Revolución mexicana, etnocentrismo anarquista francés y Kropotkin

Revolución mexicana, etnocentrismo anarquista francés y Kropotkin

Lunes 26 de diciembre de 2005, por Flores Magón

Por no estudiar la realidad y por confiar en extranjeros diplomados en "anarquía", es posible descartar episodios espontáneamente libertarios esenciales, en 1912 como hoy en día.

Revolución mexicana, etnocentrismo anarquista francés y Kropotkin

Carta a Juan Grave

Fraternalmente pedimos a la prensa revolucionaria de todo el mundo la reproducción de la siguiente carta que hemos enviado a Juan Grave, gerente del periódico Les Temps Nouveaux, de París:

Los Angeles, Cal., marzo 29 de 1912.

Editor de Les Temps Nouveaux.

En su edición del día 2 de marzo aparece una carta de R. Froment sobre la Revolución Mexicana. En nuestra opinión, esa carta es completamente injusta para la revolución, para el Partido Liberal Mexicano y para Regeneración, del cual somos redactores. Por lo tanto, protestamos públicamente y tomaremos especial cuidado en llevar nuestra protesta ante la prensa revolucionaria del mundo. Al hacer esto, consideramos justificada nuestra acción tanto porque el movimiento revolucionario no debe ser engañado en una materia de tan grande importancia como es la Revolución Mexicana, como porque la carta en cuestión es la más reciente puñalada de un ataque que se ha estado llevando a cabo desde hace meses por el método jesuítico de insinuaciones perversas, indicaciones maliciosas y sospechas sugeridas sobre la buena fe de un inmenso movimiento que, por lo visto, Les Temps Nouveaux no se ha tomado la pena de investigar.

Aparentando honradez al declarar: "es nuestro deber dejar a nuestros lectores ser los únicos jueces de la hechos", inserta la carta en cuestión que, en realidad ¿qué es lo que presenta? Ciertamente no presenta la grandes hechos centrales sobre los que, tan sólo, puede ser formado algún juicio acertado, sino uno o dos episodios insignificantes de una lucha larga y tremenda, aun esos episodios son desvirtuados presentándolos maliciosamente envueltos en sombras para conseguir el fin deseado: la confusión.

Toda una tercera parte del comunicado se limita a citar partes de una carta privada de un escritor anónimo en que se reitera el cargo hecho por Cronaca Sovversiva de que R. F. Magón había hecho circular un prospecto reaccionario. A este respecto, dice el comunicada "Envío a usted uno para que vea cómo los llamados libertarios del Partido Liberal Mexicano, están engañando a los que son tan estúpidos de creer que son revolucionarios sinceros". En seguida, se censura de la manera más hostil el hecho (imaginario) de que Magón ha tratado de "camarada" a Zapata.

Ud. ha reproducido la carta de M. Froment, con cuyo hecho ha contribuido a predisponer a todos sus lectores contra nuestra causa. M. Froment, por lo demás, se entrega a reflexiones ociosas sobre que, si los mexicanos obtienen la tierra, no necesitan preocuparse ya acerca de salarios y horas de trabajo. Decididamente M. Froment no está familiarizado con nuestro movimiento, que de estarlo, sabría que eso es precisamente lo que sin cesar enseñamos al proletariado, y estamos seguros de que sería muy difícil encontrar un número de Regeneración en que, para beneficio de los huelguistas que tan numerosos han sido en México en estos últimos tiempos, no hayamos dado esa lección.

Sobre las otras críticas contenidas en la carta, decimos lo siguiente:

1) Hemos explicado hace tiempo, y hasta el fastidio que el Partido Liberal Mexicano ha evolucionado y que el prospecto en cuestión es viejo y desde hace mucho tiempo derogado. Además, hemos explicado que algunas copias fueron utilizadas simplemente porque en el momento en que tal cosa se hizo, no teníamos fondos para imprimir las nuevas formas que están en circulación.

2) No recordamos que alguno de nosotros haya escrito sobre Zapata como si fuera "camarada", pero si lo hemos dicho, no nos avergonzamos de ello, pues cuando Zapata invita al campesino a arrebatar la tierra de manos de los monopolizadores de ella, y es lo que actualmente ayuda a hacer, sentimos para él un compañerismo más sólido que el que nos inspira los parlanchines revolucionarios de salón (1). Por otra parte, la colección de Regeneración es un amplio testimonio de la frecuencia con que hemos declarado que, si Zapata se hace autoritario o ambicioso de algún puesto público, será atacado con la misma dureza que siempre hemos empleado contra las ambiciones personales que esta lucha como cualquiera otra, ha desarrollado.

