Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora Visita de la Universidad de Georgia

Martes 16 de junio de 2009, por Madres de plaza de Mayo LF

Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora Visita de la Universidad de Georgia

El viernes 29 de mayo 2009 por la tarde, las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora recibieron en su casa a estudiantes y profesores de la Universidad del Estado de Georgia de Estados Unidos.

Aída Sarti, Elia Espén y Marta Vásquez, Presidenta del organismo, se sentaron con sus pañuelos blancos frente a las y los jóvenes que llegaron a Argentina para conocer de cerca la lucha por los Derechos Humanos. Los profesores Gabriel Kupernic y Fernando Reati tradujeron los testimonios de las Madres y las preguntas y comentarios del grupo.

En sus visita a Buenos Aires estuvieron en el ex Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio ESMA, el Parque de la Memoria y la ronda de jueves en la Plaza de Mayo. Días antes recorrieron los organismos de Derechos Humanos en la ciudad de Córdoba. Este viaje es una experiencia que organiza frecuentemente la Universidad con grupos interdisciplinarios de estudiantes y graduados. Este año se institucionalizó la propuesta, conformándose dentro de la casa de estudios una comisión de Derechos Humanos.

Al iniciar la charla, Marta Vásquez explicó con claridad que “las Madres seguimos en la lucha porque todavía no hemos tenido respuesta a nuestro reclamo. No nos han dicho por qué se llevaron a nuestros hijos e hijas, quién dio la orden, quién la ejecutó y cuál fue su destino final”.

También expresó que al asumir la militancia que tenían sus hijos e hijas, continúan su compromiso político y social. “Estamos luchando contra el hambre, por la dignidad en la vivienda, la salud, la educación, el salario y la jubilación. La miseria social todavía reina. Y ahora tenemos un nuevo flagelo: las drogas baratas. Su consumo se ha instalado en todas las clases, pero sobre todo en los jóvenes que viven en las villas. El paco los mata. Nuestros hijos trabajaban en las villas. Esa juventud ahora está perdida, y yo me pregunto: ¿el sacrificio de su vida fue en vano?"

Es mucho lo que falta para que hay justicia social. Cada vez hay más hambre y gente durmiendo en las calles. Falta muchísimo por hacer, y por eso nosotras tenemos que seguir. Porque nuestros hijos nos dejaron esa huella”; continuó Elia Espén.

Aída Sarti mencionó a las Madres en Lucha contra el Paco. Mujeres que, inspiradas en la resistencia y el valor de las Madres de Plaza de Mayo, se organizaron para enfrentar a esta droga asesina que se lleva cada día a las y los adolescentes más excluidos. Ellas también usan un pañuelo para identificarse, de color negro, de luto.

En relación a la continuidad de su lucha, Aída agregó que hay que seguir porque “el monstruo del Terrorismo de Estado sigue vivo. Y la prueba clara está en la desaparición del testigo Jorge Julio López”.

Del otro lado, una de las chicas les agradeció por todo lo que ellas hacen. “No solo por el pasado, por lo que les paso a ustedes, sino actualmente, por toda la sociedad”.

La primer pregunta, al finalizar las intervenciones de las Madres, fue “¿Por qué hay dos grupos de Madres de Plaza de Mayo?”.

Marta, inició la colectiva respuesta. “Empezamos todas juntas. Pasado el tiempo, a veces la convivencia no es fácil. Un grupo vimos que ya no se podía seguir adelante de la misma manera. Delante nuestro ya no estaba la dictadura genocida sino un gobierno constitucional de transición. El entonces presidente Raúl Alfonsín otorgó una pensión para las y los hijos y mujeres de detenidos desaparecidos. Hebe de Bonafini nos prohibió a las Madres recibirlo. Había dentro de la organización un autoritarismo muy grande, ella tomaban decisiones sin tener en cuenta las opiniones del resto de las compañeras.

Nosotras sabíamos muy bien cuánto se necesitaba ese dinero. A las niñas y los niños de las familias desmembradas que dejaron los genocidos, les faltaban útiles, libros, guardapolvos y zapatillas para ir a la Escuela. Faltaba alimento y material de trabajo. Por entonces, nosotras les otorgábamos en pequeño subsidio de treinta dólares a doscientos cincuenta chicos, una donación que llegaba del exterior.

Al comenzar la democracia, se conformó una Comisión Nacional Contra la Desaparición Forzada de Personas (CONADEP) para reunir todas las denuncias. Hebe nos prohibió acercarnos para llevar cada caso, pero algunas nos opusimos y lo llevamos adelante. Otra diferencia consistió en que ella no aceptaba, cuando los antropólogos forenses los encontraban, a los restos de un detenido desaparecido. Nosotras sí, porque creemos que es la fiel prueba del delito.

A esto se sumó que se inició un periódico sin consultar. No estábamos todas conformes con las ideas que allí se expresaban, pero era imposible revisarlo antes de su impresión. Comenzamos a ver que hacía seis años que no había elecciones dentro de la organización, que no había una buena rendición de cuentas ni una buena memoria. Entonces, pedimos ir a elecciones. Se nos hizo muy difícil. Nos exigieron que reunamos los nombres de cincuenta Madres para presentar una lista, y lo logramos.

La noche anterior a la votación, aconsejadas por un escribano público, impugnamos las elecciones. Fuimos acusadas de traidoras. Se nos echó de la sala y se realizó la votación sin nosotras presentes. Con una sola lista, ella ganó.

Soportamos dos o tres meses muy difíciles. Nos fuimos dejando todo, nos quedamos sin nada. Un día nos echaron y perdimos las cuentas bancarias y tres propiedades que teníamos como asociación; aun no hemos podido recuperar nada de eso. En ese momento pensamos que así íbamos a durar muy poco. Yo tenía en la cuenta quinientos dólares que venían de París para los niños, y con eso empezamos. Comenzamos a reunirnos en nuestras casas particulares, después el SerPaJ nos cedió un lugar en su sede. Hasta que en el año 2001 el pueblo nos regaló esta casa. Gracias a los artistas solidarios, se realizaron numerosos recitales y actividades en beneficio. Entre ellos Serrat y Pablo Milanés. Con lo que se recaudó con las entradas se compró esta casa”.

“A mí me dolió mucho el rompimiento. Eran mis compañera, mis amigas”; agregó Aída Sarti. “Una vez en la Plaza yo les dije que no nos tratáramos como enemigas, porque no lo éramos”; comentó.

Al relato histórico del surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, continuó otra pregunta: ¿por qué solo Madres? ¿qué sucedió con los padres?

Empezamos las mujeres a ir a hacer las denuncias. Pero muchos de nuestros esposos estaban cerca nuestro, cuidándonos, observándonos desde un poco más lejos. Algunos tenían la tarea de contar cuántas éramos cada jueves en la ronda. El día que llegamos a cien fue muy emocionante. Una vez, se me acercó una de las mujeres y me dijo: ’ Mi marido me dice que ese hombre que esta ahí parado mirando es un espía’. ’¡No!’ -le dije yo- ’es mi marido’”; compartió Marta.

Como cierre, una de las estudiantes les preguntó a las Madres: “¿Cómo piensan continuar la lucha cuando ustedes ya no estén?”.

Lo estamos pensando. No es fácil. Tenemos que tomar la decisión en conjunto”; contestaron ellas.