Azaretto 4 - 4

Lunes 18 de junio de 2007, por Azaretto Manuel

Consignas y prácticas exportadas .......179

El Pleno Económico de la CNT ......... ..... 183

Defendiendo la orientación de la AIT ......... 197

La Federación de Colectividades de Aragón ....207

Los turbios manejos de la diplomacia internacional ..211

Nuestra prensa ................................219

Sacrificios estériles .........................229

Síntesis .......................................233

CONSIGNAS Y PRACTICAS EXPORTADAS

Ya hemos dicho en otra parte de este libro, que la CNT presionó en el seno de la Asociación Internacional de los Trabajadores para que fueran aceptadas las "circunstanciales" modalidades gubernamentales ensayadas en España y para que se trasmitieran al movimiento obrero internacional.

Una prueba acabada de lo que afirmamos, la tenemos en la resolución tomada por la AIT, en el Congreso Extraordinario efectuado en diciembre de 1937, en el sentido de que se realizara la "unidad de acción" con la internacional reformista para adoptar, en conjunto, medidas de defensa a favor del pueblo español.

Felizmente, la iniciativa -"pasando por encima de todas las diferencias ideológicas que separan nuestro movimiento de la Internacional de los sindicatos reformistas" según el Secretariado de la AIT- obtuvo el más rotundo fracaso al negarse aquélla a realizar la unidad reclamada, pero el ridículo en que se colocó la AIT, gracias a la manifiesta presión de la CNT, es digno de tenerse en cuenta. / p. 179 /

Otra consigna que se quiso llevar a la práctica, a instancias de la CNT, fue la de "unificar los esfuerzos" de la FOR. Argentina con la FACA, institución específica ésta cuyos componentes son enemigos declarados del movimiento obrero forista y que actúan en los sindicatos de la central amarilla de la Argentina: la CGT, y en los sindicatos autónomos, imprimiéndoles la orientación antiforista allí donde ellos priman.

En Montevideo también, algunos anarquistas retirados de la militancia, - talvez con sinceridad y buena fe, no prejuzgamos - iniciaron gestiones para unificar a la FORU con el grupo de anarco - dictadores que dieron vida y mantienen el nombre de la Unión Sindical Uruguaya, gestiones que no prosperaron por entenderse que los que dividieron a la entidad madre del proletariado uruguayo no se identifican con las prácticas y finalidad del movimiento forista.

Pero aquello ya pasó. Lo que queda es la siembra de consignas y prácticas francamente autoritarias por el Mundo del Trabajo, que ahora se empieza a cosechar. Era lógico suponer que los "ministerialistas" de la CNT y la FAI habían de encontrar, además de entusiastas panegiristas, muchos adelantados discípulos dispuestos a honrar o superar a sus maestros y a recetar como infalibles las cataplasmas "antifascistas" que fueron experimentadas con tanto tesón y empecinamiento por aquéllos, y lo que vamos a leer, de El Andamio, de Chile, comprueba lo que decimos más arriba. / p. 180 /

Mariano Vázquez afirmaba que no había que "encerrarse en dogmatismos" y que se tenía que "operar en cada país, con arreglo a las circunstancias, psicología, posibilidades y características". Pero no se ha entendido así, y las modalidades cenetistas y faístas tienden a generalizarse, a convertirse en modismo. Por lo demás, el camaleonismo hace tiempo las practican.

Veamos lo que dice Juan Pinto D., en su reciente artículo aparecido en El Andamio, del 26 de mayo de 1939:

"LA DISCIPLINA EN EL MOVIMIENTO LIBERTARIO Las diversas teorías y doctrinas que pretenden solucionar los problemas económicos, políticos y sociales que conmueven a la humanidad han sufrido en los últimos años cambios de posición tan profundos que en algunos casos, -movimiento bolchevique -, ha significado una negación retunda de su pasado.

El movimiento libertario - anarcosindicalista y anarquista - también ha sentido los efectos del choque con la realidad. España ha sido el terreno de experimentación donde la FAI y la CNT se vieron en la necesidad ineludible de saltar por encima de principios consagrados como inamovibles. Claro que la posición de estos organismos ha sido criticada por una minoría de la militancia y apoyada por una mayoría.

Bueno: no queremos adentrarnos en el problema internacional, queremos circunscribirnos a lo nuestro.

En Chile han existido diversas centrales libertarias; éstas han agrupado masas heterogéneas y militancia definida, su actuación revolucionaria ha estado limitada a ac¬. / p. 181 / ciones esporádicas que no han obedecido a un proceso de preparación y capacitación de las propias fuerzas.

Sus intervenciones, pues, en los acontecimientos políticos y sociales del país no han influido en la marcha de los acontecimientos. No han influido ni creo pesará en el futuro si conserva las mismas modalidades de hace tres lustros. El proceso revolucionario es complejo y requiere la intervención de la militancia no sólo en el plano reducido que lo hace el sindicato, sino en las múltiples facetas que presenta.

Un movimiento revolucionario que quiera pesar decisivamente en los acontecimientos, precisa de un organismo específico que tenga vertebración a través de todo el territorio, que presente un solo frente, que tenga DISCIPLINA, y sobre todo que no tenga miedo a las palabras y a las NUEVAS MODALIDADES, especialmente aquellas que significaron una innovación en España.

Un organismo específico. El aparato político de la revolución; esa es la necesidad apremiante en nuestro movimiento y a satisfacerla deben encaminarse los afanes de todos aquellos que no quieren ver desaparecer la esperanza libertadora de la humanidad simbolizada en el movimiento anarcosindiucalista ". / p. 182 /

EL PLENO ECONOMICO DE LA CNT

Hemos puntualizado, con excesiva redundancia, las claudicaciones que en el orden político refrendaron y materializaron los hombres de responsabilidad de la CNT y FAI Hay otro aspecto : el económico, que es necesario hacer conocer y dedicarle algunos breves comentarios.

Los cenetistas y faístas, habiendo extraviado el control de su norte ideológico y alineados frente al tobogán de la apostasía, se dedicaron con tesonero afán a calafatear el casco de la nave estatista, - salvada por ellos mismos del naufragio -, desflorando iniciativas tendientes a dejarlo listo cuanto antes. No les satisfacía aún, haber frenado la revolución social; concertar alianzas, de toda índole, con las fracciones políticas; colaborar con el gobierno central desde los ministerios. Debían complementar su funesta actuación abordando, con fines "constructivos", los complejos problemas económicos que la guerra civil planteaba al país, buscándoles, preferentemente, una solución posibilista.

Las ponencias aprobadas en el Pleno Económico Nacional Ampliado de la CNT, celebrado en el mes de / p. 183 / enero de 1938, traducen - en su estructura y en su esencia - un apasionado anhelo reformista, una multiplicación de la burocracia gubernamental y más que todo eso, una inequívoca concepción practicista del sindicalismo estatal.

Tenemos muy en cuenta la situación anormal que se atravesaba en esos momentos, para afirmar que la organización y funcionamiento de ese Pleno adoleció de muchos defectos y vicios, que quitan autoridad moral a sus resoluciones. Pero, por sobre esos defectos y vicios están los propósitos y la mentalidad que presidieron la idea motriz de materializarlas y dinamizaba esas actividades. Se podrá argüir, con fuerte lógica, que las delegaciones no fueron la fiel representación de los trabajadores organizados en los cuadros confederales, ni llevaron la exacta expresión del criterio de los mismos sobre esas panaceas económicas, puesto que muchos obreros estaban en las trincheras y no tomaron intervención en los debates preliminares.

Lo innegable es, que la iniciativa de celebrar el Pleno Económico surgió de las directivas - de arriba abajo -, y que las delegaciones - salvo algunas contadas excepciones, se entiende - la acapararon los flamantes burócratas gubernamentales.

No corresponde expresar que este hecho constituye implicancia, porque sería una perogrullada y además, significaría adentrarnos en los vericuetos políticos y leguleyos. Eso sí, sostenemos que fue una indecencia con el propósito de sembrar la confusión entre los trabajadores.

* * *

La CNT, derrochando optimismo, se proponía -de acuerdo al texto de las ponencias aprobadas- crear pode / p. 184 / rosas dependencias sindicalista - estatales -con sus respectivas legiones de zánganos - para que controlaran y orientaran las industrias que estuvieran bajo su jurisdicción; legislar sobre las diversas manifestaciones del esfuerzo humano, midiendo su calidad y cantidad para tarifar su retribución y hacer un fichero por categoría; centralizar o trustificar la propaganda escrita y manejar los fondos de las organizaciones. Era un plan reconstructivo de vastas proporciones, que hubiera dejado patitieso a los más prestigiosos estadistas y en ridículo a los Estados que se vanaglorian de contar con una "avanzada" legislación social y económica.

Veamos cuáles fueron las preocupaciones de la CNT y la orientación que irradió el Pleno Económico en sus resoluciones.

"INSPECTORES DE TRABAJO"

En el introito que encabeza a este proyecto, la CNT manifiesta que no le guía ningún fin proselitista. No ponemos en cuarentena esta aseveración. Sin embargo, cabe decir que los que vivimos en estas republiquetas estamos curados de incredulidad. Cuando un partido político, oficialista o no, proyecta la creación de una dependencia o de fiscalizadores, aparte del móvil proselitista le interesa mucho más poder ubicar a sus amigos.

Al traer este ejemplo no pretendemos zaherir a los cenetistas catalogándolos en la gama política. Ellos actuaron con y como los políticos, por "imperiosas necesidades circunstanciales". / p. 185 /

He aquí el articulado:

"1° Las Federaciones Nacionales de Industria, a propuesta de los Sindicatos y a través de las F. Regionales, Comarcales y Locales, nombrarán los Delegados Técnicos necesarios para inspeccionar y orientar las unidades Económicas que estén bajo su jurisdicción.

2° Estos delegados propondrán las normas encaminadas a orientar eficazmente las diferentes unidades Industriales con vistas a mejorar su economía y administración. No podrán obrar por cuenta propia; serán los encargados de cumplir y hacer cumplir las disposiciones de los Consejos, de los cuales dependerán.

3° Para la mayor eficacia y funciones y en los casos que fuera necesario, propondrán a los Consejos que les hayan nombrado la aplicación de las sanciones pertinentes a los Organismos o individuos que por incumplimiento de sus deberes lo hayan merecido.

La Organización acordará la extensión de las facultades coercitivas correspondientes a los Organismos que deben usar de este derecho, fijando el Reglamento que las determine. Estas disposiciones están encaminadas exclusivamente y se refieren a las Industrias que estén en manos de Ios obreros."

"FORMA DE RETRIBUCION DEL TRABAJO"

El humanista y justiciero concepto anarquista: "Producir según sus fuerzas" no tenía cabida en las proyecciones estatistas de la CNT. Estas parecen orientadas por el tipo standard implantado por el capitalismo. Se proyectaba re¬ / p. 186 / tribuir el esfuerzo de los trabajadores de acuerdo al rendimiento y a las especializaciones, manteniendo así, los privilegios.

Se quería -según la CNT- "subsanar estas deficiencias y desigualdades que acostumbran a sembrar el malestar y la desgana entre los obreros, en perjuicio de la economía" y es así que el Pleno resuelve

"Primero. - Se acepta la retribución profesional y proponemos se adopte por las Federaciones Nacionales de Industria, si bien acoplándolo a sus posibilidades económicas, de la siguiente forma y tomando X como cantidad inicial indispensable necesaria para cubrir las necesidades del productor

Categoría base. Peón auxiliar ...... X
1 ª categoría superior. Oficial .20 % de aumento
2 ª " " Id. especializado 40 % de aumento
3 ª " " Técnico auxiliar 70 % de aumento
4 ª " " Técnico director 100 % de aumento

Estos tantos por ciento se entienden aplicables sobre la categoría base".

