Agustin Souchy y su juicio sobre Cuba en 1960 (con notas de XII 2007)

Sábado 22 de diciembre de 2007, por Souchy Augustin

Agustin Souchy y su juicio sobre Cuba en 1960 con notas de XII 2007

En el verano de 1960 se publicaron en La Habana dos colecciones populares baratas de sendas diez libros en la editorial Lex. Uno se titulaba Cooperativismo y Colectivismo, con tres colaboraciones. La primera sobre los precursores de la doctrina cooperativa King, George, Costa, Gide, la segunda del director del INRA A. Núñez Jiménez sobre “Las cooperativas del Instituto Nacional de Reforma Agraria, y “Estudios sobre Cooperativas y Colectivización en México, Israel, España y Cuba” de Agustín Souchy, presentado como “eminente profesor”, “figura muy destacada en los medios del anarcosindicalismo español, pese a su origen alemán [...] El estilo sencillo y expresivo de Souchy, su formidable espíritu observador y su firme convencimiento libertario sitúan su aporte en nuestra Biblioteca en plano de especial significación [...] altamente ilustrativo y esencialmente orientador.” (pp. 6-7).

¿Por qué destacar esas páginas antiguas y sólo pp. 250-257 y 337-338 cuando el texto empieza en la p. 91 y termina en la p. 338? Sencillamente porque lo esencial está allí, con una justeza que sigue impresionando, y por cierto prisma que se va a comentar brevemente entre corchetes en el mismo texto.

[Conclusión de la parte sobre colectivización en España]

Sobre ello nos sirve de consuelo saber que en España, en los medios campesinos, obreros y amplios sectores intelectuales, palpita un ferviente afán de liberación. La revolución concluyó en España con la victoria del franquismo. Pero se reanudará con fuerza de torrente acaso en día no lejano.

Franco a los veintitantos años de ejercer el poder no ha hecho sino sumir al país en la ruina más perfecta. La economía española puede citarse como modelo de los desastres. [Ausencia de informaciones, el Opus Dei estaba dando a la economía un fuerte impulso con la introducción de muchas multinacionales] El antifranquismo es general y los acontecimientos revolucionarios no tardarán en producirse.

Así pues, hemos de tener la esperanza de que aquellas colectivizaciones maravillosas de Tarrasa, Amposta y Membrilla por no citar sino las más próximas a nuestra memoria, renacerán muy pronto. ..

Capitulo VII Las cooperativas en la reforma agraria de Cuba

I El Proceso Revolucionario Cubano

La historia no se repite ciega y automáticamente. Sin embargo, ciertos acontecimientos que ocurren en diferentes tiempos y distintos lugares nos incitan por su similitud a examinarlos y valorizarlos por analogía. La revolución cubana no es una sencilla imitación de lo ocurrido en otros países; pero tiene rasgos comunes con las revoluciones del siglo XX en el Continente americano Un análisis de la revolución cubana nos invita a hacer confrontaciones con otras revoluciones de los últimos tiempos ocurridas en el hemisferio occidental.

Los detalles de la lucha revolucionaria de Cuba son verdaderamente extraordinarios. El régimen de Batista no tuvo sólidas raíces en la conciencia popular, sino que fue rechazado por casi todas las capas sociales en los últimos años de su existencia. Esta negativa actitud popular, así como la situación política creada por los excesos de la dictadura misma, facilitaron la acción insurreccional y posibilitaron la victoria final de la revolución. El sorprendente hecho de que el Ejército se desplomase sin sufrir decisivas derrotas en el campo de batalla, solamente tiene explicación en la falta de confianza por parte de los militares profesionales y de la carencia completa de moral combativa. La fe y la moral estaban en sus adversarios. [Totalmente exacto]

El desenlace final de la guerra revolucionaria se consumó por una disolución total del antiguo Ejército. Algo similar había ocurrido casi medio siglo antes en la Revolución Mexicana. Tanto en el México de entonces como en la Cuba contemporánea, se organizó un nuevo ejército revolucionario. [Nada que ver, en México la burguesía se apoderó del poder asesinando a Zapata y a Pancho Villa y sigue traicionando hasta hoy en día] La situación era distinta en los acontecimientos revolucionarios de Argentina [Se tenía bastante retroceso para no soltar una burrada tan grosera sobre Argentina, pero era la visión derechista de parte del movimiento anarquista argentino] y Venezuela algunos años anteriores. En aquellos países, la revolución venció gracias a la sublevación de una parte de los ejércitos, cuyos representantes más destacados contribuyeron eficazmente al triunfo. Es así que los primeros gobiernos revolucionarios eran encabezados por militares. Los generales -Aramburu en Argentina, y Larrazábal en Venezuela- prepararon nuevas elecciones, facilitando así el establecimiento del régimen constitucional y democrático.

