Manuel Azaretto Las Pendientes Resbaladizas (Los anarquistas en España) 1 - 4 (libro entero)

Sábado 16 de junio de 2007, por Azaretto Manuel

Reproducir esta obra respondea varios criterios:

- Permitir la lectura directa de textos agotados y casi desaparecidos;

- Ofrecer un abanico de opiniones diversas sobre la revolución española;

- En este marco, demostrar que las críticas del gubernamentalismo fueron inmediatas y virulentas.

Dicho hecho, hay que recalcar la riqueza que depara el libro de Azaretto con una multitud de citas y reproducciones de documentos.

Otra observación : para nuestra época, surgen - por lo menos - tres postulados de este libro :

- el anarcosindicalismo es el eje de la autogestión (postura de la base cenetista)

- el sindicalismo y el anarcosindicalismo explican el fracaso de la revolución (postura de Azaretto, y foristas)

- El anarquismo obrero - sin alianzas - con reformistas es la solución

Sin olvidar el viejo tema de la colaboración entre anarquistas y políticos dentro del Estado (ya visible en 1918 en Rusia, con el excelente resultado de una nueva clase explotadora, pero aparentemente no era el objetivo anhelado).

Frank, junio de 2007

Manuel Azaretto Las Pendientes Resbaladizas (Los anarquistas en España)

Prólogo de José A. Barrionuevo

Editorial Germinal, Montevideo

1 - 4

I N D I C E

Prólogo . ...............................5

Para la militancia forista ...............15

Preámbulo . ...........................17

Característica de los anarquistas en España .. 23

Ambiente insurreccional .......................41

El "Frente Popular" ...........................45

El 19 de Julio .................................51

2 - 4

Las primeras contradicciones ....................59

Los señores "ministros" .........................63

Alimentando cuervos... .........................75

Pendiente fatal .................................83

La burocracia "antifascista" ....................97

Primero la guerra... Después la revolución ..... 101

3 - 4

Las cabriolas de un fatuo ......................107

Los trágicos sucesos de Mayo en Barcelona .. 117

El camaleonismo de parabienes ...................133

Presión cenetista en la AIT .................... 139

Fascismo y antifascismo ........................159

Las inquietudes de la FAI ..................... 167

4 - 4

Consignas y prácticas exportadas ...............179

El Pleno Económico de la CNT ........... ..... 183

Defendiendo la orientación de la AIT ........... 197

La Federación de Colectividades de Aragón .....207

Los turbios manejos de la diplomacia internacional .211

Nuestra prensa ...................................219

Sacrificios estériles ..............................229

Síntesis ..........................................233

PROLOGO

Creemos que ni uno solo de los grandes acontecimientos políticosociales sucedidos en el transcurso de estos últimos veinte y cinco años, ha alentado tantas esperanzas ni promovido tantas inquietudes como la contienda española. Y creemos, igualmente, que no hubo tampoco en el espacio de tiempo comprendido en este mismo cuarto de siglo, ningún acontecimiento que haya suscitado tan profundas ni tan opuestas y apasionadas opiniones como esta contienda cuyo triste desenlace, desgraciadamente, aun está golpeando en el corazón de todos los que, a pesar de la distancia, hemos sufrido por la derrota y el dolor del pueblo ibérico.

Pero si las esperanzas y opiniones despertadas con motivo de los hechos de España han encontrado amplia justificación en todos los sectores llamados populares, en ningún terreno este mismo despertar de esperanzas y entrechocar de opiniones, ha tenido mayor eco ni más lógica justificación que en el terreno del movimiento obrero anarquista. Pues no ha de olvidarse que si bien es cierto que en la lucha contra el fascismo intervinieron algunas fracciones numéricamente fuertes y con respetable influencia - p. 5 - sobre las multitudes, no menos cierto es, también, que una de las fuerzas de mayor preponderancia y ascendencia entre el proletariado español, fue precisamente la que estaba representada en las instituciones que en España sustentaban iguales principios y aspiraciones que aquel movimiento. Y ha sido precisamente esta comunidad de principios y propósitos finalistas existentes entre todas las organizaciones que revistan en las filas de la Asociación Internacional de los Trabajadores, lo que explica la honda preocupación que la contienda española suscitara en el seno del movimiento internacional y, muy especialmente, en el seno de las Federaciones Obreras Regionales Uruguaya y Argentina. Y decimos especialmente en el seno de las Federaciones Obreras Regionales Argentina y Uruguaya porque siendo estas dos Federaciones - las dos con profundas raíces en el proletariado de ambas márgenes del Plata - las que más se destacan en el plano internacional por el celo con que cuidan la continuidad histórica de sus diarias luchas y actividades, orientadas siempre por los ideales y principios anarquistas, lógico era que se produjera en todo sentido una mayor reacción por parte de los militantes de ambos movimientos. Lógico puesto que los anarquistas de España en más de una ocasión nos hablaron de la revolución social, significando con esto que no solamente luchaban por derrotar al fascismo sino también por instaurar un nuevo orden de cosas en armonía con los ideales que decían sustentar.

Mas esta reacción que se ha expresado desde la adhesión sin reparos de ninguna índole hacia todos los hechos y posturas del anarquismo español hasta la crítica enér¬ - p. 6 - gica pero sincera, a la orientación y conducta seguida por la FAI y CNT durante la contienda, ha dado lugar a lamentables resultados entre nosotros. Pues a pretexto de que no era cuestión de criticar sino prestar inmediata y amplia solidaridad a los anarquistas que en España combatían al fascismo con las armas en las manos, el ejercicio de la crítica fue relegado para después de la lucha y catalogadas como expresiones de tamaña herejía las voces de aquéllos que, a su tiempo y cuando era necesario, se atre¬vieron a romper la consigna del silencio que trataron de imponer los que solamente admitían aplausos, respeto... hasta para las más humillantes actitudes del anarquismo de aquel país.

* * *

Pero si por las circunstancias ya expuestas se justifica que el choque de opiniones, como consecuencia de los hechos de España, haya dado por resultado serios rozamientos entre los militantes del movimiento obrero revolucionario, no se justifica, en cambio, que adversarios de todos los colores y sin ninguna moral revolucionaría, pretendan enjuiciar al anarquismo presentándolo como claudicante. Y menos aún se justifica el caso de aquellos anarquistas que, ciegos y sordos a toda experiencia, pretenden ahora hacer escuela de todos los errores del anarquismo español, tal como en estos momentos está ocurriendo en la Argentina, Uruguay y otros países vecinos.

Ciertamente, en España han ocurrido muchas cosas que, hechas o proclamadas por los anarquistas de allá, han desmerecido en muchos el concepto que del anarquismo tenía mucha gente, especialmente aquellas personas que consi- / p. 7 / deraban al anarquismo como el único movimiento imposible de sacar de su vieja y consecuente posición antiestatal, refractaria a toda colaboración con sus tradicionales ene¬migos. Pero esto, que ya de suyo es grave, resulta mucho más grave aún si se considera que los adversarios, al señalar la conversión del anarquismo español operada en todos los terrenos, proclaman también el fracaso de este movimiento. Claro que esto último carece en absoluto de veracidad y hasta de sentido común. Mas la falsía de nuestros detractores no impide la confusión entre los trabajadores, ni que las asechanzas del descrédito nos estén amenazando con graves y ulteriores consecuencias.

La mentira es siempre un arma peligrosa, pero esgrimida oportunamente y con inteligencia puede dar resultados, aunque transitorios, favorables para quienes la esgrimen. Pero si la mentira y la desfiguración de la verdad da fáciles aunque efímeras victorias, mejor y más noble tarea, fecunda pese a las ingratitudes que a menudo se reciben, es decir la verdad aunque ésta nos hiera a nosotros mismos; tarea noble y fecunda para nuestras ideas es deshacer la confusión que generó la derrota de un pueblo y que trata de oscurecer la historia de un movimiento cuya grandeza moral está respaldada en ideales que no pueden ser empañados por la infamia de sus adversarios ni por la defección claudicante de sus defensores. Y a esta clase de tareas responde precisamente la obra, que realiza eI compañero Azaretto con el presente libro.

Porque en España no ha fracasado el anarquismo. Los hombres que lo representaban, los que hablaban y obraban en su nombre pueden haber incurrido en errores; los / p. 8 / anarquistas españoles pueden haber dado al traste con todo lo que hasta hoy constituye el mejor y más preciado patrimonio moral del movimiento anarquista internacional, pero ¿todo lo malo que han hecho, o que pudieron haber hecho aquellos hombres, autoriza y justifica la malevolencia de los detractores del anarquismo cuando pretenden presentar a nuestro movimiento como fracasado y en franca claudicación de sus ideales? Y pretender trasplantar a Amé¬rica, o al resto de Europa, invocando no importa qué razo¬nes, modalidades y tácticas evidentemente inspiradas en los hechos y en el practicismo del anarquismo de la Península, ¿no significa, acaso, justificar sin ninguna razón valedera, puesto que los graves yerros del anarquismo español son de fácil constatación, los argumentos de nuestros adversarios acerca de ese pretendido fracaso? No. Ni una cosa ni la otra se justifica. Ni nuestros enemigos tienen autoridad moral para atacarnos ni ha de tolerarse que en nombre de las ideas, u otras razones, se introduzcan en el movimiento obrero anarquista prácticas y vicios que, a la vuelta de poco tiempo, lo anularían como viva y actuante expresión del anarquismo militante. Tratar, pues, de poner las cosas en su lugar, procurando hacer luz alrededor de la intervención del anarquismo español en los dolorosos y recientes acontecimientos de aquel país, es hacer obra en bien de las ideas anarquistas y de las instituciones que las representan en el terreno de la diaria lucha por la libertad y una más amplia y efectiva justicia social.

