Así habló Bakunin

Viernes 11 de agosto de 2006, por Karelin Apollon

¿ Por qué este texto y qué interés tiene en 2006 ?

En Argentina en los años 1920-1930 una parte de la propaganda obrera se hacía en ruso (y en yidis) y era libertaria. Hasta había un mensual de calidad “Golos Truda”, con una colección de folletos. El 95 % de este material desapareció de los archivos (no hay nada en la Biblioteca Nacional ni en el Cedenci, tampoco en los archivos de la FLA o de la Biblioteca José Ingenieros) y Paul Avrich no cita nada en “Los anarquistas rusos” (ni este folleto, sino una edición posterior). Las quemas de archivos”rojos” por los militares genocidas, el despojo (obra de las bibliotecas extranjeras que no dejan ni una copia), la desidia y la ignorancia de los familiares, son los múltiples factores de esta desertificación de la memoria.
Por una serie de casualidades personales, recibí una parte del material ruso publicado en Argentina. Y en marzo de este año, el amigo Ezequiel Adamovsky me indicó que en una librería porteña de libros usados había un folleto en ruso de Anatol Gorelik (un ruso ucraniano judío argentino, cuya obra estoy tratando de rescatar) sobre los fusilamientos de los huelguistas patagones de 1922 (pero a 50 dólares). Efectivamente estaba el folleto “Usmirenie Patagonii” - la pacificación de Patagonia - (a 50 pesos, porque el librero se había olvidado del precio) y una veintena más - sólo material anarquista -, con libros en ruso, búlgaro y yidis. Y varios van con la huella del matasellos en castellano y en ruso de “Sindicato de obreros rusos de Berisso”.
Existía pues un proletariado ruso argentino organizado y consciente, con una capacidad de proselitismo importante, como se ve con la obra a continuación, que no busca la facilidad pero que depara en pocas páginas una magistral síntesis del pensamiento de Bakunin. Una fuerte denuncia de la dictadura de cuño capitalista o marxista, con un rechazo de la hipocresía de la burguesía - tan visible y prepotente -, y el repudio de la influencia religiosa - asociada al poder y a la esclavitud -, dan al texto un vigor actual e imprescindible.
Que no se haya aprovechado enseguida dentro del movimiento obrero argentino demuestra la separación que dividió los libertarios en este país, no por diferencias culturales sino por el sectarismo que existía en la Fora (véase el libro de Fernando López Trujillo “Vidas en rojo y negro : una historia del Anarquismo en la “ Década infame ”, Buenos-Aires, Letra Libre, 2005 “).
Esta traducción puede ser tanto un homenaje a Bakunin (130 años de su muerte) como una continuación del trabajo de los compañeros rusos argentinos y de Karelin, con el texto original y otra traducción al francés.
El autor del folleto Apollon Andreevich Karelin (1863-1926) era un anarquista ruso famoso que estaba en Unión Soviética, primero por simpatía con el bolchevismo (ver “Los anarquistas rusos” de Paul Avrich, pp. 178 y ss., 184, 205 y ss., 211, 234 y ss., 241) y luego porque ya no pudo salir. Es evidente porque Karelin creó la Cruz Negra en 1920 para ayudar a los presos libertarios detenidos por la Cheka, literalmente “Comisión Extraordinaria”, decreto de diciembre de 1917 de Lenin y seguimiento organizacional del mismo Lenin. Además se alegró Karelin por la insurrección de Kronstadt (Avrich p. 234). En internet en ruso (http://socialist.memo.ru/lists/shtrihi/l130.htm) se lee que en los últimos meses de su vida en Moscú Karelin y su compañera no tenían bastante dinero como para comprarse medicamentos. En Buenos Aires se editó también de Karelin en 1924, 22 pp., “Gorodskie rabochie, krestianstvo, vlast i sobstvennost” [Los trabajadores de las ciudades, el campesinado, el poder y la propiedad]. En Bulgaria en 1925 se publicó “Svobodniat grad” [la ciudad libre]. Ambos de inspiración kropotkinista.
Por lo tanto, se trata de manuscritos que Karelin mandaba clandestinamente al extranjero para combatir el régimen leninista opresor. Y seguramente el más valioso fue el que tenemos ahora.

