Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de Mayo libro entero]

Martes 28 de diciembre de 2004, por frank, Peciña Miguel

Frank MINTZ Miguel PECIÑA

LOS AMIGOS DE DURRUTI, LOS TROTSQUISTAS Y LOS SUCESOS DE MAYO

Madrid, Campo Abierto Ediciones, 1978, 107 pp.

Publicamos este texto que comprende las octavillas y el manifiesto de los "Amigos de Durruti", grupo que estaba compuesto por anarquistas hostiles en su mayoría a la militarización y partidarios de la continuidad revolucionaria frente al politiqueo y al pactismo. Así como la "Voz Leninista", editado por militantes procedentes del POUM, que en las jornadas de mayo de 1937 se encontraban luchando con los anarquistas, defendiendo las aspiraciones revolucionarias del pueblo.
Sólo tratamos, pues, de dar la palabra a los que heroicamente defendieron siempre esas aspiraciones.

INDICE

Prólogo, de Guti ........................ 5
Introducción ........................... 9
La agrupación "Los Amigos de Durruti........10
Balius: "Atención trabajadores.............. 13
Balius: "La contrarrevolución en Marcha.......15
Balius: "El papel de Cataluña en la revolución Española........18
Pellicer: "El momento actual............... 20
La Generalidad y el Orden Público .........23
Acto de los Amigos de Durruti ............. 26

Los hechos de Mayo

Cronología ............................ 28
Provocación y contraespionaje ............. 34
Los Movimientos de Tropas en Aragón .......37
La situación de los Trotskistas ............. 39
Manifiesto del POUM . . . . . . . . . . . . . . ......44
Octavilla del grupo Berneri ................ 45
Octavilla y manifiesto de los "Amigos de Durruti"........... 45
"Nuestra presentación..................... 49
"No somos agentes provocadores...........65
"La Guerra y la Revolución................. 67
"Nosotros, agentes provocadores..." .. . .71
"En defensa propia....................... 72
"Hacia una nueva revolución................ 75
¿En favor o en contra de los Amigos de Durruti? .....92
ACLARACIONES....................... 108

/p. 5/ PROLOGO

"Los Amigos de Durruti" nacen en un momento muy determinado y por ello poseen unos caracteres específicos. Pero el nacimiento de este grupo encierra en sí toda una serie de cuestiones. Cuestiones que hoy día es preciso que los anarquistas y libertarios meditemos, analicemos y sobre todo sepamos aplicar cotidianamente.

Se ha hablado mucho de los perjuicios que ocasionó la entrada de la CNT, o mejor dicho, de los dirigentes de la confederación, en el gobierno de la Generalidad, primero, y en el de Valencia después. Pero siempre se ha olvidado, o por lo menos no se ha visto clara la actitud que adoptaron los que hoy se llaman base. Puesto que la actitud de los cuadros cenetistas demostró que ya en aquel entonces hasta en la propia organización anarcosindicalista, había diferencia entre el militante que trabajaba y luchaba en el frente o en la colectividad y los que ocupaban los puestos de los distintos comités regionales, de Federación de Industria y Sindicatos e incluso ministerios. Y siempre hay que hablar de base, aunque no nos guste el término, cuando en la misma organización existen diferentes niveles de control, debido al acaparamiento de información o cualquier otra circunstancia, entre los que ocupan algún cargo y los que no. Hubo un "importante sector de opinión (que) empezó a manifestar su protesta contra la conducta de los comités", según palabras de José Peirats. Y es aquí donde está la verdadera importancia y utilidad que hoy día nos puede aportar el estudio de grupos como los de los Amigos de Durruti.

No basta con tomar una actitud positiva o negativa ante su actuación, hay que ir más lejos. Hay /p. 6/ que dejar de lado rencillas personales, demagogias. Hay que ir al fondo y el fondo de la protesta contra la conducta de los comités, es que cuando se protesta se hace contra algo con lo que no se está de acuerdo. Y si tenemos alguna confianza en los militantes de una organización algún valor hemos de darle a esa protesta. Y en caso de que no queramos darle ninguna contestación de valor es que hay dos intereses distintos en esa organización, los de los comités o los de la base.

Pero no debemos quedarnos en el análisis de lo que supusieron "Los Amigos de Durruti" en 1939 con la derrota. Hay que venir más cerca, que en este caso es ir al fondo de los que nos interesa. No basta con lamentarse; los comités claudicaron ante las fuerzas estatales que buscaban frenar las luchas. Hay que saber porque claudicaron y dar respuesta para que esos males que aquejaron alguna vez a la organización no se vuelvan a repetir y si continúan presentes atajarlos.
El movimiento libertario español no debe entrar en polémica con los socialistas autoritarios, sean del signo que sean, sobre con cuantos kilos de sangre se contribuyó para ayudar al nacimiento de la democracia que actualmente padecemos bajo la vigilante mirada de la "monarquía institucional". Hoy es día de actuación, de hacer organización. Hay que aprovechar la democracia formal burguesa para organizarse y ser más fuertes. Porque basándose en principios diferentes lo que da fuerza tanto al capitalismo como al socialismo autoritario es la organización.

Pero el fin no justifica los medios. La organización que construyamos los libertarios ha de ser prefigurativa de la sociedad que queremos: sin estado, sin intermediarios y solidaria. Y para que esto ocurra alguna vez hay que ir sentando las bases ahora.

Es preciso reconocer errores, no sólo pasados sino presentes. Todavía hoy estamos a tiempo. Todavía hoy podemos reconstruir críticamente el pasado de /p. 7/ la CNT para comprender unos errores y con esta comprensión corregidos.

No hay que pararse en 1939. Hay que ir más adelante. ¿Qué representó el exilio para el movimiento libertario español?. Las nuevas generaciones de anarquistas que acudimos a la CNT nos encontramos no solo con la deformación de la historia oficial o la autoritaria, sino que además dentro de la propia organización no se ha iniciado un debate abierto sin tapujos. profundo sobre el pasado de ella y que no debe ser confundido con la historia de las batallitas. Debe ser la clarificación de todo aquello que nos preocupa y queremos ponerlo en práctica. No hay que alardear de ignorancia y "pasar" del pasado. Este nos influye y nos influirá más cuando menos comprensivo seamos con él. ¿Quién entiende la política de pasillos y de "toma" de cargos que hoy día sacude la organización por parte de tendencias de las que oímos hablar en los pasillos de los sindicatos?.
Es muy triste al militante que acude a la CNT encontrarse con la organización convertida en campo de batalla político, en donde las "acusaciones" de marxista, trosquista, ácrata, sindicalero alcanzan significados solo realmente comprensible para aquello que los lanzan y que muchas veces encierran un sectarismo del que hasta ahora creíamos exclusivo a los autoritarios.

Y esto provoca reacciones en la militancia. Reacciones y esto es lo grave, que pueden ser manipuladas políticamente por tal o cual tendencia. Y esto es lamentable en una organización que se llama anarcosindicalista.

Hay que exigir una total clarificación dentro de la CNT de los problemas que nos acucian. Acción sindical, Acción directa, federalismo, autogestión, etc... pero sin política. Y un paso para evitar esta es exigir la clarificación del pasado mes reciente y lejano.
Y aquí es donde debemos enmarcar el estudio del significado de "Los Amigos de Durruti".

/p. 8/ Es cierto que hay que ver sus opiniones con visión critica. Pero esto no debe hacernos perder el fondo de la cuestión. Los grupos de este tipo surgen dentro de una organización cuando esta empieza a entrar en crisis. Y hoy día la CNT, en palabras de un militante vasco está enferma.

Todos los militantes anarquistas, centristas o no, deben conocer el fondo de la cuestión que enfrentó a parte de la militancia con los comités. Hay que ser consecuentes con nuestros principios y no caer en el principal error que un anarquista puede cometer "creer que el fin justifica los medios".

Por ello para hacer una organización apolítica, en el sentido burgués de la palabra, hay que empezar por no hacer de esta organización un campo de batalla política, aunque esta sea con el loable fin de no hacerla.
Toda política es sectaria y sectarios son aquellos que jugando al más puro parlamentarismo en nombre de puros principios, se apoyan en votaciones o las provocan.
Hay que discutir, discutir, discutir. De la discusión sale la luz y no de las votaciones. Acusamos a los autoritarios de manipular las asambleas y nosotros mismos manipulamos las nuestras.

Hay que clarificar en los sindicatos. Establecer más relación entre distintos sindicatos para empezar a crear una verdadera solidaridad.

Sirvan estas líneas para que la CNT sea un ejemplo de organización libertaria.

Salud y Anarquía Guti

/p. 9/ INTRODUCCION

A pesar de los esfuerzos realizados en 1977 por algunas revistas para conmemorar el 40 aniversario de los hechos de mayo, el balance de las contribuciones no presenta ninguna novedad historiográfica de importancia. Se siguen presentando estos hechos como una provocación: para los comunistas, los culpables son los trotsquistas y los anarquistas incontrolados; y para los anarquistas "oficiales" Santillán y Federica Montseny, los culpables son los comunistas y algunos sectores anarquistas "nerviosos", "indisciplinados".
En ambos casos, se presenta, se busca un chivo expiatorio. En la propaganda comunista, los provocadores son siempre los trotsquistas, entre los que se incluye el POUM (!!!), y los incontrolados "Amigos de Durruti". Ese mismo calificativo de provocadores fue empleado por la CNT para definir la actuación de los "Amigos de Durruti".

Saliendo al paso de lo que nos parece una deformación, damos la palabra al "Amigo del Pueblo", con una selección de los textos más representativos, a nuestro parecer. Publicamos el texto entero de las octavillas y del manifiesto de los "Amigos de Durruti" y del grupo "Voz Leninista", ya que hasta ahora, estos textos se citaban mal, fragmentaria y confusamente.

Así los lectores pueden tener la versión del grupo que representaba mejor las aspiraciones de la base durante los hechos de mayo.

Frank Mintz y Miguel Peciña, 6-XII-1977

/p. 10/ LA AGRUPACION "LOS AMIGOS DE DURRUTI"

Este grupo aparece oficialmente con el siguiente comunicado en el órgano de la columna, "Frente", no 77, p.3, del 8 de marzo de 1937:

"Los Amigos de Durruti" no es un grupo más. Nosotros pretendemos que la revolución española se compenetre de la savia revolucionaria de nuestro Durruti. "Los Amigos de Durruti" permanecen fieles a las últimas palabras pronunciadas por nuestro camarada en el corazón de Barcelona denunciando la labor contrarrevolucionaria y mostrando con trazos viriles el camino que habíamos de seguir".

"Para inscribirse en nuestra asociación es indispensable pertenecer a la CNT y demostrar un pasado de lucha y de amor a las ideas y a la Revolución. De una manera transitoria se reciben las inscripciones en Rambla de Cataluña, 15, principal (Sección de periodistas de la CNT)".

Más precisamente parece ser que el núcleo principal era "una parte de camaradas de la Columna Durruti, en el sector de Gelsa, que se negaron a aceptar terminantemente (la militarización) lo que era un acuerdo de la organización cuando las otras columnas confederales lo habían aceptado."

"Se les conminó varias veces a que depusieran su actitud y acataran los acuerdos de la organización. Estas indicaciones que fueron hechas por parte de los Comités Regionales CNT-FAI, fueron desatendidas por completo". "Transcurridas varias semanas y visto que no era posible armonizar la división de criterio que existía en la Columna Durruti, bajó a entrevistarse con estos comités una comisión presi /p. 11/ -dida por el camarada Manzana y en una reunión conjunta de los mismos expuso la delicada situación porque atravesaba la Columna, ya que entre las dos partes existía tal tirantez que se temía degenerara en un choque sangriento." "después de deliberar largo rato acordaron que en el término de quince días, a partir de la reunión abandonarían el frente, entregando las armas a otros camaradas que fueran a reemplazarlos". (FAI "Informe que este comité de relaciones de grupos anarquistas de Cataluña presenta a los compañeros de la región", Barcelona, marzo de 1937).

Aquella actitud existía también en la Columna de Hierro, pero sus componentes se disgregaron. En cambio, en una entrevista en "La Noche" del 24 de marzo de 1937, Pablo Ruiz "delegado de la cuarta agrupación de Gelsa, integrada por unos seiscientos militantes CNT-FAI "declaraba: "Cuando marchamos al frente dejamos en manos de los compañeros la marcha victoriosa de la Revolución, desde el punto de vista anarquista. Pero en la estructuración de la misma se ha dado participación a partidos políticos que no sentían la revolución por tener que defender intereses de pequeños burgueses y a la UGT que comparada con nosotros tenía un reducido porcentaje en Cataluña y una muy escasa influencia en la vida económico-administrativa de la Revolución. Y claro está, al pactar con ellos perdimos la hegemonía de la Revolución y se han visto precisados a ir transigiendo día por día, con lo que se ha desfigurado la revolución con la merma de las conquistas revolucionarias alcanzadas en los primeros días".

"Ello ha dado lugar a la formación de los "Amigos de Durruti", ya que esta nueva organización tiene como objetivo primordial conservar intactos los postulados de la CNT-FAI, remontándose al 19 de Julio, a fin de imponer que sea la organización sindical la encargada de la dirección económica-social, sin dar participación a los partidos políticos, /p. 12/ por considerar que no estaban capacitados para considerarlos renovadores. Todo ello sin pretender imponerlo por la fuerza sino por medio de la propaganda en el seno de la CNT, reviviendo el espíritu creador y organizador de la misma, que no podemos dejar decaer".

"Y soy opuesto a la participación de los partidos, por estimar que traería aparejada la pérdida de la revolución a la que se ha de desembocar por todos los medios, pero nunca transigiendo con grupos que además de no sentir la revolución están en minoría".

Por tanto, en la práctica como en la teoría, la agrupación se proponía volver al movimiento de autogestión y de guerra revolucionaria que hubo en la base en julio y agosto de 1936. Es notable que esto es una condena indirecta pero implacable de todo lo realizado por la CNT-FAI desde las esferas del Poder, y se acompaña de la antipatía declarada a los partidos políticos. Por fin, la Agrupación afirma su deseo de pasar a la acción, sin alianza con grupos minoritarios, lo que es un tanto vago, pero quizá se pueda interpretar de dos maneras (¿a la vez?) -rechazo del POUM-rechazo de grupos anticomunistas pero no revolucionarios como los partidarios de Largo Caballero.

El 19 de abril de 1937 en Barcelona, "Los Amigos de Durruti" dieron un mitin con Francisco Pellicer, Pablo Ruiz, Jaime Balius, Francisco Carreño, desde Valencia V. Pérez Combina mandó su adhesión, y presidió Romero.
Pellicer planteó el "problema de las subsistencias, diciendo que éstas han llegado a tal altura que con los jornales que actualmente se cobran no se puede comer. Expuso la necesidad apremiante de acabar con los especuladores que con su conducta se apartan y falsean el espíritu de la revolución".

Jaime Balius afirmó que "La revolución y la guerra van íntimamente unidas, y ambas hay que ganarlas".
/p. 13/ "Dijo que hay que socializar rápidamente todas las riquezas del país, pues hemos de luchar solos contra todos, y dirigió duros ataques a los nuevos ricos que van al café en coche, quemando oro, puesto que con oro pagamos la gasolina. Refiriéndose a los políticos dijo que aún hay quien cobra 165.000 pesetas al mes, mientras los que defienden con las armas en la mano al pueblo cobran diez pesetas diarias; y que aún subsiste la farsa parlamentaria de los diputados que se reúnen de vez en cuando para prolongar el estado de alarma; esto en cuanto al Parlamento Nacional, pues el de Cataluña, ni siquiera sirve para eso". (Fuente : La Vanguardia 20-4-1937, p.4).

Atención, trabajadores. ¡Ni un paso atrás!

Los sucesos que, de un tiempo a esta parte, vienen sucediéndose -y no queremos entrar en detalle - son lo suficientemente explícitos para que nos sintamos alarmados por el cariz de determinadas actuaciones.
No ha de conceptuarse como algo singular el desplante que se manifiesta cotidianamente en contra de las esencias y de las conquistas de la revolución. La conducta de la pequeña burguesía, de los Cuerpos armados y de toda la masa amorfa que aguarda la primera ocasión para apuñalar a la revolución, halla el camino trillado por culpa nuestra, a causa de las muchas concesiones que hacemos a nuestros propios enemigos.

Sabemos sobradamente que todavía pululan por nuestro suelo un gran número de emboscados, y de defensores de situaciones antípodas, que se han acomodado a la presente situación. Podríamos dar nombres y pruebas, pero la indiferencia y el sabotaje, que muchas veces parte de los Centros oficiales, no permite que se sanee la retaguardia. /p. 14/

La labor contrarrevolucionaria es facilitada por la poca consistencia de muchos revolucionarios. Nos hemos dado perfecta cuenta de un gran número de individuos que consideran que para ganar la guerra se ha de renunciar a la revolución. Así se comprende este declive que desde el 19 de Julio se ha ido acentuando de una manera intensiva.

De acuerdo con esta poca fe en la victoria de la clase trabajadora, podemos leer un artículo del camarada Peiró, en el que se hacen una serie de sugerencias que al lector le han de producir un efecto deprimente. Y en l mismo terreno, hallamos colocados a un crecido porcentaje de militantes que consideran que para orillar el peligro de una intervención extranjera, hay que dejar en suspenso el ritmo de la revolución.

Estamos en un momento muy parecido al que se vivió en Francia, en el curso de su revolución del siglo XVIII, cuando se pedía a grito pelado la suspenión de los clubes y en un instante similar al que vivió la URSS cuando se propugnó por la eliminación de los Soviets. En nuestra revolución se pide que desaparezcan los Comités y las Patrullas de Control. No cabe duda que nos hallamos en pleno oleaje contrarrevolucionario.

No hay que buscar parangones de carácter histórico. Los culpables somos nosotros mismos, que teniendo la revolución en nuestras propias manos, nos asustamos ante la grandiosidad del momento y que por temor a la metralla de los buques extranjeros cedimos en bandeja la revolución a los partidos que, indudablemente, habían de estrangularla. ¿No es cierto? ¿Estuvimos a la altura de las circunstancias? Ni por asomo.

Cada momento en la vida de los pueblos tiene sus características específicas. Si no se recoge debidamente, el resultado, en la plasmación de los hechos diarios, en el terreno político y social, es de efectos contraproducentes. En estos siete meses de guerra, /p. 15/ encontramos ejemplos a espuertas. Los anarquistas hemos llegado al límite de las concesiones. Si proseguimos cediendo posiciones, no cabe duda que dentro de poco seremos desbordados y la revolución pasará a ser un recuerdo más. Por esta razón de peso es de desear que se inicie una nueva ruta.

No es justificable que para llevar a las masas al frente de batalla se quieran acallar los anhelos revolucionarios. Debería ser todo lo contrario. Afianzar todavía más la revolución para que los trabajadores se lanzasen con brío inusitado a la conquista del nuevo mundo que en estos instantes de indecisión no pasa de ser una promesa.
Recomendamos que se preste atención a la embestida contrarrevolucionaria. Ha llegado la hora de reaccionar. Salvemos la revolución con nuestra propia vida, si es preciso, pero no demos ni un paso más atrás.(Jaime Balius La Noche 2-3-37).

Unas declaraciones de Largo Caballero. La contrarrevolución en marcha.

No podemos disimular la sorpresa, que nos ha causado las declaraciones hechas por el Premier del Gobierno de Valencia a un repórter del periódico Le Temps. El texto del verbalismo presidencial que recoge el rotativo parisino es de un hondo sentido reformista. No llegamos a comprender como Largo Caballero ha cometido tal ligereza.

Aquí no ha ocurrido nada, manifiesta Largo Caballero. Y asegura al repórter de la Villa de la Lumière que después de la enorme conflagración que estamos viviendo permanecerá en pié, con más o menos retoques, el armazón que apuntalaba la España anterior al 19 de Julio. A través de la conversación, señala que las actuales incautaciones han sido llevadas a cabo con el exclusivo objeto de poner en marcha los lugares de producción, que fueron abandonados por /p. 16/ sus burgueses, pero que, más tarde, cuando concluya la sangría actual se restablecerá el statu-quo que precedió a las jornadas de julio.

Además, Largo Caballero habla de nacionalizar los servicios públicos como máxima aspiración y de entregar determinadas propiedades a organismos colectivos de trabajo. Pero en lo que se refiere a la federación de los grupos étnicos se mantiene en una posición estrictamente unitaria y alude tan solo a la autonomía de Cataluña y de Vasconia. Y, por lo que atañe al ejército, afirma que sólo existirá el del Estado Central.

Las declaraciones de Largo Caballero son hechas horas antes de ponerse en vigencia el control de nuestras fronteras terrestres y marítimas. ¿Habrá hablado de esta manera para atraerse a la rubia Albión y a la Francia veleidosa? No creemos que persiga tal objeto, más bien entendemos que nos hallamos ante una etapa de hondas transcendencias para la revolución española.

El peligro manifiesto de la contrarrevolución lo hemos constatado en muchas localidades de reducido volumen, en donde la burguesía ha hallado acogida en la UGT y con este broquel sindical se han crecido de tal manera que el ambiente de siete meses atrás se ha convertido en un algo parecido a épicas pretéritas. Al aludir a la UGT no quiero negar que en nuestros medios se hayan infiltrado individuos de la anterior situación, pero la diferencia consiste en la reacción que se produce en los cuadros de militantes revolucionarios de la CNT y de la FAI
Un ligero análisis desde el 19 de julio hasta la hora actual, nos permitirá establecer que la Revolución ha ido de traspiés en traspiés. Del espíritu y de los anhelos de las primeras jornadas, no queda nada en pié. En cambio se está mascando la entronización de la contrarrevolución, en el sentido nato de la palabra.
Largo Caballero ha sido sincero. De la Revolución no va a quedar nada! Nuestras presunciones se /p. 17/ confirman. ¿Pero estas declaraciones no están relacionadas con la caída de Málaga, con la retahíla de derrotas sufridas y con el abandono en que se halla el frente de Aragón? ¿Tratará el líder socialista de sentar un trampolín para que la opinión pública acepte de agrado un pastel amañado en los contornos del Lago Lemán? ¿Es que se persigue ahogar la revolución para que Inglaterra, que compra piritas a Franco, se decida a elaborar una fórmula que sirva de componenda?
Es muy difícil adivinar el pensamiento de Largo Caballero, y de sus adláteres, pero unas manifestaciones tan desalentadoras para los trabajadores que poseen un mínimun de dignidad de clase, no son las más a propósito para levantar en vilo al paria que tan generosamente derrama su sangre. Tales declaraciones, además de ser contrarrevolucionarias van a causar un gran perjuicio en las relaciones que vayan a establecerse entre las dos sindicales. No juzgamos que sean oportunas, sin fijarnos en la contextura reaccionaria, que las nutre.