En Cuba, los perseguidos luchadores revolucionarios de ayer, que no eran militares profesionales, se transformaron en los nuevos gobernantes de hoy. Los hombres de la Sierra Maestra constituyeron un fuerte organismo revolucionario; no hubo elecciones democráticas, pero lograron el Poder con inmensa asistencia popular.

El nuevo régimen se basa en el entusiasmo revolucionario, en las simpatías y el cariño hacia los heroicos luchadores. La consecuente transformación en la economía, la política y en el orden social, cuyo proceso no ha terminado todavía, es la obra casi exclusiva del Gobierno revolucionario, sin que medie sino por excepción la iniciativa popular. Y mientras persista el mismo clima político revolucionario, no habrá graves problemas en la política interior.

Pero las simpatías vienen y van. Las emociones son volubles. Una popularidad adquirida por actos del pasado, aun heroicos, no es una base firme para la estabilidad permanente de un Gobierno. Y si en el curso del tiempo, un descontento se manifiesta en ciertas capas populares, lo que siempre suele ocurrir, el gobierno "de facto" que quiere permanecer en el poder, tiene que servirse de la fuerza para poder continuar con su obra iniciada. La resultante inevitable de este desarrollo es el terror revolucionario, cuyos clásicos representantes son Robespierre y Stalin. En Francia culminó en el 18 de brumario, y hasta en Rusia, el sangriento régimen de Stalin hubo de ser atenuado por sus sucesores. Un régimen revolucionario no es constitucional pese a que los juristas acomodaticios y ambiciosos aseguren que las revoluciones son fuente de Derecho. ¿También las que fracasan? cabe preguntar. Por otra parte, la juventud no es un atributo eterno del individuo.

El Gobierno revolucionario de Cuba está haciendo enormes esfuerzos para legitimar su existencia con populares cambios profundos económicos y sociales. La obra depurativa de la vieja y corrompida Administración pública, la renuncia de los nuevos ministros a la mitad del salario anterior, la drástica reducción de los alquileres y tarifas de electricidad y teléfonos, las transformaciones de la Lotería Nacional en un Instituto de Ahorro y Viviendas conjuntamente con la construcción de nuevas e higiénicas casas para el pueblo, la instalación de baños en las playas y lugares de recreo público, y, finalmente, la coronación de todas estas reformas por la más importante, la Reforma Agraria, son medidas muy meritorias, aplaudidas por gran mayoría del pueblo cubano y del mundo, salvo naturalmente, las inevitables minorías discrepantes.

Pero en la radiante primavera revolucionaria se advierte también alguna nube: La sincronización de la prensa a una sola tónica, el adoctrinamiento unilateral por la radio y la televisión, la nueva política internacional que lleva al país directamente bajo la base de dominación del ámbito de Rusia y, ante todo, la organización de una economía estatal dirigida por el Gobierno, no son del pleno agrado popular, aunque se quiera hacer ver lo contrario. [Impecable hasta aquí] Se dirá que las concentraciones de masas aplauden y vitorean al caudillo. Pero las masas son amorfas, veleidosas y gregarias. Siempre recordamos, entre mil ejemplos, que en Barcelona, cuando murió el gran líder anarcosindicalista Buenaventura Durruti, en plena guerra civil, a su entierro [noviembre de 1936] concurrieron más de doscientas mil personas, y pocos meses después, casi la misma cifra de personas ovacionaba en el bello Paseo de Gracia a las tropas franquistas, alemanas e italianas que apoyadas por la aviación de Hitler y Mussolini acababan de ocupar la ciudad [febrero de 1939]. ¡Tremenda y trágica experiencia aquélla! ¡Dolorosa enseñanza que ojalá no se vea jamás repetida en este bello país que es Cuba!

