Lucía Sánchez Saornil

Viernes 6 de febrero de 2009, por Fontanillas Antonia, Sánchez Saornil Lucía

A la búsqueda de Lucía Sánchez Saornil, pionera del humanismo integral

Antonia Fontanillas
[Orto, revista cultural de ideas ácratas, año XXIX, n° 150, julio-septiembre 2008]

El error que apareció al pie de la fotografía de Lucía Sánchez Saornil en el número monográfico de Solidaridad Obrera, dedicado al Centenario de este periódico, me ofrece un pretexto para rectificar y al propio tiempo una oportunidad para hablar un poco de esta admirable compañera que fue Lucía Sánchez Saornil, aportando algunos ejemplos de su talento poético y pensamiento crítico, con visión política certera, impregnada de pasión revolucionaria. Su pluma exalta el momento fecundo y creador de la revolución:

¡Júbilo de los esclavos!

En julio rojo la tierra

como un vientre estremecida

recibió la siembra nueva.

Se insurge, alerta y denuncia, a quienes la llevan a la deriva y aún en el exilio, les lanza el reto: "INDOMABLES".

Pluma inteligente y crítica que refleja hondura de pensamiento y, en horas graves, combatividad, denuncia, defensa de las conquistas revolucionarias y fidelidad a los valores éticos y profundamente huma¬nos en que se fundamenta el anarquismo.

Toda una personalidad, nuestra Lucía Sánchez Saornil, difícil de cerner, ahora que los años han pasado y que en las memorias de unos y de otros, el recuerdo se apaga; que los testigos de su juventud, aquéllos con quienes compartiera afanes y horas de trabajo, que tuvieron la oportunidad de tratarla de cerca y de valorar sus cualidades, cual fueron Valeriano Orobón Fernández y Avelino González Mallada, muertos en plena juventud; o aún García Pradas, Miguel González Inestal, Manuel Villar, Mateo Baruta, Pedro Herrera, han ido desapareciendo al paso del tiempo. Mercedes Comaposada, su com¬pañera de afanes y realizaciones, una de las personas que mejor debió conocerla, se nos fue también sin dejarnos ni siquiera un perfil de Lucía, ni tampoco de Amparo Poch y Gascón (1) -el trío voluntarista de intelectuales que, en mayo de 1936, fundó la revista "Mujeres Libres"- pese a que las sobrevivió a las dos, más de veinte años.

¿A quién preguntar, pues? ¿Dónde hurgar para penetrar mejor la riqueza de su pensamiento y de su espiritualidad, su sensibilidad de artista, su fibra poé¬tica? Se nos ha ido esquiva, hurtando a nuestra mira¬da y a nuestro conocimiento, muchos aspectos de su vida y personalidad, que ahora en vano nos empeñamos en descifrar.

Algo hemos conseguido, es cierto, testimonios más o menos breves, hemos aumentado el acervo de su producción poética o de la variedad de sus escritos dispersos en la prensa y recogidos en folleto, pero todo eso no ha hecho más que abrevar nuestro afán de un mayor conocimiento de lo que fue su vida, donde el pensamiento y la acción se conjugaron admirablemente, al menos durante un largo período de su existencia.

Pienso que su trato debía ser enriquecedor y cautivante su personalidad, de inteligencia singular. Ello trasciende en sus escritos y en su poesía; prueba de ello es esa relevancia que le da la profesora y escrito¬ra Mary Nash en su interesante trabajo sobre ella y Federica Montseny: "Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil" (Convivium, núm. 44-45, 1975), y cuando la distingue en su antología de Mujeres Libres, rescatando, del polvo de los archivos, varios artículos fundamentales de Lucía, aparecidos en Solidaridad Obrera de septiembre a octubre de 1935.
Otro caso que confirma el interés que despierta la personalidad de Lucía Sánchez Saornil, es el de la joven profesora de literatura Rosa María Martín Casamitjana. Ella la descubre muchos años después, cuando prepara su tesis sobre el "Ultraismo" y se encuentra con esta delicada poetisa, que encubre su feminidad con el pseudónimo de Luciano de San Saor. Es justamente nuestro encuentro fortuito, en el Centro de Documentación Histórico Social en Barcelona, el que desata nuestro afán de búsqueda, hasta dar con las últimas huellas que nos llevaron a la tumba de Lucía Sánchez Saornil.
Su menuda y ágil silueta se esfumó en la noche larga del franquismo y nadie supo más de ella. De ahí nuestro interés en indagar. Escribí a direcciones de compañeros residentes en Valencia y tuvimos la suerte que uno de ellos, Isidro Guardia, fuera amigo de la familia al calor de la cual vivió Lucía desde su regreso a España hasta su muerte el 2 de junio de 1970.

Y aquí se impone destacar de esta familia, no tan sólo a América Barroso, que la acompañó en su exilio a Francia y regresó con ella, sobreviviéndola algunos años, sino también a su sobrina María Elena Samada Barroso, otra personalidad femenina de aquella época, que participó en las actividades que les fueron comunes y a quien quiero dedicar muy especialmente este artículo por dos razones.

