Anarcosindicalismo Cómo afianzaremos la revolución

Anarcosindicalismo Cómo afianzaremos la revolución

Viernes 16 de diciembre de 2005, por Prieto Horacio

Como el comunismo libertario de Isaac Puente plasmó las aspiraciones de los trabajadores de 1933 a 1939, este folleto de Horacio Prieto dio un molde para la cúpula, en especial en 1936-1939.

Anarcosindicalismo Cómo afianzaremos la revolución

CAMARADAS:

¿Qué hacer? ¿Cómo habría de conducirnos al día siguiente de haber hecho una revolución verdaderamente nuestra, es decir, proletaria? He aquí la iuevitable preguntita que los nuevos militantes en particular, y muchos veteranos inclusive, se hacen en todo lugar propicio a la tertulia o a la controversia. Nada digamos de las gentes indefinidas porque, casi siempre, proceden de modo instintivo y les preocupan muy poco las cuestiones delicadas.

Existe en los medios revolucionarios, apolíticos, un fuerte caudal de teorías que difícilmente podrán ser superadas por lo suma de todos los demás ambientes que pugnan por anularnos la hegemonía de las conciencias progresivas y justicieras. De los estadios de combate se nos arrojan las armas más dispares, se no acosa sin tregua ni piedad, principalmente en España. Se nos combate por odio de clase y por celos partidistas; se nos acusa de pobres ilusos igualmente que de torpes asesinos o de mixtificadores de las ideas de emancipación humana./ p. 1

A pesar de esto, y dándose cuenta de que la calumnia no quebranta lo más mínimo el arraigo que nuestras campañass han tomado en el alma del pueblo, se dedican a enfocar el punto de mira de esas armas a la cabeza de nuestra ideología; se han propuesto derrumbarnos por lo más principal de nuestra contextura. Y, puestos en ese trance, han divulgado a boca llena que no podemos, ni conseguiremos jamás, dar cuerpo a ningún sistema de convivencia social porque carecemos de un plan para el futuro, porque nuestra organización germina y cultiva por sí misma los elementos de su propia ruina.

No negaremos que nada es absoluto en la vida y que, por esto mismo, nuestros detractores tienen un tanto. de razón, quizá más de lo que nosotros mismos pensamos, por un desdén inexplicable de la sistematización de los hechos y una coufianza ultrancista en la inspiración y audacia que las circunstancias producen en los momentos solemnes. El sentimiento profunda,ente libertario de nuestros camaradas, ese fanatismo injustificado del albedrio personal, que marca tan hondamente el carácter de nuestros mejores militantes, ha chocado siempre con la imperiosa realidad, con las exigencias de la historia y de la sociedad actual que imponen, ahora más que nunca, una adaptación rigurosa a las dificultades inherentes al desarrollo cada vez más ingente y complicado de la familia humana.

Pero esta característica tan relevante, va poco a poco desvaneciéndose, y al romanticismo fogoso de nuestros más inspirados poetas, va sucediendo la actuación lenta y constantemente superada, de aquellos que por haber sufrido el duro trato de la reacción y la enseñanza que prodiga el determinismo social. / p. 2 se han ido desprendiendo de las bellas toilettes del ensueño para ir adosándolas al organismo social : por los que se han dado cuenta que lo justamente útil no es, precisamente, realizar el ideal por una simple manifestación de la voluntad, sino que lo primordial es idealizar la realidad con el esfuerzo incesante e intensivo, aumentando el nivel vital de los pueblos y haciendo que éstos, aprovechando los mejores medios de que disponen, vayan día por día, y en marcha ascendente, confundiendo sus posibilidades materiales y sus evoluciones morales con la manifestación más elevada de los ideales más densos y más amplios, con los que más aseguren el respeto a la vida y las libres querencias de los hombres.
Así pues, todos nos hemos percatado que no podemos inventar nada; que nada se inventa y que todo lo que esta palabra significa, es el producto de un estudio concienzudo y tenaz del pasado y una perfección laboriosa de lo que la historia nos viene legando; que incluso el genio personal, esa facultad maravillosa que deslumbra a las masas, sólo es la resultatnte fatal de una larga paciencia, de una enorme suma de pasión y de sacrificios dedicados al fin apetecido. De igual modo, el genio social es el colofón puesto al monumlento de las víctimas de energías, de sentimientos e inteligencias acumuladas por la vida humana en honor de su propio engrandecimiento.

Quiere esto decir, que debemos ir abandonando el terreno a la imaginación, eliminando las taras que heredamos por la religiosidad de nuestros antecesores y darnos enteramente a mejorar materialmente le mundo especializando cada una de las facultades innatas que posee ;;;;;; a las de los demás procurar / p. 3 una armonia de trabajo y holgura que sea para todos igual. Empecemos a darnos cuenta que para conseguir estos fines es necesario organizarse y, en dosis mínima, disciplianarse; que las especies mejor organizadas, son las que mejor resisten y sobreviven en la lucha instintiva por la conservación, y que los pueblos mejor organizados, son los que dan ejemplos al mundo como portaestandartes de la civilidad y de la interpretación del derecho.

Organización quiere decir disciplina, libremente adoptada, sometimiento de la personaluidad al interés común, abandono de resabuos egoístas en pro de la colectividad, es decir altruísmo, y cuanto más noblemente sean interpretados estos grandes principios, tanto más completo será el resultado que se obtenga.

No queremos aquí asentar, como ejemplo, la disciplina de cuartel o del convento con sus vicios ingénitos de una organización que tritura al hombre bajo el capricho de los tiranos. Queremos hablar, repetimos, de una organización y una disciplina voluntarias, que son las más propias al hombrem y cuya materialización es la formna más acabada del espíritu que vive en nosotros; una organización que sea, en lo posible, la que más respete la dignidad particular, pero que sea también la que más responda a la eficacia; que rechace el prejuicio del individualismo exacerbado por disolvente, pero que abomine también al centralismo castrador, principio y fin de todas las tiranías.

Respondiendo a estos magnos postulados urge dedicarse a meditar, serena y largamente, sobre el sistema que mejor enmarque, ya que, hasta hoy, sólo tenemos como norma de conducta para la propaganda, la idea general de la revolución y unas coincidencias algo / p. 4 problemáticas en cuanto a la finalidad de la misma; empero muy poco se sabe particularizar acerca de las hondas dificultades que el cambio de régimen nos obligará a solventar y qué nos exigirán una inteligencia y perseverancía cuyo cálculo escapa aún a la mente de los más avisados y fervorosos compañeros: dificultades dé orden económico, de orden moral, militar; jurídico, ete... los cuales han repugnado el ser tratadas por puritanismo convertido en hábito inexpugnable.

Contra este mal, nosotros hemos de reaccionar y estimar que debemos hacer indispensables concesiones del idealismo, a la demanda realista de los pueblos, hemos de plegar nuestras alas y bajar al llano, pan elevar a las cimas a quienes son más perezosos en comprender y ejecutar, estimulándoles con el altruísmo del ejemplo, con el propio mutilamiente de nuestro credo, para que ellos se saturen de nuestra since ridad y virtudes morales,

Objeción preliminar

Tenemos, para empezar el trabajo, un organismo de clase, sólidamente coustruido, que ha pervivido a través de las represiones autoritarias, porque ea pro grama, para la lucha revolucionaria, está inspirado en una idea que simboliza la más noble y justa de las aspiraciones, que alberga la humanidad, y hacia la que camina siguiendo rutas contradictorias, pero sin jamás perder el norte de promisión, Este organismo es la CNT y su finalidad inmediata el comunismo libertario.

