Castells Duran El proceso estatizador en la experiencia colectivista catalana (1936-1939), Res. 15

Castells Duran El proceso estatizador en la experiencia colectivista catalana (1936-1939), Res. 15

Sábado 4 de marzo de 2006, por frank

Castells Duran El proceso estatizador en la experiencia colectivista catalana (1936-1939), Madrid, Nossa y Jara editores Madre Tierra, 1996, 237 pp. Res. 15

Un estudio detallado que corresponde perfectamente al título que termina con breves conclusiones, cuyo broche es una cita de un ente fidedigno. La revista The Economist, hoy como ayer vocero internacional de los empresarios, escribía : “De manera discreta, la intervención de la industria por el Estado, que es contraria a la colectivización y al control obrero, restablece el principio de la propiedad privada. El representante del gobierno, a la cabeza de la empresa es, siempre que sea posible, su antiguo propietario.” (26-II-1938)

El autor corrobora esta constatación en el último párrafo de su obra. “En definitiva, por tanto, la estatización (y evidentemente también, la reprivatización bajo la tutela del Estado) significó la expropiación de los trabajadores por el Estado, que les desposeyó de la dirección y gestión directa que éstos ejercían en la actividad productiva ; expropiación que fue llevada a término con la complicidad y apoyo de los aparatos y direcciones de las organizaciones de los propios trabajadores. Todo ello constituyó una nueva experiencia - de alcance internacional - para los trabajadores, al poner de relieve que la acción expropiadora del Estado - con la colaboración y participación de los aparatos y direcciones de las organizaciones obreras - no tenía forzosamente que dirigirse contra la burguesía, sino que, como en este caso, podía realizarse, también, contra los propios trabajadores.” (p. 141)

Me permito agregar que la “nueva experiencia”, contemplada en el plano del estado español, es una afirmación indudable. Desde el punto de vista del acervo del movimiento obrero venía a completar la doble acción marxista de 1917-1921 en Alemania y en Rusia o la URSS.

En ambos países, la vertiente social demócrata y la marxista leninista se opusieron con el ejército a las conquistas de los mismos trabajadores, sea en nombre de la democracia burguesa sea en nombre de un partido sedicente obrero, auténtico respaldo de una nueva clase burguesa.

Es interesante apuntar que los marxistas de la corriente consejista dieron una valoración casi justificativa de las derrotas operarias (ver Expectativas fallidas...) - para la URSS y la España de 1936-1939 - con el argumento de la poca madurez de los trabajadores por el peso del campesinado, argumento reiterado para todas las luchas en el Tercer Mundo.

Una manera indirecta de esperar una mayor opresión de la burguesía en el globo terráqueo, que entrañaría la crisis final del capitalismo. Es una visión judeo cristiana - la afirmación del juicio final, del apocalipsis, de la llegada del mesías, inminente, por supuesto - trasladada en un plano ateo-deista.

Me parece una estupidez combinada con la cobardía y la esquizofrenia.