Primero, porque la vida se nos está yendo a las dos y desearía que me leyera, y luego, por todo aquello que tanto Rosa María como yo misma, le somos deudoras.
Por acogernos en su casa de forma tan sencilla y fraternal. Por hacernos revivir a Lucía Sánchez Saornil a través de su charla amena y simpática; por habernos dado cuanto tenía -documentos, fotos, de su tía América, de Conchita, la hermana de Lucía y, naturalmente, de Lucía Sánchez Saornil, además de la copia de su poesía inédita. Pudimos, también, reproducir, en foto, algunos de los cuadros pintados por Lucía que están en posesión de esta familia, pues Lucía, que empezó ganándose la vida como opera dora telefonista y luego periodista, ha hecho variedad de oficios para terminar, una vez tuvo legalizada su situación en 1954 -lo que significa que vivió indocumentada y clandestinamente unos doce años¬ como pintora independiente, primero pintando pañuelos y abanicos y, finalmente, según Ma. Elena Samada,
reproduciendo cuadros de pintores conocidos como Zurbarán, Palmero y varios más, por encargo de un marchante de pintura y triunfó en este arte, aunque en el anonimato.

A partir de este encuentro con Ma. Elena Samada, Rosa Ma. Martín escribió un interesante artículo sobre Lucía en la revista "Duoda", dando a conocer su calidad de poetisa y los fragmentos conocidos de su vida, mientras preparaba un libro con toda la poesía dispersa de Lucía, mas la que nos había dado Ma. Elena. Es, pues, Rosa Ma. Martín, quien ha rescatado a Lucía Sánchez Saornil como poetisa. Y lo hizo magníficamente, analizándola. Tuvo la suerte de verlo publicado en Valencia en 1996. La portada dice simplemente: "Lucía Sánchez Saornil, POESÍA Pretextos / Ivam. Si estuviera agotado, valdría la pena que alguien se interesara en reeditarlo.

Yo hilvané, entonces, varias cuartillas sobre su vida que no llegué a publicar, porque pensé que lo importante es dar a conocer su pensamiento, no tan sólo lo que hizo. Por eso he continuado investigando y reuniendo material. Debido a mi edad no puedo hacerme muchas ilusiones de realizar la antología de sus textos, máxime que sería preciso seguir investigando para valorar mejor su trabajo y su vida. Tal vez un día tenga Lucía el libro que se merece. Trataré de que no se pierda lo que yo he recogido. Lucía tuvo, en esos tres años, casi, que duró la guerra civil, una actividad desbordante y responsabilidades simultáneas y hay que estudiarla en todas sus vertientes. Como periodista, como principal animadora, en Madrid y Valencia, de las Agrupaciones de Mujeres Libres, todo ello simultáneo con la actividad que le exigía, desde el momento de su creación en Valencia, Solidaridad Internacional Antifascista, conocida por S.I.A., primero en Prensa y Propaganda de la Sección Española y hacia fines de mayo del 1938, cuando dejó el cargo Pedro Herrera, secretaria del Consejo Mundial o General de S.I.A.

La primera que trazó un breve perfil biográfico de Lucía Sánchez Saornil fue Lola Iturbe, aunque algunos datos (fechas de nacimiento y expediente en la Telefónica) están equivocados. Lucía nació en Madrid el 13 de diciembre de 1895, según sus documentos de identidad y expediente en la Telefónica, donde entró a trabajar como operadora telefonista en 1916. Alternó esta ocupación escribiendo poesía en revistas literarias, debutando el mismo año en Los Quijotes (1916-1918) en Grecia de Sevilla, Cervantes, Ultra, Plural, etc. Fue tal vez ya en esa época que Lucía conoce o empieza a interesarse por el anarquismo.

Su militancia, en el seno de la Central Telefónica de Madrid, le acarrean represalias (21/9/1927, traslado al Centro Interurbano de Valencia) y, finalmente, el despido antes del advenimiento de la república. Imposible, en este artículo, detallar todos sus avatares en la Compañía Telefónica, ni el célebre conflicto de la misma, que duró años y resurgió con pujanza en la huelga nacional del 6 de junio de 1931, en la que activamente participó Lucía.

Sería precisa una búsqueda minuciosa, en las publicaciones libertarias de fines de los años veinte y principios de los treinta, para ver si, ya entonces, colabora Lucía en nuestra prensa y cómo se va forman¬
do su pensamiento. Revisar de nuevo, desde el principio, la colección del Diario confederal CNT de Madrid, que nació el 16 de noviembre de 1932, de cuyo equipo de redacción formó parte Lucía, como lo demuestra la foto que acompañamos, que rectifica el error que aparece al pie de la foto de Lucía en el número monográfico de Solidaridad Obrera 334. A mediados de agosto de 1933 hubo dimisiones y cambios en la redacción del diario CNT y Lucía pasó a ser secretaria de Redacción junto a Avelino González Mallada, J. Claro Sendón, Miguel P. Cordón, Liberto Callejas, Juan Oses Hidalgo y Carlos del Rivero.

Algunos fragmentos nos han llegado de un artículo suyo en CNT, que es un alegato contra el Estado y donde su juicio crítico se condensa en frases lapidarias como: "El Estado es un corruptor depravado que ha hecho una virtud del soborno" y sigue definiéndolo: "El Estado ha creado la patria y la ley: esas dos barreras monstruosas que limitan todas las actividades espirituales", y termina: "Mientras el Estado exista, el hombre no pasará de ser un ensayo y la civilización un sueño de locos".