La forma de retribución del trabajo aprobada en ese Pleno, era una "innovación revolucionaria". Tiene un gran parecido con la establecida en Rusia. Con esto no queremos decir que la CNT copiaba exactamente el sistema bolchevique.

"BANCO SINDICAL IBÉRICO"

Es de imaginarse, que si la CNT se movía al influjo de una orientación estatista, reglamentando y vigi¬ / p. 187 /lando la economía del país, tenía, lógicamente, que crear el Banco Sindical para "incrementar la producción-; hacer "resurgir las industrias", "ofrecer préstamos a los campesinos", etc.

He aquí, que, mientras que en el Congreso de Colectividades Agrícolas de Aragón se bregaba por la abolición de la moneda, creando en su defecto la cartilla de raciona miento, la CNT daba al dinero el mismo valor de intercambio que le asigna el capitalismo.

Y a propósito. Cabe manifestar que para llegar a estas paradójicas actitudes, mejor dicho, aberraciones de la CNT, habían surgido de antemano eminentes catedráticos que daban conferencias sobre materia económica, financiera, monetaria, comercial y estadística - entre ellos Fábregas, Santillán, Leval, López, Carsi, Cardona Rosell, etc; - que trabajaron el ambiente cenetista en ese sentido.

Vamos a brindar la lectura de un fragmento del artículo firmado por Amezcua, publicado en "Solidaridad Obrera" de esa fecha, por el que se podrá apreciar la mentalidad sindicalista estatal que predominaba entre los cenetistas.

Empieza por sincerarse consigo mismo:

"El ideal... la supresión del dinero; incuestionable. Pero hasta llegar, hay que recorrer etapas, salvar perfiles muy pronunciados y ganar desniveles de la topografía económica social".

Y continua más adelante:

"EL DINERO. SU FUNCION NATURAL, DESNATURALIZADA POR LA PLUTOCRACIA.
La Banca ha tenido / p. 188 / por misión en la Economía liquidada, la guarda del dinero, su circulación, su ficticia multiplicación, su inversión o colocación, constituyendo con las aportaciones individuales y voluntarias de los posesores del mismo, masas de capitales con las cuales se ha influido de un modo decisivo en la vida económica industrial y hasta moral del país, produciéndose la hegemonía de los mayores tenedores de signos monetarios en detrimento de los modestos, que no lo obtenían más que como una retribución regateada y siempre mísera de su esfuerzo.

La imaginación capitalista inventó, en detrimento ajeno y en su propio beneficio, la teoría del préstamo y del alquiler del dinero, y sobre esta base se han cometido las mayores inmoralidades, dando lugar a la usura, al abuso de confianza y a la estafa, que DETERMINARON EL DESPRESTIGIO DEL DINERO - elemento de cambio y circulación de los productos naturales e industriales - al ser tomado en sí mismo como una mercancía más.

Y naturalmente, los productores, mantenidos al margen de todas las combinaciones y juegos malabares a que con el dinero se entregaban los banqueros, pero conociéndolas instintivamente, y por sus repercusiones en la práctica (precios del pan, vestidos y artículos indispensables para la vida), han repudiado el dinero como causante de la miseria de la clase trabajadora, y nada tiene de partícular que se haya propugnado pura y simplemente la SUPRESION del mismo, ideando su substitución por el intercambio directo de productos.

La regulación de ese intercambio era precisamente la función específica y propia del dinero, pues con él se aten¬ / p. 189 / día a la necesidad de tener un tipo de estimación del cambio entre los diversos productos - un elemento unitario para saber, por ejemplo, cuánto trigo debe entregar una Organización Campesina para obtener una partida de zapatos - y en cuanto el dinero cumple y se limita a cumplir esta función y no es objeto de especulación que perturba su JUEGO NATURAL DE REGULADOR DE LA OFERTA Y LA DEMANDA, de la producción y el consumo, no CABE DUDAR DE SU NECESIDAD dentro de un complejo económico, mucho más en un régimen donde por naturaleza, con la supresión de la actividad caprichosa e inorgánica del individuo, y con la estructuración del Sindicato, habrá desparecido hasta la posibilidad de la desviación de la actividad del dinero, como elemento exclusivamente regulador del intercambio y todo peligro de que nunca sirva como materia de especulación y de explotación del trabajador.

RESCATADO Y DEPURADO EL SIGNO MONETARIO de las garras de la plutocracia QUE LO HABIAN DESVIADO Y HASTA PROSTITUIDO, ha de desempeñar en la Economía colectivizada su papel natural, como también ha de desempeñarlo aquella rama del trabajo que, como hemos dicho, tiene por MISION ESPECIFICA LA GUARDA, CIRCULACION E INVERSION DEL SIGNO DE CAMBIO".

* * *

Como podrá apreciar el lector, en el último párrafo argumenta en favor de la creación del Banco Sindical. Y no sólo bregó por éste, sino que, además, ampliaba la iniciativa para la creación de otros dos: Banco de Productores y Banco de Comercio Exterior. / p. 190 /

Es innecesario decir que la creación del Banco Sindical Ibérico traía aparejado el nombramiento de presidente, vice, director general y muchos otros empleados.

AGENCIA SINDICAL ADMINISTRATIVA DE SEGUROS

Esta institución tenía por objeto administrar los riesgos de enfermedades, accidentes del trabajo, retiro obrero, maternidad, etc.; en una palabra, lo que en las "democracias" se conoce por previsión social.

La parte substancial de este proyecto está contenida en este párrafo:

"a) Recabar la representación de la CNT en todos y cada uno de los organismos oficiales del Estado, Gobiernos Regionales Autónomos, Consejos provinciales y municipales de la España leal, que tengan por misión regir, orientar, o asesorar, en la dirección y ejecución de la política nacional, regional, provincial y local, o comarca], del seguro y la previsión social en cualesquiera de sus manifestaciones. Esta representación no podrá nunca ser inferior a la que tenga ya, o pudiera otorgarse, a la otra central sindical".

CONVENIENCIA DE REDUCIR NUMEROS DE PUBLICACIONES CONFEDÉRALES Y SOLUCION AL PROBLEMA

Hemos podido comprobar que en España, durante la guerra, había dificultades para obtener materia prima con que fabricar papel. De ahí, que a simple vista aparezca justificado el proyecto de restringir la prensa. Sin embargo, de las tres "poderosas" razones que exponía la CNT, la úl¬ / p. 191 / tima era la que mejor traducía su criterio y el interés en tal restricción. Veamos

"La última razón, es la precisión de dar homogeneidad a la orientación en nuestras publicaciones, única forma de sacar rendimiento del arma potente que es la prensa. Hay que terminar con las contradicciones públicas en el Movimiento. Hasta la fecha, eso se logra en gran parte, a través del Boletín de Orientación Interna, editado por la Secretaría del Comité Nacional, pero esa efectividad se pierde en las pequeñas publicaciones que no por ser de poca importancia, producen menos efecto, al desorientar a la opinión y a los militantes en lugar de orientarles, siguiendo la LINEA TRAZADA en el orden nacional para la propaganda".

Es evidente que la CNT quería centralizar la propaganda escrita, para amordazar a quienes criticaban la orientación estatista que materializaba en los hechos.

Lo comprueban estos dos párrafos del proyecto:

"Con este plan de aparición de diarios, queda garantizada, absolutamente, la propaganda de nuestro Movimiento, abarcando los dos aspectos. Los grandes rotativos de enorme difusión y los pequeños de las provincias que llenan una necesidad de orientación con arreglo a la psicología y a las costumbres de los pueblos.

Todos los diarios que no se atengan a este plan, deberán desaparecer por considerarse antieconómico e innecesarios".

Ya hemos dicho que la CNT, dominada por una fiebre proyectista, se preocupaba afanosamente de "reconstruir- la economía destruida por la guerra y de afianzar / p. 192 / algunas "creaciones" ensayadas durante los meses transcurridos. Lo demuestra lo que hemos comentado sintéticamente sobre la labor del Pleno Económico. Pero, aun queda mucho más y el espacio nos lo prohíbe. Seguiremos, pues, mencionando los nombres de las instituciones a crearse y de las reglamentaciones a prestigiar, aprobadas en dicho Pleno.

Se aconsejó la creación e intensificación de las "Cooperativas de Consumo". Se proyectó "Cómo podría realizarse una efectiva planificación de las Industrias, sin aguar dar a la creación del Consejo Nacional de Economía, organización oficial de base mixta estatal - sindical, que sería el llamado a poder realizar esa visible necesidad económica". Agreguemos que esta entidad gubernamental fue prestigiada insistentemente por la CNT ante el gobierno central. Se aprobó aconsejar la "Centralización administrativa de la Economía Confederal", dentro de cuya dependencia se ramificarían otras muchas secciones. Y por último, se reglamentó sobre "Normas generales de Trabajo", por las que se controlaría el esfuerzo humano; se calificaría la cantidad y calidad de la producción y se aplicarían, sanciones morales a los obreros faltadores, a los que entraran tarde, a los que no cubrieran el tipo de producción señalado, etc.

* * *

Y bien. Ya hemos descripto, a grandes rasgos, las resultancias de las deliberaciones del Pleno Económico de la CNT Por su contenido y proyecciones de futuro, se deduce que los cenetistas, - habiendo renegado de su patrimonio ideológico -, se preocupaban, indirecta y directa¬ / p. 193 / mente, de reforzar la nómina de instituciones burguesas, dándoles una denominación y un carácter sindicalistas. Decimos esto, porque no escapará al lector que estas instituciones tendrían, para funcionar normalmente, que ser legalizadas por el Estado; es decir, el Estado debía aprobar sus estatutos e intervenir en su control y fiscalización.

Pero, aun suponiendo que todas las iniciativas proyectadas fueran materializadas con el sello revolucionario, ¿qué perspectivas y qué fundamento tenía la CNT para abrigar la seguridad de que el Estado no destruiría esas creaciones de la misma manera que fueron destruidas -con un malón militar- las Colectividades de Aragón?

Según la CNT, estas proyecciones estaban basadas en el firme propósito de ganar la guerra. Además, en el texto de las reglamentaciones y en la exhortación que dirigió el Pleno, al terminar sus tareas, a las organizaciones confederales, está eliminado todo léxico de carácter revolucionario, con el ánimo, seguramente, de que no se le pusieran obstáculos por parte de los autoritarios. Termina en estos términos : "¡Salud a todos los antifascistas, sin distinción de matices!"

* * *

Tenemos la convicción de que el movimiento obrero español ha de resurgir, como el Ave Fénix, para ocupar, de nuevo, su puesto de lucha por su emancipación. Mucho se ha sembrado y la germinación de la rebeldía y el vocear del ideal anarquista pronto se ha de producir con más pujanza. El pueblo español es indómito y guarda en su corazón la esperanza de ser libre. Lo acicatea ese anhelo / p. 194 / redentor y la fuerza moral de su gloriosa trayectoria revolucionaria, esa fuerza moral que nos la recuerda el camarada P. Minotti en un artículo que hemos leído hace poco y uno de cuyos párrafos dice así: -

"Demos, pues, a las fuerzas morales todo su esplendor y carácter, por el alto significado que entrañan en las luchas por la libertad, en los medios de nuestra propaganda anarquista. No puede ser jamás hija de las palabras fáciles ni de las demagogias más o menos deslumbrantes de los caudillos, de los políticos de todos los matices y colores, porque ante sus palabras efímeras y traidoras, debe estar la conciencia de los hombres, firmeza en los ideales anarquistas, ideas de transformaciones sociales; cuanto más negra es la hora presente, más firme han de ser las fuerzas morales de los anarquistas. No han hecho quiebra, ni han sido substituidas por el negativismo materialista histórico. Falta que sepamos darles su verdadera función en el proceso de transformación social a las fecundas pasiones del pueblo que al decir de Miguel Bakunin, crearán un nuevo mundo del viejo".

