Díez Torre Alejandro Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Confederados Aragón 1900-1938 Res. 11

Díez Torre Alejandro Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Confederados Aragón 1900-1938 Res. 11

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Díez Torre Alejandro Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Confederados Aragón 1900-1938 Universidad Nacional a Distancia/Universidad de Zaragoza, 2003, tomo I Confederados, Orígenes del cambio regional de Aragón1900-1936 454 pp. Tomo II Solidarios un turno del pueblo Aragón, 1936-1938 593 pp. Res. 11

Una edición muy linda, con la iconografía también, y la encuadernación magnífica de dos impresionantes tomos de gran formato, obligan a la lectura atenta de esta obra, cuyas notas rebosan de informaciones, constituyendo muchas veces semblanzas biográficas.

El propósito del autor es enseñar cómo en una provincia dominada por el caciquismo y el abandono administrativo (excepto para la represión de las fuerzas de la izquierda activa), el regeracionismo de Joaquín Costa y el sindicalismo de la CNT de Aragón se influyeron recíprocamente (no sólo con figuras como Ramón y Moisés Alcrudo sino con estrategias sindicales de los años 30), por chocar ambos contra gobernadores cerriles de la segunda república hasta principios de 1936.

Los factores que comprueban el análisis son una diminuta UGT, la debilidad del socialismo desde el siglo XIX y la casi ausencia del comunismo de tipo moscutario o poumista (incluyendo en el vocablo los varios grupos que le dieron un difícil nacimiento en 1935), y sobre todo la radicalización de la UGT y el trasiego de sindicatos a la CNT durante la segunda república, por la agresividad de la administración encabezada por responsables mandados por los gobiernos de la derecha.

Es importante observar cómo la CNT aragonesa en los 1930 tenía una personalidad distinta a la de otras regiones, primero por no tener impacto la discrepancia faísmo treintismo y por otro rasgo : “la presión persecutoria contra la CNT, no sólo acrecentó la fuerza y la moral militantes, sino que estimuló actividades organizativas y simpatía social ambiental [...se produjo un] relevo generacional [...] para reemplazar los huecos que, en las localidades y comarcas, dejaron los presos “ (I, p.139). También se manifestaba un programa regional de CNT en una conferencia agraria de abril de 1936.

Alejandro Díez vuelve a los textos fundadores del franquismo, el plan de Mola, “la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo [...] es absolutamente necesario inspirar un saludable terror en la población ” (I, p.305). El mismo Mola estuvo en Zaragoza el 21 de julio de 1936 para supervisar la represión, con la mente llena de “ máximas ” como las del libro que le dedicó José M. Iribarren (releído por Mola) “ Esta guerra tiene que terminar con el exterminio de los enemigos de España [...] Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo. etc. ”

Y la ciudad de Zaragoza, con unos 30.000 confederales casi no reaccionó como en otras partes del país. Personalmente me parece que queda por hacer un informe documentado de los días 17-22 de julio de 1936 en la misma ciudad. No obstante es seguro que hubo enfoques totalmente opuesto dentro de la CNT aragonesa, por ejemplo entre militantes fogueados y partidarios de negociar con elementos dudosos, como Ramón Acín y Miguel Abós, y otros más jóvenes proclives a valerse enseguida de la violencia para oponerse a los facciosos, Francisco Ponzán y Miguel Chueca, y la primacía otorgada a las negociaciones trajo consigo deletéreas consecuencias para decenas de miles de afiliados a sindicatos y partidos de la izquierda, y a los mismos defensores del diálogo.

La implantación del Consejo de Aragón a la luz de las autonomías actuales muestra la modernidad del propósito. Alejandro Díez da un interesante repaso a las visiones libertarias del poder y de la economía, situando las tensiones en presencia y el rechazo generalizado entre los colectivos aragoneses de los abusos de poder de las milicias procedentes de Cataluña y bajo las órdenes de la Generalidad. Toda la génesis del Consejo de Aragón enseña como finalmente pudo ser clave la influencia de Durruti a favor de este nuevo organismo, como la franca oposición de García Oliver y la indiferencia de los ministros cenetistas en el gobierno. El Consejo “se vió inmerso en un cuadro de instancias de poder heterogéneas, donde se cruzaban : poderes revolucionarios locales o comarcales ; agentes de autoridad e interventores catalanes y estados mayores o delegaciones milicianas todopoderosas ” (t II, p.145) El autor insiste en las intenciones del Consejo de Aragón, integrado por elementos socialistas, comunistas y ugetistas que compartían plenamente el afán creador, demostrando cómo la influencia de Proudhon, los textos de Joaquín Costa fomentaron buena parte de su obra y las directrices. Los transportes, el abastecimiento y el regadío fueron puntos fuertes. Pero sus realizaciones se vieron sistemáticamente obstaculizada por las fuerzas militares republicanas, sobre todo para el abastecimiento (con el pretexto de controlar o prohibir el tráfico cerca del frente) y la creación de una policía regional.

Para el transporte y el fomento de la economía colectivizada, hubo adelantos y proyectos. Resaltan los intentos e intenciones de Saturnino Carod, serio seguidor de las ideas de Kropotkin, que obraba por propia iniciativa y aparentemente sin vincularse con el Consejo. A nivel de Educación, no se distinguen las directrices ni la labor de conjunto.

Es preciso destacar que hubo elecciones municipales en febrero de 1937, cuando el Consejo llevaba más de seis meses de existencia y el PC tenía sus medias para difundir sus posturas, cosechando CNT 1.183 consejeros, UGT 618, Izquierda republicana 269, PSOE 55, PC 19, de un total de 2.311. O sea el 56 % para CNT y el 0,8 % para el PC.

Si el nacimiento del Consejo fue legalizado por el gobierno de Largo Caballero, sin gran apoyo de Comité Nacional de CNT, el final escapa a la ley puesto que en agosto de 1937, el general Líster con una “orden oral” del gobierno anula el Consejo, encarcela a centenares de cenetistas, únicamente, presiona sobre las colectividades para que se autodestruyan o limiten su capacidad económica, consiguiéndolo en parte, hasta el punto de ver renacer el caciquismo. El autor no evoca la fuerte oposición del Comité Nacional de CNT al ex presidente del Consejo, Joaquín Ascaso, asicomo al ex jefe de milicias Antonio Ortiz, que aparece explicada a través de los documentos reproducidos en la obra Ortiz general sin dios ni amo de Márquez Rodríguez y Gallardo Romero; La gestión económica del PC-PSOE fue marcada por le desbarajuste del abastecimiento, las penurias, el alza de los precios y las colas, fenómeno poco desconocido con el Consejo.

Alejandro Díez ha elegido terminar la obra ensalzando la labor realizada, esta inmensa fuerza creadora aragonesa cuyo simbolismo se expresa a través de la iconografía de los billetes de moneda local. Esta elección es lógica. Creo que eran necesarias unas páginas sobre el paradójico contubernio Gobierno, Generalidad, partido comunista y Comité Nacional de CNT. La improvisación, la autoorganización desde abajo, aun exitosas, chocan siempre con las cúpulas. En la URSS, jamás hubo poder local en ninguna república, a pesar de la constitución soviética, símbolo exterior como en tantos países del tercer mundo. En la actualidad en países de tradición e índole centralista como España y Francia, la autodeterminación de regiones es una herejía constitucional. Sigue vigente en la UE que una orientación de unos pocos Estados sobre muchos es una seudo necesidad.

Esta obra es una aportación excepcional sobre el costismo, Aragón y la CNT aragonesa. La iconografía y su adecuación al texto es un alarde del autor que contribuye a una mayor comprensión de los eventos.