Godicheau François La guerre d’Espagne République et Révolution en Catalogne (1936-1939), Res. 9

Godicheau François La guerre d’Espagne République et Révolution en Catalogne (1936-1939), Res. 9

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Godicheau François La guerre d’Espagne République et Révolution en Catalogne (1936-1939), París, Odile Jacob, 2004, 459 pp. Res. 9

¿Qué aporta esta obra ? Muchas páginas y pocas novedades.

Un seudo estudio del número de presos después de mayo de 1937 no trae nada en concreto. La “revancha política” en los pueblos contra la CNT se apoya en el caso de Torelló (pp.196-198) con un relato con tufos de la mejor tradición marxista leninista que el historiador parece aceptar (manifestación de protesta, a la vez por la falta de alimentación y contra la influencia cenetista, de mujeres y de las familiares de víctimas de después de julio de 1936 y quemas de banderas de CNT y palizas linchamientos a los ediles cenetistas, finalmente detenidos por los guardias de Asalto que presenciaban los hechos).

Curiosamente, Godicheau no observa que manifestaciones así hubo decenas, incitadas por el PC y el PSUC - casi siempre saboteadores del abastecimiento -, a base de una mezcla de seguidores suyos y derechistas. No obstante, da a pensar que fue la tendencia de Torrelló para casi toda Cataluña.

Para el fortalecimiento del aparato policial y judicial (pp. 200-293), resaltan los abusos y la ausencia de pruebas de la policía nucleada por el PSUC y la oposición de los jueces a tragar tales sapos. En Balanyá la caza a los cenetistas y poumistas termina porque un juez saca los trapos sucios que salpican a todos los partidos republicanos, empezando por el PSUC. El proceso del POUM tampoco sigue las directrices del PSUC y de la embajada soviética. Esta parte es la única satisfactoria.

Lo demás sobre la falta de apoyo de CNT a sus propios presos, la prensa clandestina cenetista, la casi escisión del movimiento libertario catalán en 1937, el desgaste de las discrepancias internas dentro del sector republicano en 1938, no es nuevo cuando se ha leído a Peirats y carece de reflexiones. Evidencia que confirman las conclusiones demasiado banales.

Dos breves sugerencias : ¿la utopía (p.113 y otras) del comunismo libertaria es tan segura cuando se compara con las realizaciones e intenciones del capitalismo en el siglo XXI?
¿Acaso no sería mejor comparar la ausencia de garantías jurídicas en Cataluña - no con la Francia de Vichy - sino con los EE UU de Bush desde el 11 de septiembre?

Es evidente a través de la lectura de la Soli de 1938 que se está a la espera del inicio de la segunda guerra mundial o del desastre frente a Franco. También, cualquier historiador sabe que los envíos de armamento rusos cesan prácticamente en 1938 porque la URSS y la Alemania nazi han empezado a negociar su pacto. Eso puede explicar cierto cambio de la propaganda interna comunista, porque el objetivo ya no es la caza a los espías “trotskoanarqusitas”, sino fingir ser la mayor fuerza antifranquista de cara a la derrota y sus secuelas. E igualmente explica cómo en el plano local las pugnas internas cedan ante los atisbos de un nuevo orden en que los chaqueteos van a ser fundamentales. Gran parte de la burguesía catalana de derecha controlaba sus bienes a través de miembros del PSUC y otros partidos (ver el testimonio del alcalde de Sabadell, Marcet Coll).

Godicheau cita a su maestro Ucelay da Cal con afirmaciones extrañas como estimar que “la revolución depende de un mecanismo de self-fulfilling propheties, profecías que se cumplen por sí mismas [auto proclamadas]: hablar de un conjunto de eventos como de una revolución contribuiría con creces a hacer que naciera y existiera la revolución. (p. 97)” Y agrega, con referencia a las colectivizaciones, “uno puede conformarse con observar que hubo un fuerte movimiento revolucionario, el inicio de un proceso que no conoció un desenlace semejante al de Rusia unos veinte años antes e interesarse antes por las razones y las modalidades de esta falta de realización.”

Imaginar, inventar que en la URSS hubo plasmación de los soviets revolucionarios es como creer que el capitalismo - pasado y actual - tiene una lógica social y humana. Es de desar que ambos temas (con el fundamentalismo cristiano-occidental) formen parte de las profecías auto proclamadas que van a deshacer Godicheau y su maestro Ucelay da Cal. De momento podrían leer a Chomsky.

También me molestan afirmaciones que no tienen nada de seguras, contradichas por la misma realidad presentada por el autor. Como botón, el periodo 1875-1923 corresponde a una fuerte conflictividad y a “una pérdida de control progresivo del Estado sobre esta violencia” (p.43). Pero en la misma página Godicheau cita “el sistema de control social cotidiano basado en el caciquismo, la acción de la Iglesia y la presencia de la Guardia Civil” (verdaderos pilares estatales en la práctica) ; luego da una afirmación de la Liga regionalista “Los revolucionarios deben ser combatidos no con partidos políticos, sino con falanjes sociales” (1915). Es curioso que el historiador no aproveche para ahondar sobre las consecuencias de esta afirmación : supeditación al ejército y a Madrid, como lo deunciaba Salvador Seguí cuestionando el supuesto catalanismo de la burguesía catalana.