* * *

Pero, ¿qué se ha propuesto el compañero M. Azaretto con la publicación de su libro Las Pendientes Resbaladi / p. 9 / zas ? Pues eso precisamente, lo que ya llevamos dicho: se¬ñalar los errores y las graves desviaciones constatadas en los hechos y en la conducta observada por el anarquismo ibérico; demostrar que no hay tal claudicación del anarquismo sino simple y pura claudicación de hombres, y que las instituciones que muchos consideraban como las más representativas del revolucionarismo anarquista, estaban bastante débil en cuanto a consecuencia con las ideas que decían querer materializar.

Demás estará decir que en este libro no hay derroche de elocuencia. Su autor nada sabe de afortunados recursos literarios ni de la fraseología efectista que a tantos gusta. Las Pendientes Resbaladizas no es, pues, un libro para deleitar, ni es tampoco una obra para el gran público. Este es un libro destinado a los espíritus no mediatizados, a los espíritus abiertos al estudio y al análisis sereno de hechos y actitudes que, ha de reconocerse, han endosado ingratas páginas a la historia del anarquismo internacional. Hombre del pueblo, obrero a la vez que militante del movimiento obrero anarquista. Azaretto ha realizado su obra robando tiempo al descanso y su objetivo, como él mismo lo expresa en carta particular es: "aportar su modesta contribución a despejar el ambiente internacional de toda una propaganda plagada de incongruencias y negaciones y que ha hecho culto del heroísmo de un pueblo que ha servido de carne de cañón y que se ha batido como león pero por una causa que no era la suya". Por consiguiente, no se busque en las páginas de este libro la argumentación meticulosa y ordenada de los avezados en estas lides. El libro ha sido hecho con el propósito de "hacer frente a esas corrientes malea¬ / p. 10 /doras de los movimientos emancipadores". Y esto ya es mucho.

En Las Pendientes Resbaladizas no hay tampoco muchas páginas destinadas a poner en evidencia la obra realizada en España por los tradicionales enemigos del anarquismo. El libro tiende a defender nuestro movimiento de las infiltraciones bolchevizantes que le amenazan como consecuencia del olvido que de las ideas han hecho muchos anarquistas, y por esto y no por otra cosa el fondo de su crítica va dirigido no tanto a los adversarios como a los hombres y organismos del movimiento que respondían a la CNT y FAI y que tuvieron tan activa participación en la contienda española. Poco es también lo que el autor se detiene a señalar causas y responsabilidades de los reveses militares que culminaron con la total derrota del proletariado español. Pues se ha de reconocer que no son precisamente estos aspectos de la cuestión los que más pueden interesar a los militantes anarquistas.

Azaretto, dejando de lado estos aspectos del asunto, o soslayándolos apenas, ha seleccionado una serie de publicaciones de la CNT - F. A.I. que, llevadas al libro en la forma que él lo hace, documentan las transgresiones y graves errores que han cometido los hombres responsables de estos organismos en perjuicio de la revolución que el pue¬blo español iniciara con tanta valentía en los memorables días de Julio y que ellos mismos frenaron más tarde. Claro está que en esté libro se notarán deficiencias. Hay capítulos, por ejemplo, que fácilmente pudieron ser enriquecidos con la inserción de una más amplia y mejor seleccionada documentación. Más ya lo hemos dicho, Azaretto, que com¬ / p. 11 / parte su tiempo entre el taller donde trabaja y las actividades diarias de la propaganda, ha escrito su libro robando horas al descanso. Y es sólo la urgente necesidad de contribuir a esclarecer el ambiente del movimiento lo que le indujo a editar Las Pendientes Resbaladizas. Sin embargo, las deficiencias que nosotros señalamos y las que a no dudar encontrará el lector, en nada desmerecen la obra que realiza ni el objetivo que persigue Azaretto con la edición de este libro. Pero por encima de todo esto hay algo que nada ni nadie puede negar: la sinceridad del autor y la nobleza de sus propósitos. Sinceridad y propósitos que se echan de ver en las páginas del libro y que se confirma por la falta de interés de lucro persona que caracteriza al compañero Azaretto. Pues ha de saberse que el pequeño margen de ganancias que la venta del libro puede dejar, si es que tal cosa sucede, el autor lo destina a total beneficio de los periódicos Organización Obrera y Solidaridad, órganos en la prensa ambos de la F. O. R. A. y FORU, respectivamente. Esto, nos parece, habla con bastante elocuencia acerca del noble propósito que guía al camarada Azaretto, y nos excusa a nosotros de mayores comentarios al respecto. No obstante es de desear, y tal cosa esperamos, que otras obras de esta misma naturaleza vengan a sumarse a esta modesta contribución y a clarificar mejor el contundido ambiente anarquista.

* * *

La vuelta a las tácticas y a las sanas normas inspiradas en las ideas anarquistas que hemos hecho nuestras, es lo que ha de interesar y preocupar a los hombres que de verdad deseen mantener incólume la límpida trayectoria de / p. 12 / un movimiento que no puede ni debe silenciar actitudes que, aunque se hayan asumido invocando supremas necesidades de la lucha, como se arguye para justificar las aberraciones de los anarquistas españoles, lo denigran y desmerecen ante propios y extraños.

La actual situación del proletariado, confundido y maleado por mil corrientes negadoras de la libertad y del progreso, el porvenir mismo de la humanidad, colocada hoy ante la más terrible encrucijada de la historia, nos obligan a levantar con mayor firmeza la bandera de la Anarquía que ni la defección claudicante de algunos de sus defensores ni las calumnias de sus enemigos ha logrado, ni lo logrará jamás, desfigurar ni enlodar, puesto que todo lo sucedido en España no ha hecho más que confirmar todo lo que el anarquismo proclama y aconseja. Tal es nuestra convicción y por esto, porque anhelamos mejores días para el movimiento que nos cuenta entre sus militantes, hemos aceptado gustosamente asociar nuestro nombre al del com¬pañero Azaretto. Que reflexionen los camaradas y los trabajadores que lean esta obra, y especialmente los que ayer no quisieron mirar en lo hondo de estos problemas, es lo que deseamos y lo mejor que podemos hacer en elogio de Las Pendientes Resbaladizas.

José A. Barrionuevo,Buenos Aires, Agosto de 1939. / p. 13 /

PARA LA MILITANCIA FORISTA

En este incierto intervalo de la historia del mundo, en el que se constata con estupor una quiebra total de valores morales y espirituales; que impera triunfante la fuerza bruta por sobre la razón y la justicia y que una subterránea corriente de apostasía resquebraja con facilidad el débil barniz ideológico de algunas conciencias cotizables, considero dignificante y hermoso, aunque se haya amasado con el acíbar de la abnegación y el sacrificio, poder exhibir una saneada trayectoria, una ejemplar actividad y una integridad ética digna del noble y grandioso ideal que propagamos y defendemos.

Por eso admiro y aliento a los hombres que - aun soportando enconadas persecuciones policiales; injustas encerronas en comisarías y cárceles; los rencores de los despechados y apóstatas alistados en las polícromas filas del camaleonismo y las calumnias y el odio de políticos y capitalistas - se mantienen firmes, altivos e íntegros voceando los imperecederos postulados de la Anarquía y defendiendo en el ambiente gremial el vasto historial revolucionario de las Federaciones Obreras Regionales Argentina y Urugua¬ / p. 15 / ya, sus tácticas de lucha y el anhelo finalista del comunismo anárquico que es el norte emancipador de ambas centrales obreras.

Para ellos, para los consecuentes y valerosos militantes foristas va dedicado este libro que, sin reticencias n eufemismos y volcando en sus páginas la sinceridad de mis convicciones, enfoca con decisión y crudeza el palpitante problema planteado al anarquismo internacional por la CNT y la FAI, con sus errores y claudicaciones, procu¬rando contribuir a su esclarecimiento.

EL AUTOR

P R E A M B U L O

La sangrienta contienda que se desarrolló durante casi tres años en las agrestes regiones de España, ha terminado con el triunfo del militarismo, el clero y los terratenientes españoles, apoyados y respaldados con descaro por el capitalismo y las fuerzas reaccionarias internacionales. Un desenlace desagradable e injusto, por el esfuerzo, los sacrificios y las vidas que ha costado al pueblo español, pero previsto por los intereses materiales en pugna y por las camarillas centrales que movían los engranajes políticos, diplomáticos y bancarios de esa contienda guerrera.

Para nosotros, los anarquistas, este dramático acontecimiento no dejaría de ser un cruel episodio en el largo calvario de los pueblos esclavizados y humillados por los regímenes autoritarios, si sólo se hubiera circunscripto al choque enconado de fracciones políticas por la preponderancia y asalto del poder estatal. Pero, como en ese cruel episodio han intervenido, activa y oficialmente, organizaciones obreras e instituciones específicas orientadas por anarquistas, nos corresponde, justicieramente, considerarlo en su iniciación, - cuando el pueblo y los anarquistas se / p. 17 /
lanzaron a la calle, con las armas en la mano, para contrarrestar y aplastar la sublevación militar -, como un hecho histórico de carácter social, por el aspecto emancipador que adquirió en algunas regiones ibéricas, para luego degenerar en una guerra civil con intervención de material humano y bélico extraño a los contendores.