Nadie tiene la menor duda de que éste es realiza / p. 5 ble, pues hasta sus enemigos mas recalcitrantes así lo reconocen, pero lo postergan y admiten en plazo de tiempo todavía muy remoto; esperan el transcurso de los siglos, el agotamionto de la sociedad burguesa, la transición por el socialismo estatal, y su fatal consunción cuando la vida se haya superado a sí misma, cuando el hombre tenga un grado exquisito de responsabilidad, congénita a su misma naturaleza, y cuando la noción del respeto mutuo alcance su más profunda expresión.

Aquí coinciden igualmente todos los individualistas, tanto el burgués como el anarquista; los primeros , por motivos desviacionistas, para así perpetuar el privilegio, y los segundos porque no tienen fe en la humanidad y de este modo se rescatan del esfuerzo y de la lucha. Los dos pecan con sus actitudes; pero mucho más los segundos, los anarco-individualistas, que con su olímpico desprecio a la masa se hacen consortes inconscientes de los tiranos. Frente a ese absolutismno ideológico nos emplazamos los revolucionarios y ofrecemos al pueblo, que pide nueva justicia social, un sistema de ataque y subsitución a la burguesía, bastante lógico, y que cuaja en la psicología del pueblo español, pero quo es muy posible de ser modificado, como tal sistema, ya que su estructuración se reforma y acaba con arreglo a las directivas que nos proveen nuestros desaciertos y los perjuicios que nos infieren. Esto da idea de que no somos dogmáticos y que queremos y podemos asimilarnos, en duro aprendizaje, lo que más conviene al pueblo anónimo a cuyo interés nos debemos.

¿Qué dicen los dogmas imperantes de la política? Todo el poder para nosotros, dicen los políticos bur / p. 6 gueses, todo el poder para nosotros, dicen los socialistas autoritarios de los distintas ramas; todo el poder para el individuo, dicen los más puros; todo el poder a los Sindicatos, ha dicho el Sindicalismo y particularmente algunos de los más autorizados militantes la CNT, oponiendo esta consigna a las de los partidos revolucionarios; todo el poder al pueblo, decimos nosotros, los anarcosindicalistas. Esta fórmula nos parece la más justa y procuraremos interpretar del modo más fiel a nuestra conciencia, y que creamos más eficiente, para una rápida y benigna introducción del comunismo libertario en una próximo futuro.

Política Revolucionaria

En el momento de ser declarada la revolución, los Comités de la CNT, tal y como están constituidos serán los que dirijan los destinos del país, teniendo para ello las máximas atribuciones; ellos han de ser los que darán vigor ejecutivo a los acuerdos que surjan del seno de los sindicatos revolucionarios y sus decisiones, adoptadas por el procedimiento verdaderamente democrático que nos carecteriza tendrán fuerza de ley. Previamente, el comité úacional debe ser amplíado con delegados de cada regional y otros de carácter popular, perdiendo así la antigua característica según lo indique la conveniencia. Luego, por virtud del sistema federalista que practicamos, los respectivos comités locales, comarcales, etc., deben ser revestidos, por acatamiento incondicional de este principio, en asambleas de sindicatos, de la autoridad moral necesaria para que elaboren con ayuda de un / p. 7 concejo técnico entre los elementos mas adictos a la causa de la revolución, procedentes del campo burgués (ingenieros, arquitectos, médicos, periodistas, militares, etc.) un estatuto revolucionario que regule la marcha del movimiento en sus aspectos economico, militar jurídico, etc. Este estatuto tendrá carácter provisional y sera sometido después de una intensa propaganda, a las asambleas populares para su aprobación unanime con objeto de que, al ser refrendados por la voluntad popular, tenga en ella su más ardiente defensor.

Algo después, cuando el pueblo se dé perfecta cuenta del curso de la revolución, y tenga en ella concentradas su fe y su voluntad, se procederá a la elaboración de una constitución nacional revolucionaria que será discutida en un congreso compuesto por delegados sindicales y otros, por sufragio popular directo, y cuyo congreso representará con sus acuerdos la más alta expresión de la soberania revolucionaria.

El supradicho estatuto provisional se subdividirá en los correspondientes locales, comarcales, etc.; se referirán, exclusivamente, a las demarcacionee ya señaladas acomodándose a las características raciales y políticas de cada jurisdicción sindical; serán nombrados sus confeccionadores a base de autonomia sindical; pero, el correspondiente al comité nacioual, será confeccionado por un pleno do delegados provinciales o regionales, según convenga, siempre auxiliado de consultorios técnicos, y formados éstos según el interés común lo exija, y que por una desconfianza incidental carecerán de voz ejecutiva. Este privilegio pasajero será del comité nacional de la CNT y los similares subsiguientes. / p. 8

Queda descontado que estos cargos de responsabidad recaerán en manos de camaradas de moralidad revolucionaria bien probada; que interpreten justamente las ideas y que sean capaces de inmolar todas sus facultades a mayor bien de la causa.

¿Cuál será el espíritu del estatuto revolucionario?

En primer ugar declarar abolida la propiedad privada, hecho que se cumplirá sin demora y de manera valiente, rotunda errectificable; para esto, serán rápidamente anulados todos los registros de la propiedad en fábricas, talleres, bancos, edificios privados, audiencias, templos del culto, municipios, propiedade agrícolas, ete., que serán declarados de propiedad social. El cumplimiento de este principio fundamental lleva en sí como consecuencia, la anulación de la moneda como signo del valor de cambio, y se procederá a la incautación de la moneda metálica, que en 1a sociedad burguesa es la garantía y el afán del comercío capitalista. Estas monedas - oro y plata - serán fundidas en barras y depositadas en un banco especial, para que, en caso de rigurosa precisión y cuando los momentos lo permitan, pueda el país entablar negocaciones comerciales con los países burgueses que se avengan a ello. Queda entendido que la maneda que se acuñe, tendrá sólo el valor de cambio con el extranjero y nunca servirá para el uso interno del país. Las joyas particulares y corporativas serán confiscadas y fundidas, y sólo se respetará lo que tenga un estimable valor artístico y de utilidad social.

No habrá ley de herencia, ni propiedad algunq sino usufructo de aquellos medios de trabajo y de / p. 9 confort indispensables a la vida normal del individuo.

Todas las riquezas naturales, industriales, agrícolas, urbanas, etc. - edificios, parques, vías públicas - serán registradas en los municipios revolucionarios, que serán los propietarios más inmediatos y a cuyo cuidado y fomento, en el orden administrativo, conservador y perfeccionista, estarán los sindicatos, las cooperativas creadas especialmente, y lis mismos municipios : labor que se distribuirán según las normas de competencia asignable a cada corporación , en la práctica de una interferencia de capacidades, mancomunadas e inspiradas en una austera moralidad.

Asi pues, se practicará la ley de la soberania popular, locamente, asignando a la federación local de sindicatos la magistratura superior en matería de trabajo, a la federación local de cooperativas complementarias de oficio, en el sentido de la distribución y al municipio en la política popular; pero como autoridad suprema se tendrá a las asambleas populares. La graduación ascendente, en la geografía político-económica de los pueblos, corresponde a la estructura comarcaml, y sus exponentes pueden ser las federaciones comarcales y su organismo popualr correspondiente, la Diputación, que será compuesta por delegaciones, de los municipios o por sufrago unviversal ; se auxiliarán federaciones comarcales y diputaciones en todo aquello que afecte a la conveniencia de la comarca y las moverá en su función un ritmo análogo al de las corporaciones locales.

No mencionamos las provincias, porque tal vez nos veremos obligados a cambiar su actual estructura política, racial, para transformarlas en provincias de es- / p. 10 tructura económica, según los impongan las razones de carácter productivo, transportes, etc., y a las que había que acomodar un nuevo sistema de administraación y facultaciones políticas. Entonces podremos atribuirles la personalidad representativa que se merezcan ; pero entre tanto basaremos nuestros cálculos dentro del ciclo de organización nacíonal que nos contiene e inspira.