Frank Mintz, VIII 2006

Karelin Apollon

Así habló Bakunin

Edición gratuita difundida por los sindicatos rusos de Talleres, Berisso, Lavalle y Quilmes
1921, imprenta de Golos Truda

Biografía de Bakunin

Mijail Alexandrovich Bakunin nació el 8 de marzo de 1814. A los 18 años terminó sus estudios en la escuela de artillería de Petersburgo; sirvió dos años como oficial, luego presentó la renuncia y se fue a Moscú. A los 26 años se fue a Alemania y a los 28 escribió el artículo que le dio a conocer “La reacción en Alemania, fragmentos escritos por un francés”. En dicho artículo adoptó un enfoque revolucionario.

En 1843 Bakunin fue a Suiza, pero al cabo de un año perseguido por la policía suiza y la embajada rusa se trasladó a Bruselas, luego a París. Allí conoció a muchas personalidades como Proudhon, Jorge Sand y Marx. En 1847 Bakunin se encontró con Herwen y Ogarev en el exilio.

En noviembre de 1847 Bakunin fue expulsado de Francia por un discurso, pronunciado en un banquete en honor a la insurrección de los polacos en 1830.

La revolución de 1848 hizo que volviera a París, pero muy rápido pasó a Alemania, luego a Austria, donde tuvo lugar una agitacion revolucionaria. Llegó a Praga donde participó en el levantamiento.

Luego se encaminó a Breslav y en ese momento en la “Neue Rheinische Zeitung” [Noticias del Nuevo Rin] Carlos Marx publicó una carta, atribuida a Jorge Sand, en la que se leía que era Bakunin instrumento o agente de Rusia y que por su culpa muchos polacos fueron detenidos. Jorge Sand enseguida calificó el escrito de mentira absoluta. Marx publicó, a petición de Jorge Sand, un mentís y un mes después Bakunin se encontró con Marx y se abrazaron.

Bakunin no tenía el derecho de residir en Prusia y en Sajonia y pasó cierto tiempo en el marquesado de Athal. Y en 1849 se fue clandestinamente a Leipzig. En abril Bakunin se trasladó a Desde.

En esta ciudad estalló una insurrección popular y Bakunin, habiendo tomado la dirección de los insurrectos, tomó medidas enérgicas para la defensa de las barricadas contra las tropas prusianas. La insurrección fue aplastada. Bakunin, después de la intentona lanzó una nueva insurrección, en direccion a Chemnitz, pero fue detenido y entregado a los prusianos.

Tras algunos meses de detención preventiva, el 14 de enero de 1850, Bakunin fue condenado a la pena de muerte. Esta sentencia fue conmutada a la de cadena perpetua, pero Austria pidió la extradición de Bakunin y fue entregado al gobierno austriaco. El 15 de mayo de 1851 de nuevo fue condenado a muerte pero esta vez por un tribunal austriaco, y de nuevo fue conmutada la pena por la perpetuidad. En las cárceles austriacas Bakunin estuvo encadenado por las manos y los pies, en la celda de Olmutz fue encadenado a la pared por la cintura.

El gobierno austriaco, a su vez, extraditó Bakunin al gobierno ruso que le encerró primero en Petropavolsk, luego en la fortaleza de Shleselburg. En esta cárcel Bakunin se enfermó de escorbuto y perdió todos sus dientes. Sólo en marzo de 1857 el zar aceptó sacarle de la celda y mandar a Bakunin a Siberia.

De Siberia Bakunin se fugó a través de Japón y Norte América para Europa y en diciembre de 1861, llegó a Londres, donde con satisfacción se encontró con Herzen y Ogarev.

En 1863 Bakunin intentó participar sin resultado en la insurrección polaca.

Bakunin llegó poco tiempo después a Italia y alli fundó una sociedad secreta, que se llamaba « la fraternidad internacional » o « Unión de los revolucionarios socialistas ».

Incluso buscó orientar la sociedad democrática llamada « Liga de la paz y de la libertad » hacia el socialismo revolucionario, pero dado el fracaso, la dejó con sus seguidores. El mismo día fundaron una nueva sociedad « Alianza internacional de la Democracia Socialista ».

Еl programa de esta sociedad fue redactado por Bakunin [en 1868] y, entre otras cosas, podemos leer

“La Alianza se declara atea; quiere [...] ante todo la igualación política, económica y social de las clases e individuos de ambos sexos, [...quiere que] la tierra, los instrumentos de trabajo, como cualquier otro capital, siendo propiedad colectiva de la entera sociedad, sólo sean usados por los trabajadores, o sea por las asociaciones agrícolas e industriales. [...] Reconoce que todos los Estados políticos y autoritarios actualmente existentes,[...], deberán desaparecer en la unión universal de las libres Asociaciones, agrícolas como industriales. [...] ”
(Programme et règlement de l’Alliance internationale de la Démocratie Socialiste. Programme. 1868)

“ La Unión ” deseaba ingresar en tanto que grupo en la “ Asociación Internacional de Trabajadores ”, pero el Consejo general no la quería aceptar en sus rangos. Estimaba que dentro de la Internacional era inaceptable la existencia de otra asociación, por eso los integrantes de la Unión la disolvieron para formar el grupo de Ginebra que entró en la Internacional, como una simple sección de la misma.