Como es lógico suponer, la intervención en esa lucha armada de los obreros adheridos a la CNT y de los anarquistas organizados en la FAI produjo inmensa expectativa y hondas preocupaciones en el seno de los militantes de las centrales obreras de ambas orillas del Plata, FORU y F. O. R. A., por las repercusiones que podrían derivarse de su activa actuación y por las enseñanzas que brindaría al Mundo del Trabajo la labor constructiva de esas numerosas fuerzas proletarias.

Y, ¿cómo no había de producir expectativa, causamos inquietud y hundimos en hondas meditaciones la intervención de nuestros hermanos españoles en ese vasto movimiento insurreccional, si con ello se constataría la practicabilidad de nuestro ideal emancipador: la Anarquía, considerada como una utopía por tirios y troyanos? ¿Cómo no habían de henchirse de alegría y satisfacción nuestros corazones si del valiente y tesonero comportamiento de los compañeros de la CNT y la FAI, con la contribución generosa del pueblo español, dependería que fuéramos espectadores del amanecer venturoso, en un rincón de la tierra, de una nueva convivencia social, justiciera, fraternal y solidaria, presentida por la humanidad doliente y oprimida, y propagada y defendida por los anarquistas? ¿Cómo no había de interesamos constatar la fiel interpretación de
/ p. 18 / nuestros conceptos ideológicos, negadores del principio de autoridad y de toda forma de explotación, si nuestros compañeros de España -aunque con algunos graves errores¬ tenían una hermosa ejecutoria anarquista conquistada a costa de enormes sacrificios, de enconadas persecuciones estatales, de épicas jornadas revolucionarias y de heroica inmolación de muchas vidas?

Por eso es explicable y lógico el entusiasmo que enardeció a los trabajadores foristas y el surgir, por doquier, de numerosas iniciativas tendientes todas a prestar apoyo moral y económico a los militantes de la CNT y la FAI La solidaridad material era imposible, debido al desmembramiento de sus cuadros gremiales, como consecuencia de la labor disgregadora del camaleonismo y de la reacción estatal que se soporta en todos los países sudamericanos, y especialmente en la Argentina, desde hace mucho tiempo. No obstarte, se siguió en todos sus detalles las alternativas de ese grandioso acontecimiento.

Sin embargo, lo que no imaginábamos, pronto íbamos a recibir los primeros balbuceos de desviación. Luego, documentación confirmatoria. Después, argumentaciones sofísticas decepcionantes. La revolución social había sido frenada y se la postergaba.

Quienes habían refrendado su historial de militancia anarquista con sublimes gestos de heroísmo, generosidad y desprecio de la vida al frente de los pelotones de asalto a los cuarteles de Barcelona, Madrid, Valencia, Oviedo, Gijón, etc., no encontraron imitadores, en otros aspectos de la lucha, entre la mayoría de los hombres de responsabilidad dentro de las directivas de la CNT y de la FAI, los / p. 19 / que sintiéndose incapaces o cobardes de orientar y canalizar los impulsos redentores y el empuje avasallador de un pueblo oprimido que había encontrado la válvula de escape a sus justas iras, optaron por desviarlo y confundirlo, aconsejando "nuevas" prácticas de "acción directa", "nuevas" fórmulas de convivencia social y "nuevas" concepciones ideológicas. Y lo que es peor aún, se dedicaron a desprestigiar y a "apaciguar", pretendiendo anularlos, a los compañeros que, comprendiendo que estaban frente a una claudicación constatada, tuvieron la valentía de señalarlo y combatirlo con la sana intención de que se rectificaran. Ya era tarde; había saltado al exterior el sentimiento marxista que llevaban dentro y que, por otra parte, se había asomado algunas veces en sus anteriores actuaciones y conceptos vertidos.

* * *

Esto produjo una enorme impresión entre los militantes anarquistas de Sud América.

El. mismo fenómeno psicológico observado como rebote de la revolución rusa, aunque con menos intensidad, se presentaba de nuevo entre nosotros. Los que ayer fueron obcecados panegiristas de la "dictadura del proletariado", - un tropezón cualquiera da en la vida - hoy encontraban justificado el viraje ejecutado y aconsejado por los camaradas españoles y para no negar su pasado se dedicaron, con inconsciente apasionamiento, a sembrar el confusionismo en las filas del movimiento forista.

Felizmente, aleccionados por hechos anteriores, no causó los efectos que sus propagandistas esperaban y la serenidad de espíritu y la comprensión sensata de los he- / p. 20 / chos producidos hizo que no prosperara la pasión y el encono y se discerniera con exacta valorización los graves problemas que planteaban al movimiento anarquista de Sud América las claudicaciones y "nuevas" teorías que habían realizado y descubierto los militantes cenetistas y faístas.

* * *

El tiempo pasa. Renace la calma en el ambiente forista. Los cerebros empiezan a meditar sin prevenciones y la cruda realidad la recibimos de fuentes imparciales y sinceras.

Ha llegado el momento, a nuestro entender, de analizar las causas que obligaron a los camaradas de la CNT y la FAI a intervenir en, la guerra civil que desangró y continúa desangrando al pueblo español; comentar las actividades de los mismos en sus diversas posturas; puntualizar los graves errores y claudicaciones cometidos y desmenuzar los conceptos vertidos para justificarse y los métodos que practicaron, aconsejaron y pretendieron dar de herencia al movimiento anarquista internacional.

Alguien ha dicho que: "la verdad es la única Venus de Milo que los hombres no quieren ver desnuda", pero no es posible, en homenaje al ideal de redención: la Anarquía, que propagamos y defendemos, callar esa verdad y la diremos sin hojas de parra, aunque nos cierre sus tenazas la amargura.

Vamos, pues, a entrar en materia, sin tener la pretensión de haber realizado una meticulosa recopilación documental y sin preocuparnos por la opinión que merezca este trabajo a los claudicantes, a los enfermos de revisionismo y a los autoritarios. / p. 21 /

CARACTERISTICA DE LOS ANARQUISTAS EN ESPAÑA

El ideal anarquista ha tenido, desde épocas muy lejanas, inteligentes y esforzados gladiadores en las regiones de España. La Primera Internacional de los Trabajadores, contó con el aporte valioso de la Sección española, la que más tarde daría vida a la Federación Regional Española de Trabajadores, en 1881.

Muchas veces nos hemos deleitado leyendo las hermosas páginas de los libros de Prat, Mella, Anselmo Lorenzo, Taarrida del Mármol. Nos viene a la memoria la inquieta y ejemplar actuación de Salvochea. Conocimos allá por el año 1906, en la Argentina y Uruguay, a Antonio Loredo y otros cuyos nombres no recordamos.

Y sabemos también, que desde que los anarquistas es’ pañoles aparecieron en el escenario de la lucha social han sufrido persecuciones y muchos fueron fusilados.

Manuel Buenacasa, en su libro El movimiento obrero español, cita el famoso alzamiento de Jerez, en enero de 1892, en el que cuatro mil hombres al grito de: "Viva la Anarquía", entraron a la ciudad y la dominaron por algunas horas.

Pero, no queremos salirnos del tema. Es la Confederación Nacional del Trabajo la que nos preocupa. / p. 23 /

No seríamos sinceros si no se dijera que nos ha merecido muchos reparos la característica de la militancia anarquista de la CNT en España. Más aún; podemos afirmar que la enorme propaganda escrita enviada a la península ibérica desde Sud América y el intercambio de militantes del movimiento forista de la Argentina y Uruguay - intercambio obligado por las persecuciones y deportaciones que hemos soportado y han efectuado los gobiernos "republicanos" y "democráticos" de ambas márgenes del Plata - no ha ejercido la influencia que hubiera sido de desear, ya que pocas veces hemos comprobado que se actuara en el seno de la CNT, con la intransigencia, valentía y convicciones con que lo hacemos nosotros, frente a todas las fracciones políticas y al Estado.

Desde la fundación de la CNT, en setiembre de 1911, a la fecha, ésta ha tenido muchos altos y bajos en su orientación ideológica y en sus prácticas de lucha y no somos nosotros los únicos que opinamos de esa manera. Buenacasa manifiesta en el libro que ya he citado "He dicho y escrito en más de una ocasión, que la CNT, de España, ha tenido épocas cuya ejemplaridad ha logrado casi obscurecer las mejores gestas de la vieja sección española de la primera Asociación Internacional de los Trabajadores. Indudable también que el mencionado organismo, en los años que transcurren desde 1919 hasta hoy (1926), ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones".

Si bien nunca existió mucha cordialidad con los elementos políticos, se ha mantenido contacto con ellos y / p. 24 / hasta se ha procurado atraerlos por medio de alianzas objetivas. Las enseñanzas de las luchas acaecidas por todo el mundo, para nada han influido en la mentalidad de los militantes españoles. Parecería que quisieran reeditar la sinceridad, más bien ingenuidad, que demostraron por muchos años aquellos viejos precursores del anarquismo, empeñados en querer mantener unidas a las dos tendencias en que se dividía el proletariado europeo: anarquistas y autoritarios, hecho que fue concienzudamente descrito y estudiado por López Arango en su libro "El anarquismo en el movimiento obrero".

