Cimazo Jacinto [Maguid Jacobo] La Revolución Libertaria Española (1936-1939), Res. 6

Cimazo Jacinto [Maguid Jacobo] La Revolución Libertaria Española (1936-1939), Buenos Aires, Res. 6

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Cimazo Jacinto [Maguid Jacobo] La Revolución Libertaria Española (1936-1939), Buenos Aires, Reconstruir, 1994, 143 pp. Res. 6

Escrito para los argentinos - que ignoran los principales resortes y detalles de los eventos españoles -, el libro empieza con una evocación exacta de la revolución española insistiendo en las colectivizaciones (transportes ferroviarios, electricidad, gas, agua, etc., un total de 16 pp.). Luego viene un breve capítulo intitulado “Algunas causas de la inmerecida derrota” que carga la responsabilidad a Rusia y al capitalismo internacional.

Un documento aparece el “Informe de los delegados que actuaron en España” (pp. 44-114, en total 66 paginas, publicados en ocho entregas en Acción Libertaria en 1941-42, no he verificado los dos textos, pero creo que son idénticos). Fue escrito por los tres compañeros enviados por la FACA (Federación Anarco Comunista Argentina, cambió su nombre en FLA, Federación Libertaria Argentina en 1954, justo antes del golpe militar antiperonista acogido con satisfacción por la misma), Jacobo Prince que fue redactor de Solidaridad Obrera y miembro del Comité Peninsular de la FAI, José Grunfeld de la sección Defensa de la CNT-FAI en Barcelona y de la subsecretaria del Subcomité Peninsular de la FAI en la zona Centro-Sur, y Jacobo Maguid, director de Tierra y Libertad y colaborador de los Comités Regional y Peninsular de la FAI (ver al final de esta reseña un comentario del mismo Maguid).

Es una justificación de la CNT-FAI. “[para julio de 1936] Aparte de esta relación de fuerzas, que hacia impracticable el predominio de nuestro sector sobre los demás, había muchas otras razones que aconsejaban rechazar semejante temperamento y centrar la lucha bajo el signo de la conjunción de fuerzas y colaboración antifascista, con definida orientación libertaria. En primer lugar, hubo que desechar pronto la ilusión de un triunfo rápido en toda España y preparase para la eventualidad de una lucha larga y difícil, la que iba a demandar enormes sacrificios. En segundo lugar, era cada día más evidente la necesidad de contar con ayuda exterior, ya que inmediatamente se notó la falta de elementos para continuar la lucha. Esto implicaba adoptar una determinada posición política, con vistas al extranjero. [...] Considerada la cuestión en Plenos autorizados y sopesados los factores referidos, se resolvió dejar de lado todo experimento totalitario en el orden de la revolución que se estaba produciendo y aceptar la colaboración con los demás sectores en la dirección de la guerra, en pie de igualdad relativa. Incluso se dio a esos sectores una mayor participación directiva de la que se les hubiera correspondido, en relación con sus fuerzas efectivas (p. 83)”.

La cita refleja y sintetiza unos años después lo que fue exactamente la postura de los notables de la CNT y de la FAI, con la excepción de Durruti que hasta fines de agosto de 1936 pensaba totalmente lo contrario.

En cambio, lo que me parece absurdo es la terquedad en la justificación : “ Desgraciadamente, como lo demostró pronto la experiencia, no basta que una de las partes tenga la mejor voluntad en la aplicación de ese principio [de colaboración política] [...] es indudable que la actitud asumida por el movimiento libertario era la única que imponía el buen sentido, la única posible en las circunstancias existentes, independientemente de la buena o mala aplicación del procedimiento, tanto por los nuestros como por los demás. Y tanto es ello verdad, que no hubo realmente dentro del movimiento libertario, a través de las numerosas asambleas y plenos que se realizaron, una oposición seria y razonada al principio de colaboración”. El final esta en contradicción con numerosos hechos históricos empezando por Mayo de 1937. Sin embargo, el informe considera la participación gubernamental como un factor del momento “no tiene nada que ver con la cuestión de resolver los problemas sociales desde el gobierno.” (p. 107). Tampoco se alude a textos como los de Gilabert, Montseny y Vázquez de 1936, 1937 y 1938 en Azaretto, Montseny y Berthuin, que enseñaban sin lugar a dudas la profunda convicción del carácter definitivo de la CNT en el Gobierno.

El libro termina con la reproducción de artículos (insulsos, para mí) del autor de agosto y septiembre de 1938 en Tierra y Libertad.

Las únicas reflexiones críticas se ven en una síntesis biográfica de 8 páginas.

De hecho, se expresan claramente en Recuerdos de un Libertario (setenta relatos de la militancia) (Buenos Aires, 1995, Reconstruir, 96 pp.). Llegó a Barcelona el 24 de noviembre de 1936 y durante el viaje consultó tratados de ingeniería porque para “la obra de reconstrucción social que impulsan los libertarios, quizás me asignen algún trabajo como técnico. (p. 41)”. Y Santillán (con dos custodios) le anunció que en un Pleno de la FAI se acordó (a petición de Santillán) que Maguid fuera director de Tierra y Libertad y colaborara con el Comité Regional de Cataluña de la FAI. Es típica la autoridad de Santillán - es de suponer que pasó lo mismo con los otros dos delegados de la Faca - y no menos típica la sumisión de Maguid.

Parco en detalles u opiniones, el autor cita gente con quienes estuvo (los principales dirigentes de la CNT y de la FAI, Emma Goldman con la que dialogó en yidish) y dada “una seria disidencia entre los órganos superiores de la CNT y de la FAI, llegando a su mayor intensidad en la segunda mitad del ano 1938 [...] decido renunciar a la dirección de Tierra y Libertad, porque [...] no quería caer en una desviación del propósito que me llevó a España [...] colaborar con el Movimiento, con los anarquistas españoles, con todos y no con cualquiera de sus partes.” (pp. 49-50). Misteriosa anotación, puesto que estar a fondo con los notables ya era despreciar la mayoría de cenetistas de la base. Propuso al Comité Peninsular “la confección de documentos en base a los archivos de la CNT-FAI, para remitirlos al exterior, a las organizaciones hermanas.” Más detalles se dan sobre la caída de Barcelona y la llegada agitada a Francia en enero de 1939 y la continuación de su labor sobre los archivos. Con otros argentinos, regresó a su país poco después.

Mi comentario es que el testimonio de Maguid enseña bastante sobre el papel de Santillán en la FAI de Cataluña y el uso de un compañero ingeniero civil para la única propaganda.