Y cuando este intento se reinicie: crear el mundo nuevo, por parte de los trabajadores españoles, todas las aberraciones y claudicaciones de la CNT de ayer, serán borradas de la historia con sus grandes gestos revolucionarios para afirmar el comunismo anárquico. / p. 195 /

DEFENDIENDO LA ORIENTACION DE LA AIT

Nadie podrá negar que, una vez recibidas las primeras alarmantes noticias de los episodios que se desarrollaban en España, las dos instituciones hermanas, de ambas orillas del Plata, FORA y FORU, adheridas a la Asociación Internacional de Trabajadores, hicieron derroche de entusiasmo y actividad para refirmar su solidaridad moral a los compañeros españoles. El apoyo económico se hizo de acuerdo a las fuerzas y a las posibilidades con que cuentan.

Pero es una verdad, también, que al tener la comprobación de las desviaciones que refrendó
la "mayoría" de los hombres representativos de la CNT, y luego, la presión que éstos ejercían sobre la AIT, para que las aceptara y las oficializara, expusieron claramente sus discrepancias e hicieron sentir sus reproches hacia los mismos.

Prueba de ello fueron las resoluciones tomadas sobre determinadas cuestiones que planteó la CNT y que, imposibilitadas para enviar delegados directos que representaran a ambas en el Congreso Extraordinario realizado en / p. 197 / París, en el mes de diciembre de 1937, dirigieron sus opiniones por escrito. De éstas destacamos la que se refiere al problema que planteaba la CNT sobre su "actitud y su posición después del 19 de Julio" y que la FORU concretó en los siguientes párrafos:

"Entiende la FORU, que el Congreso de la AIT debe establecer con claridad su posición, ante los acontecimientos españoles. Señalando la diferencia que existe entre los términos GUERRA y REVOLUCION.

Frente a la guerra, la AIT debe afirmar su tradicional misión de oponerse a toda guerra y combatir todo espíritu guerrerista, entendiendo por GUERRA la lucha por el predominio del Poder, entre las distintas fracciones capitalistas, representadas en las diversas fracciones de gobierno, denominadas monárquicas, republicanas, socialistas, comunistas y cualquier otro "ista" y que actualmente se polarizan en estos dos puntos, aparentemente opuestos, pero ambos marcadamente reaccionarios, enemigos irreductibles de la emancipación Proletaria: FASCISMO y ANTIFASCISMO.

En cambio, ante la revolución, es decir, ante la obra realizada desde abajo, al margen y en contra de toda institución gubernamental, expropiando sin miramiento alguno la propiedad, aboliendo todo sistema de explotación y régimen del salario, la AIT debe cooperar en todo lo que le sea posible, a fin de que la revolución avance todo cuanto las circunstancias lo permitan".

Sobre el delicado problema que planteaba la CNT, de dar beligerancia en el movimiento de la AIT a nú¬ / p. 198 / cleos circunstancialmente afectos, dada la posición desviacionista de la CNT, la FORU hacía su composición de lugar en los términos que vamos a transcribir:

"Los núcleos "afectos" a la AIT que en distintos países existen, y que en la actualidad la propia CNT propicia intervengan en el Congreso, (salvo los que han mantenido el vínculo con la Asociación como entidades adheridas), no es el momento para darles derechos, cuando los deberes más esenciales los han olvidado, combatiendo o saboteando las organizaciones que trabajan sobre la base del movimiento, en su pretensión por inficionar de autoritarismo las secciones de la AIT, y que en esta ocasión aprovechando la liberalidad nuestra, maniobrarían para formar una mayoría, que acepte la corriente intervencionista en los órganos del Estado, en forma "transitoria" o permanente, torciendo, por lo tanto, la trayectoria principista del movimiento internacional, representado en la AIT

En cambio, la concurrencia a ese, como a todos los actos y labores de la Internacional, de los núcleos con carácter orgánico que actúan, aun en forma precaria, dentro o fuera de los países que atraviesan por situaciones políticas de excepción, pero en consecuencia con los fundamentos tradicionales de la militancia anarquista, que al movimiento obrero prestan su idealismo transformador, consideramos que deben tener un puesto en la entidad, pues en la mayoría de los casos su estado desarticulado se debe a los ataques llevados a cabo por la reacción y el camaleonismo, muchas veces emboscados en movimientos obreros reformistas o dictatoriales.

En consecuencia, y convencidos de que es una reunión / p. 199 / de delegados de entidades filiales a la Asociación, puestos a la tarea de dilucidar los problemas que al movimiento afectan, interesados en robustecer y afirmar sus principios fundamentales, con la altura moral de hombres a quienes guía un ideal superior y no pasiones mezquinas, capaces de reconocer un error si se ha cometido, entramos a considerar la posición de la CNT en el momento actual, y los puntos que plantea como base de discusión en el Congreso".

La posición de la FORU ante el Congreso Extraordinario fue, en definitiva, como sigue:

"Concretando el pensamiento de la FORU, alrededor de los puntos que conocemos, propuestos por la CNT para integrar la orden del día del Congreso, y de los que desconocemos, propuestos por los camaradas Galvé y Rudiger, que se refieren, según versión del Secretariado de la AIT, a un nuevo "examen de la Declaración de Principios y de los Estatutos de la Asociación", consideramos conveniente establecer una síntesis de nuestros puntos de vista, para conocimiento de los compañeros delegados a ese acto, y sobre los que desearíamos se llegara a un libre acuerdo. Son estos:

1 ° Aceptación fraternal por la CNT de las críticas a su actuación intervencionista, refirmando su adhesión a la Declaración de Principios de la AIT y comprometiéndose a actuar en concordancia con ellos.[...]

3° Posición de la AIT ante los sucesos españoles, estableciendo su solidaridad más amplia para el hecho revolucionario, manifestado en la lucha armada y en la experimentacíón social realizada, o a realizarse, basada en / p. 200 / el libre acuerdo y la acción directa. Reafirmar su espíritu de repudio para toda guerra, que en esencia tiende al predominio de los sistemas de gobierno, en el juego de las disputas políticas, por absorber la hegemonía de la cosa pública.

4° Rechazar toda "revisión" de la Declaración de Principios de la AIT, y afirmar la estructuración actual del Secretariado, proponiendo que cuanto signifique variación, debe antes plantearse a estudio de las entidades adheridas, con tiempo suficiente para expedirse.

Por el Consejo Federal, El Secretario".

Más tarde, para el Congreso Ordinario realizado también en París, en 1938, en el que se discutió, especialmente, el tema: "Examen y puntualización de principios del estatuto de la AIT", y "Normas de la práctica internacionales del anarcosindicalismo", la FORU condensa su criterio en los siguientes conceptos:

"Sobre el examen de los Estatutos y Declaración de Principios de la AIT, la FORU entiende la necesidad de afirmar el Pacto existente y su Declaración de Principios, sus normas y prácticas antiestatales y de acción directa, y si alguna modificación mereciera sería para ponerla más a tono con el carácter federalista del movimiento que encarna la Asociación I. de los Trabajadores y su finalidad anárquica.

Después de 16 años de la fundación de la AIT, continuadora de la Primera Internacional que Bakunin, Reclús, Lorenzo y tantos otros camaradas inspiraran, y que en el / p. 201 / Congreso de Saint - Imier del año 1872 adquiriera personalidad inconfundible con la declaración aprobada, antiestatista, antipolítica y revolucionaria en sus procedimientos, reafirmado todo ello en el Congreso constituyente de la actual Asociación efectuado el año 1922 en Berlín, que nos colocaba frente al reformismo de la socialdemocracia, tuteladora de la Internacional de Amsterdam, y por lo tanto, sometida al flujo y reflujo de su actuación estatista y legalitaria, al mismo tiempo que frente a la Sindical Roja de Moscú, apéndice obligado del partido bolchevique, triunfante en Rusia, destacando a la AIT como la única Internacional libertaria y emancipadora, diametralmente opuesta al mecanismo centralizador de esas corporaciones, sujetas a las directivas del marxismo político y a su concepto materialista de las luchas del proletariado, nuestra Asociación, aunque se ha visto reducida últimamente en sus efectivos, en razón de las persecuciones que soportan los movimientos filiales en diversos países, en cambio, su prestigio y sus posibilidades han aumentado grandemente, porque los trabajadores cansados de las experiencias legalitarías, que sólo sirven para robustecer al capitalismo y al Estado, vuelven los ojos a los métodos y prácticas que postula la AIT, y es por esto que se hace imprescindible intensificar la propaganda en todos los medios obreros, de lo que representan sus tácticas de lucha, y el contenido de su Declaración de Principios, superándola si es posible en el concepto sindicalista que influenciara sus actividades, hacia el Comunismo Anárquico como finalidad, poniendo de relieve el amplio sentido humano que impulsa a los integrantes de la Asociación, a propugnar por formas de con¬ / p. 202 / vivencia social sobre la base dei apoyo mutuo y el libre acuerdo, al margen de los sistemas políticos y económicos que tienen su razón de existencia en la explotación capitalista y en la tiranía del Estado, de cualquier conformación que éste sea, burgués o proletario, pues ambos se sostienen tras la Autoridad de las bayonetas".

* * *

La FOR Argentina envió al Congreso Ordinario de la AIT, celebrado en París en diciembre de 1938, los si¬guientes acuerdos sobre los problemas que planteaba la CNT y que mencionamos anteriormente

"CUARTO PUNTO.
Toda declaración de principios tiene, desde luego, un sentido teórico, puesto que importa el enunciado de aspiraciones o propósitos a cumplir por un dado movimiento; mas, las declaraciones de principios, por más brillantes y ajustadas que ellas sean, carecen en absoluto de valor cuando el organismo o el movimiento que los adopta se conforma con mantenerlos en el papel y no procura actuarlos en la medida de lo posible, conformando su desarrollo y su táctica al sentido de las mismas. Por eso es que, desde el punto de vista de la FORA, que procuró ser siempre fiel al enunciado de su principismo, las declaraciones de principios no representan un exponente puramente teórico, sino una línea, un punto de mira que fija la trayectoria de un movimiento; una línea y un punto de mira de los que no es dable apartarse sin caer en la irresponsabilidad, y a los cuales es preciso ajustar el sentido de la táctica y de la militancia.

De no existir este celo y esta fidelidad a lo que se anun¬ / p. 203 / cia en las declaraciones de principios, se comprende que estas últimas podrán ahorrarse y dejar que la militancia y la actuación diaria de los movimientos siguiera la senda del posibilismo y de la contingencia.

Cuando se fijó la declaración de principios que sustenta la AIT, la FORA tuvo oportunidad de opinar y proponer por intermedio de sus delegaciones, y nos con gratula expresar hoy que el sentido de principismo que abonó aquellas opiniones y proposiciones nuestras, no ha variado en absoluto. Antes al contrario, los acontecimientos de estos últimos años han contribuido a reafirmar el concepto ya expuesto por la FORA sobre este particular. Por eso es que ante una invitación como es la de puntualizar y examinar la declaración de principios de la AIT, entendemos que todo cuanto se haga en ese sentido sólo puede aceptarse cuando venga a reafirmar los postulados de emancipación que constituyen el norte y finalidad de nuestras luchas; y considerando también que en tal sentido nada hay superior a la declaración de principios de la FORA, ni a sus métodos de lucha y sistema de organización, rechazamos todo intento que sea dirigido en el sentido de introducir modificaciones tendientes a disminuir la posición antiestatal, antipolítica y anticolaboracionista que debe ser el norte para todas las acciones y actividades de la AIT.

