El Mayo 68 de las periferias

El Mayo 68 de las periferias

vendredi 23 décembre 2005, par Wilfrid

El Mayo 68 de las periferias

Divertido, el abismo que separa ambos eventos. La rebelión de los estudiantes de 1968, procedentes de la burguesía y hoy en día confortablemente instalados en el seno de las elites políticas y económicas, y la rebelión contemporánea de las clases populares de las ciudades periféricas. Para unos, reconocimiento social, violencia creadora, act fundador de una sociedad liberal. Para los demás, chusma, golfos, imbéciles que queman/embrasent su propia barriada y fomentan la ultra derecha.

La clase que domina el descodificador mediático es desde luego más próxima de los del 68 (que homenajea, al contrario de los millones de huelguistas, de los estudiantes de bachillerato respaldados y luego dejados por los líderes universitarios) antes que de esos salvajes a quines no entiende. Es comprensible : la burguesía de izquierda ya tiene sus propios combates : el antifascismo de salón, la ecología, el antiracismo de moda. Y no sabe nada de la lucha mucho más material de los jóvenes de las clases populares : poder sobrevivir, con un trabajo y un salario decente, en un barrio que no sea un territorio ocupado por una policía “ republicana ”. ¿Republicana ? Recordemos que el detonante de los motines : un terror tan fuerte de un mero control policial, que tres jóvenes en regla prefirieron arriesgar sus vidas refugiándose en un transformador eléctrico.

Pero se mofan algunos izquierdistas. Estos imbéciles destruyen su propio, queman los coches de gente tan pobre como ellos. Y los revolucionarios de canapé aconsejan : ir pues a quemar los Mercedes de los barrios ricos. Si hubieran vivido unos dias en la piel de un “ joven ” de las ciudades periféricas, sabrian que no recorrerian veinte metros en el distrito VII antes de ser cogidos por la policia. Entonces queman su barrio, su carcel, el lugar de un no man’s land sin porvenir en que ya sucumbieron sus padres, sus hermanos. Queman los testigos de promesas nunca cumplidas : las escuelas, un ascenso social imposible ; las empresas, un contrato basura ilusorio al abo de una precariedad que dura una vida ; los equipos sociales, un reclamo sin pastel, y lo que quieren, es su parte del pastel.

Una rebelión sin perspectivas

Lo que es inquietante, no es este ataque de violencia. Con sus excesos, con sus dramas, antes seria la senal saludable que la resignación, que vencio a los padres, no ha matado aun a los hijos. La prueba igualmente, a pesar de todas las mentiras político-mediaticas sobre la presunta islamización de las periferias, que las clases populares se encuentran siempre en el terreno del enfrentamiento de clase. Desde luego, cada coche que queman es el auto viejo de un currante que no tendra pasta para comprarse otro. Desde luego, algunos chavales aparentemente insensatos toman como blanco de su ira buses, alojamientos, hogares, en que está la familia de los incendiarios. ¿Pero qué es esta “ república ” que no deja como posibilidad de rebelión más que la de destruirse ? La juventud de una clase obrera se halla tan marginalizada, “ excluida ” del espacio “ comun ”, que solo puede afirmar su presencia atacandose a si misma.
Lo que es inquietante, es lo que revela el carácter desordenado y autodesructor de esta rebelión. Existe una ruptura total entre la rebelión y toga perspectiva política, entre los amotinados y cuanto estructura en teoría las luchas de la clase obrera. Esta ola tsunami que sacudió toda la sociedad francesa, reveladora de separaciones profundas, parece perfectamente ajena a los movimientos sindical y político, interviene fuera de su campo de intervención. Es sumamente inquietante que una amplia capa de los explotados no tenga ninguna relación con las organizaciones que puedan estructurar sus luchas. Y es una regresión sin precedente, en comparación con las luchas pasadas, que al contrario permitieron que se organizara la clase obrera. Una regresión que explica nuestra fragilidad, y la prepotencia de las clases dominantes, la destrucción sistemática de los derechos adquiridos con las conquistas del pasado. Por legítima que sea, esta rebelión se quedará sin continuqción, puesto que incapaz de estructurarase y dotarse de perspectivas. Es el resultado de un sindicalismo institucionalizado que ya no integra los jóvenes proletarios confrontados a nuevas formas de explotación desarrolladasdesde hace una treintena de anos.

