China, Tíbet y Bakunin

Viernes 18 de abril de 2008, por Martín Bellido Antonio

China, Tíbet y Bakunin

Lo que ocurre en Tíbet, como en otros lugares del mundo, invita a leer a los clásicos y en particular “Dios y el Estado” de Bakunin. En la introducción de su libro Bakunin escribe:

Es en nombre de esta ficción que se llama unas veces interés colectivo, derecho colectivo o voluntad y libertad colectivos, que los absolutistas jacobinos proclaman la teoría amenazadora e inhumana del derecho absoluto del Estado, mientras que los absolutistas monárquicos le apoyan con mas consecuencia lógica sobre la gracia de Dios”.

En consecuencia los jacobinos reemplazaron el “derecho divino” de la monarquía por la “divinización” del Estado, de la Nación y de la Patria, para dar así un “un suplemento de alma” a la Republica.

Stalin hizo lo mismo y lo completó cuando los nazis invadieron Rusia. Ya no se trataba solo de defender “el Socialismo”, su “socialismo”, sabiendo que la mayoría del pueblo ruso no estaba dispuesto a sacrificar su vida para defenderle. Entonces metió al metropolita Alexis por el medio, para defender “la Patria rusa”. En efecto los Estados necesitan de la religión para sobrevivir. Cuando el sistema político soviético se desplomó en 1991, la Nomenclatura soviética cambió de la noche a la mañana y los “ateos internacionalistas” se transformaron en ardientes defensores de la Patria Rusa y de la Madre Rusia y eso tiene por resultado que Putin, antiguo del KGB, y su partido no pierden una ocasión para exhibir su ortodoxia religiosa. De la misma manera que proceden el fundamentalista protestante Bush en los EE UU y el impresentable Nicolás Sarkozy en Francia.

En cuanto a China, según la prensa, el gobierno chino busca restablecer sus relaciones con la Iglesia católica y con círculos budistas chinos afines para dar “un suplemento de alma” a los corruptos que se forran a costa de la explotación del pueblo trabajador. La “ética” marxista leninista y el ultra-nacionalismo de su clase dirigente son insuficientes para parar la corrupción. De vez en cuando se lee en la prensa que un corrupto ha sido fusilado. Y ese corrupto la mayoría de las veces es miembro del PC chino. En Tíbet el gobierno chino ha dicho que va a obligar a los monjes budistas a seguir cursos de “patriotismo”, que en el lenguaje codificado de marxismo leninismo quiere decir hacer de ellos indicadores y chivatos de la policía.

Habéis leído bien, de “Patriotismo” y no de “Socialismo” o de “Libertad”. Algo parecido a las palabras de Castro, otro marxista-leninista conocido: “Patria o Muerte”. Los “religiosos”, que sean de estirpe “trascendental” o de estirpe “materialista (sic)” son los aliados de “la Muerte” y no de la “Vida” y de la “Libertad”. Sus paraísos no están en “la Tierra”, están en un hipotético “Más allá”. En “El Cielo” para los transcendentales o en un “Futuro radioso” para los “materialistas”.

“Después de muerto la cebada al rabo” dice el dicho castellano.

Antonio Martín Bellido