QUINTO PUNTO. - Considerando que toda clase de estatutos resultan siempre incompatibles con el principio federalista y de libre acuerdo que estamos en el deber de practicar en todos los órdenes de nuestras actividades a fin de que los trabajadores se capaciten en el ejercicio de / p. 204 / esos mismos principios, y a fin también de que como resultado de esa consecuencia se afiance en ellos la fe en los ideales del movimiento, opinamos que para la AIT no deben existir otros estatutos que no sean los acuerdos y decisiones de sus congresos y asambleas.

SEXTO PUNTO. - En el caso que dejamos expuesto en el cuarto punto, la FORA no puede concebir una táctica que no esté condicionada a su teoría, es decir a su declaración de principios. Por eso es que desde la primera reunión de los Sindicalistas revolucionarios que dio pie a la reconstrucción de la AIT, la FORA ha venido haciendo especial hincapié en su declaración de principios y en su concepto del sindicalismo, entendiendo que lo último debe ser forzosamente condicionado a lo primero.

La FORA ha expuesto ya su concepto sobre la materia en las memorias que presentó a la reunión, y ese concepto lo ha reafirmado en todos los congresos o reuniones realizadas hasta la fecha. Hoy no ha variado nuestra opinión. Seguimos pensando que el sindicalismo obrero con su táctica de lucha directa, condicionada a una declaración de principios superiores, constituye un arma insuperable, en manos del proletariado; pensamos que esa arma no puede ser abandonada mientras perdure el régimen de explotación y tiranía que gravita sobre los pueblos; pero consideramos que en lo que toca a la interpretación de un régimen de igualdad y justicia social, nuestras esperanzas del propio sindicalismo obrero no pueden afincarse en otra parte sino en una declaración de principios que como la que sustentamos, asegura para el futuro una era de igualdad económica y de libertad de pensar mediante la instauración / p. 205 / del Comunismo y de la Anarquía. Esta es la finalidad social de la FORA y lo es también, de la AlT si tenemos en cuenta que en su declaración de principios el Comunismo Libertario figura como primera aspiración de sus luchas.

Consideramos que todo esto es de conocimiento de aquellos que han tenido oportunidad de apreciar la personalidad de la FORA dentro de la AIT No creemos necesario insistir, pues. Sólo diremos en concreto y aun cuando caigamos en el vicio de la repetición, que el sindicalismo debe ajustar su táctica de lucha así como su sistema de organización a la finalidad social que se ha dado en su declaración de principios". / p. 206 /

LA FEDERACION DE COLECTIVIDADES DE ARAGÓN

Uno de los experimentos más fructíferos que los anarquistas realizaron durante los primeros meses de la guerra en España, fue, a no dudarlo, la Federación de Colectividades de Aragón, donde se materializó, en forma relativa, la transformación de la sociedad capitalista en un sistema de convivencia social solidario y justiciero.

No obstante los compromisos y componendas con los políticos marxistas, en Aragón se ensayó la vida libre, el apoyo mutuo y el trabajo en comunidad. Los campesinos aragoneses, que tenían una ejecutoria rebelde, pudieron apreciar, por poco tiempo, la diferencia de métodos, la practicabilidad de las concepciones anarquistas y la bondad de la estructura social sin amos, caciques, curas ni explotadores.

Es verdad, que en Aragón no se eliminó por completo el principio de autoridad, ya que los anarquistas, en su suicida propósito de cooperación y de alianza con los políticos, permitieron la conservación de las formas estatales disimuladas en el Consejo de Defensa, pero, de igual modo, se hizo desaparecer a los terratenientes, a los señores feu¬ / p. 207 / dales para colectivizar las tierras entre quienes las trabajaban.

Pero como decimos anteriormente, muy poco tiempo había de durar la sana alegría y las satisfacciones de los campesinos aragoneses, porque el gobierno que había huido a [sic, “de”] Madrid y se remozaba con la intervención de los ‘ministerialistas’ de la CNT y la F. A I; en Valencia, que en esa circunstancia - por imposición de Rusia, presionada ésta, a su vez, por las potencias “democráticas’ - era presidida por el títere Negrín, se decidió a suprimir los últimos vestigios de revolución social, cual lo eran las Colectividades de Aragón, y envió una expedición militar a las órdenes del comunista Líster para cumplir con los deseos del capitalismo internacional y de las potencias "antifascistas".

Esta maniobra, que ejecutó con-toda urgencia, la describe, con cierta amargura, el camarada Ascaso, en la conversación sostenida con un redactor de Le Reveil, de Ginebra, dos de cuyos párrafos transcribimos:

" ... Naturalmente; se discutió, se examinó el peligro, nos reunimos más de una vez, pero siempre predominaron la moderación, la espera y la búsqueda del compromiso. Era preciso parlamentar, conciliarse, arreglarse con Negrín, hacer viajes a Valencia, verse con los diferentes ministros, etc. Y luego esperar siempre, no alarmarse, no responder a las provocaciones, para llegar a la debacle, a la que debía fatalmente llegarse con tales métodos.

... Ya te he dicho, y los cinco camaradas que conmigo formaban la mayoría del Consejo de Aragón estaban de acuerdo. Nosotros hubiéramos resistido, permaneciendo en nuestro lugar y asumiendo la responsabilidad de lo que / p. 208 / pudiera resultar. Malgrado el parecer derrotista de la CNT, nosotros habríamos defendido a mano armada nuestro Consejo, porque nosotros comprendemos así la revolución y permanecemos siendo hoy los mismos anarquistas y revolucionarios que fuimos ayer. Te diré más aún, a fin de que conozcas el jesuitismo refinado de los políticos. Mientras yo era llamado con urgencia a Valencia, con la seguridad de llegar a un acuerdo, la división comandada por el siniestro Líster, comunista, marchaba sobre Caspe y yo era arrestado a las puertas de Valencia, después de haber conferenciado con los ministros. Estoy seguro que si yo hubiera podido volver a Caspe ningún Líster hubiera podido disolver nuestro Consejo, estando todas las divisiones confederales a nuestra disposición".

Así terminó el ensayo de las colectividades aragonesas, que si bien adolecieron de grandes defectos en su funcionamiento, dieron la pauta de que el ideal anarquista había dejado de ser una utopía para llevar a la mente de los campesinos la convicción de que el sistema capitalista les negaba el derecho a la Vida. / p. 209 /

LOS TURBIOS MANEJOS DE LA DIPLOMACIA INTERNACIONAL

La burocracia cenetista y faísta, en su torpe y ridículo intento de justificar sus claudicaciones y su colaboración con el Estado, idearon el argumento de que era necesario sostener a Companys, en Cataluña y acatar y apuntalar, luego, al gobierno central: Azaña, para que, aparentemente, España apareciera frente a la diplomacia de los gobiernos democráticos como un país regido de acuerdo a las normas jurídicas y políticas inherentes a todo Estado bien constituido, para que dichos países facilitaran a la alianza "antifascista" el armamento, las municiones y otras materias que urgentemente necesitaba.

No es necesario tener abierto el libro que hace historia de las oscuras confabulaciones y manejos diplomáticos de las potencias antifascistas contra la España republicana, puestos bien de manifiesto en los graves sucesos acaecidos en esos 30 meses de guerra fratricida, para afirmar que la "trascendental" resolución de la CNT y la FAI de dejar en pie todo el armatoste estatal español, para encontrar ayuda moral y armas en las "democracias", fue / p. 211 / un burdo pretexto para ocultar su falta absoluta de convicciones anarquistas; su cobardía ante el sorprendente espectáculo del despertar de las multitudes proletarias ibéricas; sus bien disimuladas ambiciones de figuración y sus desbordantes pujos autoritarios. Porque no es posible suponer que en esos instantes hubieran olvidado el pasado de oprobio y despotismo que tienen esas naciones, idéntico en medios violentos y finalidades esclavizantes al que hoy adorna a los Estados totalitarios -como galardón de conquista-, al imponer la humillación a los pueblos checo, abisinio, austriaco, albanés y otros.

Francia hace funcionar la guillotina para los rebeldes. Mantiene esclavizados a los pueblos de África, donde impuso, por las armas, la "civilización" europea.

Inglaterra demostró sus bárbaros procedimientos de "adaptación" en la cruenta guerra con los boers, en el Transvaal, y domina a la India, Palestina y otras vastas y ricas regiones.

Estados Unidos ostenta en su larga historia reaccionaria, la roja mancha de los Mártires de Chicago. Electrocutó a Sacco y Vanzetti y su predominio militar y económico llegó a varias republiquetas de Sud América.

Rusia, que por ironía de las frases, es denominada por sus panegiristas a sueldo como la "vanguardia de la democracia", tiene una rígida y cruel dictadura del "proletariado"; no existe libertad de reunión y de palabra y la única prensa es la oficial.

Pero, en el supuesto caso de que la memoria les hubiera sido infiel, los sospechosos acontecimientos que se fueron produciendo: la negativa de entregar los vagones / p. 212 / de munición en de munición en Irún; la iniciativa del jefe del gabinete francés, socialista Blum, de constituir el famoso Comité de No Intervención, que fue un cerrado bloqueo para las costas de España "leal"; la caída del gabinete presidido por Largo Caballero, impuesta por Rusia, con el visto bueno de
Francia e Inglaterra; el entregamiento de Málaga, Bilbao, Santander, etc., sin pelear, sin destruir la maquinaria de las minas ni de las fábricas de armas; la presencia en el puerto de Barcelona de buques de guerra ingleses y franceses en los días de mayo de 1937, cuando los marxistas asesinaban a los anarquistas para imponer su completo predominio de la "República de los trabajadores"; la negativa de entregar armas al frente de Aragón; la bolchevización del ejército antifascista, la entrada, en gran cantidad, de "técnicos", todos comunistas; el control por éstos, de la frontera con Francia; la disolución del Comité de Defensa y de las colectividades agrarias de Aragón; la intervención del ejército de Portugal - aliado de Inglaterra - en las hordas de Franco; el paso, por las narices de los ingleses y franceses, de los millares de "voluntarios" de Mussolini e Hitler, sin que aquéllos lo "supusieran" y comprobaran; el bombardeo de los pueblos y ciudades españolas por los aviones alemanes e italianos, alimentados con nafta rusa, y otros muchos hechos graves y sintomáticos ¿no sugirió en la mente agraciada de los hombres de responsabilidad de la CNT y la FAI ninguna preocupación por investigar adónde los había llevado y los llevaría su "ingenuidad", "buena fe" y anhelos aliancistas para con los políticos autoritarios hermanados en el bloque antifascista y para con las naciones democráticas? / p. 213 /

No era un misterio que se habían realizado y se tramaban, en las cancillerías de los
países "antifascistas", maniobras tendientes a eliminar el peligro que representaba, para los gobiernos y capitalistas de las naciones totalitarias y de las otras, el foco revolucionario alentado por los anarquistas, de la península ibérica.

Tierra y Libertad, de Barcelona, del 20 de marzo de 1937, decía:

"El capitalismo internacional no tiene una barrera que divida a los capitalistas fascistas de los demócratas, a los monárquicos de los liberales, a los derechistas de los izquierdistas. Tiene sus grandes centros en Londres y en Nueva York, en Berlín y en París, en Roma y en Buenos Aires, en Tokio y en Ginebra, en todas las grandes capitales del orbe".

Santillán afirmaba:

"La España llamada leal cayó por nuestra victoria del 19 de julio, bajo la influencia de la constelación imperialista de las potencias supuestamente democráticas. A Inglaterra y a Francia, con las cuales se halla unida diplomáticamente Rusia, interesa muy poco, o no interesa de modo alguno, una España fascista; pero interesa mucho menos una España revolucionaria."

Además, eran bien conocidas en España, las tentativas "pacifistas" del político inglés Mr. Eden, que había proyectado restaurar la monarquía de los Borbones.