Ha sido tal el empecinamiento de nuestros compañeros de España, de atraer a las multitudes obreras influenciadas por los marxistas, que no ha sido suficiente para convencerlos de su equívoco las múltiples traiciones llevadas a cabo por éstos en todas las contiendas en que la C. N. T:. tuvo que enfrentarse a los capitalistas y al Estado. Y en cuanto a la mentalidad autoritaria que domina a los marxistas lo demuestra, con claridad meridiana, un hecho histórico muy reciente : la rebelión de Octubre en Asturias, donde se puso bien en evidencia la impracticabilidad de unir a los marxistas con los anarquistas, a tal punto, que ha quedado bien documentada la enorme diferencia de modalidades y propósitos que distingue a ambas fracciones proletarias, diferencia que se pudo apreciar nítidamente en Sama y La Felguera, pueblos linderos, en los cuales se hicieron ensayos de nuevas formas de convivencia social, resaltando el contraste de las mismas, pues, mientras en el primero se organizó un comité calcado en el de la "dictadura del proletariado", cuya "cheka ’ aprehendió a / p. 25 / los anarquistas para condenarlos, en el segundo, los compañeros se desenvolvieron en un marco de amplia libertad y de solidaridad entre sus habitantes.

* * *

Pero, echemos una mirada retrospectiva y vayamos a la alianza aceptada por la CNT con la UGT y los políticos "izquierdistas" como Combó y Lerroux, que se realizó como prolegómeno a la gran huelga de agosto de 1917, que tuvo verdadero carácter revolucionario, pero que fue traicionada por los socialistas y republicanos, siendo incontables las víctimas que ocasionó, entre los adherentes de la CNT, aquel infeliz ensayo aliancista.

Poco tiempo después, - como resultancia del mareo que produjeron en las filas anarquistas los acontecimientos que se habían desarrollado en Rusia-, se nota un proceso de bolchevización en el seno de la CNT, que provoca mucha confusión.

Pestaña, que era un hombre de prestigio dentro de la entidad cenetista, aparece en Moscú, en el segundo congreso de la Internacional Comunista. Según informes posteriores, el mismo Pestaña puso, también, su firma en el acta de constitución de la Sindical Roja.

En la península ibérica, mientras tanto, los "conversos de la necesidad del puente transitorio: "la dictadura del proletariado", continúan sembrando la nueva semilla, a tal punto, que en el famoso Congreso de la CNT, celebrado en el Teatro de la Comedia, de Madrid, en 1919, consiguen la aprobación de la despampanante resolución que transcribimos:

"Que la C. N. del Trabajo de España, se declara firme / p. 26 / defensora de los principios de la primera Internacional sostenidos por Bakunin. Declarar que se adhiere provisionalmente a la Internacional Comunista, por el carácter revolucionario que la informa, mientras tanto la C. N. del Trabajo organiza y convoca al congreso obrero universal que acuerde y determine las bases por las que deberá regirse la verdadera Internacional de los Trabajadores".

En descargo y para que resalten las contradicciones, diremos que en el mismo congreso se rechazó una moción de fusión con la UGT y se leyó la siguiente declaración de principios

"Teniendo en cuenta que la tendencia que se manifiesta con más fuerza en el seno de las organizaciones obreras de todos los países es la que camina a la completa, total y absoluta liberación de la humanidad en el orden moral, económico, político y considerando que este objetivo no podrá ser alcanzado mientras no sea socializada la tierra y los instrumentos de producción y de cambio y no desaparezca el poder absorbente del Estado, proponen al congreso, que de acuerdo con la esencia de los postulados de la primera Internacional de los Trabajadores, declara que la finalidad que persigue la C. N. del Trabajo de España es el Comunismo Anárquico.”

Hemos dado a conocer estos pormenores sobre la modalidad cenetista de planear alianzas con los políticos - que justifica plenamente la expresión de Buenacasa de que la CNT "ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones"- para prevenir al lector sobre actitudes posteriores adoptadas por la mencionada central española. / p. 27 /

No obstante los desaciertos cometidos y los decepcionantes resultados obtenidos en las diversas oportunidades en que la CNT ensayó poner en práctica consignas unionistas, ésta insiste en el error, pues en el congreso de Zaragoza, en mayo de 1936, se aprobó una ponencia por la cual se emplazaba a la UGT, central obrera netamente política, para realizar un pacto de alianza revolucionaria que tuviera como finalidad "la destrucción del régimen político". Alianza que se realizó, con gran algarabía por parte de los cenetistas, al año de estallar la sublevación militar, que criticó acerbamente la Federación Obrera Regional Uruguaya, -crítica que fue publicada en el N° 5 de la Revista Internacional de la AIT,- y que vamos a hacer conocer, en lo que tiene relación con dicha alianza, pues esos sensatos comentarios tuvieron plena justificación en los hechos que ya muchos conocemos

"LA POSICION ANTI -EMANCIPADORA DE LA CNT El oficialismo de la CNT en esta emergencia, está desmintiendo el historial brillante del movimiento obrero español e internacional, cuya savia vivificadora para la causa de la liberación humana, les fue transmitida por los primeros internacionalistas. No se conforma la CNT con sus "experiencias revolucionarias" desde los órganos del Estado, sino que aconseja al proletariado internacional a seguir su ejemplo, instándole a abandonar sus posiciones revolucionarias, deponiendo la intransigencia principista anárquica frente a las corrientes autoritarias, para poder así abrazarse con los políticos del "antifascísmo ’, que para la causa de los trabajadores no son mejores ni peores que los políticos del fascismo, pues si alguna diferencia entre / p. 28 / ellos pudiera existir, no es una razón por la que el movimiento obrero internacional orientado anárquicamente deba abandonar sus posiciones revolucionarias, que se caracterizan por la acción directa, el antiestatismo y la finalidad anárquica, para someterse a la burguesía representada por el "antifascismo".

El mejoramiento de vida y de trabajo del proletariado y su liberación, sólo podrá obtenerse mediante los medíos de lucha y de propaganda que distingue al anarquismo, en oposición, firme y decidida, a toda idea política y estatal, autoritaria. Lo demás es cooperar con el enemigo, consciente o inconscientemente, para prolongar la existencia de nuestra vida miserable, a que nos reduce la inicua explotación patronal y la opresión del Estado.

* * *

Conocida es en el mundo la posición de la CNT, pero, para poner de relieve lo pernicioso que sería para el proletariado del mundo, especialmente para el español, el que consiguiera que el congreso de la AIT aprobara sus prácticas gubernistas, transcribimos algunos de los puntos del "programa de unidad de acción UGT - CNT" que, como se verá, es un desmentido, que contrasta en absoluto con lo acordado hace 65 años en el congreso de Córdoba, aprobando el de Saint - Imier y rechazando lo resuelto en el de La Haya, y, cómo ahora la CNT está practicando las teorías estatistas que en aquel congreso el proletariado español rechazara.

"PROGRAMA DE UNIDAD Y ACCION UGT -CNT"

DEFENSA NACIONAL. - "La UGT y la CNT reconocen los grandes progresos conseguidos en la forma¬ / p. 29 / ción del Ejército Popular en su combatividad y en el perfeccionamiento técnico de sus mandos y están decididas a fortalecer todos los resortes que faciliten la creación de un Ejército regular, eficiente, que sea garantía de triunfo en la guerra y en todas las contingencias bélicas exteriores que pudieran derivarse de ese triunfo. -

La idea que guía a la UGT y a la CNT a coincidir en estas reivindicaciones inmediatas es la de vencer al fascismo rápida y rotundamente, valorizar una positiva democracia en todos los lugares de organización y de acción de guerra, robustecer al Comisariado como medio de depuración y de engrandecimiento del Ejército Popular y COADYUVAR DE HECHO CON SU EXPERIENCIA Y SU FUERZA, EN LA OBRA DE LOS GOBIERNOS, DESCARGANDOLES DE UNA GRAN PARTE DE SU RESPONSABILIDAD.

INDUSTRIA DE GUERRA. - "4° El transporte que por sus características se precise para los fines de la guerra, será puesto a disposición del Gobierno, CENTRALIZADO Y MILITARIZADO, respetando a aquel que sea de ineludible necesidad para que no sufra extorsiones la producción y el comercio en la retaguardia".

COLECTIVIZACIONES. - "1° La UGT y la CNT estiman precisa la legalización jurídica de las Colectividades y por ello consideran necesaria una legislación sobre Colectividades que determine CUALES DE ESTAS DEBEN CONTINUAR EXISTIENDO, normas para su constitución y funcionamiento e intervención del Estado en las mismas. LAS COLECTIVIDADES QUE NO SE AJUSTEN A ESTA LEGISLACION DEBEN DESAPARECER. / p. 30 /

2° El Estado ayudará a las Colectividades que se ajusten a dicha legislación y cuya utilidad económica sea reconocida.
3° La legislación sobre Colectividades deberá ser estudiada y propuesta al Gobierno por el Consejo Nacional de Economía.

