajadores. El último eslabón de la cadena que pesaba sobre la economía de la URSS era el control militar y el apoyo económico a las colonias (Alemania del Este, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia), ya antes Albania y Rumania, y desde 1948-1948 Yugoslavia habían cercenado sus relaciones con la URSS.
El abandono de dichas colonias se fue tejiendo entre bastidores con EE UU y otras potencias europeas para que la caída de los partidos comunistas fuera suave y pacífica. Calma entre los sectores de la ultra derecha y emigrados fascistas croatas, húngaros, polacos, etc. Tranquilidad de parte de las policías y tropas checas, alemanas, etc.

La teatralidad el 9 de noviembre y el día de retraso de Bulgaria

Bulgaria, por su cultura religiosa y política (de derecha y de izquierda) está hondamente vinculada con Rusia (liberación de parte del país de la presencia turca por el ejército zarista en 1878). La fidelidad del partido comunista de Bulgaria a la URSS fue sólida porque el país estaba rodeado por países ajenos a la URSS (Grecia, Turquía, Rumanía y Yugoslavia). Por motivos que desconozco, es probable que el Comité Central del PC de Bulgaria haya tardado o esperado la última señal de la embajada soviética para saber si seguía o no el abandono que le imponía la URSS. Era notorio que una parte del PC quiso ingresar en la URSS para ser la décima sexta República. Concretamente, el 10 de noviembre de 1989 un grupo de gente armada y enmascarada atacó el edificio del Comité Central y quemó parte de los archivos, tirando muebles por las ventanas (para algunos fotógrafos pudieran vender fotos a la prensa occidental).

Algunas diferencias socioeconómicas entre «el desarrollo gracias a la tecnología soviética» y «el desarrollo gracias a la democracia occidental»

«25 = 100» fue el eslogan marxista leninista búlgaro más impactante. Dicho de otro modo, entre 1944 y 1969, en 25 años, gracias a la ayuda fraternal de la URSS, nuestra patria progresó tanto como durante un siglo. Fue confirmado este triunfo con la celebración del centenario del nacimiento de Jorge (Gueorgui) Dimítrov en 1982. No sólo nos convertimos en un país industrializado, sino que asumimos nuestro deber internacionalista enviando a nuestras especialistas a Argelia, Cuba, Vietnam y dimos una formación estudiantes de estos países. Esto era la sempiterna resplandeciente fachada, detrás estaba Kremikovtsi, una gran planta metalúrgica que daba acero con un coste elevadísimo y producía una gran contaminación. Una corrupción generalizada, un atraso impresionante en el ámbito de la medicina, de la protección laboral, la investigación científica. Una ausencia espectacular de grupos solidarios para trabajar juntos. El odio entre vecinos, dentro de las familias, eran evidentes testigos de la podredumbre sembrada por el marxismo leninismo. En la URSS, en Polonia, Alemania del Este, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y Yugoslavia había más habitantes y relaciones mutuas con el extranjero.

En Bulgaria, existían núcleos cultos y sedientos de generosidad, pero con la monarquía búlgara y su corrupción menguaron. Con el marxismo leninismo, emigraron, se ahogaron o fueron asesinados.

El gran aporte de la democracia europea y de los vecinos griegos y turcos (y Rumanía presenta grandes analogías con Bulgaria) es la libertad para explotar (más severa y duramente que antes) a la clase obrera, destruir las pensiones, empeorar la medicina. Un ejemplo para este sector es un eslogan de los anarquistas búlgaros «el genocidio de los fármacos», son tan caros que la gente muere porque no les alcanza para comprarlos, o se arruina y muere porque los consiguió. Otra libertad apreciada (por los ganadores) es la destrucción de la naturaleza, la envergadura de la corrupción en comparación con la del capitalismo estatal marxista leninista.
La ausencia de protección laboral ya es una ley generalizada con pocas excepciones. La emigración fue la gran válvula de escape de 1990 pero fue la huida para no volver (o mandar poco dinero a los familiares) de gran parte de los universitarios. Otra libertad es la de recoger y seleccionar la basura. Sofía se parece en parte a Buenos Aires en el plano de los cartoneros.

Una mejora cierta es que los gitanos búlgaros (y rumanos) son ciudadanos europeos y viajan a Francia y Alemania; viven mejor que antes, si bien la escolaridad es inferior. También los aduaneros y la policía trabajan más que antes robando y deteniendo a los refugiados de Oriente. Pasaron de la tecnología soviética a las novedades capitalistas.

Las enseñanzas

La medicina era tan zafia, la cultura tan manipulada y sectaria (tanto en la URSS como en Bulgaria) que consolidaron creencias oscurantistas, místicas y extraterrestres. El arribismo y la casi nula solidaridad era la clave para trepar en la sociedad. Y había la ciega de Petrich famosa por sus milagros (en que creía parte de los miembros del PC).

Ahora, con la propaganda y la prensa capitalista, todo, cada elemento aparenta ser tan urgente como otro (salvación de una mariposita de tal y tal valle o monte; telares de los pomatsi o musulmanes búlgaros, etc.). La pobreza del nivel de vida y el desierto mental unen a los búlgaros. Se pregona la meditación, está de moda y se ignora a los bogomiles y su mensaje libertario e internacionalista.

Propagar y suscitar el aborregamiento y la ceguera colectiva parece ser la gran riqueza del socialismo científico y del capitalismo para Bulgaria. Recemos juntos (sólo los ortodoxos, por supuesto) para sanar el globo terráqueo (para los blancos).

Afortunadamente, hay grandes momentos de conciencia social que surgen para rechazar los disparates y las desigualdades pero se deben a la supervivencia social, y eso es una esperanza.

Frank, 09.11.2019