Podríamos citar otros ejemplos como "Aviso a los incautos", donde ataca a los políticos republicanos. Que increpe, razone, denuncie o combata, su pluma es el bisturí que desnuda todas las falsedades: que sabe ir al fondo de las cosas, de las situaciones, para mostrarlas sin ambages, tal cual son; y ello no tan sólo en una situación política dada, sino cuando trata cualquier tema, como el caso cuando, en 1935, desde las columnas de Solidaridad Obrera de Barcelona, de septiembre a noviembre, toma defensa por la mujer y analiza valientemente en cinco artículos "La cuestión femenina en nuestros medios", poniendo al descubierto la cantidad de prejuicios que, con respecto a la mujer, priman aún en la mentalidad y conductas de muchos anarquistas, o que por tal se tienen. No es la primera vez que Lucía aborda ese tema de la mujer: ya en el n°322 de CNT (23-8-1934), en su artículo "La mujer en el camino de la revolución. La gran tarea de los compañeros", razona admirablemente este problema.

En el resumen que dedica a "Marianet", M. R. Vázquez -entonces secretario del Comité Regional de la CNT catalana-, ya define su propósito y le dice: "No recojo tu sugerencia para la página femenina en Solidaridad Obrera, aunque es muy interesante, porque mis ambiciones van más lejos; tengo el proyecto de crear un órgano independiente, para servir exclusivamente a los fines que me he propuesto" (S.O., 8-11-1935).

Unos meses después, el 20 de mayo de 1936, aparecía el primer número de la revista Mujeres Libres, siempre con el nombre de las tres fundadoras: Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón y Lucía Sánchez Saornil.

Desde su primer editorial definen muy bien lo que pretenden y huyen del término "feminismo y
masculinismo son dos términos de una sola proporción; hace algunos años un periodista francés, Leopoldo Lacour, halló la expresión exacta: humanismo integral". Esto lo repetirá Lucía hasta el cansancio.

"¿Declaración de guerra, acaso? No, no, compenetración de intereses. Fusión de ansiedades, afán de
cordialidad a la búsqueda del destino común. Deseo de aportar a la vida el sentido de equilibrio que le
falta, y de donde provienen todos sus males.
"
Le duele a Lucía la esclavitud y la ignorancia en que se ha mantenido a la mujer durante siglos, de ahí
su afán en instruirla cultural y socialmente. No se trata de imitar al hombre, que necesita igualmente superarse y sacudirse atavismos, sino de aportar cada uno lo propio de su personalidad, para avanzar, para construir ese mundo mejor al cual se aspira.
La sublevación militar fascista ofrece la coyuntura revolucionaria ante la réplica unánime del pueblo victorioso y favorece la formación de las Agrupaciones de Mujeres Libres, particularmente en Madrid y
Barcelona, donde se desplaza muy pronto, en septiembre, Mercedes Comaposada toma contacto con el Grupo Cultural Femenino de la localidad y se fusionan. Ella será el alma de la Agrupación Mujeres Libres de Barcelona, como Lucía lo era en Madrid. Lola Iturbe nos dice que estuvo en el asalto al cuartel de la Montaña y que intervino también en la organización y administración de las colectividades agrícolas cercanas a Madrid y la distribución de propaganda en los frentes de la Sierra y que, en una de las noches más terribles de aquel noviembre trágico de 1936, Lucía, desde la emisora Radio Madrid, alentó al pueblo con su encendido poema "Madrid, Madrid, mi Madrid". (4)

El diario CNT, suspendido después del 6 de octubre de 1934, reaparece al calor de la revolución,
el 24 de julio, y Lucía, de nuevo en la redacción, recorre el frente de Guadalajara como enviada especial
o donde la envían. La revista Mujeres Libres, cuyo n° 3 acababa de aparecer cuando estalló el 19 de julio, pegó un enorme estirón y se convirtió en periódico 65 días después, palpitando de fervor revolucionario, con una
linda tipografía y cantidad de fotos, además de las hermosas ilustraciones de Baltasar Lobo, compañero de Mercedes Comaposada. Así continuará todo un año, hasta el extraordinario de julio de 1937, n° 10, aunque en la cuenta falta una revista que no apareció o se habrá de atribuir a algo que denominan pasquín. Después de esa fecha volvió al formato revista. El n° 11 sale hacia fines de 1937, y el 12 y 13 en 1938. Tanto por su contenido, como por su presentación vanguardista, la integridad de esta revista merecería ser reeditada en facsímil.

Debe ser hacia mediados de 1937 que Lucía fija su residencia en Valencia. El Semanario Umbral,
dirigido por Fernández Escobes, aparece a principios de julio y Lucía Sánchez Saornil asume una responsabilidad en la redacción, como en S.I.A., al propio tiempo que organiza la primera Conferencia de Mujeres Libres, donde se constituyen en Federa¬ción Nacional. Se inicia el 20 de agosto de 1937 y lo clausuran el 1 de septiembre en grandioso mitin en el teatro Apolo, en el que intervienen María Jiménez, Lucía Sánchez Saornil y Federica Montseny. Lucía será siempre la secretaria de esta Federación. De acontecimiento histórico fue calificado por ellas el evento, que tuvo entusiasta comentario en la prensa anarquista local.