SALARIO, PRECIOS Y ABASTECIMIENTOS. - "2° Debe fomentarse la constitución de fuertes Cooperativas de consumo al por menor y el establecimiento de Cooperativas de producción, aplicando a estas últimas una legislación muy restrictiva y el establecimiento de grandes centrales de venta al por mayor de exportación BAJO EL CONTROL RIGUROSO DEL ESTADO y de acuerdo con las disposiciones del Consejo de Economía.

3° La UGT y la CNT estiman que debe establecerse el salario mínimo, en relación con el coste de la vida, y teniendo en cuenta, de una parte, las categorías profesionales, y de otra, el rendimiento de cada uno. En este sentido defenderán en las industrias el principio de "a más y mejor producción, mayor retribución", sin distinción de sexo, ni de edad, en tanto duran las circunstancias provocadas por necesidades de reconstrucción nacional".

CONTROL OBRERO. - "10. El Gobierno debe promulgar una ley de control obrero donde se fijen las atribuciones de los obreros en orden al control de la producción y a la vigilancia de su rendimiento; intervención en la administración y beneficio; condiciones de trabajo de los obreros y defensa de la legislación social".

AGRICULTURA. - "La UGT y la CNT se pronuncian por la NACIONALIZACION DE LA TIERRA que de¬ / p. 31 / berá entregarse en usufructo preferentemente a las Colectividades y Cooperativas agrícolas y de éstas, especialmente, a las constituidas por la UGT y la CNT, res petándose la voluntad de los campesinos que prefieran el cultivo individual y realizándose por el Estado una política de apoyo a las Colectividades existentes, con preferencia a la UGT y CNT y a las que constituyan voluntariamente, DE ACUERDO CON LA LEY, los trabajadores del campo.

Al cultivador directo le será respetada la pequeña propiedad de la tierra que se demuestre como LEGALMENTE ADQUIRIDA Y SIEMPRE QUE LAS DISPOSICIONES LEGA¬LES SEAN ACATADAS".

ACCION SOCIAL. - "Emprender por parte del Gobierno el estudio de fórmulas de compensación familiar por medio de leyes.

Las dos Organizaciones se comprometen a que al final de la contienda contra el fascismo se garantice el derecho del pueblo español y especialmente el de la clase trabaja dora PARA QUE SE DE AQUELLA FORMA DE GOBIERNO que responda al sacrificio que ahora se realiza y mantenga una verdadera democracia en nuestro país".

Lo transcripto demuestra palmariamente, lo engolfada que está la CNT en el principio estatista. Demuestra, cómo al revés del Congreso de Saint - lmier aprobado por el proletariado español en el Congreso de Córdoba hace 65 años, que libró al proletariado internacional de caer envuelto entre las mallas de la política y del Estado, señalando así a los trabajadores del mundo la senda revolucionaria que lo conduciría a su total emancipación. La CNT / p. 32 / niega prácticamente el tesoro intelectual y el esfuerzo de las más valiosas figuras del anarquismo, representado en la brillante historia del anarquismo en el movimiento obrero, que lo colocó a una altura elevadísima en las posiciones revolucionarias, adquiridas en cruentas luchas y preciosas enseñanzas.

Demuestra también, lo transcripto, cómo al proletariado español le queda vedada toda independencia de acción, de libre organización y de propaganda, de experimentación revolucionaria y aspiración del futuro libre del Estado opresor. Y cómo toda su actividad, como productor y como propagandista, debe estar controlada y autorizada por el Estado. Con estas prácticas la CNT maniata a los trabajadores, sometiéndolos al yugo del salario, continuando siendo víctimas por la explotación del capitalismo, privado o de Estado, y los imposibilita de toda libertad de acción para la defensa de sus intereses y de su libertad.

El reinado de la injusticia se perpetúa así, al quedar en pie la existencia del privilegio para los zánganos de la colmena humana y la existencia llena de privaciones y sufrimientos para los trabajadores, que son los verdaderos forjadores de la riqueza social y del progreso".

El Consejo Federal.

* * *

De lo que se desprende que la militancia anarquista española, debido a esa falta de cohesión en la actividad, del confuso enfocamiento de los problemas sociales y de la poca firmeza de convicciones antiestatales y antipolíticas ha permitido que prosperaran en su seno modalidades y / p. 33 / concepciones marxistas en abierta contradicción con los términos que empleaban en su propaganda.

No vamos a traer a colación a los Pestaña y Peiró en sus andanzas confusionistas hasta la formación del partido político "sindicalista", del cual el primero fue diputado en las Cámaras del "Frente Popular". Muchos otros, entre la "élite" cenetista actuaban y pensaban con criterio autoritario. Nada más oportuno para explicarse ahora las desviaciones constatadas durante la guerra civil y refrendadas por los dirigentes de la CNT y de la FAI, es la inserción de un artículo publicado en Tierra y Libertad, de mayo de 1936, titulado "Las Pendientes Resbaladizas", en el que se señala la corriente autoritaria y que dice así:

"Todas las pendientes son resbaladizas, y un traspié cualquiera que nos haga caer, puede llevarnos de tumbo en tumbo hacia el abismo. Si en terreno llano y trillado se puede avanzar despreocupadamente, sin reparar en los ínfimos obstáculos, sin posar la atención en las dificultades eventuales, cuando hemos de escalar montañas, con altos picachos y cimas peligrosas, todos los sentidos deben estar alertas para no dar traspiés funestos, para no extraviarnos irreparablemente.

El camino de la revolución no es llano; está sembrado de peligros, de dificultades, de enemigos bien pertrechados. Hay que avanzar con serenidad, sorteando obstáculos don de no estemos en situación de destruirlos, venciendo dificultades y orillando no pocos abismos de muerte. No obstante, nuestra mano amiga está siempre abierta para los que, conscientes de todo ello, ponen en el juego cuanto tienen y cuanto valen, a fin de que la humanidad dé un paso hacia / p. 34 / adelante. La revolución implica sacrificios, lucha enérgica, pero también visión serena y clara de lo que se quiere y de los medios que han de emplearse para la consecución de un fin.

En varios decenios de existencia como idea y como movimiento, el anarquismo ha fijado su trayectoria, sus ideas, sus métodos. Cuando casi todos nosotros hemos nacido, ya existía el anarquismo más o menos delineado en sus aspiraciones y en sus tácticas. Esto no quiere decir que sea un todo acabado, perfecto, que no admite más enriquecimiento, más conclusiones de la experiencia, y que hemos de acatar devotamente lo que han dicho nuestros precursores. Hemos demostrado ser iconoclastas, estar siempre dispuestos a acoger toda idea, toda iniciativa y a valorarlas libremente, para extraer de ellas el máximo provecho para nuestra gran causa. No somos doctrinarios secos, petrificados, enemigos de toda innovación, de toda audacia de pensamiento, de toda iniciativa de acción que turben lo estancado y enmohecido. Y por eso somos tolerantes; por eso nos opondremos siempre a todo cercenamiento de la libertad de pensar en el propio campo y en todas partes.

Sin embargo no podemos dejar de ser quieres somos; no podemos negarnos en nuestra significación social, precisamente en el momento en que han fracasado todos los valores sociales y políticos y queda nuestra solución libertaria como única esperanza humana de redención.

Se ha repetido más de una vez en actos públicos confederales, por algunos compañeros nuestros, una tesis, que los anarquistas no discutimos ya, como no discutimos sobre otros tantos asuntos definitivamente superados. Se ha / p. 35 / bla de la conquista del Poder, de la toma del Poder, de la creación de ejércitos revolucionarios, etc., lo que es tanto como confesar que el anarquismo no tiene razón de ser y hay que volver a los métodos de autoridad cuya crítica sistemática y razonada nos ha marcado la posición en que estamos.

No es la primera vez que se han dado esas tentativas de rejuvenecimiento de los métodos autoritarios en la revolución. El apasionamiento de los rebeldes cree que los anarquistas vamos demasiado despacio, que la solución es más breve por el camino del golpe de Estado, el camino de la conquista del Poder. Y se habla ya de pedir al actual Gobierno que entregue el Poder a las organizaciones obreras. ¡Todo esto no es ya un traspié, es un tumbo completo en una pendiente resbaladiza! Que lo digan quienes siempre han sostenido, desde el campo opuesto, la posibilidad de hacer la revolución por decreto, bien; pero que se digan en nombre del anarquismo, por compañeros anarquistas, eso no es posible silenciarlo más.

Cordialmente, con toda la cordialidad de que somos capaces, invitamos a esos camaradas a reflexionar, a detenerse un momento para contemplar el abismo en que caen desde la pendiente en que se encuentran y a volver al buen camino de la libertad, que no es sólo una aspiración ideal, sino un instrumento táctico, un método de lucha, una interpretación de la acción.

Esa prédica de la toma del Poder, cualquiera que sea la intención de sus portavoces, no puede beneficiar más que a los partidos que cifran en eso todo su revoluciona rismo. Nosotros no queremos la toma del Poder, queremos / p. 36 / destruirlo, y no sólo destruirlo, sino impedir que se reconstruya, y no somos escrupulosos en cuanto a los medios para lograr ese fin!; sólo que un camino se nos ha evidenciado como impracticable para la destrucción del Poder : su conquista. Fuera de ese medio, nos parecen buenos todos los caminos y todas las armas.