Se conocían los entretelones de la grotesca Conferencia de Munich, en la que, de mutuo acuerdo entre las cuatro / p. 214 / grandes potencias, se decidió la desaparición de Checoeslovaquia.

Se conocía la labor de "apaciguamiento" del ministro inglés, que algunos humoristas lo hacen aparecer con un paraguas abierto; y no se ignoraba que la diplomacia inglesa - repartiendo o quitando - es la que domina al mundo; la que ayudó a Mussolini a convertirse en Napoleón; la que prefería y consiguió que triunfara Franco; la que recibió la protesta de Portugal "contra la intromisión fascista" y... ya es bastante.

Las potencias democráticas y totalitarias - aparentemente divorciadas - cumplieron, así, su misión "salvadora de la humanidad", dando los medios para que se apuñaleara, encarcelara y fusilara a los anarquistas de España y hoy, han de saborear, satisfechas y al unísono, la trágica tarea realizada en las regiones ibéricas, por las huestes de Franco.

* * *

Cuando recién se iba apagando el eco del resonar de los clarines guerreros, el tronar de los cañones, el tableteo de las ametralladoras, el zumbido de los motores de los aeroplanos de bombardeo, los desgarrantes ayes de los heridos y el golpetear de los cuerpos humanos que chocaban contra el suelo español, para no levantarse jamás, de nuevo galopan sobre los campos de Europa los jinetes del Apocalipsis. Atila hace su reaparición representando a Marte.

Una vez más, se esgrime el argumento brutal y destructor de las armas de combate: tanques, aviones, gases, / p. 215 / acorazados, líquidos inflamables y tóxicos, etc., para dirimir supremacías políticas y económicas entre potencias capitalistas. Es así, pues, que los tarados de sensualismo absolutista; los descentrados y peligrosos agentes de la diplomacia internacional y los fabricantes de armas han conseguido llevar a los pueblos de la vieja Europa, después de embriagarlos con el opio patriotero, a una hecatombe más grande aún que la del año 1914, que costó millones de vidas y dejó millones de inválidos, de huérfanos y de atrofiados mentales.

En toda propaganda oral y escrita señalamos al dúo fatídico: Capital y Estado de ser el factor responsable del doloroso y dantesco espectáculo de que somos espectadores a la distancia, aunque la irrefutable argumentación que siempre hemos expuesto a los trabajadores para señalar con el índice acusador a los causantes de ese crimen colectivo y de nuestras penurias, sacrificios y miserias, no produciría en estos momentos mayor efecto reflexivo en la mentalidad popular, pues está dominada por la fiebre guerrerista, que la prensa burguesa inyecta a diario. Pero, hemos de repetir, que los que hoy desatan el vendaval de las pasiones, del odio y de la crueldad sin límite sobre los pueblos europeos, siguen esgrimiendo la falsía, queriendo aparecer como mensajeros de la paz y salvadores de la humanidad.

Es lógico afirmar, pues, que todo espíritu altruista y de sentimientos nobles, debe sentirse apesadumbrado ante el impresionante cuadro de crueldad, de martirio y de destrucción que se desarrolla en Europa, y ha de hermanar su / p. 216 / reproche a nuestro anatema contra ese crimen de lesa humanidad que significa la guerra, unido a la imprecación de madres, hermanas, hijos y padres ancianos que serán las víctimas propiciatorias de la actual locura guerrera.

Vaya, pues, nuestro anatema contra todas las guerras. / p. 217 /

NUESTRA PRENSA

Al referirme a nuestra prensa, en Sud América, para destacar la prédica de afirmación anarquista que tesoneramente desarrollan los periódicos "Organización Obrera", órgano de la FOR Argentina y "Solidaridad", de la FOR Uruguaya, no nos guía un sentimiento de cerrado exclusivismo. Lo hacemos basados en que dichos periódicos han sabido estar a tono con las circunstancias y con los hechos, criticando valientemente a los cenetistas y faístas por sus desviaciones, primero, y claudicaciones ideológicas, después y marcando rumbos a las falanges proletarias y a la militancia anarquista, a efecto de que no se contagiaran del virus confusionista que la desastrosa actuación de aquellos compañeros sembraba y que los mismos se preocupaban, empeñosamente, de hacer conocer en todos sus detalles, para romper el cordón sanitario que internacionalmente habían organizado los anarquistas a sus ensayos "constructivistas" e "innovadores".

Claro está, que esta digna y altiva actitud de nuestra prensa produjo enorme descontento en las filas del camaleonismo y se "granjeó" enconos y antipatías. / p. 219 /

Algunos otros periódicos - muy pocos - de agrupaciones anarquistas también afrontaron la confusa situación qué se derivaba de aquellos acontecimientos y criticaron con altura de miras los "descubrimientos" cenetistas y faístas.

’ Vamos a entresacar estos dos artículos, que demuesran la orientación clara y de afirmación anarquista de las redacciones de los periódicos que nombramos en párrafos anteriores:

En el número 55, de Organización Obrera apareció este meditado artículo:

"Las débiles esperanzas que se abrigaban con respecto a un posible cambio de situación favorable a la república española, se están desvaneciendo en forma total y estrepitosamente. En realidad, tal como están las cosas y de acuerdo a cómo se está preparando la paz, se puede decir que el destino de España aunque no definitivo, ya ha sido echado, puesto que los acontecimientos de estos últimos días, tanto en el orden político, como en el militar, no dejan dudas al respecto. España, aunque nos duela constatarlo, será definitivamente sacrificada al capricho de los dictadores y al interés del gran capitalismo internacional.

Sin embargo, y a pesar de tan penoso final, es oportuno consignar que ninguno de los grandes acontecimientos de este siglo, la revolución rusa inclusive, ha brindado un cúmulo mayor de experiencias que la contienda española, pues aparte del hondo significado social que adquirió en los primeros momentos, la guerra civil que ahora toca a su fin, ha sido rica en hechos y ejemplos de toda naturaleza y magnitud. / p. 220 /

Efectivamente. En España, como en ninguna otra parte del mundo, se ha demostrado hasta qué grado de sacrificio y heroísmo son capaces de llegar los pueblos. Pero al lado de esto se ha demostrado también, hasta qué grado se ha jugado cínicamente con el dolor y el sacrificio de ese pueblo cuya suerte se está sellando en estos momentos. Pues aparte de las traiciones habidas en este caso, el engaño ha sido esta vez tan real que difícilmente sus gestores podrán reivindicarse ante el juicio sereno de la historia, y mucho menos aun ante el juicio justiciero de los pueblos que en día quizás no lejano exigirán cuentas a sus conductores de hoy. Porque la verdad es que el drama de España se está cerrando con la traición más grande de nuestros días y que de esta traición sin precedentes son responsables todos los que contribuyeron a que ese valiente pueblo dejara de lado sus impulsos revolucionarios de los primeros momentos para confiar sus destinos a la política democrática que le aconsejaron todos sus dirigentes.

No vamos a decir ninguna novedad al menos para aquellos camaradas que se interesaron por conocer y estudiar las cosas sucedidas en el transcurso de esta contienda. Pero sí decimos que el pueblo que ha luchado al lado del gobierno republicano no ha sido derrotado, no hacemos otra cosa que señalar una realidad que nada ni nadie puede desmentir. Y agregamos una verdad incontrovertible cuando afirmamos que el pueblo español, luego de haber sido amansado y domesticado convenientemente, ha sido entregado en forma miserable: mediante el engaño de todos aquellos que lo indujeron a ocultar primero, y a anular más tarde su revolución por miedo a perder la amistad / p. 221 / de las grandes naciones democráticas... que ahora le pagan su sacrificio entregándolo incondicionalmente al fascismo. ¿Pues acaso no está claro que a la traición de afuera la fomentó y la hizo posible esa inteligente domesticación del pueblo? Sí, esa es la verdad, la verdad que no se puede ocultar con frases ni palabras de circunstancias. ...

` Al pueblo de España lo perdió su propia e ingenua confianza en los líderes. Aunque heroico y abnegado como ningún otro, el pueblo español fue demasiado niño. Confió demasiado en las viejas mentiras estatales y políticas. Se le dijo que era menester mantener la democracia y la ficción del Estado, pero restableciendo la democracia y afianzando nuevamente el Estado, una y otro se volvieron contra él y le apuñalearon por la espalda.

Si en lugar de frenar sus impulsos del primer momento se hubiera alentado al pueblo a seguir arrasando con todo lo que se oponía a sus ansias de vencer rápidamente a los facciosos transformando de paso y radicalmente la vida de toda España; si se le hubiera enseñado que sus conquistas revolucionarias solamente podían ser defendidas mediante nuevas y más avanzadas conquistas; si se le hubiera enseñado que la "nueva’ legislación de la justicia aunque al frente de la misma se encontrara un ministro obrero no era otra cosa que una hábil maniobra destinada a infundir nueva vida al régimen que ya agonizaba; en una palabra, si al pueblo español se le hubiera dicho que transformar su lucha revolucionaria en simple guerra de independencia nacional - maniobra indigna que sólo sirvió para traer el mando único y la militarización del ejército al viejo estilo - significaba el principio del fin de todos sus esfuerzos libe¬ / p. 222 / radores, con toda seguridad que la suerte de España sería muy otra a la que ahora le espera, a pesar de que en estos momentos se habla de una paz "honorable’.

Sin embargo, no todo se ha perdido en España. Las
viejas premisas del anarquismo tanto en lo que respecta a su concepción de la lucha revolucionaria, como en lo que toca a su clásica posición frente al Estado y a todo lo que contribuye a sostener el presente régimen, no ha sufrido mengua de ninguna naturaleza. Por el contrario, la realidad se ha encargado de confirmar una vez más que todo lo que los pueblos hagan por otras vías que no sean las que aconsejan nuestras ideas, resultarán esfuerzos vanos, negativos, aunque como en el caso de España, se cubran de gloria en la más grande lucha de nuestros días.

Terrible lección esta que España nos brinda a costa de su gigantesco sacrificio. ¡Ojalá les sirva a los pueblos!"

* * *

Expresaba Solidaridad, de la FORU, en su número de fecha 1ª quincena de octubre de 1937:

"Aunque parezca sorprendente para muchos camaradas, que juzgan estos problemas en una forma objetiva, la entrada de la CNT -FAI en los ministerios de los gobiernos de Valencia y Barcelona, así como las alianzas con los movimientos anti -anarquistas, no obedeció, en el fondo a la necesidad de salvar "circunstancias especiales", sino a la falta de convicciones anárquicas de sus principales actores; a que no estaban completamente emancipados del principio estatista, sobre la función esencial que por natu¬ / p. 223 / raleza intrínseca realizan los órganos del Estado; a que aun admitían la posibilidad de que desde las instituciones del Estado podría hacerse obra de liberación, si dichas instituciones fueran integradas por hombres de buena fe, por anarquistas, negando así los principios esenciales del anarquismo, elaborados sobre la base indestructible de las conclusiones extraídas de los hechos indesmentibles que la historia nos ha proporcionado.

En suma, no reparamos en afirmar que los mal llamados "anarquistas" gubernamentales y los hombres que quieran justificar tales actitudes, aun cuando digan ser a título de ensayo, en el fondo de su sentimiento no existen concepciones anárquicas, sino todo lo contrario: en el fondo son autoritarios, negando la capacidad creadora del pueblo, desde abajo, (base del anarquismo) y atribuyendo más capacidad liberatriz al obrar desde arriba, por medio de comités u otros órganos que, al margen o contra la voluntad de los trabajadores, dictaminen, no iniciativas para ser estudiadas por todos en igualdad de condiciones y derechos, sino órdenes indiscutibles, que han de ser acatadas, contemplen o no las necesidades de los oprimidos, lo que por otra parte - y ésta es otra base del anarquismo ¬ no se concibe exista genio alguno que pueda reglamentar las necesidades y aspiraciones del pueblo, sino que éste las obtendrá, sólo mediante el ejercicio de su completa libertad; cuando ese ejercicio de la libertad falta, entonces la iniciativa y la capacidad creadora del pueblo para la lucha contra los opresores y para organizar la vida en forma que pueda satisfacer sus necesidades materiales y espiri- / p. 224 / tuales, entonces, repetimos, esa capacidad se castra, por esperarlo todo hecho de los hombres providenciales.