Desde la primavera, Lucía había participado en varios actos de propaganda en la región levantina,
Murcia y Albacete, hablando en nombre de Mujeres Libres, de S.I.A. o incluso de la F.A.I. En noviembre, interviene también en Valencia en el acto homenaje a Durruti, en el primer aniversario de su muerte.
Hacia fines de 1937, S.I.A. y "Umbral" se trasladan a Barcelona y Lucía y Meri (América) continúa su actividad en los tres frentes, que se acentúa al integrarse al Consejo General de S.I.A.

En febrero de 1938 participó activamente en el pleno Regional de "Mujeres Libres" que tuvo lugar en la
casa C.N.T.-F.A.I. y obtuvo resonancia periodística.
Montaron luego, con éxito, en la Pinacoteca, una Exposición Nacional de Mujeres Libres: "Dos años
de lucha", muy lindamente comentada por Solidaridad Obrera y donde Lucía da un recital de su poesía.
Continúa con su movilidad y reportajes y junto con Baruta se desviven para incrementar la ayuda a España a través de S.I.A.

Mujeres Libres se reúnen de nuevo en septiembre, ilusionadas en participar, como rama hermana independiente, en el Pleno del Movimiento Libertario que empezó el 16 de octubre de 1938. Estudian el
temario, aportan sugerencias y hacen el balance de su actuación. Decepción, no son aún admitidas como tales. Su Informe y exigencia de una paridad representativa quedará en suspenso de estudio y reconocimiento.
La guerra empeora; la tragedia es inminente y Lucía y Baruta, en nombre del Consejo General y Nacional de S.I.A., lanzan una llamada urgente el 24 de enero de 1939 al pueblo francés, para que ayude a la evacuación y fraternal acogida de la población. Es una riada humana la que se dirige hacia la frontera pirenaica.
El escritor y periodista Benigno Bejarano escribe: "En la tarde del jueves S.I.A. subviene con los primeros socorros sobre la inmensa multitud que se ha congregado en Gerona. Baruta y Lucía Sánchez Saornil
multiplican su febril actividad y llegan a Gerona por la noche con camiones de víveres procedentes de Francia. Se reparte comida gracias a S.I.A.".

Y esa febril actividad para acoger, para atender, para ubicar a tanta gente como llega a la sede de la
Federación de Comités Españoles Antifascistas en Perpignan, Boulevard de Albéres, 16, donde se ha
instalado S.I.A. y más tarde en París, en la sede de la Sección francesa de S.I.A., cuando les obligan a
abandonar la localidad, será mantenida por Lucía y Baruta hasta apurar los últimos recursos.

Poco después la guerra mundial, la Francia ocupada, luego totalmente invadida por los alemanes. De
nuevo el éxodo, la miseria, el peligro de caer en manos de los nazis y sus campos de exterminio. Entre la
amenaza nazi y la franquista, eligió la clandestinidad en España y se refugió en la poesía, como válvula de
escape a su ser íntimo. ¡Lástima de pluma vibrante y crítica, que enmudeció falta de libertad para poder
expresarse! (5)

Notas

1.- Afortunadamente, la escritora y biógrafa Antonina Rodrigo, le ha dedicado dos libros: Amparo Poch y Gascón. Textos de una médica libertaria. Alcaraván, Zaragoza, 2002 y Una Mujer Libre. Amparo Poch y Gascón, médica y anarquista. Flor del viento Ediciones, Barcelona 2002.

2.- Mary Nash: Mujeres Libres España 1936¬ 1939, Tusquets Editor, Barcelona, 1975.

3.- Lola Iturbe: La Mujer en la Lucha Social. La Guerra Civil de España. México 1974. 2a edición a cargo de su hijo Helenio Molina. Barcelona 2003, donde se introducen otros añadidos a criterio del edi¬tor. Una edición de tiraje reducido, respetando el texto inicial, pero sin ilustraciones, fue hecha por Tierra de Fuego, Tenerife (Islas Canarias), después de la salida del libro de Antonia Fontanillas y Sonya Torres: Lola Iturbe, Vida e ideal de una luchadora anarquista. Virus editorial, Barcelona 2006.

4.- Lola Iturbe: La mujer en la Lucha Social. La Guerra Civil de España, pp. 100-102.

5.- Acompaño varias fotos y se me perdonará que yo figure en una de ellas, pero tengo interés en que
aparezcan Ma. Elena Samada y Rosa Ma. Martín. También la de América Barroso que, erróneamente se confunde con Lucía Sánchez Saornil, al punto que así figura en Internet

Romance del 19 de julio Lucía Sanchez Saornil

La vida separó en seco

- fué en el tiempo de la siega-;

la canción del labio mozo

se trocó en dura blasfemia

y la hoz dejó en el surco

una interrogante abierta.

La vida se paró en seco

en la ciudad y en la aldea;

se enfrió el horno del pan

y sobre el trigo la muela

se inmovilizó de pronto

sin acabar la tarea.

¡Descansó el macho en el yunque

con un apagón de estrellas!

¡La vida se paró en seco

cuajada en gritos de alerta!

Aulló el hambre; despertó

la legión de la miseria,

husmeó al aire cargado

de electrizadas centellas

y un puño gigante en alto

contó minutos de espera.

De Este e Oeste y desde el Norte

al Mediodía de Iberia

corrió el "alerta" del paria

al acecho de sorpresas.

¡Cuidad los hombres del llano!

Los de la montaña, ¡alerta!,

los que en la huerta se afanan,

los que junio el agua sueñan.

¡Aquí los descamisados

firme el puño en la herramienta,

que herrumbre de viejos hierros

nos amaga las muñecas!

