Democracia y libertad sindical

Viernes 27 de noviembre de 2009, por Lucita Eduardo

Es importante el reconocimiento de pilares del anarcosindicalismo (poder de la asamblea, revocación eventual de delegados, etc.) y el rechazo del verticalismo en este texto, como no se hizo en la URSS ni se hace en la China actual, ni en Cuba y para Venezuela tengo muchas dudas ...

frank Mintz

Democracia y libertad sindical

¿De qué hablamos cuando hablamos de democracia sindical? ¿Cuáles son las relaciones con la llamada “libertad sindical? ¿A que se hace concretamente referencia? ¿Cuáles los alcances y las prácticas concretas?

Tanto la convocatoria de FETIA-CTA a un encuentro de trabajadores del sector privado para discutir las nuevas formas de lucha y organización; la decisión política de los dirigentes de FASINPAT (ex Zanón) de volver a la fábrica, a trabajar en la base algo que, salvo honrosas y escasas excepciones, no sucedía desde la época de Agustín Tosco y René Salamanca y los conflictos en subtes y Kraft han dado nueva actualidad al debate sobre libertad de agremiación y democracia en el ámbito sindical.

La noción de Libertad Sindical ha ganado espacio en el país a partir de la conformación de la CTA como central alternativa y su reclamo de personería jurídica. Tomó nuevo impulso cuando la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró la inconstitucionalidad del art. 41 de la Ley de Asociaciones Profesionales, que impedía a todo trabajador no afiliado postularse como delegado en su lugar de trabajo.

Este fallo incide directamente en los organismos de base -comisiones internas, cuerpos de delegados, mesas de reclamos o de representantes- donde la relación capital/trabajo se expresa en forma más cristalina y transparente, donde no está mediada por las cúpulas burocráticas y su relación con el Estado y los gobiernos de turno. Al mismo tiempo que refuerza el reclamo de la CTA abre las puertas a la creación de nuevos sindicatos que, buscando escapar al control burocrático rompen, con el unicato por rama en el sector privado, pero también a una peligrosa atomización del movimiento.

Reconocimiento jurídico no es sinónimo de democracia interna

En el debate actual hay -consciente o inconscientemente- una clara confusión entre democracia sindical y libertad de agremiación. Puede concederse que la segunda forma parte de la primera, pero no es su valor constitutivo.

Por el contrario la Democracia Sindical se constituye a través de un conjunto de normas y criterios que el propio movimiento obrero se da para regir sus actividades cotidianas, y en las que nada tiene que hacer el Estado. Para nosotros el verdadero ejercicio y existencia de la democracia sindical se verifica en el devenir diario de las organizaciones sindicales, en sus métodos y en sus prácticas concretas (ver recuadro)

Estos aspectos, constitutivos de cualquier régimen de democracia sindical que se precie de tal, están ausentes en la gran mayoría de nuestras organizaciones sindicales, resulten inscriptas en una u otra central. El funcionamiento de muchas organizaciones incorporadas a la CTA, salvo excepciones, es demasiado parecida al sindicalismo verticalista, autoritario y burocrático que se nuclea en la descompuesta CGT. Por más que resulte un infantilismo -que practican muchas corrientes antiburocráticas- poner un signo igual entre ambas, ya que expresan políticas muy distintas.

¿Nuevos sindicatos o "nuevo" sindicalismo?

En algunos sectores está instalada la creencia que nuevos sindicatos resuelven el problema democrático. La CTA pareciera restringir la democracia sindical a la libertad de agremiación y al hecho, obviamente progresivo y diferenciador, de la afiliación directa y a que sus dirigentes son elegidos por el voto directo de sus afiliados. Pero al mismo tiempo prima en su dirección una concepción de paralelismo sindical, que puede ser divisionista en algunos casos y en otros puede exponer y dejar desprotegido al activismo.