Esa obra antilibertaria, quieran que no, es la que han realizado los "anarquistas" que fueron al gobierno, secundados por los que depositan más confianza en los hombres "imprescindibles" que en el pueblo trabajador.

El argumento de que al ir al gobierno fue con el fin de detener la intervención de los gobiernos de otros países, haciéndolo aparecer ante el capitalismo internacional como garantía de sus intereses, pero que en el fondo era el medio de asegurar la revolución, no puede ser más pueril, pues no cabe suponer, y menos los hombres de la capacidad que han ido al gobierno, que el capitalismo internacional es tan estúpido como para no saber distinguir si el gobierno era ficticio o si era real; si era ficticio la intervención de la fuerza armada que quería evitar indiscutiblemente se hubiera realizado, hasta que el gobierno "ficticio" se convirtiera en realidad, o hasta conseguir reemplazarlo por otro que garantizara sus intereses y los de los capitalistas españoles, para lo cual trabajarían al unísono, por identificación de intereses y de conceptos de organización social, estableciendo regímenes que tuvieran por base fundamental, aunque variaran las formas, el sometimiento de los trabajadores a la explotación patronal, asegurando así la existencia de sus inicuos e irritantes privilegios.

Entender esta cuestión de otra manera es propio de miopes mentales, por muy intelectuales que se consideren - y perdónesenos la herejía de que obreros semi-analfabetos sean tan irreverentes con la "élite" del intelectualismo revolucionario - o de lo contrario carecen del valor / p. 225 /que se necesita como hombres para afrontar las consecuencias que toda revolución trae consigo y que no debe haber ningún revolucionario que por anticipado no tuviera ya estudiado ese problema.

Cualquiera que durante muchos años haya propagado la revolución y no esperara el fruto de esa propaganda, habrá hecho como los loros que pronuncian las palabras automáticamente sin el mínimo de conciencia de lo que su contenido encierran.

Posiblemente esos hombres hayan adolecido de esas dos grandes desgracias para la revolución: falta de convicciones anarquistas y a la vez falta de entereza personal para asumir la responsabilidad que el estallido de una revolución social de fondo trae consigo aparejado.

Pero opinamos que es la primera de las faltas apuntadas, la que habrá determinado la posición antirrevolucionaria que esos hombres han ocupado y ocupan actualmente. Esa opinión nuestra es en base a que entendemos que las generaciones espontáneas no existen, sino que todo hecho realizado tiene su proceso evolutivo, hasta llegar a su culminación, cuando factores circunstanciales contribuyen a su eclosión.

Siendo así, lógico es que en el momento en que los acontecimientos españoles obligaran a tomar una actitud definida, anárquica o estatista, los hombres se colocaran en el terreno que mejor encuadraba en la concepción social que en lo más recóndito de su alma existiera. Demostraron con ello que la idea de libertad que durante tanto tiempo propagaron sólo era un barniz que ocultaba el alma autoritaria que en el fondo de su ser existía. / p. 226 /

Corrobora este aserto el hecho de que las "circunstancias especiales" invocadas se vuelven permanentes, y ni los crímenes cometidos a mansalva contra grandes contingentes de abnegados libertarios por los llamados antifascistas, ni el descenso del nivel revolucionario a causa de la desembozada labor de estrangulamiento de la revolución por los partidos políticos de izquierda, aun se persiste en la obcecación o embaucamiento de querer ser admitidos en el gobierno, para desde allí... seguir haciendo la revolución, sin tener en cuenta que la obra de los ministros "anarquistas" en el gobierno es de la que echa mano la actual justicia para encarcelar y ejecutar a multitud de compañeros nuestros.

Ayudemos con todas nuestras energías a la causa revolucionaria española, pero hagámoslo sin abandonar nuestras posiciones, entendiendo por tal causa revolucionaría,a las tracciones de pueblo que luchan sobre la base de la acción directa, en el terreno abiertamente antiestatal, obrando siempre de abajo para arriba, que tiende a desterrar completamente toda burocracia y privilegios, instaurando formas de convivencia social que garanticen la íntegra emancipación de toda clase de expolio y tiranía". / p. 227 /

SACRIFICIOS ESTERILES

No es nuestro propósito exaltar hasta la sublimidad los actos de arrojo y heroísmo realizados por anónimos milicianos salidos del pueblo español y especialmente, por los anarquistas en los épicos entreveros que sostuvieron contra las fuerzas reaccionarias franquistas, reforzadas por los "voluntarios" enviados por los Estados totalitarios y Portugal, porque ello significaría aumentar más aún el
morbo guerrerista que fue inoculado con torpe e inconsciente empecinamiento por los superhombres de la CNT y de la FAI en las filas de los combatientes "antifascistas".

Ya han aparecido y serán publicados - con visibles caídas al mercantilismo - describiendo cronológica y exhuberantemente ese ingrato y desgarrante aspecto del problema español, muchos libros de escritores de reconocido prestigio intelectual, de esos que prefieren construir una novela narrativa, cursi y sentimental, antes que un tomo de polémica o de crítica.

No obstante esta circunstancia, es nuestro deber rendir sinceramente un justiciero homenaje de recordación al valiente y abnegado comportamiento de muchos cientos o / p. 229 / miles de militantes anarquistas que, llevados por su espíritu rebelde y acicateados por el noble y solidario ideal de
redención que proclamaban sus labios y palpitaba en sus
corazones proletarios, se enfrentaron a pecho descubierto con los emisarios de Marte, para ofrendar sus vidas en holocausto a la emancipación de la especie humana.

En el asalto a los cuarteles de la Montaña en Madrid y de Atarazanas en Barcelona, en el puente internacional de Irún, en San Sebastián, en el sitio del Alcázar de Toledo, en los parapetos de la Ciudad Universitaria, en Guadalajara, en la reconquista de Teruel, Belchite y Quinto, en las montañas de Asturias, en Gijón y Oviedo, en el generoso gesto de los batallones "suicidas", en la épica resistencia de Puigcerdá y en fin, en todas las regiones de España cayeron para siempre, tronchados por la metralla mercenaria, muchos buenos y valientes camaradas anarquistas.

Nuestra nobleza nos obliga también, a valorizar los enormes sacrificios e innumerables sufrimientos experimentados por niños, mujeres y ancianos, que han tenido que soportar - durante el pavoroso infierno que representó para ellos los treinta interminables meses de duro batallar - los espantosos bombardeos aéreos, el retumbar de los cañones y los tristes cuadros de saqueo, incendio y destrucción que el encono y la barbarie de que estaban poseídas las hordas de moros, requetés, nazis y fascistas les deparó. Nos indentificamos con el dolor de esas inocentes víctimas de la guerra para anatematizar a quienes, por groseras ambiciones de predominio, de rapiña y de explotación desataron, aliementaron y consistieron ese cri¬ : p. 230 / men de lesa humanidad, ese vendaval de pasiones, que sopló con furia infernal, con odio y sentimientos de venganza.

Pero, con la misma sinceridad con que rendimos homenaje a la memoria de los camaradas inmolados en esa
trágica contienda y nos horroriza la visión dantesca de los cuadros de dolor, vicisitudes y masacre que vivió el pueblo español, también afirmamos que todos aquellos titánicos esfuerzos, los imborrables gestos de heroísmo rubricados por los anarquistas, las vidas que se perdieron, la vía crucis que soportaron viejos, mujeres y niños y como triste final, la desgarrante tragedia vivida en los campos de concentración de Francia han resultado completamente estériles para la noble causa de la emancipación del pueblo español, porque cuando éste aventó su inercia, apretó los puños y se lanzó a la calle para la acción revolucionaria, dispuesto a destruir un régimen de oprobio y tiranía, se encontró rodeado de claudicantes del ideal anarquista y de políticos, logreros y reaccionarios, que en lugar de gritarle : ¡Adelante!, se amañaron para apaciguar las santas rebeldías de las muchedumbres irredentas y las embretaron en el dique de la traición con los malditos tentáculos de la politiquería y del autoritarismo. / p. 231 /

SINTESIS

Las graves, suicidas e indignantes claudicaciones que creemos haber dejado claramente puntualizadas en los capítulos que anteceden, no pueden fundamentarse ni deben atribuirse a hechos fortuitos, necesidades circunstanciales o imperativos de la guerra que se inició el 19 de julio de 1936, sino a modalidades bien arraigadas y a concepciones expuestas con anterioridad, o, mejor dicho, a una característica perniciosa que se había entronizado en el movimiento obrero español y que algunos elementos de "campanillas", que en ese instante desempeñaban puestos de responsabilidad en la CNT y en la FAI la vigorizaron con su vergonzosa actuación.

No hemos de cometer la insensatez ni la injusticia de acusar a todos los militantes anarquistas de complicidad en este traicionero entregamiento, porque sabemos que muchos buenos compañeros se eclipsaron arrollados por la avalancha autoritaria y los que no cayeron fusilados por "incontrolables" fueron encerrados en las cárceles de la España "leal"; pero no exageramos al afirmar que el fracaso y la frenada de la revolución social -iniciada con / p. 233 / tan venturoso empuje - fue discutida y resuelta de antemano, en los conciliábulos realizados, a espaldas de la mayoría de la militancia obrera y anarquista, en las antesalas de los palacios gubernamentales. Esta aseveración tiene su fuente inequívoca en toqueteos políticos que se venían produciendo desde tiempo atrás; en la "propaganda razonada" -dice Santillán- que se efectuó desde la prensa cenetista y faísta para las elecciones del año 1936 que dio el triunfo a las izquierdas y con más nitidez en el Comité de enlace entre la Confederación Nacional del Trabajo y la Generalidad de Cataluña que funcionó antes de la sublevación militarista.

No es entonces, el fruto de "necesidades circunstanciales", - concepto esgrimido con abuso para defenderse -, sino la obra de elementos apostatas y arribistas que, respaldados en su aureola literaria y en los puestos que desempeñaban, esperaron agazapados la oportunidad para entrar victoriosamente en la privilegiada legión burocrática y encontrar así, el anhelado premio a sus ambiciones y a sus sentimientos autoritarios.

Estos hombres no tenían raigambre anarquista. Estaban dominados por el escepticismo en cuanto a la posibilidad de hacer la revolución social. No la anhelaron nunca y se opondrían a que se intentara, por temor o por conveniencia. Ya habían hecho su composición de lugar. Era una empresa arriesgada y superior a sus convicciones colaboracionistas.

Ahondando en el análisis de sus actitudes y de los conceptos que han expuesto al correr de los acontecimientos que comentamos, llegamos a la conclusión que tienen un / p. 234 / exacto colorido, que traducen una copia fiel de otros hechos y la actividad de otros hombres de épocas ya lejanas, pero no olvidadas. La historia se repite.

Echemos una mirada retrospectiva. Vayamos al año 1870 y allí veremos idénticos episodios, hombres, frases, consignas y consecuencias.

Un precursor, un activo militante y un valiente propagandista del anarquismo: Bakunin, nos describe en las hermosas páginas de sus libros - páginas que debemos releer para refrescar nuestra memoria, retemplar nuestro espíritu y afirmarnos en nuestras convicciones - los acontecimientos que se sucedieron en Francia en ese año, que son los mismos que se produjeron en España, ayer.