No existirán las regionales, en el orden político administrarivo, ni el de la produción, porque será un poco peligroso la instauracion de unos estatutos que más bien provocarían dificultades de origen burgués : raciales, lingüisticas,religiosas, etc., pues posiblemente turbarían esos nuevos Estados, la rivalidad, el encono, ya que el espiritu, pequeño patriota de los mismos, no se habrá desvanecido al primer soplo de la revolución.

No existirán las confederaciones regionales, sino fugazmente, y eso, en el orden militar, porque así impone la estrategia propia de esas instituciones. También existirá la confederación regional para el desempeño del comité nacional, que tendrá vigencia a plazo fijo, y cuya representación deben asumir esas regionales por turno riguroso.

En la nacional, el comité lo compondrán, como queda ya dicho, un delegado de cada regional - ampliado por un delegado de las cooperativas distribuidoras - y un delegado de representacion popular y varios de cada organismo.

La directriz política nacional estará determinada por un congreso nacional de delegados comarcales de trabajo, producción y distribución respectivamente, otros de representación popular, por los comités /p. 11 de federación nacional de oficio (subsecciones de la federación de industria principal) por los de las federaciones nacionales de industria y por el comité de la CNT. Éste queda indiscutiblemente encargado de materializar las disposiciones del congreso y le seguirán en e1 orden de atribuciones los comités comarcales y locales respectivos. Este congreso será transitorio y se disolverá al terminar sus tareas. El congreso nacional lo convocará el comité de la CNT y él será quien recogiendo la opinión del país presente los temas a discutir. Al mismo tiempo, el congreso señalará fechas, más o menos regulares, para su reconstitución.

Cuando el comité nacional sea denunciado como incompetente, un plebiscito dirá si debe pasar a la regional turnante, o al nombrará uno de hombres capaces y selecionados, de las diferentes provincias, con arreglo a privilegios profesionales o políticos, o confundiendo indistintamente ambas cualidades personales. De todos modos, queremos hacer que los poderes personales desaparezcan en absoluto, y facilitar a todos los ciudadanos el acceso a los cargos más responsables, y (dispensad esta distinción) más honoríficos.

Creemos que esta nomenclatura de atribuciones no, encontrará grandes obstáculos, porque al hacer una revolución para el pueblo, será menester confiar en sus decisiones, puesto que sus anhelos más fervorosos están cifrados en poder distribuir, para todos, una justicia que sea por todos implantada y sentida. Y no nos equivocaremos al afirmar quo. esta filosofía popular de la justicia será propagada con entusiasmo y, defendida en su aplicación con el heroísmo que es innato en el pueblo, cuando se ve obligado a conser / p, 12 var le civilización, el derecho a la vida y la enjundiosa ley moral del respeto mutuo,

El orden revolucionario en la economía

Tan pronto como el proletariado se adueñe de la situación, después de haber eliminado en lo posible a la buguesía y a los elementos principales que la sostienen; tan pronto que el sistema autoritario es liquidado totalmente, en cuanto la huelga revolucionaria carezca de objetivo, todos los productores en general deben reintegrarse a sus puestos de trabajo y reconstituir así la situación prerrevolucionaria hasta que las estadísticas, el examen sereno de las circunstancias, establezcan normas factibles de empezar el trasiego de los productores, de objetos inútiles y de coerción, para incorporarlos a las nuevas demandas del trabajo social.

Para cumplir debidamente este requisito, sera menester cambiar la estructura de los actuales Sindicatos, que, si hoy cumplen relativamente bien la funcion de combate al capital, no son la expresión más acertada del Sindicato cooperativo post-revolucionario. Habrá que especificar la constitución de estos organismos a base de Federaciones nacionales de industrias superiores; ejemplo: la industria panificadora debe comprender, por secciones de oficio, desde los Sindicatos productores de trigo, harineros, panaderos, transporte, etc.,hasta los técnicos y oficinistas de la misma industria. En la industria textil, desde el productor de algodón - industria .que implantaremos al igual que otras que la negligencia burguesa tiene despreciadas en nuestro país - manufacturas de hilados / p. 13 etcétera, hasta la obra de confección del vestido, aglutinando en la Federación los transportes, técnicosy oficinistas; lo mismo digamos en el Automóvil, en la locomotora, en la prensa, en la albañilería y demás. La misma relación habrá en la cuestión ganadera, e industrias y comercios derivados; como por ejemplo, embutidos, quesería, carnicería, etc. Otro tanto en las industrias pesqueras: conservas, salazones y su comercio originario do la pesca,

Queremos decir que en las industrias más importantes hay que asociar al productor de las materias primas con el productor de utillaje y el productor de materias últimas, asociando entre ellos al obrero del campo o de la mina, al técnico y al burócrata. Aquí se obtiene la ventaja de poder simplificar el proceso de la producción en general y logramos estrechar fuertemente a todos los obreros por una solidaridad recia, aunándolos sin distinción de capacidades, evitando tal vez, de este modo, la vaga amennaza que alguien insinúa de la rivalidad entre Federaciones de industria del tipo actual, Así también quedará liquidado el recelo del campo a la ciudad, las cuales no tendrán razón de existir por separado. No habrá Federaciones nacionales agrícolas, ni federacionee nacionales de oficio de la naturaleza de hoy, pues según el procedimiento que hemos apuntado, no puede haber este exclusivismo. El campo y la ciudad se complementan, no pueden tener una fisonomía propia y una personalidad específica, y nuestro esfuerzo tenderá siempre a descentralizar, a impedir que ningún orga-nismo pueda tener la hegemonía de los demás.

Las cooperativas, o secciones de distribuciónde cada Sindicato de oficio, estarán en relación con el / p. 14 respectivo Sindicato; y las Juntas del mismo, en lo que se refiere a la manifestación globa1 del trabajo y de la relación, estarán formadas por solidaridad y justo equilibrio entre miembros de ambos organismos e igualmente en toda la escala federalista de la economia política.

Las secciones de distribución, cooperativas, principalmente en lo que atañe al confort personal, tendrán subsecciones de barriada para mayor facilidad en el proveimiento y buena administración de las nececidades populares.

Las cooperativas estarán organizadas en Federaciones locales, comarcales y nacionales, y, como ya decimos anteriormente, estarán adscritas a la Federacion de industria principal, de las que serán el complemento y tendrán paridad en la distribución de cargos para los comités federales de industria con los Sindicatos y Federaciones de oficio.

Las Federaciones de oficio y distribución, locales, comarcales, etc., serán las que tendrán a su cargo cuestiones de estadística, e informarán a los comités superiores correspondientes, periódicamente, para que cada cual tenga al corriente, a los más complejos y elevados, del movimiento económico, y llegue la labor totalmente simplificada hasta el comité nacional superior.

Las Federaciones locales y comarcales residirán en el municipio y en la diputación, y en lo nacional un lugar previsto por la conveniencia, y serán cada cual los auxiliares del organismo popular político equivalente. La soberanía, en los asuntos de cada jurisdicción, corresponde a estos últimos, que son los representantes de la opinión pública. / p. 15

Para facilitar la obra de estadística, cada Sindicato de oficio y de distribución, por separado, tendrá sus comités de relaciones siguiendo la escala federalista, cuyos comitñés darán m según se estipule en congresos, cuenat a la federaciones de industria prncipal etc., es decir todos los comités y organismos representativos del trabajo y de la política popular. Lo mismo hará los municipios, diputaciones, universidades, academias, etc., y todo ello en boletines especiales, que aquirirán la mayor publicidad posible, para que el pueblo entero esté al corriente de todos los pormenores de la vida política y económica y, para que bien provisto de juicio pueda pronunciarse en sus asambleas que ¡no olvidarlo! serán soberanas.

