Falencias ideológicas del marxismo

Sábado 2 de junio de 2007, por frank

Como homenaje a los 90 años de la revolución soviética (de los soviets libres), dos textos base de una posible charla: éste y "El socialismo real".

Falencias ideológicas del marxismo

Podemos decir que el enemigo es el privilegio. Privilegio que se presenta como una realidad en el sistema capitalista. Pero que también está - en germen - en los programas revolucionarios que enarbolan las izquierdas autoritarias. Resistencia Libertaria (1973 o 1974 en Díaz Verónica López Trujillo Fernando Apuntes para una Historia del Anarquismo Militante en los Años ’70, Montevideo, Fundación de Estudios Libertarios “Flores Magón”, periódico Barrikada, 2006, p. 33.

[...] las consecuencias [de la revolución autoritaria] son fáciles de prever. La represión no se limitará a fusilar a “los saqueadores”. Habrá que buscar a “los promotores del desorden”, restablecer los tribunales, la guillotina, y los revolucionarios más fervientes subirán al cadalso. Será una repetición de 1793. No olvidemos cómo triunfó la reacción en el siglo pasado. Primero se guillotinó a los hebertistas, a los “enragés” a quienes, con el recuerdo reciente de las luchas, llamaba Mignet “los anarquistas”. No tardaron en seguirlos los dantonianos. Y cuando los robespierristas hubieron guillotinado a estos revolucionarios, les tocó el turno de subir también al patíbulo. Con lo cual, disgustado el pueblo y viendo perdida la revolución, dejó hacer a los reaccionarios. Si “el orden queda restablecido”, los colectivistas guillotinarán a los anarquistas, los posibilistas guillotinarán a los colectivistas, que a su vez serán guillotinados por los reaccionarios. La revolución tendría que volver a empezar. Kropotkin La Conquista del Pan, Buenos Aires, 2005, p. 70

el terror ha sido siempre instrumento de la tiranía. En Francia sirvió a la siniestra tiranía de Robespierre y abrió el camino a Napoleón y a la reacción subsiguiente. En Rusia motivo la persecución y el asesinato de anarquistas y socialistas, las masacres de obreros y campesinos rebeldes, y truncó, en una palabra, el impulso de una revolución que podía abrir realmente una era nueva para la civilización. Malatesta, octubre 1924 en Autores varios Charlas sobre el anarquismo, Buenos Aires, Red Libertaria Argentina, 2006, pp. 76-77.

Kropotkin carta a Lenin (marzo de 1920): Rusia sólo es una república de nombre [...] En la actualidad en Rusia, no son los soviets los que dirigen, sino los comités del Partido. [...] Si la situación presente continúa, la palabra misma de socialismo se convertirá en una maldición, como pasó en Francia con el término igualdad tras cuarenta años de jacobinismo. (Kropotkine Œuvres, París, 1976, p.339).

Karl Korsch Diez tesis sobre el marxismo hoy (1950)
1. Actualmente no tiene sentido preguntarse hasta qué punto las enseñanzas de Marx y Engels son teóricamente asumibles y prácticamente aplicables a nuestra época.
2. Todos los intentos de restablecer íntegramente la doctrina marxista en su función original de teoría de la revolución social de la clase obrera son hoy utopías reaccionarias.
3. A pesar de ser básicamente ambiguos, existen, sin embargo, importantes aspectos de la enseñanza marxista que, en su función cambiante y en su aplicación a diferentes situaciones, siguen teniendo hasta la fecha su eficacia.
4. El primer paso que hay que dar para reiniciar una teoría y una práctica revolucionaria es romper con la pretensión del marxismo de monopolizar la iniciativa revolucionaria y la dirección teórica y práctica.
5. Marx es hoy simplemente uno de los muchos precursores, fundadores y continuadores del movimiento socialista de la clase obrera. No menos importantes son los socialistas llamados utópicos, desde Tomás Moro a los actuales. No menos importantes son los grandes rivales de Marx, como Blanqui, y sus enemigos irreconciliables, como Proudhon y Bakunin. No menos importantes, en cuanto a resultado final, los desarrollos más recientes tales como el revisionismo
alemán, el sindicalismo francés y el bolchevismo ruso. [...]