3) Si Ud. desea quedar limpio del cargo de ser monstruosamente injusto, debe juzgar nuestro movimiento y a nosotros mismos, no por algún detalle de una abundante literatura, sino por el curso general del movimiento y nuestros escritos en conjunto. No vacilamos al decir que tanto el movimiento como nuestros escritos, marchan directamente hacia el objeto deseado: la recuperación de su herencia por los desheredados. Nuestros escritos pueden carecer del brillo que ostentan los de algunos de los "intelectuales"; pero ninguno se atreverá a poner en duda su rectitud y su honradez.

Llamamos la atención de Ud. de que no es de su incumbencia, o de Les Temps Nouveaux, juzgar y decidir si los redactores de Regeneración son, o no son, buenos anarquistas, según el concepto que Ud. de haya formado de lo que es un anarquista. La obligación de Ud. de muy distinta, pues nosotros creemos que su deber es tomarse la pena de investigar si existe o no existe en México una revolución económica sostenida por el pueblo contra el privilegio y el gobierno. Eso es lo que Ud. enseña, teóricamente. Por enseñar gana Ud. su salario, y, por esa enseñanza, su periódico pide ayuda a los revolucionarios y la obtiene. Cuando el asunto llega por sí mismo hasta Ud., no puede, al menos, ignorarlo, y, menos aún, despreciarlo por la sola razón de que no se ha tomado la pena de investigarlo.

Como quiera que sea, nosotros podemos al menos firmar conscientemente como obreros de la revolución social.

W. C. Owen, Ricardo Flores magón, Enrique Flores Magón.

Regeneración, 13 de abril de 1912

[Reproducido en Ricardo Flores Magón Artículos políticos 1912, México, La Antorcha, 1981]

Comentario de Jean Grave

No subrayaré el tono amable de los señores Magón et Owen.

Me contentaré, en esta carta, con apuntar :

Nunca les hemos acusado de mala fe, nunca nos hemos planteado si eran o no buenos anarquistas.

Se nos ha dicho que hay una revolución social en México. Ignorando todo de ese país, la hemos sostenido desde el principio hasta el extremo de recibir de varios lados, no pocas cartas de compañeros para preguntarnos dónde había que dirigirse para salir para México, alistarse entre los revolucionarios Dimos la dirección de Regeneración, y a las preguntas que hicimos a ese periódico, se nos contestó que no era tantos hombres como dinero lo que se necesitaba.

Si, incluso para una revolución, el dinero es una fuerza, los hombres, sin embargo, son otra.

Déjemoslo.

Pero el cabo de cierto tiempo, recibimos cartas de EE UU, de compañeros que conocemos; cuya sinceridad revolucionaria no plantea duda alguna, que nos dijeron : « La revolución mexicana es pura burla "(2), y nos contaron el caso infeliz (« mésaventure ») de estos camaradas que, ellos también, salieron para juntarse a los revolucionarios, y no los hallaron.

Acaso se mosquee la susceptibilidad de los señores Magón y otros, cuando no se cree en su palabra, pero cuando se trata de lanzar noticias que pueden motivar a compañeros a dejarlo todo para ir allá, quizás, a toparse con decepciones, se ha de confesar que se plantea una responsabilidad moral que le obliga a uno a sobrepasar las susceptibilidades, aun de los señores Magón.

Por otra parte, otros compañeros nos mandan un manifiesto de un partido que se proclama anarquista, y dicho manifiesto es muy vulgarmente político, tenemos el derecho de decirlo.

Los firmantes de la carta nos dicen que sólo lo publicaron por sobrarles, ¡ y no tenían dinero para publicar otra cosa mejor !

Soslayaré el deslucir con algún comentario aquella perla.

Por fin, nos dicen, para que se den cuenta de que existe de veras una revolución social en México, lean los periódicos. Lean la prensa revolucionaria, y verán los combates, las luchas, los levantamientos por la posesión de las tierras.

Leímos :

En la prensa diaria, encontramos de hecho despachos sobre anuncios de levantamientos, combates, pero leímos igualmente que la mayor parte de los mismos la encabezan generales, coroneles u otros oficiales. Todas las repúblicas españolas de América tienen alzamientos militares que no tienen nada de revolucionario en el sentido en que lo entendemos.

En la prensa revolucionaria, al final, allí es del todo otro tono (3), se trata de levantamientos populares por la toma de las tierras, por la revolución social, mas todos esos relatos tienen una única fuente : Regeneración.

