¿A ciegas hacia el futuro?

Miércoles 23 de julio de 2008, por frank

¿A ciegas hacia el futuro?

Tomas Ibáñez presentó en esta revista una serie de reflexiones sobre el anarquismo, recalcando la humilde necesidad de seguir la militancia a pesar de los pesares. Estoy totalmente de acuerdo con él, y voy a empezar por el futuro, luego porqué vamos a ciegas y el ¿qué hacer?, para repetir a Chernichevski (1).

¿Cuántos hoy? ¿Cuántos niños muertos, por supuesto, por carencia de fármacos elementales y por hambre? Y no hablo en el mundo, hablo de Bulgaria (gran democracia que tiene un centenar de soldados en Irak), Argentina con parte de su victorioso ejército (para reprimir “subversivos”, no para mantenerse en las Malvinas) en Haití, con el de Chile (la misma bajeza) y el de Brasil para aprender a combatir en chabolas. No me cabe duda de que mi país (Francia, donde nací por casualidad y a pesar de mis padres) cumple una magnifica labor de exterminio de niños y adultos en África en sus ex y actuales colonias, con el ejército y/o a través de la multinacional Total y sus sicarios (sin contar otras muchas multinacionales con sedes francesas). ¿Y Repsol? ¿Acaso no nos podemos enorgullecer de su papel asesino en Colombia para liquidar pueblos originarios propietarios de su subsuelo con yacimientos petrolíferos? Y en Bolivia y en Argentina, para esquilmar países, con múltiples otras multinacionales hispanas. ¡Qué bien encajan en los ejecutivos españoles los reflejos interiorizados de los golpistas del 36 para “estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas” (2)! ¡Qué satisfacción capitalista el aplicar la liquidación nazi de los subhombres que ya no son los judíos, gitanos y responsables comunistas (de paso los subnormales y algunos homosexuales) sino los pobres en general, semillas de subversivos y perdedores! El amasijo ultraderechista racista decimonónico se ha convertido en modelo democrático basado en el FMI, el Banco Mundial e intervenciones humanitarias.

La respuesta violenta a las masacres en Afganistán, Irak, etc., está totalmente manipulada, con las pruebas armamentistas sobre cochinillas de india de Rusia, EE UU y China (3), que siguen en el tercer mundo la competencia violenta de las áreas de intervención, pero con portes sumamente correctos en el primer mundo.

De todos modos, es una táctica totalmente fuera de las preocupaciones diarias de los explotados que es cómo sobrevivir y escapar a las mafias de todo tipo (hasta asaltos para robar riñones, ojos y otros órganos para abastecer los hospitales del primer mundo). Allá como aquí, el problema está en conseguir o mantener un mínimo de ayuda sanitaria, educativa y laboral.

El futuro ya existe en el día a día y a mi parecer la respuesta debe ser cotidiana y con un enfoque planetario.

Se decía en los 1960 en los países industrializados europeos que el mejor internacionalismo era luchar contra la explotación en su propio país. Con el consumismo los objetivos fueron pasando a mejorar únicamente los salarios en detrimento de lo que se iba produciendo y de cómo se lo hacía. Así crecieron las multinacionales y se crearon cada vez más. Y el resultado ha sido extender la cerrazón mental de los asalariados (nadie ya es un obrero o un trabajador, en la visión propuesta por los fámulos y amanuenses del capitalismo). ¿Qué es un asalariado, puesto que los directivos de Nike, Microsoft, etc., lo son igualmente? Naturalmente es el que despiden sin indemnizaciones millonarias y que tiene que apretarse el cinturón y cuidar la cuenta cada mes.

Y la mayoría de los asalariados del primer mundo se tragan los embustes inventados por los explotadores de que Repsol, Telefónica administra mejor los servicios en Argentina y otros países pobres (cuando en el día a día les importa un comino), y de que allá con las multinacionales y la miseria que hay, menos da una piedra, y al final esa gente recibe algo.