[Manipulación de las fechas, paso por alto de las diferencias abismales de contexto, que contribuyó a crear parte del anarcosindicalismo de cúpula en que participaba el mismo Souchy. Las masas son manipulables a veces y simultáneamente muy capaces de luchar por los intereses de las más oprimidos. Ver el texto de Solomonoff http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=447]

En el lapso de un año y medio que ha pasado después de la victoriosa revolución, el lenguaje común en Cuba ha cambiado paralelamente con la nueva política, dando sentido nuevo a palabras viejas. En ciertos lugares del país se dice "dieta" para significar sueldo: un general se llama “comandante”; el monólogo de los jefes revolucionarios ante la televisión es la “democracia directa”; el lema "Patria o Muerte" está haciendo estragos profundos en la mente del pueblo pues lo lógico sería decir "Patria y Vida": Vida grata a todos los cubanos; la reiterada divisa "Consumir lo que el país produce es hacer patria" es una buena intención mal interpretada, que debe rezar inversamente: "Producir en el país lo que se consume". Una gran parte de los cubanos asocian e interpretan la palabra Cooperativa como equivalente a la construcción de grupos de casas nuevas por el INRA; y, en fin, hay otras muchas curiosidades semánticas por el estilo.

El agitado pueblo cubano está viviendo en la atmósfera plena de una permanente tensión política. Juicios y hasta prejuicios emocionales reducen el valor de ponderados argumentos lógicos. Un cambio en este estado de cosas sería muy saludable para la gran obra revolucionaria, tan magníficamente iniciada. La iniciativa revolucionaria radica enteramente en los líderes. Los gobernantes actores están presentando su obra en horas de los canales de
radio y televisión y en una casi absoluta serie de periódicos de tipo oficioso. En la Habana, solamente un diario permanece fuera de la mano rectora del gobierno. Entre tanto, el pueblo escucha y lee como espectador y es sentimiento general que la solución de todos los problemas de Cuba, grandes, chicos y medianos, está en las poderosas manos de Fidel Castro.

¿Logrará el gran líder llevar su nave revolucionaria a puerto seguro? Así lo deseamos; pero por desearlo de corazón quisiéramos no se demorasen determinadas rectificaciones que según hemos percibido durante nuestra estancia en Cuba, grandes sectores de opinión desean, principalmente aquellas que tiendan a garantizar que el régimen de gobierno no tiene ni tendrá otro encuadramiento que el que le señale el “fidelismo”. [Buenísimas observaciones]

Una consideración final, un tanto filosófica [pp. 337-338]

El experimento de las Cooperativas que visitamos controladas por el INRA se presta para hacer ciertas consideraciones sobre la filosofía nacional-revolucionaria hoy tan en boga en muchos países jóvenes. Las ideas nacional-revolucionarias están, sin duda, influenciadas por los postulados de la revolución rusa. La filosofía estatal de la Rusia actual viene desde Alemania, teniendo como padre espiritual a Carlos Marx. En la filosofía de Marx se basó Lenin, y los fundamentos filosóficos del partido hoy en día en el poder en Rusia son esencialmente marxistas. El inspirador de Marx en el orden filosófico fue F. W. Hegel. La famosa doctrina de Hegel es la evolución objetiva que se manifiesta en la “objetivización fenomenológica del espíritu”. Marx aceptó la dialéctica de Hegel en principio, sustituyendo no obstante, el espíritu por la materia. Es así que se formó el materialismo dialéctico, tan caro para Lenin y sus discípulos. Según esta doctrina, la evolución objetiva culminará inevitablemente en el comunismo. Eso por un lado. Pero hay más. En la teoría de la evolución objetiva, el hombre como tal, no tiene un papel preponderante, siendo sometido irrefutablemente a la ciega “ley evolutiva”. Tal doctrina nunca fue un obstáculo para los dictadores y caudillos que mueven a las masas como el jugador los peones en el ajedrez, considerándose a sí mismos como los instrumentos de la evolución objetiva de Marx o del espíritu universal de Hegel. La filosofía de Hegel sirvió en el siglo pasado al rey de Prusia, para dar fundamento doctrinal a su absolutismo. La filosofía de Marx valió en el siglo actual a Stalin para justificar su dictadura.

Todo ello está superado en la actualidad, teóricamente al menos. Pero la idea de la dirección estatal en la economía, en nombre de un ideal nacional-revolucionario, - es decir “evolución objetiva” - se deriva de la filosofía hegeliana. Son pocos los que saben de dónde emanan las fuentes espirituales de que se alimentan en sus expansiones doctrinales.