Ahora bien, sin voluntad de cuestionar a los hombres de Regeneración a quienes no conocemos, sobre quienes no podemos dar ningún juicio, se nos permitirá sorprendernos de que sólo ellos estén enterados de aquella famosa revolución mexicana, y nos preguntamos si no tomaron sus sueños por realidades. Sobre todo cuando cuantos conocen un tanto México nos dicen que, de momento, una revolución social es más que improbable. (4)

Documentarnos es lo que buscamos hacer. Sólo habría un medio, ir a México, y allí cerciorarse uno mismo si conociera la lengua, o a través de un amigo seguro que podría prescindir de intérpretes. Eso, desgraciadamente, está fuera de nuestro alcance.

Mientras tanto, no son los denuestos los que pueden servirnos de pruebas.

Y terminaré por esta reflexión :

En tiempo de revolución, la pluma puede ser un gran auxilio para el fusil, es innegable, pero siempre he creído que en tiempo de revolución el lugar de quienes la predican, y sobre todo de los promotores de un movimiento, estaba con quienes están peleando.

Si, realmente, México está en plena lucha revolucionaria, ¿cómo es posible que los señores Magón estén a no sé cuántas centenas de kilómetros del escenario de la lucha ? (5)

J. Grave

Les temps Nouveaux año 17, n° 51, 20 de abril de 1912, p.5.

[Traducción de Frank]

Rectificación

Carta de P. Kropotkin a J. Grave

El amigo Kropotkin me dirige la carta siguiente:

Hay en el norte de México un movimiento revolucionario bastante serio entre los campesinos, que el gobierno republicano no es capaz de dominar.

Hay expropiaciones contra los señores llevadas a cabo por colonos indígenas. Se libran de tiempo en tiempo batallas, y no es solamente Regeneración quien habla de estas batallas. Se me envían de Los Angeles varios periódicos mexicanos, de diversas opiniones, marcándoseme los pasajes concernientes a encuentros entre las tropas del gobierno y los insurgentes, encuentros que los hay a cada momento y no siempre resultan en favor de los primeros.

Refriega sería tal vez el término más correcto para designar estos encuentros, pues la palabra "batalla" debe aplicarse a encuentros entre fuerzas más numerosas. Pero sería formarse una idea absolutamente falsa de lo que son todos los movimientos agrarios, comprendiendo en ellos los de julio y agosto de 1789, si no se quisiera ver que el movimiento del norte de México tiene el carácter que todas las insurrecciones campesinas han tenido siempre.

Esto me explica por qué algunos amigos están desilusionados de la revolución mexicana.

Como tantos otros amigos italianos, rusos, etc., etc., ellos han soñado probablemente con campañas garibaldinas, y no han encontrado tal cosa en México. En las planicies, en las campiñas apacibles, se desconfía (y con razón) de los extranjeros, y - de tiempo en tiempo - ya aquí, ya a veinte leguas al este o al sur o al norte de este lugar, con siete u ocho días de intervalo, otra aldea ataca a los explotadores y se apodera de la tierra. Después, veinte o treinta días más tarde, llega un destacamento de soldados del "orden" que ejecuta a los rebeldes, quema la aldea, y, en el momento en que regresa "victorioso", cae en una emboscada de la cual no escapa sino dejando a la mitad de los soldados muertos o heridos.

He aquí lo que es un movimiento campesino. Y es evidente que si unos jóvenes llegaron soñando con una campaña garibaldina, llenos de entusiasmo militar, sólo encontraron desaliento. Rápidamente allí se dieron cuenta de su inutilidad.

Desgraciadamente los nueve décimos (o tal vez el noventa y nueve por ciento) de los anarquistas, no conciben la revolución sino en la forma de combates en las barricadas o de expediciones triunfales garibaldinas.

Imagino la decepción de los jóvenes italianos o franceses que conocen "la revolución" a través de los libros y de los poemas de los burgueses revolucionarios, si hubiesen venido en 1904, durante los levantamientos campesinos en Rusia. Hubiesen regresado con "asco", ellos que soñaban con batallas, asaltos a bayoneta y todo el ambiente guerrero de la Expedición de los Mil.

Y sin embargo, hoy que tenemos la descripción detallada de este movimiento, del que socialdemócratas y anarquistas no tenían ni la menor idea (6), y que nadie entre ellos, sostuvo, ni de lejos ni de cerca ("Esperen la señal de un levantamiento general", les decían estos intelectuales), hoy que tenemos encuestas documentadas sobre este movimiento, vemos qué inmensa importancia tuvo para el desarrollo del movimiento revolucionario de 1905 y 1906.

¿Pero qué? ¿No habrían tenido las mismas decepciones, si hubieran venido a Siberia, mientras que tres mil kilómetros del Transiberiano estaban en huelga, y que el Comité de Huelga, tratando de igual a igual con Linevich, el comandante de un ejército de quinientos mil hombres, hacía un soberbio esfuerzo para repatriar en un mes a ciento cincuenta mil hombres?