Cambiemos los nombres, la fecha y la región y se tendrá el cuadro de España, con sus personajes, sus pasiones, sus intrigas, sus claudicaciones y el estrangulamiento de la revolución social.

Veamos lo que nos relata Bakunin en sus cartas a "un francés", publicadas en el libro La Revolución Social en Francia:

"Todos son sinceramente patriotas de Estado. Separados en tantos puntos, se unen completamente sobre uno sólo: son todos igualmente políticos, hombres de Estado.

Como tales no tienen fe más que en los medios regulares, más que en las fuerzas organizadas por el Estado, y un horror igual hacia la bancarrota, que es, en efecto, el deshonor del Estado, no de la nación, no del pueblo; un horror hacia las sublevaciones, hacia los movimientos anárquicos de las masas populares, que son el fin de la civilización burguesa y una disolución segura del Estado. / p. 235/

Quisieran, pues, salvar a Francia por los medios regulares únicamente y por las fuerzas organizadas del Estado, no recurriendo sino lo menos posible a los salvajes instintos de la multitud, que ofuscan la delicadeza exquisita de sus sentimientos, de su gusto, y lo que es más serio todavía, que amenazan su posición y la existencia misma de la sociedad afortunada y privilegiada.

Sin embargo, están forzados a recurrir a ella, porque la posición es muy seria y su responsabilidad inmensa. A una potencia formidable y magníficamente organizada no tienen nada más que oponer que un ejército medio destruido y una máquina administrativa torpe, embrutecida, corrompida, que no funciona más que a medias y es incapaz de crear en pocos días una fuerza que no ha sido capaz de producir en veinte años. No podrían, pues, emprender ni hacer nada serio, si no estuvieran sostenidos por la confianza pública y socorridos por la abnegación popular.

Se ven forzados a apelar a esta abnegación. Han proclamado el restablecimiento de la guardia nacional en todo el país, la incorporación de los guardias móviles al ejército y el armamento de toda la nación. Si todo esto fuese sincero, hubiesen ordenado la distribución inmediata de las armas al pueblo en toda la superficie de Francia. Pero esto sería la abdicación del Estado, la revolución social por el hecho, sino por la idea, y ellos no la quieren de ninguna manera.

La quieren tan poco que si debieran escoger entre la entrada triunfal de los prusianos en París y la salvación de Francia por la revolución, no hay duda que todos ellos, sin exceptuar a Gambetta y compañía, optarían por lo pri / p. 236 / mero. Para ellos la revolución social es la muerte de toda civilización, el fin del mundo y por consiguiente de Francia también. Y vale más, pensarán, una Francia deshonrada, empequeñecida, sometida momentáneamente a la voluntad insolente de los prusianos, pero con la esperanza segura de levantarse otra vez, que una Francia muerta para siempre como Estado, por la revolución social.

Como políticos se han planteado, pues, el problema siguiente: Apelar al armamento popular sin armar al pueblo, pero aprovechar el entusiasmo popular para hacer entrar, bajo diferentes denominaciones, muchos reclutamientos voluntarios en el ejército; bajo el pretexto del restablecimiento de la guardia nacional, armar a los burgueses, con exclusión de los proletarios, y sobre todo los antiguos militares, a fin de tener una fuerza suficiente para oponer a las revueltas del proletariado, alentado por el alejamiento de las tropas; incorporar al ejército las guardias móviles, suficientemente disciplinadas, y disolver o dejar desarmadas a las que no lo están y que demuestran sentimientos demasiado rojos. No permitir la formación de los cuerpos francos más que a condición de que estén organizados y conducidos sólo por jefes pertenecientes a las clases privilegiadas: Jockey Club, propietarios nobles y burgueses, en una palabra, gentes de pro.

A falta de potencia coercitiva para contener a las poblaciones, hacen servir su excitación patriótica, provocada tanto por los acontecimientos como por sus declaraciones y sus medidas forzadas, al mantenimiento del "orden público", propagando entre ellas "esa convicción falsa, desastrosa", de que para salvar a Francia del abismo, del / p. 237 / aniquílamiento y de la esclavitud con que la amenazan los prusianos, las poblaciones deben, al mismo tiempo que permanecer suficientemente exaltadas para sentirse capaces de los sacrificios extraordinarios que serán reclamados, para la salvación del Estado, "quedar tranquilas, inactivas, poniéndose de un modo completamente pasivo en manos del Estado- y del gobierno provisorio que ha tomado hoy su dirección en sus manos, y considerar como enemigo de Francia, como agentes de Prusia a todos los que traten de perturbar esta confianza y esta quietud popular, a todos los que quisieran provocar a la nación a actos espontáneos de salvación pública, en una palabra, a todos los que, desconfiando con justo título de la capacidad y de la buena fe de los gobernantes actuales, quieren salvar a Francia por el camino de la revolución.

Hay, por consiguiente, hoy entre todos los partidos, sin exceptuar a los jacobinos rojos y naturalmente también a los socialistas burgueses, acobardados y paralizados unos y otros por el temor que les inspiran los socialistas revolucionarios, realmente populares, - los anarquistas o, por decirlo así, los hebertistas del socialismo, que son también profundamente detestados por los comunistas autoritarios, por los comunistas de Estado, como por los jacobinos y los socialistas burgueses -, entre todos estos partidos, sin excepción de los comunistas de Estado, "hay un acuerdo tácito para impedir la revolución en tanto que el enemigo esté en Francia", por dos razones:

La primera es que, no viendo todos igualmente la salvación de Francia más que en la acción del Estado y en la exageración excesiva de todas las facultades y potencias / p. 238 / estatales, están todos sinceramente convencidos de que si la revolución estallase ahora, como tendría por efecto inmediato, natural, la demolición del Estado actual, y como los jacobinos y los comunistas autoritarios carecerían necesariamente del tiempo y de todos los medios indispensables para la reconstrucción inmediata de un nuevo Estado revolucionario, ella, es decir, la revolución, entregaría Francia a los prusianos, "entregándola primero a los republicanos socialistas".

La segunda no es más que una explicación y un desarrollo de la primera. Temen y detestan igualmente a los socialistas revolucionarios, a los trabajadores de la Internacional y, comprendiendo que en las condiciones presentes la revolución triunfaría ineludiblemente, quieren a toda costa impedir la revolución.

Esta situación es singular entre dos enemigos, de los cuales uno - los monárquicos - está condenado a desaparecer, y el otro -los revolucionarios socialistas- amenaza con el triunfo, impone a los jacobinos, a los socialistas burgueses y a los comunistas de Estado una dura necesidad la de aliarse secretamente, tácitamente, con la reacción de arriba contra la revolución de abajo. No temen tanto aquella reacción como esta revolución. Viendo, en efecto, que la primera está excesivamente debilitada, hasta el punto de no poder existir ya más que con su consentimiento, se asocian con ella momentáneamente y se sirven de ella de un modo muy disimulado contra la segunda. [...]

¿Qué resulta? Que la oposición radical, encadenada doblemente por la repulsión instintiva que le inspira el so- / p. 239 / cialismo revolucionario y por su patriotismo, "se anula completamente y marcha sin voluntad a remolque de ese gobierno al que refuerza y sanciona con su presencia, con su silencio, y algunas veces también con sus cumplimientos y las expresiones hipócritas de su simpatía".

Este pacto forzado entre los bonapartistas, los orleanistas, los republicanos burgueses, los jacobinos rojos y los socialistas autoritarios, es naturalmente en beneficio de los dos primeros partidos y en detrimento de los tres últimos. Si hubo alguna vez republicanos trabajando en provecho de la reacción monárquica, son ciertamente los jacobinos franceses conducidos por Gambetta. Los reaccionarios, acorralados, no sintiendo ya terreno bajo sus pies, viendo rotos en sus manos todos los viejos medios, todos los instrumentos necesarios a la tiranía del Estado, se han hecho en este momento excesivamente humanos y corteses, Palikao y Jerónimo David mismo, tan insolentes ayer, son hoy de una afabilidad extrema. Colman a los radicales, y a Gambetta sobre todo, con sus adulonerías y con toda especie de testimonios de respeto. Pero a cambio de estas cortesías tienen el poder. Y la izquierda radical está excluida por completo.

En el fondo, todos estos hombres que componen hoy el poder: Palikao, Crevreau y Jerónimo David por un lado, Trochu y Thiers por el otro, y en fin Gambetta, éste intermediario semi -oficial entre el gobierno y la izquierda radical, se detestan cordialmente y, considerándose como enemigos mortales, desconfían profundamente unos de otros, pero, intrigando unos contra los otros, están forzados a marchar juntos, o más bien "están forzados a aparentar / p. 240 / que marchan de acuerdo. Toda la potencia de este gobierno está fundada exclusivamente hoy en la fe de las masas populares en su armoniosa, completa y fuerte unidad.

Como este gobierno no puede mantenerse más que por la confianza pública, es preciso en absoluto que el pueblo tenga una fe por decirlo así absoluta en esa unidad de acción y en esa identidad de opiniones de todos los miembros del gobierno; porque si la salvación de Francia debe ser conseguida por el Estado, esa unidad y esa identidad es lo único que podrá salvarla. Es preciso, pues, que el pueblo esté convencido de que todos los miembros que componen el gobierno, olvidando todas sus disidencias y todas sus ambiciones pasadas, y dejando absolutamente a un lado todos los intereses de partido, se den la mano francamente para no ocuparse hoy más que de la salvación de Francia. El instinto del pueblo sabe perfectamente que un gobierno dividido, tironeado en todos sentidos, y en el cual todos los miembros intrigan unos contra otros, es incapaz de una acción enérgica seria; que un tal gobierno podrá perder al país en lugar de salvarlo. Y si supiese todo lo que pasa en el seno del gobierno actual, lo derribaría".

Gambetta y compañía saben todo lo que pasa en el
seno de ese gobierno, son bastante inteligentes para comprender que el gobierno está demasiado desunido y es demasiado reaccionario para desplegar toda la energía exigida por la situación y para tomar todas las medidas necesarias a la salvación del país, y se callan, -porque hablar sería provocar la revolución, y porque "su patriotismo Tanto como su burguesimo rechazan la revolución
". / p. 241

* * *

Todas las posturas, tácticas, concepciones innovadoras y ese chisporrotear de consignas belicosas que se gastaron los colaboradores del "antifascismo", fueron la consecuencia lógica de los compromisos contraídos dentro del vicioso círculo de la politicomanía al que habían entrado premeditada y voluntariamente y las burdas justificaciones que esgrimieron simples patrañas de mentalidades dominadas por el ofuscamiento y por una pasión inferiorizante, al sentirse fracasados en su papel de dómines y de saberse convertidos en escoria moral frente al anarquismo internacional.

Ya rodando por la pendiente fatal de las claudicaciones, no sintieron el cosquilleo del remordimiento, ni tuvieron ningún escrúpulo para sembrarla confusión en todas direcciones a fin de encontrar aliados. El porvenir no les preocupaba.Era el presente que les ofrecía halagos para su pedantería de superhombres. No sólo el roce y las genuflexiones con y frente a los poderosos, a los políticos y a los militares sino la interpretación de papeles de hombres de Estado, de diplomáticos, de jefecillos y al mismo tiempo de falderillos de los mismos.

* * *

Lo que más debe destacarse de la actuación y parloteo de los "ministerialistas" es la frescura con que eclipsaron todo un pasado de glorias y de honroso historial revolucionario que ostentaba el proletariado español y con qué énfasis irradiaron caprichosas teorías y sofísticas concepciones.