Dicho de otra manera, el Estado español de ese periodo tiene una gran similitud con el Estado de EE UU de los 2004-2005: una extensa privatización de la represión de la clase obrera, un fundamentalismo religioso omnipresente para amordazar la sociedad y en especial los trabajadores y el consiguiente temor de las clases dirigentes autóctonas al “reformismo burgués”, con su visión masónica y protestante, fuente de disturbios como la Comuna de París. Y tal actitud incluso contagió al poder republicano entre 1931 y 1939, con otro temor, el de provocar la violencia de la derecha, de aplicar una legislación demasiado reformadora y obrerista. Una ceguera y un desconocimiento evidente de la situación nacional, que la evolución internacional habría debido corregir si la izquierda hubiera reflexionado fríamente sobre los avances de los fascismos hitleriano e italiano.

Si se pierde de vista este aspecto, difícilmente se puede entender la lógica de la violencia de la derecha y de la contra violencia de la izquierda en el siglo XX en la Península.

Sorprenden ciertas lagunas del autor, comentador critico de los historiadores pasados como Burnett Bollotten (p. 173, cuya erudición y justificación con notas le permitía no caer en errores) siendo las principales : - como la primera huelga general en España en 1916 (p. 48), cuando hasta ahora era 1855 ; - el “anarcosindicalismo” discutido en el congreso anarquista de Amsterdam de 1907 (p. 40) cuando la palabra sólo aparece a fines de los años 1920 en España y en Francia ; - la aparición del obrerismo dentro del movimiento anarquista a principios del siglo XX (p, 40), como si el “obrero consciente” descrito por Díaz del Moral no hubiera existido antes ; - desconocimiento de la afiliación real de la CNT entre 1931 y 1936 (p. 75, las citas de autores como Peirats y César Lorenzo p. 123, es de dudosa eficacia, asicomo para Julián Casanova, dadas las carencias que vienen señaladas), - apreciación errónea del impacto de los dirigentes cenetistas (pp. 129-130) Santillán (etiquetado de argentino), “con Federica Montseny tenían dominio sobre la FAI” ¡!, y, además, en el seno de los dirigentes de CNT-FAI, el grupo de afinidad, “los desacuerdos eran más fáciles de resolver”, ¡! , - olvido de la ley de sindicalización obligatoria impuesta por la Generalitat a los campesinos (27-VIII-1936), con el fin probable de provocar un trasiego de afiliados hacia otros sindicatos que CNT, lo que no sucedió) - ligereza sobre las causas de mayo de 1937 (p. 176) la ignorancia de fuentes franquistas y soviéticas no da distanciamiento, - superficialidad sobre el ejército republicano (ausencia de los testimonios sobre los frenos de posibles ofensivas por los soviéticos, ver las memorias de Largo Caballero,), - pocos datos sobre los Amigos de Durruti (p. 330, cuando existen libros) ; - detalles como la entrada de CNT en el gobierno de Madrid un día antes de la fecha oficial (p. 133) ; - la confusión entre anarquismo y anarcosindicalismo, que aparece también en muchos autores libertarios, pero un historiador podría tener mas discernimiento.

Además, seguramente para fingir escapar a una recuperación ideológica, en sus primeras 180 páginas, el autor se vale de herramientas como la tartamudez (no presentar los hechos, que molestan “mis ideas”, tales como son, sino cercenándolos, para menguar el efecto negativo) y la carambola del billar (no ir a las fuentes sino a estudiosos de las mismas, para soslayar lo que se opone a “mi interpretación”), como ello se aplica al movimiento cenetista, un puntal del libro, puede explicar la poca novedad del estudio.

Los principales eventos de la tartamudez son el pistolerismo, el golpe militar de Franco, el PSUC y el POUM.

Solo voy a insistir en el primer hecho. Evocando la burguesía empresarial catalana como un bloque que preparó la doma y domesticación del proletariado de Cataluña en los años del pistolerismo 1919-1923, el autor describe su alianza con las fuerzas armadas.

Paralelamente, tampoco hay lógica alguna en el protagonismo del ejército español, presentado como clave y actor de la política represiva en Cataluña, y brazo armado de la burguesía catalana como artífice del golpe de estado de 1923 y su pasividad ante la proclamación de la II república, el renacer de la CNT, combatida con saña unos años antes. Mayormente cuando el autor silencia la represión del golpe militar prorrepublicano de izquierda de Jaca en diciembre de 1930 y la ausencia de reacción militar a la campaña antimonárquica de abril de 1931.

La interpretación que propongo es que la derecha dejó el poder a la izquierda para que ésta se hundiera en el barrizal de las recaídas de la crisis de 1929 y volver así al poder mediante las elecciones gracias a todos los decepcionados.

Y peor, en contra de su propia descripción de agresión patronal contra el sindicalismo obrero, el autor finge que el periodo del pistolerismo 1919-1923 es una iniciativa de la CNT “Tras responder a la organización obrera con la fundación del sindicato patronal, los propietarios imitaron la táctica anarquista, dando una vez más a su acción una dimensión superior gracias al apoyo de la fuerza armada: los generales Milans del Bosch, Martínez Anido y Arleguy estaban a su servicio [...]” (p. 55). Todos los datos de armamento y personas armadas solo conciernen las fuerzas represivas. Dicho de otro modo, sin ningún tipo de propaganda entre los asalariados, sin material adecuado, el sindicato CNT de Cataluña lanzó sus pistoleros para aterrorizar la patronal, que ¡únicamente se defendió!

Me pregunto cómo el corrector y la editorial dejaron pasar tal burrada, porque un mínimo de lógica, como respeto al lector, se puede esperar en una obra supuestamente erudita.