Durante el verano de 1869, un amigo de Marx, Wertheim repitió la calumnia de que Bakunin era un agente del gobierno ruso, y Liebknecht a su vez, lo pregonó. Bakunin convocó un jurado de honor, que declaró por unanimidad que Liebknecht había actuado con una culpable ligereza.

A pesar de eso, Marx de nuevo calumnió a Bakunin, afirmando que era un agente del partido panslavista.

En la primavera de 1869, Bakunin encontró a Nechaev y se puso a soñar en una insurrección en Rusia. Pero pronto se separó de Nechaev y no tenemos muchos textos de Bakunin sobre Rusia.

En 1871 Bakunin participó en la intentona de comuna en Lyon y se fue de Francia.

La vida de Bakunin está estrechamente vinculada a la historia de la “ Asociación Internacional de Trabajadores ”, en cuyas filas actuaron tanto los socialistas autoritarios como los anarquistas, entre los cuales el más eminente fue Bakunin. El Consejo general de esta “Asociación”, inspirada por Marx y Engels, convocó en 1872 el llamado congreso internacional de la Haya, en que la mayoría de los miembros eran partidarios suyos, de acuerdo a las palabras de James Guillaume sólo se representaban a sí mismos y no a organizaciones de la Internacional.

Este “congreso”, en la última sesión, después de la salida de un tercio de los participantes, expulsó a Bakunin de la Internacional, aduciendo contra él acusaciones absurdas y calumniadoras.

Los emigrantes rusos, como Ogarev y Zaitsev, es decir individuos cuya honradez y competencia están fuera de duda, protestaron tajantemente contra estas calumnias, que no hallamos necesarios repetir aquí.

Una semana después del congreso de la Haya se celebró otro congreso internacional en Saint Imier. En dicho congreso participaron delegados de las delegaciones italiana, española y de la federación del Jura, y asimismo representantes de secciones francesas y norteamericanas. Este congreso rechazó unánimamente todas las resoluciones del congreso de La Haya y se negó a reconocer el nuevo Consejo general de la Internacional elegido en este mismo congreso. Estas mociones del Saint Imier fueron ratificadas por algunas otras federaciones;

El 1° de septiembre de 1873 en Ginebra se celebró el sexto congreso de la Internacional, con la participación de las federaciones de Bélgica, Holanda, Italia, España, Francia, Inglaterra y del Jura suizo.

El congreso deliberó sobre los estatutos de la Internacional y optó por la supresión del Consejo general, dirigido por Marx. El tercer artículo de los estatutos elaborados por el congreso reza lo siguiente : “Las federaciones y las secciones que componen la Asociación conservan su plena autonomía, o sea el derecho de organizarse como lo deseen, de llevar a cabo sus asuntos sin injerencia ajena alguna y de elegir el camino que seguir, siempre que lleve a la emancipación de los trabajadores.” [retraducido del ruso]

Bakunin, fatigado por las luchas incesantes contra las injusticias sociales, contra enemigos deshonestos y alevosos, Bakunin, cuya salud se había quebrantado en las cárceles, Bakunin, con su lucha de toda la vida y su sufrimiento por sus grandes ideales, sintiendo que sus fuerzas le estaban dejando decidió alejarse de las peleas. Pero no soportó la inacción el viejo revolucionario. Se dirigió a Bolonia para tomar parte en un levantamiento, preparado por sus amigos. Aquella insurrección fracasó.

Poco después, el 1° de julio de 1876 murió Bakunin.

¡¡Eterno reconocimiento por la grande lucha por la emancipación de los trabajadores !! ¡Eterno reconocimiento por el más honrado entre los honrados, por el más generoso entre los revolucionarios generosos ! Eterna vergüenza por los envidiosos, que le calumniaron, le acusaron desde la acción desorganizadora, acusados él y sus amigos de falsificación.

Bakunin dejó tras sí una serie de obras notables en el ámbito de la sociología, de la política y de la filosofía. Su enfoque hasta ahora no ha sido estimado en todo su valor, a pesar de que se adelantó a sus contemporáneos, incluso los más célebres, a pesar de que su admirable inteligencia le inspiró enfoques asombrosos en la actualidad, a pesar de que a muchos y a las generaciones de ahora les corresponde estudiar a Bakunin.