Premoniciones de Bakunin

[...] queremos la abolición definitiva y completa de las clases, la unificación de la sociedad, y la igualación económica y social de todos los individuos humanos sobre la tierra. Ellos [los burgueses sedicentes socialistas] quisieran, por conservar este cuadro, que menguaran, se suavizaran y embellecieran la desigualdad y la injusticia, bases históricas de la actual sociedad, que, nosotros, queremos destruir. De ahí resulta a las claras que ningún entendimiento ni conciliación, ni siquiera coalición entre los socialistas burgueses y nosotros es posible. La instrucción integral 1869.

Es propio del privilegio y de toda posición privilegiada matar el espíritu y el corazón de los hombres. El hombre privilegiado, sea política, sea económicamente, es un hombre intelectual y moralmente malvado. He aquí una ley social que no admite ninguna excepción, y que se aplica tanto a naciones enteras como a las clases, a las compañías como a los individuos. [... ] Un cuerpo científico al cual se haya confiado el gobierno de la sociedad, acabará pronto por no ocuparse absolutamente nada de la ciencia, sino de un asunto distinto; y ese asunto, el de todos los poderes establecidos, será el de eternizarse haciendo que la sociedad confiada a sus cuidados se vuelva cada vez más estúpida y por consecuencia más necesitada de su gobierno y de su dirección.

Pero lo que es verdad para las academias científicas es verdad igualmente para todas las asambleas constituyentes y legislativas, aunque hayan salido del sufragio universal. Este puede renovar su composición, es verdad, lo que no impide que se forme en algunos años un cuerpo de políticos, privilegiados de hecho, no de derecho, y que, al dedicarse exclusivamente a la dirección de los asuntos políticos de un país, acaban por formar una especie de aristocracia o de oligarquía política. Ver los Estados Unidos de América y Suiza.
Bakunin Obras Completas Madrid, 1979, tomo 4, p.65, 66 [El Imperio knutogermánico, 1870, Ligera corrección de la traducción a partir del texto establecido por Lehning Bakounine Œuvres complètes, T.8, p.104]

Pretender que un grupo de individuos, incluso los más inteligentes y los mejor intencionados, sean capaces de adivinar el pensamiento, el alma, la voluntad directora y unificadora del movimiento revolucionario y de la organización económica del proletariado de todos los países, eso resulta tal herejía contra el sentido común y la experiencia histórica, que uno se pregunta con asombro cómo un hombre tan inteligente como Marx pudo concebirlo.[1872],en Munoz Bakounine et la liberté París, 1965, pp. 212-213.

Marx expuso parte de su análisis crítico del anarquismo en los apuntes a Estatismo y Anarquía de Bakunin, escrito en 1873 -sólo existía en ruso, pero Marx aprendió ruso para conocer mejor a Rusia, y éstos con las citas elegidas por el propio Marx forman un interesante diálogo.

[Bakunin] Así, pues, de cualquier parte que se examine esta cuestión, se llega siempre al mismo triste resultado: al gobierno de la inmensa mayoría de las masas del pueblo por la minoría privilegiada. Pero esa minoría, nos dicen los marxistas estará compuesta, de trabajadores. Sí, de antiguos trabajadores, quizás, pero que en cuanto se conviertan en gobernantes o representantes del pueblo cesarán de ser trabajadores.

[Marx] Ni más ni menos que hoy un fabricante deja de ser capitalista porque le hagan concejal de su ayuntamiento.

[Bakunin] y considerarán el mundo trabajador desde su altura estatista; no representarán ya desde entonces al pueblo, sino a sí mismos y a sus pretensiones de querer gobernar al pueblo. El que quiera dudarlo no sabe nada de la naturaleza humana.

[Marx] Si el señor Bakunin conociese, por lo menos, la posición que ocupa el gerente de una cooperativa obrera, se irían al diablo todas sus fantasías sobre la dominación. Hubiera debido preguntarse: ¿Qué forma pueden asumir las funciones administrativas, sobre la base de un Estado obrero? (si le place llamarlo así).

[Bakunin] Los marxistas se dan cuenta de esa contradicción y, reconociendo que un gobierno de sabios -el más pesado, el más ultrajante y el más despreciable del mundo- será, a pesar de todas las formas democráticas, una verdadera dictadura, se consuelan con el pensamiento de que esa dictadura será provisional y corta.

[Marx] Non mon cher [¡ No, amigo mío !] La dominación de clase de los obreros sobre las capas del mundo viejo que ofrecen resistencia debe durar hasta que se destruya la base económica sobre la que descansa la existencia de clase.