Una patronal en orden de marcha

Esta carencia abre la via a las clases dominantes, que benefician, ellas, de una alta consciencia de su interés, construyen estrategias coherentes y eficaces, y que han llegado al escenario político. La intervención del Medef [organización empresarial rancesa], en pleno momento de los motiness, para reclamar el orden y predicar más libertad para explotar como solución a la crisis, revela el papel primordial de la patronal en la relacion de fuerza social. Se tiene que relacionar con el silencio de los sindicatos de trabajadores. El vocabulario que sirve para describir los amotinados, esa “ chusma ” que hay que limpiar con “ karcher ”, permite reanudar con un discurso no fascista, sino muy capitalista : sont las clases peligrosas, las clases delincuentes, “ incivilizadas ”, que es preciso domar con dureza las rebeliones.

En efecto, otra vez, la cultura dominante construye un foso civilizacional entre los explotados y los explotadores, que permite justificar la explotación. En el sigloXIX, un verdadero racismo de clase se habia desarrollado, considerando al explotado como un ser inferior cuyas rebeliones habia que aplastar. Thiers, desde los anos 1830 hasta la Comuna de Paris, personifico esa concepción. Hoy por hoy, es el integrista musulman que se convierte en la figura emblematica del “ otro ” inasimilable que aterroriza. Tout es donc fait pour faire entrer la realidad dans ce shema : las autoridades religiosas, aliadas de hecho con el orden policial, pronuncian una ridicula “ fatwah ” para volver a la calma, como si los insurrectos fueran todos integristas musulmanes ! Por supuesto, la ausencia de efectos de esos aspavientos demuestra el cretinismos de los mismos, pero poco importa, marcan las mentes. Y los editorialistas hacen disquisiciones sobre un presunto problema de“ integración ”, cuando la inmensa mayoria de los amotinados es francesa !

La instauración del estado de urgencia, con sus referencias históricas (Argelia, Nueva Caledonia), tiende a consolidar la idea de una exterioridad de los amotinados. Esta rebelión que viene del mismo centro de nuestros barrios, del corazón del proletariado despedazado, sería una ofensiva exterior contra el orden republicano. Y en nombre de los valores republicanos, el orden debe restablecerse gracias a medidas del todo antidemocráticas. No temamos, no afectaran los barrios boyantes. Esta “ republica ” se parece cada vez más a las del siglo XIXe e inicio del XX, que predicaban la explotación como principio de civilización y de progreso, y ahogaban despiadadamente en la sangre las rebeliones obreras.

Comunitarismo VS unidad de clase

Tras dos siglos de conflito de clase en Francia, que propiciaron el acceso a seres humanos de los trabajadores-esclavos, beneficiandose de protecciones colectivas frente a sus explodores, El Estado sarkozyste [ministro de Interior] busca construira una sociedad comunitarista basada en el ejemplo anglo-sajon. Un modelo garantia, mas alla de rebeliones puntuales, de la perenidad del sistema y de la dominación de la patronal, cuyos jefes comunitarios son los aliados naturales, por beneficiar éstos de un poder directamente en relacion con ese sistema.

Pero dicho proyecto no tiene base social en Francia, porque va en contra de nuestro cultura social. El peligro de “ americanización ” es sin embargo evidente. Y ya es tiempo de reconstruir sobre nuevas bases la herramienta de las clases laboriosas que les permitira tomar en mano colectivamente su destino. Cuantos formamos parte del movimiento sindical, de un sindicalismo de lucha de clase, de un sindicalismo con finalidad revolucionaria, tenemos que obrar para que nunca más, la juventud proletaria pueda luchar en solitario frente a un poder ultrarreaccionario aliando políticos, patronal y jefes religiosos, sin que seamos capaces de intervenir al lado de la misma para ayudarla a dar un sentido a sus rebeliones. Nuestro porvenir se jugara en función de nuestra capacidad a integrar al conjunto de los proletarios ens una dinamica y una cultura revolucionaria comunes.

Wilfrid, SIPM-CNT [Sindicato Interprofesional de la Prensa y de los Medias]

Le Combat syndicaliste XII 2005