Hace muy pocos días que denunciábamos el oleaje creciente de las fuerzas que constituyen la entraña de la contrarrevolución. Faltaba, tan sólo, que se confirmasen nuestras presunciones y ha llegado la rúbrica oficial de la urdimbre contrarrevolucionaria que parte de los ministerios y pasando por diversas ramificaciones, llega a la calle con una variedad de matices que para nosotros no eran desconocidas.
Después de las manifestaciones de Largo Caballero ha llegado la hora de hablar sin tapujos. Un político que habla en estos términos no representa al proletariado, que si se parte el pecho en los campos de batalla es para conseguir algo más que lo que apunta el líder reformista. Su obligación es la de dimitir, si es que ha perdido la confianza en la Revolución, pues de lo contrario habrá que pensar en radicalizar nuestra Revolución, pasando por encima de una serie de obstáculos que están creando nuestros /p. 18/ propios burócratas.

La guerra se ha de ganar, pero con el acervo completo de la Revolución. Actuar de bomberos en la hora presente es de una responsabilidad enorme. Pero los que sentimos la Revolución sabremos defenderla.

El Presidente del Consejo de Ministros debe presentar la dimisión, pues se ha manifestado en pugna con la clase trabajadora. Los parlanchines y los timoratos deben estar al margen de la hora actual. (Jaime Balius La Noche 12-3-37).

Es una hora de precisar. El Papel de Cataluña en la Revolución española.

No nos sorprende la actitud que han adoptado los partidos políticos que se cobijan al socaire del Frente Popular. Tampoco nos ha cogido desprevenidos el griterío ensordecedor de las agrupaciones que reclaman a grandes voces que la revolución ha de supeditarse, por entero a las necesidades inmediatas de la guerra.

Este criterio apuntado todavía hallaría argumentos convincentes que podrían esgrimirse con bastante éxito, en una plaza sitiada como Madrid. Es, a todas luces notorio, que en el caso de la capital castellana se propugne, por encima de todo, por un statu-quo rígido de guerra y que se aplace para más adelante un cúmulo de facetas de una entraña netamente revolucionaria. Y las mismas razones podrían aducirse en una Andalucía o en otros puntos de la Península que se ven seriamente acosados por los fascistas.

Pero el caso de Cataluña es muy distinto. Nuestro perímetro se halla completamente descongestionado de fuerzas enemigas. Nuestras milicias obreras han establecido nuestros bastiones mucho más allá de los lindes fronterizos. No existe, pues, un peligro inmediato de invasión como realmente ocurre en otras /p. 19/ partes.

La coyuntura revolucionaria ha polarizado su centro de gravedad en tierras catalanas. Desde tiempos inmemoriales que los aldabonazos de Cataluña repercutían en España entera, y lo que hoy dice nuestra Demarcación geográfica es recogido al día siguiente a lo largo de la Península Ibérica. Si esta característica ha matizado la personalidad de Cataluña en la corriente de renovación hispánica, con mucha más razón ha de valorizarse el sentir de la hora actual de la zona de mayor potencialidad industrial y en donde convive un proletariado más perspicaz y despierto.

La responsabilidad del proletariado catalán en la hora presente es de un volumen desmesurado. Ha de ser Cataluña quien marque la nueva estructuración económica, social y política que ha de surgir de este oleaje de sangre que encharca nuestro suelo. Pero si nos cruzamos de brazos, ¿cómo vamos a influenciar las restantes demarcaciones que por imposiciones de la guerra no pueden entregarse a un período de realizaciones revolucionarias?

La fortuna que tuvo Cataluña de poder dominar la intentona militar a causa de su especial configuración económica y social, ha de aplicarse al trazado de la nueva sociedad. Nuestro deber es el de marcar la pauta que después del fragor guerrero seguirán, sin ningún género de duda, las zonas hermanas.

No hemos de olvidar que la guerra, al imponer una severa disciplina y un montón de caracteres que son propios de la guerra, obstaculiza el avance revolucionario. Pero hemos de tener la suficiente visión de supeditarnos a los imperativos bélicos en los lugares en donde la gravedad de la situación obliguen a ello. En cambio, en los sitios que permitan llevar adelante la revolución, no se ha de dudar en implantar nuestras consignas.
En el caso de la zona catalana aún se juntan detalles que impulsan a no ceder en nuestro papel de adalides de la revolución. No podemos confiar en una /p. 20/ Valencia que ha sido invadido por el Madrid burocrático, en donde forzosamente la revolución habrá sufrido un rudo golpe, ni en otros puntos de Levante que por no poseer nuestra cohesión es del todo imposible que jueguen un rol de la importancia que ha de desempeñar la Cataluña confederal.
La CNT y la FAl han de meditar mucho sobre este aspecto que lo consideramos de vital importancia. No podemos confiar en los socialistas ni en su adláteres, pues están comportándose paralelamente a los mencheviques rusos. La garantía de que la revolución no será una ficción radica en el proletariado catalán y en las organizaciones obreras que no están mediatizadas por los sectores reformistas y pequeños burgueses.
No descuidemos la hora histórica que ha sonado para Cataluña. Sepamos estar a la altura de las circunstancias. (Jaime Balius La Noche 23-3-37).

El momento actual

Una mirada escrutadora desde la atalaya magnífica que son más de ocho meses de lucha es conveniente y necesaria.

¿Estamos satisfechos de los resultados obtenidos en favor de la causa emancipadora del pueblo? No. No lo estamos, aunque justifiquemos, como queramos el que no hayamos avanzado más en el camino de nuestra emancipación.

Podíamos y debíamos avanzar más, y a estas alturas, ningún partido político ni ningún aspirante a dictador, se atrevería a preguntar insolentemente: "¿Cuantos afiliados tiene la CNT en Cataluña?".

Hemos sido excesivamente condescendientes, y excesivamente pusilánimes, en no habernos apoderado del poder en Cataluña para de esta forma pesar sobre el boicot que ejerce el Gobierno de Valencia sobre la CNT y la FAI en Cataluña y de rechazo /p. 21/ en Aragón, ya que hablar de la región catalana, es hablar del frente aragonés. Pusilánimes porque nos amedrentó la amenaza de una intervención extranjera. Podíamos y debíamos haber tomado el poder, y estoy convencidísimo que la Revolución hubiera seguido otro curso, y la guerra igualmente. La intervención extranjera ya sabemos que ha sido exactamente igual al temor que nos poseía por el mes de julio.

En aquel entonces, nadie circulaba por Cataluña sin el aval de la CNT Todo era nuestro, absolutamente todo.
Companys decía que mandáramos, que dijéramos que había que hacer, que él estaba dispuesto a refrendar políticamente frente a España y el extranjero nuestra obra revolucionaria. ¿Qué queda, señor Companys, de aquellos propósitos suyos? Nada.
Se quiso ganar tiempo al tiempo, para que se rehicieran las fuerzas político-conservadoras, de la democracia burguesa y el centralismo socialista, marca Moscú. Y después de que el tiempo tenía que ser el mejor ayudante de la clase media y la burocracia, contra la CNT y la FAI, nuestros deslices durante los meses de colaboración antifascista hicieron el resto, para llegar a la grave situación actual.
¿Cuántas han sido las fallas que hemos tenido durante el lapso de tiempo mencionado? ¡Tantas que sería interminable enumerarlas!
En el terreno de Abastos dejamos campar por sus respetos a todos los logreros y agiotistas de la región, en vez de habernos incautado, como medida de guerra, de toda la industria de la alimentación de las principales comarcas y ciudades de Cataluña, para no llegar al caos actual en este problema.
Hoy no se puede comer con un sueldo mediano en Cataluña. Sin embargo, los hoteles y restaurantes de lujo rebosan de manjares. Esto es un insulto al hambre del pueblo y sobre todo a los familiares de los milicianos que luchan. Los cafés de lujo, repletos /p. 22/ de vagos, eternamente sentados en las mesas, en vez de coger un fusil ó un azadón en el campo.
La burocracia a la orden del día, en todos los centros oficiales, en los cuales reina el desbarajuste y la incapacidad más palmaria.
La mendicidad y la prostitución en plena vía pública. Una industria de guerra en mantillas.
El campo nos odia, porque solo nos hemos preocupado de vivir bien en las ciudades, y sobre todo en esta pútrida Barcelona, repleta de aburguesados comités de control, que cogen el coche incluso para sus quehaceres particulares.
¿Esto es la revolución? Para esto no hacía falta pasar tanta calamidad antes del 19 de Julio, y perder tantas vidas dicho día y después. Pero basta de lamentaciones y análisis retrospectivos, ya que lo que interesa es el hoy y el mañana.
Debemos coger Abastos, de grado o por fuerza; debemos suprimir los hoteles y cafés; los dancing y la prostitución. Establecer el jornal familiar. Que los capitales de cada industria sean propiedad del Sindicato respectivo. Municipalizar la vivienda. El jornal familiar ha de alcanzar a todo el mundo. Intervenir, como medida de guerra, todo el grande y pequeño comercio de la alimentación, para restablecer el orden en la retaguardia, aunque el que no esté conforme con esta medida y lleve el carnet que lleve grite cuanto quiera.
Aumentar la jornada de trabajo, y rebajar los sueldos de los paniaguados, para que todo el mundo coma. Y el que no encuentre acomodo en la ciudad en un trabajo útil que coja el tren, que en el campo hace falta gente para que los compañeros campesinos no trabajen tantas horas.
Esta es la obra que precisa realizar contra todos los políticos hipócritas que pretenden aplastar a la CNT y a la FAI (F. Pellicer La Noche 14-4-1937)

/p. 23/ LA GENERALIDAD Y EL ORDEN PUBLICO

"El Consejo de la Generalidad no puede continuar sus labores bajo la presión, el peligro y el desorden" El Presidente Companys y el consejero de Seguridad Interior se muestran satisfechos de la situación en Barcelona.
"El Consejo de la Generalidad, ante la situación anormal del orden público, no puede continuar sus labores bajo la presión, el peligro y el desorden que supone la existencia de grupos que en algunos lugares de Cataluña tratan de imponerse por la coacción y comprometen la Revolución y la guerra.
Por lo tanto, el Gobierno suspende su reunión y espera que inmediatamente todos aquellos que no dependan directamente del Consejo de la Generalidad se retirarán de la calle con el objeto de hacer posible que desaparezcan rápidamente la inquietud y la alarma en que vive actualmente Cataluña.
Al mismo tiempo el Consejo de la Generalidad ha tomado las medidas necesarias con el objeto de asegurar el cumplimiento estricto de sus determinaciones".
El Presidente Companys, al entrevistarse a mediodía con los informadores, les manifestó:
- Quiero darles una satisfacción, ya que anoche manifestaron ustedes deseos de verme con el afán de obtener una amplia información de estos Consejos que se han celebrado deseo muy comprensible. No les atendí porque una vez publicada la nota dada por el Consejo, sencilla, pero suficiente, no quería añadir ninguna ampliación que pudiese parecer una amenaza, un ruego o un requerimiento, etc., que pudiesen ser mal interpretadas.
Ahora solamente tengo que celebrar el hecho de que la perspectiva de unos fusiles, que tanta falta hacen en el frente, vinieran a perturbar la marcha de las decisiones del Consejo. Me felicito que esa pers- /p. 24/ pectiva haya desaparecido y se haya vuelto a la normalidad sin necesidad de que el Gobierno haya tenido que poner en juego los resortes de que dispone.
El Consejo seguirá estudiando los problemas pendientes, rechazando toda coacción o apariencia de coacción.
El consejero de Seguridad Interior ha recibido a los periodistas y les ha manifestado que, como consecuencia del acuerdo del Gobierno, que cristaliza en la nota de ayer noche, reiteradamente retransmitida por las emisoras, se procedió a montar los servicios correspondientes, con el objeto de hacerla efectiva. Así pues, el consejero estuvo toda la noche en contacto directo con toda Cataluña y pudo constatar que la orden del Gobierno, en general, ha sido acatada, por referencias dadas por los comisarios de Orden Público.
"En Barcelona se procedió también, en debida forma, al cumplimiento de las disposiciones del Gobierno de la Generalidad. He de decir que, salvado pequeños incidentes que fueron superados, el orden fue efectivo. Consecuente a las disposiciones tomadas, continuará la actuación de esta Consejería en este sentido, y no dudo que la colaboración de las organizaciones y sindicales del Frente antifascista y, sobre todo, del pueblo de Cataluña, haremos posible una retaguardia que nos llevará al triunfo definitivo de la guerra.
Yo estoy dispuesto con toda serenidad, pero tambien con toda energía, a que así sea.
Es todo cuanto tengo que decirles, remitiéndome a los acuerdos del Gobierno". (La Noche 30-4-37)

El Consejo de la Generalidad se ocupó del Orden público en Cataluña
¿Será constituida la Comisión que vienen recabando los consejeros confederales?
/p. 25/ De la reunión del Consejo de la Generalidad, terminada a las nueve de la noche del sábado, el consejero de Cultura, Sbert, dio la siguiente referencia a los periodistas que le aguardaban en la secretaría:
- El Consejo ha sido dedicado a examinar la situación general del Orden Público, sobre el cual ha informado extensamente el consejero de Seguridad Interior. El Gobierno ha constatado con satisfacción que había mejorado la situación actual y que las medidas tomadas en el último Consejo habían sido ejecutadas, en general, con eficacia. El Gobierno está decidido y firmemente resuelto a llevar la normalidad a todos los rincones de Cataluña. Ha dado un voto de confianza a los consejeros de Seguridad Interior y Defensa para que, de común acuerdo y cada uno dentro de su respectiva jurisdicción, procedan a poner en práctica las medidas necesarias, al objeto de resolver aquellas cuestiones que quedan pendientes.
Uno de los informadores preguntó al señor Sbert si se había constituido una Comisión para el estudio del orden público, a lo que el señor Sbert contestó en sentido negativo, y añadió que los consejeros de Defensa y Seguridad Interior habían quedado reunidos junto con el consejero primero inmediatamente después de terminado el Consejo, con el fin de ocuparse de esta cuestión.
Claro está que la negativa del consejero informante, hizo sospechar a los periodistas que la escuchaban, que si no se había constituido tal Comisión, se había hablado de ella por lo menos.
Y aún no faltó quien creyese saber que los consejeros de la CNT deseaban la Comisión, compuesta por un individuo de cada una de las organizaciones que componen el Consejo, y encargada de examinar sobre el terreno las causas de algunos sucesos de orden público, a fin de salir de la maraña de referencias parciales.
La proposición, muy razonable, fue combatida /p. 26/ por los consejeros comunistas, siempre según los que se juzgan enterados de la cuestión.

Manifestaciones del consejero Aguado

El consejero de Seguridad Interior pasó toda la mañana de ayer en su despacho oficial, en donde recibió varias visitas. Despachó asimismo con el secretario general del Departamento, a quien dio cuenta de la situación del orden público en Cataluña, que es completamente normal.
A última hora de la tarde, Artemio Aguadé, visitado por uno de nuestros redactores, le dijo que la tranquilidad en Cataluña era completa, lo cual hacía constar con satisfacción. (La Noche 3-5-37 p.8)

Acto organizado por los Amigos de Durruti en el Goya

Ayer mañana, en el Teatro Goya, tuvo lugar el acto organizado por la Agrupación Amigos de Durruti. Asistió numerosa concurrencia y presidió De Pablo. Primeramente fue proyectado el film "Diez y nueve de Julio", en el que desfilan los momentos más interesantes del movimiento inicial de liberación del pueblo en su lucha contra el fascismo.
A continuación el presidente glosó la significación del acto, expresando que con éste se levantaba una vez más la bandera de la CNT y de la FAI para hacer una afirmación de sus postulados revolucionarios.
Después Jaime Balius dio lectura a unas cuartillas en las que glosó todos los afanes del proletariado español por el triunfo de sus ideales de justicia, haciendo resaltar los sacrificios y la acometividad de la CNT para lograr dicho fin.
Refiriéndose al 19 de julio dijo que el fascismo no triunfó por haberse encontrado con el proletariado en armas que le cortó el paso.
/p. 27/ Terminó exhortando al pueblo a que mantenga con toda su integridad el pensamiento que alentó en las jornadas revolucionarias del 19 de julio.
Seguidamente Liberto Callejas leyó unas cuartillas, en las que hizo un estudio de la personalidad de Durruti. Expresó que éste fue sencillo y enamorado de la bondad, no siendo cierta la visión que se ha querido dar de él presentándole como un espíritu férreo. Añadió que Durruti luchó siempre por la exaltación del hombre libre y fraternal, y terminó recomendando el ejemplo de su vida.
Habló por último Francisco Carreño, quien puso de manifiesto la vida de perseguido que llevó Durruti por su amor por el pueblo. Historió la actuación revolucionaria de Durruti, que culminó el día 19 de julio, y expresó que éste siempre había permanecido fiel a su espíritu ácrata.
Después de unas palabras del presidente, terminó el acto.
La Noche 3-5-1937, p.8 (reseña más breve en CNT, Madrid, 3-5-37 p.1)

/28 / LOS HECHOS DE MAYO

CRONOLOGIA

Es evidente que las causas profundas son los compromisos políticos que los líderes de la CNT aplicaron e hicieron aplicar a partir de los primeros días de la resistencia al golpe fascista, tanto en Barcelona como en toda la España republicana.
Son muchísimos los incidentes que ocurrieron, nos limitamos a algunas semanas antes de los hechos.
Choques, conflictos
5-3-37 Robo de doce tanques que fueron encontrados unos días después en el cuartel "Vorochiloff" del PSUC en Barcelona.
25-4-37 Asesinato de Roldán Cortada, ex trentista del Comité central del PSUC.
27-4-37 Asesinatos de tres anarquistas, entre los cuales Antonio Martín, alcalde de Puigcerdá.
1-5-37 Barcelona no celebra el 1° de mayo, porque la Generalidad no lo permite para evitar incidentes.
Lunes 3-5-37 Tres camiones con guardias con orden del Consejo de Orden Público de la Generalidad ocupan parte de la Telefónica, En unas horas muchos grupos armados de trabajadores se forman.
Los comercios cierran, los medios de transportes se paran.

/29 / Martes 4-5-37
Tiroteo durante la noche. Numerosas barricadas. Lucha violenta en varios puntos de la ciudad.
En Sanz, 400 guardias son desarmados.
El comité regional de la CNT pide 2 tanquetas para defender su local.
La artillería del Montjuich y la del Tibidabo apuntan la Generalidad.
Entre 22 y 23 h., tentativa de ataque con 2 tanquetas de la Generalidad.
Centenares de detenidos en ambos lados.

Miércoles 5-5-37
Cierta normalidad, pero hacia las 11 h., violentos combates en el centro; en particular contra las sedes del PSUC y la Generalidad.
Incautación de los talleres de La Batalla del POUM. Ocupación de la estación de Francia por la Guardia Civil.
El CR de la CNT encarga 3 tanquetas más.
13 h., Sese, ministro UGT matado delante del sindicato CNT de esp. públ.
Locales del sind. CNT de Sanidad, de las juventudes Libertarias y el CR atacados por los guardias. Muerte de un hermano de Ascaso.
Berneri y Barbieri son detenidos por guardias y ugetistas del sindicato de Agua. Unos días más tarde se encuentran sus cadáveres.

Jueves 6-5-37
Cierta normalidad.
12 h., violentos combates en el centro.
Tarde "la situación era más grave que nunca" CN de la CNT (13-5-37).

Viernes 7-5-37
Normalidad, reanudación de los transportes. Cierta vuelta al trabajo.
En Sanz, 230 guardias presos en la "España Indus- /30 / trial" son liberados.
La policía edifica nuevas barricadas; continúan algunos disparos.
Atentado al coche de Federica Montseny tiroteado desde una barricada del PSUC.

Declaraciones oficiales
4-3-37. Disolución de las Patrullas de Control (representación armada de las organizaciones obreras); Esto provocó múltiples discrepancias y la crisis de la Generalidad hasta el 26-4-1937.
29-4-37. Declaraciones de la Generalidad y de Aiguader sobre el orden público y su respeto.
1-5-37. Declaración de la Generalidad sobre la mejoración del orden público.

Lunes 3-5-37
Reunión de la Generalidad de 20 h. a 2 h. 45 del día siguiente.
Martes 4-5-37
13 h. La Generalidad anuncia por la radio que Aiguader tiene la misión de imponer la paz.
13 h. la CNT y la FAI, de Cataluña piden a la policía que no se deje engañar.
13 h. 30 . Los comités regionales de la CNT y de la FAI piden el cese de los combates.
Hacia 19 h., llegan a la Generalidad Vázquez, C.N. de la CNT, García Oliver como ministro y cenetista, Santillán CNT, Alfonso CNT, Hernández Zancajo y Pascual Tomás, comité ejecutivo de UGT, Muñoz de UGT regional.
Hacia 21 h., en radio Generalidad discursos para pedir el cese de los combates de Calvet y Vidiella, UGT, Vázquez, CNT, Zancajo, UGT, García /31 / Oliver, CNT, Companys.
2 h., nuevo gobierno de la Generalidad, sin Aiguader y Rodríguez Salas, y con el secretario regional de la CNT.
12 h., anuncio del nuevo gobierno, se pide que cese el fuego (3er. llamamiento).
Desautorización de "Los Amigos de Durruti". Propuesta de tregua de la CNT-FAI que no se respeta.
15 h., se anuncia que el gobierno central se incauta del Orden Público en Cataluña.
Dos barcos de guerra republicanos llegan.
Hablan en radio Generalidad Vidiella, UGT, Vázquez, CNT. Terradella Esquerra, Herrera CNT, Valdés, Colomer y Ardiaca PSUC, F. Montseny CNT y ministro (3er. llamamiento a la paz de la CNT-FAI).
22 h., nota del nuevo gobierno de la Generalidad para el cese de los combates (4° llamamiento). Hacia 23 h., comunicado UGT-CNT para el cese de los combates (4° llamamiento inútil).

