Ocupacines urbanas la práctica del Anarquismo Social en Río de Janeiro

Ocupaciones urbanas la práctica del Anarquismo Social en Río de Janeiro

Viernes 10 de marzo de 2006, por Corrêa Felipe

OCUPACIONES URBANAS
La Práctica del Anarquismo Social en Río de Janeiro

Creemos que la mayoría de los males que afligen a los hombres es consecuencia de la mala organización social; y que los hombres, por su voluntad y su saber, pueden hacerlos desaparecer.

Errico Malatesta

Voluntad; el elemento clave colocado por Malatesta para impulsar los cambios sociales. Tal vez sea esa la palabra que representa mejor el trabajo de los compañeros anarquistas de Río de Janeiro. En un breve análisis del reciente movimiento libertario en la ciudad, podemos citar la fundación de la Federación Anarquista de Río de Janeiro (FARJ) como un hito. Su proceso de formación se inició a partir de un grupo de discusiones sobre las formas de organización del anarquismo y duró alrededor de un año y medio. Tras el término de las actividades del grupo de discusión, hubo un consenso sobre la fundación de una organización de perfil especifista (una federación de individualidades anarquistas que construyen, en el seno de la organización, sus distintos frentes de actuación social). Desde su fundación, que se concretó el 30/08/2003, la FARJ viene trabajando en innumerables proyectos, cuyo principal objetivo es colocar en práctica las ideas anarquistas. Como dice su propio Manifiesto de Fundación, “la sociedad del futuro nacerá de nuestra capacidad de realizar, a partir de ahora, cotidianamente, las generosas aspiraciones que el anarquismo, a lo largo de varias generaciones de lucha y esfuerzo militante, legó a la humanidad”.

Entre los incontables proyectos desarrollados por la FARJ, está el Centro de Cultura Social (CCS), localizado en la zona norte de la ciudad, que sirve como espacio para el trabajo comunitario, recibiendo asambleas de muchos tipos, para la producción autogestionada de masitas comestibles con los miembros de la comunidad del Morro dos Macacos, apoyo escolar, reciclaje, práctica de capoeira - enseñada como autodefensa y cultura de resistencia - y también alberga la Biblioteca Social Fábio Luz desde el 2001. El CCS funciona como un espacio ampliado de militancia, es un frente de trabajo de la FARJ, dentro de la cual colaboran otros grupos como el Colectivo Libertario Activista Voluntariado de Estudios (CLAVE) y el Grupo de Acción Libertaria (GAL). Además de estos grupos marcadamente anarquistas, también hay en el CCS otros organismos de actuación social con los cuales la FARJ tiene afinidades tácticas y concuerda en algunos puntos específicos en lo que, a grosso modo, se podría considerar estratégico. Entre estos están: el Comité Contra la Tortura y la Prisión Política en Brasil y otros de formación ideológica ecléctica.

Con el objetivo de aumentar su campo de acción, la FARJ se involucró, a fines del 2003, en el trabajo con las ocupaciones urbanas cariocas. En este momento, algunos militantes de la FARJ pasaron a frecuentar las asambleas de las ocupaciones Olga Benário, en Campo Grande, y Vila da Conquista y Nelson Faria Marinho, en Jacarepaguá. Los trabajos desarrollados, de cuño esencialmente político, tienen como objetivo organizar a los habitantes y el apoyo a las demandas entendidas como prioritarias por éstos. En cuanto fue posible, se estrecharon los lazos de estas comunidades con los organismos de clase más avanzados. Algunos sindicatos llegaron aun a viabilizar, de forma inequívocamente solidaria, obras de infraestructura, abriendo líneas de fomento que continúan todavía hoy. Posteriormente, los trabajos de la FARJ se ampliaron en otras ocupaciones como en Poeta Xynaiba, en Tijuca, y Margarida Maria Alves, en São Gonçalo. En todas estas ocupaciones, la FARJ busca estimular la organización autónoma, el desarrollo de la solidaridad entre ellas, además de insistir en la adopción del método federalista para la organización de una alianza política entre todas las comunidades referidas.

Una importante conquista de las comunidades, que contó con el apoyo de los anarquistas, fue la condena del estatuto jurídico de la propiedad privada, prácticamente excluido de todas las ocupaciones referidas. Además de la correspondiente adopción del trabajo colectivo, hoy los habitantes, casi en su totalidad, rechazan la democracia representativa como vía para resolver sus problemas. No se admite a los políticos profesionales en las asambleas decisivas y la propaganda electoral está proscrita. Por lo tanto, es en la acción directa, y en la alianza con otras organizaciones de trabajadores, en lo que confían los habitantes para resolver sus problemas.