No es posible empuñar el bisturí de la crítica para di¬ / p. 242 / secar la compleja gama de prácticas y elucubraciones brindadas por las lumbreras del "antifascismo" y la "democracia’’, examinando con meticulosidad su ineficacia y contenido. Es tan copiosa la producción de consignas y alegatos que sería tarea ímproba seguir cronológicamente su relación. Pero, hay que hacer una mención especial con la tesis coincidente sustentada por Oliver, Santillán, Peiró y
otros de que: "la revolución social significaba la dictadura anarquista", el "totalitarismo revolucionario". Se podría decir que una vez conocida la actuación que les cupo a los autores de esas ridículas frases, ellas no tendrían ningún valor. Pero, como existen muchos seres que se identifican fácilmente con los pirueteros del ideal y modelan su pensamiento y sus expresiones a la última moda - máxime si ésta refuerza sus interpretaciones temperamentales- vamos a intentar una refutación.

Bastaría con intercalar opiniones de algunos prestigiosos precursores y teóricos del anarquismo que plantean y resuelven el problema social en toda su vastedad. Pero ya sabemos que para los "ministerialistas" es una herejía sentir admiración y respeto por las "barbas venerables" y nada representan los muchos años que aquéllos se pasaron investigando y estudiando, ni tampoco valorizan la enorme propaganda oral y escrita que han realizado; su destacada
actuación en diversas insurrecciones populares; su cruel
peregrinaje por países y cárceles y su inquieta vida de militantes.

Según la tesis sostenida, el hecho de que, estallada la revolución social se destruya por completo el armatoste capitalista; se proclame en igualdad de condiciones econó¬ / p. - 243 / micas a la población de una región, ciudad o pueblo; se desconozcan y anulen todos los privilegios que una pequeña minoría usufructúa por imperativo de la fuerza brutal de las armas; se declare que no existe más explotación del hombre por el hombre; se le arrebate a la burguesía los medios coercitivos de que hoy dispone y se empuje a las multitudes proletarias a completar su bienestar y a defender su libertad y su derecho a la Vida significa "dictadura anarquista", "totalitarismo confederal" o "ambiciones tiranicidas".

Se esgrimen argumentos capciosos y efectistas para desorientar a los trabajadores, queriendo parangonar el oprobioso sistema imperante, de chocante desigualdad económica y social, - donde cualquier botarate enriquecido por medio de audaces atracos o un desequilibrado mental que sueña con superar a Napoleón se convierte, de la noche a la mañana, en el amo de las vidas y riquezas naturales de los pueblos - con la armonía estructural que emanaría de un sistema cimentado en el apoyo mutuo, la comprensión y el razonamiento, la justicia y el amor entre sus semejantes.

Se pretende inferiorizar a los hombres del pueblo que, lanzados a la revuelta en pos de una amplia transformación social, tuvieran que adoptar ciertas medidas de precaución contra posibles reacciones de los zánganos de la colmena humana, que si bien retacearían las costumbres dispendiosas que hoy practican a costa del sudor ajeno, les daría la oportunidad de que dignificaran su existencia con el trabajo honrado, en beneficio de la colectividad.

Y de acuerdo a este criterio tan malabárico, los "minis¬ / p. 244 / terialistas" frenaron los acontecimientos y optaron por plegarse a los que tiranizan, explotan y humillan a los pueblos en nombre del principio de autoridad: el Estado, diciendo, con todo desparpajo, que adoptaban esa táctica "sin considerarse al margen del anarquismo y sin haber hecho dejación de sus principios".

* * *

Son ya demasiado conocidas las crueles consecuencias del brusco viraje inicial y de las claudicaciones ejecutadas por los cenetistas y faístas durante la contienda española, pues además de enlodar, con sus maniobras y componendas aliancistas, la más grandiosa epopeya emancipadora conocida hasta la fecha, llevaron a las muchedumbres ibéricas a un insensato sacrificio y lo traicionaron entregándolo a las fieras autoritarias.

No se podrá objetar que este criterio nuestro es debido al "aislamiento sectario" en que vivimos.

Si como les dijo Companys : "Habéis vencido y todo está en vuestro poder"; si como afirma Santillán en su libro "La revolución y la guerra en España" que "el licenciamiento del ejército vencido nos dio una cantidad de armas que hizo imposible al enemigo toda tentativa de recuperar las posiciones perdidas". "podríamos ser únicos, imponer nuestra dictadura absoluta, declarar caduca la Generalidad e instaurar, en su lugar, al verdadero poder del pueblo"; si cuando los sucesos de Mayo en Barcelona, en los que el pueblo formó barricadas y dominó inmediatamente toda la ciudad y se contaba, además, con cerca de 100.000 milicianos armados en- otras provincias, los dirigentes de / p. 246 / la CNT y la FAI hubieran sido hombres íntegros y de convicciones anarquistas, es segurísimo que en una determinada región de España, Barcelona y Aragón, se habría implantado por unos meses, días u horas, un sistema de convivencia social basado de acuerdo al más sublime, solidario y justiciero ideal de redención: la Anarquía, haciendo flamear en los mástiles de muchos edificios la bandera roja y negra, que es símbolo de libertad y amor para
la humanidad doliente y expoliada.

Y no es esto una fantasía. La vieja luchadora anarquista Emma Goldmann, que vió de cerca los acontecimientos de España, declaró meses después de iniciada la guerra civil:

"Estoy profundamente persuadida, segurísima, que si la CNT -FAI, teniendo todo en sus manos y bajo su dependencia, hubiese bloqueado los bancos, disuelto y eliminado guardias de asalto y guardias civiles, puesto candado a la Generalidad en vez de entrar en ella para colaborar, dado un golpe mortal a toda la vieja burocracia, barrido a los adversarios vecinos y lejanos, hoy, se puede estar seguro, no sufriríamos la situación que nos humilla y nos hiere, porque la revolución hubiera tenido para consolidarse sus lógicos desarrollos. Dicho esto, no entiendo afirmar que los compañeros hubieran podido realizar la anarquía, pero sí encaminarla, aproximarse lo más posible a ese comunismo anárquico de que se habla aquí".

Se nos retrucará que si eso se hubiera intentado y realizado, todas las potencias: totalitarias y "democráticas" habrían cercado por tierra y bloqueado por mar el territo¬ / p. 246 / rio y las poblaciones emancipadas y, además, las fracciones políticas "antifascistas" se habrían unido para combatirlos y eliminar ese ensayo revolucionario.

Pero, ¿ocurrió, acaso, lo contrario? ¿No fueron perseguidos, masacrados y encarcelados los anarquistas por unos y otros? ¿No hubo acuerdo entre las potencias totalitarias y de las otras para eliminar el foco de rebelión que representaba, principalmente, Barcelona? Y en cuanto a los "antifascistas" de adentro ya se conoce las indignantes especulaciones personalistas que estuvieron realizando todos los lobos de la política, haciendo el juego, unos a los países totalitarios y otros a los "democráticos", pero todos juntos al capitalismo internacional.

Hubiera sido más digno, más heroico, más ejemplarizante brindar la vida, todas las que se perdieron, en aras a la materialización del sistema de convivencia que anhelamos los anarquistas, antes que optar, diligentemente, por decepcionar a los trabajadores y ofrecerse a colaborar con el Estado.

Razón tuvo R. González Pacheco para escribir, de vuelta de España, su cartel "Todo", cuyo párrafo final transcribimos:

"En este instante del mundo, de sí o no, de bien o mal, sólo los que no pueden, por cobardes o por débiles, juegan a algo. Son los que siempre, también, ventajearon las derrotas de los valerosos y los fuertes. Los que entre los dos extremos del varonil todo o nada, del salto hacia el infinito o el regreso a la caverna, se quedaron en el medio, entre dos audacias, que, para ellos, son dos miedos... El / p. 247 /pueblo quiere todo. La Anarquía es todo. ¡Ahora y siempre, los anarquistas por todo!"

* * *

El ideal anarquista no ha sufrido mengua alguna, ni ha sido desvalorizado en su grandiosidad social con la infeliz y desastrosa actuación de los compañeros de la CNT y de la FAI en el transcurso de los treinta meses de la guerra civil en España. Son estos camaradas los que han negado sus concepciones ideológicas, han ensombrecido su hermoso historial revolucionario y han demostrado incomprensión o desconocimiento del fundamento emancipador que la idea anárquica compendia.

La Anarquía es acción viril, inquietud creadora, responsabilidad, pensamiento altruista y bondadoso y amplia libertad. Destruye prejuicios, arrea banderas, borra mojones fronterizos y capacita a los hombres y los modela para convivir en un ambiente de franca camaradería, de apoyo mutuo y de afecto fraternal.

A medida que los acontecimientos históricos obligan a parangonarla con todas las doctrinas sociológicas que la combaten y la niegan, se destaca nítidamente la genialidad de su estructuración y principios y no se percibe mente humana que llegue a superarla.

El ideal anarquista sigue irradiando - con relampagueos vivificantes- hermosos manojos de amor y de esperanza sobre la conciencia de los pueblos avasallados, tristes y haraposos, y éstos cifran en su materialización el despuntar de la roja aurora de sus ensueños redentores. / p. 248 /

En cuanto a las prácticas y consignas colaboracionistas que ensayaron y aconsejaron los cenetistas y faístas, tenemos la convicción que no han de prosperar ni arraigar se en la médula del movimiento obrero forista y de la militancia anarquista - de ambas orillas del Plata - que lo orienta y lo defiende, porque aquél y ésta han aquilatado experiencia y recogido enseñanzas en las grandiosas e imperecederas contiendas económicas y solidarias a través de más de 40 años de existencia orgánica federalista y mantienen al tope los gallardetes de la rebeldía y de la acción directa contra el Capital y el Estado, afirmando, con tesorero optimismo y con inmenso espíritu de sacrificio, el norte finalista del Comunismo Anárquico.

Muchas veces la reacción estatal ha hecho estragos en las filas proletarias foristas; muchas veces la corriente confusionista se ha presentado para exhibir sus "innovaciones" practicistas, pero siempre se ha sabido capear el temporal reaccionario y anular las modalidades autoritarias. En esta oportunidad, - también, hemos de salir triunfantes de los graves problemas que los acontecimientos ibéricos ha planteado al proletariado internacional.

* * *

No obstante la amargura y el escepticismo que se apoderó de muchas mentalidades proletarias, después de conocer en todos sus detalles la tragedia que vivió y vive aún el valeroso pueblo español, no debemos entregarnos en brazos de la desesperación y de la inercia, ni declararnos derrotados. Hay derrotas que son victorias. / p. 249 /

Los hechos, los relampagueos rojizos que rasgan el panorama de la lucha social, que se hace más cruel y sanguinaria a medida que se agudiza, por más desalentadores y desfavorables que sean, dejan siempre una estela resplandeciente que ilumina el sendero a recorrer para llegar a la meta redentora y previenen a los pueblos a confiar más de sus propios medios que de las promesas de los logreros de la política que, con poses revolucionarias, bajan al seno de las multitudes a medrar de su sinceridad e hidalguía para acrecentar sus prestigios que necesitan para negociarlos al mejor postor entre las castas privilegiadas. El capitalismo tiene sus arcas bien repletas, para comprar conciencias que estorben sus planes de predominio y explotación.

Queda entonces, una enorme labor de capacitación y de siembra de rebeldías a realizar por los anarquistas, en la conciencia de las muchedumbres laboriosas.

Para destruir el confusionismo que inyectan en el campo obrero los claudicantes del ideal, es necesario desarrollar más actividad, poner más tesón en el esfuerzo y más calor en las acciones gremialistas. Los cuadros foristas deben cuidarse del virus revisionista y reforzarse con nuevos contingentes revolucionarios.

Si las violentas reacciones que han desencadenado los Estados "democráticos" contra nuestra militancia, no han hecho mella en nuestra conciencia anarquista, el desastre que soporta el proletariado español ha de acicatearnos para luchar con más ahínco por la emancipación de la especie humana. El porvenir nos pertenece y debemos marchar hacia el porvenir por la Anarquía.