Jueves 6-5-37
Hacia 15 h., Companys toma la palabra para decir que acepta Pozas designado por Valencia, pide "serenidad" (5° llamamiento de la Generalidad).
Del Barrio es nombrado secretario de la UGT, en sustitución a Sese, los dirigentes del POUM son expulsados de la UGT.
19 h. 30 la Generalidad pide el cese de los combates (6°).
23 h. 30 Radio Generalidad anuncia la adhesión de las Patrullas de Control al cese el fuego (Eran la fuerza principal de la lucha, según Cruells).
Viernes 7-5-37
2 h., la Generalidad pide el cese el fuego (7°). Radio CNT dice que se ha conseguido un acuerdo. Azaña, presidente de la República, se decide a ir a Valencia, juzgando que el peligro ya pasó.
/32 / 13 h., liberación por la policía de 206 presos.
18 h. Llegada de Torres jefe de los guardias mandados por Valencia.
Hacia 21 h., llegan 5000 guardias de Asalto y 2 compañías motorizados en 80 camiones (Cruells) o 120 (Peirats). Disparan al pasar delante del CR de la CNT-FAI.
Radio: comunicado de la CNT-FAI por la unidad y la calma.

Oposición y críticas

Inicios de marzo de 1937 creación de la Agrupación de `Los Amigos de Durruti".
19-4-37. Mitin de los "Amigos de Durruti" en Barcelona para denunciar las dejaciones y la necesidad de ganar la guerra y la revolución.
2-5-37. Mitin de los *’Amigos de Durruti" en Barcelona.
Reunión a las 7 de la tarde en la Casa CNT del Comité Regional de la CNT y del Comité Ejecutivo del POUM.
El comité nacional de la CNT manda 1 delegado a cada regional y 3 al frente de Aragón para sosegar los ánimos.
Llegada de parte de la División Carlos Marx del Frente de Aragón.
Ordenes terminantes" de la Conserjería de Defensa dirigida por la CNT para que las fuerzas confederales ` no intervinieran para nada en el conflicto" (circular de los CC.RR de la CNT y de la FAI del 8-5-37, en Boletín de Información CNT-FAI 11-5-37.

Miércoles 5-5-37
Octavilla de "Los Amigos de Durruti".
En Barbastro, en Lérida, en Valderrobres, los milicianos CNT y POUM chocan con oposición de la CNT a ir a Barcelona.
En Tarragona y en Tortosa el central telefónico es atacado así como los centros anarcosindicalistas. Misma cosa en Vich.

Jueves 6-5-37
La columna de 5000 guardias de Asalto procedentes de Valencia participa en la represión de la CNT-FAI en Tarragona y Reus.
El día 8 fue marcado por las vejaciones y la actitud anti-CNT-FAI de las tropas de Valencia. Ese mismo día "Los Amigos de Durruti" distribuyeron su manifiesto (o quizá el 9).
Las barricadas fueron deshechas, excepto las del PSUC que quedaron hasta fines de junio (según Cruells).

La mayor parte de las cifras sobre las víctimas se refieren únicamente a los días de lucha, sin tomar en cuenta las liquidaciones que hubo después y los heridos que pudieron morir. Por tanto, las cifras que damos son mínimas. Excepto Salas (o.c. -p.1046) que indica no más "de un centenar", al parecer por falta de reflexión, los diferentes autores dan de 400 a 500 muertos y 1000 heridos, excepto Souchy que da 1500 heridos y el soviético Maidanik con 950 muertos y 2.600 heridos, pero sus camaradas de Guerra y Revolución ponen 500 y 1.000. Aunque Orwell y otros muchos escribieran que en mayo hubo más víctimas que en julio de 1936, no parece cierto ya que H. Thomas en su última edición cita 500 muertos (200 antifascistas) y 3.000 heridos en dos días, cifras de fuentes anarquistas (que no hemos averiguado).
Según Orwell, los participantes fueron entre 5.000 y 10.000, lo que concuerda con las de Maidanik, y / 34 / con los del bando opuesto daría un total de unos 20.000. El material militar se limitó a fusiles, bombas de mano y ametralladoras, y coches blindados y morteros del lado anarcosindicalista.

Provocación y contraespionaje

Dos versiones del todo contradictorias son esgrimidas por los comunistas de un lado y los anarquistas y poumistas de otro, ambas aparecieron justo después de los acontecimientos.
Así Privada del 9 de mayo de 1937, p.5., "ahora está perfectamente claro el papel provocador que en los últimos acontecimientos desempeñó la banda trotskista fascista del POUM, actuando mediante sombríos contactos con grupos de golfos anarquistas entre los que un buen número de agentes armados de Franco". (firmado por E. Tamarin) Treball del P.S.U.C. era, en comparación, más moderado: "el papel preponderante del "putsch" lo jugaron los incontrolados, movidos por los fascistas y los trotskistas. No obstante, la nefasta acción de los mismos encontró un terreno abonado por una actuación determinada que, anteponiendo los intereses de una sedicente "revolución" (que no tiene nada que ver con la verdadera Revolución) a los intereses de la guerra, dejó que el mal se hiciera cada día más grande y más infeccioso". (13-5-37, p.6,últ.)
En la posguerra, dicha versión fue enriquecida con una cita de Von Faupel (archivos militares alemanes) embajador nazi en Burgos, un mensaje del 13 de mayo de 1937 indicaba que Franco había provocado con sus agentes los disturbios de Barcelona.
Pero dos hechos dan al traste con el efecto de aquella cita. Primero, bien pudo ser un embuste de Franco ante los alemanes para darse categoría. Segundo, el responsable del contraespionaje franquista / 35 / en la zona catalana (José Bertrán y Musitu en su libro Experiencia de los Servicios de Informaciones del Nordeste de España durante la guerra Madrid, Espasa Calpe, 1940, 271 pp.) no dice nada semejante, ni mucho menos. Sólo hace alarde de la rapidez con que transmitió ciertas noticias a Franco, durante mayo de 1937.
La versión contraria se funda en misteriosos contactos de miembros del gobierno y de la Generalidad antes de las Jornadas y la presencia del contraespionaje soviético (injerencia del cónsul en Barcelona, miembros de la policía secreta encargados de liquidar ciertas personalidades).
En el exilio, dos libros dieron pábulo a la misma versión, Agente de Stalin de Krivitsky y Ministro de Stalin de Jesús Hernández, al afirmar que los espías soviéticos tramaron la provocación de la Telefónica.
En realidad, en un caso como en otro, de admitirse la premeditación y la metódica preparación, hay fallos inexplicables.
Si fue una provocación anarcopoumista ¿por qué en los sectores de Lérida, de Aragón, no liquidaron catalanistas y comunistas? ¿Por qué no emplearon la artillería pesada y todos los tanques producidos por la industria de guerra confederal, para acabar con la Generalidad y los 5.000 guardias de Asalto que llegaron de Valencia?
Si fue una provocación soviéticomarxista ¿por qué durante los tres primeros días fueron militarmente incapaces de aniquilar a los anarquistas? ¿Por qué no utilizaron armas pesadas, tanques, aviones rusos?
Por tanto, la única respuesta lógica es que no hubo una provocación con fecha y hora señaladas de antemano (&), sino una serie de improvisaciones, de

(&.) A lo sumo Companys, teniendo parte de las milicias alpinas en Barcelona desde el mes de marzo (Serra d’Or, 11-1976) pudo haber incitado a Rodríguez Salas, ya que él por estar fuera el lunes 2 tenía una coartada.

/36 / tira y afloja, entre las dos partes, que culminó con la explosión espontánea, por saturación y asco, de los trabajadores anarcosindicalistas.

Apostilla a la historiografía comunista.

Ya Orwell enseño las contradicciones de los órganos comunistas ingleses para informar sobre mayo, en su estupendo libro "Homenaje a Cataluña".
En 1960, Maidanik da en ruso una primera versión histórica en "El proletariado español en la guerra nacional revolucionaria". Los guardias de Asalto fueron atacados por provocadores y declasados desde la Telefónica. Participaron en la lucha 1.000 miembros del POUM y 6.000 de la CNT, FAI y Juventudes Libertarias. Pero en Levante y Madrid, "la CNT no se solidarizó".
Dos años más tarde, Pritsker en otro libro ruso Hazaña de la república española da el primero la cita de los archivos alemanes, sin modificar el relato de su compañero.
Ivan Maiski, ex embajador soviético en el comité de no intervención en Londres, actualmente decano del hispanismo soviético, presenta una versión personalísima en Cuadernos españoles, puesto que "el 3 de mayo, nutridos destacamentos anarcosindicalistas desarmaron a los guardias de Asalto e iniciaron el avance hacia el centro de la ciudad. En estas acciones desempeñó un papel singularmente activo la milicia de la costa. Los putchistas se apoderaron de la central telefónica, montaron ametralladoras en los tejados de las casas y apostaron francotiradores en los lugares apartados." (p.122-123)
Otra versión estrafalaria es la del general soviético Pablo Bátov, en Bajo la bandera de la España republicana, Moscú, (hacia 1967) "Había sido organizado en mayo de 1937 (un hospital donde estaba Bátov), durante el putch de los trotskistas en Barcelona. El motín fue sofocado por los obreros de las fábricas y empresas de Barcelona". (p.253)
En 1971, en Guerra y Revolución en España, / 37 / Moscú, tomo III, empezado cuando la Pasionaria y Líster estaban en el mismo partido, se lee que hubo "imprevisión" de parte de Aiguader y "neutralidad" de "las masas obreras confederales" (p.74)
En 1974, Carrillo en su libro Demain l’Espagne alude a las "contradicciones internas al proceso revolucionario soviético... trasladadas sobre el plano internacional". Y últimamente, en "Destino" de abril de 1977, Rafael Vidiella declaraba a propósito del asesinato de Andrés Nin "Fue un caso lamentable y, posiblemente, un verdadero asesinato. 0 con toda seguridad un asesinato. Pero yo afirmo que ni el PCE ni el PSUC tuvieron nada que ver con ello. No puedo negar, ni negaré nada acerca de la posible implicación de los servicios secretos de la Unión Soviética porque nada me consta al respecto. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no sólo operaban los servicios secretos rusos, porque otros países los tenían. . . Extraña declaración cuando en la misma página a una pregunta sobre la influencia de "agentes rusos", Vidiella contesta "En absoluto".
Esperemos pues la visión eurocomunista de la guerra de España.

Los movimientos de tropas en Aragón

El cuatro de mayo parte de la 27 División, Carlos Marx, dejó el frente de Tardiente-Alcubierre para llegar a Barcelona, bajo el mando de Del Barrio, e instalarse en el cuartel Vorocholof, (en Sarriá, ¿?). Habría unos 2.000 hombres de los 7.500 que componen el total. (según Santillán Por qué perdimos la guerra y Bertrán y Musitu o. c.).
El cinco de mayo, al saber esto, Máximo Franco, con la columna Roja y Negra de la 28 División, Ascaso y milicias de la 29 División, Lenin, del POUM unos 1.500 - 2.000 hombres, dejan el frente de Huesca para ir a Barcelona. En Binéfar, les paró Juan Molina, / 38 / del Consejo de Defensa de la Generalidad, pero actuando como cenetista en nombre del comité regional. (según Peirats y Santillán).
Pero buena parte debió de continuar hasta Lérida donde les pararon la amenaza de la aviación gubernamental (¿en parte soviética?) y la vigorosa presencia de los jefes de la 28 División, los cenetistas Jover y Vivancos, y el poumista Rovira (según Salas Historia del Ejercito Popular de la República, p.1041; Guerra y Revolución Moscú 1971, t. III).

Según el anarquista italiano Umberto Marzocchi, voluntario en la brigada italiana de la columna Ascaso, eran 4000 en Lérida, y fueron las intervenciones de "los generales de la CNT Jover y Vivancos y la amenaza de estar puesto en el paredón si insistíamos en querer desobedecer las palabras apaciguadoras que García Oliver, ministro de la Justicia de la CNT., había transmitido por radio, que hicieron desistir de su propósito a los compañeros españoles" (Umanità Nova 20-12-1964).

El mismo día, en el sector de Teruel, la columna Carod de la 25 División, Jubert, fue hasta Valderrobres donde le paró Joaquín Ascaso del Consejo de Aragón (según Salas o.c.)
Estos datos confirman las afirmaciones oficiales dé los anarquistas de que se negaron a los combatientes dejaran sus puestos en el frente (Souchy o. c. Informe del Comité Nacional "un delegado a cada regional y tres al frente de Aragón" 13-5-37; una llamada telefónica "cada media hora a Caspe" Confederación de Murcia, 5-37).
Pese a la censura oficial y la de la CNT, Nuevo Aragón diario confederal, publicada el seis de mayo en su editorial: "En cuanto a Cataluña, por cuya suerte tanto nos preocupamos en Aragón, sólo no es dado declarar que estamos pendientes de sus destinos, y que cuantos somos y cuantos valemos estamos dispuestos a ponerlo al servicio de su paz interior y de la unidad de sus masas proletarias".

/ 39 / Pero fue una chispa sin más, ya que el mismo periódico publicaba el once un llamamiento de la CNT y de la UGT "a todos los trabajadores y combatientes de Aragón" que decía entre otras cosas "Serenidad y reflexión. He aquí nuestra consigna de hoy y de siempre. Nadie se deje llevar por instigaciones o maniobras extrañas".

La situación de los trotskistas de “Voz Leninista" y de "El Soviet" durante los sucesos de mayo de 1937
Como es sabido la Izquierda Comunista, la organización trotskista española que dirigían Nin y Andrade, se unió al BOC de Maurín llegando a constituir en septiembre de 1935 un nuevo partido: el POUM. En enero de 1936 el POUM firma el pacto de Frente Popular; Trotsky reacciona de inmediato el 22 del mismo mes con la publicación de un artículo, "La traición del Partido Obrero de Unificación Marxista", que equivale a una ruptura pública. El anatema de Trotsky supuso no solamente el distanciamiento del POUM de los partidarios de la IV Internacional, sino que además dificultó el arraigo del trotskismo en España, al menos durante los tres años siguientes en que transcurre la guerra civil. Sin embargo, el tema ha producido abundante literatura por la asimilación injustificada que se hizo del POUM con el trotskismo, particularmente con motivo de los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona.
La inexistencia de una organización trotskista española al estallar la guerra, hizo que los militantes extranjeros defensores de la IV Internacional trataran en los primeros meses de acercarse al POUM. Los combatientes trotskistas, que preferían autodenominarse bolchevique-leninistas, estuvieron presentes tanto en Madrid, como en Barcelona, aunque en número muy reducido. Políticamente organizados no hubo más de cincuenta personas entre milicianos y / 40 / civiles; en su mayoría eran franceses, italianos refu-giados en Francia y belgas. En agosto de 1936 intentaron "entrar" en el POUM, pero su admisión fue rechazada por el Comité Ejecutivo, ya que los portavoces trotskistas (Jean Rous y Benjamín Péret) pretendieron que se les reconociera como fracción bol-chevique-leninista y el POUM no admitía la existencia de fracciones. A pesar del fracaso de la negociación en lo que respecta al ingreso orgánico en tanto que fracción, una veintena de trotskistas se alistaron en el batallón "Lenin" con los internacionales del POUM y a fines de agosto partieron a Huesca, dispuestos a entrar en combate. El 7 de septiembre el joven Fauconnet caía víctima de una bala en la cabeza; con su muerte los trotskistas sufrían la primera baja. Poco después, en octubre, el grupo se disolvía.
La participación de Andrés Nin como ministro-consejero de la justicia en el gobierno catalán, constituido el 26 de septiembre de 1936, aleja definitivamente a los trotskistas de la órbita del POUM y, a partir de este momento, van a tratar de organizar al margen de cualquier otra fuerza política el partido de la revolución. Empresa imposible si tenemos en cuenta que los trotskistas eran poco numerosos y extranjeros en su mayoría, iban contra corriente y ade-más estaban divididos entre sí. Efectivamene llega-ron a constituirse dos grupos rivales : el de "Voz Le-ninista" y el de "El Soviet", nombres de sus boleti-nes respectivos. El primero era el grupo oficial, reconocido por Trotsky, del que los más destacados re-presentantes fueron "Munis" (Fernández Grandizo), el poeta surrealista Benjamín Péret y el polaco "Moulin" (Winter). El segundo grupo, si bien se reclamaba de Trotsky, no reconocía la autoridad del Secretariado pro IV Internacional y recibía apoyo de "La Commune", periódico del PCI (Parti Communiste Internationaliste) que encabezaban los disidentes Raymond Molinier y Pierre Frank. El principal animador de "El Soviet" era "Fosco" (Nicola di Barto- / 41 /
lomeo), militante italiano asentado en Barcelona desde mayo de 1936 que fue nombrado por el POUM para el cargo de delegado del control y de la recepción de extranjeros. "Fosco", que durante los dos primeros meses de la guerra ejerció en los locales del hotel Falcón el mencionado cargo, tras haber rechazado el ingreso en el POUM a título individual, no tuvo más remedio que dimitir.
En mayo de 1937 el grupo de "El Soviet" se reducía a siete ú ocho personas (según la información suministrada por "Sonia" - Virginia Gervasini - compañera de "Fosco") y su participación en las jornadas de mayo se limitó a hacer acto de presencia en las barricadas. Un militante llamado Rémy hace una rápida alusión en un artículo de La Vérité (revista teórica del PCI, no 1 enero de 1938) y Virginia Gervasini nos informa en 1977 de cómo, delante de los locales del POUM en las Ramblas, "Fosco" fue desarmado por un grupo de guardias de Asalto. En cualquier caso "El Soviet" no publicó ninguna octavilla del 3 al 9 de mayo. Por el contrario, el grupo de "Voz Leninista", que tampoco disponía de fuerzas y medios considerables (en Barcelona contaba unos quince militantes), lanzó el martes 4 de mayo, segundo día de la lucha, el breve texto siguiente:
" ¡Viva la ofensiva revolucionaria’. Nada de compromisos. Desarme de la GNR y Guardia de Asalto reaccionarias. El momento es decisivo. La próxima vez será demasiado tarde.
Huelga general en todas las industrias que no trabajan para la guerra hasta la dimisión del gobierno reaccionario. Sólo el Poder Proletario puede asegurar la victoria militar.
Armamento total de la clase obre- / 42 / ra.
¡Viva la unidad de acción CNT-FAI-POUM!
Viva el Frente Revolucionario del Proletariado. En los talleres, fábricas, barriadas, etc.: Comités de defensa Revolucionaria.
(Sección Bolchevique-leninista de España Por la IV Internacional)
(Establecemos el texto basándonos en la fotografía-facsimile de la octavilla publicada por La lutte Ouvrière, del 10 de junio de 1937, no 48).
Munis asegura en su libro Jalones de derrota: promesa de victoria (Ed. Lucha Obrera, México 1948) que los obreros cenetistas distribuyeron en las barricadas la octavilla trotskista del día 4. Orwell que, du-rante los sucesos de mayo, permaneció todo el tiem-po en las inmediaciones del "Falcón", plaza del Teatro, dice en Homage to Catalonia (Penguin Books) haber leído la octavilla, lo que nos permite afirmar que al menos se difundió entre los elementos del POUM y afines.
El llamamiento de la octavilla a "la unidad de acción CNT-FAI-POUM" dista de ser una mera consigna, pues al comienzo de la lucha los cenetistas, las juventudes libertarias y el POUM, con absoluta unanimidad, hicieron frente común contra las fuerzas de Orden Público, el PSUC y los catalanistas. El Comité Ejecutivo del POUM en una reunión con el Comité Regional de la CNT en la noche del día 3 llegó a proponer incluso que ambas organizaciones se pusieran en cabeza del movimiento. La Batalla del día 4 (ver el manifiesto en anexo) lo apoya decididamente, pero, una vez que el conflicto no se resuelve con rapidez por la vía de las armas y que los dirigentes anarquistas nacionales y locales condenan el enfrentamiento con repetidas llamadas al cese de hosti- / 43 /
lidades, el POUM abandona su actitud beligerante y termina alineándose sobre las posiciones de la CNT.
Finalmente, un punto importante a esclarecer es el de saber si hubo o no colaboración entre los miembros de "Voz Leninista" y "Los Amigos de Durruti". A pesar de las alegaciones posteriores de los trotskistas (Pierre Broué por ej. en una edición reciente de los escritos de Trotsky sobre España, La Revolution Espagnole ed. de Minuit 1975) en las que se da como cierta la existencia de una alianza entre ambos, no tiene fundamento el pretenderlo. Ni durante los sucesos de mayo, ni después, los trotskistas y los Amigos de Durruti publicaron o firmaron en común texto alguno; es más en El Amigo del Pueblo no hemos encontrado asomo de mención a "Voz Leninista" o a la sección bolchevique-leninista de España. La prensa trotskista de la época, si bien expresa su simpatía por la acción de "Los Amigos de Durruti", tampoco permite aducir pruebas de colabora-ción.
No obstante, sí que hubo, a falta de pacto o alianza, coincidencia política entre los trotskistas y los Amigos de Durruti, puesto que fueron los dos únicos grupos que pretendieron en mayo continuar la lucha oponiéndose al alto el fuego.

/ 44 / Manifiesto del C.E. del POUM y del C.E. de la J.C.I. (4 de mayo)

La clase trabajadora, frente a los ataques de la contrarrevolución. La contrarrevolución tiene un plan. Es el que los reformistas del P.S.U.C. han llamado el "Plan de la Victoria". Etapas de este Plan son los hechos ocurridos últimamente. Intentos de asalto a Puigcerdá por las fuerzas de orden público. Intento de ocupación de la ciudad de Figueras. Excursión punitiva a Molíns de Llobregat de los trabajadores en plena calle. Y ayer tarde, asalto armado al edificio de la Telefónica, de la plaza de Cataluña. Provocaciones de la contrarrevolución para pulsar la capacidad de resistencia de las masas trabajadoras. Preparativos del ataque a fondo contra las conquistas de la Revolución.

Pero la respuesta proletaria no ha podido ser más contundente. Miles de trabajadores han vuelto a la calle arma al brazo. Las fábricas, los talleres, los almacenes. . ., han parado los trabajos. Las barricadas de la libertad han vuelto a surgir en todos los luga-res de la ciudad. El espíritu del 19 de julio se ha apo-derado nuevamente de Barcelona. La mayoría de los pueblos de Cataluña se ha hecho eco del gesto de la capital. La clase trabajadora es fuerte y sabrá aplastar todos los intentos de la contrarrevolución.
Hay que vivir alerta con el fusil en la mano. Hay que mantener este magnifico espíritu de resistencia y de lucha, garantía de nuestro triunfo. Y hay que evitar que la contrarrevolución vuelva a levantar la cabeza.
Para esto:
Dimisión de Rodríguez Salas, comisario de Orden Público y responsable directo de estas provocaciones.
Anulación de los decretos de orden público.
El orden público, en manos de la clase trabajadora.
Frente Obrero Revolucionario de las organizaciones que acepten el triunfo sobre el fascismo en el / 45 / frente y la victoria de la Revolución en retaguardia. Creación de Comités de Defensa de la Revolución en todas las barriadas, en todas las poblaciones y en todos los lugares de trabajo.- El Comité Ejecutivo del POUM- El Comité Ejecutivo de las J.C.I.
La Batalla.