¡La vida, toda, tembló

de temerosa impaciencia!

¡Júbilo de los esclavos!

Las noches eran espléndidas;

iluminadas de rojo

sonoras de voces. Eran

como esa canción sin nombre

que el viento arranca a la selva
sacudiendo hasta la entraña

del árbol bajo la tierra.

Eran crepitar de llamas

despeño de torrenteras

silbidos entre relámpagos,

muerte y vida en recia mezcla.

Y en medio del torbellino

- boca pegada a la tierra

va un suspiro.. -Hermano, oye...¬

(Están en sombra y se aprietan

las manos tímidamente

sin que ayer se conocieran).

- Mi madre quedó llorando,

cuando me marché, de pena,

creída en el desamparo

si mi muerte acaeciera.

(Júbilo de los esclavos,

júbilo! La bocanegra

del fusil crea en la noche

una ráfaga de estrellas).

Y la voz... -Lleva a mí madre,

si yo caigo, esta certeza:

que aquí dejo mil hermanos

valientes que la defiendan,

hijos de su misma entraña

aun cuando no los pariera.

¡Júbilo de los esclavos!
En julio rojo la tierra

como un vientre estremecido

recibió la siembra nueva.

(Mujeres Libres, n° 11, dic. 1937, Barcelona)

El 19 de julio Lucía Sánchez Saornil

Un aniversario es siempre, queramos o no, un día de conmemoración. Podremos darlo a la publicidad o silenciarlo, señalar o no la efeméride, pero por encima de conveniencias o deseos está esa cosa imponderable que es la memoria de los hombres, la memoria fiel, sin mistificaciones, la representación objetiva de los hechos y su interpretación íntima, subjetiva.
Han podido acaecer, de Julio glorioso a la fecha, mil circunstancias ajenas a nuestra voluntad que hayan modificado el curso de los acontecimientos; nuestra guerra civil ha podi¬do convertirse en una guerra de independencia; nuestra guerra social en una vulgar guerra defensiva; han podido torcerse nuestras intenciones y estrellarse contra el círculo cerrado 1936¬ 1938 nuestras mejores audacias; pero lo que nadie puede afirmar que se haya quebrado es nuestra voluntad.
¡19 de Julio de 1936! Ninguna fecha tan llena de contenido en la Historia de nuestro pueblo. Y este contenido está ahí vivo, abierto a todas las posibilidades, capaz de todas las fecundaciones.
Sobre y al margen de tanto silencio impuesto, de tantas actuaciones forzadas, de tantas obli¬gadas declaraciones, el 19 de Julio se levanta con una elocuencia tan expresiva, tan evidente, que por ella, y sólo por ella, el pueblo español está aún en pie.
Las circunstancias nos han metido dentro de un círculo de hierro; nos han obligado a una regresión forzosa que aceptamos sólo porque sabemos que el 19 de Julio sigue velando por nosotros, brillando en la sombra de nuestra tor¬tura como la única esperanza.

Sabemos que en este aniversario se intentarán muchos balances en los que se pretenderá establecer falsos recursos retóricos como ver¬dades matemáticas; pero el 19 de Julio sigue triunfando como la única verdad y la única salida.

Hace tiempo que el mundo político entero espera nuestro estrangulamiento, y es en vano; la fe nos salvará. Porque podrá borrarse la fecha en los almanaques, podrá enterrarse bajo sutiles pretextos, bajo pretendidas convenien¬cias, bajo sagrados intereses; pero la memoria de los hombres permanece despierta, y la me¬moria de los hombres alimenta su voluntad, de la que nadie sabe que se haya quebrado.

Cualquier intento de balance sincero sería doloroso; renunciamos a él deliberadamente. Lo interesante es que, de vuelta de todos los hechos, aún podamos afirmar nuestra fe en el 19 de Julio.

(Mujeres Libres, n° 13, otoño de 1938. Barcelona)

El sueño de Federica Montseny Lucía Sánchez Saornil

Ninguna realizadora mejor que la Dra. Poch para el sueño de los Hogares infantiles que soñara Federica
Montseny en el Ministerio de Asistencia Social. Ninguna realizadora mejor: juventud auténtica, feminidad
en el sentido más amplio y más hondo de la palabra -lejos la tradición frívola y superficial del concepto- y una cultura y un deseo apasionado de servir a la revolución.

Sabíamos los desvelos que Amparo Poch, Consejera de Asistencia Social, había dedicado a los Hogares
Infantiles, y nos había hecho sentir profunda pena al ver que esta insigne obre, tan sentida y amada por ella,
iba a ser derogada por una sencilla y fría disposición del actual Ministro de Asistencia.

Trece Hogares Infantiles van a ser abiertos en la primera etapa de realización. Veinticinco niños en cada
Hogar harían que estuvieran en los límites exactos que nos aproximarían a la imagen perfecta de una familia.
Amparo me había explicado ya en distintas ocasiones el objetivo primordial de esta institución que venía
a sustituir los antiguos asilos y orfelinatos. El dotar de un hogar y una familia a los huérfanos de la República, contrarrestando desde dentro de ella cualquier carácter confesional que se pretendiera imprimir a la escuela. En una palabra, hacer niños niños. Impedir esta temprana experiencia que tuerce la naturaleza infantil y hace hombres corrompidos prematuramente.