En las partes a continuación, con las palabras del mismo Bakunin, expresamos su visión sobre las cuestiones sociales mas importantes.

A. Karelin

Bakunin sobre el Estado

Bakunin demostró que el Estado ,consecuencia de la violencia y la religión, con el desenvolvimiento de la humanidad desaparecerá :

El Estado es una institución histórica, transitoria, una forma pasajera de la sociedad.”
(Dios y el Estado, p. 95, Buenos Aires, 2004, Madrid, Obras Completas, tomo 4, p. 158)

El Estado es “ violencia, una estúpida bravuconada por la violencia ”.
[retraducido del ruso]

El Estado es “una tutela oficial y regularmente establecida [...] para vigilar y para dirigir [...] el pueblo.
(Dios y el Estado, o. c., p. 40; El imperio knutogermánico o. c, 4, pp. 72-73)

No teniendo el Estado político otra misión que la de proteger la explotación del trabajo del pueblo por las clases económicamente privilegiadas, el poder del Estado sólo puede ser compatible con la libertad exclusiva de esas clases cuyos intereses representa, y por la misma razón debe ser contrario a la libertad del pueblo. Quien dice Estado o Poder, dice dominación ; pero toda dominación presupone la existencia de masas dominadas."
(El imperio o. c., p. 77)

Todos les Estados son malos en el sentido de que por su naturaleza, o sea por su base, por las condiciones de su existencia, son lo contrario de la justicia, la libertad y la moral humanas.
(Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

Quien dice Estado dice violencia, opresión, explotación, injusticia, convertidas en sistema y otras tantas condiciones fundamentales de la existencia misma de la sociedad. El Estado, señores, nunca tuvo ni podrá tener moral. Su moral y su única justicia es el interés supremo de su conservación y de su omnipotencia, interés ante el cual debe inclinarse lo humano. El Estado es la misma negación de la humanidad. Y lo es dos veces, como lo contrario de la libertad y de la justicia humanas, y como interrupción violenta de la solidaridad universal de la raza humana.
(Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

hay en la naturaleza misma del Estado algo que provoca la rebelión. El Estado es la autoridad, es la fuerza, es la ostentación y la infatuación de la fuerza. No se insinúa, no procura convertir: y siempre que interviene lo hace de muy mala gana; porque su naturaleza no es persuadir, sino imponer, obligar. Por mucho que se esfuerce por enmascarar esa naturaleza como violador legal de la voluntad de los hombres, como negación permanente de su libertad.”
(Dios y el Estado, o. c., p. 96; El imperio knutogermánico o.c., 4, p. 159)

Sobre el Estado socialdemócrata, Bakunin escribió la siguiente observación, profundamente interesante incluso para hoy en día.

[Dice Marx] en su célebre Manifiesto del partido comunista [...] " El proletarido debe concentrar todos los instrumentos de produccion en manos del Estado, es decir, del proletariado elevado al rango de clase dominante." [...] Si el proletariado, se pregunta, se convierte en clase dominante, ¿ sobre quién dominará ? Quedará pues otro proletariado que será dominado a esa nueva dominación, a ese nuevo Estado. Ése es el caso, por ejemplo, de la masa campesina que como se sabe, no disfruta de la benevolencia de los marxistas y que, encontrándose en un nivel inferior de cultura, será probablemente gobernada por el proletariado de las ciudades y de las fábricas; [Donde existe el Estado existe inevitablemente la dominación, por consiguiente la esclavitud; el Estado sin la esclavitud - abierta o enmascarada - es imposible: es la razón por la cual somos enemigos del Estado.]
(Estatismo y anarquía, uenoas Aires, 2005, pp. 207-208, 209)

“¿Qué signifie el proletariado “elevado al rango de clase dominante"? ¿Sería el proletariado entero el que se pondrá a la cabeza del gobierno? Hay aproximadamente unos 40 millones de alemanes. ¿Se imagina uno a todos esos millones miembros del gobierno? El pueblo entero gobernará y no habrá gobernados. Pero entonces no habrá gobierno, no habría Estado ; mientras que si no hay Estado, habrá gobernados, habrá esclavos.

Este dilema se resuelve fácilmente en la teoría marxista ; Entienden, por gobierno del pueblo, un gobierno de un pequeño número de representantes emegidos por el pueblo. El sufragio universal - el derecho de elección por todo el pueblo de los representantes del pueblo y de los gerentes del Estado -, tal es la úultima palabra de los marxistas lo mismo que de la minoría dominante, tanto más peligrosa cuanto que aparece como la expresión de la voluntad del pueblo.