Barcelona, martes 4 de mayo de 1937

"Ante una provocación de la contrarrevolución, la clase obrera ha respondido con la huelga general y la lucha en la calle. Nuestro partido fiel a su carácter y a sus sentimientos ha estado en todo momento junto a los camaradas de la CNT y de la FAI"

"Habiéndose aniquilado la maniobra contrarrevolucionaria, los trabajadores deben retirarse de la lu-cha sin falta y reintegrar hoy mismo, de manera dis-ciplinada, al trabajo a fin de continuar produciendo con entusiasmo para vencer rápidamente al fascismo. El POUM da orden a todos los militantes armados de retirarse de las barricadas y de las calles y de reintegrar al trabajo, aunque manteniéndose vigilantes".
(El Comité Ejecutivo del POUM, La Batalla 6-V-1937; retraducido del francés según Lutte Ouvrière, n° 48, 10-VI-1937)

Octavilla del Grupo de Berneri

El periódico Guerra di classe de los compañeros anarquistas italianos, no 15 con fecha del 9 de mayo de 1937 impreso en Barcelona, tiene una separata que trata de los acontecimientos porque el número estaba en imprenta el 3. Esta octavilla "volantino" es del día 9 y la parte que omitimos trata de los detalles de los asesinatos de Berneri y Barbieri.

El segundo 19 de julio

/ 46 / "Una vez más el proletariado de Barcelona ha debido responder a la provocación policíaco-reaccionaria y salir a la calle con las armas en las manos."

"El proletariado revolucionario español que ofreció todo el 19 de julio de 1936 y durante todos aquellos meses de guerra, no ha sido avaro de su vida ni tampoco en las jornadas del 3 al 7 corriente. Calculando con intuición instintiva lo que habría significado dejar pasar desapercibido el gesto provocatorio de la tentativa de ocupación, de parte de la guardia de Asalto, de la central telefónica, el proletariado barcelonés se ha rebelado, con un súbito ímpetu y sin tener demasiado en cuenta la aprobación o la de-saprobación del elemento dirigente de las propias organizaciones."
"Una vez más y como siempre se ha tenido la prue-ba de que todo lo que es vital y operante en un movimiento social, no puede ser más que la expresión espontánea e instintiva procedente de base."
"Ella combatió y combatió bien, y se habría apoderado de Barcelona en las primeras 24 horas de lucha, de no haber sido frenado el magnífico y heroico impulso irresistible por las reiteradas órdenes de los organismos dirigentes."
"Inútil de entrar en los detalles. Toda la prensa los dio de modo más o menos fidedigno. Y nos reservarnos hacerlo en el próximo número. Por ahora, nos falta el espacio. Cabe decir no obstante que hasta hoy ni siquiera nuestra prensa ha reconocido la justeza del generoso impulso del pueblo en revuelta y no ha distinguido bastante entre el pueblo realmente revolucionario y antifascista y, las capas más o menos pequeñoburguesas conservadoras y semifascistas, mando no directamente fascistas, que se enfrentaron. Por eso, nuestra prensa, demasiado preocupada por las consecuencias, no hizo distinción entre las los o más partes en lucha, para la misma todos eran Provocadores o fascistas. Pero, el antifascismo mundial del seno del que vinieron tantas víctimas en
/ 47 / aquellas jornadas de lucha civil y tantos inmolados durante los diez meses de guerra en los distintos frentes, tiene el derecho de ser mejor informado."
"No dejaremos de hacerlo"
"De momento nos limitamos a expresar a todos los que salieron a la calle y barricadaron en las propias sedes para defender el patrimonio revolucionario adquirido con el heroísmo y la sangre del 19 de julio, toda nuestra solidaridad y admiración. Y a los numerosos muertos en la pelea y a los asesinados alevosamente por la mano largo del terrorismo fascista y rojo, repetimos la promesa de continuar el pensamiento y la obra."

La Agrupación " Los Amigos De Durruti", a los trabajadores

Trabajadores:
Una atmósfera enrarecida ha venido formándose alrededor de "Los Amigos de Durruti". A este respecto reina una confusión que sólo puede redundar en perjuicio de los intereses obreros y, por consiguiente, de revolución en su máximo exponente.

Aviesas y ocultas intenciones, han producido este fenómeno. Nuestra dignidad y honradez han quedado en entredicho. En más de una ocasión, nuestra personalidad, ultrajada.

Y es por eso que, heridos en nuestro amor propio y vejada nuestra nobilísima intención, salimos a la luz pública, para poner las cosas en su lugar y disipar las tinieblas en donde las haya.

Y ya sentado lo precedente, pasaremos, con toda alteza de miras y ecuanimidad, a estudiar y aclarar los hechos tal como se produjeron desde su iniciación.
Como todos sabemos, las ansias contrarrevolucionarias, no pudiendo ya silenciar por más tiempo sus intenciones, manifestáronse violenta y provocativamente en mayo, en las calles de Barcelona. Se alzaron / 48 / específicamente contra la masa revolucionaria de la CNT y de la FAI, porque ésta representaba el ariete que a la cabeza de la revolución, había de abatir y aniquilar a todas las fuerzas e instituciones que se opusieran a la plasmación de un mundo nuevo.
El proletariado consciente, sabedor de los propósitos que animan a sus adversarios, se prestó a su defensa. Acudió a sus Sindicatos, requirió un fusil y levantó barricadas en aquellos lugares que podían ser vulnerados por el enemigo atacante. Los intereses sagrados del proletariado, tenían que ser defendidos a costa de sus propias víctimas. Así lo hicieron. Su convicción no podía adoptar otra postura.
Pronto se extendió y se agudizó la lucha. Los obreros, repuestos ya de su sorpresa, pasaron de la defensiva a la ofensiva. Su ímpetu, su entusiasmo y la
fuerza que les daba la razón, convirtiéndose en arrolladora e insalvable oleada. La fuerza pública, en aquellos momentos inconscientemente al servicio de la reacción, era materialmente barrida. Los partidos políticos se batían en retirada y la contrarrevolución estaba a punto de perder su cabeza.
Pero, a este magnífico y espontáneo movimiento obrero revolucionario, le faltaba una orientación concreta y definitiva para que no se desperdiciara,
después de tanta sangre, estérilmente. Entonces "Los Amigos de Durruti", viendo que esta orientación no llegaba de ninguna parte, velando por los altos y sagrados intereses de la clase obrera, y creyendo un deber revolucionario que no podía sosla-yarse, lanzó una octavilla con la intención - pero nunca en terreno particular- de encauzar aquel subli-me esfuerzo y culminarlo con un triunfo total y aplastante, que permitiera un futuro de justicia y concordia. Y esta octavilla, proletaria y revolucionaria cien por cien, fue el cuerpo del delito que los componentes de la agrupación "Los Amigos de Durruti", cometieron en las históricas y gloriosas / 49 / jornadas de mayo, Decía así (&)

(&) Curiosamente la cita diferente en algunos detalles de la traducción integral al francés y en parte al inglés, también se constata que El Amigo del Pueblo no 7, 20-VIII-1937, p. 3, tampoco da el mismo orden ni el mismo estilo, aunque las ideas son totalmente idénticas.
Mucho más grave es la confusión que se hace citando dos partes distintas o deformadas, para llegar a la afirmación de dos octavillas diferen-tes. Es el caso para Munis en Jalones de derrota (1977, p. 460 y 470 ). La deformación aparece en Peirats La CNT en la revolución española tomo II, p. 196 ed. 1952, p. 147 ), la misma cita reaparece -sin fuentes- en Lorenzo Les anarchistes espagnols et le pouvoir p. 270 y en Mayo Sangriento de Cruells. Bollotten la coge de Cruells y concluye que es un texto distinto...

"CNT-FAI Agrupación "Los Amigos de Durruti"
"Trabajadores, exigid con nosotros
junta revolucionaria.
Fusilamiento de los culpables.
Desarme de todos los cuerpos armados que participaron en la agresión.
Socialización de la economía.
Disolución de los partidos políticos que han agredido a la clase trabajadora.
No cedamos la calle. La revolución ante todo.
Saludamos a los compañeros del POUM por haber confraternizado con nosotros en la calle.
¡VIVA LA REVOLUCION SOCIAL!
¡ ABAJO LA CONTRARREVOLUCIONI

Ahora una vez conocido textualmente su contenido, juzgad y emitid vuestro juicio, a ver si encontráis algo punible; algo que no esté de acuerdo con las ideas, con la revolución, con los postulados man-tenidos por la CNT y la FAI Juzgarlo y analizarlo, serena y honradamente, a ver si encontráis, repetimos, algo que merezca sanción o castigo. No; no lo encontraréis porque no existe ; porque los compañeros que la redactaron son obreros auténticos, conscientes, que nunca se vendieron ni doblegaron ante tirano o déspota alguno.

Pues bien. Esta octavilla les valió a los componen- / 50 / tes de la agrupación "Los Amigos de Durruti" el mote de agentes provocadores y una fulminante desautorización firmada por los Comités Regionales de la CNT y de la FAI cuyo documento, hecho público, manifestaba entre otras cosas, lo siguiente:

"Nos vemos sorprendidos por unas octavillas que circulan por la ciudad avaladas por una entidad denominada "Los Amigos de Durruti", su contenido, absolutamente intolerable y en pugna con la determinación del momento libertario, nos obliga a desautorizarle plena y públicamente".

"Los Comités Regionales de la CNT y de la FA.I., no estamos dispuestos a que nadie especule con nuestras Organizaciones, ni pueda hacer el juego a posiciones dudosas o tal vez a maniobras de auténticos agentes provocadores".

"Ya constituido el gobierno de la Generalidad, debe cada cual aceptar sus decisiones, puesto que en él estamos representados todos. Fuera las armas de la calle".

He aquí una nota más que improcedente, contrarrevolucionaria, se comenta por sí misma. Hay que acatar las consignas de un Gobierno, cuya mayoría la forman los partidos que sólo representan a la contrarrevolución y a la pequeña burguesía. Hay que retirar las armas de la calle, que es tanto como dejar el campo libre a nuestros enemigos, para que puedan impunemente realizar sus fechorías. A los que se levantaron con el fin exclusivo de aplastar a los que saben ser dignos de las horas que se viven.

Mantener una posición revolucionaria y austera, se merece una desautorización y un tilde de agentes provocadores.

Pero aún no fue bastante la publicación de esta nota, sino que, para zaherir más nuestros sentimientos, en una coletilla que la acompañaba, se hablaba de disciplina y sanciones, sólo propias de quienes a costa de un partido, aspiran a ocupar los sitiales más altos en el régimen político de un país.

/ 51 / El Director de Solidaridad Obrera, procediendo como Director y portándose como compañero, debía haberse limitado a publicar la nota y nada más. Lo contrario era agravar conflictos, que sólo en detrimento de la causa podían devenir.

Nosotros, ante el proceder de los Comités que en Cataluña representan a la CNT y a la FAI y ante la posición por los mismos adoptada frente a los hechos que en aquellos días se desarrollaban, a nuestro parecer marcadamente desacertada, publicamos un manifiesto en el que entre otras razones, mencionábamos : (&)

(&) Dada la ausencia del texto íntegro, hemos tenido que retraducir del francés, excepto lo subrayado que corresponde a lo que la censura no tachó.

"Trabajadores, la provocación de la contrarrevolución".
"El asalto a la Telefónica fue el toque de diana de las fuerzas contrarrevolucionarias. Fue el principio de un ataque a fondo contra la clase obrera. El cruce histórico que señalamos de manera precisa hace
nos días ha terminado por darse en Cataluña bajo trágicos aspectos. El 3 de mayo consumó la agresión de los partidos pequeño-burgueses y de las fuerzas de orden público que, impotentes ante el avance revolucionario, se dispusieron a ahogar en la sangre nuestras justas reinvindicaciones de un contenido altamente humano".
"No nos engañábamos cuando en el mitin del Goya, en vísperas de la lucha, decíamos que la agresión contra los trabajadores vendría rápidamente. Y señalábamos que el entierro de Roldán Cortada, el alzamiento de los carabineros en Ripoll, y otras provocaciones, constituían los distintos eslabones de una cadena fraguada en los centros oficiales donde residen los representantes de los sectores llamados antifascistas "En esta provocación intervinieron en primer lugar / 52/ el P.S.U.C., Estat Catalá, Esquerra Republicana y los cuerpos armados que estaban estipendiados por la Generalidad. Todas estas fuerzas contaban con el apoyo oficioso, sino oficial, de la Generalidad de Cataluña y del gobierno de Valencia".

"El proletariado en la calle"

"A la agresión de la Telefónica que dirigió Rodríguez Salas, el proletariado respondió unánimemente apoderándose de la calle con las armas en la mano. La lucha duró cuatro días, los trabajadores lucharon con una valentía incomparable, la sangre, una vez más, enrojeció el adoquinado. Revivimos los memorables días de julio. Conquistamos la calle por una lucha franca y decidida y no queremos cederla".

"El actual movimiento"
"Se ha afirmado que las jornadas de julio fueron una respuesta a la provocación fascista, pero "Los Amigos de Durruti" hemos sostenido públicamente que la esencia de los días memorables de julio radica-ba en las ansias absolutas de emancipación del pro-letariado".
"Nos encontramos en una situación idéntica. En estos días de mayo, a pesar de la provocación, no bajamos a la calle sólo para pedir el desarme de los cuerpos armados, sino porque queremos que la sangre vertida reciba su justo precio".

Vivimos un momento de superación de la etapa pequeño burguesa. El combate librado por el proletariado catalán se polariza en un deseo de ir adelante, que debe consistir en el establecimiento de un predominio obrero a 1000/0. Nuestra agrupación que estuvo en la calle, sobre las barricadas, defendiendo las conquistas del proletariado, lucha por el triunfo total de la revolución social. No podemos aceptar la ficción y el hecho contrarrevolucionario / 53 / de constituir un Gobierno con los mismos partidos, pero con distintos representantes. Es un engaño de tal calibre que no conseguimos comprender cómo los comités de la CNT y cierto comité de la FAI se prestaron a la realización de tal villanía".

Nuestra agrupación exige la constitución inmediata de una junta revolucionaria, el fusilamiento de los culpables, el desarme de los cuerpos armados, la socialización de la economía y la disolución de todos los partidos políticos que se alzaron contra la clase obrera".

"La Generalidad no representa nada. Su continuación fortifica la contra revolución. La batalla, la hemos ganado los trabajadores. Es inconcebible que se haya actuado con tal timidez y que se llegara a ordenar un cese el fuego, y que, por añadidura, se impu-siera la vuelta al trabajo cuando estábamos a dos de-dos de la victoria total. No se tuvo en cuenta de dónde salió la provocación o la agresión, no se prestó atención al verdadero significado de aquellas jorna-das. Esta conducta debe calificarse de traición a la revolución, conducta que nadie en nombre de nada puede tener ni sostener. Y no sabemos cómo calificar el trabajo nefasto realizado por la "Soli" y los militantes más destacados de la CNT". ’

"El Comité Regional de la CNT nos desautoriza"(&)

(&) Desautorización de "Los Amigos de Durruti"
"Nos vemos sorprendidos por una octavilla que circula por la ciudad avalada por "Los Amigos de Durruti". Su contenido absolutamente intolerable nos obliga a desautorizar plenamente su contenido. Cons-te así a todos los camaradas y al pueblo en general que desautorizamos categóricamente este manifiesto y señalamos que ayer nos vimos obligados a desautorizar otro,. Los comités regionales de la CNT y de la FAI no estamos dispuestos a que nadie especule con nuestras organizaciones, ni puede nadie hacer el juego de las posiciones dudosas, o tal vez que las maniobras de auténticos agentes provocadores. Ya constituido el Consejo de la Generalidad, debe cada cual aceptar sus decisiones, puesto que en él estamos representados. Fuera las armas de la calle".

"El comité regional de la CNT El comité regional de la F.A.L" "Barcelona, 5-5-37" (radiado, en Fragua Social 6-5-37). (No sabemos qué será la otra octavilla citada)

/ 54 / Nos ha sorprendido la desautorización de los llamados comités responsables de la CNT Sabíamos, de antemano, que estos comités no podían hacer otra cosa que entorpecer el avance del proletariado. Conocemos sobradamente a los TREINTISTAS que están en el comité Regional. Somos "Los de Durruti" quienes tenemos autoridad moral suficiente para desautorizar a estos individuos que han traicionado a la revolución y a la clase trabajadora, por incapaces y cobardes. Cuando no tenemos enemigo enfrente, ent-regan de nuevo el poder a Companys y a la pequeña burguesía y, además, entregan el Orden Público al gobierno reaccionario de Valencia y la consejería de Defensa al general Pozas. "
"La traición es de un volumen enorme. Las garantías esenciales de la clase trabajadora, seguridad y defensa, son ofrecidas en bandeja a nuestros enemigos."

“¿Qué hacer?"

"A pesar de la tregua concertada, el espíritu de las jornadas que acabamos de vivir continúa en pie. Se ha cometido el error grandioso de dar tiempo al adversario de reforzar sus posiciones. Se ha posibilitado que el gobierno de Valencia mande fuerzas a la contrarrevolución."
"No se ha sabido atacar a fondo ni ha existido una coordinación de esfuerzos en el terreno insurreccional. Se ha perdido el tiempo y las municiones con simples saqueos en vez de decidir un ataque rápido y audaz".
"Ha faltado inteligencia y dirección. El alto a la echa no presupone una derrota. A pesar de que no hayamos dado cima a nuestros objetivos, hemos aumentado nuestro armamento. Estas armas conquistadas, no las hemos de entregar a la contrarrevolución. Son de la clase trabajadora. Y el peligro existe aún. El peligro de los enemigos ya que mantienen sus posiciones, conservando un armamento excelente y abundante. "
/ 55 / "Ha faltado inteligencia y dirección. El alto a la lucha no presupone una derrota. A pesar de que no hayamos dado cima a nuestros objetivos, hemos aumentado nuestro armamento. Estas armas conquistadas, no las hemos de entregar a la contrarrevolución. Son de la clase trabajadora. Y el peligro existe aún. El peligro de los enemigos ya que mantienen sus posiciones, conservando un armamento excelente y abundante’.
"Estemos atentos a los acontecimientos que se avecinan. No olvidemos que nos estamos jugando una carta decisiva. No nos dejemos alucinar por el supuesto peligro de una agresión de los barcos de la escuadra inglesa cuando en realidad las potencias democráticas están apoyando al fascismo de una manera descarada."
"Sepamos interpretar el momento actual. Nuestros adversarios pretendían destruir el proletariado revolucionario para sentar las premisas de un armis-ticio patrocinado por los gobiernos inglés y francés, y al mismo tiempo para asegurar un predominio del capital en el perímetro de la España proletaria."
"No dejemos la calle. Mantengamos el espíritu indomable que caracterizó á Durruti en la calle, en los lugares de trabajo, y en donde nos encontramos, y mantengámonos prestos a terminar la grandiosa obra iniciada en esas memorables jornadas que estuvieron saturadas del espíritu de los camaradas del FRENTE que han hecho sentir su voz airada contra los agiotistas, contra la burocracia voraz y contra las desigualdades y los comadreos que aún perduran a pesar de haberse derramado la sangre a torrentes."
"CAMARADAS en pie de guerra. No desfallezcáis. Estad atentos al primer llamamiento que os haremos." "Viva la revolución social! Abajo la contrarrevolución!"
"Loor a los camaradas caídos." (&)

(&) Se habría distribuido el 8 ó 9 de mayo, según Lutte Ouvrière París, 10-VI-1937

/ 56 / A raíz de este manifiesto nos llamó la Federación Local de Sindicatos. Acudimos a la cita. Después de breves palabras, quedamos en que nuestro asunto, y no por propia iniciativa, pasaría a discutirse en las Asambleas de los Sindicatos. Pero no fue así. Se creyó más cómodo por parte de quienes estaban intere-sados en sancionar nuestra actitud, llevarlo a un Pleno de Locales y Comarcales. Prevaleció su criterio, y fue tomado el acuerdo de excluirnos de las Organizaciones a las cuales pertenecíamos.
A los pocos días, recibimos un comunicado de la Federación Local, en el que se decía, que si no demostrábamos lo por nosotros expuesto en el manifiesto, dentro del término de cuarenta y ocho horas, seríamos expulsados. Contestamos que nos ate-níamos a lo acordado en la entrevista que tuvimos con los compañeros de la Federación Local, de que nuestro asunto sería discutido en las Asambleas de los Sindicatos, pues, ateniéndonos a las normas confederales, eran las únicas con potestad suficiente, en estos casos, de juzgar y determinar lo que procedie-re.
Nosotros, ante el proceder de los Comités que en Cataluña representan a la CNT y a la FAI y ante la posición por los mismos adoptada frente a los hechos que en aquellos días se desarrollaban, a nuestro parecer marcadamente desacertada, publicamos un manifiesto en el que entre otras razones, mencionábamos
"No podemos aceptar la ficción y el hecho contrarrevolucionario de constituir un Gobierno con los mismos partidos, pero con distintos representantes.
"Nuestra agrupación exige la constitución inmediata de una junta revolucionaria, el fusilamiento de, los culpables, la socialización de la economía, etc., etc.
"La Generalidad no representa nada. Su continuación fortifica la contrarrevolución. La batalla la hemos ganado los trabajadores.
/ 57 / "Conocemos sobradamente a los "trentistas" que están en el Comité Regional.

"Somos "Los Amigos de Durruti" quienes tenemos autoridad moral suficiente para desautorizar a estos individuos que han traicionado a la revolución y a la clase trabajadora, por incapaces y cobardes.
"Las dos garantías esenciales de la clase trabajadora, Seguridad y Defensa, son entregadas en bandeja a nuestros enemigos.

"El alto en la lucha no presupone una derrota. A pesar de que no hayamos dado cima a nuestros objetivos, hemos aumentado nuestro armamento.

"Estas armas conquistadas no las hemos de entregar a la contrarrevolución. Son de la clase trabajadora".

Terminábamos el manifiesto con un ¡Viva la Revolución Social! y un ¡Loa a los caídos!

Pero no fuimos atendidos, y, a los pocos días, mediante una nota firmada por la Federación Local y Comités Regionales de la CNT y de la FAI, que se hizo pública en la Prensa, se notificaba la expulsión de estas Organizaciones, de los componentes de la agrupación "Los Amigos de Durruti".