"He logrado" - nos ha dicho Amparo, superar en la economía la dotación asignada en el Decreto, que era
de 60.000 pesetas, reduciendo la subvención anual de cada Hogar a 54.000, cantidad verdaderamente insuficiente si consideramos que en ella están comprendidos los haberes del personal técnico de los mismos. Te aseguro que no habrá penuria en los Hogares, ni mucho menos, pero tampoco habrá los gastos superfluos en los que se iba la parte más importante de los presupuestos de antaño.

"¿Y qué será -preguntamos- de tu primer Hogar Infantil?’
“i Ah, no séé!", responde Amparo pensativa. Sospecho que lo cerrarán cuando encuentren donde internar
a mis veinticinco niños.

"Si es así, antes de que lo cierren quiero ir contigo a visitarlo.

A la mañana siguiente, su presencia juvenil en la redacción y su voz fresca nos dijo: "Vamos. Y emprendimos, en un cochecito ligero, el camino de Burjasot, donde se asienta el más auténtico jalón de la España nueva.

El Hogar Infantil de Burjasot

Cruzamos una sala en discreta penumbra entre la que captamos, al paso, la estampa coloreada de un gran
ramo de flores, y al levantar una persiana, la luz violenta de un jardín levantino, cabrilleando en las hojas húmedas y en el pilón de la fuente, nos azotó los ojos.

"¡Amparo!". Veinte o veinticinco bocas rosadas gri¬taron alegremente, un haz de bracitos satinados buscaron el collar del abrazo efusivo.

Chicos de cara traviesa, nenas finas y sonrientes. Un mozalbete aupaba a un chiquitín hasta el cuello de
Amparo.

Detrás de aquella alegría infantil, con contrastes acusados de aguafuerte, apareció en nuestro recuerdo
una hilera de cabecitas rapadas, que escondían la barbilla humilde y la mirada torva, mientras cierta dama
de impenitentes ensayaba el postizo de una sonrisa.
"¿Todos buenos y guapos?", interrogó Amparito.
Los chiquillos rieron, mirándose los delantales y las blusas vaporosas. Las niñas se movieron -tan menudas aún- con una coquetería incipiente llena de gracia y de ligereza.

Ni un vestido igual. Nada de monotonía. Todo diverso, alegre, claro.

Amparo explica:"Esta es la casa de los niños: sólo la casa. Una pareja humana, hombre y mujer -los responsables- sustituyen a los padres ayudados en el cuidado de los niños por tres auxiliares femeninos.
¿Escuela? La del pueblo, con los niños del pueblo. Los huéspedes de los Hogares Infantiles sólo hacen
aquí su vida en familia. Esta es la casa donde el niño crece, se desarrolla, vive, en una palabra. Aquí -y cito
el artículo 4 del Reglamento- se huye de "cuanto signifique ordenancismo, rigidez, disciplina autoritaria. . . ".

Miro a los niños vivir, en efecto, con la misma naturalidad con que viven y se desarrollan los arbustos del jardín.

De pronto me sorprende un grito alegre de Amparo.
- ¡Quica!- Y, al instante, Quica está en sus brazos, echando hacia atrás el cuerpecito menudo para buscar
la sonrisa acogedora

Hija de la Revolución

¿Quiénes Quica? Pues... Quica es eso: Quica. Nadie sabe más de ella. Cuandotodo era desorientación y angustia en aquellos días de retirada del Tajo, unos camaradas la encontraron sentada y sola al borde de la carretera de Toledo, la carita sucia de polvo y de lágrimas. ¿Papá? ¿Mamá? ¡Qué sabe ella! Tiene apenas tras años y una herida roja en la nalguita tierna y satinada. ¿La madre conoce ya el frío infinito o anda desmelenada recorriendo las carreteras de Iberia? Todo el pasado de Quica es esa herida roja que le hicieron los "¡bum! ¡bum!". Todo el pasado de Quica y todo nuestro pasado también. Quica, sola, llorando al borde de la carretera, es la carne viva de nuestra culpa. Hemos de buscar, por ella, la remisión de nuestros pecados.

Pero Quica es ya, también, en este Hogar Infantil de Burjasot, la España buena. Lo atestiguan estos vein¬ticuatro hermanos y estos padres solícitos que la han dado la Revolución.

Mientras nos hacemos estas reflexiones, Quica es arrebatada por el mozalbete más alto -doce años crecidos-, que vuela con ella hacia el jardín.

Un niño díscolo y un Reglamento poemático

- Éste- me dice Amparo, señalando al muchacho, ha sido devuelto por incorregible de una colonia enviada a Francia. Estuvo luego en una Guardería, y cuando iban a ingresarlo en un correccional lo reclamé para el Hogar Infantil. Tenía la seguridad de que la anomalía no estaba en el muchacho, sino en los elementos que le
rodeaban. Efectivamente, nuestro método cordial ha centrado su vida, que se desenvuelve hoy con entera
normalidad en el ambiente familiar de Burjasot. Es, ya lo estás viendo, el hermano mayor.

Los niños entran y salen en la casa. Traen el deslumbramiento del jardín a la penumbra fresca del comedor. Traen el deslumbramiento del jardín a la penumbra fresca del comedor. Y ante estas mesas breves y familiares, supone un esfuerzo ingrato recordar los refectorios inmensos, de largas mesas de mármol frío y bancos conventuales cerrando su perspectiva sobre la imagen de un Cristo agónico.

