Francia, la periferia arde

Francia, la periferia arde

Viernes 11 de noviembre de 2005, por frank

En espera de una postura de los sindicatos y de la Confederación, mandé un resumen denso sobre un abandono social organizado por los partidos políticos de izquierda y derecha.

Frank, CNT 91

Noticias mandadas el 5 de noviembre de 2005 a un compañero uruguyayo

Para lo que está pasando acá en Francia con los jóvenes marginalizados de los estudios y del empleo fijo, es evidente que es una saturación de rabia y bronca por la presión policial, las declaraciones del ministro del Interior que desde hace un año prepara su campaña presidencial para 2007 arrasando de antemano los votos de la ultraderecha.

Además brota en una zona que ya en 2001 tuvo un movimiento de protesta durante varios meses de profes, padres y alumnos (de los 7 a los 15 años) para pedir una adaptación de los programas escolares a la situación de abandono cultural (pobreza de los padres -o sea de origen puramente francés- y desfase de otros padres -o sea de etnias extranjeras). El ministerio de Educación
prometió mucho y algo se hizo, que se dejó en la cuneta. Desde entonces hubo varias huelgas de estudiantes de bachillerato (por la falta de recursos y hasta sitios en los institutos) en parte en 2003 y muy duras a principios de 2005.

Y cada vez apareció una doble vertiente en esas protestas de estudiantes porque se mezclaban otros jóvenes con fuertes similitudes “blacks, blancs, beurres” (negros, blancos, magrebíes) de clase media y clase marginalizada. La diferencia está en que los marginalizados aprovechaban la mani para robar celulares, ropa y extorsionar.

También desde hace unos 15 años, hubo en varias periferias de Paris y otras capitales, mini motines de varias noches de adolecentes (con quemas de vehículos y asaltos de tiendas) cada vez que en un control policial la cana mataba a un joven por no tener la documentación debida de la moto y por haber robado un coche.

Otro factor es que la policía ha remozado su pesonal acudiendo a gente de todas las etnias y se da, por tanto, una competencia y un odio entre los “blacks, blancs, beurres” que se integran “traicionando su medio” y los que siguen embarrados y sin salida.

Actualmente es lo mismo a escala de casi toda la periferia parisina y en gran parte de la provincia, con objetivos altamente significativos : coche, escuelas y colegios, o sea símbolos de cierta riqueza y de una enseñanza inutil (diplomas infravalorados y hueros, destrucción de empleos para jóvenes, creación de puestos fijos de 2 a 5 horas diarias, sin posibilidad de ascenso).

La solución de tipo EE UU y Brasil de multiplicación del tráfico de narcóticos y de tolerancia de la pequeña delincuencia (aplicada desde hace unos 25 años) parece agotarse ante la persistencia del racismo en todas las direcciones (blanco para con todos, magrebí opuesto a todos, negro contra los demás).

Las posibles influencias políicas y religiosas son casi nulas a mi parecer. Los jóvenes protestan doblemente por el fracaso de sus padres y el suyo propio. Desafortunadamente, en esa aplicación de la acción directa, la CNT no pinta nada.

¿Cómo puede seguir aquello? Puesto que el gobierno no tiene nada concreto más allá de las promesas, es posible que termine muy mal con más represión. Y mayor odio para el futuro inmediato.