Igual sucede para el nivel profesional, se parte del principio que el primer mundo es superior y por eso ¿cómo podría cobrar un tipo de la Nestlé o Volswagen de Bolivia y Brasil o en Asia igual que en Europa? Los grandes centrales sindicales del primer mundo casi repiten el discurso patronal, y sí, lo aplican con su indiferencia a los conflictos provocados por las empresas de sus países en el extranjero. Una estrategia imbécil, puesto que si las remuneraciones tuvieran niveles similares, las deslocalizaciones resaltarían sin interés para los empresarios. Pero ya sabemos que las grandes centrales sindicales están como acopladas, soldadas a la patronal
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Tenemos una situación de explotados con acceso al consumismo y al sobreendeudamiento, con jóvenes que no tendrán un piso en su puta vida, pero que van tirando como mileuristas. Muchos están en la cuneta, pero con algunos almohadones, seguro social y quizás bastantes llegarán a la vejez.

Del otro lado del mar o del muro de la miseria, hay la inmensa mayoría de los explotados y de los tirados a la cuneta, con la basura, que en su puta vida de algunos decenios de años, no cobrarán el seguro de paro e irán colgando de migajas de ayudas sociales - con suerte -. Y están los perdedores de la vida, por vivir en una zona superpoblada o de subsuelo ejecutivamente rentable, que se dejan solos bajo las bombas, entre las minas, las enfermedades y la hambruna.

Sin las cámaras de gas de las mejores técnicas alemanas de los 1940, tenemos índices de muerte tan elevados entre los pobres y genocidios extendidos y banalizados.

Por supuesto, hay razones de optimismo: tenemos a un socialista judío director del FMI (que no cesa de entregra el dinero de la plutocracia a los indigentes), Chávez, Lula, Cristina Kirchner, Zapatero y los verdes están preparando el maremoto electoral final del socialismo de las multinacionales limpias asociadas a las latinoamericanas, con el Buró Político del PC kurdo que salva las obras y sobras de Lenin y Stalin, Alkaida que mantiene la guerra santa matando más musulmanes que cristianos, ... ¡ni Trotsky hubiera imaginado mejores infiltraciones para socavar el capitalismo y acabar con la explotación social!

Más allá de la ironía, la realidad es que frente a los perdedores, las clases dirigentes de todos los países viven y se comunican holgadamente. Y se ahonda el abismo entre los ricos y los indigentes.

Si bien existen oposiciones fuertes laborales y culturales entre las situaciones de los explotados, estamos en la misma cuneta, la misma arena movediza, más o menos hundidos, con pocas posibilidades de salir a flote.

Varias consecuencias automáticas se desprenden de este esquema, ya banal.

La primera es que el campo de actuación es únicamente el de la explotación, laboral para la minoría y el desempleo para la mayoría, cuando se trata del Tercer Mundo, a la inversa en el primer mundo. Si no estamos en estas dos áreas, vamos al fracaso. Si estamos en otros campos - cultural, educativo, científico - sin la visión de conjunto de que el genocidio nazi actualizado es el capitalismo de hoy en día, es mejor no hacer nada, de lo contrario lo afianzamos.

La segunda es - según de qué lado del genocidio capitalista estamos - reforzar o crear la cobertura sanitaria, educacional y de respeto de la diversidad cultural. No es ninguna novedad, hace años que CGT de España y CNT de Francia piden un servicio público controlado por los usuarios y con amplia cobertura social. Chomsky lo resume brutalmente: “ La disminución del Estado significa el reforzamiento del sector privado. La disminución del Estado mengua el ámbito en que se puede ejercer la influencia pública. No es un objetivo anarquista. Cierta gente puede llegar a tener ilusiones sobre la expresión “ menguar el Estado ” y el medio de quitárselo de encima, mas piénsese en que lo que significa. Reducir al Estado es potenciar un poder peor aún. No es un objetivo anarquista. (4)”

La tercera es ser lo más libertario posible en condiciones ásperas y de modo paradójico peores en el primer mundo que en el tercero. Allí hablar de explotación y de supervivencia, de auto organizarse y desconfiar de los partidos políticos y de los sindicatos burocratizados es a menudo una perogrullada. En el primer mundo, en Francia en 2003 en plena huelga contra la reforma de la ley de pensiones y jubilaciones, no pocos jóvenes asalariados no querían ir a la huelga porque no le daban importancia a su propio futuro. Por otra parte, no pocos sedicentes anarquistas y marxistas consejistas se oponen a la lucha sindical, porque lo esencial es acabar con el asalariado.