¡Qué cerca todo eso y qué lejos ya! Dos mundos totalmente distintos. Dos mundos inconfundibles cuya
línea divisoria está en este Reglamento que puede ser leído con el mismo deleite que un tomo literario o un
poema:

"Capítulo 4°.-Artículo 19.- Los huéspedes entrarán y saldrán de los Hogares, frecuentarán los lugares públicos y se relacionarán con sus amigos en igual forma que lo harían si vivieran con sus familiares. Es decir,
que solamente serán acompañados cuando por su corta edad, falta de costumbre o circunstancias especia
les del lugar corriesen peligro yendo solos. Los niños podrán, pues, ser acompañados, pero nunca conducidos, prohibiéndose en absoluto que se les use como comparsería o elemento decorativo, ni que realicen fun¬ciones ni desfiles".

"Artículo 20.- Se fomentarán las visitas individuales en corto número, desde luego sin ceremonia ni
aparatosidad, de huéspedes de un Hogar a huéspedes de otro y a niños que vivan en familia y viceversa, dán¬doles facilidades para que se obsequien e inviten mu¬tuamente y creen lazos de amistad..."

Los Hogares Infantiles son lo más profundamente revolucionario de la Revolución. El cierre de los Hoga¬res Infantiles es un atentado a la Revolución.

Obra de Mujeres

Los niños, en la calle, rodean el coche.

"¡Salud, Amparito, salud!" Veinticinco manitas aletean. José Luis, el díscolo, levanta a Quica sobre sus hombros: ¡Salud!

Al arrancar el coche hemos visto una sombra de tristeza en los ojos de Amparo Poch: luego ha sonreído y ha enviado a los niños un mensaje de ternura con la punta de los dedos.

Fresca aún la imagen de los niños felices, pensamos que la obra más profundamente revolucionaria de nuestra revolución ha sido concebida y realizada por mujeres.

Indomables Lucía Sánchez Saornil

Con un profundo desgarramiento interior comprobamos la pérdida material de la guerra española. Sólo los que hemos vivido día tras día, hora tras hora la edificación de aquél mundo asombroso, parido el 19 de Julio, sabemos bien todo lo que se pierde al perderla.

¡Cuántas veces hemos creído que avanzabamos despacio, que nos atascábamos en errores contumaces, que retrocedíamos...! ¡Y qué terrible empujón hacia adelante habíamos dado, sin embargo! Cierto que hubo errores y titubeos, cierto que no se consumó el impulso inicial; pero qué gran puerta se había abierto a la libertad del mundo! Y lo constatamos ahora, al respirar nuevamente el aire mefitico de un Estado capitalista.

Habíamos creado nuevas interpretaciones del derecho, más cerca, más de acuerdo al derecho natural. En plena guerra, acosados por fuerzas numéricas muy superiores, en el lógico desasosiego de una resistencia improvisada cada día, contra un enemigo ferozmente sabio y asistido de todos los medios de ataque imaginables se iban perfilando reformas y ensayos sociales que, siguiendo el curso natural de la evolución, en el juego pacífico de reacciones sociales, hu¬bieran necesitado, tal vez, 100 años para producirse. Así las colectividades campesinas de Aragón y Andalucía, algunas colectividades obreras de Cataluña y la obra, menos conocida, del campesinado de Castilla la Nueva.

Se ha dicho, alguna vez, por los doctores en suficiencia de todos los climas, que nuestros ensayos eran balbuceos ingenuos y primitivos. No queremos quitarles toda la razón porque, al fin y al cabo, todo el movimiento español, toda la guerra española no ha sido sino la reacción del hombre, en su más exacto sentido de ente
consciente, contra las interpretaciones jurídi¬cas que convertían la vida social en una serie de movimientos mecánicos, sin otro objeto que servir los intereses de unos cuantos privilegiados, y, para vencer, era forzoso que volviéramos los ojos a las raíces primitivas de las cosas. Para esto se precisaba cierta ingenua fe que nos limpiara de nuestra falsa y vieja sabiduría, sin lo cual estábamos expuestos a seguir cultivando con distintos nombres los errores y torpezas que abominábamos.

Sin esta fe ingenua, sin este cándido primitivismo de que nos han acusado los economistas empollones de la burguesía no hubiéramos conseguido la serie de magníficos ensayos que ha llevado a cabo la revolución española, y que, aunque perdida la guerra, quedarán grabados en la historia para aprovechamiento de esos mismos economistas.

Al hablar de nuestros ensayos hemos pensado en otro tipo de detractores de nuestro movimiento, los "humanitanstas", a los que hemos oído decir multitud de veces que, para "ensayos" eran demasiado costosos en sangre y dolor. Pero entonces olvidaban que la humanidad no ha hecho más que ensayos a través de los siglos y que si se fueran a pensar los ríos de dolor que cada ensayo ha traído consigo, éstos, nuestros, aparecerían tan sólo como una ino¬cente espectacularidad. Ensayos que han durado siglos y cuyas víctimas no se pueden calcular; ensayos que han consumido de hambre y miseria generaciones y generaciones; ensayos
que han rebajado la condición humana de millones de seres y que no abrieron, en cambio, ningún camino nuevo a la humanidad.

