Willemense Hanneke Pasado compartido (memorias de anarcosindicalistas de Albalate de Cinca 1928-1938), Res. 12

Willemense Hanneke Pasado compartido (memorias de anarcosindicalistas de Albalate de Cinca 1928-1938), Res. 12

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Willemense Hanneke Pasado compartido (memorias de anarcosindicalistas de Albalate de Cinca 1928-1938), Zaragoza, Prensa Universitaria de Zaragoza, 2002, 450 pp. Res. 12

Se trata de una doble o triple encuesta, además traducida por el alabatino y cenetista Félix Carrasquer, dentro del pueblo y entre emigrados en Francia, a través de las generaciones, un alarde porque los distintos tipos de encuestados comparten criterios con la entrevistadora. Desde las primeras paginas tenemos el planteo : a la familiar de derecha que permaneció en el pueblo la sobrina emigrada le dice “habríamos sufrido de verdad, si nos hubiésemos quedado aquí, seguro. Ni punto de comparación.” Tampoco se deja de lado a los antifranquistas que no emigraron, el exilio interior.

Los diferentes capítulos siguen la cronología y los principales eventos del periodo, pero la meta no es tanto la certeza histórica como la evolución social y psicológica. En este plano aparece otro, imprevisto, la propia intervención de la autora, con apuntes entre personales y esenciales- incorporados con otra tipografía, de abril de 1989 a septiembre de 1990, unas 14 paginas - que demuestran qué hondo fue el cambio social y cómo desapareció.

La clave del libro es este mensaje, un “recuérdalo a otros” (Ronald Fraser) : “ Ninguna se casaba entonces, ni por la iglesia ni por lo civil; Otras mujeres del corro abundaron en aquella libertad, por la que se les era permitido mantener relaciones y tener hijos que no hacia falta bautizar. Alguna comentó que había habido mujeres que se habían presentado con el crío al Comité para que lo bautizaran (¡cómo se reían!), porque, claro, no se habían acostumbrado a la nueva situación. [...] Abuela, son ya las doce y media, ¿no tengo que irme ya a la cama?”. “Abuela, la una ya”. Bueno, estas de vacaciones, no te preocupes, ves a jugar un poco más. Y hacia la una y media se fueron las abuelas a la cama [ ...] Aquellas mujeres que ocupaban el banco de la plaza no necesitaban casetes que grabaran sus historias. Estaban totalmente dispuestas a contarme su pasado a sus nietos.” (pp.428-429)

La autora reproduce un documento de 1933, directrices revolucionarias del Comité de Defensa de CNT, visiblemente la primera pagina de un folleto.

“En los pueblos los revolucionarios son los primeros en echarse a la calle. Atacan a las Fuerzas del Estado, lo cual no es muy difícil, ya que los guardias suelen vivir aislados de los vecinos del lugar. Hay que desarmar, además, a todos los elementos reaccionarios. [...] la lucha será dura, tratándose de enfrentarse poder a poder en un mismo estado. No caben aquí partidos neutrales. Hombres y mujeres habrán de empuñar, voluntariamente, las armas y quienes no se armen deberán ayudar a la revolución allí donde haga falta. La revolución tiene por objeto liberar a los trabajadores de toda opresión y ha de evitar la violencia todo lo posible. No ejercer violencia jamás contra los niños, porque son los que habrán de consolidar el triunfo de la revolución.”

Habría sido útil una breve comparación con el documento contrario de mayo de 1936 del general Mola.

Entre los múltiples aportes, se aprende o se confirma la compenetración en Aragón entre republicanos y CNT : “los hijos de republicanos eran todos de la CNT, todos de la CNT. Y los republicanos, pues, ayudaron a la CNT, que aquí todo el mundo era de la CNT (p. 96).”

Para la colectivización, lo principal es lo siguiente : “Los jóvenes libertarios de la colectividad no sólo introdujeron nuevas maquinas, nuevos cultivos y métodos, sino también su manera de trabajar, que era bastante innovadora y, para muchas gentes del pueblo, no sin algún aspecto escandaloso; “Tarjábamos desnudos en el huerto, en el campo. Porque hicimos una colectividad con las tierras de mi padre, y éramos ocho compañeros y trabajamos en verano desnudos, pero con el eslip, ¿eh? No nos atrevíamos a tanto (risas) “.
El análisis sobre la extensión de la autogestión - palabra que no usa la autora -entre otros pequeños propietarios o la requisa de tierras, se aborda en otro capitulo, con la postura del padre del encuestado (p. 300 y ss.).

Casi nada tampoco sobre el Consejo de Aragón y su suerte.

La autora atribuye a Federica Montseny la legalización “del aborto por libre decisión de la mujer interesada” (nota, p. 336), lo que es más que discutible, ver reseña de su libro.

La visión de CNT de la autora es particular : “ Enzensberger desenmascara el mito forjado por la base anarcosindicalista en torno a la muerte de Durruti que había sido alcanzado por bala enemiga en un tiroteo en el frente de Madrid. Ver, por ejemplo, también, Paz (1976), pp. 304-305.(nota p.299).”

Justamente cuando se consulta esta obra la conclusión es muy discutible.

De hecho, no importan mucho las observaciones de la autora sobre tal y otro punto de la historia confederal, lo suyo está en los comportamientos humanos de los vecinos de un pueblo durante unos años esenciales y cómo esta memoria se mantiene y transmite, de modo positivo en la mayoría de los casos.