Pero, esta nota, se negó a firmarla el Secretario de la Federación Local de Grupos y el Comité y la Federación Local de las Juventudes Libertarias. Una prueba evidente de que había quien no estaba conforme con esta determinación, inclusive, las Juventudes Libertarias, protestaron de ella oficialmente en nota mandada al Comité Regional, a la par que manifestaban estar por completo identificados con nuestra actitud.
Más tarde, en un Pleno Local de Grupos, en don-de se puso a discusión de nuevo el litigio planteado, y en el que determinados elementos pidieron sin conseguirlo, antes de empezar los debates, nuestra ausencia del local, después de hacer constar que a la palabra "traición", mencionada en nuestro manifiesto no le dábamos el significado de venta o mala fe, / 58 / sino, simplemente, el de "incapacidad y cobardía", se tomó el acuerdo de que rectificaríamos ambas partes los conceptos vertidos en la nota y manifiesto publicados. Rectificación que ya hicimos, por lo que a nosotros respecta, oportunamente, en las columnas de nuestro semanario EL AMIGO DEL PUEBLO, cosa que aún no han hecho quienes no vacilaron en Firmar, injusta e impropiamente, nuestra expulsión de las Organizaciones por las que tanto nos hemos sacrificado.
Así pareció que quedaba zanjado el litigio, pero, en un Pleno Nacional que posteriormente tuvo lugar en Valencia, se puso a discusión de nuevo el asunto de "Los Amigos de Durruti" como si alguien tuviera interés en que esto no se solucionara y se hiciera interminable.
En este Pleno Nacional también se acordó nuestra expulsión, pero no hubo unanimidad, pues la Regional andaluza votó en contra. Y si no hay un criterio unánime con respecto a la expulsión de los componentes de la agrupación "Los Amigos de Durruti," ¿Por qué se insiste en ello?
Nosotros ratificamos, una vez más, que ningún Comité, por alto que sea el lugar que ocupe, ni ningún Pleno Nacional ni Regional, tiene potestad suficiente para expulsar a ningún afiliado a las Organizaciones; por lo tanto, nuestra expulsión tiene que ser acordada en las Asambleas de los Sindicatos; de lo contrario, los componentes de la Agrupación "Los Amigos de Durruti", no se consideran al margen de las Organizaciones a las cuales pertenecen.
Pero se evidencia el hecho, paradójico si se quiere, que en los Sindicatos en donde por iniciativa de alguno de sus afiliados se ha planteado el caso de "Los Amigos de Durruti", espontánea y unánimemente, se ha coincidido que no se reconocía la determina-ción tomada, a este respecto, por los Comités que Cataluña representan a la CNT y a la FAI y, por consiguiente, no había lugar a expulsión alguna.
/ 59 / Además, una corriente de adhesión y simpatía se manifiesta cada día más pujante y vigorosa, hacia el criterio y posición por nosotros mantenida, desde nuestra agrupación; lo que equivale a decir que, la interpretación que dimos a los hechos de mayo y ac-tuación posterior, cuenta con el refrendo de un sec-tor respetable de la masa revolucionaria que desenvuelve sus actividades, tanto en el frente como en la retaguardia, y en el campo que vivifica la savia del Anarquismo.
Y, para terminar, afirmamos que la agrupación "Los Amigos de Durruti" está constituida, casi en su totalidad, por compañeros que han luchado y luchan, desde julio en los frentes de batalla. Por compañeros, cuya moralidad y honradez corre parejas con su vieja y solvente actuación revolucionaria y anarquista. Por compañeros cuya sangre manchó, tanto en julio como en mayo, el empedrado de las calles que fueron testigo del criminal levantamiento fascista. Que "Los Amigos de Durruti" no pretenden, como muchos han dado a entender, sembrar la discordia ni produ-cir un cisma en el seno del movimiento libertario, sino, muy al contrario, propugnamos por un bloque compacto e indestructible de la familia confederal y anarquista. Que pertenecen a la CNT y ala FAI Y que dentro o fuera de ellas, velarán siempre para que su rancio espíritu revolucionario no se desvíe. Y que expulsados o no, continuarán, como hasta hoy, haciendo su labor revolucionaria: continuarán siendo anarquistas y ostentando bajo la enseña rojinegra de la Libertad, su sangre en el frente y en la retaguardia, cuando de defender al proletariado y a la revolución se trate.
Trabajador: Esperamos sabrás juzgar con la debida justeza nuestra obra y nuestra posición. Salud y un grito de ¡VIVA LA REVOLUCION SOCIAL! ¡VIVA EL COMUNISMO LIBERTARIO!
Los Amigos de Durruti"
El Amigo del Pueblo n° 5 p.3 59

/ 60 / Otros documentos
"Nos oponemos a todo armisticio"
"La sangre derramada por los trabajadores españoles, es un valladar infranqueable en el que se estrellarán los manejos que patrocinan los políticos indígenas y la diplomacia capitalista del mundo entero".
"Vencer o morir. No cabe otra solución".
(Octavilla reproducida en El Amigo del Pueblo, p.1, n° 2, 26-5-37)

"Agrupación "Los Amigos de Durruti "A los compañeros ..... salud:"
"En reunión ordinaria de la Agrupación "Los Ami-gos de Durruti", se acordó dirigir esta circular a grupos, Sindicatos y unidades del frente, al objeto de recabar de todos los fondos necesarios para la compra y puesta en marcha de una máquina plana".
"Las ventajas que podríamos alcanzar con estos medios serían de incalculable valor: y por el momento salvaríamos mil inconvenientes que hoy se nos presentan".
"El tiraje de "El Amigo del Pueblo" se hace cada vez más difícil. Las imprentas rehuyen el aceptarnos su confección y tiraje, por su condición de clandestino y consecuencia del temor a las autoridades. Día llegará que no podremos sacarlo a la luz pública por esta dificultad".
"Con la reunión de diez mil pesetas adquiriríamos dicha máquina y otros utensilios con lo cual el hori-zonte de la propaganda escrita sería salvado".
"Además, sería un medio valiosísimo en el caso de un momento revolucionario el de tener a mano los medios inmediatos de propaganda, hojas, mani-fiestos y periódicos".
"La experiencia nos ha demostrado que en esos instantes es difícil de acoplar los elementos necesa-rios para este menester".
"Con la propiedad de la máquina plana de impren-ta llenaríamos este vacío: así lo han entendido los / 61 / componentes de la Agrupación. Nos dirigimos a vo-sotros en la creencia de que coincidiréis con nosotros y que pondréis el grano de arena para sernos menos pesada la obra de todos".
"Os saludamos en nombre de la Agrupación y del Comunismo Libertario".
(carta dirigida a Le Reveil, Suiza, hay un cuño "Agrupación Los Amigos de Durruti, CNT-FAI, Bar-celona", está en los archivos de Amsterdam, legajo 1759.

Nuestra presentación
PORQUE SALIMOS.- QUE QUEREMOS.-A DONDE VAMOS.-
La grandiosa epopeya que está gestando el prole-tariado español, a través de acontecimientos de colo-sal envergadura, y la retahíla de fechas sublimes que se suceden con velocidad vertiginosa, ha abierto un nuevo horizonte en el marco peninsular.
Nuestra agrupación ha señalado en múltiples oca-siones los innumerables errores cometidos por los comités responsables de la CNT Hemos afirmado, también, públicamente que la desastrosa actuación de nueve meses consecutivos ha mermado enorme-mente las esencias de la revolución de Julio.
La llaneza de nuestro lenguaje nos ha granjeado un gran número de enemigos. Hemos sido tratados con cierta desconsideración por determinados indi-viduos que, desconociendo nuestros propósitos, han tratado de desprestigiarnos ante la opinión pública. Se nos ha cerrado el paso en la prensa de la Confede-ración Nacional del Trabajo, a pesar de ser militantes de la CNT y la FAI
No nos quedaba otro recurso que sacar una hoja que nos pusiera en contacto con los trabajadores de la ciudad, del campo y con los camaradas que, aban-donando transitoriamente las herramientas de traba / 62 / jo, se han transplantado a las líneas de fuego en donde se debate uno de los episodios más culminantes de la historia de los pueblos.
Hemos escogido un título simbólico. EL AMIGO DEL PUEBLO fue el portavoz de MARAT. Exhu-mamos el título de una hoja que a fines del siglo XVIII recogió el espíritu rebelde de aquel revolucio-nario indomable, cuya figura gigantesca no se ha es-fumado ni a través del tiempo.
Además, discrepamos en muchos aspectos. No es-tamos conformes con la táctica de vaivén. Hemos censurado, en muchísimas ocasiones, las vacilaciones y los confusionismos que solo conducen al fracaso más estrepitoso. Y respecto a esta manera inhábil de proceder, hemos hecho sentir nuestra voz desde la tribuna y en la calle misma. Pero no se nos ha escu-chado.
Salimos a la calle sin el menor deseo de entablar querellas personales. Nuestros objetivos son más ele-vados. Nuestras ansias se cifran en días de triunfo y de pasión por nuestras cosas y por nuestros quereres.
Sentimos un amor acendrado por la Confederación Nacional del Trabajo y por la Federación Anarquista Ibérica, pero este mismo cariño que profesamos por las organizaciones, que son algo consubstancial con nuestros desvelos, nos incita a enfrentarnos con de-terminadas interpretaciones que calificamos de per-judiciales y nefastas.
Nuestra misión es categórica. Tenemos en nuestro favor un cúmulo de razones históricas, sociales y eco-nómicas que hablan por sí solas y que son suficien-tes para acreditar nuestra arremetida contra todos los obstáculos que impiden el avance del proletaria-do.
La revolución española aún no ha llegado a cuajar. Nos hallamos en un período de imprecisión que per-judica notablemente el desarrollo de la vida del país. En el terreno de los parangones nos atrevemos a ase-gurar que los trabajadores españoles todavía no he- / 63 / mos superado la etapa Kerenski. Y es por esta senci-lla razón que vivimos en medio de un océano de de-sasosiegos y de inquietudes.
No han escaseado los momentos para plasmar una situación obrera cien por cien. En las jornadas de Ju-lio se retrocedió por miedo a las consecuencias en el terreno internacional. Y por falta de visión y de sen-tido revolucionario se entregó las riendas del poder a la contrarrevolución que forzosamente ha de hallar-se en los medios pequeño-burgueses.
En Julio la ocasión era preciosa. ¿Quién podía oponerse a que la CNT y la FAI se impusieran en el terreno catalán?.
En lugar de estructurar aquel pensamiento confe-deral, hecho carne en los pliegues de las banderas ro-jinegras y en los gritos de las multitudes, nuestros comités se entretuvieron en idas y venidas de los centros oficiales, pero sin fijar una posición de acor-de con las fuerzas que teníamos en la calle.
Al cabo de unas semanas de dudas se imploró la participación en el poder. Nos acordamos perfecta-mente que en un pleno de regionales se propugnó por la constitución de un organismo revolucionario que se determinó llamarlo Junta Nacional de Defen-sa en un plan general y juntas regionales en un plan local.
No se cumplieron los acuerdos tomados. Se silen-ció el error, por no decir la conculcación de las deci-siones tomadas en el pleno susodicho. Se fue al go-bierno de la Generalidad, en primer lugar, y más tar-de, al gobierno de Madrid.
¿En qué condiciones se aceptó la colaboración? Nuestras fuerzas en los lugares de trabajo, y en la ca-lle no fueron valorizadas. Fuimos a los estamentos gubernamentales sin revestirnos de las debidas garan-tías. Ninguna organización o partido hubiese acudi-do en minoría a los lugares de responsabilidad cuan-do en la calle poseía una mayoría aplastante.
Desde este instante, que se caracteriza por la deja- / 64 / ción de nuestras posiciones, hemos ido de traspiés en traspiés. Los desaciertos han sido tales que no sabe-mos como enjuiciar la conducta de determinados ca-maradas que son los responsables de la situación in-cierta en que nos hallamos.
En un manifiesto publicado recientemente, decía-mos, con sobrada razón, que ya sabíamos las posibi-lidades que encerraba el actual comité regional de la CNT y ahora añadimos que el propio comité na-cional está completamente divorciado del sentir de los hombres, de los camaradas que en las épocas de infortunio han salido a la calle a defender a la CNT y que en estas últimas jornadas han sido los mismos camaradas, los que antaño se jugaban la vida por la CNT y que ahora han vuelto a defender el mismo espíritu y las mismas ansias.
Nuestra posición no admite dudas. La Agrupación "Los Amigos de Durruti", quiere que no se derrame más sangre en balde. Nosotros exigimos que la revo-lución siga adelante, y que en nombre de nada ni de nadie, se frene la trayectoria que radica en las jorna-das de Julio que acaba de revalorizarse en las actua-les jornadas que acabamos de vivir.
Hemos sido motejados de agentes provocadores. ¿Por qué se nos ha dicho tal cosa?¡ Porque hemos tenido la valentía de decir la verdad sin tapujos ni rodeos! Y hemos podido ver con evidente dolor, por nuestra parte, que desde las mismas columnas de nuestro querido diario Solidaridad Obrera, se nos insultaba con saña crecida. Y este desliz que ha co-metido un sujeto de contextura fascista ha sido reco-gido por otros sujetos de procedencia lerrouxista. Nos referimos al diario La Noche, que también ha tenido la osadía de zaherirnos a pesar de que en la redacción de este diario subsisten los defensores de Pich y Pon.
Se ha levantado un coro de voces insultándonos. Se quiere desprestigiarnos ante los ojos del proleta-riado. Se nos quiere anular. Por eso se nos señala co- / 65 / mo agentes provocadores y como contrarrevolu-cionarios.
No nos arredran las agresiones enconadas de que somos objeto. Nacimos envueltos en el céfiro revo-lucionario de Julio y nos hemos reconfortado en las jornadas de Mayo. Nuestros objetivos son revolucio-narios y anarquistas. Nos mantendremos en pie de guerra mientras la revolución no haya llegado a cris-talizar. Seremos un dique en el que se estrellará la contrarrevolución.
Reivindicamos la personalidad absoluta de los sin-dicatos y de los municipios, al propio tiempo que consideramos que la dirección íntegra de la cosa pú-blica, ha de estar en manos de la clase trabajadora.
Nosotros vamos de cara a la revolución y en con-tra de todos los enemigos de la revolución. Y como objetivo inmediato patrocinamos la entrada del pro-letariado en la escena española, con todas las conse-cuencias que requiere la presente situación.
El Amigo del Pueblo n° 1 p.4

Por los fueros de la verdad NO SOMOS AGENTES PROVOCADORES

Han transcurrido muy pocas horas de las jornadas de mayo. Aun perdura en nuestros oídos el fragor del combate. Parece que aun tengamos a nuestro la-do aquellos camaradas que, aureolados de una moce-dad radiante, besaron con su frente el pavimento bar-celonés.
Nuestro cuerpo y nuestros nervios están todavía presos de aquella agitación gigantina. Nos sentimos maltrechos y fatigados, pero nos sentimos doloridos, en grado sumo, por los conceptos que se han vertido contra los camaradas que exuberantes de amor a las ideas y a la revolución, quisimos defender unas posi-ciones que las veíamos rasgadas a cada momento y a cada instante, por los sectores que deberían tener un / 66 / poco de consideración a aquellos hombres que salva-ron a España, en las jornadas de julio del predominio fascista.
No nos hubiese dolido que los sectores no afectos nos hubiesen motejado de provocadores; pero que nuestros propios camaradas se hayan confundido en la categoría de los improperios con el lenguaje de los marxistas y de los izquierdistas, es altamente censu-rable.
No es la hora de presentar una hoja de servicios. No vamos a decir quienes somos nosotros. Sería una pue-rilidad enorme que los componentes de la agrupación "Los Amigos de Durruti", tratásemos de desvirtuar todo lo que se ha dicho de nosotros desde las colum-nas de nuestra propia prensa confederal.
Publicamos una octavilla y un manifiesto que no reproducimos por tener la seguridad de que la censu-ra nos coartaría nuestra iniciativa. Tenemos una satis-facción inmensa de que el pueblo trabajador, el pue-blo que sufre, que no come a dos carrillos y que no busca enchufes, nos recibiría con un cariño desme-surado en la calle y que nos arrancaba las hojas de las manos.
Nuestra agrupación lanzó la octavilla y el manifies-to susodicho porque se percató de la desorientación que impera y de la desligazón que se descubría en la calle. Intentamos hacer lo que no hacía nadie. Qui-simos dar una solución revolucionaria al impasse en que nos han colocado los comités que se llaman res-ponsables.
Solidaridad Obrera se ha ensañado con nuestra Agrupación. No queremos decir ciertas cosas que no caben en la presente ocasión. Pero es indigno que el vocero de los trabajadores se atreva a infamar a unos camaradas que estaban en la calle y que algunos de ellos han ofrecido su juventud a la causa redentora.
Es sintomático que esta actitud desconcertante de Solidaridad Obrera haya sido imitada, al minuto, por la del diario La Noche, que también se ha atre- / 67 / vido a estampar en sus columnas el epíteto de provo-cadores por lo que atañe a estos camaradas que aun tienen las mejillas calientes de las lágrimas que rasga-ron nuestros ojos ante la vista de los cadáveres de nuestros camaradas caídos.
La agrupación "Los Amigos de Durruti", está inte-grada por camaradas, en su mayor parte, que han lu-chado en el frente, y por buenos militantes de la reta-guardia. Nuestra posición se justifica ante el reformis-mo - léase TREINTISMO - que ha sentado sus tentá-culos en la organización confederal.
Sería prematura nuestra actitud si experiencias an-teriores no abonasen nuestro grito airado. Pero esta-mos hartos de que todos los gestos aborten por inca-pacidad y por cobardía.
La revolución española exige que el reformismo sea expulsado de las organizaciones obreras. No pueden repetirse los errores que son congénitos con los indi-viduos que por temperamento y contextura, han de estar siempre situados por debajo del ímpetu revolu-cionario del proletariado.
No hacemos caso del mote de provocadores. Años atrás defendimos desde Solidaridad Obrera a nues-tros camaradas cuando se les insultaba desde La Pu-blicitat -era José María Planas- y se les llamaba asesinos, atracadores y gansters. La historia nos des-cubre que a los revolucionarios se les trata de infa-mar en todas las épocas y en todas las ocasiones.
No somos agentes provocadores. Nuestras vidas y la sangre derramada por los camaradas caídos es una prueba irrefutable que nadie puede empañar.
por JAIME BALIUS El Amigo del Pueblo n° 1 p. 4

La guerra y la revolución

Uno de los aspectos que con más calor se discute desde la prensa, desde la tribuna, y que con más pa- / 68 / sión se debate en la calle, es la cuestión que afecta a la guerra y a la revolución.
La guerra que los trabajadores españoles estamos sosteniendo con el fascismo internacional, tiene un punto de partida que no puede ser más diáfano y aleccionador. Nuestra guerra parte de las heroicas jor-nadas de julio.
Aquella inquietud popular que se manifestó de una manera visible en la segunda década de julio, cuando las noticias llegaban de Cataluña del levantamiento de los militares en Marruecos, en Canarias y en las Balea-res, tiene un hondo sentido social. En aquellos días memorables, transitaban por las calles barcelonesas grupos de trabajadores que en actitud expectante, aguardaban la hora santa de la rebeldía.
Llegó la hora sonada. Al amanecer del 19 de julio, las hordas fascistas se personaron en la calle con el animo dispuesto a hundir el proletariado en el ludi-brio más espantoso. En este instante sublime, los tra-bajadores que gravitan en la zona catalana se lanza-ron como leones contra sus eternos enemigos. La lu-cha en nuestras calles tuvo todas las características de una lucha a la que ya podemos llamar guerra. Nues-tros camaradas ofrecían sus vidas por un nuevo mun-do que surgió a flor de superficie ibérica con hon-dos charcos de sangre.
Desde el primer instante del choque con los mili-tares ya no es posible desglosar la guerra de la revolu-ción. Seríamos injustos si creyésemos que nuestro Francisco Ascaso cayó valerosamente en Atarazanas por un mero afán de lucha. Francisco Ascaso ofrendó su vida por que sabía que la sangre derramada por él y por el número considerable de camaradas caídos en las jornadas de julio, representaba un acicate en la trayectoria inquebrantable de las conquistas revolu-cionarias.
La lucha callejera de las primeras jornadas fue más allá. El proletariado catalán, sintiendo la responsabili-dad de la hora histórica, vislumbró, al minuto, la mi- / 69 / sión que debía llevar a cabo.
En tierras aragonesas, el proletariado había sido re-ducido, por el fascismo a la impotencia. El entusias-mo de la clase trabajadora se matiza en la partida de las primeras columnas que, bajo el guiaje de Buenaven-tura Durruti, se dirigen hacia el coto fascista de la región hermana. Nuestros camaradas, poseídos de un ideal de redención social, parten de Barcelona, acari-ciados por la presencia unánime del pueblo, para ha-cer la guerra.
A medida que han transcurrido las semanas y los meses, de la actual lucha, se ha ido precisando que la guerra que sostenemos con los fascistas, no tiene nada en común con las guerras que se declaran los Estados.
En los sectores de Aragón, en los del centro, en Asturias y hasta en los frentes de Vizcaya, los traba-jadores empuñan el fusil para defender su bienestar y el de sus amigos. No combaten por perpetuar un régimen de excepción, aunque se trate de adornarlo con coloridos mejor o peor pergeñados.

Los partidos pequeño-burgueses, y los marxistas oficiales, son los que ponen más calor en disociar la revolución de la guerra. Nos dicen a los anarquistas que aguardemos ha hacer la revolución hasta que hayamos ganado la guerra. Nos dicen que no seamos impacientes, que habrá tiempo para todo. Pero mientras tanto, los defensores de que se aplace la revo-lución para después de la guerra, procuran monopolizar los lugares de mando y los resortes del poder, con el objeto de yugular la revolución.

Los anarquistas no podemos hacer el juego de quienes pretenden que nuestra guerra es tan solo una guerra de independencia con unas aspiraciones tan solo democráticas. Y a esas pretensiones contestaremos nosotros, los amigos de Durruti, que nuestra guerra es una guerra social.
La lucha armada que sostenemos los trabajadores españoles, es de un matiz idéntico a la epopeya de los trabajadores parisienses que en el siglo XVIII, ofre- / 70 / cían sus vidas contra la oligarquía de las testas coro-nadas. Nuestra guerra es un símil de la Commune de París. Nuestra guerra posee el mismo sentido social que la lucha que sostuvieron los trabajadores rusos contra el mundo entero.