Desde hace ya algunos meses, el trabajo anarquista con las ocupaciones urbanas cuenta con la participación de los grupos CLAVE y GAL quienes desarrollaron un interesante trabajo pedagógico, intervenciones lúdicas con el público infanto juvenil y participación en las asambleas. Fundamentalmente, lo que motiva la acción de estos grupos es creer que el anarquismo debe retomar su trayectoria clasista, desarrollando trabajos de relevancia para los ocupantes.

El anarquismo social, muy diferente de este anarquismo de comportamiento o de estilo de vida que solemos ver, preconiza un regreso organizado a las luchas populares, estimulando la presencia anarquista junto a los oprimidos, en busca de la emancipación económica y de la libertad. El anarquismo social, en este sentido, no debe ser entendido como algo nuevo, innovador. A pesar de que el anarquismo ha perdido, con el tiempo, ese lado social, este anarquismo busca el regreso de los anarquistas a una actuación social más profunda y comprometida con los trabajadores y, principalmente, con los marginados de la sociedad, como los sin-techo, los sin-tierra, los indígenas, etc. Las contradicciones del capitalismo son más explícitas en la actuación social. De esta forma, en la propia acción concreta y cotidiana del militante, éste podrá desarrollar el sentido crítico y asociar la acumulación teórica que aprendió en sus lecturas con las necesidades contemporáneas de transformación. Una vez que entendemos el anarquismo como algo vivo y vivido no es posible ser libertario sin, en posesión de los medios necesarios y trabajos concretos, definir posiciones e implementar políticas claras para el combate contra el capitalismo.

Otra actividad muy interesante, desarrollada por los compañeros cariocas, es una especie de proyecto de “gestación” de las ocupaciones urbanas que sucede periódicamente en el CCS y cuyo objetivo es organizar en sus instalaciones, a gente que, sin tener la posibilidad de sostener los gastos de alquiler, necesita vivienda y está dispuesta a ocupar. Así, se ofrece un espacio para el encuentro de esas personas, para que se conozcan y empiecen a actuar de forma horizontal, sintiendo los primeros efectos de la autogestión. Participan en asambleas que deciden, desde el nombre de las futuras ocupaciones hasta sus comisiones y divisiones de tareas. Además de eso, se estimula la acción directa para la conquista de su vivienda, lo que no deja de ser un maravilloso elemento pedagógico que modifica las consciencias, mostrando que no debemos depender de un partido o de un gobierno para encontrarles resolución a nuestros propios problemas.
Los compañeros de Río de Janeiro están preparando, de hecho, los espíritus para la lucha anticapitalista y ayudando, como minoría activa, a que los trabajadores se organicen contra los que los oprimen y, no menos importante, atacando al sistema en su punto más estratégico, que es la propiedad privada. Sin embargo, hay una constante búsqueda para que el trabajo no se restrinja a ocupaciones aisladas. Es necesario que este fenómeno se disperse en una progresión geométrica, y, una vez que esté creciendo, nosotros, los libertarios, tenemos que estar presentes en el proceso, para garantizar la permanencia de nuestra mejor contribución en su formación. Una organización federada local debe apuntar a una regional y, en un breve futuro, con la ayuda de otros compañeros, a una que se articule en el territorio nacional. Tal vez ese sea el gran desafío que, en Río de Janeiro, los compañeros intentan desarrollar con cuidado y humildad, pero de modo muy firme.

La FARJ no quiere ser una organización exportadora de modelos. Sin embargo, sugiere claramente que los compañeros anarquistas retomen las iniciativas de trabajo social que tantos episodios nos hicieron protagonizar en la Historia. Y que, si de cierta forma, el anarquismo se constituyó como teoría revolucionaria, es por haber rechazado el papel de filosofía de la Historia. Optó por la transformación y no por la gestión o interpretación de los hechos de aquellos que se dedican más a observar que a hacer. El anarquismo que nació del pueblo, sólo puede sobrevivir dentro de él, no como un testigo exento de los logros humanos, sino humanizándose en sus propios logros.

Ese importante trabajo que se está realizado en Río de Janeiro debe servir de ejemplo para todos aquellos que quieren trabajar por el socialismo. Es, sin duda, un raro ejemplo da voluntad y de saber, otrora resaltados por Malatesta.

* Contactos con la FARJ: farj@riseup.net o Caixa Postal 14576 - 22412-970 - Rio de Janeiro/RJ - Brazil