Los mismos trabajadores serán los que designen que sus mandatarios en el seno de las fábricas, talleres, edificaciones y campos, en sus secciones autómatas, al igual quo hoy lo hacemos, y tendrán la potestad de regular el trabajo; de imponerse el horario, de crear sus comités de fábrica, de imponer sanciones disciplinarias a la holgazanería y al sabotaje, a la inmoralidad, de estimular y de premiar la diligencia y el estudio; fomentarán la propaganda, organizarán grupos de choque, de actividad, e impregnarán el ambiente de una sana moral, siempre procurando dar buen remate a las más apremiantes necesidades de la produccióu y a los preceptos de la nueva ética revolucionaria.

En el campo existirá el mismo principio de organización fundamental, tanto en política como en economía : habrá que especializar los trabajos o incorporarlos a las industrias superiores. Pero al mismo tiempo se crearán granjas agrícolas y ganadoras, que estarán / p. 16 ligadas por igual sistema de autonomia y federalismo al común de productores, en sus relaciones locales, comarcales y nacionales, con sus federaciones de producción específica y sus comités de estadistíca y hermanadas a las cooperativas de distribución.

Inútil decir que cada localidad atenderá primeramente a sus necesidades peculiares y que la ética revolucionaria las determinará a proceder con igual ardor que para sí mismas, atendiendo a cubrir lo más perfectamente posible, con el exceso de sus riquezas a las necesidades de las demás comunas y del país en general.

En este sistema federalista no hay, no puede haber manifestaciones autoritarias; todo quedará condicionado al bienestar general que será la autoridad suprema. Según la naturaleza de nuestros sentimientos libertarios todos los comités, órganos representativos, lo son de relaciones, simbolizan la simplificación de las tareas y serán renovados según la voluntad del pueblo lo manifieste; pero, como tales organismos de responsabilidad, serán investidos, de grado, de una fuerte prestancia moral y en el desempeño de sus obligaciones se les rendirá el más profundo respeto.

El orden jurídico

Durante la explosión revolucionaria, en el fragor de la batalla contra la sociedad burguesa, la CNT será la vanguardia de la insurrección. Sus comités caracteristicos serán los representantes más directos autorizados del movimiento y tendrán como agente de la acción de choque a las agrupaciones sindicales revolucionarias, cuya formación será imprescindible / p. 17 organizar desde la actualidad, en cada localidad, los cuales serán el alma de la ofensiva contra el sistema capitalista, los que arrastrarán con el ejemplo de 1a audacia y técnica combativa, a las masas popular que participen en la lucha. Ellos serán también los que refrenen los excesos inconscientes del pueblo, principalmente en la destrucción de las cosas. En Cuanto a las personas, tenemos la convicción profunda de que dejándole, en eso dias de cataclismo, hacer la justicia por su mano, el humanismo del pueblo nunca llegará a una justícia represiva completa con los individuos inculpados de opresores; el pueblo nada tiene de rencoroso, y creemos que aunque desahogue sus iras contra todos los tiranos que amargaron su vida durante siglos, todavía quedarán muchísimos elementos extraños a la nueva sociedad, que concentrarán sus pasiones y organizarán graves disturbios contrarrevolucionarios.

Decimos, pues, que se inculcará en el pueblo el respeto casi sagrado a las cosas, porque son su propia obra, y cuando se destruya sin inteligencia, exigirá un nuevo y gravoso esfuerzo en la reconstrucción. Los contumaces en la destrucción desordenada, serán expuestos a la justicia popular, y que será ejecutada en el acto. Los que cometieron actos de expropiación, con fines egoístas, serán igualmente abandonados a la vindicta popular. A este fin, y en evitación de males mayores, los comités revolucionarios instruirán debidamente al pueblo con una propaganda intensa, basada en preceptos breves y claros de comprender. Los organismos revolucionarios serán moralmente responsables de los perjuicios causados a la revolución, si no cumplen con verdadera fe sus misiones respectivas, / p. 18 si no orientan debidamente a las masas, si no poenen toda su dinámica, como hombree y como revolucionarios, al servicio de una vida social muy superior a ellos mismos.

No podrá existir en el país ningún código unico, ninguna ley nacional que dé sanciones rigidas y unilaterales a los actos que sean estimados delictivos.

La jurisdicción represiva tendrá carácter puramente local y será aplicada por aquellos organismos a quienes se planteasen estos problemas. Concretando este criterio, podemos decir: los actos delictivos cometidos en fábricas y talleres, contra la moral y la producción serán juzgados por los mismos trabajadores constituidos en en asamblea tríbunal y tendrán potestad absoluta para sancionr sobre los que incurriesen en faltas de consideración, según los motivos que ya apuntamos anteriormente. Los casos particulares de competencia entre los organismos representativos del trabajo y la comuna se establecerán oportunamente.

Los delitos de agresión a las personas, corresponden a la asamblea popular, corresponden a la asamblea popular, como representación inmediata de la humanidad que vela por su conservación. Esta se pronunciará, después de haber escuchado a ofensores y ofendidos, y a quienes hubieren sido testigos de los hechos imputados; pero antes, se procederá a la instrucción de un sumario que elevarán los miembros de un comité nombrado en una asamblea de la barriada que hubiera sido teatro del suceso. El sumario será entregado al municipio, el cual convocará a la asamblea popular, que sera el jurado que sentencie después de oidas acusaciones y defensa. Así se trataran solamente los delitos de extrema gravedad, de carácter político y comun, o sea manejos / p. 19 contrarrevolucionarios, asesinatos, violaciones, etc. Claro está que postergamos esta aplicación de la justicia popular organizada, para algo después del primer momento revolucionario, pero que su mecanismo nacerá gemelo del primer impulso reconstructivo.

Para la aplicación de las penas prescindiremos de las prisiones, ue simbolizan el ideal de los esclavistas y que son la verguenza de la civilización. Diremos, hipotéticamente, que a los condenados por delitos graves, y como mal menor para sus personas, se les obligará a la ejecución de aquellos trabajos que tengan menos atractivo por la dureza de sus condiciones; o bien quedarán extrañados al resto de la sociedad concentrándolos en lugares propicios, para que vivan a su albedrío, previa concesión que la sociedad les haga de los útiles de trabajo indispensables a su sostenimieuto. Pero, no obstante, se les estimulará al arrepentimiento por medio de la educación y desarrllo de las buenas cualidades que moran en la conciencia de 1os hombres, aun de los más depravados.

A este fin benemérito, se organizarán asociaciones de protección y regeneración del delincuente y al servicio de las cuales la municipalidad pondrá todos los recursos que posea; y la sociedad reconocerá maesros de 1a virtud a los hoñbres que se consagren a convertir, a devolver purificados de prejuicios criminales, a los que no supieron que por encima del orgullo personal, de la falsea hombría y del egoísmo ancestral - impele a despreciar y aniquilar por actos de violencia a sus semejantes y la ética del respeto recíproco -, está el interés social y el amor humano. Esta labor pertenece, teóricamente, a la nueva escuela criminológica, racionalista, que será fundada y, que será la / p. 20 directriz espiritual del pueblo para emitir los fallos para que él vigile y asista al mejor experimento y éxito moral de lo que se decida.

Sentemos primeramente que no habra penas aflitivas y que los aislados serán considerados no como presidiarios, sino como deficientes mentales susceptibles de corrección y regeneración. Todos los ciudadanos estarán deberados a impedir las ligerezas de enjuiciamiento y posibles caciquismos y lenidades, consecuencia de las pasiones, por motivos de amistad de odio; pero todos , estarán moralmente obligados a evitar que los reconocidos incursos en culpa escapen a la acción de la justicia social. Los sentenciados poseerán el derecho de defendorse y recurrir gradualmente a la opinión nacional para presentar recursos de casasión que serán los que definitivamente tendrán fuerza de cumplimiento. No podrán exisitir plazos fijos para la extinción de una pena, sino que la sociedad será quien pueda reclamar, cuando lo juzgue necesario, a los que estuviesen condenados.