Ya tenemos un desempleo que equivale a una ausencia de asalariado, desde hace años en varias partes de Bulgaria, Argentina, África y Asia, y no veo mucho entusiasmo entre la población concernida por esa desaparición ... 

El capitalismo ha conseguido establecer un mazacote informativo sin lucha de clases, con fragmentaciones étnicas, con garantes científicos e intelectuales para cualquier sandez, que cuesta mucho enterarse de la realidad. Felizmente existen medias honestos y tenemos la labor de Chomsky. Noam Chomsky no deja de denunciar, con citas de Bakunin, la prostitucion de los intelectuales para con ese modelo, el imperialismo de los EE UU y su similitud con la URSS (5), pregonando la táctica de varios grupos brasileños de ensanchar los barrotes de la jaula en que estamos metidos. ¡Cómo no sería políticamente correcto asesinarle como se hace en Rusia con anarquistas y otros subversivos de a pie desde el 2006, se le enloda con lo del intelectual extravagante y del judío resentido, un subnormal fuera de su ámbito científico (6)!
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De la situación impuesta por la globalización se desprende que resistir es la única manera que tenemos para sobrevivir o reaccionar.

Una de las formas de la resistencia es deducir la opresión y sus mecanismos. La globalización representa superestructuras que actúan como cúpulas inalcanzables, incontrolables y tapaderas de clases dirigentes genocidas.

La carrera al desarrollo científico militar y destructor (manipulaciones a base de ogm) entraña múltiples estragos y contaminaciones, cuya solución y superación pretende ofrecer el propio sistema a través del mismo desarrollo científico. Como si Monsanto fuera capaz de refrenar y acabar con sus fechorías.

El consumo enloquecido y enloquecedor se basa en la sustitución constante de los aparatos y máquinas con el pretexto de mejoras científicas. Frente a la miseria creciente de centenas de millones de seres humanos, se justifica el consumo como fuente de empleos que supondrían la superación futura de la carestía, a base de caridad - que nunca resolvió nada - y de ciencia - que está empeorando la vida actual-.

La naturaleza está amenazada por cataclismos anunciados y se multiplican las empresas de seguros y de salud, en una auténtica locura incomprensible.

Los millones de subalimentados, de enfermos del sida, el regreso de enfermedades desparecidas propias de la pobreza extrema (tuberculosis, peste, lepra, mal de chagas, etc.); el abandono cultivado y acentuado de los pueblos originarios; el mantenimiento y la expansión de los pobres y miserables constituyen un genocidio a escala planetaria.

A eso callejones e impás se agregan otros que son las falsas soluciones y tácticas de la izquierda revolucionaria (muchas veces con buena fe y grandes ilusiones).

La similitud de estos callejones de la izquierda es que siguen el principio capitalista de dirigir desde la cúpula. Casi siempre son grupos autoproclamados que ostentan un discurso de ciencia infusa, de verborrea para tapar la ausencia de control y crítica desde la base, de rotación de las tareas y de revocación por la base.

El marxismo leninismo impuso un presunto socialismo con la cheka (o sea una inquisición / policía secreta) que vino a ser la mayor propaganda a favor del capitalismo de tipo Estado benefactor.

La alianza de los sectores obreros con una presunta burguesía de izquierda se hizo siempre con el abandono (más o menos progresivo) de las reivindicaciones obreras y la sumisión a las leyes del mercado capitalista.

Algunos partidos socialistas, los verdes y los ecologistas siguen defendiendo espacios sociales protegidos dentro de determinados Estados capitalistas, cuyo ejemplo y expansión paulatina propagaría el socialismo en el mundo. El caso típico fue la Suecia socialista vendiendo acero a la Alemania nazi, o sea los negocios sucios fuera del país para que los propios trabajadores tengan cierta holgura, a expensas de la opresión de todos los demás.

El terrorismo étnico, una paranoia y locura politiquera de líderes irlandeses a fines del siglo XIX fue retomado como panacea para acabar con el capitalismo, con la creación de la cheka por Lenin en diciembre de 1917. Y reapareció en Camboya con el PC local y como arma religiosa fácil en distintas zonas (Irlanda, Irak, Afganistán) con las inevitables manipulaciones policiales de países extranjeros.