No es posible examinar la guerra sin hablar al mismos tiempo de la causa que la engendró. Algunos críticos de la hora actual tratan de presentar nuestra guerra como una consecuencia del levantamiento militar. Bajo el aspecto material es cierto. Fue un caso de defensa legítima que abrasó a España entera al cabo de unas horas.

Pero hay que recapacitar. El malestar español parte de siglos. Nos tendríamos que remontar a lejanas fechas para demostrar que en España está planteado un litigio que no supo resolver la pequeña burguesía y que por incapacidad y cobardía de la mesocracia le ha tocado el turno al proletariado.

Partamos tan solo de las Cortes de Cádiz, y a través de la hilada de fechas llegamos al 19 de julio con una gravedad tal que es imposible afirmar que si los mili-tares no se hubiesen echado a la calle, nosotros, los anarquistas, no hubiéramos empuñado las armas. Es-toy completamente seguro que si los generales asesi-nos no hubiesen provocado esta guerra cruenta, tam-bien se habría producido un choque, que fue ahoga-do en abril y en octubre con raudales de sangre, en febrero y que en julio ha alcanzado la extensión que abarca el drama español.

Las razones históricas abundan en que la clase tra-bajadora está luchando por el aplastamiento de sus enemigos seculares que son los latifundistas, la igle-sia, los militares, el capital financiero, los agiotistas, y lucha también por la desaparición de los organismos estatales, de cuyos resortes quisiera aprovecharse la pequeña burguesía para afianzar a unos cuantos privilegiados. Y a estos enemigos del proletariado se ha de agregar el capital internacional que en esta hora grave presta su apoyo incondicional al fascismo espa- / 71 / ñol.

¿Puede tolerarse que, después de nueve meses de una guerra bestial que asesina a nuestros niños y a nuestras mujeres de una manera sádica, se diga que ya hablaremos más tarde de la revolución?.
¿Puede permitirse que, mientras en Alcaria, nues-tros camaradas, se despojan de sus ropas, para aligerar el peso de la vestimenta y de esta manera poder avan-zar con más soltura, aunque para ello tuvieran que hacerlo con las rodillas hincadas en el fango y apeloto-nados, en racimos, en los bordes de los tanques, se hable de ahogar el espíritu que anima a estos bravos luchadores que, como los de Pozoblanco, que como nuestro camarada Durruti, iba a desafiar el plomo fascista para que sus hijos no cayesen de nuevo en una si-tuación de hambre y pobreza?.
¿Será posible que los mineros de Asturias que en cosa de dos años conocen el flagelo de la metralla y el dolor de las carnes desgarradas, participen de este clamor que se ha incubado en la retaguardia y en los cenáculos de los políticos que tras cortina, acogen, con plácida sonrisa, un armisticio?.

No. Los combatientes, los trabajadores que se par-ten el pecho en las trincheras, no comparten este criterio contrarrevolucionario. Esto lo sabemos nosotros y nos consta.

NACEMOS EN PLENO FRENESI REVOLUCIO-NARIO. NUESTRO PORTAVOZ SALE A LA CA-LLE A RECOGER LAS EXPERIENCIAS DE LAS JORNADAS DE JULIO Y DE MAYO.

El Amigo del Pueblo n° 1 p.4

Nosotros, "agentes provocadores e irresponsables’; propugnamos:

Dirección de la vida social por los Sindicatos. Municipio Libre.

El ejército y el orden público han de estar contro- / 72 / lados por la clase trabajadora. Disolución de los Cuer-pos Armados. Mantenimiento de los Comités de De-fensa y de las Consejerías de Defensa.

Las armas han de estar en poder del proletariado. Los fusiles son la garantía máxima de las conquistas revolucionarias. Nadie más que la clase trabajadora puede disponer de ellas.

Abolición de las jerarquías. Batallones de fortificación integrados por los enemigos del proletariado.

Sindicación forzosa. Bolsa de Trabajo. Cese de recomendaciones para conseguir trabajo. Carta de racio-namiento. Trabajo obligatorio. En la retaguardia se ha de vivir para la guerra.

Socialización de todos los medios de producción y cambio. Lucha a muerte contra el fascismo y sus encubridores. Depuración de la retaguardia. Creación de los Comités de vecinos.

Implantación inmediata del salario familiar sin ex-cepciones burocráticas. La Guerra y la revolución ha de alcanzar a todos por igual. Supresión del Parlamento burgués. Supresión de pasaportes.

Movilización frente a la contrarrevolución.

Desobediencia total a las medidas coactivas del Estado: tales como la aplicación de la censura, desarme de los trabajadores. incautación de las emisoras de radio por el Estado, etc.

Oposición decidida a que los medios de producción sean Municipalizados, mientras la clase trabajadora no sea dueña absoluta del país.

Retorno al sentido ampliamente revolucionario de nuestras organizaciones.

Oposición total a la colaboración gubernamental por ser totalmente contraproducente para la emancipación del proletariado.

Guerra a muerte a los especuladores, a los causantes del alza de las subsistencias.

En pie de guerra contra todo armisticio.

En defensa propia Necesito una aclaración

/ 73 /La polémica suscitada por las jornadas de mayo ha dado pie a una disputa algo encrespada. En el diálogo hemos intervenido los Amigos de Durruti y los comi-tés regionales de la CNT y de la FAI amén de la Federación Local de Sindicatos Unidos.

Los camaradas responsables de Los Amigos de Durruti hemos dado un tono revolucionario a las discrepancias, rehuyendo el sentido personalista que por parte de algunos camaradas se le ha querido dar. En determinadas ocasiones casi se nos ha maltratado.

No voy a hacerme eco de versiones infamantes. Pe-ro sí que no puedo silenciar que en torno a mi persona se ha forjado una leyenda de marxismo que desearía que se rectificarse.

En Fragua Social, de Valencia, se ha afirmado que yo soy marxista. En otros voceros se ha recogido esta insinuación de Fragua Social y se ha sostenido que nuestra Agrupación era una amalgama de marxistas y otras raíces similares.
En un pleno de grupos anarquistas tuve que mor-derme los labios para no contestar a un camarada que recordaba que yo procedía de un campo político. Y tambien me resigné a escuchar de labios de otro asis-tente al pleno, que yo era un despechado.
Hace tiempo que desde Solidaridad Obrera se me dijo lo mismo. No hice caso. Más tarde, a propósito de la aparición de un semanario que dirigía E. Carbó al que ayudaba como redactor, se me trataba de la misma condición. Y en diversas ocasiones he tenido que ser motejado con el mismo epíteto.
Pregunto a los camaradas que tal insinuación han lanzado, ¿el por qué me llaman marxista? ¿Es por ven-tura que yo sea marxista, porque soy un enemigo acé-rrimo de los partidos políticos pequeños burgueses y de toda la gentuza que en nombre de la revolución se han lucrado y todavía se lucran a pesar de que se de-rrama la sangre a torrentes en los campos de batalla? ¿Se me llama marxista porque soy anticolaboracio-nista y porque comprendo que nuestra posición for- / 74 / alece, tan sólo, a nuestros adversarios? ¿Se me llama marxista porque yo he tenido la franqueza de escribir y de llevar a la luz pública, lo que otros camaradas sólo se atreven a decir en las mesas de café? ¿Por qué se me achaca tal condición? ¿Es debido a que yo en mayo consideré que debía llevarse adelante el movi-miento hasta la total anulación de la Generalidad? ¿Será por mi criterio de que la sangre no ha de derra-marse estérilmente y que cuando se exige el sacrificio a la clase trabajadora ha de ser para beneficiarse, pero no para perder posiciones? Necesito una aclaración. Es preciso que se me diga - si es que se me considera como un camarada - el por qué se me ha dicho mar-xista. No me refiero a la palabra de agente provoca-dor porque sobre esto hay un compromiso firme de que ambas partes rectificarían los epítetos lanzados. Los Amigos de Durruti en el pasado número rectifi-camos el concepto de traición, en aras de la unidad anarquista y revolucionaria. Y ESPERAMOS QUE LOS COMITES rectificarán el concepto de agentes provocadores. Es de justicia. Es para mí doloroso que en el momento actual que vivimos haya quien se atreva a llamarme marxista cuando yo podría refutar con argumentos incontrovertibles a quienes me enjui-cian con una expresión que está fuera de lugar. Yo que asisto a las asambleas de los sindicatos y que acu-do a reuniones específicas, podría hablar de la pérdi-da de sentido de clase que he observado en diversas ocasiones. He oído decir que teníamos que hacer po-lítica - así, camaradas - en un sentido abstracto y casi nadie ha protestado. Yo que me he horrorizado ante un sinfín de casos se me llama marxista porque me siento revolucionario, cien por cien.
Es penoso hacerse la defensa propia. Pero mi plu-ma que ha defendido siempre con calor a la CNT y a la FAI, es justo y lógico, que un día sirva para defender mi honradez y mi propia vida. Voy a recor-dar unos pasajes de mi acción.
A la vuelta de mi exilio de tierras francesas en la / 75 / época de Primo de Rivera combatí a la Generalidad en un instante que podían enchufarme y desde enton-ces que defiendo a la CNT y a la FAI A pesar de estar paralítico he pasado por la cárcel y he ido espo-sado en una conducción a Madrid por defender con cariño y tesón a nuestras organizaciones, y por com-batir a quienes antes eran amigos míos. ¿No es sufici-ente esto?.
Siempre se me ha mirado con cierto recelo. Yo, ca-maradas, no he salido del taller ni de la fábrica. Pro-cedo de familia burguesa. Era estudiante de medicina. Y a través de la sala de dirección, de los hospitales, de las cárceles y del destierro he ido superando mi procedencia hasta llegar a identificarme en absoluto con el proletariado.
¿Donde está mi marxismo? ¿Será por qué no he salido de una fábrica? ¿Qué culpa tengo yo que haya nacido en una mansión dorada?. En cambio puedo afirmar que mi vida ha sido presidida por una absolu-ta honradez y que no me he lucrado nunca de nada. En una palabra, que no soy un aprovechado como hay tantos.
Ha llegado la hora de aclarar mi situación. No es bastante con decir que el asunto está zanjado. Es ne-cesario que resplandezca la verdad. Por lo que a mí me atañe, me dirijo a todos los camaradas que desde la prensa hayan lanzado tal afirmación a que me digan el por qué yo soy marxista.
No se trata de ventilar cuestiones personales. Es mi propia honradez la que está en litigio. Necesita una aclaración.
por JAIME BALIUS El Amigo del Pueblo n° 4 p. 3 22 - 6 - 37 (en el mismo no, p. 2 se anuncia la detención de Balius a causa de sus artículos)

Hacia una nueva revolución. 19 de julio. folleto publicado, sin autor ni fecha ni lugar (¿Balius, Barcelona, 1937?)

/ 76 /Se ha teorizado mucho en torno de julio. Los bur-gueses demócratas, y los marxistas, aseguran que la explosión popular de julio ha de catalogarse como un acto de legítima defensa que realizó el proletaria-do al verse acosado por su mayor enemigo. En tor-no de esta tesis se argumenta que no puede conside-rarse julio como una manifestación típicamente revo-lucionaria y de clase.
La tesis de nuestros antípodas es falsa. Las revolu-ciones se producen en una fecha imprevista pero siem-pre están precedidas por un largo periodo de gestión. En abril se cerró un paréntesis y se abrió otro. Y este segundo paréntesis, lo encabezó precisamente, en abril, la clase trabajadora y todavía sigue en las avan-zadillas de la revolución. De no haberse lanzado el proletariado a la calle en julio, lo hubiese practicado fechas más tarde, pero no hubiese desistido de su no-ble empeño de redimirse del yugo burgués.
La pequeña burguesía sustenta que en las jornadas de julio nos encontramos todos los sectores de la vi-da pública. Pero les hemos de recordar que si la C.N. T. y la FAI no hubiesen acudido a los lugares de peligro se hubiera repetido la astracanada del octubre barcelonés. -•
En Cataluña predominan los trabajadores que están organizados en la CNT Los que niegan esta realidad es que desconocen o se empeñan en ignorar la historia de la CNT en el suelo catalán.
La revolución de julio fue una revolución impulsa-da por los trabajadores y por lo tanto de clase. La pequeña burguesía actuó de apéndice y nada más. Tanto en la calle como en teoría.
Pero existen razones de tanto o más peso. El re-cuerdo de las conmociones de tipo político que capi-taneó el capitalismo en los siglos XVII, XVIII y XIX
se ha esfumado y desvanecidas, además, las ilusiones democráticas pequeño burguesas por los resultados habidos en los ensayos precedentes -1873. abril. Fe-brero en España no cabía otra revolución que la de / 77/ tipo social que amaneció esplendorosa en julio.
La experiencia de abril es definitiva. Bastaba para que no incurriésemos en nuevos errores. No nos re-ferimos exclusivamente a la represión de que fuimos objeto. Nos ceñimos a la trayectoria disparada que patrocinaron los marxistas.
¿Cómo se comprende que en la revolución de ju-lio se hayan repetido los desaciertos que hemos cri-ticado centenares de veces? ¿Cómo es que en julio no se propugne por una revolución de clase? ¿Cómo es que las organizaciones obreras no asumieron la máxima responsabilidad del país?
La inmensa mayoría de la población trabajadora estaba al lado de la CNT La organización mayori-taria, en Cataluña, era la CNT ¿Qué ocurrió para que la CNT no hiciese su revolución que era del pueblo, la de la mayoría del proletariado?
Sucedió lo que fatalmente tenía que ocurrir. La CNT estaba huérfana de teoría revolucionaria. No teníamos un programa concreto. No sabíamos adon-de íbamos. Mucho lirismo, pero en resumen de cuen-tas, no supimos que hacer con aquellas masas enor-mes de trabajadores, no supimos dar elasticidad a aquel oleaje popular que se volcaba en nuestras or-ganizaciones y por no saber qué hacer entregamos la revolución en bandeja a la burguesía y a los marxis-tas, que mantuvieron la farsa de antaño, y lo que es mucho peor, se ha dado margen para que la burgue-sía volviera a rehacerse y actuase en plan de vence-dora.
No se supo valorizar la CNT No se quiso llevar adelante la revolución con todas sus consecuencias. Se temieron las escuadras extranjeras alegando que los barcos de la escuadra inglesa enfilarían el puerto de Barcelona.
¿Es que se ha hecho alguna revolución sin tener que afrontar innúmeras dificultades? ¿Es que hay alguna revolución en el mundo de tipo avanzado que haya podido eludir la intervención extranjera?
/ 78 / Partiendo del temor y dejándose influenciar por la pusilanimidad no se llega nunca a la cima. Solamente los audaces, los decididos, los hombres de corazón, pueden aventurarse a las grandes conquistas. Los te-merosos no tienen derecho a dirigir las multitudes, ni a salir de casa.
Cuando una organización se ha pasado toda la vi-da propugnando por la revolución, tiene la obliga-ción de hacerla cuando precisamente se presenta una coyuntura. Y en julio había ocasión para ello. La C. N.T. debía encaramarse en lo alto de la dirección del país, dando una solemne patada a todo lo arcaico, a todo lo vetusto, y de esta manera hubiésemos gana-do la guerra y hubiéramos salvado la revolución.
Pero se procedió de una manera opuesta. Se cola-boró con la burguesía en las esferas estatales en el preciso momento que el Estado se cuarteaba por los cuatro costados. Se robusteció a Companys y a su séquito. Se inyectó un balón de oxigeno a una bur-guesía anémica y atemorizada.
Una de las causas que más directamente ha moti-vado la yugulación de la revolución y el desplaza-miento de la CNT es el haber actuado como sector minoritario a pesar de que en la calle disponíamos de la mayoría.
En esta tesitura minoritaria, la CNT no ha podi-do hacer valer sus proyectos, viéndose constantemen-te saboteada y envuelta en las redes de la política tur-bia y falaz. Y en la Generalidad, y en el Municipio, disponía de menos votos que los otros sectores, sien-do así que el número de afiliados de nuestras organi-zaciones era mucho superior. Y además, la calle la ganamos nosotros. ¿Por qué la cedimos tan tonta-mente?
Por otra parte afirmamos que las revoluciones son totalitarias por más que haya quien afirme lo contra-rio. Lo que ocurre es que diversos aspectos de la re-volución se van plasmando paulatinamente pero con la garantía de que la clase que representa el nuevo / 79 / orden de cosas es la que usufructúa la mayor respon-sabilidad. Y cuando se hacen las cosas a medias, se produce lo que estamos comentando, el desastre de julio.
En julio se constituyó un comité de milicias anti-fascistas. No era un organismo de clase. En su seno se encontraban representadas las fracciones burgue-sas y contrarrevolucionarias. Parecía que enfrente de la Generalidad se había levantado el comité susodi-cho. Pero fue un aire de bufonada. Se constituyeron las patrullas de control. Eran hombres de las barrica-das, de la calle. Se tomaron las fábricas, las empresas, los talleres, y se arrebató la presa al latifundismo. Se crearon comités de defensa de barriada, municipales, comités de abastos.
Han transcurrido dieciséis meses. ¿Qué resta? Del espíritu de julio, un recuerdo. De los organismos de julio, un ayer.
Pero queda en pie todo el tinglado político y pe-queño burgués. En la Plaza de la República de la ca-pital catalana persiste la maraña de unos sectores que sólo pretenden vivir a espaldas de la clase trabajado-ra.

3 de Mayo

Ha sido en el perímetro catalán en donde se ha es-forzado mas la contrarrevolución en aplastar las e-sencias revolucionarias de julio.
La Cataluña industrial, por su configuración eco-nómica, permitía concentrar grandes masas de traba-jadores educados en un ambiente clasista, de fábrica, de taller. Esta idiosincrasia de los centros fabriles es de un alto sentido halagüeño para la consecución de las reinvindicaciones revolucionarias. La población la-boriosa de Cataluña dio vida en julio a una nueva tó-nica social. Resurgió un proletariado indómito que poseía el adiestramiento de largos años de lucha en los cuadros confederales. La revolución social en Ca- / 79 / Cataluña podía ser un hecho. Además, este proletaria-do revolucionario podía haber servido de contrapeso a un Madrid burocrático y reformista y a la influen-cia de una Vizcaya católica.
Pero los acontecimientos tomaron otro giro. En Cataluña no se hizo la revolución. La pequeña bur-guesía que en las jornadas de julio se escondió en las trastiendas al percatarse de que el proletariado era nuevamente víctima de unos líderes sofistas se apres-tó a dar la batalla.
Lo chocante del caso es que al hablar de mesocra-cia nos hemos de referir a los marxistas que han ar-ramblado con todos los tenderos y con los 120.000 votantes de la Lliga.
El socialismo en Cataluña ha sido funesto. Han nu-trido sus filas con una base adversa a la revolución. Han capitaneado la contrarrevolución. Han dado vi-da a una UGT mediatizada por el G.E.P.C.I. Los li-deres marxistas han entonado loas a la contrarrevo-lución. Y en torno del frente único han esculpido fra-ses, eliminando primeramente al POUM y más tar-de han intentado repetir la hazaña con la CNT
Las maniobras de la pequeña burguesía, aliada de los socialistas-comunistas, culminaron en los sucesos de mayo.
Distintas versiones han corrido acerca de mayo. Pero la verídica es que la contrarrevolución preten-día que la clase trabajadora saliera a la calle en un plan de indecisión para aplastarla. En parte, lograron sus propósitos por la estulticia de unos dirigentes que dieron la orden de alto el fuego y motejaron a los Amigos de Durruti de agentes provocadores cuando la calle estaba ganada y eliminado el enemigo.
La contrarrevolución sentía un interés evidente de que el orden público pasase a depender del Gobierno de Valencia. Se logró, gracias a Largo Caballero y es de remarcar que en aquel entonces la CNT disponía de cuatro ministros en las esferas gubernamentales.
También se ha señalado que la pequeña burguesía / 81 / había tramado un plan de intervención extranjera con la excusa de unos disturbios. Se aseguró que las escuadras extranjeras dirigían su proa a Barcelona. Y hasta se ha hablado de divisiones motorizadas del ejér-cito francés que estaban a punto de intervenir en los puestos fronterizos. Y a esto puede agregarse la la-bor conspiradora de determinados políticos que se encontraban en la capital francesa.
El ambiente estaba enrarecido. Se rasgaban los car-nets de la CNT Se desarmaba a los militantes de la CNT y de la FAI Se producían continuados cho-ques que no desembocan en sucesos de mayor grave-dad por pura casualidad. Las provocaciones que hu-bimos de soportar los trabajadores fueron múltiples. Las bravatas de la mesocracia emergían a la superfi-cie sin tapujos ni rodeos. La muerte de un militante socialista - de Roldán - fue aprovechada para cele-brar una manifestación monstruo en la que tomó par-te toda la chusma contrarrevolucionaria.
Todas las anomalías eran achacadas a la CNT De todos los desmanes se culpaba a los anarquistas. La escasez de los artículos alimenticios era atribuida a los comités de abastos.
El día 3 de Mayo se produjo la explosión. El comi-sario de orden público Rodríguez Salas - con el visto bueno de Aguadé - irrumpe al frente de una sección de guardias de asalto en la Telefónica e intenta de-sarmar a los camaradas de la CNT a pesar de que en la Telefónica existía un control de las dos sindica-les.
La hazaña del provocador Rodríguez Salas -del P. S.C.C.- fue un toque de clarín. En pocas horas se le-vantaron barricadas en todas las calles de la ciudad de Barcelona. Empezó el crepitar de los fusiles, sonó el tableteo de las ametralladoras, retumbó en el espa-cio el estampido de los cañones y de las bombas.
La lucha se decidió en pocas horas a favor del pro-letariado enrolado en la CNT que como en julio defendía sus prerrogativas arma al brazo. Ganamos / 82 / la calle. Era nuestra. No había poder humano que nos la pudiese disputar. Las barriadas obreras caye-ron inmediatamente en nuestro poder. Y poco a po-co el reducto de los contrincantes quedó circunscri-to a una parte del casco de la población - el centro urbano - que pronto se hubiese tomado de no haber ocurrido la defección de los comités de la CNT
Nuestra Agrupación al percatarse de la indecisión que se había manifestado en el curso de la lucha y de la falta de dirección tanto callejera como orgánica, lanzó una octavilla y más tarde un manifiesto.
Se nos tildó de agentes provocadores porque exi-gíamos el fusilamiento de los provocadores, la diso-lución de los cuerpos armados, la supresión de los partidos políticos que habían armado la provocación, amén de la constitución de una junta revolucionaria, de recabar la socialización de la economía y de recla-mar todo el poder económico para los sindicatos.
Nuestra opinión expuesta en aquellos instantes ál-gidos, a través de la octavilla y del manifiesto radi-caba en que no se abandonasen las barricadas sin con-diciones pues se iba a producir el primer caso en la historia de que un ejército victorioso cediese el terre-no al contrincante.
Se necesitaban garantías de que no seríamos per-seguidos. Pero los capitostes de la CNT aseguraban que los representantes de la organización en la Gene-ralidad velarían por la clase trabajadora. No obstante, ocurrió la segunda parte de lo que había acaecido horas antes en Valencia.
Se abandonaron las barricadas sin que se nos hicie-ra caso. A medida que fue serenándose el horizonte catalán se fueron conociendo los desmanes cometi-dos por los marxistas y por la fuerza pública. Tenía-mos razón. El camarada Berneri fue sacado de su do-micilio y muerto a tiros en plena calle; treinta cama-radas aparecieron horriblemente mutilados en Sarda-ñola; el camarada Martínez, de las Juventudes Liber-tarias, perdió su vida de una manera misteriosa en las / 83 / garras de la Checa, y un crecido número de camara-das de la CNT y de la FAI fueron vilmente asesi-nados.
Hemos de recordar que cl profesor Berneri era un culto camarada italiano de esta Italia antifascista que nutre las listas de deportación, los cementerios y los campos de concentración y a la par que sus camara-das antifascistas no podía permanecer en la Italia de Mussolini.
Una intensa ola represiva siguió a estos asesinatos. Detenciones de camaradas por las jornadas de julio y de mayo; asaltos de sindicatos, de colectividades, de los locales de Amigos de Durruti, de las Juventudes libertarias, del POUM
Un suceso ha de remarcarse. La desaparición y muerte de Andrés Nin. Ha transcurrido más de me-dio año y el Gobierno todavía ha de aclarar el preten-dido misterio que rodea el asesinato de Nin. ¿Se sa-brá algún día quien ha matado a Nin?.
Después de mayo la contrarrevolución se sintió más fuerte que nunca. Las potencias extranjeras ayu-daron a esta reacción mesocrática. A los pocos días se constituye el Gobierno Negrín que nació con dos objetivos: el aniquilamiento de la fracción revolucio-naria del proletariado y la preparación de un abrazo de Vergara. Y en Cataluña se constituyó un gobierno de Secretarios de partidos políticos y de organizacio-nes sindicales hasta que Luis Companys arrojó de la Generalidad a los representantes de la CNT
Los sucesos de mayo tienen unas características muy distintas a las de julio. En mayo el proletariado se batió con un espíritu netamente de clase. No ha-bía duda de que la clase trabajadora quería radicali-zar la revolución.
Por más que la prensa reaccionaria trate de empa-ñar la naturaleza de mayo pasará a la historia como un gesto rápido y oportuno del proletariado que sin-tiendo amenazada la revolución salió a la calle a sal-varla y a revalorizarla.
/ 84 / En mayo estábamos a tiempo de salvar la revolu-ción. Quizás muchos se arrepientan en estos históri-cos momentos, de haber hecho cesar el fuego. Y sino que claven la vista en las cárceles abarrotadas de tra-bajadores.
La Agrupación de Amigos de Durruti cumplió con su deber. Fuimos los únicos que estuvimos a la altu-ra de las circunstancias. Supimos prever los resulta-dos.
Nunca podrá olvidarse mayo. Fue un aldabonazo más fuerte que ha propinado la clase trabajadora en los pórticos burgueses. Los historiadores, al hablar de las Jornadas de mayo tendrán que hacer justicia al proletariado catalán que sentó en aquellas jorna-das los jalones de una nueva etapa que ha de ser pro-letaria, cien por cien.