[Bakunin] Tenemos aquí una contradicción flagrante. Si el Estado fuese verdaderamente popular, ¿qué necesidad hay de abolirlo? y si el gobierno del pueblo es indispensable para la emancipación real del pueblo, ¿cómo es que se atreven a llamarlo popular? Por nuestra polémica contra ellos, les hemos hecho confesar que la libertad o la anarquía.

[Marx] el señor Bakunin no ha hecho más que traducir la anarquía de Proudhon y de Stirner al tosco idioma tártaro.
[Alusión a la cultura rusa. Marx, en aquel entonces, analizaba el choque entre el imperio ruso y el turco como favorable a Turquía, país supuestamente portador de más evoluciones. Luego cambió hasta imaginar el salto de Rusia al socialismo pasando por alto el fin de la fase capitalista, véase “Carta a Vera Sasulich”, 1884)]

[Bakunin] es decir la organización libre de las masas laboriosas de abajo arriba,

[Marx] ¡Qué majadería!

[Bakunin] es el objetivo final del desenvolvimiento social y que todo Estado, sin exceptuar su Estado popular, es un yugo que, por una parte, engendra el despotismo y por otra la esclavitud.
Bakunin Estatismo y Anarquía, 1873 Madrid, 1986 p.269, 260. Notas de Marx en Acerca del anarcosindicalismo y el anarquismo, Moscú, s. d., [1973)

La clarividencia de Bakunin resulta aún más certera con una cita que Marx no comentó:

[Marx y sus amigos] Centralizarían las riendas del Poder en un puño de hierro, porque el pueblo ignorante exige una tutela muy enérgica; fundarían un solo banco del Estado que concentraría en sus manos toda la producción comercial, industrial, agrícola, bajo el mando directo de los ingenieros del Estado, que formarían así la nueva casta privilegiada político científica del Estado. Estatismo y Anarquía
Si un burgués, inspirado por una gran pasión de justicia, de igualdad y de humanidad, quiere seriamente trabajar por la emancipación del proletariado, que comience en primer lugar por romper los lazos políticos y sociales, todas las relaciones de interés tanto como espirituales, de vanidad y de corazón con la burguesía. Que él comprenda primero que ninguna reconciliación es posible entre el proletariado y esta clase, que, viviendo sólo de la explotación de otros, es el enemigo natural del proletariado. Bakunin, crítica y acción, Buenos Aires, 2006.

Pero, se dirá, los trabajadores vueltos más sabios por la misma experiencia que hicieron, ya no enviarán burgueses a las asambleas constituyentes legislativas; enviarán simples obreros. Por pobres que sean, podrán proveer el mantenimiento necesario a sus diputados. ¿Saben ustedes lo que resultará? Los obreros diputados, transportados en las condiciones de existencia burguesa y en una atmósfera de ideas políticas completamente burguesas, cesarán de ser trabajadores de hecho para convertirse en hombres de Estado. Se convertirán en burgueses ellos mismos, y quizás incluso más burgueses que los burgueses mismos.

En efecto los hombres no crean las posiciones; son las posiciones, al contrario, las que hacen a los hombres. Sabemos por experiencia que los obreros burgueses no son a menudo ni menos egoístas que los explotadores burgueses ni menos funestos a la Asociación que los burgueses socialistas, ni menos vanidosos y ridículos que los burgueses ennoblecidos. Idem.

La única diferencia que existe entre la dictadura revolucionaria y el estatismo no está más que en la forma exterior. En cuanto al fondo, representan ambos el mismo principio de la administración de la mayoría por la minoría en nombre de la pretendida estupidez de la primera y de la pretendida inteligencia de la última. Son por consiguiente igualmente reaccionarias, pues el resultado de una y de otra es la afirmación directa e infalible de los privilegios políticos y económicos de la minoría dirigente y de la esclavitud política y económica de las masas del pueblo. Estatismo y Anarquía..

[...] la fundación del Estado popular que, según ellos, no sería más que “el proletariado elevado al rango de clase dominante”. Si el proletariado, se pregunta, se convierte en clase dominante, ¿sobre quién dominaría? Quedará, pues, otro proletariado que será sometido a esa nueva dominación, a ese nuevo Estado. Ése es el caso, por ejemplo, de la masa campesina que, como se sabe, no disfruta de la benevolencia de los marxistas y que, encontrándose en un nivel inferior de cultura, será probablemente gobernada por el proletariado de las ciudades y de las fábricas; o, si consideramos la cuestión desde el punto de vista nacional, los esclavos caerán por esas mismas razones bajo un yugo servil en relación con el proletariado alemán vencedor, semejante al que sufre este último en relación con su burguesía.