El voluntarismo de las insurrecciones populares con desprecio de la preparación adecuada provocó matanzas a partir de la embriaguez de la certidumbre doctrinal, un idealismo, casi místico a partir del análisis económico (focos guerrilleros en zonas inadecuadas como en la Argentina de los 1970).

Para prepararse a un futuro ya en marcha, es conociendo la fuente de la explotación y de los errores repetidos cómo se puede avanzar. Crece desde el pie dice una canción de Alfredo Zitarrosa “Crece desde el pie la fogata, crece desde el pie. Crecen los mejores amores, crecen desde el pie.”

Simultáneamente, debemos abrir los ojos porque nos formatearon en la indiferencia y en la paciencia. La indiferencia de no meterse, no denunciar los tejemanejes de los jefes, con el pretexto de que las cúpulas intelectuales, políticas, etc., saben cómo gobernar el país y orientarlo hacia dónde es preciso. La paciencia porque el momento no es propicio para tal tipo de propuesta o crítica y porque tal líder sabe cuándo habrá que actuar.

El resultado está en el mantenimiento de las diferencias salariales entre sexos y del machismo, el auge de la precariedad, la presencia de sin papeles que tienen subtrabajos, la tortura en las comisarías (de hecho desde el 18 de julio de 1936), la financiación de las iglesias, las multiplicaciones de contingentes militares en el extranjero, una ley de Memoria Histórica y una Transición que vienen a ser bozales.

Mientras creamos que estamos en el primer mundo con nuestros problemas específicos, estamos apuntalando al capitalismo porque ya se acabaron las fronteras de la explotación. Nos están exprimiendo y engañando con las mismas técnicas y mentiras. El sistema es único y necesita enemigos para justificar sus cúpulas y su jerarquía. Sin que lo busquemos, vamos a estar marginados por críticos y disolventes, como contagio posible entre los demás.

Por eso debemos negar el capitalismo en su totalidad, ya que no deja espacio para los perdedores y los sindicalistas anticapitalistas. Por eso, el internacionalismo es cada vez más urgente desde los mismos sindicatos para luchar y presionar con eficiencia.

(Publicado en la revista Libre Pensamiento de CGT de España, 2008)

1) Chernichevski escribió ¿Qué hacer? en 1863. Bakunin puso un apéndice ¿Qué hacer y adónde ir? en 1873 a su libro Anarquía y estatismo. Tolstoy publicó ¿Qué hacer? en 1866, y Lenin, después, sacó un folleto con el mismo título.

2) Circular del general Mola de abril de 1936, citado en Casanova, Julián, Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938, Madrid, Siglo XXI, 1985, p. 103.

3) Los rebeldes chechenos reciben millones de dólares en armamento made in USA y en efectivos desde hace años - y no hablemos de Georgia -, y seguirá hasta que la Rusia de Putin acepte compartir las ganancias petrolíferas y en oleoductos de la zona. Sudán está protegida por China. Y el fanatismo de Al Qaeda cae tanto de perlas en el choque de civilizaciones del analfabeto de turno que parece inventado a propósito. Empezaré a creer en el peligro de Al Qaeda cuando empiece a asesinar planas mayores de multinacionales.

4) Diálogo entre Chomsky y estudiantes de Historia de la Universidad de São Paulo en noviembre de 1996, Democracia e autogestão, São Paulo, 1999, p.71.

5) Chomsky sabe traducir la política estatudinense por ejemplo por un diferente con Libia en 1986 se aplicó sin preaviso alguno ni declaración de guerra un bombardeo de varios objetivos civiles, con un sangriento balance ( ). La misma política nunca se trasladó a Francia o Alemania para regular discrepancias económicas, a base de bombardeos de Burdeos o Hamburgo.

6) Y Chomsky recalca el ejemplo de Israel - niño mimado de EE UU - , asimilación del desprecio nazi hacia los judíos sobre los palestinos, con las tácticas militares adaptadas, reduccionismo del antisemitismo a la crítica de la política israelí interna y externa, uso y abuso del terrorismo antisemita del Mosad (contraespionaje israelí) para aterrorizar las comunidades judías que no emigran bastante rápidamente a Israel (Egipto, Marruecos, Argentina en diferentes épocas), ayuda a la dictadura militar argentina antisemita en el plano político y no en el religioso.