Creemos que una breve temporada de reflexión, al margen de la fiebre de la propaganda, hará comprender a esos camaradas, a quienes no queremos perder, de cuyo concurso no queremos privarnos, que han salido del cauce libertario, del buen camino aceptado por los anarquistas, al que deben volver, evitando confusionismos peligrosos.
Por hoy nada más
".

* * *

La inserción de este artículo no significa que aceptemos todos sus términos. Lo hacemos al solo efecto de que se constate la poderosa corriente marxista -que en el mismo se denuncia- que estaba minando y destruyendo la estructura, las prácticas y los conceptos ideológicos que hasta entonces habían sido la esencia predominante de la CNT

La teoría autoritaria que señalaba y combatía, tan débilmente, el editorialista de "Tierra y Libertad" era ya un cáncer en la península ibérica y una epidemia virulenta que también se ha hecho sentir en nuestro medio, contra la cual, más de una vez, hemos roto una lanza, aconsejando a los trabajadores se inmunizaran contra esos bacilos pestíferos.

No hemos sido los únicos. Al efecto, muy oportuno nos parece recordar los conceptos de crítica expuestos, en junio de 1936, por el viejo maestro Max Nettlau -perdón, ico¬ / p. 37 / noclastas de las barbas venerables-, lógicamente alarmado por la rápida propagación del virus confusionista, que se presentaba en varios países con diversas denominaciones.

Helos aquí

"El anarquismo está sujeto desde hace cuarenta años, a las infiltraciones, llámense sindicalismo puro, nacionalismo, dictadura, período transitorio, plataformismo, etc., y a ese orden pertenece la boga que ha alcanzado ahora, y no ciertamente por vez primera, el antiabstencionismo electoral. La misma distinción entre "cuestión de principios" y "simple cuestión táctica’, que implica que por razones de "táctica’, se estaría dispuesto a pisotear los principios, no tiene el menor parentesco con la mentalidad anarquista. El criterio anarquista conoce tan sólo "una" fórmula y no "dos": o se profesan las ideas, o se las abandona "venciendo todos los escrúpulos".
Esas infiltraciones destruyen indefectiblemente en sus víctimas lo que en ellas podía haber de sentimiento libertario y las transforman pronto o tarde, pero en general muy rápidamente, en nacionalistas, fascistas, bolcheviques, políticos, obreristas.

Esos detritus inevitables, son una especie de autoeliminación de elementos débiles e incongruentes, que creyeron ser anarquistas sin haber llegado jamás a serlo. Y deI mismo modo que un gran río no puede ser contaminado por las sustancias deletéreas vertidas en él, la corriente longeva y mundial del anarquismo se purifica Automáticamente y sigue su marcha.

Aparece cada día más claro que la lucha definitiva / p. 38 / no será ni económica, ni política, entre clases y partidos, sino intelectual y ética, y tendrá lugar, bajo múltiples formas, entre los progresivos de cualidades éticas y de capacidad intelectual, y los rezagados de escaso desarrollo. Es preciso decirlo francamente: tiene que salir de esa lucha la Anarquía completa, integral, sana y robusta, y no ese triste aborto que engendrarían los "infiltradores" incansables si se les hiciera caso. - MAX NETTLAU. (Tomado de Solidaridad). / p. 38 /

AMBIENTE INSURRECCIONAL

No hemos de necesitar de muchos argumentos para demostrar que el ambiente que respiraba el pueblo español al acercarse el día 19 de julio de 1936, era de franca insurrección. Un pueblo que ha soportado tantos años el régimen monárquico de los Borbones, siendo Alfonso XIII el último indicio de ese secular predominio; que ha tenido que sufrir la influencia nefasta de las legiones de monjas y frailes, con su prédica obscurantista y supersticiosa; que ha sido juguete de los caciques lugareños y caudillos políticos, con sus promesas y engaños y que ha desangrado duramente en las desoladas regiones de Marruecos, llevado por las ambiciones y las intrigas de los militarotes palaciegos tenía, lógicamente, que despertar a la realidad e irse capacitando para la conquista de su bienestar.

La misma opresión de que fue objeto en el régimen monárquico como en el republicano le llevó instintivamente a rebelarse contra quienes lo avasallaban. Muchas veces dio pruebas de que en su seno se gestaba una esperanza y una promisora alborada.

El pueblo español tiene una gloriosa historia de épicas jornadas revolucionarias. Muy pocas son las ciudades, / p. 41 / pueblos o aldeas cuyas calles no estén regadas con sangre obrera y anarquista. A la vera de los caminos de España, como gallardetes de rebelión y de venganza, se alineaban. cruces de madera o simples señales indicando que allí había caído un luchador anarquista, inmolado bajo el rigor despiadado de la "ley de fugas".

En julio de 1909, después de una enérgica campaña de protesta contra la guerra de Marruecos, estalla en Barcelona una gran huelga general, en la que también toma activa participación el pueblo barcelonés, quien, lanzándose a la calle llega hasta incendiar iglesias y conventos. A este episodio se le denominó la "Semana Trágica" por el enorme sacrificio de vidas que causaron entre las filas obreras las violentas medidas represivas adoptadas por el despótico gobierno del clerical Antonio Maura.

Poco tiempo después, fue fusilado en los fosos del tétrico castillo de Montjuich, por orden del mismo Maura, el fundador de la Escuela Moderna, Francisco Ferrer Guardia, por cuyo denigrante hecho no sólo el pueblo de España, sino los pueblos de todo el Universo salieron a la calle en son de protesta contra el gobierno español por considerar ese crimen como una truhanesca maquinación de la clerigalla ibérica.

En las regiones y ciudades del Norte: Asturias, Vizcaya, Bilbao, Santander, Oviedo, etc., repercutió la campaña contra la guerra y cuando se quiso llevar al matadero del Riff a los jóvenes soldados españoles, las madres, hermanas y novias de los mismos se rebelaron contra la casta militar, llevando su protesta hasta los muelles de embarque, impidiendo momentáneamente que aquéllos partieran. / p. 42 /

Por el año 1911, se produce un hecho sangriento en un pueblo alejado de Valencia y de inmediato la Guardia Civil inicia la represión contra sus habitantes, llegándose luego al célebre proceso denominado de Cullera, en el que el fiscal pide ¡tres cadenas perpetuas! para un mismo obrero y una cadena perpetua para cada uno de otros 17 trabajadores. Este proceso fue de mucha resonancia, pues en Buenos Aires y Montevideo se hizo una campaña de protesta contra esa enormidad jurídica.

Estos hechos y los que se sucedieron durante el reinado de Alfonso XIII, dio motivo a grandes masacres de obreros y a una tenaz y cruel persecución a los anarquistas y obreros revolucionarios.

Durante la dictadura de Primo de Rivera, que duró siete años, se persiguió con encarnizamiento a los hombres de la CNT, aplicándoseles a muchos de ellos la triste mente célebre ley de fugas; se fusilaba a los trabajadores con el argumento de que habían pretendido escaparse. El sanguinario general Martínez Anido, organizador de los sindicatos libres, sembró la muerte por las calles de Barcelona.

Llega el 14 de abril de 1931. El pueblo español, harto de soportar tanto despotismo y explotación, dirige su mirada a los políticos que blasonaban de republicanismo y esperanzado en un cambio radical coopera para que éstos triunfen en las elecciones municipales de esa fecha. El rey Alfonso, responsable de tantos crímenes y persecuciones, se asusta y huye, dejando el gobierno en manos de los republicanos. / p. 43 /

No cambian por esto los métodos de opresión. La república sigue encarcelando, persiguiendo y fusilando re¬beldes. Durante el gobierno de Azaña, presidiendo el gabinete que integraban Largo Caballero, Quiroga, Maura (hijo), Prieto y otros -personajes, algunos, que juegan un papel predominante durante la guerra civil- los crímenes siguen cometiéndose, ahora en nombre de la república, llegando a sumar los muertos y los presos varios miles y entre ellos muchos militantes de la CNT y de la FAI

En el período del gabinete que presidió Casares Quiroga se producen hechos sangrientos y la reacción estatal sigue enconadamente, hasta culminar en el ignominioso hecho de la tragedia de Casas Viejas, que tuvo una repercusión mundial, donde con la orden de: "ni heridos ni prisioneros" se masacró a muchos campesinos por el delito de ansiar más pan y libertad.
Sube al poder el trágico Lerroux y para no desmerecer a sus antecesores, continúa reprimiendo ferozmente todo amago de protesta y rebeldía, llenando las cárceles con militantes anarquistas.

Llegamos a la revolución de Asturias, encabezada por los mineros asturianos, en la que toman parte activa los afiliados a la CNT y la FAI La sangrienta represión ejecutada por el general Ochoa es de triste recordación. / p. 44 /

EL "FRENTE POPULAR"

Era innegable que el pueblo español seguía pagando muy caro el anhelo de ser libre y gozar de libertad. La tragedia destrozaba sus corazones y las voces que salían desde las cárceles traían un hálito de estupor y sufrimiento. Más de un millar de muertos y muchos miles de presos era el balance que ostentaba el gobierno de Lerroux.

Los ambiciosos políticos llamados de izquierda, explotando esta triste situación, tomaron como bandera proselitista en la campaña electoral de renovación de las cámaras, la libertad de los presos y se amalgamaronbajo la consigna bolchevique de "frente popular".