Las sentencias deben ser emitidas en virtud de votación popular nominal, para cuyo efecto se señalarán colegios electorales de carácter jurídico. Este sistema, como comprenderéis, puede aplicarse a todas las localidades, pero es susceptible de sufrir cuantas modificaciones sean necesarias al bien de la implantación de la justicia más aproximada a lo absoluto de nuestra moral. No podrán existir jueces ni magistrados profesionales; estas profesiones son de esencia y consecuencia burguesas; ni tampoco existirán gendarmerías ni agentes de policía. El pueblo entero queda obligado a ser trabajador y legislador, productor y conservador del orden social. Inclusive los grupos re / p. 21 volucionarios deberán disolverse por sí mismos y canalizar sus energías en construir rápidamente el crisol social que funda el viejo mundo y nos lo transforme saturado de la moral libertaria.

El ejército revolucionario

Una de las labores mas importantes, para el mejor éxito de la revolución, consistirá en realizar trabajos de captación de los soldados y militares profesionales. Para este propósito se formarán comités de propaganda, especializados, que se ocuparán de crear Juntas mixtas cívico-militares que vayan de acuerdo con los comités confederales y cuya obra de conjunto tenderá a la realización de un ejército revolucionario, que maniobre por los puntos estratégicos del país, y que sea una fuerza de choque organizada contra las invasiones del capitalismo extranjero.

Las tropas que se pasen a la revolución, mantendrán la estructura de su organización y disciplina militar,provisoriamente, haciendo una previa exclusión facultativa de cuantos superiores jerárquicos se manifestasen enemigos de la revolución o fuesen comprobados sospechosos. Los mismos soldados, en asamblea democrática, eleigirán sus directores y jefes y se estatuirán la disciplina que más convenga a la eficiencia en los medios de producirse en la guerra contra el enemigo.

Los jefes elegidos por su inteligencia; por su valor o sus virtudes morales, mientras jueguen el rol de tales jefes, seran obedecidos indiscutiblemente, sobre todo en los momentos de combate. Después, en los lapsos de desahogo, podrán ser juzgados y sentenciados con / p. 22 la garantía de un sumarió instruido por el consejo civico militar y presentado a la asamblea de soldados para sn sentencia, que se emitirá de acuerdo con disciplina que ellos se hubieren impuesto.

Aquí como en el resto de les organismos político-económicos no podrá haber jefacturas vitalicias ; los que ejerzan esos cargos lo harán transitoriamente, y mientras convenga para la nueva consecución de los fines perseguidos; pero, cuando uno de estos mandatarios quede descubierto como incompetente, la misma asamblea de soldados que lo eligiera podrá inapelablemente destituirlo y aplicarle la ley disciplinaria.

El consejo, o directorio cívico-militar, será el vehiculo deo relación con los organismos superiores y la guerra; él presentará en cada unidad de guerra, las órdenes o proposiciones que vengan de los órganismos centrales y presentará a la asamblea de los soldados, las iniciativas de ataque o defensa, para que ellos las discutan y aporten individualmente cuantos elementos de juicio dispongan y auxilíen los planes de las juntas cívico-militares más complejas; pero nunca podrán oponerse a las consignas que dimanen de loscomités siperiores.

Los movimientos del ejército, en las regiones estarán condicionados a un consejo especial, designado por los regimientos que procederá de acuerdo a las directrices recibidas del comité revolucionario regional de las C. C. R. R. o por miembros especialmente designados por éstos. Estos C. C. R. R. habrán de ser en cada región los que tengan la mayor autoridad en el ejército. En lo naciona1existirá un mando supremo mixto formado de milutares elegidos por las regiones y un comié especial delegado de la CNT. No hay que olvidar aue el ejército estara su / p. 23 bordinado siempre a la potestad de la CNT en toda la escala federalista.

Los regimientos deben siempre pedir y obtener el apoyo directo de los comités y de los municipios en cuanto a su avituallamiento y a la satisfacción de apremios morales e intelectuales.

No existirán en el ejército ceremonias fetichistas para hacer observar la disciplina; esos prejuicios se combatirán por medio de una tenaz propaganda en las filas por medio de mítines, asambleas, manifiestos y más que por otra cosa por la moral libertaria y el heroísmo de los revolucionarios más convencidos.

A fin de despertar el espíritu democrático en los soldados forzosos del antiguo régimen, se habrán de hacer llamadas vibrantes y sugestivas a los paisanos para el reclutamiento de voluntarios revolucionarios, que serán los que más amor propio desplegarán para desarrollar y solidificar el arma de la revolución libertaria; estos voluntarios serán incorporados al ejército regular y luego ajustados a la disciplina única que voluntarios y exforzosos se atribuyan.

Al margen del ejército la revolución armará a todos aquellos ciudadanos que estén dispuestos al sacrificio; a los que después de cumplida la jornada del trabajo estén dispuestos a efectuar servicios de vigilancia en lugares estratégicos y a incorporarse sin vacilar a los regimientos para cubrir las bajas registradas en las batallas; los ciudadanos así comprometidos estarán bajo la diaplina militar característica de los regimientos.

Los obreros de las fábricas de armas, municiones y accesorios serán considerdos como militares, en el aspecto-productivo, y tendrán sus representantes en / p. 24 los consejos cívico-militares, como proveedores, para facilitar e innovar el avituallamiento más perfecto del ejército; es decir, serán los sindicatos complementarios, cooperativas del ejército, en sus funciones o producción y distribución asimilados a la disciplina militar.

En la marina de guerra pondremos en vigor un programa parecido extendiéndolo a las factorías especiales; habrá que cuidar particularmente de la marina de guerra que en nuestro país es muy pobre y por lo mismo su acción defensiva es muy limitada. Su papel preponderante consistira en proteger aquellas costa que son de gran interés estratégico para la revolución, es decir, se concentrará en las costas de Vizcaya, Sagunto, Ferrol, etc. En resumen: protegerá contra las escuadras enemigas nuestras factorías siderúrgicas y astilleros. Como elemento auxiliar de gran eficacia pondremos a todo buque mercante en condiciones de ser artillado.

La aviación, según sea, terrestre o maritima dependerá de estos departamentos para mayor articulación en los servicios de guerra.

El ejército existirá mientras haya invasiones extranjeras o amenazas inminentes de ellas, pero, una vez desaparecidos esos peligros, el ejército se disolverá y los soldados se reintegrarán a sus labores.

En el supuesto de que el resto del país conserve el capitalismo y pueda provocar nuevos conflictos, tendremos la prudencia de mantener la industria militar en estado alerta, con sus fábricas dispuestas, sus laboratorios químicos y arsenales bien montados y existirán academias de guerra que instruirán a los ciudadanos libres para disponerlos a rechazar eventuales / p. 25 sorpresas del enemigo; Se sobreentiende que cuando no existan amenazas externas, cuando la revolución mundial sea un hecho feliz, destruiremos totalmente el sistema militarista como enemigo que es de la paz de los pueblos.