Así, pues de cualquier parte que se examine esta cuestión, se llega siempre al mismo triste resultado, al gobierno de la inmensa mayoría de las masas del pueblo por una minoría privilégiada. Pero esa minoría, nos dicen los marxistas, será compuesta de trabajadores. Sí, de antiguos trabajadores, quizá, pero que en cuanto se conviertan en gobernantes o representantes del pueblo cesarán de ser trabajadores y considerarán desde su altura estatista; no representarán ya desde entonces al pueblo sino a sí mismos y a sus pretensiones de querer gobernar al pueblo. El que quiera dudar de ello no sabe nada de la naturaleza humana.
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 210)

A menudo nos tocó escuchar hablar de la dictadura del proletariado. Entendemos bien que se trata de la dictadura de aquella gente que pretende dominar las masas populares y Bakunin dio una caracterización de la “dictadura revolucionaria” :

La única diferencia que existe entre la dictadura revolucionaria y el estatismo no está más que en la forma exterior. En cuanto al fondo, representan ambos el mismo principio de la administra-ción de la mayoría por la minoría en nombre de la preten-dida estupidez de la primera y de la pretendida inteligen-cia de la última. Son por consiguiente igualmente reaccio-narias, pues el resultado de una y de otra es la afirmación directa e infalible de los privilegios políticos y económicos de la minoría dirigente y de la esclavitud política y econó-mica de las masas del pueblo.
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 162)

ninguna dictadura puede tener otro objeto que su propia perpetuación y que no es capaz de engendrar y desarrollar en el pueblo que la soporta más que la esclavitud; la libertad no puede ser creada más que por la libertad, es decir, por la rebelión del pueblo y por la organización libre de las masas laboriosas de abajo a arriba.
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 211)

En cuanto al Estado parlamentario, constitucional, Bakunin con toda claridad nos desvela su esencia :

Toda la mentira del sistema representativo descansa en la ficción de que un poder y una cámara legislativa salidos de la elección popular deben absolutamente o hasta pueden representar la voluntad real del pueblo.
(Los osos de Berna y el oso de San Petersburgo, 1870, Madrid, Tomo 4, p. 224, traducción corregida)

Esa nueva forma estatista, basada en la pretendida dominación de una pretendida voluntad del pueblo que se supone expresada por los pretendidos representantes del pueblo en las reuniones supuestamente populares, reúne en sí las dos condiciones principales necesarias para su progreso: la centralización estatista y la sumisión real del pueblo soberano a la minoría intelectual que lo gobierna, que pretende representarlo y que infaliblemente le explota.
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 18)

Así, ningún Estado, por democráticas que sean sus formas, aun la república
política más roja, popular sólo en el sentido mentiroso conocido con el nombre de representación del pueblo, no tendrá fuerza para dar al pueblo lo que desea, es decir la organización libre de sus propios intereses de abajo a arriba, sin ninguna injerencia, tutela o violencia de arriba, porque todo Estado, aunque sea el más republicano y el más democrático, incluso el Estado pseudopopular, inventado por el señor Marx, no representa, en su esencia, nada más que el gobierno de las masas de arriba a abajo por intermedio de la minoría intelectual, es decir de la más privilegiada, de quien se pretende que comprende y percibe mejor los intereses reales del pueblo que el pueblo mismo.

(Estatismo y anarquía, o. c., p. 31)

Bakunin se convirtió en profeta, diciendo lo siguientes totalmente aplicables, quizás, a la república francesa

Detestamos la monarquia con todo corazón [...] y estamos convencidos [...] que una gran républica militar, burocratizada et políticamente centralizada, puede convertirse, y necesariamente se convertirá, en una potencia conquistadora en el exterior, opresiva en el interior, y que será incapaz de asegurar a sus súbditos, que se llamarán ciudadadnos, el bienestar y la libertad.
(Federalismo, socialismo y antiteologismo, 1867, Madrid, Tomo 3, p. 48, traducción corregida)

El pueblo, en ese sistema, [...] A pesar de su soberanía completamente ficticia, continuará sirviendo de instrumento a pensamientos, a voluntades y por consiguiente también a intereses que no serán los suyos.
(Dios y el Estado, o. c., p. 41 ; El imperio knutogermánico o. c., p. 75)

