La revolución traicionada (la verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti)

La revolución traicionada (la verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti)

Lunes 7 de febrero de 2005, por frank

Reseña del libro de Miquel Amarós, publicada en Libre Pensamiento en 2004.

Amorós Miquel La revolución traicionada (la verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti) Barcelona, Virus, 2003, 444 pp.

Este libro cumple varios cometidos además de la biografía perfectamente lograda de Jaime Balius (imprescindible figura del grupo los Amigos de Durruti, tan vigoroso en las jornadas de mayo de 1937), trae una verdadera antología de textos suyos (algunos muy valiosos antes y durante la guerra civil) e igualmente una evocación global de la guerra civil enmarcada en una vigorosa toma de postura en contra de la colaboración gubernamental de CNT-FAI.

Ya estos rasgos inscriben la obra entre las importantesy he aprendido mucho al leerla. Hay otro que me permito resaltar, porque el autor no lo hace, y es la invocación del fusilamiento como medida revolucionaria. “En la guerra no existe variedad de penas para el enemigo. A quien se le halle con las armas en la mano se le ha de aplicar el castigo que exige la vindicta pública. Y a quien se le descubra conspirando, o espiando o saboteando la revolución se le ha de imponer la máxima sanción [...] el enemigo ha de ser fusilado.” “Se han de tomar las poblaciones cercadas aunque se tenga que arrasar las localidades facciosas, y aunque se causen graves perjuicios a la población civil que se halla prisionera del enemigo. La revolución, para triunfar, exige decisión y firmeza.” (citas de 1936, sin fuentes, p.112 y 111). Es verdad que Balius se opuso a los excesos (p.107 y 119), pero con menos entusiasmo.

Casi al mismo tiempo, septiembre o octubre de 1936, Balius se enteró de que un amigo suyo, Cardona, republicano catalanista, cuyo partido “se financiaba organizando la huida de religiosos y derechistas a Francia, y Cardona fue atrapado en una de esas operaciones.” (p.106) Y Balius intervino personalmente para salvarle del fusilamiento. Caemos en la moral capitalista, en las dos éticas, buena si me sirve, mala si me molesta. Y quien así cae, difícilmente se incorpora, no todos como Makhno, Durruti, etc., pueden autocontrolar la violencia.

Se puede aducir que era la visión de la época como en la octavilla de mayo de 1937 de los Amigos de Durruti : “Trabajadores exigid con nosotros : Junta revolucionaria. Fusilamiento de los culpables. [...]” Y justamente esta consigna es mera y puramente politiquera, como lo demostró la CNT al condenar a muerte e indultar en febrero de 1937 a tres destacados cenetistas de Zaragoza que fueron detenidos y liberados por los franquistas, Miguel Abós, Hipólito Melero y Marcelino Esteban. Y además es insostenible, ¿ cómo diferenciar el error grave del saboteo? ¿ cómo diferenciar el culpable del culpable en potencia, o sea de origen social y laboral dudoso (militar y/o de familia burguesa) ?

De hecho el mismo Balius da media solución : no conozco a la gente, que se muera (“La revolución, para triunfar, exige decisión y firmeza”); es un amigo, que se salve (“Seamos conscientes. Por una moral revolucionaria”, título de su artículo, Solidaridad Obrera 18-X-1936, contra los excesos de los “paseos”). La solución entera es que hay que comprender los motivos personales de cada uno, como si se le conociera personalmente y no segar las vidas a ciegas.

Última observación, no deja de ser inquietante una persona que se cierra la mirada a la evolución. Miquel Amorós lo señala, por supuesto, Balius fue colaborador del Combat Syndicaliste, portavoz de la CNT en Francia entre 1964 y 1978 : “No cabía esperar de un agitador como Balius grandes trabajos y profundos análisis. Escribía porque no podía hacer otra cosa, aislado incluso en los medios de la emigración.” (p.411) Verdad es que Balius, aquejada de una enfermedad congénita, siempre vivió discapacitado y pobre, ayudado por algunos catalanistas y cenetistas, pero nunca tomó gatos por liebres, viendo en la represión soviética de 1956 el socialismo (como el 80 % de los intelectuales izquierdistas españoles y occidentales) u observando una mítica desaparición de la lucha de clases (como no pocos libertarios argentinos y suecos de los 1970) y, principal virtud, nunca renegó el ideario libertario de los Amigos de Durruti. Su estado de salud y de de cortedad material le incomunicó del 68 francés, del antifranquismo y de la Transición los 70.

Ahora sí se estancó en el periodo de la guerra civil y me parece dudoso dar importancia a citas como “[Horacio Prieto] era fusilable en España como tantos otros, y así hubiésemos salvado la revolución, y el fascismo habría sido derrotado.” (p.167,1970 ¿?), sobre todo que no se atrevió a escribirlo (y como estaba en la prensa clandestina, era fácil) durante la guerra civil.

Miquel Amorós, artífice de estas 400 páginas sobre Balius, nos sitúa los eventos con enérgicos párrafos : los reformistas de CNT en 1935 (p.91 y 94-95), la influencia de Santillán (p.89, 108, 121-122, 140), el colaboracionismo gubernamental (p.127-128, 148-150, 296, 360-362). La riqueza de información y la brevedad merecen ampliamente un estudio en sí que nos debería de aportar el autor.

Frank Mintz