El anzuelo esgrimido era de arrastre; los presos clamaban libertad y los trabajadores sentimentales, sinceros e ingenuos siempre, contribuyeronal triunfo izquierdista. La CNT, que era antipolítica en su estructura gremial, y había hecho hermosas campañas de abstencionismo electoral, en esta oportunidad cambió sospechosamente de actitud.

Santillán, que aun no "había, dejado a un lado ciertos escrúpulos" -sin ironía-, explica este hecho en lossi¬guientes sabrosos párrafos / p. 45 /

"Frente a las elecciones del 16 de febrero de 1936 nos hemos encontrado en España ante uno de los momentos más graves de nuestra existencia como movimiento. Teníamos la llave del porvenir en la mano. Pero la propaganda antielectoral se había convertido en una rutina difícilmente superable. Se barajaban caprichosamente principios y tácticas. Y había quedado en el recuerdo de todos la campaña antielectoral de noviembre de 1933, la más intensa que se ha visto. Se pedía con insistencia una repetición, casi un calco. Y, sin embargo, la situación estaba clara. Si determinábamos una abstención electoral, como habíamos hecho siempre, el triunfo de las derechas habría sido inevitable. El triunfo de las derechas era el fascismo con sanción legal y popular.

Eran muchos los militantes que no querían entender esto y clamaban- a todos los vientos contra nuestra actitud. Hubo semanas de nerviosismo. Si la responsabilidad no hubiera sido tan grande, habríamos dejado el campo libre a los demagogos que se erigían de repente en cancerberos de los principios y pretendían darnos lecciones de Revolución y de Anarquía. Resistimos. Bajo ningún pretexto podíamos dar el poder con nuestra abstención, a las derechas, a las fuerzas de Gil Robles. Pero tampoco era posible, porque la incomprensión era excesiva aún, sostener abiertamente la participación electoral. Se hubiera interpretado como una dejación de principios. Felizmente vino en nuestra ayuda el buen instinto de las grandes masas. Se esgrimió la liberación de nuestros presos y, desde nuestra prensa, ahí están las elecciones, se hizo una propagan¬ / p. 46 / da razonada que evitó la abstención de 1933 y dio, por consiguiente, el triunfo de las izquierdas republicanas". Sobre este particular no caben comentarios, puesto que Santillán ha hablado con toda claridad. No lo entiende el que no quiere.

* * *

Muy pronto llegó la decepción. Si bien recuperaban la libertad unos, eran encarcelados otros, porque el problema social seguía agudizándose a medida que los trabajadores se lanzaban a la conquista de mejoras económicas, que el capitalismo hispano se negaba a conceder.

La consigna del gobierno de "Frente Popular" era "Primero afianzar la república; después vendrían las concesiones". A tal punto que declaraba a la huelga como un delito de lesa patria y las que planteaba la CNT pretendían resolverlas, los izquierdistas, por medio de tribunales de arbitraje. La vía crucis de los afiliados a la CNT y la F.A.I. continuaba. La reacción era enconada y sangrienta.

Mientras que se perseguía con saña feroz a los trabajadores revolucionarios, se permitía que los terratenientes, el clero y los militares disconformes, como es lógico, con el ambiente de protesta que se respiraba, trabajaran a la luz del día preparando el malón para subir al poder. Tan visibles eran las maniobras reaccionarias que la CNT las hizo públicas al lanzar su voz de alerta de fecha 14 de febrero de 1936, cuyos párrafos esenciales transcribimos:

"Día por día va tomando mayores proporciones la sospecha de que los elementos derechistas están dispuestos a provocar una militarada. Hasta incluso es del dominio pú¬ / p. 47 / blico, ya que hay periódicos de izquierda que no cesan de lanzar advertencias sobre las maniobras secretas al principio, y descaradas en la actualidad, que los militares reaccionarios despliegan en cuarteles y en los ámbitos civiles y eclesiásticos de la contrarrevolución.

Marruecos parece ser el foco mayor y epicentro de la conjura. La acción insurreccional está supeditada al resultado de las elecciones. El plan teórico y preventivo lo pondrán en práctica si el triunfo electoral lo consiguen las izquierdas.

Nosotros, que no defendemos la república, pero que combatimos sin- tregua al fascismo pondremos a contribución todas las fuerzas de que disponemos para derrotar a los verdugos históricos del proletariado español.

Además, no dudamos en aconsejar, allá donde se manifiesten los legionarios de la tiranía, se llegue sin vacilar a una inteligencia con los sectores antifascistas procurando enérgicamente que la prestación defensiva -de las masas derive por derroteros de verdadera revolución social, bajo los auspicios del comunismo libertario.

Estad todos alerta. Si los conjurados rompen el fuego hay que llevar el gesto de oposición a las máximas consecuencias sin tolerar que la burguesía liberal y sus aliados marxistas quieran detener el curso de los hechos en el supuesto de que la revolución fascista sea derrotada a las primeras intentonas. Sí por el contrario la lucha es dura, la recomendación resulta vana, porque nadie se detendrá hasta que una u otra potencia sea eliminada y en trance de vencer el pueblo las ilusiones democráticas dejarán de ser tales; y si al revés, la pesadilla dictatorial nos aniqui¬ / p. 48 / lará. Abriendo alguien las hostilidades, en serio, la democracia sucumbirá entre dos fuegos, por inactual y descolocada en el terreno de la lucha: o fascismo o revolución social. Vencer a aquél es obligación de todo el proletariado y de los amantes de la libertad, con las armas en la mano; que la revolución sea social y libertaria debe ser la más profunda preocupación de los confederados. De nuestra inteligencia, unidad de pensamiento y de acción, depende que seamos los inspiradores más autorizados de las masas y que éstas pongan en práctica modos de sociabilidad que conjuguen con el espíritu de las ideas libertarias y sean ellas el valladar inexpugnable contra el instinto autoritario de blancos y rojos.

Una vez más: ¡ojo avizor, camaradas! Vale más prevenir con coraje, aún equivocándose, que lamentar por negligencia. - El Comité Nacional.

* * *

A los políticos del "Frente Popular- no les interesaban las actividades reaccionarias. Por cobardía no se atrevían, tampoco, a ordenar medidas violentas contra los militares conspiradores; éstos, cada vez más altaneros, echaron mano de elementos del hampa para provocar desórdenes, atentados y alevosos crímenes. El pueblo español vivía azorado y atemorizado.

Los trabajadores cenetistas seguían planteando bravos movimientos huelguísticos y los ministros izquierdistas empeñados en destruir la organización.

Fue dable observar, en los prolegómenos del cuartelazo, espectáculos como el que nos describió un periódico / p. 49 / confederal, presenciados en Madrid, a raíz de la huelga de la construcción, pues mientras los obreros encuadrados en la UGT daban la vuelta al trabajo, de acuerdo a órdenes impartidas por los ministros socialistas, los obreros de la CNT se cruzaban de brazos frente a las obras, como protesta contra la traición. / p. 50 /

E L 19 D E J U L I O

El asesinato del político derechista Calvo Sotelo apresuró los acontecimientos. Los conspiradores dieron la orden de sublevarse y ya en el amanecer del 19 de julio de 1936 se peleaba en las calles de todas las ciudades de España. El ejército español, en su gran mayoría, se plegó a la revuelta.

Describir los desgarradores episodios, los sangrientos choques, los gestos heroicos del pueblo español y de los anarquistas que se produjeron en los albores de esta in fausta fecha, nos parece innecesario y nos faltan cualidades para darle el colorido realista que los inmortaliza. El espíritu de lucha, de sacrificio, de heroicidad se reflejaba de nuevo, recordando hechos de épocas pretéritas. Epopeyas sublimes que nos la han brindado plumas consagradas. Otra Numancia y otra Sagunto.

Una vez más, el pueblo sufriente y valeroso tomando la calle, formando barricadas, asaltando cuarteles, incendiando iglesias y conventos y oficinas públicas, sin más armas, en muchos casos, que su ideal de redención y en otros con armas anticuadas e inservibles. Pechos descu¬ / p. 51 / biertos enfrentando las ametralladoras. Hombres, mujeres y ancianos, jadeantes, llenos de entusiasmo y de odios santos desafiando la muerte sin preocupaciones ni cobardías.

Lo cierto es, que al decaer la luz del día, ya se tenían noticias de muchas ciudades de la Península. En unas, el pueblo había sido masacrado y vencido, contándose por centenares las víctimas. En otros, el pueblo había dominado a los militares sublevados.
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Los componentes de la CNT y la FAI, en todas partes, hicieron derroche de valor y de audacia y ofrendaron sus preciosas vidas.

Demos la palabra a dirigentes de las mismas, que nos describen algunas escenas:

"Madrid parece un infierno. La bravura de sus hijos en aquellas horas dramáticas, merece ser escrita en letras de oro, Por la Gran Vía descienden unos soldados de caballería hacia el cuartel de la Montaña. Son hijos del pueblo que vienen de Vicálvaro, con algunas piezas de artillería. La gente no les deja avanzar. Se arrojan a ellos, estrechándoles en sus brazos. ¡Muchos lloran de alegría! ¡Automóviles, numerosos automóviles cruzan veloces, llevando racimos humanos colgados de los estribos!

Grandes columnas de humo se elevan sobre los edificios de Madríd hacia el cielo...