Tal vez recogiendo la idea proudhoniana, nos veamos obligados a sostener un ejército regular de productores que realicen trabajos de jurisdición e interés nacional y aquellos que por sus condiciones de ejecución fueran un obstaculo a la voluntad del productor; asi, todos los ciudadanos, estarian obligados a rendir un tributo de esfuerzo personal, justo y solidario, para mayor prosperidad del pais. He aquí la próxima gradación evolutiva del ejército y de todo sistema de concentracion periodica y obligatoria de los hombres, hasta que llegue el dia oportuno del abolicionismo total.

la Salud pública (Moral)

Las escuelas oficiales, colegios particulartes, congregacionistas, etc., quedaran bajo el patronato de los municipios, que han de ser quienes aportaran los recursos necesarios para su mejoramiento y aumentacion. En el orden administrativo y pedagógico, pertenecerán a la federacion nacional de la ensenanza, que sea quien instruira a los escolares segun los métodos que ella introduzca y que seran aprobados por sistema federalista en el seno de las federaciones básicas y de los organismos superiores, o sea por los comités de la CNT y los consultorios técnicos correspondientes.

El primer cuidado del revoluicion consistira en / p. 26 disponer la anulación do todos aquellos textos que propaguen cultos fetichistas a los dioses, a las patrias, al capital y al principio de autoridad que hoy se cultiva. En los primeros momentos, hasta que sea permisible suplantarlos por textos y métodos racionalisatas, los maestros enseñarán las asignaturas más indispensables y se esforzarán en propagar el amor al trabajo, a la libertad. a la solidarridad humana, al internacionalismo, etc.

A las enseñanzas superiores tendrán acceso todos los estudiantes, jóvenes y viejos, a cuyo fin las universidades, institutos politécnicos,, escuelas normalce y profesionales plantearán un programa de distribución del tiempo para quienes, continuadores de la sociedad burguesa, quieritu estudiar; podemos decir que se hermanará el trabajo útil con la vocación intelectual a fin de familiarizar el trabajo y el estudio, e ir, escalonadamente, a la transformación del hombre en un complejo de obrero e intelectual.

Todo lo mejor de la producción, los más grandes sacrificios, las más tiernas delicadezas se dedicarás a los niños y no se escatimarán el esfuerzo ni el valor material de las cosas para elevarlos moral, intelectual y corporalmente. Esta nota de sensibilidad y cultura, será uno de los mayores cuidados que ocuparán a la revolucion y uno de sus más fuertes pilares de sostén. El amor y asistencia a los niños probará que somos capaces de dignificarnos ante el tribunal del futuro. Los mayores pasarán hambre, sufríran todos los rigores del cambio del régimen, pero a los niños hay que darles la impresion de que su suerte se ha sperado, de que han empezado a vivir. El pundonor de revolucionarios avivará nuestra imaginacion, multiplicará / p. 27 nuestra energia para que la sonrisa de la infancia no se turba y no desconfie del cariño de sus genitores ni de la protección social.

Se instalarán en cada escuela, establecimientos especficos que cuidarán de los ninos en su conservacion y buen desarrollo fisiológico, como cantinas, gimnasios, campos deportivos, dormitorios colectivos, etc. Asi, estos organismos, serán el complemento de la casa familiar, lugares de seguridad mientras los padres estén el trabajo y lugares de perfeccionamiento y adaptación a la vida de sociabilidad que todos precavemos y anhelamos.

Higiene

La revolución proscribirá el alcoholismo para siempre; no se andará por las ramas como hace la hipocresia de los legisladores burgueses. Aqui, como en todo, se atacará a la causa para eliminar los efectos; desaparecerá la fabricación de alcoholes, no se permitirá mas que la cantidad necesaria a los usos industriales, farmacéuticos o de laboratorio. Ysi a pesar de esto existen alcohólicos se ejercerán sobre ellos una verdadera coacción moral, en la fábrica, en la via pública, en todas partes, incluso se lee negará el trato de gentes a esos seres depravados que son befa y afrenta de la moral y de la cultura.

La prostitución se considerará igualmente suprimida. Todas las hoy calificadas de prostitutas serán estimadas mujeres dignas y libres, y aquellas que estén fisicamente útiles ocuparán un puesto en el trabajo social. Siendo la miseria, o la pesadumbre de enfermedades hereditarias, o la tentación de la vida burguesa, / p. 28 las causantes de esa plaga social, desaparecera ella con los motivos que la engendraron.

Tanto el alcoholismo como la prostitucíón y la pereza, serán inexorablemente reprimidos como se reprime o extirpa una epidemia. Comoo dijo el verdugo Robespierre : el vicio es aristocrático, y la revolución lo castigará. Los vicios fisiológicos y el vicio de lujo - forma hipócrita del vicio - son incompatibles con una comunidad de hombres libres y laboriosos. Excusaríamos decir que no pueden seguir los domicilios insalubres; haremos guerra a la barraca, a la zahurda que nos impuso el egoismo burgués. Cada municipalidad se preocupará de que el pueblo viva en las mejores condiciones de higiene y comodidad, que nadie carezca de nada, que no haya descontentos ni privilegiados por la herencia. Pero tendrá buen ciudado de reservar los mejores servicios, terrenos, edificios e instrumental afines de beneficiencia social : hospitales, sanatorios, universidades, cooperativas, teatros, etc... y también para residencia inmediata de los elementos técnicos e intelectuales con vistas a ganarlo mas fácilmente a nuestra causa. Ellos son indispensables a la revolución, y ella, magnánima. Nunca pretendará rebajarlos a la existencia actual del pueblo proletario, sino que hará que la tónica vital popular se eleve a la cumbre donde moran el intelecto y la técnica. La revolución, comprensiva y altruista, tributara al genio, a la filosofia, al arte y a la ciencia, el homenaje que se merecen.

La familia

Los seres humanos, en relaciones sexuales seran completamente libres; todas las uniones seran legiti / p. 29 madas por la moral pública, es decir, aquellas que se hacen por atracción reciproca de los sexos y que respondan e sus origenes y en sus fines, a la mas pura moral natural. Los placeres contra natura serán sancionados como degradantes y encontrarán justa represión en la reacción psicológica del pueblo.

Se exceptuarán aquellos casos reconocidos como patológicos, para cuya evitación las facultades médicas, tendrán esmero en poner cuantos medios cientificos estén a su mano; seleccion, en lugares apropiados, de los actuales indotados conforme a natura y degenerados de origen burgués, prácticas de eugenesia, en los nuevos nacimientos, etc. De este modo el amor dejará de ser un exclusivismo y desaparecera en absoluto las causas de las delincuencias pasionales que tanto gravan al mundo y que son un fuerte dique a las ideas del progreso.

Los hijos son, naturalmente, de sus genitores, pero todos seran declarados hijos de la sociedad y nunca los reconocidos o pretendidos padres ejercerán ningún poder punitivo sobre ellos; los hijos, en tanto no son dueños de si mismos, pertenecran moralmente, primero a la municipalidad, y luego, no a los padres, sino a quien más los quiera, a quien se sacrifique por ellos, y ante todo, a quien los mismos ninos se inclinen.

No habrá temor a que por esto la familia desaparezca; la humanidad instintivamente tienda a ella y la cultura y la libertad la consolidarán. Hoy la familia, consecuencia de una de baishela [sic de prejuicios y de conveniencia de esencia burguesa es la primera prisión que el hombre tiene; mañana, la familia libre producto del verdadero amor, será la incubadora de hombres / p. 30 perfectos. Ahora bien, como no podemos soslayar las excepciones, se organizarán cooperativas de refugio y nutrición para quienes no admitan esa formalidad de la convivencia privada, y se procurar que todas las necesidades personales, de alimentación y aseo, queden largamente compensadas. Así una vez más la revolucion dará pruebas de rendimiento ante la libertad y el amor al prójimo.

La religión y los partidos

La expropiación de bienes materiales de la iglesia, congregaciones religiosas y partidos burgueses se cumplirá naturalmente. . Siendo una revolución popularque se hará, y no inspirándola otro ideal que el de libertad, trabajo y amor humano, no se recnococerá ninguna de propiedad particular ni corporativa politico-religiosa. Todo está hecho con el esfuerzo y agonia del proletariado, y los bienes de la iglesia, de la burguesia y de la politica le pertenecen; los edificios y accesorios del culto y propaganda se destinarán a obras de mayor utilidad social. La organizacion eclesiástica clerical será disuelta e igual surte correrán los partidos burgueses.