Y - para nosotros - esta huelga sin hechos de armas, esta expropiación del Estado (al que pertenecía el ferrocarril) esta organización espontánea de los millares de ferrocarrileros a lo largo de varios miles de kilómetros, ¿no era una formidable lección de historia? -que hasta este día ningún anarquista aún ha relatado a los trabajadores franceses en toda su simpleza y todo su significado profético - como nadie supo contar el 17891793 campesino, en toda su simpleza íntima, sin quepis, sin cinturones rojos, pero más eficaz que los quepis y los cinturones.

P. Kropotkin

Agradezco al amigo Kropotkin que ponga las cosas en claro. (7)

Si, desde que yo las pido, hubiese tenido estas informaciones, hubiese sido menos feroz en mi respuesta a los hermanos Magón.

Si he sido injusto para con ellos, les presento mis excusas, pero el tono de su carta, así como las contradicciones que contenía, no venían a disipar el malentendido. (8)

No tengo ninguna razón, ningún interés para desear que no haya ninguna revolución en México; sólo he sido inspirado por la única preocupación de no ser la causa de que camaradas se embarquen en un asunto que no me parecía claro.

J. Grave

Les Temps Nouveaux, 27 de abril de 1912, pp. 1-2.

[Reproducido en Ricardo Flores Magón Artículos políticos 1912, México, La Antorcha, 1981]

1) “ cuando Zapata invita al campesino a arrebatar la tierra de manos de los monopolizadores de ella, y es lo que actualmente ayuda a hacer, sentimos para él un compañerismo más sólido que el que nos inspira los parlanchines revolucionarios de salón. ”

Es difícil ser más claro y concreto para diferenciar la lucha social en la base con los desheredados de las crítica, por lo demás interesantes, de observadores lúcidos, pero a menudo fuera de las luchas.

2) “ recibimos cartas de EE UU, de compañeros que conocemos; cuya sinceridad revolucionaria no plantea duda alguna, que nos dijeron : « La revolución mexicana es pura burla. ”

Las afirmaciones de “amiguetes” [sin duda franceses] en el extranjero se convierte en la verdad sobre México.

3) “ Todas las repúblicas españolas de América tienen alzamientos militares que no tienen nada de revolucionario en el sentido en que lo entendemos. En la prensa revolucionaria, al final, allí es del todo otro tono ”

¡ Las afirmaciones de la prensa burguesa francesa son más verídicas que las de los camaradas mexicanos !

4) “ sin voluntad de cuestionar a los hombres de Regeneración a quienes no conocemos [...], se nos permitirá sorprendernos de que sólo ellos estén enterados de aquella famosa revolución mexicana, y preguntarnos si no tomaron sus sueños por realidades. Sobre todo cuando cuantos conocen un tanto México, nos dicen, que, para el momento actual, una revolución social es más que improbable. ”

Sólo los “ amiguetes ” tienen razón, los demás toman “ sus sueños por realidades ”.

5) “ Si, realmente, México está en plena lucha revolucionaria, ¿cómo es posible que los señores Magón estén a no sé cuántas centenas de kilómetros del escenario de la lucha ? ”

Menos mal que el bueno de Jean Grave escribió “Mientras tanto, no son los denuestos los que pueden servirnos de pruebas.”

Afirmación ingenua o tonta : tras el fracaso de la insurrección de 1911 de los magonistas en Baja California, los partidarios de los hermanos Magón se habían escapado o refugiados a EE UU. Regeneración se publicaba en Los Angeles. En junio de 1912 Ricardo Flores Magón fue condenado y encarcelado hasta enero de 1914. Ya había pasado tres años de cárcel de 1907 a 1910, un nuevo periodo en 1911, dada la presión del gobierno mexicano sobre EE UUU, en 1916 nueva detención y liberación, en 1918 último encarcelamiento. Ricardo Flores murió en la penitenciaría de Leavenworth en 1922.

6) “socialdemócratas y anarquistas no tenían ni la menor idea” Kropotkin, como al final de su carta, expresa una fuerte crítica a los anarquistas (¿de salón?, sí, a mi parecer) que Jean Grave no osó discutir.

7) En dos oportunidades se define a Kropotkin como
“ amigo ”, por tanto su juicio resulta exacto.

Jean Grave es incapaz de sacar las conclusiones sugeridas por su amigo : la visión de la revolución de los anarquistas franceses es falsa y les ciega para comprender una situación fuera de Europa y hasta en Europa (Rusia), e ignoran la historia de su propia revolución.

8) “ el tono de su carta, así como las contradicciones que contenía, no venían a disipar el malentendido . ”

Jean Grave no comprendió nada de las críticas de los compañeros de Regeneración.