De todas las iglesias y conventos "se zumba" de lo lindo. No hay un momento de reposo. El pueblo parece movido por un único resorte. La fiebre nos abraza a todos. Puede decirse que todo Madrid se ha puesto en pie. A medida que va conociéndose lo grave de la situación, aumenta el ardor revolucionario en el pueblo. Este parece tener / p. 52 / un solo cerebro y una sola voluntad. Ningún poder, piensa uno, podrá dominar este ciclón. Los que lo han desatado tendrán que morder el polvo de la derrota.

...El cuartel de la Montaña ha caído. Los de la CNT a la cabeza, despreciando la muerte, con algunos guardias de asalto y jóvenes socialistas entran en tromba, arrasándolo todo.` Era el poder del pueblo que se disponía a hacer justicia. La única justicia creadora y fecunda.

En aquella hora solemne (doce de la mañana del día 20 de julio de 1936), moría a manos del pueblo en armas todo un régimen. Las balas que segaron la vida de los oficiales y jefes del ejército del cuartel de la Montaña, no mataron a unos hombres, mataron a toda una sociedad...

Un grupo de compañeros llega en tropel a la calle de Silva, residencia del Comité Nacional. Vienen cargados de fusiles y ametralladoras. Los hemos ganado con nuestros pechos, dicen locos de alegría, y son para la Organización. Pronto son montadas sobre coches y salen para otros lugares en busca de nuevos reductos facciosos.

Después del cuartel de la Montaña, fueron cayendo, uno a uno, el resto de los reductos fascistas de Madrid. El pueblo madrileño, con un heroísmo ejemplar, entraba al asalto de los cuarteles con el pecho descubierto, que hace posible los grandes hechos de la historia.

Dominada la sedición en Madrid, fueron enviados refuerzos a la Sierra del Guadarrama, lugar en que fueron paralizadas las tropas del sanguinario ex general Mola. Al día siguiente, 21 de julio, nuestras fuerzas tomaron Alcalá de Henares, rompiendo el cinturón de Madrid y ha¬ / p. 53 /
ciendo huir a los fascistas en dirección de Guadalajara.
- David Antona".

... Las cosas se iban organizando. Mientras la lucha continuaba y se liquidaba la militarada, el pueblo, en armas, dueño absoluto de Barcelona, la CNT y la FAI; -lucharon contra los facciosos todos los sectores, pero fue el empuje de nuestros hombres, fue el ejemplo inigualado de bravura de nuestros militantes, lo que galvanizó a las multitudes, es preciso decirlo esto bien alto- comenzaron a preparar el amanecer del nuevo día, ya que Barcelona, ya que Cataluña estaban en manos de la revolución triunfante. El Comíté de Milicias Antifascistas, constituido el día 20 y en el que se hallaban representados todos los sectores en lucha contra el fascismo, era, de hecho y de derecho, el verdadero gobierno de Cataluña. La Generalidad desaparecía ante la fuerza y la majestad del nuevo organismo revolucionario surgido de la voluntad popular.[...]

En las comarcas de Cataluña ocurría lo mismo. La intentona fascista reducida inmediatamente; los Ayuntamientos, en poder de los trabajadores; los Comités Locales de Milicias Antifascistas creados, la revolución era ya un hecho consumado, indetenible, grandioso y formidable. Y si en el resto de la península las cosas hubieran seguido el mismo curso, si en el resto de España la victoria popular hubiera sido tan definitiva y tan rotunda, ¡qué a prisa se habría ido, por el camino del socialismo!

En Barcelona, Cataluña, el 19 de julio se extinguía gloriosamente en medio del resplandor de los incendios, en / p. 54 / la embriaguez revolucionaria de una jornada de triunfo popular. Las bocinas de los autos que recorrían velozmente Barcelona cargados de obreros con el fusil en las manos, tocaban la sinfonía maravillosa: FAI - CNT!, que cinco días después habían de rimar, a coro las milicias desharrapadas y heroicas, borrachas de ilusión y de entusiasmo, que salían para Zaragoza con Durruti.

¡Las letras CNT y FAI escritas en todos los muros, sobre todos los edificios, en todas las puertas y portezuelas de casas, de coches, sobre todas las cosas! La bandera roja y negra ondeando al viento, triunfadora y fantástica, imagen de maravilla, que contemplábamos con el alma encantada, los ojos iluminados preguntándonos aún si estábamos dormidos o despiertos! No, no dormíamos. Estábamos bien despiertos. A recordarnos la realidad victoriosa y dura, la gran realidad fecunda y trágica, venían las viudas y los huérfanos. ¡Cuánta sangre generosa derramada. Cuántos hombres caídos en los combates, en el fragor de la lucha, confundidos en el santo anonimato! - Federica Montseny".

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Como se puede apreciar, y lo reconocemos honestamente, en todos los encuentros donde intervinieron los militantes anarquistas rubricaron con su digno y valeroso comportamiento su pasado de gladiadores de un ideal de amor, justicia y libertad y enfrentaron la muerte con su acostumbrada hidalguía y heroicidad.

Más aún; gracias a su audacia, forjada en infinidad de conflictos sociales, llevaron al pueblo, en las principales ciudades ibéricas, a la más amplia victoria. De los resul¬ / p. 55 / tados y del comportamiento de los anarquistas, han de informar los siguientes párrafos de una entrevista realizada con el presidente de la Generalidad, el político catalán Companys, descripta por Juan García Oliver, más tarde ministro de "Justicia".

Habla Companys:

"Ante todo he de deciros que la CNT y la FAI no han sido nunca tratadas como se merecían por su verdadera importancia. Siempre habéis sido perseguidos duramente; y yo, con mucho dolor, pero forzado por las realidades políticas, que antes estuve con vosotros, después me he visto obligado a enfrentarme y perseguiros. Hoy sois los dueños de la ciudad y de Cataluña, porque sólo vosotros habéis vencido a los militares fascistas y espero que no os sabrá mal que en este momento os recuerde que no os ha faltado la ayuda de los pocos o muchos hombres leales de mi partido y de los guardias y mozos...

Pero, la verdad es que perseguidos duramente hasta anteayer, hoy habéis vencido a los militares y fascistas. No puedo, pues, sabiendo cómo y quiénes sois, emplear lenguaje que no sea de gran sinceridad. Habéis vencido y todo está en vuestro poder, si no me necesitáis o no me queréis como presidente de Cataluña, decídmelo ahora que yo pasaré a ser un soldado más en la lucha contra el fascismo. Si, por el contrario, creéis que en este puesto que sólo muerto hubiese dejado ante el fascismo triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, ni nombre y mi prestigio, ser útil en esta lucha, que si bien termina hoy en la ciudad, no sabemos cuándo y cómo terminará en el resto / p. 56 / de España, podéis contar conmigo y con mi lealtad de hombre y de político que está convencido de que hoy muere todo un pasado de bochorno, y que desea sinceramente que Cataluña marche a la cabeza de los países más adelantados en materia social".

García Oliver, comentando esta entrevista, se expresa así:

"En aquellos momentos, Companys hablaba con una evidente sinceridad. Hombre dúctil y más que dúctil y realista que vivía profundamente la tragedia de su pueblo salvado de la esclavitud secular por el esfuerzo anarquista, empleaba el lenguaje que exigían las circunstancias, y se situaba a la dificilísima altura de las mismas, en un gesto único de dignidad y comprensión, de las que tan faltos han estado los políticos españoles. Companys, sin cobrarle miedo a la revolución, pensando lógicamente que la propia revolución llegaría a comprender lo posible y lo imposible de las circunstancias, hacía un esfuerzo por situarse dignamente, como catalán que comprendía que había sonado la gran hora para su país, y como hombre de pensamiento liberal avanzadísimo, que no temía a las más audaces realizaciones de tipo social, siempre que éstas estuviesen fundamentadas en la realidad viva de las posibilidades".

Y Santillán, en su libro La Revolución y la Guerra en España, refiriéndose a lo mismo, dice:

"Liquidada la revuelta de Cataluña, el presidente de la Generalidad, Luis Companys, nos llamó a conferenciar para saber cuales eran nuestros propósitos y para felici¬ / p. 57 / tarnos por el triunfo. Llegamos a la Generalidad armados con las armas de la victoria, acompañados de un grupo numeroso que nos sirvió de escolta. Podíamos ser únicos, imponer nuestra dictadura absoluta, declarar caduca la Generalidad e instituir, en su lugar, el verdadero poder del pueblo; pero nosotros no creíamos en la dictadura cuando la ejercían contra nosotros ni la deseábamos cuando podíamos ejercerla nosotros en daño de los demás. La Generalidad quedaría en su puesto con el presidente Companys a la cabeza y las fuerzas populares se organizarían en milicias para continuar la lucha por la liberación de España, después de haber libertado a Cataluña de la garra militar".

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Con las sangrientas escenas desarrolladas el 19 de julio de 1936, que se describen sintéticamente en lo transcripto más arriba, se iniciaba la espantosa tragedia que soportó durante más de treinta meses el pueblo español, con los desastrosos resultados que ahora son bien conocidos y se escribía el prólogo -refrendado por los militantes que ocupaban puestos de responsabilidad en la CNT y en la FAI, matizados de errores, componendas y claudicaciones- de uno de los más decepcionantes capítulos del historial emancipador de las multitudes obreras de España. / p. 58 /