El fallo de la CSJ, que sanciona la libre agremiación puede, según como se lo instrumente, garantizar la libre elección de delegados, que la CTA logre la personería jurídica, y que nuevos sindicatos puedan inscribirse. Pero al mismo tiempo puede dar lugar a una multiplicidad de organizaciones sindicales, a que las patronales impulsen sindicatos por empresa, más amarillos aún que muchos de los actuales, o su contrapartida que surjan “sindicatos rojos” que se aislen del conjunto.

Desde nuestra perspectiva la lucha contra la burocracia puede tomar distintas tácticas. Bajo determinadas condiciones, cuando ya no quedan espacios, se puede hacer indispensable crear nuevas organizaciones (caso de la AGSyP de subtes) o crear un sindicato donde no había (caso de la OSMA en la minera Barrica Gold); librar largas batallas internas, disputar y recuperar CCII, seccionales y gremios o, incluso durante mucho tiempo, acumular fuerzas en forma más o menos subterránea evitando confrontar con las direcciones.

Pero en todos los casos lo estratégico es mantener los principios de la democracia sindical. Porque nada garantiza que los “nuevos” sindicatos no puedan tener los "viejos" métodos burocráticos y/o las "viejas" políticas conciliadoras, que es lo que debemos superar. Y esto es válido para cualquiera de las centrales, también para aquellas organizaciones con influencia de la izquierda que muchas veces reproducen concepciones burocráticas al interior de las filas obreras.

No es enbtonces la pluralidad sindical lo que define sino la democratización efectiva de las organizaciones sindicales.

Fragmentación y unidad social de la clase

Para quienes formamos parte de la CPSRC la organización en el lugar de trabajo es un punto de partida ineludible para avanzar hacia nuestro objetivo: construir un sindicalismo de clase. Nos apoyamos en lo que esta en la mejor tradición de nuestro movimiento obrero: la elección de delegados por sector, porque allí radica la unidad social y donde se hace fuerte la resistencia al capital.

Un segundo punto es la asamblea como órgano máximo de deliberación. Pero debemos reconocer que en nuestro propio campo hay corrientes que reivindican la asamblea pero para explicitar sus propuestas y llamar a que las voten. Tal vez resulte más significativo y socializador la deliberación preparatoria de las asambleas, donde la gente puede participar y aportar sus propias ideas a las propuestas.

Esto es, que la base no solo se apropie de su derecho a votar sino de su derecho a ser protagonista y elevar su nivel de comprensión y político. Es cierto que este no es un procedimiento sencillo, que puede resultar lento y moroso, pero es garantía de profundización de la democracia en las filas obreras, y de que las resoluciones que finalmente se adopten tengan la fuerza social necesaria para ser ejecutadas.

Para nosotros lo central es que las bases tengan peso propio en las decisiones. Que se alcance la mayor participación posible con la menor delegación posible en los dirigentes. Sean quienes sean estos, y cualquiera fuera su ideología y posición política.

Que los compañeros/as hablen por su propia vos y actúen por su propia decisión. Con plena autonomía e independencia y que los dirigentes se sometan a estas decisiones. La unidad social que necesitamos para contrarrestar la actual fragmentación y ofensiva del capital solo será posible desenvolviendo la más amplia democracia sindical.

Representación de las minorías, para garantizar la participación en las decisiones de los que piensan diferente a las conducciones.

Rotación de los dirigentes, para evitar que se eternicen en sus cargos y lograr la menor burocratización posible, generalizando al mismo tiempo el conocimiento de las experiencias y las prácticas.

Revocatoria de los mandatos, para que la actuación de los dirigentes no sea juzgada una vez cada cuatro años, como lo es en la democracia burguesa.

Carácter imperativo de los mandatos asamblearios, para que las decisiones de la asamblea no resulten tergiversadas en los pasillos ministeriales.

Elección directa de las Comisiones Internas.

Libre expresión de las diferentes corrientes y tendencias, para garantizar el libre juego democrático y la pluralidad política.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda. Colaborador de la Corriente Politico-Sindical “Rompiendo Cadenas”. 27.11.09