Bakunin explica más lejos que se aplica en nuestros Estados el sufragio electoral generalizado, bajo el despotismo de los gobiernos parlamentarios, subrayando que el pueblo no saca ninguna ventaja de la aplicación en Rusia de una constitución.

el sufragio universal, mientras sea ejercido en una sociedad en que el pueblo, la masa de los trabajadores estén económicamente dominado por una minoría detentadora de la propiedad y del capital, por independiente o libre que sea por otra parte o que lo parezca sdesde el punto de vista político, no podrá nunca producir más que elecciones ilusorias, antidemocráticas y absolutamente opuestas a lasá necesidades, a los instintos y a la voluntad real de las poblaciones.
(El imperio knutogermánico o. c., tomo 2, p. 68)

Bakunin, con su habitual claridad de pensamiento, previó qué pasaría con los trabajadores que de golpe estuvieseen el el parlamento :

Pero, se dirá, los trabajadores vueltos más sabios por la misma experiencia que hicieron, no enviarán ya los burgueses a las asambleas constituyentes legislativas; enviarán simples obreros. Por pobres que sean, podrán proveer el mantenimiento necesario a sus diputados. ¿Saben ustedes lo que resultará? Los obreros diputados, transportados en las condiciones de existencia burguesa y en una atmósfera de ideas políticas completamente burguesas, cesarán de ser trabajadores de hecho para convertirse en hombres de Estado. Se convertirán en burgueses ellos mismos, y quizás incluso más burgueses que los burgueses mismos. En efecto los hombres no crean las posiciones; son las posiciones, al contrario, las que hacen los hombres.
(Bakunin critica y acción, o. c., p. 67)

Nunca es tan terrible y fuerte el despotismo de los gobiernos como cuando se apoya en la llamada representacion de la llamada voluntad del pueblo.”
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 32)

Para Rusia, Bakunin evocó la escasa posibilidad de una constitución con estas palabras sumamente exactas :

Es preciso ser imbécil, ignorante o loco para imaginarse que una constitución cualquiera, aun la más liberal y la más democrática, puede mejorar las relaciones del Estado con respecto al pueblo; empeorar la situación, hacerla aún más grávida y ruinosa sería quizá difícil; ¡pero mejorarla es simplemente ridículo!”
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 75)

Comparando el despotismo ruso al parlamentarismo occidental, Bakunin apuntó :

El imperio de los zares hace cínicamente lo que cumplen los demás con hipocresía. El imperio de los zares, con su sincero modo despótico y desdeñoso de la humanidad, es el secreto ideal al que tienden y admiran todos los estadistas.”
(Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

El poder y las leyes

Es preciso abolir completamente, en los principios y en los hechos, todo lo que se llama poder político; porque mientras exista el poder político, habrá dominadores y dominados, amos y esclavos, explotadores y explotados. Una vez abolido el poder, es preciso sustituirlo por la organización de las fuerzas productivas y los servicios económicos.".
(Los osos de Berna o. c., p. 226, traducción corregida)

en tanto que la humanidad esté repartida en minoría de explotadores y en mayoría de explotados, la libertad es imposible y se convierte en una mentira.
(Estatismo y anarquía, o. c., p. 220, Buenos Aires, 2005)

En una palabra, rechazamos toda legislación, toda autoridad y toda influencia privilegiada, patentada, oficial y legal, incluso originada en el sufragio universal, convencidos de que éstas sólo podrían redundar en beneficio de una minoría dominadora y explotadora, contra los intereses de la inmensa mayoría supeditada.
(Dios y el Estado, o. c., pp. 36-37 ; El imperio knutogermánico, o. c., p. 69)

todo poder político, cualquiera que sea su origen y su forma, tiende necesariamente a despotismo.”
(Los osos de Berna o. c., p. 223)

El hombre privilegiado, sea política, sea económicamente, es un hombre intelectual y moralmente depravado. “
(Dios y el Estado, o. c., p. 30 ; El imperio knutogermánico, o. c., p. 65)

Por tanto, nada de legislación exterior y de legislación interior, pues por otra parte una es inseparable de la otra, y ambas tienden al sometimiento de la sociedad y al embrutecimiento de los legisladores mismos.”
(Dios y el Estado, o. c., p. 33 ; El imperio knutogermánico o. c., p. 66)

“ El principio de autoridad, aplicado a los hombres que han pasado o llegado a la edad de la mayoría, se transforma en una monstruosidad, en una negación flagrante de la humanidad, en una fuente de esclavitud y de depravación intelectual y moral.”
(Dios y el estado o. c ., p. 32)

Bakunin y las organizaciones obreras

Bakunin era un partidario convencido de la lucha los sindicatos de trabajadores en contra de la explotacionburguesa.