Los sacerdotes, como todo ser humano físicamente validado, quedarán constreñidos a ejercer un trabajo útil, y después serán libérrimos de practicar feligreses la cura de almas; pero nunca repetimos, se permitirá la organización de las sectas, porque todos ellas, obedeciendo a un poder espiritual omnipotente, conllevan un acatamiento implícito indiscutible a las jerarquías subyugadoras y, por lo mismo, fuertes ins/ p. 31 tintos de preponderancia social e instauración legalizable, de las desigualdades, de las servidumbres.

Quieren todas ellas, explotando el fuerte sedimento supersticiosos que nuestros ancestros nos han legado, someternos al poder divino para entregarnos ligados de cuerpo y alma al caciquismo de la iglesia y al despotismo de las aristocracias.

Y como nosotros también tenemos nuestra religión y por ende nuestra fe, no podemos permitir que otras religiones nos hagan competencia. Nuestra deidad fundamental es el amor humano y nuestra trinidad tangible la libertad, el trabajo y la justicia; nuestra fe consiste en creer que la humanidad se redime a sí misma por la moral y el empeño de sus miembros en superarse, y toda nuestra psicología y la dinámica de nuestro individualismo, modelan sin demora ni despilfarro de motivos, la alegría del sano vivir, la libre disposición del hombre al goce de este mundo material, y desdeñamos la locura de todos los misticismos : éstos, verdaderos casos clinicos o pedagógicos, que caen dentro del campo de observación de la psiquiatría o de la escuela moderna. Y los mismo el desvarío místico-religioso que la falsía político-partidista, recibiran el trato de inferioridad que se merezcan

No obstante, respetaremos en lo posible el sentimiento religioso de los pueblos y ellos mismos dedidirán si serán o no toleradas las ceremonias del culto; pero esto adoptado, nada podrá impedir que rompamos sus actuales ritos y hagamos de sus “sagrados”, lugares de libre controversia./ p. 32

La vacación recreativa

La revolución se encargará de implantar, tan pronto como sea factible, todos aquellos espectaculos impregnados en la nueva ética que coadyuven a esfumar la parte sombría del primer período revolucionario. Después de un expurgo convencional de aquellas obras cargadas de prejuicios burgueses, las cuales pasarán a poder de los archivos municipales que se formarán expresamente para esquivar a la impresón popular aquellas manifestaciones del arte y literatura corruptivas - los espectaculos como teatros, cines, museos filarmónicas, masas corales, etc., seguirán funcionando normalmente, eximiendo a los ejecutantes, del “surmenage” burgués. Con este loable fin, los sindicatos de actores, músicos, artistas e intelectuales serán facultados par tal cometido. Ellos se cuidarán de regular el trabajo, de declarar, segun sus aptitudes, los elementos puramente profesionales y necesarios, y aquellos que posean indiscutible temperamento artistico e intelectual, y que por vocacion prometedora haya que emanciparlos de todo trabajo metódico para que culminen mejor en sus genialidades respecivas.

Los municpios estimularán la creación de grupos artísticos, sinfonías y coros populares, que se ocuparán de llenar más lagunas que en este aspecto aparecerán con la caída de la sociedad capitalista. Estos grupos de aficionados serán un buen vehiculo para transportar el entusiasmo popular a la convivencia comunista y serán el nexo de la alegría puesta al servicio de la sociedad libre. Se fomentarán las manifestaciones deportivas, de educación física; las tertulias literarios y de educación razcionalista, las controversias / p. 33 filosóficas y todos aquellos ensayos colectivistas, de libre cooperación en la producción y el consumo, peculiares a las diferentes escuelas de la sociología vanguardista, las cuales recibiendo el auxilio directode la revolución, serán el más límpido reflejo de lo que devendrá la vida futura : ensayos del anarquismo hoy algo utópico que cada hombre alberga en lo más secreto y noble de su conciencia.

Distribución y consumo

“Todos los hombres nacen libres e iguales en derecho “... pero todos los hombres nacen determinados por el deber. Este axioma de la moral revolucionaria exigirá una especie de instrumento legal, para soslayar la injusticia, que implicaría la involucración o fraude del mismo: así pues, todo ser útil pare el trabajo, a partir de la edad considerada post-escolar, tendrá la obligacion de inscribirse en los centros demograficos de productividad, empadronarse e la municipalidad, para tener acceso a los derechos civiles que serán privativos del ciudadano que trabaja.

Al mismo tiempo tendrá un carnet de identidad de productor, que será la moneda circulante del pais para adquirir todo cuanto el productor necesite para satisfacer las exigencias personales y familiares, de nutricion y confort. En él se inscribiran los individuos y sus oficios respectivos, número de familiares incapacitados para el trabajo, etc., y habrá hojas especiales sobre las que las cooperativas inscribirán las entregas que se hagan al portador y las cuales darán al demandante según sus necesidades. En una sección especial del carnet, los comités de fábrica y de taller / p. 34 constatarán la capacidad de trabajo del identificado, su moral, etc, para que practiquen los obreros en. sus asambleas y tertulias un régimen de reconvenciones mutuas, de sanas coacciones morales que pongan a los reacios en el trabajo en el trance de prodigarse en el esfuerzo y de evitar la vergûenza de ser tildados de saboteadores.

El carnet servirá para viajar, para ejercer vacaciones anuales, para tener, en fin, plena opción al usufructo de aquellas ventajas que negaremos a quienes pretendieren vivir de la piedad humana siendo útiles para la cooperación. “ El que no trabaje no comerá “hemos dicho en nuestras propagandas; y esto reclama un sistema de aplicación rápida, práctica, dentro de la sociedad nueva. Donde habrá un trabajo fácil y agradable para todos, no es permisible el parásito inteligente ni el atorrante sin escrúpulos. Así pues para la buena marcha de la economía social se vigorizará ese precepto capitalísimo y se boicoteará inexorablemente la menor aparición de la holgazanería, en lo moral y en lo económico, a quienes se dejaren seducir por ella.

El espíritu de peregrinaje, la transmigración caprichosa, necesitarán también sus medidas coercitivas porque causarían perjuicios considerables en la economía y en el espíritu solidario y serian un acicate poderoso del aventurerismo, de la bohemia improductiva y desmoralizante. Para remediar este mal, idiosincrásico de la raza, se permitir a todos que de buen prinripio se trasladen a donde moja les convenga, siendo las respectivas federaciones de industria las que regulen el tránsito de trabajadores, respondiendo a los imperativos de la economía racional, y una vez / p. 35 asentados los individuos en las localidades libremente, elegidas, estarán obligados moralmente a permanecer en ellas, siéndoles permitido transferirse de lugar cuando existan causas justas y estando su carnet previamente avalado por los comités de taller y por la municipalidad; estas causas pueden ser asuntos familiares de urgencia, representaciones corporativas, motivos de salud, investigaciones, etc.
Anualmente se organizarán vacaciones y habrá pleno derecho a los viajes y al confort indispensable en los lugares escogidos para recreo, con la garantía única, con el único crédito que otorga el carnet de productor. La imaginación de los pueblos hará que se organicen excursiones colectivas, de recreo educativo, y cada pueblo tendrá hoteles y campos de expansión destinados a la recepción agradable de los turistas que les honren comohuéspedesen las vacaciones.

