Alba Víctor Los colectivizadores, Res. 13

Alba Víctor Los colectivizadores, Res. 13

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Alba Víctor Los colectivizadores, Barcelona, Laertes, 2001, 285 pp. Res. 13

Desconcertante e interesante es esta nueva obra de un autor imprescindible para el conocimiento del movimiento obrero español. La perplejidad empieza con la confesión del autor de que la obra quedó traspapelada unos veinticinco años y otra es que la seriedad histórica está bastante moldeada a los deseos del autor casi sin referencias, revisitada con hipótesis sobre qué habría pasado si...(pp. 69-70, 72, 99 y ss, 116-117, 125-129).

La dificultad que Víctor Alba trató inútilmente de superar es la visión marxista del POUM y del PC (PSUC en Cataluña) sobre las colectivizaciones. Entre “Los obreros han de hacer la evolución democrático-burguesa, para pasar luego a la revolución socialista.” y “luchar por una república democrática , con un amplio contenido social. No puede hablarse ahora de dictadura del proletariado ni de socialismo”, no sé qué frase es de Joaquín Maurín del POUM y qué otra es de José Díaz del PC. La respuesta esta en las páginas 40 y 139. Y otra razón de peso, inseparable de las afirmaciones precedentes, era que “la psicología rural ancestral acogiera las teorías que mejor cuadraban con ella, es decir las ácratas (p. 39).”

La calidad, la perspicacia del autor es justamente abandonar su formación marxista para describir lo que vio en la guerra, transmitir el entusiasmo de parte de los trabajadores, el interés o la pasividad interesada de otros. Hay que notar que Víctor Alba se limita a Cataluña y parece poco al tanto de las realizaciones en las otras regiones, a pesar de parte de los testimonios. La razón es que seguramente redactó el texto en el 2000, sin tener en cuenta las entrevistas, carencia que se podría subrayar para el libro de Mercedes Vilanova (que no buscaba ahondar).

Los siete textos de colectivistas representan 86 páginas reales de texto, contra 169 del autor, o sea un tercio del libro. Excepcional es el relato sobre Aragón de Félix Carrasquer, más concreto y directo que en su libro de 1985 Las colectividades de Aragón (un vivir autogestionado promesa de futuro). Sobre Miralcampo, la evocacióno de Jerónimo Gómez Abril se reóne con la impresión de Karl Korsch (en Expectativas fallidas) la colectivización de Espectáculos en Barcelona de José Robuster. Y son muy interesantes igualmente las tres aportaciones anónimas sobre ladrilleros e industria textil en Barcelona y minas de potasa de Sallent en Cataluña

Se ve la larga militancia que tenían estos compañeros antes de iniciarse la guerra y el profundo espíritu de justicia de instaurar las pensiones para los viejos trabajadores, de obrar con solidaridad con los frentes y los otros colectivos. También se nota el sentido común de respetar las otras tendencias sindicales, los cuadros y técnicos que habían apoyado los amos. Y había la entrega para mejorar el trabajo, repartir la mano de obra, rechazar los abusos.

A la inversa del autor los entrevistados abordan el papel de las mujeres : “se mantuvieron las disparidades de salario entre hombres y mujeres. Algunas de éstas pidieron el salario igual, pero no se pudo lograr, a pesar de que en la asamblea hubo mayoría para aprobar esta idea. La cosa dependía del consejo de Economía y de la organización sindical, pues debía ser una medida general y no de una sola empresa.” (La España Industrial, fábrica textil, p. 218). En Espectáculos, en cambio, “el salario era también igualitario entre hombres y mujeres. (p. 268).”

Ultimo dato para el testimonio de José Robuster que era del partido sindicalista de Pestaña. Nos enteramos de la poca visión de éste y de su ingenuidad política al confiar en Companys y su capacidad de parar los militares en vísperas del 18 de julio. La alusión a las ideas económicas confusas de Santillán en 1931, es exacta. Atribuirlas al anarcosindicalismo es un absurdo, como se sabe cuando se ha leído el Proletariado Militante de Anselmo Lorenzo.