La aparición de sindicatos revolucionarios, “ trabajadores del mundo industrial ”, el acercamiento hacia la revolución de los sindicatos ingleses - trade union - demuestra que Bakunin tenía razón al subrayar que la unión de los trabajadores permite reconocer los principos de la Internacional.

en cuanto un obrero pisa este terreno, toma confianza tanto en su derecho como en su fuerza numérica, se compromete con sus compañeros de trabajo en una lucha solidaria contra la explotación burguesa. Así él será necesariamente llevado por la fuerza misma de las cosas y por el desarrollo de esa lucha a reconocer pronto todos los principios políticos, socialistas y filosóficos de la Internacional. Principios que no son, en efecto, nada más que la justa exposición de su punto de partida, de su fin. [...] Desde el punto de vista político y social, ellos tienen por consecuencia necesaria la abolición de clases y por ello la abolición de la burguesía que es hoy la clase dominante ; asicomo la abolición de todos los Estados territoriales, de todas las patrias políticas y sobre su ruina, el establecimiento de la gran federación internacional de todos sus grupos productivos nacionales y locales.”
(Bakunin critica y acción, o. c., p. 87)

Por mi nacimiento y mi situación personal, por supuesto que no por mis simpatías y tendencias, soy únicamente un burgués, y como tal, entre ustedes no puedo hacer sino propaganda teórica. Por ahora, tengo la convicción de que ya terminó el tiempo de los grandes discursos teóricos, impresos o dictados. Durante los nueve años pasados, se desarrollaron en el seno de la Internacional más ideas de las que bastarían para salvar el mundo. [...] los tiempos ya no son para las ideas, sino para los hechos y los actos. Ante todo es preciso hoy por hoy organizar las fuerzas del proletariado. Pero esta organización debe ser obra del mismo proletariado. De ser yo más joven, me iría a vivir en un medio operario, y compartiendo la vida trabajadora de mis hermanos, habría participado también con ellos en la gran tarea de aquella necesaria organización.
(Carta de despedida a los revolucionarios, Lettre aux compagnons de la fédération jurassienne,
1873)

Bakunin sobre la revolución

La revolución tal como la entendemos deberá desde el primer día destruir radical y completamente el Estado y todas las instituciones estatales. Las consecuencias naturales y necesarias de esta destrucción serán :
a) la bancarrota del Estado;
b) el cese de pago de las deudas privadas por la intervención del Estado, dejando a cada deudor el derecho de pagar las suyas si así lo desea;
c) el cese de pago de cualquier impuesto y deducción automática de todas las contribuciones, sean directas o indirectas;
d) la disolución del ejército, de la magistratura, de la burocracia, de la policía y de los sacerdotes;
e) la abolición de la justicia oficial, la suspensión de todo lo que jurídicañente se llamaba el derecho [...]
Por consiguiente abolición y auto de fe de todos los títulos de propiedad, actos de herencia, de venta, de donación, de todos los procesos, de todo el papeleo jurídico y civil en una palabra. Por doquier y para todo el hecho revolucionario, en lugar del derecho creado y garantizado por el Estado;
f) la confiscación de los capitales productivos e instrumentos de trabajo beneficio de las asociaciones de trabajadores, que tendrán que hacerlas producir colectivamente;
g) la confiscación de todas las propiedades de la Iglesia y del Estado, de los metales preciosos de los individuos en beneficio de la Alianza federativa de todas las asociaciones obreras - Alianza que constiturá la Comuna.
Como respuesta a los bienes requisados la Comuna dará lo estrictamente necesario a todos los individuos así despojados, quienes podrán más tarde con su propio trabajo ganar ñás si lo pueden y lo desean. [...]
Para hacer una revolución radical, es preciso pues atacarse a las posiciones y a las cosas, destruir la propiedad y el Estado, y entonces no se necesitará destruir a los hombres, y condenerase a la reacción infalible e inevitable que nunca dejó y no dejará jamás de producir ens cada sociedad la masacre de los hombres.

