Comunismo Libertario mayo de 1936, apuntes

Jueves 12 de marzo de 2009, por frank

Comunismo Libertario mayo de 1936, apuntes
Desde el folleto del bakuninista James Guillaume de 1876, Ideas sobre la organización social, se sucedieron entre los trabajadores españoles esquemas y borradores sobre la nueva sociedad.
En España a partir de 1932 1933 se publican dos folletos con grandes cualidades de claridad y profundizaciones (por ejemplo, sobre la defensa revolucionaria y la organización de la Justicia para el primero; el rechazo de la supuesta inteligencia superior de los intelectuales, con una finura más eficiente que no pocos análisis de Michel Foucault, para el segundo). Son los textos de Horacio Prieto Anarcosindicalismo Cómo afianzaremos la revolución [http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article372] y de Isaac Puente El Comunismo Libertario [http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article371]. fuertemente inspirado en la parte militar por la Plataforma organizativa por una Unión General de Anarquistas [http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article517].

Ambos autores presentan dos posturas distintas que se fundan en un enfoque anarcosindicalista verticalista para Horacio “Lo importante es abandonar «el concepto empirista de la improvisación en los momentos de la revuelta» e ir esfumando, pronto y bien, la excesiva confianza en la iniciativa popular que nos infundieron los más prestigiosos propagandistas del anarquismo tradicional” y muy de base para Isaac (para un análisis más detallado, ver Mintz Autogestion y Anarcosindicalismo en la España revolucionaria, con preferencia la edición de 2009 en Buenos Aires) Ahora si comparamos estos dos textos con el dictamen adoptado en el congreso de la CNT de mayo de 1936 pocas semanas antes del golpe del 18 de julio, y los cuatro textos propuestos por varios sindicatos (hay varias decenas más que se intentará reunir), aparecen diferencias interesantes.
Demuestran primero la ausencia de visión cerrada propia del monolitismo verticalista. La misma flexibilidad aparece y se aconseja en la resolución del Congreso.

Luego destaca la ausencia del sesgo del eugenismo (en boga en la época y tan salvajemente sostenido por los nazi y sus seguidores actuales con pretextos darwinistas) y de una moral cerrada en el texto de Isaac Puente (médico y conocedor profundo de los temas sexuales) ni aparecen el amor libre ni el eugenismo ni la educación racionalista, la defensa o el ejército porque le corresponde a la gente elegir o no tales orientación. En oposición, me chocan afirmaciones como las de Horacio Prieto “Los placeres contra natura serán sancionados como degradantes y encontrarán justa represión en la reacción psicológica del pueblo” o las del dictamen del Congreso “El Comunismo libertario proclama el amor libre, sin más regulación que la voluntad del hombre y de la mujer, garantizando a los hijos la salvaguardia de la colectividad y salvando a ésta de las aberraciones humanas por la aplicación de los principios biológico-eugenésicos.”

Como clara influencia de Isaac Puente, tenemos la visión mesurada del Sindicato Único de la Construcción de Barcelona “El amor es absolutamente libre, y la colectividad no puede reglamentar las relaciones sexuales, problema absolutamente personal. Cada individuo puede obrar de acuerdo con los dictados de su conciencia y asumiendo la responsabilidad de sus actos.”

Una visión sindical bakuninista del todo contrapuesto a la visión gubernamental y ministerial tan aplaudida en su momento por la cúpula cenetista es “1) Que la destrucción de todo poder político es el primer deber del proletariado. 2) Que toda organización de un poder político llamado provisorio y revolucionario, para llegar a esa destrucción no puede ser sino una mistificación más, y que sería tan peligrosa para el proletariado como todos los gobiernos existentes hoy” del Sindicato de Artes Graficas de Barcelona.

Estos conforman un conjunto rico, espejo de la capacidad de los trabajadores españoles de 1936 - 1939, y por lo tanto, fuente de inspiración para el presente y el futuro.

Frank Mintz, 11 de marzo de 2009