Nuestra posición

Es un momento de concretar. Vamos a hacerlo con arreglo a cada uno de los problemas que plantea la situación presente.
Ante el problema de la guerra somos partidarios de que el ejército esté absolutamente controlado por la clase trabajadora. No nos merecen la menor con-fianza los oficiales procedentes del régimen capitalis-ta. Se han producido numerosas deserciones y la ma-yoría de los desastres que hemos encajado es debido a traiciones evidentes de los mandos. Y por lo que atañe al ejército, propugnamos por un ejército revo-lucionario y dirigido exclusivamente por los trabaja-dores; y en el caso de emplear algún oficial ha de es-tar bajo un control riguroso.
Reclamamos la dirección de la guerra para los tra-bajadores. Tenemos motivos suficientes para ello. Las derrotas de Toledo, de Talavera, la pérdida del Norte y la de Málaga, denota una falta de competencia y de honradez en las esferas gubernamentales por las siguientes razones.
/ 85 / El Norte de España se podía salvar adquiriendo el stock de material bélico que para hacer frente al enemigo se requería. Y para eso habían medios. Las reservas de oro del Banco de España permitían aba-rrotar el suelo español de armamento. ¿Por qué no se hizo? Había tiempo para ello. No ha de olvidarse que el control de no intervención no empezó a con-tar hasta el cabo de unos meses de haber estallado la conflagración española.

La dirección en los asuntos bélicos ha sido un de-sastre. La actuación de Largo Caballero es funesta. Es el responsable de que el frente de Aragón no haya dado el rendimiento apetecido. Su oposición a que se armase el sector aragonés ha impedido que Aragón se salvase de las garras del fascismo, y al mismo tiem-po que se pudiera descongestionar los frentes de Ma-drid y del Norte. Y fue Largo Caballero quien mani-festó que dar armas al frente aragonés era tanto co-mo entregarlas a la CNT

Somos enemigos de la colaboración con los sectores burgueses. No creemos que se pueda abandonar el sentido de clase.

Los trabajadores revolucionarios no han de desem-peñar cargos oficiales ni han de aposentarse en los ministerios. Se puede colaborar mientras dure la gue-rra en los campos de batalla, en las trincheras, en los parapetos, y produciendo en la retaguardia.

Nuestro lugar está en los sindicatos, en los lugares de trabajo, manteniendo el espíritu de rebeldía que aflorará en la primera ocasión que se presente. Es es-te el contacto que hemos de mantener.

No ha de participarse en las combinaciones que urden los políticos burgueses de consumo con las cancillerías extranjeras. Es tanto como fortalecer a nuestros adversarios y apretar más el dogal capitalista.
No más carteras. No más ministerios. Volvamos a los sindicatos y al pie de los útiles de trabajo.
/ 86 / Propugnamos la unidad del proletariado. Pero en-tiéndase bien, esta unidad ha de realizarse entre tra-bajadores y no con burócratas o con enchufistas.
En el instante actual es factible una inteligencia de la CNT con la fracción revolucionaria de la UG. T. Y no creemos realizable una entente con la UGT de Cataluña ni con los prietistas.

La socialización de la economía es indispensable para el triunfo de la guerra y para el encauzamiento de la revolución. No puede perseverar la desligazón actual. Ni puede conceptuarse beneficioso que los distintos centros de producción no marchen de una manera coordinada.
Pero han de ser los trabajadores quienes lo reali-cen.

El problema religioso ni debe removerse. El pue-blo ya dijo su última palabra. No obstante parece que se tiende a abrir de nuevo los templos. La pues-ta en vigor de la libertad de cultos y las misas celebra-das, nos da pábulo para suponer que los gobernantes se olvidan de las grandes jornadas incendiarias.

La distribución de los productos ha de racionarse de una manera absoluta. No puede tolerarse que los trabajadores no puedan comer mientras que los acau-dalados hallan comida en los restaurantes controla-dos por la propia clase trabajadora.

Se ha de socializar la distribución, junto con un racionamiento riguroso.

La burocracia ha de desaparecer. Los miles de bu-rócratas que han llegado ha Barcelona revela una de las mayores plagas que sufrimos. En lugar del buró-crata ha de haber un trabajador. Y como burócrata entendemos el holgazán el individuo de café.

Supresión absoluta de la burocracia.
/ 87 / Los sueldos fabulosos han de desaparecer inmedia-tamente. Es un escarnio que los milicianos cobren diez pesetas diarias y en cambio existen sueldos cuan-tiosos que los cobran los burócratas. Azaña y Com-panys perciben los sueldos de antaño.

Nosotros queremos que se implante el salario familiar. Y que se acabe de una vez esta irritante desigualdad.
La justicia ha de ejercerla el pueblo. No puede consentirse la desviación surgida en este terreno. De los primeros tribunales de clase se ha caído en unos organismos integrados por los magistrados de carrera. Y volvemos a estar como antes. Y ahora se suprimirán los jurados.

La Justicia proletaria solamente pertenece a los trabajadores.

El agro español se ha de encauzar en un sentido so-cializador. El saboteo de las colectividades ha entor-pecido enormemente la vida de nuestro suelo y ha fa-vorecido la especulación. El intercambio de la ciu-dad con el campo acercará los campesinos a la clase proletaria. Y se vencerá esta mentalidad del trabaja-dor del campo que está habituado a cultivar un coto determinado.

Los problemas culturales, como cualquier otro as-pecto referente a cualquier actividad del país, sea de carácter social, cultural o económico, incumbe de una manera cerrada a los trabajadores que son quienes han forjado la nueva situación.

El orden revolucionario lo ejercerán los obreros. Exigimos la disolución de los cuerpos uniformados que no son ninguna garantía para la revolución. Los sindicatos han de avalar a los encargados de velar por el nuevo orden que queremos implantar.

Por lo que atañe a la política internacional no acep- / 88 / taremos ningún armisticio. Y por lo que refiere a la propaganda de nuestra revolución entendemos que ha de efectuarse en los medios de producción del ex-tranjero y no en las cancillerías y mucho menos en los cabarets.
A los trabajadores extranjeros se les ha de hablar en un lenguaje revolucionario. Hasta ahora se ha em-pleado un léxico democrático. Se ha de inculcar a las organizaciones obreras, de todo el mundo, que es ne-cesario que se muevan; que saboteen los productos fascistas; que se nieguen a embarcar materias primas o material bélico para los asesinos del pueblo espa-ñol. Y que se manifiesten en la calle, que exijan de sus gobiernos respectivos que se dé un trato de justi-cia a la causa que estamos defendiendo que es la cau-sa del proletariado mundial.

Nuestro programa

Las revoluciones no pueden ganarse si están ausen-tes de unas directrices y de objetivos inmediatos. En la revolución de julio hemos podido constatar esta falta. La CNT a pesar de tener la fuerza no supo cincelar la gesta que con un carácter de espontanei-dad se manifestó en la calle. Los mismos dirigentes se encontraron sorprendidos ante unos acontecimien-tos que para ellos había de catalogarse como algo imprevisto.

No se supo que camino seguir. Faltó una teoría. Habíamos pasado una serie de años moviéndonos en torno de abstracciones. ¿Qué hacer? se preguntarían los dirigentes de aquella hora. Y se dejaron perder la revolución.

En estos instantes supremos no hay que vacilar. Pero hay que saber adonde se va. Y este vacío lo queremos llenar nosotros, pues entendemos que no se puede repetir lo que ocurrió en julio y en mayo.

En nuestro programa introducimos una ligera variante dentro del anarquismo. La constitución de / 89 / una junta revolucionaria.
La revolución a nuestro entender necesita de orga-nismos que velen por ella y que repriman, en un sen-tido orgánico a los sectores adversos que las circuns-tancias actuales nos han demostrado que no se resignan a desaparecer si no se les aplasta.

Puede que haya camaradas anarquistas que sientan ciertos escrúpulos ideológicos pero la lección su-frida es bastante para que nos andemos con rodeos. Si queremos que en una próxima revolución no ocurra exactamente lo mismo que en la actual se ha de proceder con la máxima energía con quienes no están identificados con la clase trabajadora.

Hecho este ligero preámbulo vamos a trazar nuestros puntos programáticos.

I.-Constitución de una Junta revolucionaria o Consejo Nacional de defensa.-

Este organismo se constituirá de la siguiente manera: Los miembros de la Junta Revolucionaria se elegirán democráticamen-te en los organismos sindicales. Se tendrá en cuenta el número de camaradas desplazados al frente que forzosamente habrán de tener representación. La junta no se inmiscuirá en los asuntos económicos que atañen exclusivamente a los sindicatos.

Las funciones de la junta revolucionaria son las si-guientes:

a) Dirigir la guerra.

b) Velar por el orden revolucionario.

c) Asuntos internacionales.

d) Propaganda revolucionaria.

Los cargos serán renovados periódicamente para evitar que nadie tenga apego al mismo. Y las Asambleas sindicales ejercerán el control de las actividades de la junta.

II.- Todo el poder económico a los sindicatos.

- Los sindicatos han demostrado desde julio su gran poder constructivo. Si no se les hubiese relegado a un papel de segunda fila, hubieran dado un gran ren-dimiento. Serán las organizaciones sindicales quienes / 90 / estructuren la economía proletaria.

Teniendo en cuenta las modalidades de los sindicatos de Industria y las federaciones de Industria, podrá además crearse un Consejo de Economía con el objeto de coordinar mejor las actividades económicas.

III.-Municipio Libre.-

En la España que precede a las dinastías extranjeras se defendía con gran tesón las prerrogativas municipales. Esta descentralización permite evitar que se levante un nuevo armazón esta-tal. Y aquel esbozo de libertades que sucumbió en Villalar resurgirá en la nueva España que patrocina el proletariado. Y se resolverán los llamados problemas catalán, vasco...

Los Municipios se encargarán de las funciones sociales que se escapan de la órbita de los sindicatos. Y como vamos a estructurar una sociedad netamente de productores serán los propios organismos sindica-les quienes irán a nutrir los centros municipales. Y no habiendo disparidad de intereses no podrán existir antagonismos.

Los municipios se constituirán en federaciones locales, comarcales y peninsular. Los sindicatos y los Municipios establecerán relaciones en el área local, comarcal y nacional.

Hacia una nueva revolución

El descenso de la revolución de julio ha sido rápi-do. Ninguna de las revoluciones que se consideran como el arquetipo de las conmociones sociales sufrió un declive tan vertiginoso.
No puede teorizarse en torno de la sucesión esca-lonada de hechos porque la revolución ya no existe. Es forzoso abrir nuevamente brecha en la cantera ina-gotable de la España proletaria. Hay que volver a empezar.
Las revoluciones se repiten en nuestro país con mucha frecuencia. Algunas veces se intentan sin am- / 91 / biente y sin posibilidades de triunfo. El momento si-cológico e insurreccional se ha de saber escoger. De la elección acertada depende el éxito.
No es fácil hacer profecías. ¿Quién es capaz de a-divinar cuando será posible un nuevo julio o bien un nuevo mayo? No obstante presumimos que en Espa-ña volverán a producirse acontecimientos.
Si la guerra sigue en un terreno desfavorable, se ha-brá de echar por la borda a todos los políticos que están buscando la manera de pactar una tregua y un abrazo. Buena prueba de ello es el sabotaje a la gue-rra, a las industrias de guerra y el maremágnum de abastos, amén de la carestía de los artículos alimen-ticios que patrocinan los gobernantes para crear un ambiente favorable a sus planes de yugulación.
Puede ocurrir que se pacte un abrazo. Será una ocasión para oponerse a ello con las armas. Y en el caso de que se gane la guerra, a la vuelta de los cama-radas del frente se reavivarán los problemas que en la actualidad tienen de sí una agudeza enorme. ¿Cómo se resolverán?
¿Cómo se convertirá la industria de guerra en una industria de paz? ¿Se dará trabajo a los combatien-tes? ¿Se atenderán a todas las víctimas? ¿Se resigna-rá la oficialidad a renunciar sus prebendas? ¿Se po-drán reconquistar los mercados?
Los tres momentos que hemos descrito matizan distintas posiciones. No podemos predecir cual de ellas prevalecerá. No obstante, el problema radica en preparar un nuevo levantamiento para que el proleta-riado asuma de una manera neta la responsabilidad del país. -
No se nos puede motejar de nerviosos. El momen-to actual no tiene nada de revolucionario. La contra-rrevolución se siente con arrestos para cometer toda clase de desmanes. Las cárceles están repletas de tra-bajadores. Las prerrogativas del proletariado están en franco declive. A los obreros revolucionarios se nos da un trato de inferioridad. El lenguaje de los / 92 / burócratas con uniforme o sin él, es intolerable. Y no repitamos lo de los asaltos a los sindicatos.
No queda otro camino que el de la revolución. Va-yamos a su preparación. Y en el fragor de una nueva gesta nos volveremos a encontrar en la calle los cama-radas que hoy batallan en los frentes, los camaradas que yacen tras rejas y los camaradas que en la hora actual aun no han perdido la esperanza de una revo-lución que rinda justicia a la clase trabajadora.
A la consecución de una nueva revolución que dé satisfacción completa a los trabajadores de la ciudad y del campo. A la consecución de una sociedad anar-quista que dé satisfacción a las aspiraciones humanas.
¡ ¡Adelante, camaradas!?

Tribuna libre de L’Espagne Nouvelle

(La cita siguiente de Camillo Beneri da la orienta-ción de este periódico "El no 8 de Guerra di Classe saldrá cuando pueda. El Comité (CNT - FAI) ha actuado como en el caso de L’Espagne Nouvelle y no quiero insistir. (Pensieri e Battaglie, París, 1938, p. 261-262). O sea un grupo francés, con An-dré Prudhommeaux, Publicaba un periódico en len-gua francesa en Barcelona y dado que criticaba las desviaciones de la CNT-FAI, le cortaron el papel. Ante esto, el grupo se fue á Nimes en Francia para continuar con el título de L’Espagne Nouvelle).
¿En favor o en contra de "Los Amigos de Durruti"

I ° - en contra
En Barcelona, hacia el principio del año 1937 se formó en el seno de la CNT la agrupación llamada "Los Amigos de Durruti". Se caracterizaba por una actitud de violenta oposición: oposición al gobierno a los dirigentes de la CNT, a la militarización, a las dejaciones políticas, etc... Las Juventudes Libertarias, / 93 / indignadas de sentir la revolución en retroceso, co-quetearon un momento con ellos. Pero el éxito de los mismos fue grande sobre todo con los milicianos extranjeros que regresaban del frente porque se nega-ban a la militarización. Muchos de ellos se adhirieron a esta nueva agrupación, sin pensarlo mucho, sólo por su oposición. (Y se puede decir que la mayor parte de los milicianos extranjeros detenidos en ma-yo-junio, tenían relaciones bien sea con los "Amigos de Durruti" bien con el P.0.U.M.)
Así se propagó en el extranjero la leyenda de los "Amigos de Durruti", agrupación de anarquistas re-volucionarios que se oponían a los anarquistas refor-mistas oficiales. Así nació la leyenda de una oposi-ción dentro de la CNT Incluso algunos compañeros franceses, tan bien intencionados como mal informa-dos - y que desgraciadamente se negaron con obsti-nación a escuchar la voz de los que les gritaban cui-dado -, fueron hasta escribir que los "Amigos de Du-rruti" constituían "la verdadera CNT-F.A.L".
Por brindar hoy L’Espagne Nouvelle una vasta tribuna libre en el seno del movimiento libertario, aprovecho la oportunidad para dar algunas informa-ciones sobre este respecto.
Los dirigentes confederales tuvieron que ocuparse bastante rápido de los "Amigos de Durruti" y, públi-camente, en los congresos, delante de varios de afilia-dos a los mismos, presentaron decisiones que estos no pudieron refutar.
Los "Amigos de Durruti" usurpan este término: no tienen ningún derecho de servirse de Durruti ni de proclamarse sus amigos.
"De sus tres líderes, uno era hasta hace poco cata-lanista; otro fue hasta 1934 un comunista conocido por sus ataques contra la CNT Solo el tercero co-nocía a Durruti, pero éste lo estimaba tan poco que prefirió mandarlo de delegado a Rusia para quitárselo de encima".
Pero Durruti murió guardando intacta su aureola / 94 / de revolucionario. El prestigio de su nombre es muy grande. La nueva agrupación considera "astuto" va-lerse de aquel patrocinio. Lo de "astuto", lo era sin lugar a dudas, pero tales "chanchullos" huelen dema-siado a políticos para no ser la señal de cierto esta-do de espíritu. Además el espíritu del programa de los mismos les revela bajo su luz real.
Dicho programa se publica en el titular de la cuar-ta página de cada número del periódico: "El Amigo del Pueblo".
1) Una junta revolucionaria.
2) El poder económico a los sindicatos.
3) Municipios libres.

Comunas libres, la economía para los sindicatos, estas son las ideas comunes de la anarquía; junta re-volucionaria, en un momento en que se sufría el re-troceso de la revolución, esto tambien gustaba, mu-chos cayeron en la trampa.
Y cayeron porque solo miraron los organismos de la revolución y no se plantearon esta cuestión esen-cial, ¿cómo van a ser las relaciones entre dichos orga-nismos?.
Veamos: si los municipios libres aseguran la orga-nización social de la comuna, si todo el poder políti-co se da a los sindicatos, ¿qué papel puede ser el de la junta revolucionaria? ¿qué tiene que hacer?
A no ser que su papel sea "dirigir" los sindicatos y los municipios "libres".
Y precisamente, a partir del no 4 de "El Amigo del Pueblo", los "Amigos de Durruti" se declaran partidarios de la "sindicalización forzada". Serán por tanto los sindicatos sin vitalidad, sin ideología, con gente reclutadas por la fuerza -¿y por quiénes?- - los que van a tener en mano toda la economía : esto solo es admisible si hay un grupo superior para diri-girlos. Por consiguiente, de hecho, algunos hombres ejercerán su dictadura sobre la masa gracias a los sin-dicatos y a los municipios que controlarán. Esto es / 95 / integralmente el programa bolchevique, no hay nada anarquista en ello.

Y claro, proclamándose siempre los dirigentes con-federales - sólo es justicia reconocerlo - como ene-migos de cualquier dictadura, los dictadores serían los mismos "Amigos de Durruti", sin duda respaldados por el POUM al que se habían acercado mucho.