(Statuts secrets de l’Alliance: Programme et objet de l’organisation révolutionnaire des Frères internationaux 1868)

Cuando en la sociedad existe bastante motivo para la revolución, ninguna fuerza humana puede impedir que brote esta revolución. Si el gobierno y las clases privilegiadas se esfuerzan en obstaculizarla, estas tentativas le dan fuerza a la revolución, estas reacciones, quizás exitosas por el pasado, sólo permiten la formación de las ideas revolucionarias, sólo enseñan realmente la vía de la revolución,quealimentan de por sí los instintos revolucionarios, que, tal vez,sehabía buscado tanto tiempo en vano.”
[retraducido del ruso]

No se improvisan las revoluciones. No se hacen arbitrariamente ni por los individuos ni siquiera por las asociaciones más poderosas. Independientemente de toda voluntad y de toda conspiración, están siempre traídas por la fuerza de los eventos. Se puede preverlas, presentir la aproximación a veces, pero nunca acelerar su explosión.
(Bakunin critica y acción, o. c. p. 100)

Es éste un signo infalible por el cual los obreros pueden reconocer un falso socialista, un socialista burgués. Si en lugar de hablar de revolución o si se quiere de transformación social, él les dice que la transformación política debe preceder la transformación económica ; si niega que ellas deben hacerse las dos a la vez o incluso que la revolución política no debe ser otra cosa que la puesta en acción inmediata y directa de la plena y entera liquidación social, que el obrero le dé la espalda pues o es un tonto, o un hipócrita explotador.
(Bakunin critica y acción, o. c., p. 67)

Bakunin y la religion

Todas las religiones, con sus dioses, sus semidioses y sus profetas, sus mesías y sus santos, han sido creadas por la fantasía crédula de los hombres, no llegados aún al pleno desenvolvimiento y a la plena posesión de sus facultades intelectuales.”
(Dios y el Estado, o. c., p. 26 ; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 58)

Esclavos de dios, los hombres deben serlo también de la iglesia y del Estado, en tanto que este último es consagrado por la iglesia.
(Dios y el Estado, o. c., p. 27 ; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 59)

No sin razón, el Gobierno considera la fe en dios como una condición imprescindible de su autoridad.”
[retraducido del ruso]

Hay una categoría de gentes que, si no cree, debe al menos aparentar que cree. Son todos los atormentadores, todos los opresores y todos los explotadores de la humanidad. Sacerdotes, monarcas, hombres de Estado, hombres de guerra, financistas públicos y privados, funcionarios de todas las especies, policías, carceleros y verdugos, monopolizadores, capitalistas, empresarios y propietarios, abogados, economistas, políticos de todos los colores, hasta el último comerciante, todos repetirán al unísono estas palabras de Voltaire:
Si dios no existiese habría que inventarlo.
Porque, comprenderéis, es preciso una religión para el pueblo. Eso es la válvula de seguridad
.”
(Dios y el Estado, o. c., p. 20 ; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 52)

Algunos pensamientos de Bakunin

“Siendo siempre y por doquier la organización de la sociedad la única causa de los crímenes cometidos por los hombres, es una hipocresía o un absurdo
evidente de parte de la sociedad castigar a los criminales, puesto que cada castigo supone la culpabilidad y los criminales nunca son culpables."
(Estatutos secretos de la Alianza: Programa y objeto de la organización revolucionaria de los Hermanos Internacionales -otoño de 1868-)

“ el ideal nuestro, es la libertad, la moralidad, la inteligencia y el bienestar de cada uno por la solidaridad de todos: la humana fraternidad. ”
(Estatutos o. c.)

De los alemanes escribió Bakunin las líneas siguientes :

Y esos mismos escritores socialistas que truenan contra la burguesía, son burgueses de los pies a la cabeza, propagandistas, apóstoles de la poítica burguesa, y por una consecuencia necesaria, muy a menudo sin saberlo y sin quererlo, los defensores de los intereses de la burguesía contra el proletariado.
(Carta a un francés, o. c., I, p. 79)

Los campesinos no son haraganes sino rudos trabajadores como ellos [los obreros]. Pero trabajan en condiciones distintas. Eso es todo. En presencia del burgués explotado, el obrero debe sentirse el hermano del campesino.
(Carta a un francés, o. c., I, p. 128, traducción corregida)

¡ Abajo todos los explotadores y todos los tutores de la humanidad ; libertad y prosperidad al trabajo, igualdad de todos y fraternidad del mundo humano, constituido libremente sobre las ruinas de todos los Estados!"
[Grito de los campesinos insurrectos alemanes en 1517-1525]

(El imperio o. c., 2, p. 152)

Así hablaba Bakunin.

Así habló el gran revolucionario ruso.

Вuenos Aires, mayo de 1921

En la librería de la Federación de la Organización de Trabajadores Rusos de América del Sud, hay libros y folletos, que aconsejamos a todos los que leen en ruso. El catálogo de libros se encuentra en cada número de "Golos Truda" y de "Kommunist"

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