Hoy, toda crítica enconada de otros días que raía nuestros talones cuando rebasábamos en muchos codos su nivel, ladra desaforadamente esmaltando de injurias sus ladridos. A la justi-cia que hicimos hartos de injusticias legalizadas la llaman "crimen"; a nuestros esfuerzos por ajustar el derecho a las necesidades de equilibrio de la convivencia social les llaman "robo"; al instinto de defensa de un pueblo atacado con brutal ferocidad le llaman "terror organizado".

Injuria tras injuria se pretende enterrarnos en un aluvión de cieno que retrata a la perfec¬ción la catadura moral de nuestros detractores. No nos inmutamos. Con todos sus errores estamos satisfechos de lo que hicimos, y lo proclamamos a todos los vientos; a los de Francia y a los de todo el mundo. Por muy derrotados que estemos no nos consideramos vencidos; y desde nuestra miseria física aun podemos mirar con desprecio la miseria moral de un ultraderechismo que ni siquiera conoce la elegancia del gesto y pretende hacer de nuestra derrota el muladar propicio donde regodear sus pezuñas y su geta de puerco.

No nos importa. El antifascismo español siente la dignidad de su misión; sabe que ha realizado una obra; que ha escrito en la historia, para ejemplo del mundo, una página cuya profunda y luminosa huella no pueden borrar los inmundos escupitajos de la chusma fascista.

(S.I.A. n° 17, 09-03-1939)

1 DE MAYO DE 1937 Controlados y controladores

Conjugando dos galicismos hoy muy en boga podríamos escribir la historia de nuestro movimiento desde julio hasta el presente.

Aunque la vemos escapársenos por minutos de entre las manos no podemos renunciar a la Revolución. La ganó el pueblo en las jornadas sangrientas de julio; y todas las consignas equivocas lanzadas para distraer la atención de los trabajadores no podrán hacer olvidar a éstos, como no podrán hacernos olvidar al sector femenino que tomamos parte decidida en la lucha, cuáles son los objetivos primordiales de la guerra. Porque todos sabemos que renunciar a la Revolución es aceptar la continuación indefinida de los principios esclavistas como fundamento de la sociedad. Y, lo mismo por trabajadoras que por mujeres, estamos convencidas de que sólo la Revolución puede traernos la liberación moral y económica tan¬ tos siglos esperada.

Precisamente, por este convencimiento damos la voz de alerta inquietas ante el giro que van tomando
los acontecimientos A nadie se le hubiera ocurrido dudar en julio que los trabajadores habían comenzado su revolución. La propiedad, la producción, la vida entera del país estaba en sus manos. El Gobierno, que había perdido en la revuelta sus órganos genuinos de expresión y poder -las fuerzas armadas-, estaba a merced de los trabajadores y sólo en éstos y por éstos mantenido. Derrumbado todo el aparato estatal, el Gobierno sobrevivió por gracia del pueblo que estableció en él, de momento, el nexo de coincidencia y aglutinación de todos los sectores populares atacados por el fascismo. El Gobierno dejó de ser la representación de un Estado inexistente cuyas prerrogativas de ordenador de la vida nacional habían pasado íntegramente a mano de los trabajadores. En una palabra; el pueblo controló en un sólo día todas las acciones del Gobierno despojando a éste de poder y dejándole, únicamente, el esqueleto de una re-presentación honorífica.

Este fue el primer error revolucionario. Porque, al mantener el Gobierno, se hizo respetando su vieja
estructura burguesa y en torno a él todo el pesado aparato burocrático que lo había rodeado hasta entonces. No advirtieron los trabajadores que dejaban en pie el más encarnizado enemigo de la Revolución.

Comenzó el trabajo revolucionario; crecieron y se multiplicaron los Comités, en los cuales el pueblo iba plasmando y rectificando sucesivamente sus órganos de administración. No era una labor acelerada, sino lenta y dura, se hacía preciso andar y desandar, tejer y destejer hasta encontrar la expresión exacta de la aspiración popular, y fue a cuenta de esto que los impacientes, azuzados por la burocracia, que veía mermados sus privilegios y su hegemonía administra¬tiva, desencadenaron una guerra sorda contra los Comités Populares.

Acto seguido comenzó el estancamiento de la Revolución. La necesidad de ganar la guerra fue manejada por determinados sectores en contra del movimiento social iniciado, solicitando para el Gobierno los máximos poderes. Día tras día las actividades de los Comités fueron pasando a los antiguos y fracasados organismos burocráticos. La organización de la vivienda, del transporte, del abastecimiento fueron arrancados a las manos de los Comités Populares so pretexto de que no aportaban soluciones eficaces, y así, de controlado, el Gobierno fue pasando paulatinamente a controlador, de mero órgano de representación antifascista fue convirtiéndose en órgano de poder, según iba arrebatando éste a los trabajadores. La creación de privilegios económicos le facilitó la estructuración rápida de una fuerza armada a su servicio, y en la resurrección del nuevo Estado comenzó el estrangulamiento de la Revolución.

Sin embargo, aún no está todo perdido si los Sindicatos saben actuar acertadamente; si no dejan que se consume el despojo y defienden su derecho a la dirección de la Economía, aun podremos salvarnos.

Y a los que nos gritan que la guerra ante todo, les responderemos: Por la guerra todo, menos la libertad. ¡Viva la Revolución!

Lucía Sánchez Saornil

(Mujeres Libres n° 8, X mes de la Revolución. Barcelona, abril 1937)

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