Un poco de pasión, demasiada impaciencia por ver triunfar la revolución... y los "Amigos de Durru-ti" aparecieron desde lejos los que por cierto no eran.
Paul LAPEYRE
II° - en favor, con reservas
Es muy posible que las esperanzas de mejoración fundadas por el movimiento anarquista internacional en los "Amigos de Durruti" estén exageradas. Una cosa es cierta: en mayo del 1937 se desencadenó en Cataluña una contrarrevolución armada que quería la destrucción de los sindicatos, los colectivos y los gru-pos anarquistas. A aquella agresión de la burguesía española y del imperialismo extranjero se opuso una defensiva de las organizaciones obreras, una defensa espontánea, incoordinada, inorganizada, que bastó para paralizar al adversario. Ahora bien, la única or-ganización que se mostró, con razón o no, dispuesta a transformar la defensa en contraataque, a valorizar la victoria del proletariado y a presentar un progra-ma que reflejaba las aspiraciones populares hacia un nuevo "19 de julio" fue, a mi parecer, la agrupación de los Amigos de Durruti.
No niego que Jaime Balius fue, hasta la revolución de octubre de 1934, un catalanista. Sólo comprue-bo que, cuando fue encarcelado por su participación en la redacción del número 1 de "El Amigo del Pue-blo", numerosos órganos de la CNT-FAI, co-menzando por el diario confederal Superación de Sabadell, le dedicaron artículos que rendían home-naje a su entereza y a la rigidez de sus principios, y / 96 / exigieron su liberación. No sé cuáles eran las relacio-nes personales de los "Amigos de Durruti" con Bue-naventura Durruti, pero constato que había en la Di-visión y entre los compañeros inmediatos de Durruti muchos militantes que le daban la razón al manifies-to de los "Amigos" y estaban dispuestos a apoyar con la tercera revolución española, dando en la reta-guardia aquellos "escobazos" de que el mismo Durru-ti habló tantas veces.
Por fin, sin poner en duda el que los "Amigos" fueron una ínfima minoría, debo citar el hecho de que las organizaciones catalanas de la CNT, de la FAI y de las Juventudes Libertarias se opusieron a la exclusión de los mismos cuando la reclamó el co-mité nacional de la CNT Entre Federica Montseny o García Oliver y los "Amigos de Durruti", las sim-patías de los obreros catalanes iban - con razón o no - -a éstos y no a aquellos. Sobran las pruebas. P. La-peyre sabe que en mayo de 1937, los ministros de la CNT en el gobierno central hicieron de la Generali-dad, en aquel entonces una fortaleza reaccionaria, su propio cuartel general y sólo se atrevieron a ir al co-mité regional o a las asambleas sindicales más tarde y con buena escolta (no me hace falta quienes la com-ponían). Así, creo que es necesario, sin divinizar al mismo Durruti ni los "Amigos de Durruti", recono-cer que simbolizaron cada uno, en la historia de la revolución española, un momento de la conciencia obrera en revuelta.

Queda, claro, la cuestión del programa, más o menos "totalitario", desarrollado ulteriormente en "El Amigo del Pueblo". Aquí, habría que ver los tex-tos, y de ser posible, publicar extensos extractos en traducción. Si fuera exacto que el sindicalismo obli-gatorio (y sobre todo el sindicalismo monopolizado por una sola organización) forma parte del programa de los "Amigos de Durruti" (cosa que no he podido averiguar hasta ahora), estos dejarían de ser anarquis-tas, como lo observa justamente el compañero P. La- / 97 / peyre. Pero hay que fijarse en el sentido de las pala-bras en español, en el uso que tienen la practica del movimiento ibérico -tan distinto del nuestro. En general, el término "sindicalización obligatoria" se aplica al hecho, de que en el campesino individual, si se niega por una razón u otra a sumarse a un colecti-vo, debe sin embargo recurrir al sindicato agrícola de su localidad para las operaciones de compra y venta. Amo en su casa, el explotante individual no es libre de integrarse, al margen de la red económica de los sindicatos y de los colectivos, en una estructura de intermediarios acaparadores de índole capitalista. Es evidente que esta fórmula legal es criticable desde el punto de vista libertario, en el sentido de que una ley prohibe al campesino individual la libertad de hacerse explotar (o de explotar a otro) utilizando el mercado, prohibición que no debería venir más que de su propia conciencia ilustrada por el ejemplo y la experiencia. Pero esta disposición no es en absoluto exclusiva de los "Amigos de Durruti", ni tampoco además las otras de su programa.
Este programa supone (exactamente como el pac-to UGT - CNT de la alianza revolucionaria astu-riana ya publicado en este periódico) la realización de un movimiento revolucionario proletario inclu-yendo varios sectores o tendencias asociadas. Estos sectores - aquí exclusivamente sindicales - nombran un Comité Ejecutivo de guerra civil, lo que los "Ami-gos de Durruti" llaman "junta Revolucionaria" o "Consejo Nacional de Defensa" (este término recuer-da las propuestas hechas por la CNT para la coor-dinación no-gubernamental de las fuerzas antifascis-tas en agosto-septiembre de 1936). Evidentemente, la Alianza es aquí más estrecha, limitándose a los so-los sindicados - manuales e intelectuales - que toman parte en la revolución social. Bakunin llamaba aque-llo "federación de las barricadas". ¿Tiene el órgano director, "la junta", el sentido dictatorial definido por Lapeyre?
/ 98 / Esta conclusión me parece un tanto aventurera. He aquí el texto integral del "programa" extractó del folleto "Hacia una nueva revolución" (&), p. 29 y 30, Cito mis textos y me inclinaré ante ellos, si los hay, o ante la prueba de que los que cito han sido desvirtuados :
(&) Editado por la agrupación "Amigos de Durruti", 50 céntimos (sin fecha ni imprenta, ni dirección), folleto de 32 páginas con portada ilustrada roja y negra representando milicianos y obreros.

I - Constitución de una Junta Revolucionaria ó Consejo Nacional de Defensa. Este organismo se constituirá de la siguiente manera:

Los miembros de la Junta Revolucionaria se elegirán democráticamente en los organismos sindicales. Se tendrá en cuenta el número de camaradas desplazados al frente que forzosamente habrán de ser representados. La Junta no se inmiscuirá en los asuntos económicos que atañen exclusivamente a los sindicatos.

Las funciones de la Junta Revolucionaria son las siguientes
a) Dirigir la guerra.
b) Velar por el orden revolucionario.
c) Asuntos internacionales.
d) Propaganda revolucionaria.
Los cargos serán renovados periódicamente para evitar que nadie tenga apegó al mismo. Y las Asam-bleas sindicales ejercerán el control de las actividades de la junta.
II - Todo el poder económico a los sindicatos.
Los sindicatos han demostrado desde julio su gran poder constructivo. Si no se les hubiese relegado al papel de segunda fila, hubieran dado un gran ren-dimiento. Serán las organizaciones sindicales quienes estructuren la economía proletaria.
Teniendo en cuenta las modalidades de los sindi-catos de Industria y las federaciones de Industria, podrá además crearse un Conjunto de Economía, con el objeto de coordinar mejor las actividades eco- / 99 / nómicas.
III - Municipio Libre.
En la España que precede a las dinastías extranjeras se defendía con gran tesón las prerrogativas munici-pales. Esta descentralización permite evitar que se levante un nuevo armazón estatal. Y aquel esbozo de libertades que sucumbió en Villalar resurgirá en la nueva España que patrocina el proletariado. Y se re-solverán los llamados problemas catalán, vasco...

Los Municipios se encargarán de las funciones so-ciales que se escapan de la órbita de los sindicatos. Y como vamos a estructurar una sociedad netamente de productores, serán los propios organismos sindicales quienes irán a nutrir los centros municipales. Y no habiendo disparidad de intereses no podrán existir antagonismos.

Los municipios se constituirán en federaciones lo-cales, comarcales y peninsular. Los sindicatos y los Municipios establecerán relaciones en el área local, comarcal y nacional."

Todo esto acaso no sea muy original ni precisó. Pero uno reconoce por cierto mucho mejor que en los discursos de ministros y ex ministros de la CNT, el cariz y los aspectos peculiares del anarcosindicalismo español.
Uno quisiera saber qué otra regla de conducta pro-pone un compañero tan autorizado como P. Lapeyre, para la reactivación de la Revolución social.
A. Prudommeaux (Ambos artículos en L’Espagne Nouvelle, 18-2-1938, año II no 38-39)

Tribuna Libre ¿Qué conviene pensar del grupo "Los Amigos de Durruti" Algunas palabras más sobre una controversia.

La respuesta de Prudhommeaux a mi último artículo - respuesta cuyo contenido ya conocía antes de /100 / publicarse - me ha interesado mucho, y puesto que Prudhommeaux se declara en favor de los "Amigos de Durruti", pero con salvedades, yo declaro también que estoy en contra, con reservas.

Esto no es un juego de palabras, ni una manera de reunir, por los títulos, dos puntos de vista diferentes. Ni ironías ni conciliación. Aclaro: estoy en contra de los "Amigos de Durruti" cuando se les sube a las nubes haciéndoles pasar por lo que no son. Pero pueden ocurrir circunstancias tales - esto es un mo-vimiento de oposición organizada en el seno de la C.N.T .- en que un movimiento semejante podrá te-ner su razón de ser y su utilidad. Por ejemplo si la guerra terminase felizmente y si, estabilizada la situa-ción, los dirigentes de la CNT conservaran las ideas de colaboración, entonces yo aplaudiría un movimiento de oposición. Pero distamos mucho de tal eventualidad.

Los "Amigos de Durruti" marcaron un momento de la revolución española: sí ... el momento en que los más impacientes reaccionan de manera desorde-nada - y heroica - ante una revolución en retroceso.
De julio a septiembre de 1936 se sitúa el punto culminante de la revolución. A partir de septiembre, la burguesía se repone y organiza la contrarrevolución. Hacia marzo-abril de 1937, las fuerzas del nuevo Estado (ejército y policía) están reconstituidas, la contrarrevolución se afirma y pasa a la provo-cación.
Fácil es imaginarse la indignación, la cólera y la impaciencia en que cayeron los que creían la revolu-ción ya asegurada.

En tal momento, los más revolucionarios, más inclinados a la indignación, reaccionaron mas fuertemente. Algunos intrigantes pudieron tambien veren eso unaoportunidadparajugarse un papel, y dada la ausencia de documentación, acepto creer quelos "Amigosde Durruti" pertenecían al primer caso. Es natural queello haya creado un movimiento violento, /101 / como es natural que los jóveneslibertarios, más ardientes (más revolucionarios para unos; menos acos-tumbrados a las responsabilidades según otros) hayan sido más llevados por esta corriente.
Esta es la historia de los "Amigos de Durruti". ¿Fue buena o mala su acción, bastante limitada fi-nalmente?. Lo cierto es que toda la acción provocadora del partido comunista apuntaba a desencadenar una lucha callejera y al incitar a los exaltados en esta vía, los "Amigos de Durruti" hicieron el juego de la provocación. (El incidente de la telefónica de Barcelona había podido arreglarse pacíficamente: véase sobre el particular en el último número de Combat Syndicaliste cómo una operación parecida contra los espectáculos de Barcelona, fracasó.) Lo cierto una vez más, es que la reacción que se abatió sobre España y que duró de mayo a septiembre, tuvo por causa el levantamiento de mayo en Barce-lona (o más exactamente la propaganda hecha por el partido comunista sobre aquellos acontecimientos).
Ahora bien, ¿no vendrá esto de que - como lo pretenden justamente los "Amigos de Durruti" - no se fue en la dirección que ellos proponían, de que no se fue a fondo a la revuelta, superando la provocación con el vigor de la respuesta. . . convirtiendo el 3 de mayo en otro 19 de julio? Aquí la respuesta es menos segura, porque no se discuten ya hechos, sino hipotéticas posibilidades. Con todo, varias cosas son ciertas. Companys estaba dispuesto, para sofocar la revuelta a llamar las columnas de la UGT -incluso ya había lanzado una llamada en tal sentido. Por tanto estaba listo a abrir en el frente de Aragón una brecha de cincuenta kilómetros. Por otra parte, para salir al paso de estas columnas, se habría debido llamar a las de la CNT, es decir agrandar la brecha en 100 o 150 kilómetros. ¿Acaso Franco habría cometido la tontería de dejar su ejército inmóvil sin aprovechar la ocasión?.

Otra cosa: ¿puede una revolución triunfar sólo en /102 / Barcelona? i Claro que no? Y ni Levante ni Andalucía, ni sobre todo Madrid, se mostraron dispuestos a respaldar una revolución catalana.
Por fin, si a pesar de todo esto la revolución hu-biera triunfado en mayo, sólo habría desembocado a un rápido triunfo de Franco. Sería posible pensar, en efecto, que Francia o Inglaterra que se niegan a ayudar la España republicana, hubieran ayudado la España libertaria? Ahora bien, actualmente, la industria española saca todas sus materias primas del extranjero. No se debe olvidar, en efecto, que las principales minas están en mano de los nacionalistas. Privados de armas - lo mismo rusas que francesas -, privados de materias primas propias para fabricarlas, ¿qué habrían hecho los libertarios españoles?

Se puede echar de menos, por cierto, que García Oliver y Federica Montseny no tengan una actitud más digna - y yo lo hubiera preferido; pero ello no quita que la razón está del lado suyo- la razón dura, fría, poco exaltante, pero la razón a pesar de todo.

Para mí este es mi pensamiento sobre los "Ami-gos de Durruti". Fueron los últimos románticos en una revolución que ya había superado en agosto del 36 el estadio del romanticismo.

En cuanto al programa, las precisiones aportadas por Prudhommeaux no me han convencido. Primero porque al folleto que le sirve le falta algo esencial: la fecha. Y todo el mundo comprenderá la importancia de eso: ¿se publicó el folleto en abril del 37, al mismo tiempo que el programa, para aclararlo y corregir lo que los slogans, forzosamente estilizados, podían tener de demasiado brutal? ¿o es recién salido y he-cho para "sazonar la salsa", ante ciertas críticas?

Además, aquellas líneas no calman todas las inquietudes. La Junta revolucionaria se presenta como un órgano de los sindicatos, una comisión especial, en suma del comité nacional, ya que se nombra co-mo éste. No se entiende bien la necesidad de crear /103 / un movimiento como los "Amigos de Durruti", si sólo es para llegar a una pequeña modificación de or-den interno en la CNT Y el problema que planteé, hace quince días, queda en pie: ¿Cual será el papel de la junta revolucionaria? O será un órgano interior del sindicato, o sea pues una comisión más, útil sin duda por otra parte desde un punto de vista descentralizador, pero desproporcionada con el ruido que se hizo en torno a esta agrupación: o tendrá poderes excepcionales sobre los mismos sindicatos, y el programa entonces no tiene nada de anarquista.

En cuanto a la última pregunta: lo que propongo para reactivar la marcha de la revolución española -confieso, de momento, mi ignorancia. Y esto no es nuevo? Yo he dicho siempre que no veía lo que ha-bía que hacer - y por eso me abstenía de cualquier crítica a la C.N.T -, excepto para los primeros acon-tecimientos, julio-agosto 36, porque aquello ya es historia. Y he dicho siempre que los anarquistas franceses no tenían el derecho de criticar los anarquistas españoles, porque no eran capaces de señalarles lo que había que hacer desde el enfoque revolucionario.

Claro que en ciertas circunstancias, algunos supieron decir lo que no había que hacer. Pero decir lo que no hay que hacer, sin indicar en contrapartida la vía que seguir, es sólo decir lo que no habría que hacer (subentendiendo: si se pudiera hacer de otro modo, si las circunstancias no nos obligasen).

Debo precisar que hay en España tres bloques: Franco, las fuerzas estatales (republicanos, socialistas, comunistas), la revolución (y en junio existía aún una cuarta fuerza, a la vez estatal y revolucionaria, el POUM) Con la primera fuerza, la CNT está en lucha abierta lucha a muerte. Con la segunda, es a la par aliada y rival. Los anarquistas franceses han con-siderado constantemente esta rivalidad como la cues-tión primordial, incluso la única, y todas las soluciones que han dado al problema español indican cómo la CNT puede adelantarse alas fuerzas estatales, sin /104 / tener en cuenta el fascismo. Un método, no obstan-te, que daría una victoria sobre el Estado español, y quince días después la victoria de Franco, es a mi parecer un método malo. Igualmente malo sería el método de sacrificar la revolución a la guerra! Y nadie ha indicado cómo podía a la vez vencer el fascismo y asegurar la revolución.

El único camino que queda, entonces, es el de los compromisos. Necesitamos los otros y ellos nos ne-cesitan: hagamos concesiones recíprocas. Y corresponde a los que les repugna este camino señalar otro.
El pleno económico de Valencia tomó resueltamente esta vía: la vía de la sabiduría, con las cualidades y flaquezas que supone la palabra. Trató de organizar la economía colectivizada, de modo que "aguantara" de cara a la economía capitalista. Esto no tiene nada de exaltante: no tiene la poesía épica de un 19 de julio. Hasta se puede hablar de retroce-so estratégico - lo que quizá es cierto en algunos as-pectos -, pero eso no quita que dicho método con-serva todas las posibilidades de la revolución y que da a los revolucionarios medios mayores de revolución. Ambas cosas no se pueden descartar.

La última derrota de Teruel no nos hace -desgra-ciadamente- cambiar de parecer. Dos cosas convi-ven en España: la guerra y la revolución. Adelantar más la revolución, es debilitar el potencial de guerra - y ante el nuevo fracaso - ¿se está tan seguro de la victoria como para debilitar este potencial?

Ah! si como lo cree - o aparenta creerlo - Trotsky, es la falta de entusiasmo la que había motivado la derrota, un renacer revolucionario, recrearía el entu-siasmo, aseguraría al contrario la victoria. Pero no es así el caso. No faltaba el entusiasmo, y fue cuidado-samente calentado, justamente por una propaganda revolucionaria. La tenacidad, la fe dieron la magnífica victoria de diciembre. Y luego... cambiaron las circunstancias. . . y la tenacidad se estrelló contra los tanques y las bombas de los aviones.

/105 /... ¿Entonces? ¿Qué hay que hacer para reactivar la revolución española? Y cuando los dirigentes de la CNT responden: "Primero hay que ganar la guerra". ¿Qué pueden contestar los detractores?

Cualquier revolución tiene sus flujos y reflujos. La revolución francesa tuvo 1791; la revolución rusa su julio 1917. Ello no impidió ni 93 ni octubre 17.
Tengo confianza en el renacer de la revolución es-pañola, sí. Desearía que lo hiciera enseguida, pero veo con dificultad esta posibilidad mientras la fuerza del fascismo quede tan amenazadora. Guardo pese a todo mi confianza en que el 93 español no aguardará cuatro años, tras el 19 de julio.

Paul Lapeyre

ACLARACIONES

I. Un terreno común se establece entre P.L y A.P. Ninguna organización es buena y revolucionaria en lo absoluto. Ninguna organización lleva "siempre la razón". Sobrevalorando, idealizando los "Amigos de Durruti" es como se les presta un mal servicio., lo mismo que idealizando la FAI o la CNT, porque el contraste entre ideal y realidad no deja de apare-cer un día y decepciona tan gravemente los adorado-res, que éstos se convierten en enemigos encarniza-dos. O (lo que es peor) la adoración supera el senti-do de las realidades, y el dios caído recibe en el fon-do de la cloaca en la que se va hundiendo, los home-najes fanáticos de sus embarrados partidarios.

No se trata de defender una organización en lo absoluto, sino de serle útil en la práctica, alentándola, dándola, si es posible, bastante impulso para salir de un mal paso, cuando lo da, y esta tarea sólo puede resultar de un inmenso esfuerzo colectivo. Lo más duro de la obra será, a nuestro parecer, desempeña-do por las JJ.LL. y los militantes fogueados de la ba-se de los sindicatos.

/106 / II. Una fuerza proletaria como la CNT y sus dos millones de miembros, cuando está en una situación tal como la de la tragedia española, no puede desde luego, abstenerse en un dominio cualquiera de la vi-da social. No le basta por tanto saber lo que hay que hacer (prescripciones siempre válidas que forman la herencia principal del anarquismo tradicional), sino sobre todo lo que hay que hacer, habida cuenta de todos los riesgos y de todas las fuerzas en presencia.

Es justamente en esto que falla la argumentación de P.L. cuando a la fórmula "Revolución primero" (lo que supone una actitud de espera, de abstención, de pura negatividad frente a los problemas de la guerra) opone la fórmula "Guerra primero", lo que no es menos negativo, y que lo es incluso más, remitiendo a mañana la resolución de los problemas de acción social, que no pueden nunca ser diferidos y que do-minan todos los problemas, hasta el problema militar.

Lo que pedimos a la CNT y lo que le piden los dos millones de trabajadores que le han dado su con-fianza, es tener en cuenta todos los factores y dar a todos los problemas una solución de acción (y no de abstención o de espera) que esté conforme con la índole de la CNT, sus métodos, su finalidad, su voluntad, su estructura -o sea el empleo más eficaz y más total de las fuerzas de que se dispone.

III. La falta de soluciones válidas de cara a los pro-blemas actuales es precisamente lo que caracteriza el conjunto de partidos políticos de la derecha y de la izquierda y de las fuerzas sociales españolas agrupados fuera de la CNT Esto apareció bastante neta-mente el 19 de julio, la CNT podía empezar una especie de diálogo con el resto del país, y hablar alto y claro para confrontar su programa con la ausencia de programa de los otros elementos, en lugar de renunciar a su programa para adoptar soluciones ex-trañas a su espíritu y a la realidad, dictadas del exterior. Es verdad que las medidas de orden político, mi- /107 / litar o financiero tomadas por la CNT valen más que ninguna solución en absoluto y una actitud pu-ramente negativa. Como tales, por otra parte, se be-neficiaron del acuerdo explícito o tácito de la orga-nización misma; fueron "ratificadas por la base". Ello no quita que dichas soluciones no pertenecen a la ideología anarquista ni al organismo confederal y fueron importadas de fuera. Las medidas adoptadas y tomadas por la CNT fueron propuestas o im-puestas por los círculos republicanos y por los co-munistas rusos, en el dominio gubernamental como en el dominio militar.

Quizá sea preferible gobernar y militarizar por sí mismo antes que dejar otro hacerlo, pero el gobierno y la militarización son dos dominios en que las fuerzas específicas del anarquismo y las del pueblo trabajador en general resultan menguadas, paraliza-das, inutilizadas, tanto contra la burguesía antifascis-ta como contra el enemigo exterior. En cuanto a la esfera de la organización económica, se nos hará creer difícilmente que lo mejor para la CNT era seguir las sugerencias de Juan Fábregas y copiar para uso de la España antifascista el ejemplo financiero de Schacht en la Alemania fascista. Es sin embargo lo que se está haciendo, al parecer. Y la alegría que sentimos de constatar que la CNT logra obrar con sus propios medios y consolidar su influencia dista mucho de ser entera: quisiéramos que esta influencia se empleara no en birlar el programa de las fuerzas adversas, sino en hacerles aplicar nuestro programa. Cuando la UGT hacía colectivismo anarquista, a imitación de la CNT y con la fuerza de las circunstancias, el éxito era mayor para nuestro movimiento que hoy cuando la CNT hace socialismo de Estado.

A.P. (L’ Espagne Nouvelle 18 - 3 - 1938, no 42-43)