Donde existe el Estado existe inevitablemente la dominación, por consiguiente la esclavitud; el Estado sin la esclavitud - abierta o enmascarada - es imposible: es la razón por la cual somos enemigos del Estado. Idem.

¿Qué significa “el proletariado elevado al rango de clase dominante”? ¿Sería el proletariado entero el que se pondrá a la cabeza del gobierno? Hay aproximadamente unos 40 millones de alemanes. ¿Se imagina uno a todos esos 40 millones miembros del gobierno? El pueblo entero gobernará y no habrá gobernados. Pero entonces no habrá gobierno, no habría Estado; mientras que si hay Estado habrá gobernados, habrá esclavos. [...]

Este dilema se resuelve fácilmente en la teoría marxista. Entienden, por gobierno del pueblo, un gobierno de un pequeño número de representantes elegidos por el pueblo. El sufragio universal -el derecho de elección por todo el pueblo de los representantes del pueblo y de los gerentes del Estado -, tal es la última palabra de los marxistas lo mismo que de la minoría dominante, tanto más peligrosa cuanto que aparece como la expresión de la llamada voluntad del pueblo. [...]

Así, pues, desde cualquier parte que se examine esta cuestión, se llega siempre al mismo triste resultado, al gobierno de la inmensa mayoría de las masas del pueblo por la minoría privilegiada. Pero esa minoría, nos dicen los marxistas, será compuesta de trabajadores. Sí, de antiguos trabajadores, quizá, pero que en cuanto se conviertan en gobernantes o representantes del pueblo cesarán de ser trabajadores y considerarán el mundo trabajador desde su altura estatista; no representarán ya desde entonces al pueblo, sino a sí mismos y a sus pretensiones de querer gobernar al pueblo. El que quiera dudar de ello no sabe nada de la naturaleza humana.

Pero esos elegidos serán convencidos ardientes y además socialistas científicos. Esta alabra “socialistas científicos”, que se encuentra incesantemente en las obras y discursos de los lassallianos y de los marxistas, prueban por sí mismas que el llamado Estado del pueblo no será más que una administración bastante despótica de las masas del pueblo por una aristocracia nueva y muy poco numerosa de los verdaderos y pseudo sabios. El pueblo no es sabio, por tanto será enteramente eximido de las preocupaciones gubernamentales y será globalmente incluido en el rebaño administrado. ¡Hermosa liberación!

Robert Michels expuso en 1914 en Los partidos políticos una visión totalmente actual de la aportación posible de la anarquía, denunciando de antemano la estafa moral y social del socialismo autoritario :
La administración de una fortuna enorme, sobre todo cuando se trata de una fortuna perteneciente a la colectividad, confiere a quien la administra una dosis de poder por lo menos igual a la que detenta el poseedor de una fortuna, de una propiedad privada. Por eso los críticos anticipados del régimen social marxista se preguntan si no es posible que el instinto que incita los propietarios, hoy por hoy, a dejar en herencia a sus hijos las fortunas amasadas, incite igualmente a los administradores de la fortuna y de los bienes públicos en el Estado socialista, a aprovechar de su inmenso poder para asegurar a sus hijos la sucesión en los cargos que ocupan. Michels Robert o. c. [edicion francesa] p.284.

Si protestáis contra el asesinato de un historiador como Kalanvi, ocurrido en Praga, se os echara en cara el asesinato de dos o tres negros norteamericanos. En esta repugnante porfía, hay una sola cosa que no cambia, la victima, siempre la misma; un mismo valor es siempre violado y prostituido, la libertad; y se observa también que al mismo tiempo es envilecida la justicia en todas partes.
Camus Alberto, en Autores varios Charlas sobre el anarquismo, Buenos Aires, Red Libertaria Argentina, 2006, p. 87.

Se puede constatar cómo esta lógica deductiva, muy similar a la de Bakunin ha resultado totalmente exacta. Lenin y Stalin multiplicaron las advertencias y la represión contra la burocracia y la represión, pero la esencia misma del funcionamiento del partido comunista, su verticalismo, las hicieron papel mojado, como se lee en las machaconas repeticiones de esmero por la calidad, honestidad acendrada, lucha constante contra los traficantes, etc., en los editoriales y esloganes de primera página de Pravda e Izvestia de 1920 a 1990, que fueron inútiles para impedir el estalinismo, la corrupción de la era Brésnef, el poder de la nomenklatura, catástrofes ecologistas, etc.