Tenemos la convicción profunda de que este mal de la transmigración no existirá en nuestro mundo, porque es un mal neurasténico que tiene sus causas en el desorden burgués, pero que no estará demás prejuzgarlo y plantear una posible solución. Todo hombre ama el solar materno y sólo lo abandona cuando la inclemencia de la desorganización social se lo impone e impele a labrar una felicidad que no es completa, fuera de su ambiente natural, porque siempre pesa sobre él la añoranza del paisaje nativo y el rencor de haber tenido que abandonarlo. Por eso la revolución hará que todos los humanos vivan en sus pueblos de origen, capacitándoles moral y materialmente, para que superen su propia realidad circundante, sus costumbres, su idioma natural (todos los idiomas serán ’ escrupulosamente respetados) su economía, sus bellas / p. 36 artes, e inspirándoles él sentimiento de querer que toda la tierra les tome como ejemplo y se apreste a imitarlos en la práctica de sus virtudes.

Consideraciones finales

Como todos comprenderéis, esto no es más que la sugerencia de un plan inicial que el curso de las realidades futuras nos irá obligando a rectificar y perfeccionar, y mi propósito al explanarlo no ha sido el afán pedante de verlo materializado, sino el estimular a los camaradas al apercibimiento del supremo interés que estos temas contienen y a tener la satisfacción de que otros, más documentados y sagaces, expongan otros métodos más completos y materializables. Lo importante es abandonar «el concepto empirista de la improvisación en los momentos de la revuelta» e ir esfumando, pronto y bien, la excesiva confianza en la iniciativa popular que nos infundieron los más prestigiosos propagandistas del anarquismo tradicional.

Por ese menosprecio de la anticipación, del estudio de la psicología de los pueblos, de sus taras hereditarías, de sus posibilidades económicas, capacidad de trabajo y `organización y del examen de un programa mínimo que’ pueda ser acoplado a la naturaleza de cada país, es por lo que el anarquismo hermético, “en el santo nombre de los principios”, ha ido perdiendo terreno y ha quedado reducido casi a una expresión teórica, a una escuela de filosofía especulativa. sin más síntesis verosímil que la de una promisión realística para un futuro muy lejano y muy discutible.

Fue a causa de estos prejuicios del culto enfermizo a la intangibilidad personal, que la Commune fue aplas- p. 37 tada por los reaccionarios organizados y ayunos de humanismos; fue a causa de esto también que la acción de los anarquistas, tan decisiva -en la ofensiva revolucionaria en Rusia el 1917, quedase reducida a la nada cuando se ventilaba después dei choque inicial. lo más importante, o sea la característica social que ella hubiera de adoptar; fue por su negligencia en la acción organizada, por lo que “ la acción directa de las masas” quedó estrangulada por el rol tiránico y absorbente del estado proletario (?). Por el contrario, en Ucrania, donde se aprestaron desde los mejores principios a una norma de actividad disciplinada, pasional, libre de ortodoxias anarco metafísicas, pudieron con el ímpetu que prodigan la consistencia y fecundidad de nuestra moral, sostener las epopeyas más augustas de la historia, un puñado de convencidos contra los tiranos de toda escala colorista de la sociología. Aquí nos referimos a la fuerza provionalmente hecha corporación.

Es por esto que hemos hablado tanto del ejército revolucionario, cuestión que no debemos descuidar en españa, tan propicia a las invasiones por la amplitud de sus costas, por su clima favorable y por tener, como vecino belicoso, al país más militarizado e intervencionista - contrarrevolucionario - del mundo. El estudio del caso ruso y del ucraciano hablarán elocuentemente a favor de nuestra tesis, así como la historia de las colonizaciones,en la cual demuestra que un ejército regular, pequeño, pero bien unificado, dueño de una técnica especial de guerra y de un armamento científico, es capaz de conquistar regiones inmensas a pesar de la resistencia que pueden oponerles las genetes del país en guerrrillas armadas pero sin/ p. 38 disciplina, disciplina, sin cohesión en su conjunto ni “dotaciones ad-hoc”.

No habrá peligro de estabilización, ni predominio militarista, porque, cuando desaparezcan las causas de su existencia, el ejército se disolverá casi automticamente, ya que no le inspirarán ni utilidades mercenarias, ni ideas de conquista, ni el ser garantizador de un orden social que los mismos combatientes, por su ideología libertaria, repugnarían imponer. Lo que hace al hombre y a las instituciones, es el espiritu que lass informa, y el sentimiento de la moral libertaria nunca hará que sus militantes degeneren en tiranos; ademas, la propaganda en las filas y la nación en armas, derrumbarían el menor alzamiento dictatorial del ejército.

Hemos mencionado también las representacion populares en el seno de los congresos, de los comité municipios, etc., porque, al margen del trabajo social, existen una pléyade de personas que también deben intervenir en la medida de su valor en la reorganización, como por ejemplo, los estudiantes, los enfermos,las mujeres y los ancianos, es decir, todos aquellos a quienes no podemos exigir una participación obligatoria en el trabajo, pero que les asiste igual derecho a controlar y dirigir la vida pública; éstos tendrán su papel en los organismos representativos de la política popular, y serán elegidos indistintamente con Ios trabajadores por el sufragio popular, para el desempeño de estos cargos. Encaja bien a este fin el sistema de sufragio popular, porque el área de acción de los municipios, etc., abarca y favorece a todos por igual, y a este respecto, seguramente, no habrá litigio en cuanto a la adopción del sistema que propugnamos. / p. 39

En lo económico se multiplicarán las dificultades y por eso también debemos multiplicar las investigaciones, acentuar la idea de la solidaridad y de la responsabilidad y converger con la mayor unanimidad a la confección de un plan programático, mínimo, que sea nuestro primer inspirador en la post revolución y para que la duda no produzca desmembramientos ni vacilaciones peligrosas, ¿Qué haríamos por ejemplo, ya que atribuimos factibilidad universal a nuestras ideas, en New York con sus seis millones de habitantes aglutinados en una demarcación territorial insuficiente? ¿Y qué con aquella vastísima red de industrialismo y comercio, con una vida económica tan complicada y un stok inverosímil casi, de utillaje y de riquezas elaboradas? ¿Hay alguien que sinceramente crea que es posible expropiar aquello, conservarlo y superarlo, tan sólo con una simple declaración de principies o con la aplicación espontánea de los dogmas más corrientes? ¡No, imposible¡ Declarar que la propiedad privada no existirá; que todos nos obligaremos moralmente; que «todos serán para uno y uno para todos., eso, inmediatamente; no soluciona nada. La vida evoluciona progresivamente y se afianza en sistemas de organizaciones siempre más extensos y más perfectos; y sería una insensatez inconcebible y criminal derrumbar de un solo golpe la obra tan lenta y madurada de los tiempo«, sin tener algo planeado, practicable, que suplante a lo que se desplace, aunque no se llene al principio nuestros anhelos de sociabilidad perfecta.
Consecuentes con esta escueta filosofía, con las lecciones que nos regala la forzosidad del ritmo natural de las cosas y la disposición asimilativa de los hom- / p. 40 bres, confesamos que nunca emprenderemos empresas superiores a nuestras fuerzas; que si la naturaleza no avanza a saltos, tampoco nosotros, que somos parte, de la misma, nos arrogaremos la necia jactancia de construir mundos con la simple inspiración, ni de modelar nuevos seres con el puñado de barro que nos amasó la fantasía. Todo lo que no sea pensamiento, realismo, esfuerzo, corporativismo, etc., lo desecharemos por inútil; desde luego, que siempre avivaremos, en lo íntimo de la conciencia, el fuego sagrado del más bello ideal, enrolándonos, eternos imlitantes, bajo la bandera de la sugestión humanista “más lejana y más alta”.

Y tal vez llegue un día feliz en que la sociedad pueda decir al hombre : " ya estás preparado; eres líbre, dueño y señor de ti mismo; ¡haz lo que quieras!”

Bilbao 22 de enero de 1932.•