Cárdaba Marciano Campesinos y revolucion en Cataluña (colectividades agrarias en las comarcas de Girona, 1936-1939), Res. 14

Cárdaba Marciano Campesinos y revolucion en Cataluña (colectividades agrarias en las comarcas de Girona, 1936-1939), Res. 14

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Cárdaba Marciano Campesinos y revolucion en Cataluña (colectividades agrarias en las comarcas de Girona, 1936-1939), Madrid, Fundacion de estudios libertarios Anselmo Lorenzo, 2002, 312 pp. Res. 14

El autor da cuenta de las dificultades de la CNT para implantarse en el campo y en especial en la región estudiada. Resalta la compenetración en el campo entre los poumistas y los cenetistas. A pesar de la escasez de datos, Cárdaba logró establecer una lista de 51 colectividades en Girona, casi todas formadas entre agosto de 1936 y abril de 1937. También señala 24 en el Alto Empurdán, con unos trescientos colectivistas. ; 14 en el Bajo Empurdán con unos doscientos miembros. En otras comarcas, determina trece más.

El autor observa un fenómeno cuya importancia es evidente, pero que él pudo contabilizar : “Aunque en Orriols, l’Escala, Sant Pere Pescador, Calonge, Ermedás (Palagrugell), Roses o Massanes la inciciativa colectivista correspondió a la CNT, dada su implantación en esos municipios, en otras poblaciones como Garrigás, Torroella, Pals o Cantallops fueron los comités o los propios trabajadores quienes optaron por la colectivización, aunque posteriormente encontrasen en las siglas de la CNT la cobertura necesaria para el mantenimiento de la misma (p. 176).”Como en otras regiones, la tendencia era otorgar un salario inferior a las mujeres p. 161).

Cárdaba evoca los enfrentamientos y la represión del PSUC, las pérdidas del avance conseguido en las colectividades legalizadas (p.220). Un caso concreto permite dejar el plano general, el de la Aurora en Calonge (pp. 244-272).

El último párrafo del libro define perfectamente los hechos y al autor. “Los colectivistas de la región de Girona, desde presupuestos ideológicos libertarios e integrados en la CNT, por el contrario [la abolición de la propiedad privada por los bolcheviques había quedado reducida a un simple traspaso de la renta de la tierra ...de las manos de los propietarios a las del Estado], aunque claramente minoritarios, libres y dueños de sus actos, no pretendieron introducir reformas sociales en el campo, sino atender las necesidades inmediatos de los eternos marginados y establecer unas relaciones sociales basadas en la igualdad económica y en la libertad individual, convencidos de que sólo la unión de ambas premisas imposibilitaría la explotación del hombre por el hombre.” (p. 281)